LA IGLESIA, PUEBLO DE DIOS, CUERPO DE CRISTO
Y TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO

 

"En todo tiempo y lugar ha sido grato a Dios el que le teme y practica la justicia. Sin embargo, quiso santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados, sin conexión entre sí, sino hacer de ellos un pueblo, para que le conocieran de verdad y le sirvieran con una vida santa" (CIC 781).

 

Vocación universal a la comunidad

La Iglesia, Pueblo de Dios.

El Nuevo Pueblo de Dios

La Iglesia cuerpo de Cristo

La Iglesia, templo del Espíritu Santo.

Cuarta parte

     

Vocación universal a la comunidad

Hoy día, hay personas que todavía llevan un cristianismo individualista y piensan llegar a Dios independientemente de la comunidad; no quieren comprometerse con la vida y el camino comunitario esto los lleva a querer servicios desvinculados de la comunidad: Quieren bautizos y primeras comuniones individuales y otros tipos de servicios especiales.

Pero no es ese el Plan de Dios, su plan desde el principio es que formemos parte de una comunidad de salvación, que seamos miembros de una Iglesia, Familia de Dios.

La Iglesia, Pueblo de Dios.

Yahvé eligió, pues, a Israel para pueblo suyo, hizo una alianza con él y lo fue educando poco a poco. Le fue revelando su persona y su plan a lo largo de su historia y lo fue santificando.
Pero todo esto lo realizó Dios como preparación y figura de la Nueva Alianza perfecta que había de nacer por el mismo Verbo de Dios hecho carne.

"He aquí que llega el tiempo, dice el Señor, y haré una nueva alianza con la casa de Israel y con la casa de Judá. Pondré mi ley en sus entrañas y la escribiré en sus corazones y seré Dios para ellos, y ellos serán mi pueblo… Todos, desde el pequeño al mayor me conocerán, afirma el Señor. (Jer 31, 31-34).


El Nuevo Pueblo de Dios

Este nuevo Pueblo de Dios somos nosotros, la Iglesia, nacida de la Nueva Alianza que estableció Cristo en su sangre (1 Cor 11,25), convocando un pueblo de entre los judíos y los gentiles que se condensara en unidad no según la carne, sino en el Espíritu y constituyera un Nuevo Pueblo de Dios.

Características del Pueblo de Dios.

· Es el Pueblo de Dios: Dios no pertenece en propiedad a ningún pueblo. Pues Él ha adquirido para sí un pueblo de aquellos que antes no eran un pueblo: "una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa" (1 P 21,9)

  • Se llega a ser miembro de este pueblo no por el nacimiento físico, sino por el "nacimiento de arriba", "del agua y del Espíritu" (Jn 3, 3-5), es decir, por la fe en Cristo y el Bautismo.
  • Este pueblo tiene por jefe (cabeza) a Jesús el Cristo, Ungido, Mesías; porque la misma Unción, el Espíritu Santo, fluye desde la cabeza al cuerpo, es "el pueblo mesiánico".
  • La identidad de este pueblo, es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo.
  • "Su ley, es el mandamiento nuevo: amar como el mismo Cristo nos amó". Esta es la ley "nueva" del Espíritu Santo.
  • Su misión es ser sal de la tierra y la luz del mundo.
  • Su destino es el Reino de Dios, que Él mismo comenzó en este mundo, que ha de ser extendido hasta que Él mismo lo lleve también a su perfección.

Pueblo Sacerdotal, Profético y Real

Sacerdotal:

Al entrar en el Pueblo de Dios por la fe y el Bautismo se participa en la vocación única de este pueblo; en su vocación sacerdotal. "Cristo el Señor, Pontífice tomado de entre los hombres, ha hecho del nuevo pueblo, un reino de sacerdotes para Dios, su Padre. Los bautizados, en efecto, por el nuevo nacimiento y por la unción del Espíritu Santo, quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo" (Lumen Gentium, 10).

Pueblo profético:

"El pueblo de Dios participa también del carácter profético de Cristo". Lo es sobre todo por el sentido sobrenatural de la fe que es el de todo el pueblo, laicos y jerarquía, cuando "se adhiere indefectiblemente a la fe transmitida a los santos de una vez para siempre" y profundiza en su comprensión y se hace testigo de Cristo en medio de este mundo.

Pueblo regio y servidor:

El Pueblo de Dios participa, por último, en la función regia de Cristo, Cristo ejerce su realeza atrayendo a sí a todos los hombres por su muerte y por su resurrección. Cristo, Rey y Señor del universo, se hizo el servidor de todos, no habiendo "venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en un rescate por muchos" (Mt 20,28). Para el cristiano, "servir es reinar", particularmente "en los pobres y en los que sufren" donde descubre "la imagen de su fundador pobre y sufriente". El Pueblo de Dios realiza su "dignidad regia" viviendo conforme a esta vocación de servir con Cristo.

