Los Santos Ángeles y los demonios

 

Imágen de Cristo Redentor con unos ángeles

Mucho hemos oído acerca de los ángeles: por tradición, sabemos que todos tenemos un "ángel custodio"; desde niños nos enseñaron a invocar al "Angel de mi guarda, dulce compañía……".
Pero, quizá te has preguntado:   ¿existen realmente esos ángeles?, ¿quiénes y cómo son?  ¿para qué existen? ¿en dónde puedo saber de ellos?      ¿hay personas que se comunican con los ángeles?


Dado que este asunto de los ángeles obviamente se relaciona con Dios, - todos estamos de acuerdo que los ángeles son "seres de Dios"- en la Iglesia, que recibió la Revelación divina acerca de las verdades de la vida del hombre y que tiene la autoridad dada por Jesús para interpretar esa Revelación, puedes encontrar la respuesta a muchas de esas preguntas.  

 

¿Quiénes y cómo son los ángeles?

Los ángeles,
seres libres

Misión y participación en la Historia de la Salvación

Rasgos distintivos

La caída de los ángeles rebeldes

Satanás "el diablo"

La victoria de Cristo sobre el espíritu del mal

     

Por lo pronto te diremos que, - según las enseñanzas de la Iglesia - los ángeles:

  • No son las almas de las personas que mueren (aunque sean niños); cada persona es un ser único e irrepetible, creado por Dios individualmente y llamado a participar de su Vida Eterna.

  • No andan visitando a la gente casa por casa para cuidarla, pues la tradición de la Iglesia nos enseña que cada uno al nacer tiene "asignado" un ángel custodio para toda su vida.

  • Son mensajeros de Dios, pero ya no tienen ningún mensaje nuevo que dar al hombre, pues ya se nos ha revelado todo lo que Dios tenía que decir: esa Revelación se cerró con la venida de Jesucristo, cuya doctrina está contenida en el Nuevo Testamento, concretamente en los Evangelios; los Hechos de los Apóstoles y las Epístolas, que hablan de cómo la Iglesia comenzó a extender el mensaje cristiano por el mundo; y, el Apocalipsis, que contiene la promesa de la segunda venida de Jesús. Todo el Nuevo Testamento tiene como centro a Jesucristo que nos revela a Dios como Padre y nos enseña cómo vivir para resucitar un día como Él.

Los ángeles son enviados, mensajeros, custodios… de parte de Dios, es cierto. Pero el cristiano basa su seguridad en la salvación que nos trajo Jesucristo. Tiene como norma de vida lo que Jesús nos enseñó en su Evangelio y busca en su Palabra la respuesta a todos los interrogantes de su vida.

Tú, cristiano, no necesitas buscar nada más para sentirte seguro y confiado de que Dios, nuestro Padre te ama y te protege. Sabes que ya tienes un "ángel de la guarda". Dale gracias a Dios por él y sobre todo por la fe en Jesucristo, recuerda lo que contestó a la pregunta de sus apóstoles:

 

"… Señor… ¿cómo vamos a conocer el camino?… Jesús contestó: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.    Nadie va al Padre, sino por mí."                        (Jn 14, 5-7),

Tu ángel de la guarda te ayuda a la hora de elegir entre hacer algo bueno o malo: él te protege para no caer en la tentación de ofender a Dios y te inspira a decirle siempre que sí a Jesús que quiere que lo sigas hasta la casa del Padre, tu destino eterno: el Cielo.

Los cristianos ahora, más que nunca nos esforzamos por conocer mejor a Jesús, a través de su Palabra ( La Sagrada Escritura ). Deseamos estar más cerca de Él, por medio de la oración y la frecuencia de los Sacramentos; para poder vivir de acuerdo a lo que Él nos enseñó: "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo" De esa forma festejamos los dos mil años de su venida a este mundo….

¿QUIÉNES Y CÓMO SON LOS ÁNGELES?   
De que los ángeles existen, ni quien lo dude, basta leer algunos pasajes de la Sagrada Escritura para tener esta certeza. Sin embargo, la verdad acerca de los ángeles no constituye el contenido central de la Palabra de Dios. Es Jesucristo quien está en el centro de toda la creación, (cf. Col. 1,16); y de la Revelación contenida en la Biblia.

La Biblia nos enseña la profunda verdad, tanto de Dios como de la Salvación de los hombres, es este el contenido central de la Revelación, que resplandece más plenamente en la persona de Cristo (cf. Concilio Vaticano II, DV. 2) Pero…. la verdad sobre los ángeles es colateral e inseparable de la Revelación. à Ellos, aunque no son criaturas de primer plano en la Revelación, sí pertenecen a ella, pues cumplen misiones fundamentales en nombre de Dios. O sea que, lo que sabemos acerca de los ángeles, es resultado de la interpretación y el estudio que la Iglesia hace de la Biblia.

La Sagrada Escritura nos enseña mucho a cerca de los ángeles:

  • En primer lugar, son seres puramente espirituales (espíritu = no son materia: no necesitan comer, dormir, entrar por una puerta abierta, etc…)

  • Son creados por Dios: obra de su Providencia; de su amorosa Sabiduría.

