ASI PIENSA EL PAPA - Preguntas a Juan Pablo II

 

Respuestas a las mujeres

El Papa sabe acercar ese modelo a la vida cotidiana de una mujer. Va al Evangelio y nos dice: "Contemplemos el modelo de la Virgen. En el relato de las bodas de Caná, San Juan nos ofrece un detalle sugestivo de su personalidad, cuando nos relata que, dentro del clima festivo de un banquete nupcial, sólo ella se da cuenta de que estaba a punto de faltar el vino. Y para evitar que la alegría de los esposos se transformara en un apuro penoso, no dudó en pedir a Jesús su primer milagro. ¡Ese es el genio de la mujer!. La delicadeza plenamente solícita, plenamente femenina y materna de María ha de ser el espejo ideal de toda auténtica femineidad y maternidad".

 

La dignidad de la mujer

María prototipo de la mujer del siglo XXI ¿Qué nos dice al respecto?

Discriminación de la mujer

Un canto a la mujer

Los valores de la mujer actual

¿Qué diría de las afrentas y la explotación sexual que padecen tantas mujeres del mundo?

 

¿Tiene algún consejo que dar al hombre, a la sociedad y a la propia mujer para que siga adelante, contra viento y marea?

La dignidad de la mujer

P. Santo Padre: el 25 de marzo de 1988, se publicó su documento Mulieris Dignitatem (sobre la dignidad de la mujer). Me gustaría que nos explicara qué razones le han movido a escribir este documento en favor de la mujer, después de veinte siglos de cristianismo.

R. "La dignidad de la mujer y su vocación, objeto constante de la reflexión humana y cristiana, ha asumido en estos últimos años una importancia muy particular. El Concilio Vaticano II afirma: "Ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora". Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas de espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga. Es evidente que la mujer está llamada a formar parte de la estructura viva y operante del cristianismo de un modo tan prominente que acaso no se hayan todavía puesto en evidencia todas sus virtualidades"

"Se trata de comprender la razón y las consecuencias del Creador que ha hecho que el ser humano pueda existir sólo como mujer o como varón. Solamente partiendo de estos fundamentos, que permiten descubrir la profundidad de la dignidad y vocación de la mujer, es posible hablar de la presencia activa que desempeña en la Iglesia y en la sociedad".

María como prototipo del siglo XXI ¿Qúe nos dice al respecto?  

P. Cuando se plantea el tema del papel de la mujer en la historia de la Humanidad, se pone como modelo y paradigma a una mujer extraordinaria: la Madre de Dios; quizás sólo puede ser un ejemplo desde un punto de vista religioso, pero en la práctica su vida no puede ser un prototipo para la mujer del siglo XXI ¿Qué nos dice a este respecto?

R. "El Hijo, Verbo consubstancial al Padre, nace como hombre de una mujer cuando llega "la plenitud de los tiempos". Este acontecimiento nos lleva al punto clave en la historia del hombre en la tierra, entendida como historia de la salvación.
La mujer se encuentra en el corazón mismo de este hecho trascendental. La plenitud de los tiempos manifiesta la dignidad extraordinaria de la mujer. Consiste por una parte en la elevación sobrenatural a la unión con Dios en Jesucristo, que determina la finalidad tan profunda de cada hombre tanto sobre la tierra, como en la eternidad. Desde este punto de vista la mujer es la representante y arquetipo de todo el género humano, es decir, representa aquella humanidad que es propia de todos los seres humanos ya sean hombres o mujeres".

P. De acuerdo, Santo Padre, para quien conoce y acepta la Revelación como garantía para sus argumentos. Pero, incluso en ese supuesto, le pregunto: el papel de la Virgen ¿no es un papel pasivo, demasiado en la línea de los que han mantenido una postura reaccionaria hacia la mujer marginándola como a gentes que no tienen voz ni voto en la sociedad?"

R. "Mediante una respuesta desde la fe. María expresa al mismo tiempo su libre voluntad y, por consiguiente, la participación plena del "yo" personal y femenino en el hecho de la Encarnación. Con su fiat, María se convirtió en el sujeto auténtico de aquella unión con Dios que se realizó en el Misterio de la Encarnación del Verbo consubstancial al Padre. Toda la acción de Dios en la historia de los hombres respeta siempre la voluntad libre del "yo" humano. Lo mismo acontece en la anunciación de Nazaret".

