Formación 2001 - 2002(Parte 3/6)

 

 

 

 

siguiente

TEMA 7. LA TAREA DE LA IGLESIA

1. LA MISIÓN, EXIGENCIA DE LA CATOLICIDAD DE LA IGLESIA
"Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia(evangelio) a toda criatura" (Mc. 16,15)

"La Iglesia, enviada por Dios a las gentes para ser "Sacramento Universal de Salvación", por exigencia íntima de su misma catolicidad, obedeciendo al mandato de su Fundador, se esfuerza por anunciar el Evangelio a todos los hombres" (Ad gentes, 1).
El mandato misionero del Señor tiene su fuente última en el amor eterno de la Santísima Trinidad. El fin último de la misión no es otro que hacer participar a los hombres en la comunión que existe entre el Padre y el Hijo en su Espíritu de Amor.
El Espíritu Santo es en verdad el protagonista de toda la misión eclesial. Él es quien conduce la Iglesia por los caminos de la misión. Ella continúa y desarrolla en el curso de la historia la misión del propio Cristo, que fue enviado a evangelizar a los pobres; "impulsada por el Espíritu Santo, debe avanzar por el mismo camino por el que avanzó Cristo: esto es, el camino de la pobreza, la obediencia, el servicio y la inmolación de sí mismo hasta la muerte, de la que surgió victorioso por su resurrección".

Desde los primeros momentos, los testigos de la resurrección adquieren plena conciencia de haber sido enviados para extender por todo el mundo la Buena Noticia del Evangelio. (Mt 28,19; Hch 1,8).

La Misión:
ü Surge del envío que Jesús hace a sus discípulos para anunciar y significar la Buena Nueva (Mt 10,5-8)
ü Tiene una importancia decisiva para los discípulos. Esta importancia queda confirmada por la abundancia de textos misioneros que aparecen en los Evangelios (Mt5,13; 13,31.33.47; Mc 3,14; Mt 28,19).
ü Tiene como contenido fundamental a Jesucristo como Salvador (Hch 5,31) Por medio de Él, Dios ofrece a todos los hombres una vida nueva.
ü Se acompaña de gestos significativos y reales que hacen visible y creíble la verdad de su mensaje (Hch 2,14-16. 3,12-26; 5,12-16)

En breve recorrido que hemos hecho por la vida de las primeras comunidades cristianas, nos permite afirmar:
ð La misión de la Iglesia se fundamenta en la misión de Jesús como enviado del Padre para la liberación de la humanidad.
ð La razón histórica del ser de la Iglesia es prolongar la misión de Cristo y hacerla visible en la historia de los hombres.
ð La misión es la verdadera y única tarea de la Iglesia.


2. LA MISIÓN DE LA IGLESIA SE LLAMA EVANGELIZACIÓN

La palabra evangelizar significa literalmente "buen mensaje", "buena noticia". Jesús designa como "evangelio" la llegada del Reino de Dios, que provocará la liberación de los oprimidos y la justicia para los pobres. Este es el anuncio que manda proclamar a sus discípulos tras la Resurrección: "Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia (evangelio) a toda criatura" (Mc 16,15)

El Concilio Vaticano II recordó que la universalidad de la misión de la Iglesia, la cual se esfuerza en anunciar el Evangelio a todos los hombres, se basa en el mandato explícito de Cristo y las exigencias radicales de la catolicidad de la Iglesia (Ad gentes 1)

Jesús da una orden precisa a los apóstoles "Proclamad la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16,15), "Haced discípulos a todas las gentes" (Mt 28,19), con una predicación suscitada a la conversión para el perdón de los pecados (Lc. 24,47).

En el momento de la Ascensión, los discípulos limitan aún su esperanza al Reino de Israel, pues le preguntan a su Maestro: "Señor ¿Es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?" (Hch. 1,6). En su respuesta, el Salvador les muestra claramente que deben superar el horizonte, y que ellos mismos deben convertirse en testigos no solo en Jerusalén, sino también en toda Judea y Samaria "y hasta los confines de la tierra" (Hch 1,8)

El Redentor no cuenta únicamente con la docilidad de los discípulos a su palabra, sino también con el poder superior del Espíritu Santo que les promete "Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros" (Hch 1,8)

Tras el Sínodo que los obispos dedicaron en 1974 al tema de la evangelización en el mundo contemporáneo, Pablo VI utilizó sus resultados para elaborar su exhortación apostólica "Evangelii Nuntiandi" (1975). En este documento se concibe la evangelización como la "dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad mas profunda" (EN, 14).

La evangelización es el proceso total mediante el cual la Iglesia, movida por el Espíritu:
· Anuncia al mundo el Evangelio del Reino de Dios
· Da testimonio entre los hombres de la nueva manera de ser y de vivir que él inaugura
· Educa en la fe a los que se convierten al Evangelio del Reino
· Celebra, mediante los sacramentos, la presencia del Señor Jesús y el don del Espíritu
· Impregna y transforma con su fuerza todo el orden temporal

3. LLAMADA A UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN.

La llamada a una Nueva Evangelización ha sido propuesta por Juan Pablo II en Haití (1983), con ocasión del encuentro con los obispos de CELAM para:
"Dar a la acción pastoral un impulso nuevo, capaz de crear tiempos nuevos de evangelización, en una Iglesia todavía más arraigada en la fuerza y en el poder de Pentecostés" (EN 2).

La novedad de la acción evangelizadora afecta a la actitud, al estilo, al esfuerzo y a la programación o como se propuso en Haití, al ardor, a los métodos y a la expresión. Una evangelización nueva en su ardor supone una fe sólida, una caridad pastoral intensa y una recia fidelidad que, bajo la acción del Espíritu Santo generen una mística, un incontenible entusiasmo en la tarea de anunciar el Evangelio.


La Nueva Evangelización tiene como finalidad formar hombres y comunidades maduras en la fe y dar respuesta a la nueva situación que vivimos, provocada por los cambios sociales y culturales de la modernidad.

4. A LA ACCIÓN DE PREGONAR EL EVANGELIO SE LE LLAMA EVANGELIZAR.

"Evangelizar consiste en anunciar la Buena Nueva del Evangelio, por medio del testimonio cristiano, a los hombres situados históricamente, para que se que conviertan y sean liberados"
desarrollamos brevemente cada una de estas afirmaciones:

Anunciar la Buena Noticia del Evangelio
San Pablo nos expresa muy bien en que consiste esta buena noticia, cuando afirma:
" Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para que se salve todo el que cree, tanto si es judío como si no lo es. Porque en el se manifiesta la fuerza salvadora de Dios a través de una fe en continuo crecimiento, como dice la Escritura -quien alcance la salvación por la fe, ese vivirá
(Rom 1,16-17).

La Buena Noticia no consiste puramente en un mensaje intelectual, sino que es un acontecimiento salvífico; fuerza de Dios para salvar a todo el que cree. Esta fuerza de Dios se manifiesta en Jesús de Nazaret, en sus palabras en sus signos, en su muerte y resurrección. El Evangelio, es la persona misma de Jesucristo. La persona de Jesús se identifica con el Reino.

Por tanto, evangelizar es:
ü El anuncio de Jesucristo, de su vida de su muerte y de su resurrección
ü El anuncio del Evangelio que es gracia y salvación de Dios para todos los hombres, y buena noticia porque libera de todas las esclavitudes humanas.
ü El anuncio del Evangelio hecho con palabras y signos. Las palabras anuncian lo que los signos realizan.

Por medio del testimonio cristiano
El testimonio cristiano es el medio fundamental para proclamar el Evangelio. La evangelización exige la existencia de verdaderos testigos. Jesús no formó sabios, sino discípulos testigos. Sin el testimonio cristiano, puede haber "propaganda religiosa", pero no una verdadera evangelización.

El testimonio cristiano tiene las características siguientes:
þ El testigo se reconoce enviado de Dios para testimoniar algo.
þ El testimonio incluye la proclamación de lo que se ha visto y oído: la acción de Dios manifestada en Cristo.
þ El testigo se compromete en su testimonio: la vida del testigo es la mejor prueba de lo se que quiere comunicar.

A los hombres situados históricamente
Cada persona, además de estar inserta en una u otra cultura, viviendo en un ámbito rural o urbano, desarrollando un trabajo manual o intelectual, está rodeada de unas circunstancias diferentes que la configuran como ser único e irrepetible.

De ahí que la evangelización deba tener presente a las personas concretas a las que se dirige, sus necesidades y aspiraciones. Por tanto, al evangelizar se debe tener presente que el destinatario de la evangelización, es un hombre concreto.

Para que se conviertan y sean liberados
Los objetivos básicos de la evangelización son dos: La conversión y la liberación
La conversión è se refiera a la respuesta que debe suscitar la acción evangelizadora en la persona.
La liberación è expresa la transformación que esta respuesta ha operado en su vida.

La conversión
Esta es el centro de toda la actividad misionera de la Iglesia. Consiste fundamentalmente en:
þ Descubrir al Dios de Jesucristo y creer en Él, rechazando los falsos ídolos esclavizadores
þ Adherirse a su proyecto de salvación, aceptando las exigencias radicales del Reino y los valores evangélicos como norma de vida.

La conversión suscitada por la evangelización supone un cambio de sentido y dirección a la totalidad de la existencia humana. Por tanto, la conversión no es un mero cambio de mentalidad, sino algo que afecta al hombre entero, al sentido de su vida personal y social, a los valores que la orientan y a las condiciones sociales que la hacen posible.

La conversión es real cuando la acción evangelizadora alcanza y transforma con la fuerza del Evangelio:
à Los criterios de juicio
à Los valores determinantes
à Los centros de interés
à Las líneas de pensamiento
à Las fuentes de inspiración
à Las estructuras sociales
à Los modelos de la humanidad.