Aplicación a la vida pastoral

El Pueblo de Dios vive estas tres funciones de Cristo en la vida intraeclesial, participando en las áreas pastorales que se derivan de cada función.

De Cristo Profeta:
Se deriva que la Iglesia trabaja en la PASTORAL CATEQUÉTICA.
De Cristo Rey:
Se deriva que la Iglesia trabaja la PASTORAL SOCIAL
De Cristo Sacerdote:
Se deriva que la Iglesia trabaja la PASTORAL LITÚRGICA

Cada miembro del Pueblo de Dios debe insertarse activamente en estas áreas de la pastoral que se llaman las tres tareas fundamentales de la Iglesia, viviéndolas y dando algún servicio en alguna de ellas según su carisma.

Pastoral Catequética

1. Suscita la Fe Kerigma o primer anuncio
2. Explica la Fe Catequesis
3. Profundiza la Fe Teología

Con este proceso de predicación se constituye la comunidad, que puede afirmar: CREEMOS.

Pastoral Social

1. Comunicación cristiana de bienes. Lo asistencial.
2. Promoción humana. Lo promocional.
3. Doctrina Social de la Iglesia y derechos humanos.
4. Evangelización de la cultura.
5. Visita a reclusos. Pastoral penitenciaria.

Con este proceso la comunidad afirma: COMPARTIMOS NUESTRA FE Y NUESTROS BIENES.

Pastoral Litúrgica

1. Celebración de los sacramentos
2. Especialmente de la EUCARISTÍA
3. Lo oracional
4. Lo devocional
5. La religiosidad popular

Con este proceso la comunidad puede afirmar: CELEBRAMOS NUESTRA FE.

Por lo tanto, cada cristiano debe ser consciente de pertenecer a un pueblo que es profético, sacerdotal y regio y debe traducirlo en la vida mediante su testimonio en el mundo y en los distintos servicios y ministerios de su parroquia y diócesis.


La Iglesia cuerpo de Cristo

Actualmente en la mayoría de las diócesis existe un Plan Diocesano de Pastoral que sólo se realizará si comprendemos que todos somos miembros vivos y activos del Cuerpo de Cristo

Tres aspectos de la Iglesia "Cuerpo de Cristo", se han de resaltar más específicamente

    • La unidad de todos los miembros entre sí por su unión con Cristo.
    • Cristo cabeza del cuerpo
    • La Iglesia, Esposa de Cristo.

La comparación del cuerpo

San Pablo, describe la naturaleza de la comunidad cristiana a la que pertenecemos comparándola con el Cuerpo de Cristo

  • El Hijo de Dios, encarnado en la naturaleza humana, redimió al hombre y lo transformó en una nueva criatura (Gal 6,15; 2 Cor 5,17). A sus hermanos, convocados de entre todas las gentes, los constituyó místicamente como su cuerpo, comunicándoles su Espíritu.
  • Y como todos los miembros del cuerpo humano, aunque sean muchos, constituyen un cuerpo, así los fieles en Cristo (1 Cor 12,12).
  • También en la constitución del Cuerpo de Cristo hay diversidad de miembros y ministerios. Uno mismo es el Espíritu, que distribuye sus diversos dones por el bien de la Iglesia, según sus riquezas y las necesidades de los ministerios
    ( 1Cor 12, 1-11).
  • Es necesario que todos los miembros se asemejen a Cristo hasta que Él quede formado en ellos (Gal 4,19).

Cristo, Cabeza de este cuerpo

La Iglesia no es un cuerpo mutilado, sino que tiene una cabeza, Cristo, que la guía y provee a su crecimiento. Cristo y la Iglesia son, por tanto, el CRISTO TOTAL, la Iglesia es una con Cristo. Este es el sentido de esta imagen bíblica para que entendamos un poco lo que es la Iglesia.

La Iglesia, comunión con Jesús.

Lo más importante es que todos y cada uno de los miembros de este cuerpo estamos invitados a vivir una comunión personal con Jesús. El desarrollo de esta comunión - unión personal con Jesús, se llama proceso de vida espiritual y lo conduce el Espíritu Santo.

Desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida. Les reveló el Misterio del Reino; "les dio parte en su misión, en su alegría y en sus sufrimientos". Jesús habla de una comunión todavía más íntima entre Él y los que le sigan: "Permaneced en mí, como yo en vosotros.... Yo soy la vid y vosotros los sarmientos"
(
Jn 15, 4-5)

Todos los fieles cristianos miembros vivos y activos en el Cuerpo de Cristo.

Aplicamos a la pastoral la realidad de que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, afirmando que todos sus miembros están capacitados, para estar activos. Esta actividad se llama ministerialidad de la Iglesia, es decir, cada miembro tenemos un servicio y todos somos servidores.

