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Introducción
Resulta fundamental
la perspectiva, el tiempo, a fin de apreciar mejor un objeto, una
acción, un escrito
Es la Doctrina
Social de la Iglesia esta instrucción pastoral. Y se torna
de gran valor, en virtud de que, de conformidad con el magisterio
papal y con la tradición de la Iglesia, postula una visión
alternativa al neoliberalismo económico que ha prevalecido
durante los últimos lustros y al que no se le ve, de momento,
una tregua o rectificación de fondo, pese a los negativos
signos que se han dado de sus efectos sociales en todo el mundo.
En cinco grandes
temas, la instrucción pastoral analiza -basada fundamentalmente
en la Sagrada Escritura, el Concilio Vaticano II, las encíclicas
papales y los documentos del Episcopado Latinoamericano de Medellín
y Puebla- la situación que guarda la política latinoamericana
y mexicana, el carácter englobante de la fe, Cristo y lo
político, y las prioridades y acciones a seguir por parte
sobre todo de los cristianos laicos, quienes tenemos la tarea de
transformar las estructuras temporales con los criterios de Cristo
y su iglesia, evangelizando "oportuna e inoportunamente".
Una palabra
previa
Inicia el documento
con una necesaria clarinada a fin de que despertemos del sueño
doctrinal y entremos en la conciencia de que hay confusión
de ideas respecto a la tarea pastoral de la Iglesia y su presencia
en la sociedad. Refiriéndose a las elecciones de 1985, califica
el documento sobre la Dimensión Política de la fe,
al que en lo sucesivo de este análisis denominaremos bajo
las siglas de DPF, de situación socio-política "marcada
por un avance lento y contradictorio hacia la democracia",
con una "agudización de tensiones" y con "persistencia
de anticleralismo" luego de los señalamientos de algunos
obispos mexicanos y frente a "la elevada dosis de liberalismo
político - económico que contamina la cultura general
y hasta la cultura religiosa….". ahora bien, la "confusión
doctrinal sobre este tema" no es privativa de ninguna clase
social -establece la DPF . y se trata generalmente de basar en una
errónea y li9teral interpretación del texto evangélico
de Dios y el César, manifestado por Cristo frente a los doctores
de la ley antigua.
La Iglesia no
puede estar al margen de esta realidad socio-política, señala
el documento. "La situación que vivimos como Nación,
no podemos aislarla de la Fe" que reconocemos mayoritariamente
los mexicanos. Porque la Iglesia vibra con su pueblo, el que es
dualmente ciudadano y cristiano, ciudadano y católico, a
la vez.
Pero la Iglesia
es el Pueblo de Dios, no sólo la jerarquía. Esta precisión
es importante a fin de no confundir lo que los ministros y la jerarquía
de esta Iglesia dicen y realizan, de las funciones propias del laicado,
que perfectamente no sólo puede sino debe intervenir en la
política, transformándola y ennobleciéndola
mediante un ético y desinteresado ejercicio.
¿Qué
es entonces la dimensión política del la fe?. Una
realidad espiritual, pero que no puede aislarse de la realidad total
del católico, del cristiano. Tiene repercusiones en toda
la vida y va encaminada hacia la construcción del Reino de
Dios. La política, por tanto, "entendida como búsqueda
del bien común, es una tarea de todos sus miembros, aún
de los pastores", por lo que no puede excluirse ni aislarse
al clero de esta tarea integradora, aclarando que "la política
entendida como militancia en partidos o el ejercicio de poder público
sea asumido exclusivamente por los laicos".
El objetivo
y contenido del documento, apunta el Cardenal Suárez Rivera,
es "iluminar, desde la fe nuestra realidad política,
aclarar la relación entre la fe y lo político, y motivar
a los miembros de esta Iglesia Particular de Monterrey y a todas
las personas de buena voluntad…", a actuar apartidariamente,
sin invadir la esfera del Estado, en esta tarea transformadora,
en consonancia con la tarea evangelizadora (pp 3-7)
Situación
política y conceptos fundamentales
Dos son los
grandes aspectos que aborda el documento DPF en este primer apartado:
la situación política en México y los conceptos
fundamentales en torno a la misma de acuerdo a la Doctrina Social
Cristiana.
