MANUAL DEL CATEQUISTA METODOLOGÍA PARA LA CATEQUESIS

 

"Un medio que no se puede descuidar es la enseñanza catequética. La inteligencia, sobre todo tratándose de niños y adolescentes, necesita aprender mediante una enseñanza religiosa sistemática los datos fundamentales, el contenido vivo de la verdad que Dios ha querido transmitirnos y que la Iglesia ha procurado expresar de manera cada vez más perfecta a lo largo de la historia. Los métodos deberán ser adaptados a la edad, a la cultura, a la capacidad de las personas, tratando de fijar siempre en la memoria, la inteligencia y el corazón las verdades esenciales que deberán impregnar la vida entera" (Evangelii Nuntiandi n. 44, Pablo VI)


 

Metodología para la catequesis

La clase de religión debe ser ¡La mejor!

Pedagogía catequística

Psicopedagogía catequística

Etapas evolutivas

Metodología para la catequesis

Nuestro mundo se está desarrollando de una manera muy rápida. En el campo de la educación también ha habido muchos cambios. El hombre se ha dado cuenta que una misma cosa se puede enseñar de diversas maneras. A esto se le conoce como método educativo. Si a nosotros nos interesa dar a conocer la Palabra de Dios, hemos de preocuparnos por escoger la forma más conveniente.La acción del Padre en el ser de la Iglesia ( Lumen Gentium No. 2).

"La edad y el desarrollo intelectual de los cristianos, su grado de madurez eclesial y espiritual y muchas otras circunstancias personales postulan que la catequesis adopte métodos muy diversos para alcanzar su finalidad específica; la educación en la fe" (Catechesi Tradendae n. 51 Juan Pablo II)

La diversidad de métodos en la catequesis

En la transmisión de la fe, la Iglesia no tiene de por sí un método propio ni único, sino que, a la luz de la enseñanza de Dios, analiza los métodos de cada época, asume con libertad de espíritu "todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio" (Flp 4,8). En síntesis, todos los elementos que no son contrarios al Evangelio, y los pone a su servicio.

De este modo, "la variedad en los métodos es un signo de vida y de riqueza", y a la vez muestra de respeto a los destinatarios. Tal variedad viene pedida por "la edad y el desarrollo intelectual de los cristianos, su grado de madurez eclesial y espiritual y muchas otras circunstancias personales"

Cuando queremos decir algo, por ejemplo, que no voy a estar por la tarde, puedo poner un letrero en la puerta, o bien ir a buscar a la persona que me podría visitar para avisarle, o dejar un recado con un vecino o llamar por teléfono.

¿Qué forma utilizaré para dejar mi mensaje?

Pues empezare por saber si la otra persona lee o no, si tiene teléfono, si me queda de paso. El método será útil y eficaz en la medida que se ajuste a la persona a quien se lo quiero hacer llegar.
Todos tenemos un método propio, un método con el que nos resulta más fácil trabajar. Porque todos tenemos unas ideas directrices que orientan nuestras preferencias.

¿Qué es un método?
Recordemos que método es el conjunto de principios que orientan la selección de objetivos, medios y contenido. Y como tenemos principios diferentes, hay métodos diferentes. Sin embargo, debemos cuidar que el método elegido no tenga falsos cimientos.

El método es el conjunto de mecanismos que ayudan a obtener un fin. Los métodos son instrumentos que nos señalan el camino para acompañar al creyente en su proceso de madurez en la fe. Son la forma de aplicar la pedagogía. Y decimos que ayuda a obtener un fin porque el método es, a fin y al cabo, un instrumento para lograr una meta.

El método no es lo importante. Lo importante es la meta. Un método que no lleva a la meta no nos lleva a una meta distinta de la deseada, no es un buen método. Puede haber muchos métodos buenos y útiles. Es posible que algún método sea más llamativo que otro, más atractivo o más espectacular. Pero no se puede decir que sea el único método.

Un buen método tiene que responder a las exigencias del objetivo de la catequesis, del contenido a transmitir y del destinatario a quien se dirige. Si sólo se fija en uno de estos elementos, será un método inadecuado.

El método catequístico debe hacer llegar el mensaje, la enseñanza de fe, a la persona total: entendimiento, memoria, voluntad y corazón, para que la fe llegue a transformar la vida personal, familiar y social.

Hay métodos más útiles para motivar y otros más útiles para enseñar; hay métodos útiles para niños que no sirven para jóvenes y adultos, hay métodos oportunos para tratar un tema que no sirven para tratar otro tema.
Un buen método en catequesis no sólo transmite bien la doctrina, sino que además fomenta la aceptación de la fe en el corazón de quien recibe el mensaje de Cristo.

El catequista es el factor principal para el éxito de un método, es decir, los métodos y técnicas no funcionan por sí solos. La catequesis es, ante todo, un testimonio. Y los aparatos o los mecanismos no pueden dar testimonio. Sólo las personas son testigos.

Un buen método en catequesis debe envolver a toda la persona. Es decir, debe lograr que cada destinatario se introduzca en la sesión con mucho interés y dispuesto a esforzarse lo que sea necesario para aprovechar el tiempo de la clase.

