Recetas
para empezar bien el año
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¡FELIZ
AÑO NUEVO 2004 ! Como cada fin de año, estamos
a la expectativa del inicio del siguiente. Este es un fin de año
muy especial, pues cambiamos de siglo y además de milenio. ¡Es maravilloso
que nos toque vivir este acontecimiento!. Pero, para los cristianos,
¿tiene algún significado especial?, ¿cómo debemos de vivir y celebrar
este evento? Hay mucho "folklore" en torno a un cambio de año: las
familias y los amigos se reúnen, preparamos el brindis, las doce
uvas, una cena especial, luces y juegos pirotécnicos, propósitos
y promesas…. . En fin todo habla de alegría, buenos deseos, esperanza….
Además, de muchas otras prácticas que no siempre conocemos su origen
o sentido. Analicemos algunas de ellas:
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¿Qué
dice mi horóscopo para este año? Es
increíble que en pleno ¡SIGLO XXI!, con la tecnología y la ciencia
en todo su apogeo, todavía se recurra a este tipo de cosas. A veces
"jugando", a veces en serio, pero muchas personas están preocupadas
por conocer "qué les depara el destino" para el próximo año, y de
manera muy ingenua piensan que los astros lo revelarán…..¿?. Sería
interesante que buscaras en fuentes históricas serias de dónde proviene
esto de los horóscopos. Por lo pronto te diremos lo que la Iglesia
dice al respecto: La adivinación es una práctica radicalmente contraria
a la actitud de confianza que debe distinguir a un cristiano, buscando
conocer con curiosidad malsana el futuro. "Todas las formas de adivinación
deben rechazarse: el espiritismo, la consulta de horóscopos, cartas,
médiums, etc.", (Catecismo de la Iglesia Católica 2116) Se falta
con estas prácticas, al Primer Mandamiento de la Ley de Dios: "Amarás
a Dios sobre todas las cosas". Amar a Dios incluye creer y confiar
sólo en Él.
Y
los "videntes", ¿Qué predicen para el próximo año?
Por
todos lados surgen personas "iluminadas" que dicen predecir el futuro,
se valen de cartas, números, cartas astrales, algunos aseguran hablar
con los ángeles, o tener visiones celestiales; y un sinfín de medios
por los que dicen conocer los próximos acontecimientos importantes.
Hay además un montón de predicciones fatalistas, sobre todo ahora
con el cambio de milenio. Auguran terribles catástrofes, diciendo
que el final está ya cerca, infunden temor y desesperación en muchos.
Desde luego esto no es novedad, si buscas en la historia te podrás
dar cuenta que este tipo de vaticinios se ha hecho desde siempre,
que en el mundo siempre ha habido desastres y acontecimientos tristes
(terremotos, guerras, violencia, etc); muchas veces han dicho que
el mundo ya se va a acabar, hasta mencionan la fecha y describen
la forma, apoyándose inclusive en escritos de la Biblia, pero lo
que siempre pasan por alto estas personas es esa frase que claramente
dijo Jesucristo en el Evangelio de San Mateo, capítulo 24, versículo
36.
"EN
CUANTO SE REFIERE AL DÍA Y A LA HORA, NO LO SABE NADIE, NI LOS ÁNGELES
DE DIOS, NI SIQUIERA EL HIJO, SINO SÓLO EL PADRE"
Algo
muy importante que todo cristiano debe saber es que Dios ya reveló
todo lo que teníamos que conocer acerca de Él y acerca de la vida
y destino de los hombres y que esa Revelación está contenida por
completo en la Biblia que culmina con Jesucristo. Así es que no
hay nada nuevo que revelar, aun cuando ha habido revelaciones privadas,
como las que la Virgen María ha hecho en México, en Lourdes y en
Fátima; como las que han tenido algunas personas santas a lo largo
de la historia; estas revelaciones no contienen nada nuevo o diferente
a lo que Jesucristo reveló en su Evangelio, mucho menos contradicen
su mensaje, que en pocas palabras es:
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Dios es nuestro Padre que nos ama y nos espera de regreso a
su casa. (Cf. Lc 15, 11-32; Lc 12,24; Mt 6, 26) & Jesucristo
es el único "Camino, Verdad y Vida" (Cf. Jn 14, 6-7)
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El
hombre, a partir de la Encarnación, es un hijo amado de Dios,
predestinado a participar de la vida eterna. (Cf. Jn 3, 16;
Gal 4, 4-7)
-
El
Espíritu Santo guía, asiste y acompaña a la Iglesia, desde aquel
día de Pentecostés. (Cf. Jn 14, 15,26; Hch 2, 1-11)
-
La
Iglesia es la comunidad fundada por Jesucristo, para hacer presente
el Reino de Dios y permanecerá en el mundo con su compañía "hasta
el final de los tiempos" (Cf. Mt 28, 19,29; Hch 2, 42-47)
-
El
"final de los tiempos", será la culminación de la obra redentora
de Dios, cuando Jesús definitivamente sea reconocido como Rey
Supremo del universo, cuando los hombres de bien pasen a habitar
la "tierra nueva y cielo nuevo", preparado por Dios desde el
principio de la historia, por tanto, será tiempo de gozo y alegría
para quienes han aceptado y vivido el mensaje del Evangelio.
