El
hombre y el profeta
El joven Jeremías nace hacia el año 650 a.C. en Anatot,
a unos 6 Km. de Jerusalén; pertenece a la tribu de Benjamín,
de una familia de sacerdotes (Jer. 1,11).
El profeta está apegado a sus orígenes campesinos.
Sus observaciones revelan un contacto cotidiano con la vida del
campo (Jer. 17, 11), medita y observa a gente y cosas. Esto nos
hace pensar que Jeremías era de un temperamento meditativo,
hombre sencillo y delicado, sensible al sufrimiento y profundamente
sincero.
A este hombre, tímido y emotivo, aparentemente no apto para
gestas valientes y para el sufrimiento. Dios le llama para "arrancar
y derribar… edificar y plantar" (Jer. 1,10) en el torbellino
político de su tiempo y en el rechazo continuo de su mensaje.
Esto le provocará fuertes crisis vocacionales (Jer. 15, 15-21).
A partir de su vocación, podemos distinguir 4 períodos
de predicación del profeta:
a). Durante el reinado de Josías (años 627-609 a.C.)
Jeremías lanza una llamada a la conversión al Reino
del Norte (Jer. 2-6) y les dirige un mensaje de esperanza (Jer.
30-31).
b) Durante el reinado de Joaquín (609 - 598 a.C).
Jeremías ya está en Jerusalén y choca con la
hostilidad del rey Joaquín. Hay dos episodios que marcan
este período: El discurso contra el templo (Jer. 7, 1-15)
que provocó la ira de los sacerdotes (Jer. 26, 1-19) y el
episodio del rollo quemado por el rey (Jer. 36, 1-26).
En estos años Jeremías denuncia con fuerza el olvido
de Dios, el rechazo a los profetas (Caps. 5 y 6), el culto falso
y la falsa seguridad en el poder y en el dinero (17, 5-5).
c) Durante el reinado de Sedecías (años 597-587 a.C.)
Jeremías vive en carne propia el rechazo y la derrota personal
y de su país. Varias veces es encarcelado (Jer. 20; 32,2;
38,6.28), apaleado (20,2), amenazado de muerte (Jer. 38). El rey
trata de protegerlo (37, 21-38) porque lo respeta y hasta escucha
sus consejos (38,13).
d) Después de la caída de Jerusalén (586 -
¿)
Liberado y luego llevado con los deportados hasta Ramá, y
de vuelta dejado en libertad (Cfr. Jer. 40, 1-6). Jeremías
prefiere quedarse en su tierra, en Judea, para sostener y ayudar
al nuevo gobernador: Godolías.
Pero su suerte no mejora: Godolías es asesinado, y el profeta
es conducido casi a la fuerza hacia Egipto (Jer. 43, 6ss). A partir
de entonces, Jeremías desaparece de la historia.
Su
mensaje
"Arrancar
y derribar".
El contenido de su mensaje se resume en la misión que le
da Dios: "Arrancarás y derribarás, edificarás
y plantarás".
Jeremías, con singular valentía, echa en cara a reyes
y pueblo su infidelidad a Dios (Cap. 2) y un culto falso, exterior
y vacío (Cap. 7).
"Edificar y plantar"
El aspecto positivo del mensaje del profeta, aparece con menos frecuencia
que el otro de amenazas y castigos. Jeremías en la parte
de su libro definida "el libro de la consolación"
(Caps. 30 y 31) invita al pueblo a la esperanza y pinta un futuro
de reconstrucción nacional, más religiosa que política,
basada sobre una Alianza Nueva, interior, sellada en el corazón
del hombre.
Es este el más importante mensaje Mesiánico de Jeremías
(Cfr. Jer. 23, 5-6). El profeta tiene páginas hermosas de
exhortaciones a la fidelidad (3, 14-25). Intercede y ora por su
pueblo sufrido (14, 1-9) y por los exiliados (29, 4-14).