Los mejores métodos son los que activan todas las facultades del ser humano:

  • La imaginación
  • La voluntad
  • Los sentimientos
  • La inteligencia
  • La memoria



Todos los métodos catequísticos se componen de tres elementos principales:

a) Introducción
b) Desarrollo
c) Conclusión.

Introducción:

    • Acogida
    • Ambientación (canto, juego, diálogo)
    • Asistencia
    • Oración, canto
    • Nexo con la lección anterior (unidad del mensaje)

    Hecho de la vida: en relación al mensaje que se va a transmitir, a la enseñanza que se va a dar, partir de la realidad, de lo conocido, de lo que se está viviendo. (VER)

Desarrollo:

Iluminar la realidad o hecho de vida, a la luz de la Palabra de Dios, de la fe, de las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia. (es el contenido de la catequesis, la explicación de la lección que se va a dar). No se trata de "echar rollo", sino de transmitir el mensaje de manera viva, convincente, con palabras sencillas, reforzadas con el lenguaje total: expresión del rostro, ademanes, movimientos….

Para la adaptación del mensaje, se debe tener mucho cuidado al usar ejemplos, sobre todo cuando son inventados, con tanta fantasía, que parecen ciencia ficción, fuera de la realidad, dejando como resultado, que se piense y se diga que la religión son "puros cuentos", "cosas de niños". En su pedagogía, Jesús utilizó comparaciones para "encarnar el mensaje". Jesús partía de la realidad que la gente vivía, conocía, para comunicar con parábolas, el mensaje, la enseñanza de fe.

La idea central del tema de la catequesis debe reforzarse. No basta con mencionarlo de paso. Para que entren en juego todos los sentidos, ayuda mucho el material didáctico: pizarrón, papelógrafo, dibujo, gráficas, signos, frases leídas o repetidas a coro, etc. que resalten las ideas fuerza.

Las verdades fundamentales de la fe deben de ser captadas por el entendimiento; retenidas, asimiladas por la memoria, aceptadas por la voluntad, que lleguen al corazón y se manifiesten en las obras, en la vida.

Las actividades en clase o de tarea para la casa, son los ejercicios prácticos que el catequizando debe hacer para que profundice el mensaje, lo asimile, lo exprese y lo viva.

Conclusión:


Compromiso: regresar a la vida la realidad iluminada por la fe, para transformarla conforme a la enseñanza de Jesús.
Tanto en la tarea como en el compromiso, se debe de involucrar a los papás, a la familia, para que no haya disociación entre lo que se aprende en la clase de catecismo y lo que se vive en el hogar.

Celebración:

De la fe en la vida y de la vida en la fe (liturgia, sacramentos, oración). En la catequesis, la oración, en cualquiera de sus formas, generalmente se hace al principio y al final, pero debe aprovecharse el momento que propicie más el encuentro, el diálogo con Dios.

Evaluación periódica:

Del proceso de conversión, manifestado en la conducta
Del método: aplicación y resultados
De los recursos espirituales, humanos, materiales……

Hay muchos métodos. Y hay varios criterios que permiten descubrir cuál método es aconsejable para cada situación y cuál no lo es. Por esto, el catequista debe descubrir no sólo el método que va de acuerdo con su forma de ser, sino también cuál método debe elegir según los cambios de destinatarios, de los temas o de los objetivos a lograr.

Recuerda, antes de escoger un método de enseñanza, que el método es sólo un medio, un medio que te ayudará a transmitir de una manera más sencilla el mensaje que Dios ha puesto en tus manos. Lo importante es el mensaje, la Palabra de Dios.

No olvides que es básico encomendarte al Espíritu Santo para que te ilumine, fíjate bien en las personas a que te diriges y piensa que tú eres el instrumento que Dios quiere necesitar para hacer llegar su mensaje.

Es de todos sabido la influencia que las sectas y nuevos movimientos religiosos están teniendo en algunos círculos de nuestro país. Nuestra labor como catequistas es buscar el método adecuado para contrarrestar la influencia de estos grupos radicales y fundamentalistas en nuestras comunidades.

Debemos encontrar la forma más oportuna de llevarles el mensaje católico - cristiano, de compartirles la verdad evangélica, de predicarles como Iglesia, como madre. De predicar con autoridad, con la autoridad que da el hecho de saber que Jesús funda la Iglesia Católica y Él es el guía hasta que vuelva nuevamente a juzgar a vivos y muertos, no nos confundamos, busquemos participar de esta "Nueva Evangelización" a la que el Papa Juan Pablo II nos llama a todos los bautizados.

Un buen método de catequesis es garantía de fidelidad al contenido
La comunicación de la fe en la catequesis es un acontecimiento de gracia, realizado por el encuentro de la Palabra de Dios con la experiencia de la persona, que se expresa a través de signos sensibles y finalmente abre al misterio. Puede acontecer por diversas vías que no siempre conocemos del todo.