(Cf. Mt 25, 31-40)
-
Y
que de ese "final" nadie sabe el día ni la hora. (Cf. Mt 24,36).
Como
vez, todo lo que Dios nos revela a través de Jesús es en sentido
positivo, son mensajes de esperanza y amor, no infunden miedo ni
quitan la paz, al contrario, reconfortan al hombre y le provocan
deseos de adherirse a la fe en Jesucristo, viviendo como Él nos
enseñó. Todas las visiones o revelaciones posteriores a los Escritos
Sagrados (Biblia), deben estar en sintonía con el mensaje de Jesús,
de lo contrario, son falsas y reprobadas por su Iglesia. Por lo
tanto, la Iglesia a propósito de profecías, revelaciones y visiones
afirma que:
1. NADIE, sabe la fecha en que llegará el final de mundo.
2.
Este final, para los que creemos en Cristo, será el momento más
glorioso de nuestra vida, pues marcará definitivamente el reinado
de Cristo y la eternidad que compartiremos con él, los que hemos
permanecido fieles a su Evangelio.
3.
Las profecías privadas, lo mismo que las visiones, deben ser discernidas
por la Iglesia a fin de evitar confusiones. Toda profecía que se
hace pública al margen o contrariamente al discernimiento de la
Iglesia debe considerarse como falsa. Los promotores de ésta comenten
pecado grave por atentar contra la fe los hermanos, sobre todo de
los más débiles y pequeños.
4.
Profecías como las de Nostradamus, de "la Salette", son escritos
no acreditados y condenados por la Iglesia, que lo único que buscan
es arrancar la paz del corazón, creando angustia y temor en el pueblo
de Dios, por lo que deben considerarse como una acción demoniaca.
CRISTIANO:
Considera ahora si va con tu fe buscar en cualquier parte lo
que será de tu futuro. Dios te ama, envió a su Hijo para salvarte,
para ayudarte a llegar a tu destino final; cuentas con la asistencia
del Espíritu Santo para cumplir tu misión en la tierra. Tu futuro
en esta vida, lo conoce sólo Dios y en gran parte, depende de tus
actos. En lugar de buscar predicciones y vaticinios, únete más a
Dios por medio de la fe en Jesucristo, de la oración, de los sacramentos
de su Iglesia, para que inicies el año con los pies bien puestos
en la tierra, pero con la mirada y la esperanza fija en tu meta
final: el Cielo.
Recetas
para empezar bien el año.
"Próspero
Año Nuevo", son los deseos que damos y escuchamos. Claro, todos
deseamos felicidad y prosperidad para el futuro, por eso se nos
recomienda cantidad de prácticas y "recetas" que prometen cumplir
todos nuestros deseos. Que las velas de colores; que los cuarzos;
los ajos; las yerbas; las maletas, si quieres viajar; la ropa interior
roja o amarilla (si quieres amor o dinero); tira agua por la puerta;
doce deseos: doce uvas….. sería interminable la lista de "consejos"
para que nos vaya bien. Incluso muchas de esas acciones se recomienda
que se hagan junto con una oración a tal o cual santo, o a la Divina
Providencia, a Jesús, o a la Virgen ¿qué te parece? ¿A qué te suenan
ese tipo de prácticas? Prometen que se cumplirán tus deseos como
por "arte de magia". Aunque te hablen de querer "atraer la energía",
o las "buenas vibras", o de inducir actitudes positivas, veladamente
esas prácticas lo que fomentan es la magia y la superstición. ¿Sabes
el significado de los conceptos "magia" y "superstición"?
Magia
(o hechicería): es
una perversión de la religión, mediante la que se pretende domesticar
potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder
sobrenatural sobre el prójimo, estas prácticas -aunque sea para
procurar la salud- son gravemente contrarias a la actitud de respeto
y confianza que se le debe a Dios. (Cf. Catecismo de la Iglesia
Católica # 2117) Superstición es la desviación del sentimiento religioso
y de las prácticas que impone. Hay superstición cuando se pretende
utilizar y poner de parte de uno, los poderes divinos, a través
de rezos, amuletos, invocaciones de potencias sobrenaturales, etc.
