Manual de Formación Bíblica 2003 - 2004

 

LOS PROFETAS DEL SIGLO VII (700-600 a.C.)
Sofonías, Nahum, Habacuc

Desde la mitad del siglo séptimo hasta el inicio del quinto siglo a.C., profetizaron cuatro grandes profetas: Sofonías, Nahum y Habacuc y Jeremías.
A Jeremías se le ha dedicado toda una lección, por la importancia de su personalidad y de sus escritos. En esta lección nos dedicaremos a los otros profetas menores contemporáneos de Jeremías.

 

Sofonías

Nahúm

Habacuc

   

Sofonías

1.1 El hombre y el Profeta

Sofonías, "aquel que Yahvéh ha protegido", predicó en Jerusalén durante el reinado de Josías. En sus profecías nos da a conocer el estado de Jerusalén antes de la reforma religiosa: Sus idolatrías, las costumbres extranjeras y paganas, el falso profetismo, las violencias e injusticias. Y nos hace conocer también los sentimientos de los creyentes que aceptaron con entusiasmo y vivieron la reforma de Josías.

1.2 El libro de Sofonías y su mensaje

Leyendo el corto libro del profeta, se notan en particular dos temas tratados por Sofonías: "El Día de Yahvéh" y el "Resto de Israel".
El libro se puede dividir en 4 pequeñas partes, según el tema que trata:

a) El "Día de Yahvéh" sobre Judá y Jerusalén (Sof. 1, 2-2, 3).

b) El "Día de Yahvéh" sobre las naciones (Sof. 2, 4-15).

c) Nuevas amenazas a Jerusalén (Sof. 3, 1-8).

d) Promesas del "Resto de Israel" (3, 11-20).

Sofonías escribe con un estilo directo y concreto, y sus profecías se pueden acercar por sus temas y su estilo a las de Amós.
El profeta antes que nada, denuncia las culpas de su pueblo y de la sociedad, las sintetiza en un único pecado: el orgullo (Sof. 1,16; 2,10). De esta raíz florecen la idolatría, las injusticias y todos los males sociales.

Es en contra de estos vicios y de sus autores que el profeta lanza su día de la ira de Yahvéh. Estos versículos (Sof. 1, 7-18) han hecho famoso al profeta: El gran día de Yahvé se parece a un proceso hecho por el Juez Divino, o a una inspección nocturna policíaca (Sof. 1,12) o a una invasión militar que destruye todo (1,16-18).

Sin embargo, de este gran desastre, por pura misericordia divina, se podrá salvar un "resto de Israel", un pueblo humilde y pobre (3,12ss) por haber buscado a Dios en la justicia y humildad, por haber puesto toda su confianza sólo en el Señor (3,16-18).

Nahúm

2.1 El hombre y el Profeta

Nahúm significa "Yahvé ha consolado". Casi nada se sabe de su vida y de su persona, fuera de las cosas que están escritas en su libro. El tema de su predicación es la caída de la ciudad de Nínive (612 a.C). Sin embargo esta ciudad de Nínive seguramente en la mente del profeta, es el símbolo de todo pueblo o ciudad que se opone a los planes de Dios.

2.2 El libro y el Mensaje del profeta Nahum

Nahúm es el único profeta que no habla directamente del pueblo de Israel; habla solo de Nínive y de su destrucción. El tema de la caída de Nínive es introducido por un salmo sobre la teofanía de Dios (Nah. 1,1-8).

Las profecías de este profeta, su estilo y su mensaje, reflejan el corazón de un patriota israelita que ama tanto a su nación, que con pasión nacionalista se lanza con amenazas sobre la ciudad opresora y enemiga Nínive, implorando la justicia de Dios y la realización de sus promesas.
obstante la infidelidad humana, Dios continua dándonos la salvación.

Habacuc

3.1 El hombre y el profeta

Habacuc aparece, a través de su libro, como un profeta tremendamente inserto en la problemática de su tiempo. Sus profecías enfrentan el tema dramático de la justicia divina, frente a la realidad de las opresiones, atropellos e injusticias contra el pueblo humilde y creyente.

3.2 El libro y el Mensaje de Habacuc

El pequeño libro de Habacuc se presenta unitario en su temática; enfrenta el problema de la justicia divina frente a las naciones y su desarrollo. El profeta se queja y se atreve a pedir cuentas a Dios (1, 2-4); quiere saber hasta cuando la justicia y la bondad de Dios se callará frente a las injusticias y la opresión de un pueblo contra ellos.

La respuesta de Dios "Yahvé guarda el secreto de su manera de obrar y de gobernar el mundo; solamente nos pide que tengamos confianza en Él y nos mantengámonos fieles: "EL JUSTO VIVE DE SU FIDELIDAD".
Con esta seguridad en Dios, el profeta lanza sus maldiciones contra los
opresores en injustos pueblos idólatras.

El mensaje central de Habacuc: "El justo vivirá por su fe" será recogido y ampliado por San Pablo en Rom. 1,17; Gal. 3,11, para demostrar que la salvación no viene por ley, sino por la fe en Cristo.

 

 

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