Ejemplos de métodos

  • A). Método deductivo: Inicia de las verdades y principios más generales para aterrizar en las aplicaciones más inmediatas. Éste método es más expositivo. Por lo tanto utiliza principalmente la palabra, sea hablada o escrita. Las aplicaciones más comunes son:
    El catequista debe decir al inicio, sobre qué tema va a hacer su exposición, para que todos los asistentes concentren su atención en el punto a tratar; las conferencias o pláticas deben iniciarse explicando una verdad muy fundamental, sobre la que se construirá toda la exposición; las exposiciones deben estar muy cargadas de emotividad, etc.

 

  • B). Método inductivo: Parte de las cosas concretas e inmediatas para llegar a las más generales o elevadas. Este método aplica el principio catequético de que la mejor catequesis es la que relaciona el contenido de la fe con la experiencia del destinatario. El método inductivo consiste en la presentación de hechos (acontecimientos bíblicos, actos litúrgicos, hechos de la vida de la Iglesia y de la vida cotidiana…) a fin de descubrir en ellos el significado que pueden tener en la Revelación divina.
    El método inductivo no excluye, más bien exige el método deductivo, que explica y describe los hechos procediendo desde sus causas. Pero la síntesis deductiva tendrá pleno valor sólo cuando se ha hecho el proceso inductivo. Nuestras sugerencias son:
    Como el método inductivo es una búsqueda, no conviene decir qué tema va a tratarse en la sesión de catequesis; es muy útil narrar hechos de la actualidad que hacen resaltar el tema y los objetivos que desean tratarse; es útil narrar una anécdota, tanto para iniciar como para avanzar en el tema, etc.

 

  • C). Método activo: Es un proceso de descubrimiento en donde el destinatario busca la solución con la ayuda del catequista. En este método, el catequista dedica su mayor esfuerzo en hacer trabajar a los destinatarios. Se sugiere lo siguiente:
    Un recurso de gran utilidad es el uso de preguntas y respuestas; con un esquema claro y básico (no más de tres o cuatro ideas), el catequista busca una o varias preguntas para cada punto del esquema; una vez que ha sido definido el esquema, se hace que el alumno dude, no se pretende introducir dudas en el corazón del alumno, sino de provocar que busque el fundamento de lo que expresa; se debe tener también presente que este sistema alcanza su máxima eficacia cuando la pregunta es muy rica en aspectos y puntos del tema de la sesión.

 

  • D). Método audiovisual: Es la combinación de sonido y de imagen en variados modos. Ejemplos de audiovisuales son: una película, un sonorama, la explicación dada ante una estatua, la discusión sobre un anuncio de periódico, etc.
    Sugerimos para su mejor uso, lo siguiente:
    Un audiovisual en diapositivas no puede durar más de veinte minutos, salvo cuando es de una categoría excepcional; una diapositiva proyectada en televisión pierde toda su eficacia; debe preferirse la audición más fuerte que débil, para que atraiga toda la atención de los destinatarios; el final de una proyección o audición es muy importante, debe ser en silencio y muy a tiempo; es muy importante que todos los elementos técnicos se hayan probado antes de la entrada de los alumnos o destinatarios a la presentación. Sobre todo el volumen de audición.

 

  • E). Método experiencial: La experiencia ejerce diversas funciones en la catequesis, a la luz de las cuales la existencia misma debe ser siempre debidamente valorada. El método experiencial busca educar la fe apoyándose en las experiencias del destinatario, de las pasadas o provocando una presente.
    Variaciones de este método son:
    • La entrevista. Que consiste en invitar a una persona con mucha preparación, de gran testimonio de vida, para preguntarle ante los alumnos sobre el tema en cuestión.
    • La vivencia. Que consiste en unir la explicación con la vivencia, al experimentar directamente algunas cosas, reforzamos la memorización y el impacto emocional.

El uso adecuado de la experiencia personal del catecúmeno traerá los siguientes beneficios:
Hacer que nazcan en el hombre intereses, interrogantes, esperanzas e inquietudes, reflexiones y juicios, que se unen en un cierto deseo de transformar la existencia

Es tarea de la catequesis procurar que las personas estén atentas a sus experiencias más importantes, ayudarlas a juzgar a la luz del Evangelio las preguntas y necesidades que de estas experiencias brotan, educar al hombre a vivir la vida de un modo nuevo. De esta forma la persona será capaz de comportarse de modo activo y responsable ante el don de Dios.

Lo más importante en nuestra misión es lograr que la gente acepte y viva en la Voluntad de Dios. Debemos recordar siempre que el primer interesado en nuestra labor es Dios, porque Suya es siempre toda iniciativa. Vamos a estar muy atentos, como catequistas, a nuestra vida de oración, a nuestro testimonio y a encomendar desde el fondo de nuestro corazón cada trabajo que hagamos a Dios.
Si somos buenos catequistas, no nos vamos a dar a nosotros mismos, vamos a dar a Dios.


La clase de religión debe ser ¡la mejor!

Los niños asisten a la escuela para aprender y asimilar los conocimientos y valores
que le transmiten sus maestros y lo mismo sucede cuando asisten a un grupo de catequesis
.
Sin embargo, el aprendizaje de la fe tiene elementos que lo hacen diferente al aprendizaje de cualquier otro conocimiento, pues es una enseñanza que no se queda en la inteligencia, sino que pasa al corazón, convirtiéndose en una enseñanza para la vida.