(Cf. Catecismo de la Iglesia Católica # 2111) Ambas prácticas son
pecados contra el Primer Mandamiento de la Ley de Dios. ¿Has oído
recetas como esta?: "prendes una vela amarilla, sobre una ramita
de albahaca, con una piedra de cuarzo a un lado, anotas tus deseos
y envuelves todo en un paño de lino blanco y rezas un credo… …esto
atraerá la energía y te predispondrá interiormente a que se cumpla
lo que deseas…." ¿Crees que Dios necesita de todos esos actos y
objetos para escucharte? O ¿los necesitas tú para hacerte oír? La
oración es muy poderosa, pero el cristiano cuando reza, dice ante
todo: "Hágase Señor tu voluntad", eso es lo que Jesús nos enseñó.
El cristiano además, no cree en la suerte, sabe que todo se consigue,
primero si Dios quiere y luego con el trabajo y esfuerzo constantes,
con la disciplina y la organización, utilizando la inteligencia
y todos los dones que Dios nos dio. Y si, finalmente no consigue
lo que quería, está seguro de que Dios permite o no una situación
para el bien de su alma. El cristiano sabe también que no necesita
de amuletos, piedras o figuras para sentirse seguro, atraer a las
buenas vibras o tener más energía, pues desde su bautismo es templo
del Espíritu Santo y, con tal habitante dentro de él, ¿para qué
quiere más?.
CRISTIANO,
¡Ten cuidado!, Quizá
tomes esas cosas como un juego, puede ser que no influyan para nada
en tu vida, pero igual puede ser que entre broma y broma, te acostumbres
a no empezar un año nuevo sin tal o cual práctica. También eres
ejemplo, y puede haber a tu alrededor personas sencillas, cuya fe
no sea muy fuerte; en estos casos tu responsabilidad es mayor, pues
los cristianos debemos de ser profetas, anunciando la verdad siempre.
Nosotros te queremos dar una "receta" para comenzar bien el año,
pero con una advertencia: No prometemos que todo lo que desees se
cumplirá, tampoco que todo te va a salir bien, ni siquiera te podemos
prometer salud y amor de los que te rodean; quizá habrá días que
sentirás que no tienes nada de energía y que te rodean las "malas
vibras". Esta es la vida de los hombres. Nadie ni nada puede asegurar
la prosperidad, la eterna juventud, el amor incondicional de una
persona. Nuestra vida terrena es así: limitada, finita y en una
lucha constante. Sí podemos prometer la paz interior, la satisfacción
al haber hecho todo lo posible por alcanzar las propias metas, la
serenidad y confianza que da el creer y esperar sólo en Dios, a
pesar de las contrariedades. Entonces, no es una receta, sino una
invitación: · Busca unos minutos de silencio y reflexión, para
ponerte en la presencia del Señor, puede ser en tu casa, en el Templo,
en la Capilla del Santísimo, en el campo…. · Haz una lista de las
cosas importantes que viviste durante el año que termina (buenas
y malas), agradece al Señor por todo y aprende de cada situación
vivida. · Trae a tu mente a las personas que te rodean a quienes
quieres y que te quieren; dale infinitas gracias a Dios y pídele
por ellas. · Aunque no te guste, piensa en las personas que
no te quieren tanto o a quienes tú no quieres, con más fervor pídele
a Dios que las bendiga. · Recuerda las situaciones cotidianas (comida,
trabajo, escuela, diversiones), por las que quieras darle gracias
a Dios. · Piensa en los dones y cualidades que Dios te dio y recuerda
qué has hecho con ellos y qué te falta por hacer. · Después de este
"balance", puedes hacerte uno o varios propósitos, siempre con la
intención de crecer más cada día, en tu persona, en tus relaciones
con Dios, en tus relaciones con los demás y en tu forma de afrontar
la vida diariamente. Como vez, no necesitas de ningún objeto, ni
vestir ningún color determinado. Lo único que requieres es tener
una fe firme en Jesucristo, reconocer tus dones y virtudes, tus
limitaciones y pecados ante Dios y si es necesario, acudir a confesarte,
para que empieces el año en gracia de Dios; con su gracia es posible
aceptar todas las circunstancias de la vida y luchar por las cosas
que creemos justas y necesarias. Acude al templo el día último del
año para dar gracias por todo lo que el Señor permitió que vivieras
y para poner en sus manos tus proyectos y sueños.
Asiste
a Misa el día 31 o el día 1°, para alabar a Dios e iniciar el año
con Él, en su gracia y compañía. Verás que te sentirás muy confortado
y satisfecho y sobre todo, verás que sentirás el deseo de comprometerte
a vivir en su amor durante todo el año, luchando por los valores
del Reino: LA JUSTICIA, LA PAZ, LA VERDAD Y EL AMOR. |
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