Apocalipsis (Parte 3/3)

Son muchas las interpretaciones que se le dan a éste último libro de la Biblia, pero por desgracia, la mayoría de ellas son hechas en sentido erróneo, al realizarlas fuera de la Iglesia y de acuerdo a lo que a cada uno se le ocurre. Pero a éstos, dice San Pedro: "Pero, ante todo, tengan presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia..." (II Pedro 1,20). San Pablo dice: "... esos tales no sirven a Nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio vientre, y por medio de suaves palabras y lisonjas, seducen los corazones de los sencillos" (Romanos 16,18). Y también leamos II Pedro 3,16-18.


 

11. Un Cielo nuevo y una Tierra nueva
(Cap. 21)

12. ¡ Vengo pronto ! AMÉN
¡ MARANA-THA !

13. El símbolo de los primeros cristianos

14. Bibliografía

10. La Iglesia esposa: Las bodas del cordero (Cap. 19).

Aleluya es una palabra hebrea (Hallel = alabad a; Yah = Yahveh). La muchedumbre numerosa del cielo celebra con un cántico anticipado el triunfo de la justicia de Dios. La caída de la gran Babilonia facilita y acelera el establecimiento universal del reino de Dios (18,20;Jer. 51,48).
"Voces celestiales cantan la toma de posesión por el Señor, de su reino universal y eterno al mismo tiempo que las Bodas del Cordero. Este hermoso pasaje sirve de transición entre la ruina de Babilonia y la derrota, ya del Anticristo, ya de Satanás" (Fillion). Sobre el Anticristo vv.19-20; sobre Satanás cap.20,1ss.

La Iglesia como desposada, se prepara para celebrar las nupcias con su divino esposo (Ef.5,25-27). Siguiendo a los profetas del AT (Is.54,1;Cant.8,2), pinta el apóstol, bajo la imagen de bodas, ésta unión final de Cristo con la Iglesia. El símbolo indica la íntima e indisoluble unión con la comunidad que Cristo ha logrado por su sangre (1,5; 5,6.9; 7,14; 14,3-4). En el Apocalipsis, la Iglesia es presentada a la vez como madre (12,1ss) y esposa, mientras que su rival recibe el nombre de ramera (17,1ss). Si queremos complementar la idea, leamos Oseas 2,1-23; Isaías 54, 4-8; Ezequiel 16,7ss.; Sn.Mt.22,1-14; Sn.Mt. 25,1,13; Sn.Jn. 3,29; 2Cor. 11,2; Efesios 5,23-32.


11. Un Cielo nuevo y una Tierra nueva (Cap. 21)

Aquí se nos habla de la transfiguración de las cosas creadas y además en Isaías (65,17ss), en 2 Pedro (3,13) y en Romanos (8,19ss). Esta expresión de "cielo nuevo y tierra nueva" alude a lo que dice San Pedro: "El mundo de entonces pereció anegado en el agua del diluvio, y los cielos y la tierra de hoy están por la misma Palabra de Dios reservados para el fuego, guardados para el día del juicio y del exterminio de los hombres impíos... y para entonces, esperamos también conforme a su promesa cielos nuevos y tierra nueva en los cuales habite la justicia". (2 Pe. 3, 6-7.13) Esta promesa, es, sin duda, la que se lee en Isaías 65 y 66: "Porque he aquí que voy a crear cielos nuevos y tierra nueva", y se olvidarán de los primeros.

Al parecer, los actuales por la Palabra de Dios y por el fuego, y crear Dios los nuevos cielos y la nueva tierra prometidos, habrá una gran transformación. Y como los profetas prometen en lo físico y en lo moral una gran felicidad, largas vidas en los hombres, en los que desaparecerá el luto y las lágrimas, que gozarán pacíficamente del fruto de sus grandes plantaciones y que edificarán casas y habitarán en ellas..., tenemos que éste mundo no será aniquilado, sino solamente renovado y cambiado en mejor, pues como dice San Jerónimo: "Pasa la figura, no la sustancia. No veremos otros cielos y otra tierra, sino los viejos y los antiguos cambiados en otros mejores."