Los contenidos que se transmiten en la catequesis son un mensaje de alegría, que comunica a los niños el gran amor de Dios y les enseña a responder igualmente con amor, mediante la imitación de Jesucristo animados siempre por el Espíritu Santo.

Como maestros de la fe, tenemos la responsabilidad de que los alumnos realmente aprendan: que conozcan a Jesucristo por medio del estudio profundo y sistemático de la fe, que lo amen por medio de la reflexión de las verdades y que este conocimiento y amor a Jesucristo los lleve a imitarlo, a través de una conversión de vida y de un compromiso apostólico que los convierta, con el paso del tiempo, en verdaderos testigos de Cristo.

Una buena clase de religión empieza mucho antes de que los niños entren al aula y termina mucho después de que se han despedido de su catequista.
Como en todo proceso de enseñanza - aprendizaje, en la clase re religión hay tres etapas que se deben tomar en cuenta, estas tres etapas están relacionadas entre sí, y no podemos dejar a un lado ninguna de ellas.

La planeación:
Es aquello que debemos hacer antes de comenzar la clase, y consiste en planear cuidadosamente aquello que se va a realizar.

La operación:
Es aquello que vamos a llevar a cabo durante la clase. Es realizar lo que se planeó con anterioridad en la fase de planeación.

La evaluación:
Es aquello que debemos realizar después de haber terminado la clase. Es evaluar lo que realizamos en la clase, de acuerdo con lo que habíamos planeado.

"La necesidad de una catequesis sistemática es una de las mayores necesidades de la Iglesia en este momento! Juan Pablo II.


Pedagogía catequística

Pedagogía: Viene de la voz griega paid-os, (del niño) y agogia (conducción). Se define por tanto, como la ciencia y el arte de enseñar y educar a los niños.

Esta definición surge en el contexto histórico de la antigua Grecia, en donde, los esclavos o siervientes, conducían a los niños a la escuela. Como este oficio no requería de fuerza física, sino de paciencia, se encomendó a los viejos o tullidos, quienes, a veces, eran los que instruían al niño. Transcurrido el tiempo, sin dejar de pertenecer a la clase servil, los pedagogos griegos gozaron de gran estimación y cultura, sobre todo en Roma. Finalmente, el oficio de enseñar pasó de los esclavos a los libertos, y en la época imperial, se elevó grandemente la dignidad de los pedagogos, hasta convertirse en un arte, y finalmente, llegó a ser la ciencia y el arte de enseñar, de educar.

Actualmente, la pedagogía es considerada como la ciencia y el arte de educar a las personas, de todas las edades, de todas las culturas.

Pedagogía y educación se distinguen como toda ciencia y su finalidad.
Educación ha habido siempre, buena o mala. La pedagogía se propone la educación integral de la persona, buscando y proporcionando los medios adecuados para lograr este fin.

La pedagogía catequística es el arte y la ciencia de educar a las personas en la fe. De manera integral, gradual, progresiva y sistematizada, valiéndose de los principios, de los métodos, de los manuales, textos, recursos y materiales que le ofrecen las ciencias humanas, especialmente la pedagogía, la didáctica y la psicología.
La teología y las ciencias humanas, en la formación de catequistas, deben fecundarse mutuamente. Hay que evitar que las ciencias humanas se conviertan en la única norma para la pedagogía de la fe, prescindiendo de los criterios teológicos que dimanan de la pedagogía Divina. Para la educación en la fe, las ciencias humanas son fundamentales y necesarias, pero siempre al servicio de una acción evangelizadora, que no es sólo humana.

Nuestra pedagogía es la pedagogía de Dios, revelada en Jesús.
La Revelación tiene una pedagogía divina que se nos da como regla y camino para el anuncio de la Buena Nueva y la educación en la fe.

La catequesis debe estar siempre atenta a esta pedagogía divina para familiarizarse con ella y seguirla. Necesita meditarla para asegurarse de que es fiel al modo como Dios manifiesta, especialmente en Jesucristo, como Dios educa a su pueblo.

Es una pedagogía centrada en las personas y en los valores del Reino de Dios. Cree en las posibilidades de cada uno, revelando que la vida puede construirse sobre la base de valores nuevos, capaces de transformar el corazón. La pedagogía de Jesús respeta el ritmo que cada uno tiene para llegar a la fe.

Pedagogía de amor: que libera de las esclavitudes y los miedos que frenan la transformación de las realidades marcadas por el pecado. Amar a la manera de Jesús, es ser libre para dar la vida por los que amamos.

Pedagogía de signos: que se pueden entender y se pueden creer porque están enraizados en la autenticidad de la palabra, en la calidad de las actitudes y en la rectitud de la vida entera. La autoridad de la pedagogía de Jesús nace de la integridad de su persona.

Pedagogía del lenguaje: adaptado a la cultura, a la edad y a las circunstancias de las personas.

