Viacrucis
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El Via Crucis es una práctica piadosa a la que nos
invita la Iglesia, sobre todo durante la Cuaresma. Significa "Camino
al Calvario" y nos recuerda los momentos más fuertes que
vivió Jesús desde el momento en que fue aprehendido, hasta su
Muerte en la Cruz y su Sepultura. Se divide ese camino en 14
estaciones, ante las que nos detenemos para recordar y meditar cada
momento doloroso del camino de Jesús rumbo al Calvario.
Te invitamos a que, durante esta cuaresma, te unas a la Iglesia
para rezar el Via Crucis, puedes hacerlo tú solo en casa o puedes
acudir a un templo. En nuestra parroquia se reza durante la cuaresma
todos los días después de Misa de 7:30 de la mañana y en los sectores
parroquiales, todos los viernes por la tarde.
El Via Crucis se reza de pie, y por momentos de rodillas; aunque
estés en tu casa, debes estar caminando, deteniéndote en cada estación,
para recordar el camino de Jesús al Calvario, es por eso que las
imágenes de la representación del Via Crucis están en la pared,
alrededor del templo. Si lo rezas en casa, te ayuda tener en la
mano imágenes de la pasión y muerte del Señor, para que puedas recordar
e imaginar su dolor.
Te presentamos aquí una forma sencilla y breve para rezar el Via
Crucis, ojalá te sirva para meditar en el sacrificio de Jesús y
acercarte más a Él, preparándote para la Pascua.
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Inicio
Inicia, como todas las oraciones cristianas, con la Señal de la
Cruz; se hace un acto de contrición y una invocación a Jesús ofreciendo
el ejercicio.
Se menciona cada estación, de acuerdo a lo relatado en los evangelios.
En cada una hay una invocación, reconociéndonos pecadores e implorando
el perdón; sigue la lectura de una cita bíblica; después una reflexión
para meditar en cada momento y una súplica para nuestra vida diaria.
Se hace una aclamación alabando a Jesús por su Sacrificio y se reza
un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria, mientras caminamos
hacia la estación siguiente. Puede incluirse algún breve canto de
perdón y arrepentimiento entre cada estación.
Se
inicia de rodillas: "Por la señal de la Santa Cruz, de nuestro
enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo".
Acto de Contrición: Jesucristo, mi Dios y mi Salvador: yo me
arrepiento de corazón de todos los pecados que he cometido, porque
con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver
a pecar. Confío en que me perdonarás mis culpas y me llevarás a
la vida eterna, porque eres bueno. Amén.
Ofrecimiento:
¡Dulcísimo Jesús mío, que por mi amor quisiste caminar fatigado
y afligido con el pesado madero de la cruz! En memoria y reverencia
de lo que por mí padeciste en aquél áspero camino, te ofrezco los
pasos que ahora daré, unidos a tus infinitos merecimientos, con
la atención de ganar todas las indulgencias que los Romanos Pontífices
han concedido a los que hacen con devoción este santo ejercicio.
Para este fin te suplico y ruego por el remedio de las graves necesidades
encomendadas por los Sumos Pontífices y aplico cuantas indulgencias
ganaré por las benditas almas del Purgatorio que fueren de tu agrado
y de mi mayor obligación. Dame, Señor, tu divina gracia, para que
cuanto en este santo ejercicio medite o rece, sea grato a tus divinos
ojos. Así sea.
PRIMERA
ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte
Señor, pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Pilato
mandó sacar a Jesús y dijo a los judíos: 'Aquí tenéis a vuestro
rey'. Pero ellos le gritaban: '¡Fuera, fuera, crucifícalo!' Pilato
le dice: '¿Pero cómo he de crucificar a vuestro rey?' respondieron
los príncipes de los sacerdotes: 'Nosotros no tenemos más rey que
el César'. Entonces se los entregó para que fuera crucificado"
(Jn 19, 14-16)
Considera
alma mía, cómo en la casa de Pilatos fue cruelmente azotado el redentor
del mundo, coronado de espinas y sentenciado a muerte. Señor, que
el recordar la condena injusta que tu sufriste, nos cuidemos de
no condenar a los demás.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
SEGUNDA
ESTACIÓN: Jesús con la cruz a cuestas
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Los
judíos tomaron a Jesús y cargándole la cruz, salió hacia el lugar
llamado Calvario" (Jn 19,17).