  • Por ser espirituales, expresan mejor la semejanza con Él;

  • Están mucho más cerca de Dios;

  • Constituyen casi el ambiente más cercano al Creador -- la "Corte de Dios"

 

Los ángeles: seres libres

  • Por su naturaleza espiritual pura. Son seres dotados de una inteligencia muy superior a la del hombre. Esa capacidad les permite conocer plenamente la Verdad y el Bien.

  • El total conocimiento de la Verdad, los hace seres completamente libres. Por tanto, tienen la posibilidad de elegir a favor o en contra del Bien que ellos conocen perfectamente.

  • El mundo de los espíritus puros está dividido en buenos y malos à Esta división no fue creación de Dios, sino producto de la libre elección de ellos. à Por ser puramente espirituales y dado el grado de conocimiento del Bien y la inteligencia que ellos tienen, su elección tiene un carácter radical e irrevocable.

  • Los ángeles fueron sometidos a una prueba de carácter moral. Los que eligieron a Dios se han vuelto hacia Él con toda la fuerza de su libertad (muy superior a la del hombre) à Dios es el objetivo total y definitivo de su existencia.

  • Los que volvieron la espalda a Dios, hicieron una elección contra la revelación de su Misterio, contra su Gracia –que les permitía permanecer en comunión con Él- à fue un rechazo inspirado por un falso sentido de autosuficiencia, de aversión y hasta odio = rebelión.

  • Se puede hablar de "ceguera" à por la super valoración de su propio ser à no aceptaron la primacía de Dios à no aceptaron la obediencia y sumisión à producto de grande orgullo y soberbia.

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Misión y participación en la Historia de la Salvación

  • Ángeles: su nombre habla de las tareas de ellos con respecto a los hombres: à del latín angelus = "mensajero"; o del hebreo malak = "delegado" o "embajador".

  • Su función: mediación entre las relaciones de Dios y los hombres. Diferente a la mediación de Cristo, que es muy superior (cf. Heb. 1,4).

  • "Quehacer" de los ángeles:

    • Celebración de la Gloria de Dios (Sal 148, 1-2;)

    • Toman parte a su manera en el gobierno de Dios sobre la creación (Sal 102)

    • Particular cuidado y solicitud para con los hombres (Tob 3; 12)

    • Embajadores de Dios ante los hombres y ante naciones enteras (Dan 10, 13-20)

  • Tareas con respecto a la Misión de Cristo: rodean a Cristo y lo acompañan en su misión salvífica. (busca las siguientes citas de la Biblia)
    • Anunciación -de Juan Bautista y de Cristo- (Lc 1, 11-26)

    • Explicaciones y disposiciones a José y a María (Lc 1,30-37; Mt1, 20-21)

    • Anunciación e indicaciones a los pastores(Lc 1, 9-15)

    • Protección a Jesús Niño (Mt 2,13)

    • Servicio y alabanza a Jesús en el desierto (Mt 4,11)

    • Acompañan a Jesús en Getsemaní (Lc 22,43)

    • Presencia en la Resurrección à primeros emisarios (Mc 16, 6-7; Jn 20, 12-17; Lc 24,4)

    • Recuerdan a los apóstoles su misión, después de la Ascensión (Hch 1,11)

    • Con referencia al juicio final: "el Hijo del hombre... vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.." (Mc 8,38; Mt 16,27; Mt 25,31; Lc. 9,26; 2Tes 1,7)

     

     

Rasgos distintivos

  • Seres puramente espirituales à no materia à inmortales.

  • Inteligencia y libre voluntad, muy superior al hombre.

  • Seres personales à imagen y semejanza de Dios.

  • Agrupados en sociedades, se dividen en Angeles y Arcángeles y se subdividen en órdenes y grados à Serafines, Querubines, Tronos, Potestades, Dominaciones, Principados...

  • Están unidos a Dios mediante el amor consumado, que brota de "ver de continuo la faz del Padre" (cf. Mt 18-10); ese ver continuamente a Dios, es la manifestación más alta de la adoración a Dios; constituyen la litúrgia celeste, (quienes dan culto a Dios constantemente) a la que se asocia la liturgia terrena.

  • Su tarea: protección de los hombres y solicitud por su salvación. Por eso se reconoce a los ángeles custodios. Te cuidan y protegen para que no te separes de Dios, pero no anulan tu libertad.

  • La Iglesia honra a tres figuras de ángeles, que la Sagrada Escritura llama con un nombre:

  • Miguel Arcángel: (cf. Dan 10, 13-20; Ap 12, 7; Jdt 9). Su nombre significa: "¿Quién como Dios?" y expresa        sintéticamente la actitud esencial de los espíritus buenos: adorar y alabar a Dios.

  • Gabriel Arcángel: (cf. Lc 1, 19.26). Significa: "Mi poder es Dios" o "Poder de Dios"; es la figura vinculada sobre todo al misterio de la Encarnación, signo supremo del Padre Omnipotente.

  • Rafael Arcángel: (cf. Tob 12, 15. 20). Quiere decir: "Dios cura" y significa el hecho de confiar a los ángeles los pequeños hijos de Dios, siempre necesitados de custodia.