En relación
a los rasgos de la situación política latinoamericana,
recuerda el documento en cuestión lo que ya denunciaba en
1968 la conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín,
a saber: "sistemas económicos que contemplan sólo
las posibilidades de sectores con alto poder adquisitivo" y
en lo político, inestabilidad y falta de solidaridad social".
Once años después, en Puebla, el mismo Episcopado
Latinoamericano advertía acerca de los riesgos del "aumento
de injusticia institucionalizada", "crisis institucional
y económica con evidentes manifestaciones de corrupción
y violencia", "represión sistemática o selectiva"
y "regímenes autoritarios".
De esta manera,
el documento habla de un Estado fuerte y una Nación débil,
donde los partidos reducen su actuación casi al momento eleccionario
y en el que la tentación del dirigismo social es evidente,
ya que el grupo en el poder, consciente o inconscientemente, reproduce
el mismo modelo político a seguir, reduciendo la libertad
individual y social.
"La política
es constitutiva de la persona"; elemento constitutivo del ser
humano. Esta dimensión política de la persona "no
es concesión del estado ni del derecho positivo". El
Estado y el Derecho son creación de la persona, y no a la
inversa. Cada hombre y mujer viven bajo la acción de la política
y frente a lo político. Por esto, "la negación
de los derechos políticos fundamentales, ofende grandemente
a la persona y daña a la comunidad social".
Es la política
bien común de la sociedad, lo que incluye el respeto y la
defensa de los derechos fundamentales, la efectiva participación
social, la promoción de las distintas áreas de la
economía, la justa participación de los frutos del
trabajo y la posibilidad real de acceder a estos bienes y servicios.
De tal manera que son contrarias al bien común: "cualquier
forma de discriminación", "la concentración
de poder político o económico" y "las violaciones
a los derechos fundamentales del hombre".
En la Doctrina
Social de la Iglesia, hay un carácter global de la política
que influye y afecta el todo social, lo que implica que la acción
política es responsabilidad de todos: gobierno, partidos,
grupos intermedios e iglesias.
Carácter
englobante de la fe
El documento
DPF postula que la fe abarca la totalidad de la vida, lo que está
fundamentado en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, al igual
que en lo postulado por el Vaticano II, el que considera de gran
error de nuestra época esta separación y divorcio
entre la fe y la vida.
Toda la fe en
toda la vida, establece la instrucción del Cardenal Suárez
Rivera. Tanto la política como la fe poseen carácter
englobante, pero aclara el documento, -en tanto que la política
incluye todas estas relaciones, la fe las trasciende-.
Este es el verdadero
sentido de la liberación israelita por Yahvé, que
tiene que ver con la fidelidad de la alianza de este pueblo hacia
su Dios. De la misma manera, en el Nuevo Testamento hay una desaprobación
del "vacío ritual" religioso y una negación
del dominio y la explotación que pueden darse en los mandantes
que gobiernan a las naciones, en expresión evangélica,
"como si fueran sus dueños".
Por tanto, señala
el documento DPF, tiene que darse una conversión individual
y social que condene la acumulación egoísta y se vuelque
a favor de una acción generosamente solidaria y caritativa
a favor de los menos afortunados. "sin esta conversión
en las relaciones y estructuras sociales - advierte la instrucción
pastoral- no es posible el acceso al Reino de Dios".
Cristo
y lo político
En apego al
Nuevo Testamento, ¿en qué pasajes evangélicos
encontramos que Cristo está bajo la acción de lo político?.
Porque Cristo debe ser empadronado bajo el imperio de César
Augusto y tendrá que huir de Herodes y de Arquéalo.
Igualmente,
porque Jesucristo, hombre-Dios, durante su vida pública "fue
constantemente acechado por sus enemigos ideológicos"
y finalmente injustamente asesinado. Quienes detentaban el poder
religioso y político buscaban su muerte, en virtud de los
señalamientos de Cristo hacia su hipócrita actuación.
La muerte de Jesús, como apunta el documento en consonancia
con el magisterio eclesiástico, es la libre entrega de su
vida por obediencia a su Padre y por amor a nosotros, dentro del
plan salvífico.