El Papa sabe acercar ese modelo a la vida cotidiana de una mujer. Va al Evangelio y nos dice: "Contemplemos el modelo de la Virgen. En el relato de las bodas de Caná, San Juan nos ofrece un detalle sugestivo de su personalidad, cuando nos relata que, dentro del clima festivo de un banquete nupcial, sólo ella se da cuenta de que estaba a punto de faltar el vino. Y para evitar que la alegría de los esposos se transformara en un apuro penoso, no dudó en pedir a Jesús su primer milagro. ¡Ese es el genio de la mujer!. La delicadeza plenamente solícita, plenamente femenina y materna de María ha de ser el espejo ideal de toda auténtica femineidad y maternidad".

P. ¿Si todo es tan evidente, por qué esa larga historia de discriminación ¿Cuál es la enseñanza de la Iglesia sobre el hombre y la mujer?

R. "Es un libro sagrado quien nos da la clave. "Creo pues Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó" (Gen 1,27). Este conciso fragmento contiene las verdades antropológicas fundamentales: el hombre es el ápice de todo lo creado en el mundo visible, y el género humano, que tiene su origen en la llamada a la existencia del hombre y de la mujer, corona toda la obra de la creación; ambos son seres humanos en el mismo grado, tanto el hombre como la mujer; ambos fueron creados a imagen de Dios.

"Esta imagen y semejanza con Dios, esencial al ser humano, es transmitida a sus descendientes por el hombre y la mujer, como esposos y padres: "Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla".

P. ¿De dónde surge entonces el malentendido histórico que ha tratado a la mujer como aun ciudadano de segunda categoría? ¿Qué papel ha jugado la Iglesia en ese sentido?

R. "El Creador confía el dominio de la tierra al género humano, a todas las personas, tanto hombres como mujeres, que reciben su dignidad de ese principio común. Después de crear al ser humano varón y mujer, Dios dice a ambos: "Llenad la tierra y sometedla". No les da sólo el poder de procrear para perpetuar en el tiempo el género humano, sino que les entrega también la tierra como tarea, comprometiéndolos a administrar sus recursos con responsabilidad. El ser humano, ser racional y libre, está llamado a transformar la faz de la tierra. En este encargo, que esencialmente es obra de cultura, tanto el hombre como la mujer tienen desde el principio igual responsabilidad


Un canto a la mujer
Para seguir con este diálogo, hay que conocer lo que el Papa escribió a cada mujer. En un capítulo que titula: "Te doy gracias, mujer". Escribe con su estilo poético uno de los textos que a él mas le gustan porque le ha salido del corazón:
Empieza así éste, que bien podría titularse "Canto a la mujer".

"Dar gracias al Señor por su designio sobre la vocación y la misión de la mujer en el mundo se convierte en un agradecimiento concreto y directo a las mujeres, a cada mujer, por lo que representan en la vida de la Humanidad.

Te doy gracias, mujer - madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa para Dios, para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

Te doy gracias mujer - esposa que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.

Te doy gracias mujer - hija y mujer - hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

Te doy gracias, mujer - trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del misterio, a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de sentido humano.

Te doy gracias, mujer - consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la Humanidad a vivir para Dios una respuesta esponsal, que expresa maravillosamente la comunión que Él quiere establecer con su criatura.

Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.

P ¡Gracias, Santo Padre! Muy pocas veces nos han agradecido de esta manera, y con semejante belleza formal, el hecho de ser mujeres. Lo malo es que hoy en día estamos bastante escarmentadas. No hay líder que no dedique a la mujer unas cuantas frases maravillosas, demasiadas veces para apuntarse un tanto. Todo son elogios a la hora de las promesas y dificultades a la hora de la verdad. ¿Comprende que, junto a la gratitud por sus palabras, las mujeres tengamos una postura escéptica?


R. "Dar gracias no basta, lo sé. Por desgracia somos herederos de una historia de enormes condicionamientos que, en todos los tiempos y en cada lugar, han hecho difícil el camino de la mujer, despreciada en su dignidad, olvidada en sus prerrogativas, marginada frecuentemente e incluso reducida a esclavitud. Esto le ha impedido ser profundamente ella misma y ha empobrecido la humanidad entera de auténticas riquezas espirituales. No sería ciertamente fácil señalar responsabilidades precisas, considerando la fuerza de las sedimentaciones culturales que, a lo largo de los siglos, han plasmado mentalidades e instituciones. Pero si en esto no han faltado, especialmente en determinados contextos históricos, responsabilidades objetivas incluso en no pocos hijos de la Iglesia, lo siento sinceramente".

Los valores de la mujer actual

P. Santo Padre: ¿De verdad cree en lo que repetidas veces ha llamado "genio de la mujer?". Si es así, ¿En qué rasgos de la mujer actual lo percibe?