La Iglesia es la Esposa de Cristo

La unidad de Cristo y de la Iglesia, Cabeza y miembros del cuerpo, implica también la distinción de ambos en una relación personal. Este aspecto es expresado con frecuencia mediante la imagen del esposo y de la esposa.

La imagen de Cristo Esposo de la Iglesia, fue preparada por los profetas y anunciada por Juan Bautista en su predicación a la orilla del Jordán:

"Yo no soy el Cristo -dice a los que le escuchan-, sino que he sido enviado delante de Él. El que tiene a la esposa es el esposo; pero el amigo del esposo, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del esposo" (Jn 3,28-29).

Jesús de Nazaret es, pues, introducido en medio de su pueblo como el Esposo que había sido anunciado por los profetas. Lo confirma Él mismo cuando, a la pregunta de los discípulos de Juan: "¿Por qué…. Tus discípulos no ayunan? " (Mc 2,18), responde:

"¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos?. Mientras tengan consigo al esposo no pueden ayunar, días vendrán en que les será arrebatado el esposo; entonces ayunarán, en aquel día" (Mc 2, 19-20)

Con esta respuesta, Jesús da a entender que el anuncio de los profetas sobre el Dios-Esposo, sobre "El Redentor, el Santo de Israel", encuentra en Él mismo su cumplimiento.

Así mismo, el apóstol Pablo nos dijo que "Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella" (Ef 5,25). Esta verdad fundamental de la eclesiología paulina, que se refiere al misterio del amor nupcial del Redentor hacia su Iglesia, queda recogida y confirmada en el Apocalipsis, en el que Juan habla de la esposa del Cordero

"Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero" (Ap 21,9).

"Han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha galanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura -el lino son las buenas acciones de los santos-… Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero" (Ap 19, 7-9)

La Iglesia, templo del Espíritu Santo.

En el mundo antiguo, el Templo es el lugar privilegiado de la presencia de Dios en el mundo. Israel se caracterizó durante largo tiempo por no tener templo alguno; Dios estaba en medio de su pueblo en el camino por el desierto.

Así el Nuevo Testamento también puede describir a la Iglesia - o en su caso a la comunidad concreta - Como Templo, lugar de la presencia de Dios y de Jesucristo

"Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20).

El edificio que es la Iglesia está constituido por piedras vivas y su piedra angular es Jesucristo ( Cfr. 1 Pe 2, 4-5). Dios se hace presente en ella por el Espíritu.

"Habéis olvidado que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros"

Partiendo del acontecimiento de Pentecostés, nos muestra cómo la persona del Espíritu Santo la habita y mueve, comparando su función a la que tiene el alma en el cuerpo humano. En palabras técnicas se llama la dimensión pneumatológica de la Iglesia.

El Espíritu Santo en la Iglesia es quien crea la comunión de los creyentes, produciendo un vínculo personal de fe entre cada fiel y Cristo mismo:

  • Prepara a los hombres, los previene por su gracia para atraerlos hacia Cristo
  • Manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y Resurrección.
  • Hace presente el Misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía, para reconciliarlos, para conducirlos a la comunión con Dios, para que den mucho fruto.

El Espíritu Santo hace de la Iglesia "el Templo de Dios vivo" (2 Cor 6,16). Actúa de múltiples maneras en la edificación de todo el Cuerpo en la caridad:

  • Por la Palabra de Dios
  • Por el Bautismo, mediante el cual forma el Cuerpo de Cristo
  • Por los sacramentos que hacen crecer y curan a los miembros de Cristo
  • Por las virtudes que hacen obrar según el bien.
  • Por las múltiples gracias especiales llamadas "carismas", mediante las cuales los fieles quedan preparados y dispuestos a asumir diversas tareas o ministerios que contribuyen a renovar y construir más y más a la Iglesia.

Afirma San Agustín: "Lo que nuestro espíritu, es decir, nuestra alma, es para nuestros miembros, eso mismo es el Espíritu Santo para los miembros de Cristo, para el cuerpo de Cristo que es la Iglesia".

Es decir, así como nuestra alma vivifica nuestro cuerpo, así el Espíritu Santo vivifica el cuerpo de Cristo que es la Iglesia. La vivifica habitando en ella como en un templo. la renueva, rejuvenece y fecunda; la mantiene misionera y la hace santa. Es el mismo Espíritu quien derrama sus diferentes dones sobre ella para enriquecerla, haciéndola el lugar de la presencia activa de Dios en el mundo.

Actividad:
Comparto: ¿En cual de las tres funciones de Cristo (profeta, sacerdote y rey), me siento llamado a construir la Iglesia como Pueblo de Dios?
Si somos miembros de la Iglesia y cada miembro tiene una función ¿Cuál es mi ministerio en el Cuerpo de Cristo?

 


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