Nuestra Señora del Pilar (12 de Octubre )

 

 

"Cantemos al Señor un canto nuevo, un canto a la Mujer; por que ella es el Pilar de nuestra historia, la roca de la fe".

"La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, creyendo que "nada es imposible para Dios" (Lc 1, 37) y dando su asentimiento: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 38). Isabel la saludó:
"¡Dichosa la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!" (Lc 1, 45).
Por esta fe todas las generaciones la proclamarán bienaventurada.

Durante toda su vida, y hasta su última prueba, cuando Jesús, su Hijo, murió en la cruz, su fe no vaciló. María no cesó de creer en el "cumplimiento" de la Palabra de Dios. Por todo ello, la Iglesia venera en María la realización, más pura de la fe." (Catecismo de la Iglesia Católica, 148 y 149).

Según una antigua y venerada tradición, la Virgen, cuando aún vivía, se apareció en carne mortal al Apóstol Santiago en Zaragoza, acompañada de ángeles que traían una columna o pilar como signo de su presencia.

En la aparición nuestra Señora consoló y reconfortó al Apóstol Santiago, a quien prometió su asistencia materna en la evangelización que estaba llevando a cabo en España. Desde entonces el Pilar es considerado como "el símbolo de la firmeza en la fe"; a la vez, nos indica el camino seguro de todo apostolado: a Jesús por María. La Virgen es el pilar firme, los cimientos seguros, donde se asienta la fe y donde esta fe se guarda. "Por medio de ella, a través de muy diversas formas de piedad, ha llegado a muchos cristianos la fe en Cristo, Hijo de Dios y de María". Son sostenidos "por la devoción a María, hecha así columna de esa fe y guía segura hacia la salvación".(Enc. Redemptoris Mater).

"En vez de tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, guía a través de rutas desconocidas, y sol inofensivo en su gloriosa emigración" (Sap 18,3). Cada uno de nosotros, quizá, ha experimentado esta poderosa ayuda de la Virgen. "Sí, tenemos como guía una columna que acompaña al nuevo Israel, a la Iglesia, en su peregrinar hacia la Tierra prometida, que es Cristo el Señor" (Papa Juan Pablo II, Angelus). Ella nos lleva a Jesús, que es nuestra Tierra prometida. "Ella con su Hijo en brazos, como aquí en el Pilar, nos lo muestra sin cesar como el Camino, la Verdad y la Vida"( Papa Juan Pablo II, Homilía en Zaragoza).

La fiesta de hoy es una excelente ocasión para pedir, por su mediación, que la fe que Ella alentó desde el principio se fortalezca más y más, que los cristianos seamos testigos tanto más firmes cuanto mayores sean las dificultades que podamos encontrar en el ambiente del trabajo, de las personas con las que habitualmente nos relacionamos, o en nosotros mismos.

Le pedimos hoy ser pilares seguros, cimiento firme, donde se puedan apoyar nuestros familiares y nuestros amigos.

(Francisco Fernández Carvajal, Hablar con Dios)

 

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