La conversión cristiana es un largo proceso, para que el cambio sea verdadero, es necesario que surja de una decisión personal, con un cierto grado de reflexión, sea gradual y progresiva y se vaya verificando en compromisos y estilos de vida concretos y reales..

La liberación
"El hombre evangelizado se reconoce hijo de Dios y, como resultado de esta filiación, acoge y se relaciona con los otros hombres como hermano. La relación con Dios y con los hermanos ha de llevarse a cabo en las condiciones de esta vida, en el mundo y en la historia; esto quiere decir que todas estas realidades quedan incluidas en el proceso salvífico"

Por lo tanto, la evangelización es inseparable de la liberación integral del hombre, de su mundo y de su historia, e incluye la liberación total y real de todas las dimensiones de la vida humana, incluso la política. La liberación cristiana, es la misma liberación humana llevada a su plenitud por el don gratuito de Dios que se acoge por la fe.

5. LOS MEDIOS DE LA EVANGELIZACIÓN

El anuncio, los sacramentos y el testimonio "La Buena Nueva debe ser proclamada, en primer lugar, mediante el testimonio". "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan...Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y despego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra: de santidad" (Evangelii nuntiandi, 21)


6. LOS DESTINATARIOS

Los destinatarios de la obra evangelizadora de la Iglesia se encuentran en una doble dirección: Hacia el exterior la Iglesia tiene como destinatarios a todas aquellas personas que nunca han recibido la Buena Nueva de Jesucristo. Aquí el mandato del Señor Jesús es categórico: "Id y predicad el Evangelio a toda criatura" (Mt 16,15). Esta es la razón por la que la Iglesia se siente llamada:
" A no encadenar el anuncio evangélico limitándolo a un sector de la humanidad o a una clase de hombres o a un solo tipo de cultura" ( E.N. 50 ).
"La tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la iglesia....Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar" ( E.N. 14).

La segunda dirección de la obra evangelizadora es hacia el interior, y aquí la iglesia percibe una tarea doble.
ð Un primer grupo de destinatarios de la evangelización son aquellos que han recibido la fe y que permanecen en contacto con el Evangelio. La Iglesia debe profundizar, consolidar, alimentar y hacer cada vez más madura la fe de aquellos que se llaman ya fieles o creyentes.
ð Un segundo grupo de destinatarios hacia el interior lo conforman todos aquellos cristianos que no son practicantes de la vida cristiana.
"Toda una muchedumbre, hoy día numerosa, de bautizados que, en gran medida, no han renegado formalmente de su bautismo, pero están totalmente al margen del mismo y no lo viven. La ausencia de práctica religiosa se encuentra en los adultos y en los jóvenes, en la elite y en la masa, en las antiguas y en las jóvenes Iglesias... La acción evangelizadora de la Iglesia no puede ignorarlos ni desentenderse de ellos; debe buscar constantemente los medios y el lenguaje adecuado para proponerles la revelación de Dios y la fe en Jesucristo.

7. UNA COMUNIDAD EVANGELIZADA Y EVANGELIZADORA

La Iglesia podrá llevar a cabo su misión evangelizadora siempre que transparente y comunique con su vida lo que proclama en su mensaje. Jesús al anunciar a sus discípulos que eran la sal de la tierra y la luz del mundo, les advirtió del peligro que constituía el que la sal perdiera su sabor o el que una lámpara fuera tapada con una olla ( Cfr.Mt 5,13-15)

Las situaciones cambiantes, los continuos avances de la ciencia, las modernas formas de relación entre las personas, obligan a la Iglesia a perpetuar en sí misma la novedad del Evangelio; la actuación del Espíritu Santo la capacita para responder con su vida y su palabra a los retos que constantemente le presenta nuestra civilización.

Esta actuación del Espíritu, que la conduce a la verdad plena (Cfr.Jn 15,12-14), se realiza a través de diversas mediaciones como:
þ La acogida valiente de la Palabra de Dios, que al penetrar en los corazones cuestiona las estructuras, actuaciones y comportamientos.
þ Los signos de los tiempos, es decir, los deseos y aspiraciones profundas de las personas de la sociedad actual, que se ven plasmados en el esfuerzo a favor de la paz, la justicia, los derechos humanos, la ecología...
þ Las voces que se elevan desde la opresión, la marginación la pobreza extrema "el clamor de los sin voz"

Tema 8. PROYECCIONES DE LA EVANGELIZACION
Acciones Pastorales

1. EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Yahvé es el Pastor de su pueblo (Cfr. Sal 23). A través de sus mediadores y representantes (profetas, reyes y sacerdotes) realiza tres acciones pastorales:

è Acción profética, que custodiaba la fidelidad a la Alianza y mantenía la vinculación interna del pueblo.
è Acción regia, realizada por los reyes para conservar la unidad y vinculación externa y visible del pueblo mediante la práctica de la justicia-misericordia
è Acción cultual, que vinculaba la vida del pueblo con Dios y celebraba los acontecimientos liberadores de Yahvé

2. EN EL NUEVO TESTAMENTO

El Señor Jesús ha venido al mundo como el Buen Pastor (Jn10,1-28), aunque es San Juan que presenta esta bella imagen del ministerio salvífico de Cristo, los evangelios sinópticos ofrecen numerosos rasgos y actitudes que anuncian esta alegoría (Cfr. Lc 15,4-7; Mt 18,12-14; 25,31-46)
þ Cristo es el Profeta de los tiempos nuevos (Mt 16,14; Jn 1,21), es la Palabra misma de Dios hecha carne (Jn 1,14), es la realización de lo anunciado por los profetas (Mt 4,13; Lc. 24,27)
þ Cristo es el Sacerdote que establece el culto de la Nueva alianza mediante el ofrecimiento de sí mismo (Mt 26-27; Heb 9, 1-14)
þ Cristo es el Rey de los siglos ( 1Tim 1,17; Ap 17,14). Él es la verdadera autoridad de la comunidad cristiana. Su autoridad la ejerce en el tiempo como diaconía (servicio) y como acción del Buen Pastor.

Antes de subir al cielo confiere su función pastoral a la Iglesia a través del ministerio apostólico de San Pedro (Jn 21,15-17)
ü La Iglesia encontrará en su seno la presencia de la función profética (Hch 11,27s; 13,1). La realizará conforme al encargo del Señor Jesús a través del servicio de la Palabra.
ü La Iglesia realiza también la función sacerdotal, partiendo de la dimensión común de este sacerdocio en todos los bautizados (1 Pe 2,5.9; Ap 1,6); pero consolidándose progresivamente en el sacerdocio ministerial. El Nuevo Testamento es testigo de los sucesores de los Apóstoles.
ü Finalmente la función regia es también ejercida por la Iglesia (Rm 5,17), principalmente en el servicio (Mt 20,27s).

3. EN LA IGLESIA: LA PASTORAL

Definición: Es la serie de realizaciones prácticas que los miembros de la Iglesia, bajo la dirección de los pastores, van llevando a cabo para extender el Reino de Dios. Son los Obispos los que "ejercen su gobierno pastoral sobre la porción del pueblo de Dios que le ha sido confiada". (Lumen Gentium 23)


La Iglesia hace visible la acción redentora de Jesús y sus acciones pastorales deben parecerse a las de Jesús Buen Pastor.

La Pastoral Orgánica
La Pastoral orgánica es la acción ordenada de todo el pueblo de Dios para realizar la misión de la Iglesia: la evangelización integral, liberadora y promotora de toda la persona, de todas las personas y de las culturas; en situaciones históricas y sociales concretas que condicionan la comprensión y la realización del propósito salvífico de Dios.

El siguiente texto nos narra que la vida de la Iglesia Primitiva desprende el trinomio funcional de la Iglesia de Cristo.
"Acudían asiduamente a escuchar las enseñanzas de los apóstoles, vivían en comunión fraterna y se congregaban para orar en común y celebrar la fracción del Pan…. Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común" (Hch 2,42-45)

Las exigencias de la pastoral orgánica son: el conocimiento de la realidad, la planificación pastoral que racionalice las tareas de la evangelización, y la descentralización pastoral que requiere de una precisa sectorización.

Las estructuras de la pastoral orgánica se basan en un plan global de pastoral, y distintos niveles de acción pastoral. Estos son: la diócesis, la zona pastoral, el decanato, la parroquia, las comunidades eclesiales de base y la familia. El consejo de pastoral parroquial es otra estructura necesaria para la pastoral orgánica. La correcta y eclesial relación entre grupos, asociaciones, movimientos y comunidades eclesiales garantizan el buen funcionamiento de estas estructuras.

Anuncio (Palabra), sacramento y testimonio están así omnipresentes en todo el dinamismo de la evangelización. Anuncio, sacramento y testimonio, al igual que son causa eficiente instrumental de la evangelización, también son, en otros aspectos, causa ejemplar-formal y causa final. De la anterior práctica se desprende la triple expresión pastoral de la Iglesia: catequética, litúrgica y social

4. TAREAS DE LA PASTORAL ORGÁNICA

Las tres áreas son inseparables aún a pesar de que hacia afuera y hacia dentro de la Iglesia haya esfuerzos de separar este trinomio del ser y quehacer eclesial.
"Nunca quizá como en nuestros días, había sido tan fuerte la tensión entre acción pastoral y actividades temporales. Hay quienes exigen a la Iglesia que se dedique sólo a la misión de predicar el Evangelio y administrar los sacramentos, al margen de toda injerencia en los problemas sociales, económicos y políticos que agobian al mundo. En contraposición, hay quienes le exigen que se olvide de su función pastoral y se ocupe en una actividad puramente social, económica y política, por la que se comprometa con las acciones de algunos grupos" (Conf. Episcopado Mexicano Vol. 1 No. 966)

Pastoral Catequética
Es la acción con que la Iglesia transmite la Palabra en orden a despertar, alimentar, desarrollar y madurar la fe. Anuncia el Reino de Dios, la Verdad, la Paz, la Justicia, el Amor. Y denuncia la presencia del reino del mal: mentira, violencia, injusticia, opresión, odio.