Cada una de estas tres figuras, reflejan de modo particular la verdad contenida en la pregunta planteada por el autor de la Carta a los Hebreos: "¿No son todos ellos espíritus administradores, enviados para servicio a favor de los que han de heredar la salud?" (Heb 1,14)

 

La caída de los ángeles rebeldes
Los ángeles, seres sumamente inteligentes, poseen también una gran libertad, que algunos utilizaron contra Dios y contra su plan de salvación con respecto a los hombres. Debido a saberse con tales capacidades, se llenaron de un gran orgullo y soberbia y eligieron volverse contra Dios. Porque ellos están plenamente conscientes de la magnitud de su decisión, -que no es producto de un error o de una debilidad, como en el caso de los hombres; - su rebeldía y opción contra Dios son radicales e irrevocables.

La caída de los ángeles rebeldes, con el consiguiente estado de condena, consiste en la libre elección hecha por aquellos espíritus creados, los cuales radical e inequívocamente han rechazado a Dios y su reino, usurpando sus derechos soberanos y tratando de trastornar la economía de la salvación y el ordenamiento mismo de toda la creación. à La Iglesia enseña que el diablo (Satanás) y los otros demonios "han sido creados buenos por Dios pero se han hecho malos por su propia voluntad" El pecado ha sido tanto más grande cuanto mayor era la perfección espiritual y la perspicacia cognoscitiva del entendimiento angélico, cuanto mayor era su libertad y su cercanía a Dios.

Jesús afirma que el anuncio del Reino es siempre una victoria sobre el diablo (cf. Lc 10,18). Esto revela que la edificación del reino está continuamente expuesta a las insidias del espíritu del mal; es preciso prepararse al estado de lucha que es propio de la vida de la Iglesia.

 

Satanás "el diablo"
Así como afirmamos la existencia de los ángeles, reconocemos la existencia del Ángel Rebelde, a quien conocemos como "Satanás". Es muy importante no alterar exagerando o minimizando la importancia del poder del maligno. El cristiano reconoce su existencia, pero confía en la Providencia Divina. Se acoge a la Gracia de Dios, permaneciendo siempre fiel a la Palabra de Jesús, unido a Él con la oración y los Sacramentos, viviendo la Caridad, primer mandato del Señor. De esta forma está seguro de que el maligno no perturbará su alma y de que al final de su vida, el bien prevalecerá contra el mal.

Satanás, evoca una actitud de antagonismo constante. Quiere inducir al hombre al rechazo de Dios y a la transgresión. Es llamado "artífice de la muerte", porque por él entra el pecado en la historia del hombre, por lo tanto, la muerte. Es "padre de la mentira" (Jn 8,44), por haber rechazado la verdad conocida sobre Dios. Vive en la radical e irreversible negación respecto a Dios y trata de imponer a la creación su trágica "mentira sobre el Bien".

  • La palabra "diablo" viene del griego "diaballein", significa: causar destrucción, dividir, engañar, calumniar.

  • El dominio e influjo de Satanás y de los demás espíritus malignos se extiende al mundo entero (cf. 1Jn. 5, 19)

  • Su acción: tentar al hombre para el mal, influyendo sobre sus facultades superiores.

  • Sin embargo, no presupone la eliminación de la libre voluntad y de la responsabilidad del hombre. El hombre puede elegir entre ceder a las tentaciones del maligno o, con la Gracia de Dios, vencerlo, dando testimonio con su vida del Amor de Dios.

 

La victoria de Cristo sobre el espíritu del mal

El poder de Satanás no es infinito, sólo Dios es todopoderoso. Aunque causa muchos daños, no anula la finalidad definitiva a la que tiende el hombre: El Bien. Mas aún, podemos decir con San Pablo que la obra del maligno concurre para el bien y sirve para edificar la gloria de los "elegidos" (cf. 2 Tim 2,10)

Toda la historia de la humanidad se puede considerar en función de la salvación total, en la cual está inscrita la victoria de Cristo sobre "el príncipe de este mundo" (Jn 12,31; 14,30; 16,11). Cristo se ha hecho partícipe de la humanidad hasta la cruz "para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a aquellos que estaban toda la vida sujetos a servidumbre" (Heb 2, 14-15)

Esta es la gran certeza de la fe cristiana: "El príncipe de este mundo está ya juzgado" (Jn 16,11); "Y para esto apareció el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo" (1Jn 3,8) De la victoria de Cristo sobre el diablo participa la Iglesia, que ejercita tal poder victorioso mediante la fe en Cristo y la oración (cf. Mc 9, 19; Mt 17, 9ss), que en casos específicos, puede asumir la forma del exorcismo.

De la libertad ha nacido también el mal. Pero Dios no se rinde, y con su sabiduría trascendente, predestinándonos a ser sus hijos en Cristo, todo lo dirige con fortaleza y suavidad, para que el bien no sea vencido por el mal.

 

Referencia:Catequésis sobre el Credo de Juan Pablo II de su libro "Creer en Dios Padre", Ediciones Palabra, Madrid España, 1997.

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