| La
Iglesia, misterio
Por
detrás de sus errores históricos, su pobreza externa
o las limitaciones de sus miembros, se encuentra el Espíritu
Santo, que llena y anima a la Iglesia y la convierte en medio que
presencializa y transmite la salvación de Dios a los hombres
La
Iglesia proviene del término griego "ekklesia",
que significa asamblea (convocada). Y en el Antiguo Testamento se
usaba para designar a la comunidad del pueblo elegido, especialmente
en el desierto (Cfr. Dt. 4,10; Hch 7,38).
Ahora
bien, sabemos por el Evangelio de Mateo que cuando Jesús
anunció la institución de "su Iglesia"
en respuesta a la confesión de la fe de Pedro, ("Sobre
esta piedra edificaré mi Iglesia" Mt 16,18), se
sirvió de un término cuyo uso común en aquel
tiempo tenía prácticamente el significado de "asamblea"
(convocada).
También
Jesús utiliza este término para hablar de "su
comunidad mesiánica", la nueva asamblea convocada
por la alianza en su sangre, alianza anunciada en el Cenáculo.
El objetivo de la convocación consiste en ser introducidos
en la comunión divina. Para alcanzar este objetivo, el primer
paso es la escucha de la palabra de Dios, que la Iglesia recibe,
lee y vive con la luz que le llega desde lo alto, como don del Espíritu
Santo, según la promesa de Cristo a los apóstoles.
La
Iglesia, Misterio, realidad visible y espiritual; humana y divina
La
palabra misterio viene del griego "mysterion"
y del latín "sacramentum"
y significa dos cosas; primera, plan salvador de Dios (divina) y
segunda, realidades que nos hacen presente el misterio, el plan
de salvación (visible).
Aplicada
a la Iglesia, decimos:
Visible
- humana:
La sociedad dotada de órganos jerárquicos,
La Iglesia de la tierra.
Divina
- espiritual:
El Cuerpo místico de Cristo,
La Iglesia llena ya de los bienes del cielo.
Es
propio de la Iglesia:
"Ser
a la vez humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles,
entregada a la acción y dada a la contemplación, presente
en el mundo y, sin embargo, peregrina. De modo que en ella, lo humano
esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo
invisible, la acción a la contemplación y lo presente
a la ciudad futura que buscamos" (Sacrosantum Concilium 2).
Nosotros
mismos somos la Iglesia en su aspecto visible, la Iglesia que
manifiesta su propia fe en su misma realidad divina y humana, dos
dimensiones tan inseparables entre sí que, si faltara una
se anularía toda la realidad de la Iglesia, tal como la quiso
y fundó Cristo.
Analogía
de la Iglesia misterio, con el misterio del Verbo encarnado
Acabamos
de afirmar que la Iglesia es un misterio porque lo visible y humano
por una parte, y lo espiritual y lo divino forman una sola realidad
compleja. ¿Cómo es posible esta unión de elementos
tan diversos, y que solo los podemos descubrir por medio de la fe?
Y ¿Quién realiza esta unión? Veamos lo que
dice el concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 8
"Así como la naturaleza humana asumida sirve al verbo
divino como instrumento vivo de salvación unida indisolublemente
a Él"
Al
momento de la Encarnación, el Verbo eterno del Padre, asumió
la naturaleza humana, se unió a lo divino y lo humano. Esta
naturaleza humana es para el Verbo un instrumento para salvar a
la humanidad, pues pudo nacer, predicar, morir y resucitar. Además
esta naturaleza humana está unida a la persona del Verbo,
está indisolublemente unida a su persona divina. Esto es
el Misterio de la Encarnación: la persona divina del Verbo
que tiene la naturaleza divina y la naturaleza humana
"La
articulación social de la Iglesia sirve al Espíritu
de Cristo que la vivifica para el incremento de su cuerpo"
Comparamos
lo anterior con el misterio de la Iglesia. Así como el Verbo
asumió una naturaleza humana, de modo análogo el Espíritu
Santo utiliza la unión social de la Iglesia, es decir, utiliza
lo humano y visible para vivificar y hacer crecer el Cuerpo de Cristo.
La
Iglesia, sacramento universal de salvación
El
Concilio Vaticano II, enseña que la Iglesia es en Jesucristo,
el sacramento, es decir, el signo y el instrumento, de la salvación
universal del hombre.
Es llamada sacramento porque ella es una realidad visible - una
comunidad que se puede ver - que contiene y comunica la gracia invisible
que le da Cristo, su cabeza por medio del Espíritu Santo
y esta gracia la debe comunicar a la humanidad entera y no sólo
a los cristianos. Es por eso que es sacramento UNIVERSAL de salvación.
Es
ella quien administra los siete sacramentos y éstos se celebran
correctamente en la Iglesia y por Cristo.
La
misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en
la Iglesia, Cuerpo de Cristo. Asocia a los fieles en una comunión
en Cristo con el Padre en el Espíritu Santo. Por medio de
los sacramentos de la Iglesia,
"El
Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Nosotros no
sabemos pedir como nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede
por nosotros" (Cfr. Rm. 8,26).
Esto
significa que:
- La Iglesia
es fruto de la obra salvífica de Jesucristo y que su
función es manifestar y hacer presente la salvación
de Dios a todos los hombres.
- La realidad
profunda de la Iglesia ha de estar inspirando constantemente
sus manifestaciones externas para poder ser expresión
de "la unidad íntima con Dios y la de todo el
género humano"
- El acontecimiento
de la salvación se trata de vivir en la Iglesia a través
de la comunión de vida, la oración, el compartir
los bienes, la escucha constante de la Palabra y la celebración
de los sacramentos, especialmente la Eucaristía.
Evidentemente
nos damos cuenta que esta tarea es un desafío que todos tenemos
que llevar a cabo, pues ser el sacramento de la unión íntima
de los hombres con Dios es el primer fin de la Iglesia
Actividad:
Comparto ¿Cómo contribuyo
en mi vida cristiana para que la Iglesia siga siendo sacramento
universal de salvación?
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