Comienza con el kerigma "porque la situación de los jóvenes y de los adultos requiere una catequesis más kerigmática y más orgánica en su presentación de los contenidos de la fe. Es el primer anuncio del Reino para motivar su aceptación y la conversión a Cristo. Continúa con la catequesis, como proceso de formación en la fe, la esperanza y la caridad que informa la mente y toca el corazón,

llevando a la persona a abrazar a Cristo de modo pleno y completo. (Ecclesia in América, 64; Santo Domingo 41 y 49)

Pastoral Social
Es la acción de la Iglesia para hacer que vivamos la Verdad, la Justicia, la Caridad…, en toda nuestra vida: en la economía, la política, la educación, la familia, la recreación, la religión.
Proyecta las exigencias sociales de la fe y del Reino a las relaciones concretas y estructuras sociales. "Se trata no sólo de aliviar las necesidades más graves y urgentes mediante acciones individuales y esporádicas, sino de poner de relieve las raíces del mal, proponiendo intervenciones que den a las estructuras sociales, políticas y económicas una configuración mas justa y solidaria. (Ecclesia in América, 18)

La Pastoral Social tiene su base en la Sagrada Escritura, en donde se inspira, al mismo tiempo la doctrina social de la Iglesia donde el católico puede encontrar la respuesta de la cual partir para buscar soluciones concretas. Difundir esta doctrina constituye pues, una verdadera prioridad pastoral.

El objetivo de la Pastoral Social es:
ü Que el Reino de Dios se inicie aquí en la tierra.
ü Que se comprenda que la fe no es privada sino comunitaria.
ü Que se respete la dignidad de todos.
ü Que se haga realidad la opción preferencial por los más necesitados.
ü Que se respete el medio ambiente.

Pastoral Litúrgica
Con la acción litúrgica, Cristo y su Cuerpo que es la Iglesia, realiza la máxima glorificación de Dios y la máxima santificación del hombre. Es el ejercicio del Sacerdocio de Jesucristo en el que se celebran los misterios de la vida del Salvador y de los cristianos conforme a la justicia, caridad y demás exigencias del Reino. Su centro es el misterio pascual de Cristo celebrado en la Eucaristía y los Sacramentos.

La íntima unión de la pastoral litúrgica con el anuncio del Evangelio y con la práctica de la vida cristiana, logrará que los cristianos sean "luz del mundo" y que por el testimonio de ellos todos los hombres den gloria a Dios. (Mt 5, 14-16)

5. OTRAS ACCIONES PASTORALES

Pastoral Familiar
Pretende que el matrimonio se viva como "alianza de amor" y la familia sea "Iglesia doméstica", "santuario del amor y de la vida", formadora de personas, educadora en la fe, promotora del desarrollo integral. (Ecclesia in América, 46)

Pastoral Juvenil
Busca lograr un encuentro consciente de los jóvenes con Cristo y su maduración en la Fe, que los convierta en evangelizadores de los demás jóvenes.
Otras Pastorales
Para atender a grupos o situaciones especiales existen otras pastorales específicas de la salud, de la movilidad humana, penitenciaria, vocacional, de los medios de comunicación, de la cultura, misionera…., las cuales es necesario implementar de acuerdo a las urgencias de nuestra Iglesia particular.


Tema 9. PASTORAL CATEQUETICA

1. EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

El Dios de la revelación es un Dios que entra en comunicación con el hombre. A diferencia de los ídolos mudos (Sal 115,5) el Dios vivo es el que habla a los hombres. En Dios su revelación va acompañado de sus palabras (Ex 20,2) y de sus obras (Gen 1; Sal 33, 6-9). La Palabra en el Antiguo Testamento tenía como especiales portadores a los profetas y era la misma sabiduría divina para dirigir los corazones de los hombres y que les enseña como deben conducir su vida (Prov 8, 1-21. 32-36). Es la palabra la que se revela como luz para el hombre (Sal 119,105) y que requiere la escucha y puesta en práctica de la misma (Sal 119,42. 74. 18).

2. EN EL NUEVO TESTAMENTO

En la plenitud de los tiempos Dios nos ha hablado por su Hijo Único (Heb 1,1s), el cual es la misma palabra hecha carne. No podemos aceptar ninguna revelación adicional o contraria a la que hemos recibido de Jesucristo, aunque esta revelación viniera de un ángel o de otra persona (Gal 1,6-10). El Señor Jesús, hijo eterno del Padre, que fue rico en palabras y en obras, después de su resurrección ha querido dejar a sus apóstoles la labor de predicar la Buena Nueva que El mismo nos ha traído.

La Iglesia naciente ha cumplido con esta misión y en ésta ha encontrado su naturaleza. La Iglesia crece cuando predica y cuando la Palabra llega a sus destinatarios (Hch 6,7; 12,24). La Buena Nueva que trae la Iglesia no es el anuncio de una palabra, sino de Aquel que es la Palabra (Jn 1,5. 10s). No se anuncian realidades nuevas sino Vida Nueva en la misma Persona de Dios.

Es justo señalar que la iglesia ha encontrado en el mismo Espíritu Santo su asistente, su apoyo, se trata de aquel que a lo largo de su historia le ha iluminado en la comprensión del mensaje del Señor. La Iglesia comprende y enfatiza que Jesucristo es el Primer Evangelizador: el verdadero portador de la Buena Noticia y que el Espíritu Santo es el Primer Catequizador. (Jn 14,26).

El mandato misionero de Jesús comporta varios aspectos, íntimamente unidos entre sí: anuncio, testimonio, enseñanza, sacramentos, amor al prójimo, hacer discípulos. Todos estos aspectos son vías y medios para la transmisión del único Evangelio y constituyen los elementos de la evangelización.

3. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA
La catequesis en el proceso de la evangelización.

En esta tarea de anuncio de la Buena Nueva dentro del ministerio de la palabra, según lo habíamos señalado en el tema introductorio, cabe distinguir dos momentos: El primer anuncio que se dirige a los no creyentes y a los que de hecho, viven en indiferencia religiosa, que asume la función de anunciar el Evangelio y llamar a la conversión; y la catequesis que es el momento que corresponde al período en que se estructura la conversión a Jesucristo, dando una fundamentación a esa primera adhesión.

Los convertidos, mediante una enseñanza y aprendizaje convenientemente prolongado de toda la vida cristiana, son iniciados en el misterio de la salvación y en el estilo de vida propio del Evangelio. Se trata, en efecto, de iniciarlos en la plenitud de vida cristiana.
" Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el hijo de Dios a fin de que, por


la fe, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo". (Catechesi Tradendae 1,2)

El fin definitivo de la catequesis es poner a uno no sólo en contacto, sino, en comunión, en intimidad con Jesucristo.
"La catequesis es un proceso de formación en la fe, la esperanza y la caridad que informa la mente y toca el corazón, llevando a la persona a abrazar a Cristo de modo pleno y completo. Introduce más plenamente al creyente en la experiencia de la vida cristiana que incluye la celebración litúrgica del misterio de la redención y el servicio cristiano a los otros"
(Ecclesia in América, 69)

4. LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA

No podemos perder de vista dos datos elementales en nuestra Iglesia:
ü Primero: que los grandes momentos de renovación en la Iglesia han ido acompañados de la presencia de grandes obras catequéticas. Son muchos los santos obispos que han consagrado su ministerio a la catequesis; San Cirilo de Jerusalén, San Juan Crisóstomo, San Ambrosio, San Agustín.
ü Segundo: Que los Concilios son impulsores de la catequesis. El concilio de Trento tuvo como fruto el llamado Catecismo Romano o Tridentino, que vino acompañado de grandes impulsores de la catequesis, como San Carlos Borromeo, San Roberto Belarmino. Por su parte, el Concilio Vaticano II tuvo como fruto primero: el directorio General de la Catequesis de 1971, la Evangelii Nuntiandi de 1975, la Cathechesi Tradendae de 1979. Los días 24 de noviembre al 8 de diciembre de 1985, a los 20 años del Concilio Vaticano II, durante la Segunda Asamblea Extraordinaria de los Obispos, nació la inquietud acerca de la necesidad de un catecismo para la Iglesia. El Papa dispuso lo necesario.

La necesidad de una catequesis integral
Es necesario renovar nuestra visión de la catequesis. La catequesis es un proceso integral, que abarque desde la infancia hasta la edad adulta. (Catechesi tradendae, 18), y que integre varias características que hoy, en muchos procesos parecen separarse u oponerse, cuando deberían complementarse. Hoy se requiere de:
è Una catequesis doctrinal. Que insista sobre todo en la transmisión exacta de las verdades cristianas que hay que creer y aprender.
è Una catequesis vivencial. Que parte de la vida de las personas para iluminarlas con la Palabra de Dios, descubrirlo en ella y comprometerse con el Señor.
è Una catequesis bíblica. Que tiene como centro la Sagrada Escritura, presentada como historia de la salvación y Buena Nueva que transforma, convierte y compromete.
è Una catequesis liberadora. Que arranca de la situación de opresión y de injusticia, para confrontarla con la palabra de Dios y de la iglesia, denunciando el pecado social y revelando el Reino de Dios que hay que construir

5. LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA PARTICULAR

La catequesis no es otra cosa que el proceso de transmisión del Evangelio, tal como la comunidad cristiana lo ha recibido, lo comprende, lo celebra, lo vive y lo comunica de múltiples formas (Dir. Gral Catequesis, 105). Ahora bien, el anuncio, la transmisión y la vivencia del Evangelio se realizan en el seno de una Iglesia particular, pues en cada una de ellas se hace presente la iglesia Universal.