Todo nos hace presagiar que esto se refiere también a la época maravillosa de paz, por cuanto según las Escrituras, el Universo una vez renovado ha de servir de escenario a la vida humana, porque la creación entera tomará parte en la felicidad del hombre (Rom.8, 19-22) y porque vendrán cielos nuevos y nueva tierra en los que habitará la justicia (2 Pe. 3,10-38). Entonces la tierra será como un cielo anticipado, porque en ella no quedarán incrédulos, homicidas, deshonestos, mentirosos, etc. (21,8).

 

12. ¡ Vengo pronto ! AMÉN ¡ MARANA-THA !

Esta parte del Apocalipsis, es el mensaje de esperanza para todos los cristianos, de ayer, de hoy y de mañana que están atribulados por las persecuciones y asedios de éste mundo. Y quizá lo más importante de todo el libro, aunque tenga que pasarse por el desierto de todos los problemas y sufrimientos de los capítulos anteriores.

¡Vengo pronto!, y mi galardón viene conmigo. Estemos preparados viviendo una vida de gracia y santidad, porque cada uno será hallado en su habitual estado: el pecador en su pecado, y el justo en su estado de santidad, y si queremos tomar parte en la gran felicidad anunciada, importa que la muerte nos sorprenda en verdadero estado de amistad con Dios, o sea, en el fiel cumplimiento de sus mandamientos. Notemos el gran pecado que es falsificar la Palabra de Dios, pues la maldición de Dios caerá sobre ellos (22,18-19).

¡Marana-tha! ¡Ven, Señor Jesús!. Con ésta expresión, que se refiere a la segunda venida de Jesucristo, termina el Apocalipsis. Después de hablarnos de la gran felicidad reservada a los santos, repite: "vengo pronto", y con éste aviso quiere que no nos durmamos, que vivamos vigilantes, que anhelemos su venida para gozar de la dicha anunciada.

Un día veremos realizarse el anuncio (1,7): "Miren, viene acompañado de nubes; todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron, y por él harán duelo todas las razas de la tierra. Si. Amén". Y el Señor Jesús reinará con los santos del Altísimo, y su reino no tendrá fin. Esta es la insuperable felicidad a que aspiramos y que esperamos, y que especialmente deseamos todos los que nos esforzamos por encontrar al Señor.

 

¡ Marana-tha !

Que el Señor nos conserve en su Gracia. AMEN


¡ Marana-tha !

 

 

13. El símbolo de los primeros cristianos

Los primeros cristianos sufrieron la persecusión del emperador romano, y no le podían platicar a nadie sobre su fe porque temían ser denunciados, pues eran castigados con la muerte por ser cristianos. Para identificar a los que compartían la fe, dibujaban en el suelo o cualquier superficie la figura de un pez, que en griego se dice = ictís (con minúsculas ), y lo usaban como clave o señal de ser cristiano. Con las letras griegas formaban un acróstico referido a Cristo:

= Iesus = Jesús
= Jristós = Cristo
= Teós = Dios
= Uiós = Hijo
= Soterós = Salvador

 

 

14. Bibliografía

1.- BIBLIA DE JERUSALEN

2.- E. Cothenet, L. Dussaut, P. Le Fort, P. Prigent.
ESCRITOS DE JUAN Y CARTA A LOS HEBREOS
Madrid, 1985
Ediciones Cristiandad

3.- B. Martín Sánchez
NUEVO TESTAMENTO EXPLICADO
Sevilla, 1988
Ed. Apostolado Mariano

4.- Guillermo G. Dorado
LA BIBLIA, HOY. Curso de Actualización Bíblica
Madrid, 1980
PS Editorial

5.- Equipo "Cahiers Evangile"
EL APOCALIPSIS. Cuadernos Bíblicos 9
Navarra, 1992
Ed. Verbo Divino

6.- Luis Godtsseels, S.J.
BIBLIA TEMATICA
León, Gto. México, 1980
Secretariado Diocesano de Ev. y Catequesis
de León, Guanajuato.

7.- Raymond E. Brown, SS, y equipo
COMENTARIO BIBLICO "SAN JERONIMO"
Tomo IV, Nuevo Testamento II
Madrid, 1972
Ediciones Cristiandad


 

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