La pedagogía de María de Guadalupe.
Nuestra catequesis mexicana tiene en María de Guadalupe un ejemplo de "encarnación" de la pedagogía Divina, revelada especialmente en Jesús.
María toma la iniciativa y provoca el encuentro a través de signos que al indígena le llegan mucho: el canto de los pájaros, el cerro, el sol… en diálogo sencillo, lleno de amor, de respeto y de confianza, entabla una relación de amistad.
Lleva a Juan Diego a que se supere. Lo promueve con delicadeza. Habla a Juan Diego de manera que la entienda. No usa el castellano, sino la lengua náhuatl. Utiliza las expresiones que el indígena tiene para hablar de Dios: "El Dios por quien se vive"… "El Señor del cerca y del junto".

La pedagogía catequística, que es pedagogía de la Iglesia, asume la Pedagogía de Dios, revelada en Cristo y en María de Guadalupe: pedagogía encarnada, inculturada, (encuentro de la cultura con el Evangelio), de amor, de servicio, centrada en la persona y en los valores del Reino, que crea relaciones nuevas, de signos, del lenguaje, de la esperanza.

La educación en la fe acompaña y estimula a las personas a descubrir lo que son, a partir de los valores evangélicos, para que realicen su vocación y puedan asumir responsablemente su compromiso personal y social.


Psicopedagogía catequística

Actitudes fundamentales del catequista

En la formación en la fe, las actitudes fundamentales del catequista, que ayudan al desarrollo integral de las personas, son:

  • Amor: Dios es Amor y nosotros hemos sido creados a su imagen, por y para el amor. Todos necesitamos amar y ser amados. Se hace el bien en la medida en que se ama. Aunque la simpatía es algo que surge espontáneo, el catequista no debe de tener preferencias; tal vez el más retraído o antipático lo sea por falta de amor, por ser baja su autoestima y sea por lo mismo el más necesitado de aceptación y estímulo.
  • Empatía: capacidad de entender y sentir con el otro, desde el otro.
    Aceptación incondicional: aceptar al otro como es, con sus cualidades y defectos, respetando su proceso, ayudándolo efectivamente en su crecimiento.
  • Autenticidad: coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
  • Firmeza en las decisiones (salvo que existan razones justas)
    Cambiar de opinión ante las presiones, ante los chantajes u otras causas emocionales, hace que la autoridad se venga abajo.
  • Unidad: donde existe división, se pierde la autoridad moral. En la catequesis, es fundamental la integración de los catequistas y de éstos con el Párroco. Es necesario el diálogo, la planeación, la unificación de criterios, la búsqueda del bien común, la evaluación, etc.
  • Evitar la contaminación emocional: los problemas personales no deben proyectarse en la manera de tratar a las personas. Debe crearse un ambiente de acogida, de confianza, de alegría, que propicie conductas adecuadas.

Estímulos que ayudan a la adquisición de los buenos hábitos: reconocimiento veraz, objetivo, de los valores, de las cualidades, del esfuerzo realizado. Suscitar ideales, metas, aspiraciones…

El buen catequista debe conocer al menos, los rasgos característicos de las etapas de la niñez, la adolescencia, la juventud y la edad adulta, para que la educación en la fe sea adaptada al proceso de madurez, al mismo tiempo que ordenada, integral y progresiva.

La educación integral, toma en cuenta todas las áreas de la persona:

Física: Dios, al crearnos a su imagen y semejanza, nos creó cuerpo y alma, en una unidad inseparable. El cuerpo es bueno, es santo, debemos cuidarlo, valorarlo, amarlo, respetarlo. La higiene es parte muy importante en la salud del cuerpo, al igual que la alimentación balanceada, el deporte….

Psicológica:
a) intelectual b) emotivo - afectivo c) volitivo


Intelectual: el mensaje debe de ser captado por la inteligencia, "grabado" por la memoria y profundizado por el razonamiento, para que "baje" a la voluntad. Es el fundamento para llegar a tener, en un futuro, un juicio recto sobre los acontecimientos y para discernir la verdad y el bien (enseñar a pensar)

Emotivo - afectivo: manejar adecuadamente nuestras emociones y nuestros sentimientos, es tarea de toda la vida, si no se comienza desde la niñez, difícilmente se llegará a tener una madurez afectiva de acuerdo a la edad cronológica, aumentando el número de "viejos adolescentes"

Volitivo: educar en la voluntad, es ayudar a tomar conciencia de la satisfacción que produce "no dejarse llevar" de lainconstancia, del desgano, la flojera, etc. es motivar a tener ideales, metas claras en la vida, aspiraciones legítimas y…. Lanzarse a realizarlas.

Social: no somos islas. Nacemos en una familia y con el tiempo, se van ampliando nuestras relaciones: somos parte de la sociedad. En el proceso de socialización, es fundamental la capacidad de adaptación y el arte de la comunicación.

No podemos pasar por alto que la persona humana es un ser sexuado y que la educación sexual forma parte de la educación integral y que en nuestro tiempo, por la erotización del medio ambiente, una de las más grandes urgencias es la educación sexual cristiana, que al presentarla como un valor altamente positivo, no la reduce a la información anatómica -fisiológica, sino que integra el aspecto psicológico, social y trascendente de la sexualidad.