"La catequesis es una acción evangelizadora básica de toda iglesia particular. Mediante ella, la diócesis ofrece a todos sus miembros y a todos los que se acercan con el deseo de entregarse a Jesucristo, un proceso formativo que les permita conocer, celebrar, vivir y anunciar el Evangelio dentro de su propio horizonte cultura."

Lugares de la catequesis:
ü La comunidad cristiana es el origen, lugar y meta de la catequesis
ü La familia transmite el Evangelio enraizándolo en el contexto profundo de los valores humanos.
ü el catecumenado (camino catequético) bautismal de los adultos es el lugar institucionalizado por la Iglesia para preparar a los adultos que deseen ser cristianos
ü La parroquia es el lugar más significativo donde se forma y manifiesta la comunidad cristiana, ella debe fomentar, crear centros y seguir siendo la animadora de la catequesis y su lugar privilegiado.
ü La escuela católica crea un ambiente de comunidad escolar, animado por el espíritu evangélico de libertad y caridad, ordenando toda la cultura humana según el mensaje de salvación.
ü Asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles, la catequesis de la propia espiritualidad, será siempre posterior a la formación básico cristiana.

6. LOS AGENTES PASTORALES DE LA CATEQUESIS EN LA IGLESIA PARTICULAR

En el conjunto de ministerios, con los que la Iglesia particular realiza su misión evangelizadora, ocupa un lugar destacado la catequesis. La catequesis es un servicio único, realizado de modo conjunto con presbíteros, diáconos, religiosos y laicos, en comunión con el obispo. Toda la comunidad diocesana debe sentirse responsable de este servicio.

El Obispo, primer responsable de la catequesis y catequista por excelencia (C.T., 63) en la Iglesia particular, es pregonero de la fe y maestro auténtico, transmite al pueblo que se le ha encomendado la fe que ha de profesar y vivir. Esta preocupación por la actividad catequética llevará al Obispo a asumir la alta dirección de la catequesis en la Iglesia particular, creando y fomentando instancias de organización y formación catequéticas.
"Por su parte procuren los Obispos ofrecer a los catequistas una adecuada formación para que puedan desarrollar esta tarea tan indispensable en la vida de la Iglesia" (Ecclesia in América, 69).

Los presbíteros, pastores y educadores de la comunidad, tratan de que los fieles se formen adecuadamente y alcancen la madurez cristiana en la proyección comunitaria de su ser bautizados. Se debe buscar "que la fe de los fieles, mediante la enseñanza de la doctrina y la práctica de la vida cristiana, se haga viva, explicita y operativa" (CIC 773)
Destacan como tareas propias del presbítero en la catequesis, especialmente del párroco, las siguientes:
ð Procurar que se imparta una catequesis adecuada para la celebración de los sacramentos.
ð Suscitar en la comunidad el sentido común de responsabilidad hacia la catequesis, así como el reconocimiento y aprecio hacia los catequistas y su misión.
ð Cuidar la orientación de fondo de la catequesis y su adecuada programación.
ð Fomentar y discernir vocaciones para el servicio catequético y como catequista de catequistas, cuidar su formación, dedicando a ésta sus mejores desvelos.
ð Integrar la acción catequética en el proyecto evangelizador de la comunidad.
ð Garantizar la vinculación de la catequesis con los planes pastorales diocesanos.

Los padres de familia son los primeros educadores de la fe de sus propios hijos, no sólo explican el contenido cristiano de los acontecimientos familiares y fiestas señaladas, sino también ayudan a interiorizar la catequesis más sistemática que sus hijos, ya más crecidos reciben en la comunidad cristiana.

Los religiosos dan a la acción catequética diocesana, su aportación original y específica que nunca podría ser suplida por la de los sacerdotes y laicos. Manteniendo intacto el carácter propio de la catequesis, los carismas de las diversas comunidades religiosas enriquecen una tarea común con unos acentos propios, muchas veces de gran hondura religiosa, social y pedagógica.

Los catequistas laicos ejercen su catequesis en su inserción en el mundo, tienen una especial sensibilidad para encarnar el Evangelio en la vida concreta de los seres humanos. Ser instituido como catequista, puede adquirir, de hecho, grados diversos de dedicación.
Hoy son especialmente necesarios, diversos tipos de catequistas, tanto en tierras de misión como en las situaciones donde se requiere de una nueva evangelización:
ü Comunidades rurales carentes de sacerdote
ü Catequistas de jóvenes, adultos, niños y adolescentes, para encuentros pre-sacramentales
ü Catequistas para personas de la tercera edad, discapacitados, emigrantes, marginados, etc
ü Catequistas para nuestros hermanos disminuidos física o psíquicamente.

7. LOS INSTRUMENTOS

Después del Concilio Vaticano II se ha generado una doble tendencia en torno a las atenciones y prioridades en la labor catequizadora. Mientras una tendencia busca atender preferentemente a las técnicas de la pedagogía religiosa y su aplicación práctica, otra tendencia insiste más bien en la integridad de la enseñanza de la doctrina y práctica de la vida cristiana. Las dos tendencias están apoyadas en cánones del CIC: los que subrayan los instrumentos se basan en el Can 779, los que subrayan el elemento de integración entre la doctrina y la práctica de la vida cristiana se apoyan en el Can 773.

Al Directorio Catequístico Nacional y las normas diocesanas para la catequesis les tocará programar el necesario equilibrio entre las mencionadas tendencias. Sin embargo, es oportuno conocer la normativa que manifiesta el deseo de la Iglesia.
"Se ha de dar la formación catequética empleando todos aquellos medios, material didáctico, instrumentos de comunicación que sean más eficaces para que los fieles, de manera adaptada a su modo de ser, capacidad, edad y condiciones de vida, puedan aprender la doctrina católica de modo más completo y llevarla mejor a la práctica." (CIC, 779).

8. ¿QUÉ SE ESPERA DE LA COMUNIDAD CRISTIANA?
þ Ante todo que sean hombres y mujeres que compartan la vida de su pueblo.
þ Que vivan una espiritualidad centrada en la experiencia personal del Dios de Jesucristo, que los quiere a ellos y ama a la comunidad cristiana.
þ Que sean discípulos de Jesús a quien tratan de seguir todos los días, aceptando su Palabra y dejándose penetrar por la fuerza transformadora de su Espíritu.
þ Que sepan descubrir a Dios en los acontecimientos de la historia, lugar donde El habla para decirnos lo que quiere de la comunidad.
þ Que sepan responder fielmente a su tarea de maestros y educadores de la fe...siendo buenos conocedores del mensaje integral de Jesús
þ Que vivan su misión de profetas, hablando cristianamente sin miedos...entonces serán agentes de cambio en la comunidad.

þ Que estén atentos a la voz y la enseñanza de los pastores, que celebren el gozo de su fe en la liturgia y en la oración personal y que no dejen de oír los clamores de los débiles de este mundo.

Es necesario reconocer y alentar la valiosa misión que desarrollan tantos catequistas en todo el continente americano, como verdaderos mensajeros del Reino: su fe y su testimonio de vida son partes integrantes de la catequesis. Como laicos comprometidos debemos asumir con valentía y amor al Señor, este servicio a la Iglesia, dedicando generosamente nuestro tiempo y nuestros talentos.

LITURGIA Y SACRAMENTOS

Tema 10. PASTORAL LITÚRGICA

1. EL ORIGEN DEL TÉRMINO Y LA FUNCIÓN LITÚRGICA
La Sagrada Escritura:

En nuestros tiempos el término liturgia se utiliza para referir el campo religioso-cultual. En sus orígenes la noción giraba en torno a sus raíces etimológicas: acción para el pueblo (pueblo "laos" y obra "ergon") se trataba de una obra o servicio a favor de la comunidad. En el siglo II a.C. en la cultura helenista empieza a tener un significado religioso-cultual.

En el Antiguo Testamento se utiliza en su traducción griega (LXX) para designar el culto hebreo oficial (levítico), de ahí que los libros en los que más se utilice sean: Éxodo, Números, Crónicas y Ezequiel. El sentido espiritual del culto referido al término Liturgia aparece en textos como Eclo 4,14.24; Dan 7,10; Sap 18,21

En el Nuevo Testamento aparece en total 15 veces, seis de ellas en la carta a los hebreos (Cfr. Heb 1,7.14). En algunas ocasiones se refiere al culto levítico ( con Zacarías en el templo de Jerusalén Lc. 1,23, e incluso en Heb 9,21 cuando se refiere a los instrumentos litúrgicos), en otras en el sentido eminentemente cristiano: El único sacrificio de Cristo (Heb 8,2.6; 10,11). Parece ser el texto de los Hechos de los apóstoles (13,2) el único pasaje en que el significado del verbo leitourgeo tiene un significado directamente con el actual.

2. EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA
La Liturgia como praxis ritual de la Iglesia

La liturgia es la cumbre a la cual tiende toda la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente donde mana toda su fuerza y ninguna otra acción de la Iglesia la puede superar en eficacia y dignidad, pues se trata del ejercicio del sacerdocio único de Jesucristo. El cual, asocia perpetuamente a su esposa que es la Iglesia (Ef 5,29) (Cfr. Sacrosanctum Concilium, 7), mientras la conduce, por obra del Espíritu Santo a la eterna Jerusalén. Es más, en la misma acción litúrgica, pregustamos y tomamos parte en aquella liturgia celeste...donde Cristo está sentado a la derecha del Padre ( S.C.,8)
El vértice por el cual gira toda acción litúrgica y toda acción eclesial es el misterio pascual de Jesucristo. Aquí se realiza la redención de todo género humano y la perfecta glorificación de Dios. Es precisamente en la Eucaristía, donde se funda y se edifica la Iglesia, ya que del costado del Señor (Jn 19,34), nació el sacramento admirable de la Iglesia entera.