R. "Sí, la mujer tiene su "genio", que tanto la sociedad como la Iglesia necesitan de forma vital. Desde luego no se trata de contraponer la mujer al hombre, pues es evidente que los valores fundamentales son comunes. Pero esas dimensiones y valores adquieren en el hombre y en la mujer alcance, resonancias y matices diversos, y precisamente esa diversidad es fuente de enriquecimiento.

En la Mulieris dignitatem puse de relieve un aspecto del genio femenino que quisiera subrayar ahora: la mujer está dotada de una capacidad particular de acoger a la persona concreta. Naturalmente la mujer, al igual que el hombre, debe vigilar para que su sensibilidad no caiga en la tentación del egoísmo posesivo, y para ponerla al servicio de un amor auténtico. Con estas condiciones, la mujer da sus frutos mejores. ¿Cómo no recordar además a tantas mujeres que, motivadas por la fe, han emprendido iniciativas de extraordinaria importancia social especialmente al servicio de los más pobres?. En el futuro de la Iglesia en el tercer milenio no dejarán de darse ciertamente nuevas y admirables manifestaciones del genio femenino.

Vosotras veis, pues, cuántos motivos tiene la Iglesia para desear que se clarifique la plena verdad sobre la mujer. Que se dé verdaderamente su debido relieve al "genio de la mujer", teniendo en cuenta no sólo a las mujeres importantes y famosas del pasado o a las contemporáneas, sino también a las sencillas, que expresan su talento femenino en el servicio de los demás en lo ordinario de cada día. En efecto, es dándose a los otros en la vida diaria como la mujer descubre la vocación profunda de su vida; ella que quizá más aún que el hombre ve al hombre, porque lo ve con el corazón. Lo ve e incesantemente viene a la luz, en la variedad de vocaciones, la belleza - no solamente física, sino sobre todo espiritual - con la que Dios ha dotado desde el principio a la criatura humana y especialmente a la mujer, independientemente de los diversos sistemas, generosidad, ternura y gusto por la vida".

P. Santo Padre: ¿Qué diría de las afrentas y la explotación sexual que padecen tantas mujeres del mundo?

R. "¿Cómo no recordar la larga y humillante historia - a menudo "subterránea" - de abusos cometidos contra las mujeres en el campo de la sexualidad?. A las puertas del tercer milenio no podemos permanecer impasibles y resignados ante este fenómeno. Es hora de condenar con determinación, empleando los medios legislativos apropiados de defensa, las formas de violencia sexual que con frecuencia tienen por objeto a las mujeres. En nombre del respeto de la persona no podemos, además, dejar de denunciar la difundida cultura hedonista y comercial que promueve la explotación sistemática de la sexualidad, induciendo a chicas, incluso de muy joven edad, a caer en los ambientes de corrupción y hacer uno mercenario de su cuerpo.

Ante estas perversiones, cuánto reconocimiento merecen en cambio las mujeres que, con amor heroico por su criatura, llevan a término un embarazo derivado de la injusticia de relaciones sexuales impuestas con la fuerza; y esto no sólo en el conjunto de las atrocidades que por desgracia tienen lugar en contextos de guerra todavía tan frecuentes en el mundo, sino también en situaciones de bienestar y de paz, viciadas a menudo por una cultura de permisivismo hedonista, en que prosperan también más fácilmente tendencias de machismo agresivo. En semejantes condiciones, la opción por el aborto, que es siempre un pecado grave, antes de ser una responsabilidad de las mujeres, es un crimen imputable al hombre y a la complicidad del ambiente que lo rodea.

¿Tiene algún consejo que dar al hombre, a la sociedad y a la propia mujer para que siga adelante, contra viento y marea, si hiciese falta?

R. "¡Es necesario continuar en este empeño! Sin embargo, estoy convencido de que el secreto para recorrer libremente el camino del pleno respeto de la identidad femenina no está solamente en la denuncia, aunque necesaria, de las discriminaciones y de las injusticias, sino también y sobre todo en un eficaz e ilustrado proyecto de promoción, que contemple todos los ámbitos de la vida femenina, a partir de una renovada y universal toma de conciencia de la dignidad de la mujer. A su reconocimiento, no obstante los múltiples condicionamientos históricos, nos lleva la razón misma, que siente la Ley de Dios inscrita en el corazón de cada hombre. Pero es sobre todo la Palabra de Dios la que nos permite descubrir con claridad el radical fundamento antropológico de la dignidad de la mujer, indicándonoslo en el designio de Dios sobre la Humanidad.

¡Es mucho verdaderamente lo que deben a la aportación de la mujer los diversos sectores de la sociedad, los Estados, las culturas nacionales y, en definitiva, el progreso de todo el género humano!.