ETAPAS EVOLUTIVAS (aproximadas)

4 a 7 años Aspectos:

Psicológico:
El niño necesita interactuar con el mundo que lo rodea, a través del juego y del lenguaje. Es superactivo, imaginativo, imitador, capacidad de admiración. Lento desarrollo de la memoria. Edad de los ¿por qué?
El niño necesita un ambiente de estimulación para desarrollar sus capacidades físicas, psicológicas y espirituales. Aprende a expresar sus sentimientos, a conocerse, a confiar en sí mismo, adquiriendo seguridad y desarrollando su autoestima.

Social:
Un poco menos egocéntrico, pero con sentimientos de rivalidad. Siente deseos de crecer. Su lenguaje ya es socializado. Necesita aprobación.

Sexual:
Comienza a preguntar cómo nacen los niños. Apego al sexo opuesto: las niñas al papá, los niños a la mamá. Comienza el sentido de la familia en su vida y de la ayuda de unos a otros.

Sentido moral:
Los padres son patrones de conducta, son como una conciencia exterior. No distingue entre lo grave y lo leve; cierta conciencia de culpa.

Religiosidad:
Facilidad para elevar el corazón a Dios. Religiosidad paterno - materna.

Educación en la fe:
Presentarle a Dios grande y fuerte que lo quiere, no al "niñito Jesús". Hablarle de Dios Padre, Jesús, Espíritu Santo; María su madre; la Iglesia, familia de Dios, de la que él toma parte. El lenguaje debe ser claro, concreto. Iniciación a la oración; cantos, silencios, dibujos.

8 a 11 años: (aproximadamente) aspectos:

Psicológico:
Pensamiento lógico, concreto. Es menos imaginativo, más realista. Toma conciencia de sí mismo. Capacidad crítica inicial. Necesidad de actuar.

Social:
Algo de regresión al egocentrismo. Necesita afirmarse. Le gusta la competencia. Acepta las reglas del juego. Supera su introversión y se socializa. Facilidad para hacer amigos. Le interesan las convivencias, excursiones, campamentos, etc.

Sexual:
Interés por su cuerpo y por el sexo opuesto. Curiosidad sexual y al mismo tiempo, sentimiento de pudor.

Moral:
Distingue el bien y el mal. Edad de la conciencia y de la razón moral (pide explicación, el por qué de las órdenes que recibe).

Religioso:
Sentido de responsabilidad ante Dios. Se enriquece su vocabulario religioso. En su oración, ya no pide solamente por él; se interesa por los demás. Influencia de la escuela.

Educación en la fe:
Ayudarlo a comprender que crecer, es algo más que aumentar estatura. Que se descubra como ser trascendente, que busca llegar al infinito. Es la edad de la iniciación sacramental. Reforzar su visión global del misterio cristiano (lo esencial, de manera gradual, metódica y sistematizada). Formación cristiana de la conciencia. Propiciar el encuentro con Jesucristo vivo, para que dé su respuesta personal de fe, manifestada en el compromiso de seguir a Cristo: pensar como Él, amar como Él y vivir como Él.

Preadolescencia (12 a 14 años, aproximadamente)
Aspectos:(la evolución biológica, la aprenden en la escuela)


Psicológico:
Fase de desarrollo intelectual: de los hechos inmediatos y concretos, al análisis de los mismos. Aparece la memoria lógica, que le permite establecer conexiones con experiencias anteriores, aprender a acumular datos. Ya no vive sólo el presente, como el niño; es capaz de prever el futuro. Es idealista, soñador; en su pensamiento, cree que es capaz de transformar el mundo.

Se caracteriza esta etapa por la inestabilidad emocional: de la euforia al desánimo; hipersensible ante cosas poco importantes; fácilmente se inhibe y se bloquea. Pasan de la agresividad a la timidez; de la crueldad a la ternura; del sentido exagerado de la justicia a la oposición de la autoridad que no tenga prestigio.
Deseos contradictorios: dominarse a sí mismos, y dominar a los otros y, a la vez, deseos de obedecer, de entregarse a un jefe duro y absoluto. Le gusta el contacto con la naturaleza; la siente la vive.
Los intereses en los valores: el deporte, el cine, la televisión, las lecturas y actividades aventureras, las chicas (pero de manera superficial)
A las chicas les interesa: las diversiones, los chicos, los cantantes, la escuela, el deporte, el grupo, la familia.

Ellos y ellas en ocasiones manifiestan temores infantiles; necesitan la aceptación e integración social y la afirmación de la propia personalidad.
El no encontrar su lugar ni con los niños, ni con los adultos, dificulta su adaptación.
Valores. Sinceridad, conciencia del yo y de la libertad.
En general, la sociedad más bien es rigorista ante las reacciones de esta edad, dificultando la superación de la crisis, de los problemas y las dificultades, que, por otra parte, no son exclusivas de esta etapa, sino que se dan en todas las edades.