Pero la liturgia por siglos ha tenido que soportar un cambio dramático en su forma de ser considerada y por tanto vivida. Consideremos, pues, los tres pasos de toda acción de la gracia de Dios:
Paso 1. Dios es el que toma la iniciativa, El se comunica
Paso 2. Su Palabra sacude la conciencia de todo hombre y lo lleva a la conversión
Paso 3. El hombre libre de pecado y agradecido alaba a su Salvador y se pone a su servicio.

Veamos el siguiente esquema:



Sin embargo, el movimiento tradicional olvida la transformación, la conversión y se pasa directamente a la alabanza divina ¿Pero como poder glorificar a Dios sólo con los labios?. El verdadero culto es la ofrenda de sí mismos unida a la de Cristo (Rm 12,1). No se puede pasar de la catequesis a la liturgia, sin pasar por la conversión de nuestras vidas "Mi palabra no volverá a mí hasta que no haya dado fruto" (Is 55,10)

De hecho cuando se enuncian las tres ramas de la pastoral (Plan Orgánico Arquidiocesano 1995-1999), primero es la pastoral catequética, luego la pastoral litúrgica y, al final, la pastoral social. Es decir, el testimonio de la propia vida se deja para el final, como una especie de tarea. Pero no debiera ser así. No se le puede dar culto a Dios dejando la conversión como tarea (Dcto. Puebla, 352) . Esta tarea de la evangelización nos conduce a la plena conversión y comunión con Cristo. El orden debiera ser: Catequesis, social y litúrgica, a fin de que los fieles comprendan lo que significa "Antes de presentar tu ofrenda, ve y reconcíliate con tu hermano y, después ven y presenta tu ofrenda" (Mt 5,23). Porque de la forma tradicional, sólo se posterga como un futuro dejado a la conciencia personal del fiel, su propia conversión.
Finalmente, no hay una sola acción litúrgica que sea individual o privada, sino que siempre gozan de un carácter eminentemente eclesial, es decir, son acciones de toda la Iglesia, sobre todo la Eucaristía, jamás debe ser considerada como algo personal o privado de un grupo, ni mucho menos distinción entre, las hasta ahora, insuperables clases sociales. Es más siendo el obispo la cabeza visible de Jesucristo en la diócesis, se ha de tener especial atención a la vida litúrgica de la diócesis en torno a su obispo, sobre todo en la Iglesia catedral, rodeado de sus ministros y fieles.

3. LOS AGENTES DE LA PASTORAL LITÚRGICA

El obispo es el liturgo por excelencia, ya que ejerce en la persona de Cristo, sumo y eterno Sacerdote. La función de santificar es inherente a la misión del obispo, ya santo Tomás de Aquino le llamaba el perfector .

Los presbíteros, indispensables colaboradores de los obispos en las tareas pastorales, son consagrados por Dios, a través del ministerio episcopal para que obren como ministros de Cristo en su oficio sacerdotal en la liturgia. De una forma especial, aquellos que han sido nombrados párrocos han adquirido una serie de obligaciones en éste ámbito.
"Esfuércese el párroco para que la Santísima Eucaristía sea el centro de la comunidad parroquial de fieles; trabaje para que los fieles se alimenten con la celebración piadosa de los sacramentos, de modo peculiar con la recepción frecuente de la Santísima Eucaristía y de la penitencia, procure moverles a la oración, también en el seno de las familias, y a la participación consciente y activa en la sagrada liturgia, que bajo la autoridad del obispo diocesano debe moderar el párroco en su parroquia, con la obligación de vigilar para que no se introduzcan abusos" (CIC 528,2).

Debe procurar el párroco, y todo sacerdote, formar al pueblo de Dios para que supere la idea de una santidad individualista, o de una salvación aislada. La salvación deben mostrarla no en el aislamiento sino en su forma comunitaria, teniendo como principal acontecimiento la celebración de la Santa Eucaristía, centro de toda la asamblea de los fieles.

No podemos pasar por alto en éste renglón el lugar que tiene el laico en el ejercicio de su sacerdocio común como miembro del pueblo de Dios (Cfr. I Pe 2, 4-5; 5-10). El laico es un importante agente de la pastoral litúrgica que actúa desde el ejercicio de su misma vida cristiana, la cual debe ser santa, religiosa, consagrada, caritativa, misericordiosa y apostólica.

La misión sacerdotal de los seglares, lejos de apartarlos de sus deberes en la historia, les ayuda a introducirse más en sus campos de acción a manera de fermentos de irradiación evangélica, de tal manera que su presencia venga a ser, como el alma en el cuerpo, la fuerza del Espíritu de Dios, la luz y sal cristiana mediante lo cual toda la vida humana tiene sentido y valor trascendental.


4. PRINCIPIOS DE UNA ESPIRITUALIDAD LITÚRGICA

Posiblemente influenciados por la visión del mundo, donde el alma está encadenada a un cuerpo que la somete al pecado. Durante siglos se identificó todo lo malo con lo corporal: El cuerpo es la cárcel del alma. Esto ha provocado que los fieles se confundan pensando que lo espiritual es lo contrario a lo carnal, mundano, etc. Sin embargo Cristo con su resurrección rompió para siempre este muro entre lo sacro y lo profano, y con su encarnación nos enseñó que la santificación es posible sin desprenderse del propio cuerpo.

Así se ha considerado como mejor la espiritualidad de las monjas y monjes que, apartados de los demás, se entregan a la contemplación. O la de aquellos que se consagran por medio de votos o, son partícipes del orden sagrado. Puede ser por esto que la gente común se sienta alejada de Dios.

La Constitución sobre la Iglesia, dignifica la espiritualidad al indicar que es la forma en que cada cual, desde su propio estado de vida: soltero, casado, consagrado o viudo, entra en consonancia con la voz de Cristo (Mt 5, 48). Es decir, por espiritualidad debemos entender asimilar la propia vida a la vida de Jesucristo (Jn 13,34), santificando así los propios ambientes.
Así, la espiritualidad de un esposo, es definitivamente amar y servir a su esposa y a sus hijos como Cristo nos enseñó ( I Cor 7,7). Sus oraciones y meditaciones, hacen del esposo un hombre piadoso; pero su espiritualidad no se finca en estas cosas, sino en cumplir cabalmente su estado de vida. Y es precisamente la acción litúrgica la fuente primaria y necesaria en la que han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano. (Sacrosanctum concilium, 14)

5. ALGUNOS BALUARTES EN LA LITURGIA DE LA IGLESIA

La música para la liturgia.
La tradición musical de la Iglesia universal, constituye un valor inestimable....porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la liturgia solemne, ya que su finalidad es la gloria de Dios y la santificación de los fieles. Por tanto, la música será más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica. De hecho, los textos deben siempre estar de acuerdo con la doctrina católica inspirados principalmente de la Sagrada Escritura y fuentes litúrgicas.

La Iglesia reconoce al canto gregoriano como el propio de la liturgia romana, los demás géneros musicales entre ellos la polifonía, no deben excluirse de las celebraciones litúrgicas con tal que correspondan al espíritu de la misma. Y en cuanto a los instrumentos musicales, el órgano de tubos es el instrumento tradicional de la Iglesia latina, sin embargo se pueden admitir otros instrumentos, siempre que sean aptos para expresar el sentido del culto cristiano.

El arte y los objetos sagrados:
El arte sacro por su naturaleza está relacionado con la infinita belleza de Dios, se dedica a Él y contribuye a su alabanza orientando a los hombres hacia Él. Por lo mismo, la Iglesia jamás ha considerado como propio un estilo artístico, sino que acercándose al carácter y condiciones de los pueblos, aceptó formas diversas para cada tiempo, creando con el curso de los tiempos un tesoro artístico. También hoy la Iglesia acepta el arte contemporáneo con tal que cumpla con la finalidad de la liturgia la gloria de Dios y la santificación del hombre.

Los clérigos deben ser instruidos mientras estudian filosofía y teología, sobre la historia y la evolución del arte sacro y sobre los sanos principios en que deben fundarse sus obras, de modo que sepan apreciar y conservar los venerables monumentos de la Iglesia y puedan orientar a los artistas en la ejecución de sus obras.

La devoción popular:
Es la expresión cristiana del sentimiento innato del hombre de tender a la divinidad según su propia cultura. En cuanto expresa el comportamiento religioso del hombre, esta piedad popular no puede ser ignorada ni despreciada. El Papa Pablo VI describe la piedad popular como rica en valores (Evangeli Nuntiandi, 48).

Como su nombre lo dice es popular, no institucional, por tanto, la Iglesia no puede normar a la religiosidad o devoción popular, sino más bien acompañarla y vigilar que no incurra en la superficialidad, superstición o herejía.
"Si los pastores no nos empeñamos a fondo en acompañar las expresiones de nuestra religiosidad popular purificándolas y abriéndolas a nuevas situaciones, el secularismo se impondrá más fuertemente en nuestro pueblo latinoamericano y será más difícil la inculturación del Evangelio" (Sto. Domingo, 53)



Tema 11. LA LITURGIA CRISTIANA

La celebración es un elemento fundamental en la vida del hombre. Continuamente expresamos nuestros sentimientos con gestos, símbolos y ritos. En algunas ocasiones de la vida, la celebración reviste una solemnidad especial. También los hombres religiosos de todos los tempos han celebrado su fe con múltiples expresiones, para dar sentido profundo a su vida. Esta acción celebrativa se llama liturgia.