Considera
alma mía, cómo a nuestro amado Jesús le pusieron en sus lastimados
hombros el gran peso de la cruz. Señor, concédenos, para hacernos
dignos de ti, el saber aceptar nuestra cruz con amor.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria. .
TERCERA
ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Han
ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a los
que me arrancaban la barba; no aparté la cara ni de los ultrajes
ni de las salivas que me echaban" (Is 50,6)
Considera
alma mía, como caminando el Señor con la cruz a cuestas, herido
y desangrado, cayó en tierra debajo de la Santa Cruz. Señor, el
que camina, alguna vez cae. Que sepamos levantarnos y ayudemos a
los demás a seguir caminando.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
CUARTA
ESTACIÓN: Jesús encuentra a su Santa Madre
Señor, pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Una
espada atravesará tu corazón" (Lc 2,35)
Considera
alma mía, cómo el Señor con la Santa Cruz a cuestas encontró a su
Santísima Madre triste y afligida. Señor, por el dolor que sufrió
la Santísima Virgen María, te pedimos que bendigas a todas las madres
que en este mundo sufren de alguna manera o por causa nuestra.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
QUINTA
ESTACIÓN: El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz
Señor, pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo
y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a
mí pecador. Amén.
"Cuando llevaban
a Jesús al Calvario, detuvieron a un cierto Simón de Cirene, que
volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para llevarla detrás
de Jesús" (Lc 23,26)
Considera alma
mía, cómo los judíos contrataron a Simón Cirineo para que ayudara
a llevar la cruz a nuestro Redentor, no movidos por la piedad, sino
temiendo que se les muriese en el camino por el grande peso de la
cruz. Señor, que sepamos dar un poco de nuestro tiempo y de nuestro
amor a aquellos que lo necesitan.
¡Bendita y alabada
sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores
de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre Nuestro,
Ave María y Gloria.
SEXTA
ESTACIÓN: La Verónica limpia el rostro de Jesús
Señor, pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo
y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a
mí pecador. Amén.
"Muchos se horrorizaban al verlo,
tan desfigurado estaba su semblante que no tenía ya aspecto de hombre"
(Is. 52, 14)
Considera alma mía, como la Verónica,
viendo a Su Majestad fatigado, y su rostro oscurecido con el sudor,
polvo, salivas y bofetadas, se llegó con toda reverencia a limpiárselo
con un lienzo, en el cual quedó impreso el rostro divino del Salvador.
Señor, ayúdanos a ser también como la Verónica, cristianos valerosos,
para consolar a los que lloran y sufren por el camino.
¡Bendita y alabada sea la pasión y
muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su Santísima
Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
SÉPTIMA
ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Eran
nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que
pesaban… Ha sido traspasado por nuestros pecados, desecho por nuestras
iniquidades…" (Is 53, 4-5)
Considera
alma mía, cómo cayó el Señor por segunda vez en la puerta judiciaria.
Señor, que no nos desalentemos frene a los fracasos o debilidades,
sino que sepamos levantarnos y sigamos caminando.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
OCTAVA
ESTACIÓN: Jesús consuela a las piadosas mujeres
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Seguían
a Jesús una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se golpeaban
el pecho y lloraban por él, pero Jesús volviéndose a ellas, les
dijo: 'Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por
ustedes y por sus hijos'" (Lc 23, 27-28)
Considera
alma mía, cómo unas piadosas mujeres, viendo que llevaban a crucificar
al Señor lloraron amargamente por verle tan injuriado. Señor, nos
pides que lloremos por nosotros mismos por seguir en este mundo,
pero ¿quién no se ha de compadecer de ti la mirarte así, Señor?.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria. .
NOVENA
ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Venid
a mí todos los que estén cansados y oprimidos y yo los aliviaré.
