México: Vota así
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MÉXICO: UN CATÓLICO VOTA ASÍ.
Instrucción pastoral sobre las elecciones del obispo de Querétaro
(México).
Fuente Zenit, 16-05-03
Publicamos la instrucción pastoral "Un
católico vota así" publicada
por monseñor Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro
(México), sobre las elecciones políticas:
La democracia no se sustenta sin la verdad. Verdad y libertad,
o bien van juntas o juntas perecen miserablemente (Juan Pablo II).
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I.
ENSEÑANZA DE LA IGLESIA:
1. La Iglesia católica
no tiene partido. Como institución, la Iglesia
acoge a todos los bautizados y no apoya a ningún partido
político; más aún, acepta que una misma fe
puede inspirar opciones políticas diversas.
2. Los fieles católicos pueden afiliarse
y votar libremente por el partido político y por el candidato
que, sin contradecir sus convicciones morales y religiosas, mejor
responda al bien común de los ciudadanos.
3. La jerarquía de la Iglesia, es decir,
los diáconos, presbíteros y obispos, no pueden afiliarse
a ningún partido político, ni apoyar públicamente
a un candidato en particular. Es su derecho y deber proponer los
principios morales que deben regir el orden social y, en privado,
votar por quien quieran.
4. Los fieles católicos están obligados
a ser coherentes con su fe en público y en privado; no pueden,
por tanto, sin traicionarse a sí mismos, adherirse o votar
por un partido o por un candidato contrario a sus convicciones religiosas
y a sus exigencias morales.
II.
POR TANTO, UN CATÓLICO:
5. No puede votar por un partido o por un candidato
que esté en contra del respeto absoluto que se debe a la
vida humana desde la concepción hasta su desenlace natural,
como serían los que propician el aborto, la eutanasia o la
manipulación de los embriones.
6. No puede votar por un partido o por un candidato
que no respete la dignidad de la persona humana, como serían
los que defienden o promueven la prostitución, las uniones
homosexuales o lesbianas, los anticonceptivos físicos o químicos,
la pornografía especialmente la infantil, la clonación
humana, el uso o tráfico de drogas, la venta indiscriminada
de alcohol, el machismo, la discriminación étnica
y racial.
7. No puede votar por un partido o por un candidato
que no respete el derecho primario de todo hombre o mujer a practicar,
en privado o en público, individualmente o en grupo, sus
creencias religiosas; o que obstaculice de cualquier manera la enseñanza
de la religión, prohíba las manifestaciones públicas
de fe o se oponga a la instalación de los lugares para el
culto que pida la comunidad.
8. No puede votar por un partido o por un candidato
que se oponga o niegue el derecho inalienable de los padres de familia
a escoger el tipo de educación que, de acuerdo a sus convicciones,
quieran para sus hijos.
9. No puede votar por un partido o por un candidato
que no le garantice, con certeza moral, que utilizará honestamente
los dineros y bienes públicos; que va a cumplir lo que promete;
que buscará el bien común y no el provecho propio
y de sus colaboradores.
10. No puede votar por un partido o por un candidato
que no se comprometa a promover la dignidad de la familia fundada
sobre el matrimonio monogámico entre personas de opuesto
sexo; a combatir la violencia, la drogadicción, la injusticia
institucionalizada, la corrupción pública y que no
haga propuestas creíbles en favor de los más necesitados.
III.
AL CONTRARIO, UN CATÓLICO:
11. Debe votar, preferentemente, por un candidato
que respalde con su ejemplo las virtudes humanas y cristianas como
son el respeto a los demás, el saber escuchar, el diálogo,
el decir la verdad, la honestidad, la vida morigerada, la fidelidad
conyugal y el amor a su familia.
12. Debe votar, preferentemente, por un candidato
que demuestre con hechos su espíritu de servicio a los demás,
con especial preferencia hacia los pobres y que en todo y sobre
todo defienda la dignidad de la persona humana.
13. Debe votar, preferentemente, por un candidato
que tenga cualidades de gobierno y que garantice la vigencia del
estado de derecho mediante la aplicación de la ley, sin excepción
de personas o de cargos.
IV.
POR ESO, UN CATÓLICO CUMPLE ASÍ LOS DIEZ MANDAMIENTOS:
1°) Amar a Dios sobre
todas las cosas. El partido político o el candidato
no pueden ser amados más que Dios: Es preciso obedecer a
Dios antes que a los hombres (S. Pedro: Hechos 5, 2).
2°) No jurar el nombre
de Dios en vano: No se puede usar a Dios o la religión
para hacer propaganda política o para ganar votos.
3°) Santificar las fiestas:
El domingo es día de guardar, de descanso y dedicado a la
familia; es Día del Señor, para ir a misa.
4°) Honrar a tu padre
y a tu madre: El respeto a los padres está sobre el
respeto a los jefes y a los compañeros de partido. A la mujer,
en su condición de madre, esposa, hermana e hija, se le debe
sumo respeto.