1. LA LITURGIA, CELEBRA LA FE.

Todas las religiones de la tierra tienen su patrimonio litúrgico. En todas se celebra la fe mediante ritos, como expresión del sentimiento religioso vivido y celebrado en comunión con otros hombres. Las religiones naturales, por ejemplo, celebran en su culto la grandeza del cosmos, los ciclos de la naturaleza, la pequeñez del hombre ante la bóveda del cielo, etc. Los ritos, en los que se desarrolla el culto de estas religiones, expresan los sentimientos religiosos de gozo, estupor o dependencia que estas realidades naturales provocan en los hombres.

La religión judía también celebra su fe, pero con un matiz muy peculiar. No celebra como otras religiones, la manifestación divina en las realidades y acontecimientos de la naturaleza. Para Israel su culto tiene una referencia histórica. Celebra los grandes acontecimientos de su historia viendo en ellos la intervención salvadora de Dios. Una intervención salvífica que se actualiza en la celebración presente del acontecimiento pasado, transformándose así de recuerdo en "memorial"

Memorial:
Es aquella que hace referencia a un acontecimiento histórico pasado, lo actualiza en el presente y lo orienta hacia una realización plena en el futuro. Por ello la Pascua judía (celebración religiosa más significativa de los judíos) es memorial de un acontecimiento sucedido en el pasado, pero que se realiza en la actualidad de la celebración: no sólo fueron liberados los hebreos que salieron de Egipto, sino que Dios libera constantemente a los que celebran la Pascua aguardando al Mesías esperado.

Los escritos del Nuevo Testamento nos presentan a las primeras comunidades reunidas celebrando su experiencia de encuentro con Jesucristo resucitado. Como nos cuenta Hch 2, 42-45, en sus asambleas los cristianos escuchan las enseñanzas de los Apóstoles, parten el pan, comparten los bienes y elevan a Dios súplicas y oraciones.

Estas asambleas comunitarias se repiten donde quiera que surge un grupo de creyentes en Jesús Resucitado. Antioquia (Hch 13, 2-3), Tróada (Hch 20,7), etc. En todas ellas se celebra la presencia de Cristo entre los suyos, otorgándoles la victoria sobre todo mal, dolor y muerte, mediante la vida de la Resurrección.

Con el transcurso del tiempo, estas reuniones han mantenido su sentido fundamental, aun cuando algunas formas se han modificado. Estos encuentros celebrativos de la comunidad cristiana, en los que se agradece a Dios la salvación otorgada en Cristo, son los que constituyen la Liturgia.

2. LA LITURGIA REALIZA Y CONTINÚA LA OBRA SACERDOTAL DE CRISTO.

La liturgia cristiana es continuación y actualización del culto perfecto que Jesucristo tributó al Padre. Un culto que no se limita a un conjunto de acciones piadosas, sino que es un ofrecimiento radical de todo lo que es su vida.

Jesús convierte toda su existencia en ofrenda, sacrificio, acción sagrada, al unir su voluntad a la voluntad de su Padre del cielo. Por esto, podemos afirmar que en la persona de Jesucristo se unen de manera singular el sacerdocio y la víctima, el mediador y la ofrenda.

La comunidad cristiana reconoce a Jesucristo como el único y eterno sacerdote que ofrece como sacrificio su cuerpo entregado y su sangre derramada, y cuya oblación total se actualiza en la liturgia de la Iglesia.

3. LA LITURGIA ES ACCIÓN DE LA IGLESIA Y EN LA IGLESIA.

La entrega incondicional y absoluta de Jesús culmina en la Resurrección; por ella el Padre acepta la vida ofrecida de su Hijo y le glorifica por encima de todo poder y reino. La Iglesia cuerpo de Cristo, participa de la victoria de su Cabeza; el Hijo comunica al nuevo pueblo de Dios su propia vida, por medio del Espíritu Santo.

De esta manera, toda la vida de la Iglesia se transforma por medio de Cristo en ofrenda, en culto. Los miembros de la comunidad cristiana, por el bautismo se integran en el pueblo sacerdotal, participando así del sacerdocio de Cristo y ofreciendo por Él, con Él y en Él su propia vida al Padre.

El culto cristiano, pues, no queda reducido a un entramado de actos litúrgicos, sino que abarca toda la vida de la Iglesia que, en Cristo se ofrece al Padre, fin de la liturgia y que se expresa a través de los símbolos litúrgicos.

4. LA LITURGIA SE EXPRESA A TRAVÉS DE SIGNOS.

La liturgia cristiana se expresa por medio de un conjunto de signos-simbólicos con diferentes naturalezas y significados: personas, gestos, objetos, lugares, tiempos, etc. Estos signos- simbólicos expresan la presencia de Dios en la vida del hombre, así como la respuesta que éste da a la acción de Dios en su vida. Son mediaciones del encuentro de Dios con el hombre y del hombre con Dios, por Cristo en el Espíritu.

Qué es un signo:
Las personas expresamos a través de signos nuestros sentimientos: lloramos cuando estamos tristes, sonreímos para expresar la alegría, abrazamos para mostrar el cariño, etc. Muchos signos surgen de la convención o el acuerdo entre las personas: los colores que identifican la bandera de una nación, el logotipo de una empresa, señales de circulación...

Otros signos tienen en su misma naturaleza una referencia a otra realidad, sentimiento o experiencia: el agua evoca limpieza, vida, anegamiento.... A estos últimos les llamamos símbolos.

Significado de símbolo: Todo gesto acción humana o realidad que expresa y hace presente una experiencia profunda, un sentimiento, una situación. Su especificidad hace que todo símbolo tenga las siguientes características:

Los signos de la liturgia pertenecen a la categoría de símbolos, pues nos hacen participar de la salvación realizada en Jesucristo.

No son simples actos mágicos, sino que su celebración carece de sentido cuando no se experimenta en la existencia personal y comunitaria la salvación otorgada por Jesucristo a todos los hombres y que es hecha presenta actualmente por la Iglesia.
Estos símbolos que expresan la vida cristiana tienen cuatro cualidades fundamentales:
þ Hacen presente el amor inquebrantable de Dios, que se manifiesta de forma salvadora en la historia de los hombres
þ Son memorial de Jesús de Nazaret, el Cristo, de sus hechos y palabras, a través de quien el Absoluto se hizo "Dios con nosotros"
þ Son primicias del Espíritu, anticipo de la plenitud que nos aguarda, hecha presenta en la glorificación de Jesús de Nazaret
þ Son acciones de la Iglesia que conducen a cada cristiana y a toda comunidad a ser coherentes con lo que celebran, tratando de vivir las actitudes del Reino.

5. LOS SACRAMENTOS CRISTIANOS

El término sacramento ha tenido, en el transcurso de la historia de la Iglesia, diferentes acepciones. Esto hace que se haya convertido en un término equívoco que conviene precisar con cuidad. En general, en un sentido amplio, podemos decir que sacramento incluye toda realidad visible por la que Dios comunica su vida, que es salvación, a los hombres.

Cristo, Sacramento del Padre
Conviene recordar que el término sacramento (sacramentum en latín) es la traducción de la palabra griega mysterion (misterio). San Pablo emplea este término griego para designar el proyecto salvador de Dios. Un proyecto que va a realizarse primordialmente a través de Cristo, y cuyo desarrollo se mantuvo oculto en Dios durante largo tiempo (Col 2, 2-3,25)

Toda la acción de Dios para salvar a los hombres llega a su culminación cuando el hijo es rechazado y hecho pecado y maldición en el árbol de la cruz. A través de esta muerte, el Padre otorga a su Hijo la vida, y por él, con él y en él, comunica la salvación a todo el género humano.

El momento final será la restauración definitiva del universo, la nueva Creación en la que Cristo someterá todo a los pies del Padre, una vez aniquilada la muerte.

"En Cristo, el Dios invisible e inaccesible se hace cercano "El que me ve a mí, está viendo al Padre" (Jn 14,9); es la única realidad que expresa cabalmente lo que Dios es (Jn 1,18) y la que asume en plenitud la experiencia que de Dios puede tener el hombre. De ahí que podamos afirmar que Jesucristo es el sacramento por excelencia, el sacramento primordial, del que beben todas las demás realidades sacramentales"

La Iglesia, Sacramento de Cristo
Cuando Jesús pasa de este mundo al Padre, se hace necesario otro lugar de encuentro con Dios, donde el hombre pueda participar de su salvación. Ese lugar lo va a ocupar la comunidad, el grupo de los que creen en Él (Jn 17, 18-19). Él se irá, pero nos enviará su Espíritu (Jn 16,7ss) que nos lo hará presente hasta el final de los tiempos (Mt 28,20).

En el espacio de tiempo comprendido entre la ausencia física de Jesús y su venida al final de los tiempos, la Iglesia continúa haciendo presente entre los hombres la acción salvífica de Dios en Cristo. La Iglesia cuerpo de Cristo a quien alcanza en su totalidad la vida divina: todos los bautizados y los que participamos en la misma mesa somos miembros de un cuerpo cuya cabeza es Cristo.

La Iglesia es, por lo tanto, la presencia salvífica de Cristo en la historia, la comunidad escatológica de la salvación. Así se auto comprendió en sus comienzos, como aparece a lo largo del libro de los Hechos de los apóstoles. Y por eso, el Concilio Vaticano II la describe como sacramento o signo. Hasta que Jesús vuelva, la Iglesia es, en el mundo, Sacramento Universal de Salvación.

