Mudanza

El día de hoy, al regresar de hacer un procedimiento de cauterización de úlcera varicosa, llegué a mi casa para arreglar todos los asuntos que tengo pendientes, ya que hace pocos días acabo de mudarme a mi nueva residencia, un proceso, debo decir, largo y de mucha fatiga.

El mudarse de un lugar a otro puede llegar a ser una verdadera pesadilla si uno no sabe lo que está haciendo o si hace mucho tiempo que no lo hacía; por mucho tiempo me refiero a más de diez o quince años, ya que un tiempo menor a eso no es suficiente para olvidar el desgaste de una mudanza.

Las tensiones comienzan aproximadamente unas dos semanas antes de hacer el cambio, cuando comienzan todos los preparativos, como lo es el contratar una mudanza que sea adecuada a nuestras necesidades, ya que el contratar una mudanza equivocada puede ser un error sumamente costoso en todos los sentidos.

Muchas veces damos por hecho que las mudanzas conocerán nuestras necesidades, debido a que éstas son universales; sin embargo, esto no puede distar más de la verdad, ya que las necesidades que requiere cada mudanza son absolutamente distintas, por lo que siempre hay que informar con tiempo qué es lo que necesitamos.

En una ocasión, hace unos años, mi padre se cambió de residencia, un cambio que fue de una casa muy grande a un departamento espacioso, pero de un tamaño muy distinto a su antigua casa, por lo que naturalmente requería de un camión de muy buen tamaño para  poder transportar el cargamento abundante correspondiente.

No obstante, se presentó un camión de menores dimensiones, por lo que naturalmente tuvieron que hacer varios viajes para transportar todo el cargamento que era necesario y acomodarlo adecuadamente dentro de los espacios del nuevo lugar.

Mi padre no tuvo ningún problema que tomara un poco más de tiempo la mudanza, mientras que cumplieran con aquello por lo que se les había contratado, sin embargo, no hubiera estado muy feliz de haber sabido el significado de eso, algo que ninguno de nosotros nos imaginamos.

Resultó ser que, a fin de cuentas, el precio acordado creció 5 veces, por lo que, por supuesto, mi padre se enfureció, ya que es muy diferente pagar 10 pesos que 50, especialmente cuando uno no se esperaba tal movimiento y resultado.

Desde ese momento, entendí muy bien la lección.

Una vez que se contrata a la mudanza adecuada, es tiempo de juntar y clasificar todo aquello que hemos de empacar y llevar a nuestra nueva residencia, algo que también puede ser un tanto estresante, ya que muchas veces queremos llevarnos cosas que ya no necesitamos por mero valor sentimental.

El siguiente paso es tener todo bien organizado y escribir en las cajas su contenido y dónde ha de ir colocado, ya que de lo contrario muchas cosas se pueden perder en la mudanza.

Esta vez el proceso no fue malo.