5°) No matar:
Están prohibidas las venganzas, "ajustes de cuentas",
muertes políticas y, sobre todo, el matar las esperanzas
de los más débiles con políticas económicas
equivocadas o acumulando riquezas injustas.
6°) No fornicar:
Está prohibido aprovecharse del puesto o de las influencias
para obtener servicios y favores sexuales de cualquier persona.
7°) No robar.
Tomar o retener injustamente los bienes ajenos o los dineros públicos
y emplearlos para el bien personal, es robar. El pecado de robo
no se perdona si no se devuelve lo robado.
8°) No levantar falso
testimonio ni mentir: El falso testimonio, la calumnia y
los anónimos denotan cobardía y son pecado. No hay
mentiras piadosas ni es verdad que en política todo se vale.
Pensar así es fomentar el cinismo y el deterioro social.
9°) No desear la mujer
de tu prójimo. El tener dinero, prestigio o poder
no da derecho a repudiar a la esposa legítima y a juntarse
con otra: Quien se casa con un(a) divorciado(a) comete adulterio
(Jesús: Mt 5,12).
10°) No codiciar los
bienes ajenos: La codicia se refiere al deseo de tener, por
cualquier medio, los bienes del prójimo o los bienes públicos.
Éste sería el caso de quien busca un puesto político
con la intención de enriquecerse y no de servir.
V.
UN CATÓLICO SABE:
15. Que, si bien la democracia no se agota en
el proceso electoral, su fe lo compromete a colaborar en el bien
del país emitiendo su voto libre, secreto, personal e informado.
El abstencionismo es un pecado de omisión.
16. Que está obligado a conocer los principios
morales y la doctrina de los partidos y candidatos y a no dejarse
manipular. Es pecado grave comprar o vender votos y colaborar de
cualquier manera en un fraude electoral.
17. Que debe conocer su fe y formar su conciencia
de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y de la moral
católica, y emitir su voto pensando en el bien común
y no según intereses personales o de partido.
18. Que si no encuentra un partido o candidato
que concuerde con sus principios religiosos y morales, debe votar,
según su juicio y en conciencia, por el menos malo.
19. Que debe brindar a las instituciones ciudadanas
que participan y cuidan de los procesos democráticos su respeto
y apoyo. La democracia es un bien que todos debemos proteger.
VI.
UN CATÓLICO DEBE TENER EN CUENTA:
20. Que estos principios doctrinales son válidos
para los católicos de cualquier parte y no tienen dedicatoria
particular, más que la que cada uno le quiera dar. Por tanto,
el católico que actúa según estos criterios,
contribuye de manera sustancial al bien del país, y nadie
puede sentirse ofendido, porque se trata de la aplicación
de principios que emanan de la ley natural común a todo ser
humano. La Iglesia, además, es anterior a cualquier partido
político y la fe trasciende las ideologías; en todo
caso, quienes podrían sentirse ofendidos son los católicos
que pagan impuestos y son usados con frecuencia para atacar los
principios fundamentales de su fe y de la moral católica.
21. Que estos principios, por ser expresión
de la ley natural y estar grabados por Dios en el corazón
humano, obligan a todos por igual. Si algunos coinciden con la moral
católica -y muchos coinciden-, esto se debe a que la verdad
es una y no a querer imponer un estado católico o un gobierno
confesional. Esta coincidencia con la fe católica de ninguna
manera los vuelve confesionales. Un gobernante católico gobierna,
sin renegar de su fe, no desde sus postulados religiosos sino desde
los preceptos de la ley natural centrados en la dignidad inviolable
de la persona humana.
22. Que el querer apartar a los católicos
de la vida política por el hecho de manifestarse coherentes
con su fe es una forma de intolerancia y discriminación religiosa,
violatoria de los derechos humanos. Por tanto, un católico
que vota según estos principios está contribuyendo
a la maduración de un auténtico estado laico y democrático.
VII.
UN CATÓLICO ORA ASÍ:
23. Dios todopoderoso y eterno, en cuya mano está
mover el corazón de los hombres y defender los derechos de
los pueblos, mira con bondad a nuestros gobernantes, para que, con
tu ayuda, promuevan una paz verdadera, un auténtico progreso
social y una verdadera libertad religiosa (Liturgia del Viernes
Santo).
Santiago de Querétaro, abril 27 del 2003.
Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro.
Nota: Esta doctrina se encuentra principalmente
en el Catecismo de la Iglesia Católica, en las encíclicas
del Papa Juan Pablo II: El Evangelio de la Vida y El Esplendor de
la Verdad; además, en la carta pastoral de los obispos mexicanos:
Del encuentro con Jesucristo vivo a la solidaridad con todos (25
de Marzo del 2000) y responde a lo que pide la reciente Nota Doctrinal
sobre algunas cuestiones relativas al comportamiento y conducta
de los católicos en la vida política, de la Congregación
para la Doctrina de la Fe (24 de noviembre del 2002). También
está de acuerdo con la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre de la Organización de las Naciones Unidas
(1948). FIN, 18-05-03.
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