Esto hace que lo visible de la Iglesia, es decir, sus estructuras, sus instituciones, su palabra, su presencia en el mundo, etc. ha de transparentar la vida de la que es portadora.
Todo sacramento debe ser comprendido desde la sacramentalidad de la Iglesia. Si la Iglesia es esencialmente un pueblo unido, una comunidad de creyentes, todo sacramento tiene una dimensión comunitaria y su celebración ha de significar una experiencia comunitaria.

Los sacramentos de la Iglesia son acciones simbólicas del acontecimiento salvador de Jesucristo: Él, que es sacramento del Padre, comunica a la Iglesia su propia vida en el Espíritu, convirtiéndola en sacramento suyo en la historia.

Los siete Sacramentos de la Iglesia
Jesús anuncia con palabras y gestos la llegada del Reino de Dios, y así algunas mujeres y hombres de su tiempo perciben en Él al Mesías prometido, al Ungido de Dios que trae la salvación a todos los pueblos.

Los gestos y palabras de Jesús persisten en los sacramentos que la Iglesia celebra y con los que se nutre y alimenta. Estos siete sacramentos fueron instituidos por Cristo y son: Bautismo, confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio.
Los siete sacramentos corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos. Hay aquí una cierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual.

6. LA ORACIÓN CRISTIANA

La oración es un fenómeno que aparece en todas las religiones; en ella se expresa de una forma clara la conciencia que tiene el hombre de limitación y finitud y de dependencia del Absoluto. Aunque la oración bien puede surgir desde el sentimiento de temor, ansiedad ante un peligro, o deseo de alcanzar determinado bien material, sería reduccionista encuadrar en esta perspectiva toda la oración no cristiana. Por el contrario, parece honesto señalar que toda actitud orante conlleva un deseo de unión con el Absoluto, un deseo de comunión con la divinidad a la que el ser humano se siente remitido.

Israel podría definirse con la expresión, ya clásica, de ser "un pueblo que sabía orar". Esta profunda experiencia orante se refleja de manera singular en los salmos y en los diferentes cánticos e himnos que aparecen en la Biblia.

Jesús nació en el seno de este pueblo y bebió de su tradición orante. Al leer con atención el Nuevo Testamento descubrimos con sorpresa cómo los cánticos y expresiones de las primeras comunidades cristianas evocan la oración y las expresiones del Antiguo Testamento.

Los Evangelios presentan a Jesús como el orante por excelencia, que enseña a sus discípulos a orar con perseverancia, humildad y constancia, en lo oculto, confiadamente, al Padre. Culmen de esta enseñanza de Jesús y culminación también de la oración del Antiguo Testamento, es el Padre Nuestro, en el que se marca la profunda relación que el cristiano tiene con el Absoluto a quien se dirige como Padre.

Los cristianos cuando se reúnen en oración, tienen conciencia de que no es su corazón o sus deseos, su propio interior, el que se dirige a Dios, sino que es el mismo Espíritu de Jesús quien realiza en medio de ellos el milagro de la oración.

Fuentes de la oración
La fuente principal de la oración cristiana es la Biblia. En ella se contiene la Palabra de Dios, de la que los cristianos se alimentan por una lectura asidua y continuada, La Palabra de Dios habla al corazón de cada cristiano y cada comunidad, interpelando y provocando una actitud de respuesta.

En la Biblia existen diferentes textos oracionales; de entre ellos debemos destacar los salmos y el Padre Nuestro:
ü Los salmos: compuestos por fieles israelitas inspirados por Dios, son la expresión de una oración, unas veces personal y otras comunitaria, que brota de la experiencia de Dios del Pueblo de Israel. Los salmos expresan los sentimientos del hombre que se dirige a Dios con angustia, arrepentimiento, confianza, gozo, etc. en circunstancias fundamentales de su vida, expresando sus actitudes básicas ante Dios (adoración, súplica, acción de gracias...)
ü Padre Nuestro: es la cima de la oración bíblica. Profundamente ligada a ella y desde ella, Jesús enseña la oración del Padre Nuestro a sus discípulos. En ella se concreta lo mejor de la experiencia cristiana, siendo oración normativa para todas la Iglesia.

Modalidades de oración
La oración cristiana se puede realizar, fundamentalmente de dos maneras: en privado y públicamente. Es preciso señalar que en ambas modalidades se salvaguarda el ámbito comunitario, ya que nunca un cristiano ora solo, sino en el seno de la comunidad cristiana.

La oración privada e individual que el cristiano eleva a Dios en el campo o en la calle, cuando trabaja o descansa, en el templo o en su habitación, es una oración hecha a Dios por Jesucristo, impulsado por el Espíritu, como miembro vivo de la Iglesia.

Los cristianos comenzaron muy pronto a orar juntos a Dios en comunidad. La expresión más importante de esta oración pública y litúrgica es la Liturgia de las Horas. A través de ella, la iglesia se dirige a dios todos los días, en su inicio, alabando a Dios(Laudes) y cuando termina (Vísperas), dándole gracias.

Liturgia de las Horas: (antes llamada Oficio Divino o Brevario), es una celebración litúrgica que se realiza en diversos momentos de la jornada, destacando por su importancia las Laudes y las Vísperas, oraciones de la mañana y de la tarde respectivamente. Su estructura es como sigue:
ü Se canta un himno
ü La salmodia: compuesta por dos salmos y un cántico (del Antiguo Testamento por la mañana, y del Nuevo por la tarde.
ü Lectura breve de la Palabra de Dios
ü Cántico evangélico: en Laudes, el cántico de Zacarías (Lc 1, 67-79), en Vísperas, el Magnificat (Lc 1, 46-55)
ü Preces, Padre Nuestro y oración.

La oración litúrgica es considerada como la oración de la Iglesia, realizada en nombre de la Iglesia y con la Iglesia.


Actitudes de la oración
A la oración cristiana la identifican las siguientes actitudes:
ð Escucha de la Palabra de Dios: Dios inicia el diálogo con el hombre. Lo establece, revelando su ser y dando sentido a la historia. Por ello es preciso que el ser humano acoja la Palabra que Dios le ofrece y responda en consecuencia. No tiene sentido dirigir a Dios nuestra oración sin haber escuchado antes su palabra.
ð Agradecimiento y adoración. Actitud de agradecimiento y adoración por todo lo que Dios es y realiza. Esto se descubre a la luz de su Palabra, provocando un sentimiento de alegría y libertad que se plasma en la adoración extasiada y agradecida.
ð Súplica: El ser humano se dirige a Dios suplicando, pidiendo, invocando. Aquí sigue el ejemplo de Jesús que suplica a Dios en la angustia y propone que sus discípulos pidan con confianza al Padre del cielo.
ð Arrepentimiento y ofrecimiento: actitud de arrepentimiento y de ofrecimiento que supone la condición pecadora del orante y su deseo de transformación. Por eso, desde los salmos e invocaciones de perdón ("Señor ten piedad") resalta la santidad divina y la propia fragilidad. Al tiempo, ofrece su vida para que en ella se realice la voluntad de Dios, actitud que se expresa verbalmente a través del Amén (ciertamente, con toda seguridad)
ð Intercesión: La intercesión u oración por los otros, es otra actitud presente en la oración cristiana. La súplica por los otros hace de la comunidad en oración sacramento de la humanidad y la compromete en relación con las personas y situaciones por las que intercede.


7. EL AÑO LITÚRGICO

Cada día es para el cristiano motivo de fiesta ya que en él se realiza la liberación obtenida por Jesucristo, sin embargo, los seres humanos estamos sujetos al espacio y al tiempo y precisamos momentos privilegiados que nos hagan apreciar el valor profundo de la existencia cotidiana. Aquí se encuentra la razón de ser del año litúrgico.

"Mediante el año litúrgico, la Iglesia quiere que cada cristiano, personalmente, y toda la comunidad, eclesialmente, vayan penetrando lenta, constantemente en los diferentes aspectos del Misterio Pascual de Cristo."

Para el Vaticano II, el Misterio Pascual ocupa el centro del año litúrgico cristiano, y el domingo, como celebración semanal de la Pascua, es la fiesta primordial.

El año litúrgico tiene un valor pedagógico indudable en la medida que permite penetrar sucesivamente en los diferentes aspectos de la salvación cristiana. Sin embargo, tampoco puede negarse que es difícil que su presencia sea asumida en las comunidades cristianas en medio de un cierto ambiente secularista.

Por todo esto, parece importante recuperar el año litúrgico mediante una mayor incorporación de toda la comunidad cristiana a su celebración a través de momentos que sean subrayados; por ejemplo, celebraciones comunitarias de la penitencia tanto en Adviento como en Cuaresma, vigilias que subrayen Pentecostés, o el cuidado y preparación de las celebraciones pascuales o navideñas.

Así mismo, cada vez parece más necesario vincular la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía) a los tiempos litúrgicos de Cuaresma (preparación) y Pascua (celebración).

8. LOS TIEMPOS DEL AÑO LITÚRGICO

El tiempo de Adviento:
Cubre las cuatro semanas que preceden a la celebración de la Navidad. El adviento contiene un mensaje de esperanza en el Señor que viene, así como una llamada a la vigilancia para ir acogiendo el Reino de Dios en nuestra vida, en la espera de su plenitud escatológica. El color litúrgico es el morado.

El tiempo de Navidad:
Se extiende desde el 25 de diciembre (Nacimiento del Señor) hasta el domingo después del 6 de enero, día en que se celebra la fiesta del Bautismo del Señor. El 6 de enero se celebra la solemnidad de la Epifanía. Tanto la Navidad como la Epifanía conmemoran el acercamiento decisivo de Dios a los hombres en Jesús, el Emmanuel (Dios con nosotros). A lo largo de este tiempo el color litúrgico es el blanco.