Social:
Por una parte, el deseo de comunicación y de encuentro con los otros; alegría entusiasmo. Por otra, rechazo de los demás, soledad, aislamiento; esto por el conflicto de su nueva personalidad.
Busca apoyo con exagerada dependencia; le angustia verse crecer, por lo que tiene el riesgo de fusionarse con alguna persona que considera importante, la que vale, la que sabe y si esa persona es dominante, puede llegar a perder su propia identidad.
Toma la postura de rechazo a los padres y educadores; a la sociedad misma. Es una manera de llamar la atención especialmente de sus padres para que se fijen en él, para que dialoguen con él.
Por la necesidad de identificarse con alguien, es fundamental que descubran verdaderos modelos de conducta, que sustituyan a su "héroe".

Sexual:
En la preadolescencia, la identidad sexual aparece todavía confusa. El preadolescente necesita conocer estas características, aceptarlas y verlas como una riqueza que Dios le brinda para su propio desarrollo personal, para la comunicación con el otro sexo; para las buenas relaciones con los demás y con el mundo. La afirmación e identificación sexual implica la aceptación gozosa, el desarrollo armónico de la propia sexualidad y el progresivo desarrollo de las relaciones interpersonales.

Moral:
Proceso gradual de la moral de los niños, a la moral de los jóvenes. Por el crecimiento de los impulsos y por los altibajos de su inmadurez emotiva, se dan incoherencias en el comportamiento moral.
Se decepciona ante sus fallos y los defectos de los adultos lo desorientan.
A esta edad es posible asumir como propios los preceptos que antes se le imponían desde fuera. Se agudiza la sensibilidad para percibir el mal y el ánimo y la voluntad se han fortalecido para rechazarlo.
El sentido del pecado para el preadolescente, es lo prohibido, lo que no le está permitido hacer. Su vida moral es, en gran parte, expresión de la de su familia y de su ambiente. (necesidad de la educción y del testimonio)

Religioso:
Comienzan las dudas religiosas; rechazo a la religiosidad tradicional. Dios es poder; más como una fuerza que como una persona.
Da confianza, es bueno; le reza ante las dificultades y cuando se siente lleno de entusiasmo; Dios es apoyo (manifestación inconsciente de que duda todavía de sí mismo).
Rompe con las prácticas religiosas, sobre todo si le fueron impuestas.

Educación en la fe:
Orientarlo en la forma de canalizar, de encauzar la energía sexual, por medio del deporte, de las buenas amistades, formando grupos mixtos de amigos para platicar y para tener sanas diversiones, adecuadas a su edad.
Formarlos en la sublimación y trascendencia: superación del egoísmo, para el encuentro con los demás y con dios. Necesidad de la oración y los sacramentos, para el encuentro con Dios vivo, que es su fuerza para superar las tentaciones y triunfar en la vida, realizando sus metas.
Que valoren las actitudes morales y de control de los impulsos; la razón de ser del celibato y la grandeza y santidad del matrimonio. (sacramento)
Prepararlos para saber explicar, defender y vivir sus convicciones, a pesar de la presión del medio ambiente.
Educar la conciencia moral; invitarlos al heroísmo, a ser miembros activos en su comunidad. Abrirles el horizonte del apostolado; que se integren a los grupos de la parroquia o, como buenos líderes, a ejemplo de Jesús, ir en busca de los que, por caminos equivocados, se han incorporado en pandillas, etc. que aprovechen su influencia positiva para formar grupos que promuevan equipos de deporte, coro, visitadores para dar alegría a los ancianos, a los enfermos……

Adolescencia (14 a 18 años aproximadamente) Aspectos:

Psicológico:
Pensamiento objetivo y racional. Edad de la crítica: juzga y discute, o por lo menos, interiormente pone objeciones a lo que se le impone. El adolescente lo critica todo, como un medio de tomar conciencia de sí mismo. El pensamiento no alcanza todavía un desarrollo armónico. El exceso de afectividad, de imaginación, el razonamiento precipitado, la falta de experiencia, lo llevan a ser, a la vez, subjetivo (desde su manera de pensar, de percibir las cosas) y teórico.
En la adolescencia, la duda afecta a la vida moral, intelectual, religiosa, el comportamiento, los valores. Es también edad de la fantasía, en parte por su avidez de experiencias sensibles. En su aspecto positivo, la fantasía es un impulso hacia los ideales; a esperar días mejores en los tiempos difíciles, a superar problemas, etc. pero si es exagerada, la fantasía se convierte en una evasión de la realidad.
Es la edad de los ideales, del descubrimiento de los valores; un tiempo en que se quiere conquistar a sí mismo y a los demás.

La adolescencia es etapa fundamental en la afirmación de la personalidad, del descubrimiento de sí mismo, de sus propios valores y del mundo. Esa es la principal tarea de la adolescencia.

Social:
La amistad es un valor muy grande para el adolescente. Busca en el amigo un confidente.
La sociabilidad del adolescente se realiza en el grupo de amigos, o en la banda o pandilla. Los grupos entre jóvenes de la misma edad, son una ayuda que les da sentimiento de seguridad, de protección y solidaridad.