Carguen mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí que soy manso y
humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas" (Mt
11, 28-29)
Considera
alma mía, cómo cayó el Señor por tercera vez en tierra, hasta llegar
con su santa boca al suelo; y queriéndose levantar, no pudo, antes
volvió a caer de nuevo. Señor, que no seamos causa de tropiezo para
los demás, sino una mano amigo que alivie y levante.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
DÉCIMA
ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Llegados
al lugar llamado Gólgota le dieron a beber a Jesús vino mezclado
con hiel, pero él, habiéndolo gustado, no quiso beber. Los que lo
crucificaron se repartieron sus vestidos a suerte" (Mt. 27,33)
Considera
alma mía, cómo habiendo llegado el Señor al Monte Calvario, los
soldados sin piedad ninguna le despojaron de sus vestiduras. Señor,
cuando el dolor nos toque y despoje de nuestro egoísmo y orgullo,
que sepamos llenarnos de ti.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
DÉCIMA
PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es clavado en la Cruz
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Cuando
llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y
a los dos malhechores, uno a la derecha y el otro a la izquierda"
(Lc 23,34)
Considera
alma mía, cómo fue clavado el Señor en el cruz; y oyendo su Santísima
Madre el primer golpe de martillo, quedó transida de dolor. Señor,
que tengamos el valor y la voluntad de perdonar a todos los que
nos ofenden.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
DÉCIMA
SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús muere en la Cruz
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Hacia
la hora sexta, las tinieblas cubrieron la tierra hasta la hora nona.
El sol se eclipsó y el velo del Templo se rasgó en medio. Y Jesús,
con fuerte voz dijo: 'Padre en tus manos encomiendo mi espíritu'.
Y al decir esto, expiró" (Lc 23, 44-46)
-Nos
arrodillamos y permanecemos en silencio un momento
-
Considera
alma mía, cómo crucificado ya el Señor, y cruelmente atormentado,
exhaló por tu amor el último suspiro. Señor, ayúdanos a comprender
que morir no es quedarnos muertos, sino nacer a una nueva vida.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
DÉCIMA
TERCERA ESTACIÓN: Jesús en los brazos de María Santísima
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"Un
hombre llamado José, el cual era del Consejo, hombre bueno y justo,
de Arimatea, cuidad judía, quien esperaba también el reino de Dios,
que no había estado de acuerdo en la resolución de ellos, en sus
actos, fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Después
lo bajó y lo amortajó en una sábana" (Lc 23, 50-53)
Contempla
alma mía, cómo José y Nicodemo bajaron de la cruz el santo Cuerpo
y le pusieron en los brazos de la Santísima Virgen. Señor, que el
dolor por quienes amamos nos lleve a comprender tu pasión y tu sufrimiento
por nosotros.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
DÉCIMA
CUARTA ESTACIÓN: Jesús es puesto en el sepulcro
Señor,
pequé, ten misericordia de mí. Te adoramos Cristo y te bendecimos,
porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.
"José
tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, y lo
depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho cavar en la
roca, hizo rodar una piedra grande a la puerta del sepulcro y se
retiró". (Mt 27, 59-60)
Contempla
alma mía, cómo la Virgen María, Señora nuestra, acompañó a colocar
el Cuerpo de su querido Hijo en el Santo Sepulcro. Señor, que no
tengamos miedo de morir, porque la muerte es un paso a la vida que
eres tú.
¡Bendita
y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los
dolores de su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!
Padre
Nuestro, Ave María y Gloria.
Oración
final:
Se reza un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria, por las intenciones
del Papa, luego se añade:
Señor Jesús, hemos llegado al final de este camino doloroso que
tú recorriste. Ahora levantamos nuestra vista y te vemos suspendido
en la cruz, con las manos y los pies traspasados por los clavos
y con la cabeza coronada de espinas. Sabemos Señor Jesús, que tu
sufrimiento es el fruto de tu infinito amor por nosotros. Tú agonizas
y mueres por nosotros. Haz que también nosotros te amemos mucho,
para que vivamos fielmente a tu pasión y muerte y jamás nos separemos
de ti por el pecado.
Te lo pedimos por los dolores de tu madre la Virgen María. Amén.
Despedida:
Recordemos las palabras del ángel: "No teman, sé que buscan al
crucificado. No está aquí, ha resucitado como lo había dicho. Vayan
aprisa a decir a sus discípulos: ¡ha resucitado!"
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