El tiempo de Cuaresma.
Prepara la celebración de la Pascua de Resurrección. Comienza el Miércoles de Ceniza y termina en el Triduo Pascual. Es un período de purificación y rectificación de la conducta que ha de vivirse desde una perspectiva bautismal y un objetivo penitencial. El morado es el color predominante, aunque el rojo se emplea en el Domingo de Ramos.

El Triduo Pascual
Es la culminación de todo el año litúrgico. Comienza con la Misa vespertina de Jueves Santo, en que se conmemora la Institución de la Eucaristía y del Sacerdocio en la Ultima Cena de Jesús. Su color es el blanco. El Viernes Santo, la Iglesia celebra la pasión y muerte del Señor; el color litúrgico es el rojo. Tras la meditación de estos misterios el Sábado Santo junto al sepulcro de Jesús, la Iglesia concluye el Triduo Pascual en la Noche Santa del sábado al domingo, con la celebración de la Vigilia Pascual y la solemnidad del domingo de Resurrección. La alegría del triunfo de Cristo se expresa con el color blanco.

El tiempo de Pascua.
Es el período de cincuenta días que se inicia con la Octava de Pascua y termina el domingo de Pentecostés, que conmemora el envío del Espíritu Santo a la Iglesia. Desde antiguo, los cristianos celebraron estos cincuenta días como si fuera un gran domingo. Se caracteriza por el color blanco de los vestidos litúrgicos y por la presencia del cirio pascual encendido en todas las celebraciones. En el domingo de Pentecostés el color litúrgico es el rojo.

El tiempo ordinario:
Cubre el resto del año litúrgico y es el período mas largo del mismo. Las semanas de este tiempo se orientan, sobre todo, a la celebración del domingo. La celebración dominical del Resucitado sirve al cristiano para hacerse cargo de que el Señor está con su iglesia siempre hasta el fin de los tiempos. En el último domingo de este tiempo tiene lugar la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. A lo largo de este tiempo, el color que predomina es el verde.


Tema 12. LOS SACRAMENTOS DE LA IGLESIA

1. SACRAMENTOS: ¿ POR QUE Y PARA QUE?

"Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo, y en definitiva, a dar culto a Dios; pero en cuando signos, también tienen un fin pedagógico. No sólo suponen la fe, sino que a la vez la alimentan, la robustecen y la expresan por medio de palabras y cosas; por esto se llaman sacramentos de la fe. Confieren ciertamente la gracia, pero también su celebración prepara perfectamente a los fieles para recibir con fruto la misma gracia, rendir culto a Dios y practicar la caridad" (Conc. Vaticano II. Sacrosanctum Concilium, 59)

Si buscamos en la Biblia la palabra "sacramento" no la encontraremos, por lo menos en el sentido que hoy le damos. Pero esto no quiere decir que no tengan fundamento bíblico. De hecho todos ellos fueron instituidos por Nuestro Señor Jesucristo.

La palabra sacramento es de origen latino, los cristianos la usaron desde los primeros años para significar lo que se refería a los signos litúrgicos, celebraciones eclesiales y a los hechos sacros. Es decir, a los actos de culto. Pero con el correr del tiempo, esta palabra se dejó para referirse exclusivamente a los signos sagrados instituidos por Jesucristo. San Agustín, que vivió en el siglo IV, fue quien más contribuyó a la clarificación del concepto de "sacramento" y no fue hasta el siglo XII, que se fijó el número de sacramentos como siete.

Los sacramentos, como hoy los presenta la Iglesia son: Actos salvadores de Cristo, que la Iglesia comunica al hombre mediante signos sensibles.
¿ Y qué quiere decir "signo sensible"?. Un signo sensible es un símbolo. Y un símbolo es una expresión figurada y visible o representación sensible, de una realidad invisible. El valor de un símbolo no está en lo que él es de por sí, sino en lo que indica, en lo que representa.

No son simples ceremonias. Ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del cuerpo de Cristo y a dar culto a Dios, los sacramentos no solo suponen la fe, sino que también la fortalecen, la alimentan y la expresan con palabras y acciones; por eso se llaman sacramentos de la fe. Los sacramentos nos dan o aumentan la Gracia Divina.

a) Decimos que son actos salvadores, porque son acciones que salvan al hombre de situaciones concretas, llenándolo de la fuerza del amor, fruto de la muerte y resurrección de Cristo. Abarcan toda la vida del hombre en sus puntos más significativos.
ð En su nacimiento Bautismo
ð En su crecimiento Confirmación
ð En las heridas del pecado Reconciliación
ð En su alimentación Eucaristía
ð En la formación de un hogar Matrimonio Matrimonio
ð En la consagración al servicio de la comunidad: Orden Sacerdotal
ð En la enfermedad Unción de los enfermos

b) Son actos salvadores de Cristo porque Él es el verdadero autor, he aquí el valor del sacramento. Es Cristo quien bautiza, perdona los pecados o comunica el Espíritu Santo. Recibir un sacramento es encontrarse personalmente con Cristo que salva.
c). Son actos que la Iglesia comunica porque fueron entregados a la Iglesia por Cristo para que los administrara a los hombres. Por lo que el sacramento debe administrarse conforme a lo establecido por la Iglesia y según sus intenciones.
d) Son signos sensibles, porque el hombre necesita algo material para convencerse, darse cuenta, sentir la presencia de Dios. San Pablo nos lo recuerda " Si bien no se puede ver a Dios, podemos, sin embargo desde que él hizo el mundo, contemplarlo a través de sus obras y entender por ellas que él es eterno, poderoso y que es Dios" (Rm 1,20) Jesucristo al instituir los sacramentos, tuvo presente esta necesidad que tiene el hombre de llegar a lo invisible a través de lo sensible.

Para realizar estos sacramentos se necesitan dos cosas:
· La forma: oración o palabras que se pronuncian al administrar el sacramento
· La materia: lo que se usa para el sacramento: el agua, el pan, el vino, el aceite, la imposición de manos, la confesión de una culpa.

No es igual que aceptar una medalla o hacer algo bueno " que se acostumbra", sino que cada sacramento es un encuentro libre y personal con Cristo resucitado. Por lo tanto es necesario:
ü Tener fe
ü Conocer lo que se comunica y
ü Quererlo recibir

Es necesario estar bautizado para recibir cualquier otro sacramento. Es indispensable estar en Gracia de Dios. Sólo el Bautismo y la Reconciliación dan de por sí la Gracia, para cualquier otro sacramento es necesario arrepentirse de los pecados y confesarse antes.

Algunos sacramentos se pueden recibir una sola vez en la vida porque imprimen carácter indeleble, éstos son: Bautismo, Confirmación y Orden.

2. LA GRACIA DIVINA

Cuando el hombre pecó, se alejó de Dios y desterró de él la posibilidad de responder a su vocación que es la comunicación con su Creador para llegar a su destino que es la eternidad. Desde el primer pecado, el hombre está inclinado al mal, condenado a la concupiscencia.

Dios en su infinita misericordia, no podía dejar al hombre abandonado y sabiendo que con sus solas fuerzas no podría conseguir su destino eterno, envía a su Hijo, para que con su muerte y resurrección restaure la comunicación que el hombre había perdido con Dios.

Jesucristo nos trae la Gracia Divina, la Gracia del Espíritu Santo, que tiene el poder de santificarnos, es decir, de lavarnos de nuestros pecados y darnos la posibilidad de responder a nuestra vocación y destino.

Contra la inclinación al mal que resultó del pecado, La Gracia Divina nos permite obrar el bien. Es una participación de la vida de Dios. Es un favor, un regalo, un auxilio gratuito, que Dios nos da para responder a su llamada: legar a ser hijos de Dios, participes de la naturaleza de la vida eterna.

Esta vocación a la vida eterna es sobrenatural, depende enteramente de la iniciativa gratuita de Dios. Sobrepasa las capacidades de la inteligencia y las fuerzas de la voluntad humana. El hombre sólo debe estar dispuesto a que la Gracia actúe en él y seguir la voz de su conciencia, para obrar según la voluntad de Dios.

La Gracia de Dios nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria:
ü Por el Bautismo, participamos de la gracia de Cristo
ü Como hijos adoptivos, podemos llamar Padre a Dios
ü Recibimos la vida del Espíritu Santo que infunde la caridad y que forma la Iglesia

3. LOS SACRAMENTALES

Son signos sagrados instituidos por la Iglesia, creados según el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se expresan efectos, sobre todo de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida.

Se aplican a necesidades y a situaciones menos importantes que los sacramentos, no obtienen de por sí la gracia santificante. Van en orden a la santificación de ciertos ministerios eclesiales, de ciertos estados de circunstancias muy variadas de la vida cristiana, así como del uso de cosas útiles al hombre.

Algunos sacramentales son las bendiciones o consagraciones de objetos religiosos, el uso de agua bendita o velas bendecidas, la ceniza del miércoles de cuaresma, etc. Los sacramentales proceden del sacerdocio bautismal: todo bautizado es llamado a ser una "bendición" y a bendecir.

Se abusa de estos sacramentales cuando se toman como cosas mágicas y no se usan con fe, o si en la práctica se les da más importancia que a los mismos sacramentos.

Los sacramentales son parte de la religiosidad popular, expresiones en formas variadas de piedad tales como la veneración a reliquias, visitas a santuarios, peregrinaciones, etc., agradables a Dios cuando ayudan a aumentar la piedad y la caridad fraterna.

Estas expresiones prolongan la vida litúrgica de la Iglesia, pero no la sustituyen, por lo que conviene que estos ejercicios se organicen teniendo en cuenta los tiempos litúrgicos para que conduzcan al pueblo a la celebración y actualización del misterio pascual de Cristo.

 

 

Biblioteca Virtual