No buscó
el poder político, a pesar de que el pueblo tenía
una expectativa mesiánico-política de liberación
de Israel frente a Roma y su poder. Pero Cristo tampoco se mostró
"neutral y acrítico a este campo". Su opción
fue de solidaridad con los pobres, los débiles, los enfermos,
los pescadores, los excluidos. Desacralizó la autoridad política
y la condicionó tanto al buen ejercicio como a su referencia
final a un Dios absoluto (pp 21-25).
Iglesia
y lo político
En este cuarto
apartado, el documento analiza el ser y quehacer de la Iglesia,
al igual que su inserción en la vida política.
La Iglesia es
presencia de Dios en el mundo y comparte con los hombres la vida
humana. El crecimiento del Reino es la misión de la Iglesia.
Su tarea es que imperen en el mundo la Verdad, la Justicia, el amor.
La Iglesia no está casada con "ningún proyecto
sociopolítico concreto", pero debe estar presente iluminando,
cuestionando y dando sentido desde la visión cristiana. Se
busca -dice el Vaticano II, "realizar la obra de la justicia,
bajo la inspiración de la caridad".
Iglesia son
todos los discípulos del Señor. Entre el clero y laicado
se habla de igual misión, pero tareas diferentes. De acuerdo
a San Pablo, "tenemos dones diferentes, según las gracias
que Dios ha dado a cada uno". Por tanto, la eficacia transformadora
de estas acciones no depende de si las realizan los laicos o consagrados,
sino en el "grado de verdad y de caridad que impulse cada uno.."
El estar en
el mundo, pero no ser del mundo -que Cristo enseñara en el
Evangelio- mantiene su vigencia. La Iglesia está dentro de
la historia. Y esta compenetración de la ciudad terrena y
de la ciudad eterna, "es un misterio permanente de la historia
humana…. Hasta la plena revelación de la realidad de los
hijos de Dios", como igualmente asegura el Concilio.
Jesús
es el modelo y norma de la Iglesia. "Dios quiere una Iglesia
comprometida en la historia". La misión de esta comunidad
espiritual es de orden religioso, pero de esta misma misión
religiosa "derivan tareas, luces, energías que pueden
servir para establecer y consolidar la comunidad humana, según
la ley divina".
Para el Cardenal
Suárez Rivera, "la evangelización no es un mensaje
abstracto ni desconectado del presente". Va dirigida a cuantos
realizan una actividad y tarea transformadora, pero particularmente
a quienes ejercen la política, ya que "de ella proceden
la mayor parte de las opresiones que sufren amplios sectores del
pueblo mexicano" Y tiene que ver con la llamada "democracia
integral" que abarca lo político, lo económico,
lo educativo y lo cultural.
Criterios,
prioridades y acciones.
Finalmente,
vayamos al último capítulo de esta instrucción
pastoral del Cardenal Suárez Rivera.
Como criterios
doctrinales están: una Fe englobante, el ejemplo de Jesús,
la misión de la Iglesia, la dimensión social de las
virtudes teológicas, el bien común, la política
como servicio, la defensa de los derechos humanos. Y como criterios
pastorales, se exhorta a: superar el falso carácter privado
de la fe, incorporar la dimensión socio-política de
la fe a toda la formación eclesial, educar en la vida política,
respetar la conciencia de los seglares en sus opciones políticas,
someter la acción sacerdotal a lo establecido en el Derecho
Canónico y entender, con el Papa Paulo VI, que "una
misma fe cristiana puede conducir a compromisos diferentes",
como postula la Octogésima Adveniens.
Opción prioritaria. De acuerdo al documento DPF, es la educación
para la vida política y democrática, la superación
de la trillada educación cívica y el fomento al análisis
crítico de la realidad nacional. Se trata de una evangelización
liberadora y promotora que, con el documento de Puebla, insista
en el sujeto colectivo y el objeto de esta evangelización,
en el conocimiento permanente de la realidad, en la concientización,
en la organización social que fomente estas acciones y en
la acción integral de una teología operante y liberadora.
¿Cuáles
son las acciones recomendadas para esta Iglesia Particular de Monterrey?
El estudio y profundización de la instrucción pastoral
Dimensión Política de la Fe, el trabajo conjunto de
los secretariados y la elaboración de una pastoral social
que se englobe dentro de una pastoral orgánica. (pp. 33-40)
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