La familia en el extranjero

La familia es o debe de ser una parte muy importante de nuestra vida, ya que la sangre llama y en teoría un hermano no perjudicara a su hermano, de la misma manera que un rey jamás matará a otro rey, ya que aquellos cuya función es la misma, mismo destino deben de tener y bajo el mismo cielo caminar.

Sin embargo, hay muchas familias en el mundo que pierden absoluto contacto de cada cual y viajan por la vida sin brindar o recibir gestos de amistad de su propio núcleo, algo que es realmente lamentable.

Para evitar estos errores, este verano fuimos a visitar a una parte de nuestra familia  que vive en una pequeña ciudad del estado de Misuri, en el medio oeste de los Estados Unidos de Norteamérica.

Debo de aceptar el hecho de que habíamos perdido de vista a aquel sector de la familia, debido a que su parte de la familia decidió quedarse ahí después de que nuestros abuelos migraran de Europa, después de la devastadora guerra mundial, mientras que nuestra parte de la familia emigró a la Ciudad de México, por lo que hoy en día ahí vivimos.

Alguna vez hace algunos años, ellos nos visitaron en nuestra ciudad; sin embargo, nuestro lugar de residencia les pareció, aunque muy bonito, sumamente caótico, en otras palabras, un lugar donde ellos jamás podrían vivir, además de que no hablan ni una sola palabra de español, lo que les hace las cosas aún más difíciles, ya que el saber el idioma local es la llave del país.

30_8252La vida en Misuri es muy diferente a la vida que tenemos aquí en la Ciudad de México, ya que nuestras labores y preocupaciones son en general muy distintas, debido a que  el terreno y sus condiciones son muy diferentes.

Misuri es un estado de la unión americana cuya actividad primordial (no toda) es trabajo de la tierra y la crianza de animales, básicamente una actividad granjera que aporta mucho a la economía de los Estados Unidos de Norteamérica.

El clima en dicho estado norteamericano es muy marcado y depende enteramente de la estación del año en la que se esté. Esto significa que en primavera es fresco, pero de temperaturas moderadas; en verano es sumamente caliente, casi sofocante; en otoño es más fresco y todo se torna dorado; en invierno se convierte en un lugar frío, con muchas nevadas.

Además de esta variedad climatológica tienen fenómenos peligrosos una vez al año, como es el caso de los famosos tornados del medio oeste, que pueden causar verdaderos problemas tanto a la industria como a las personas.

Mis primos norteamericanos tienen una empresa que produce lana de borrego, abono y caballos de carreras. Ahora están también asociados en una fábrica de pisos laminados que exportan a Canadá, donde también pasan un muy buen tiempo.

En realidad pasamos un tiempo muy agradable, ya que mis primos viven en una granja muy grande y muy bonita, donde se trabaja mucho pero se vive verdaderamente bien, además de tener una relación muy íntima con la naturaleza, algo que en nuestra ciudad simplemente no existe.

Lo que se es afuera… se es adentro

Últimamente me he sentido un tanto deprimida y sin muchos ánimos de hacer nada y la cuestión es que un día que tuve un momento de “lucidez” noté que mi casa me reflejaba completamente.

Vi con detenimiento el jardín, todo descuidado y lleno de maleza y la casa, hecha un caos, ahora ya no sé si mi casa es la que me desanimaba o reflejaba mi estado de ánimo.

La cuestión es que después de este breve momento decidí que debía hacer algo al respecto.

Una buena amiga me ha dicho que la felicidad no viene de afuera más, después de ver mi casa así… me sentí peor.

Después de evaluar por dónde podría comenzar, primero rayé algunas ideas, como por ejemplo: cómo me gustaría ver mi jardín, mi habitación, la cocina; éstas son las principales áreas donde paso la mayor parte del tiempo, así que me enfocaría en ellas y después continuaría con el resto de la casa.

Apliqué ante esto una de las máximas reglas a la que me venía rehusando, ya sea por ganas o por tiempo: la de deshacerme de cosas que ya no uso, ya no me gustan o ya no me quedan. Esto, por supuesto incluye ropa, accesorios y cosas… muchas cosas.

Fue una tarea titánica esta de deshacerse de cosas y lo que me animó fue que algunas podían servirle a otras personas, unas más las regalé, otras las vendí y el resto terminaron en la basura.

Tres semanas de limpieza de “cosas” fue el tiempo que me tardé, ya que lo hice durante mis tiempos libres.

Lo interesante de este ejercicio es que conforme lo realizaba, me iba sintiendo más ligera. Debo reconocer que hubo cosas que me dolió separarme de ellas, por lo que les tomé fotos y las guardé en un USB, al menos ocupaban muy poco espacio.