Sexual:
La adolescente no considera al chico como medio de satisfacción sexual, sino como plenitud de su feminidad. A ella le importa más el amor que el sexo. Para él, la sexualidad es predominante biológica, una forma de relación que lo lleva a satisfacer su genialidad.

Moral:
Rechaza lo que le parece legalismo que estorbe su propio desarrollo. Valora el sentimiento de nobleza y de la dignidad del hombre.
La sinceridad, la valentía, la lealtad son muy importantes para ellos. La duda afecta a la vida moral, intelectual, religiosa, al comportamiento práctico, a los valores de la vida.

Religioso:
A partir de los 14 años aproximadamente, es un período crítico, que desencadena un fuerte descenso de la práctica religiosa.
Discute las verdades de fe que antes aceptaba sin discusiones. Surge resistencia a pertenecer a la iglesia en cuanto a institución.
Tendencia a crearse una religión personal, conforme a sus interpretaciones y exigencias subjetivas.

Positivo: la reflexión lo lleva a comprender mejor las cosas, a la interiorización de los valores y a la elaboración de ideales.

Educación en la fe:
El adolescente se siente solo e incomprendido: llevarlo al encuentro con Jesucristo, Dios-hombre, que es su salvador y su mejor amigo.
La principal tarea de la catequesis es promover el sentido cristiano de la vida. Orientar con la enseñanza de fe, con el mensaje del evangelio, las realidades que más afectan al adolescente: el amor, la familia, el tiempo libre, el trabajo, la justicia, la paz, la droga, la violencia, etc.
Presentar a Jesucristo que da respuesta a sus interrogantes, que es comunicador de vida, de alegría, de libertad en la responsabilidad, del esfuerzo, del dominio de sí mismo…
La adolescencia es una etapa decisiva en toda la vida, necesita modelos de identificación.

Juventud (18 a 25 años) Aspectos:

Psicológico:
Las características sobresalientes de la juventud son: la sinceridad, el entusiasmo, la alegría, el dinamismo, la exigencia, la acción, el afán de superación, la búsqueda de seguridad y de autenticidad…
La juventud es una edad rica en dinamismo, que impulsa fuertemente a la acción. En sus acciones negativas reflejan autosuficiencia; son críticos pero no autocríticos y como actualmente se prolonga mucho los años de estudio, retardan su proceso de madurez, de autonomía, tanto por la dependencia económica de los padres, como por la resistencia a asumir compromisos permanentes, etc.

Social:
Tienen deseos y facilidad para relacionarse con los demás, para entablar amistad. A finales de esta etapa, generalmente deciden su vocación, su futuro. Son productivos si fueron educados en el trabajo y en la responsabilidad.

Sexual:
Por lo erotizado de nuestra sociedad, muchos jóvenes son activos sexualmente y con frecuencia, sin haber tenido una verdadera experiencia de amor. A esto ha influido el sistema de educación escolar, no formativo, sino sólo informativo, reduccionista y con frecuencia motivador a las relaciones "libres". Y los medios de comunicación, etc.

Moral:
Bien y mal, gracia y pecado, vida y muerte, penetran en el interior como categorías morales, pero sobre todo, en esta etapa, se enfrentan como opciones fundamentales, que el joven acepta o rechaza; esto implica responsabilidad.
La conversión va de la mano en todo el proceso de la formación de una conciencia recta. Es necesaria la oración, una fuerte espiritualidad que prepare a los jóvenes para los compromisos de la edad adulta.

Religioso:
Generalmente se integran a los grupos juveniles de liturgia, de acción social, a la catequesis…
Por ser la etapa natural del entusiasmo, de la iniciativa y la creatividad, aportan mucha riqueza a la comunidad.
La capacidad de liderazgo, bien encauzada, promueve en los jóvenes los valores cristianos, los ideales, la solidaridad, etc.
Educación en la fe:
En la catequesis, sin detrimento del contenido del mensaje, debe promoverse las dinámicas de grupo, la participación activa, en la que el joven no sea un mero receptor, sino sujeto de su formación, que propicie el desarrollo armónico e integral de la persona.
Que los jóvenes a la luz del Evangelio y del encuentro con la Persona de Cristo, lleguen a formarse ideas claras y convicciones profundas; a dejarse guiar por la propia razón, tomando en cuenta la experiencia de los demás. Que penetren, siempre más a fondo, el propio ideal de la vida.
El catequista debe tener siempre presente que a la formación integral del hombre y de la mujer contribuyen tanto la naturaleza humana como la gracia, por lo que no debe perderse nunca el equilibrio entre la verdadera espiritualidad y la vida, la dimensión del compromiso social cristiano.

Por nuestro triple ministerio bautismal, impulsar en los jóvenes la dimensión misionera. Que no se "encasillen" en la sede parroquial, que vayan a los barrios, a los pueblos, y de acuerdo a las circunstancias del lugar, como los apóstoles, sean ellos también "pescadores de hombres"
En comunión con el Párroco, buscar las mejores formas de dinamizar la pastoral parroquial en sus tres prioridades diocesanas: los pobres, los jóvenes y la familia.

 

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