El amor de Dios
Jeremías es el cantor enamorado de su Dios: Un Dios personal,
que dialoga con la persona y con el pueblo, que se comunica al corazón
del hombre.
La imagen preferida por el profeta para indicar la relación
de Dios con su pueblo es la del Noviazgo y del Amor Conyugal: Tiene
tiernas páginas de diálogo con este Dios-Padre y novio
(Je.r 2,2; 3,4; 31,3-4).
Basándose en esta intimidad, el pacto del Sinaí será
suplantado por una ALIANZA NUEVA, ETERNA, INTERIOR, entre el hombre
y su Dios (Jer. 31, 31-34; 32,40). ¡Es un claro mensaje que
nos llama a la mente a Cristo Jesús y su alianza eterna en
su entrega eucarística!.
Una religión y un culto interior, del Espíritu y del
corazón
Jeremías se hace poeta cuando describe la religión
del porvenir, pregonando una nueva amistad con Dios y el humilde
retorno a Él. (Cap. 31 y 32). Condena con fuerza el culto
exterior: La única circuncisión será la del
corazón (4,4) y base de la religión será la
humilde obediencia a los mandatos divinos (5,1).
La Oración
Jeremías, pregonero de la vida interior, es también
hombre profundo de oración. Ora por la nación peligrante
(Cap. 20), intercede por sí mismo (18, 19) y se lanza en
un diálogo amoroso con Dios, dejándonos estupendas
páginas de sus diálogos y de sus plegarias (Jer. 20,
7-13).
Páginas
escogidas
A manera de síntesis, ponemos aquí las páginas
más leídas y meditadas por el pueblo cristiano, dividiéndolas
por temas:
La misión de Jeremías y su historia
interior: Jer. 1, 4-19; Jer 12, 1-5; Jer. 15, 10-21; Jer. 17, 14-18;
Jer. 18, 18-23; Jer. 20, 7-18.
En estos párrafos el profeta narra su historia interior con
Dios. En esta historia es fácil reflejar nuestra propia historia
interior, hecha de arranques de confianza, de luchas, de dudas,
y hasta de gritos angustiosos.
La predicación del profeta: Jer. 2,
1-25; Jer. 3, 1-5; Jer. 7, 1-15;
Jer. 17, 5-13.
La preocupación más honda del profeta
es la denuncia del pecado a través de imágenes sugestivas
como el yugo roto, la viña, etc. la llamada constante a la
conversión y al amor de Dios no es sólo para el pueblo
de Israel, sino para cada uno de nosotros: ¡A pesar de la
distancia y el tiempo, nuestra situación es bien parecida
a la del pueblo del profeta!
Acciones simbólicas y Visiones: Jer.
13, 1-14; Jer. 16, 1-8; Jer. 18, 1-12;
Jer. 24, 1-10; Jer. 27, 1-22.
Es una característica personal de Jeremías enseñar
a través de acciones simbólicas; la estructura de
estas acciones es siempre la misma: El mandato de Dios, ejecución
del profeta, discurso que explica el significado de la acción
simbólica.
Destacamos, entre todas, el estupendo párrafo del alfarero
(18, 1-12) tan profundo para nuestra espiritualidad.
Profecías Mesiánicas: (Alianza
Nueva y Eterna): Jer. 23, 1-8; Jer. 31, 10-34.
Jeremías profetiza una esperanza de restauración histórica
para el pueblo de Israel. Este tiempo feliz será, según
el profeta, debido al retorno de los exiliados, pero la promesa
se proyecta hacia el tiempo del Mesías y Salvador, con las
características de Isaías, más enriquecidas
y espiritualizadas.
El nuevo pacto, entre Dios y su pueblo, supera el pacto o Alianza
del Sinaí; será una Alianza Unilateral, o sea con
la única iniciativa de Dios, y no sobre tablas de piedra,
sino inscrita en el mismo corazón del hombre.
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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