Una vez despejadas las áreas, comencé nuevamente a pensar en la decoración de mi nuevo espacio. Algunos muebles cambiarían de lugar, otros se irían a mejor sitio y probablemente uno que otro accesorio nuevo llegaría a casa.

Gracias a la ayuda de una buena amiga, que tiene nociones de decoración de interiores, conseguí transformar los espacios en lugares más confortables, con menos cosas, más aireados y con mucha luz.

Dos eran los lugares importantes a cuidar: mi habitación y la cocina.

A mi habitación le cambiamos el color y compré un par de lámparas que dan luz indirecta. El librero fue sustancial para crear un espacio bohemio y las plantas en el balcón le dieron un toque femenino.

Una compra que disfruté realizar fueron las cubiertas de mármol para cocina, la cuales son blancas con vetas grisáceas, lo que le dio personalidad y luz a este espacio.

Y donde pasé muchas horas de introspección y fue lo que realmente me permitió conectarme nuevamente conmigo misma fue cuando arreglé el jardín.

Desde que comencé a quitar la maleza, a podar las plantas y re acomodar el espacio, poco a poco sentí cómo me “acomodaba yo”.

Sentí que el contacto con la naturaleza me llevó hacer ese viaje para estar conmigo misma y con mis pensamientos.

Noté qué me dolía, qué me lastimaba y vinieron a su vez las ideas que me permitieron sanarlas.

Una vez que realicé estas tareas, mi estado de ánimo mejoró muchísimo. Ahora continúo con las mejoras en la casa.

Este sencillo cambio en mi entorno me ha permitido recobrar la calma.

Como verás, esto es solo una pequeña muestra de lo que se es afuera, se es adentro. Y tú, ¿cómo te sientes hoy?

Los gatos

Hace poco, mientras estaba en el supermercado haciendo mis compras, fui a la sección de vinos como es mi costumbre, para escoger mi botella de esa semana, ya que todos los días al comer y al cenar lo hago con una copa de vino, debido a que se digieren mejor los alimentos; este es un hecho científicamente comprobado.

No diré que generalmente tomo el mismo vino, pero no me salgo de tres o cuatro  viñedos que me gusta consumir; sin embargo, esta vez vi un nuevo vino cuyas etiquetas digitales me gustaron y simplemente por eso lo compré.

La etiqueta era parecida a un gato con botas reclinado en un sillón, atrás del cual hay una ventana que da hacia unos campos donde se cultiva la uva; la ilustración da la impresión de estar hecha a lápiz y de cierta manera improvisada.

Aunque compré el vino simplemente porque me gustaron sus etiquetas electrónicas, debido al gatito que ahí se retrata, resultó estar muy bueno.

Sin embargo, no sé qué tal se venderá por simple vista aquí en México, ya que la verdad de las cosas es que aquí, como en muchos otros lugares, especialmente latinoamericanos, las personas no son amantes de los gatos.

gatos-008Es cierto que el tipo de mascota que alguien escoja tendrá que ir de acuerdo con su personalidad; de lo contrario, las cosas no funcionarán desde un principio.

A su vez, muchas personas son de la idea de que alguien que sea amante de los perros no puede serlo también de los gatos, ya que ambos son muy distintos y por lo mismo no se llevaran bien entre sí y tampoco irá de acuerdo con la persona que ama a los perros.

Muchas veces, personas de esta opinión a su vez son de la idea, como muchas personas en estos territorios, de que los gatos son malas mascotas, ya que no son fieles, además de ser traicioneros; a diferencia de los perros, que siguen a sus amos como si fueran sus guardias de seguridad.

Estas acusaciones son siempre hechas por personas que nunca han tenido gatitos en su vida y hasta pueden seguir temiendo cada que se encuentran con un gato negro, como lo hacen algunas personas supersticiosas.

Yo soy una persona que ha tenido gatos y perros (a quienes también adoro) durante toda mi vida, por lo que me considero calificado para dar una opinión concreta y objetiva sobre los felinos, a quienes considero las mejores mascotas junto con los perros, quienes además se pueden llevar muy bien entre ambos.

Los gatos son animales muy independientes y viven en su propio mundo, un mundo lleno de curiosidades, ya que quieren averiguar todo sobre todo; por eso digo que los gatos serían los mejores científicos. Sin embargo, ellos  llegan a ti cuando lo creen apropiado, como cuando uno está triste o enfermo, al grado de que si el estómago es lo que nos duele, llegarán a acostarse ahí y no exagero al decir que alivian el dolor.

Los gatos saben cosas que los demás no saben, no por nada pueden pasar horas enteras viendo atentamente algo en la ventana que nadie ve y no por nada se pueden quedar contigo sin moverse por días enteros cuando uno esta triste.

Los gatitos son verdaderamente animales impresionantes y muy misteriosos, así como cariñosos en los momentos más necesarios.