Lamentaciones
El tema de la triste experiencia de la derrota y del templo destruido
y de la nación subyugada, hizo nacer este pequeño
libro de origen litúrgico, compuesto de cinco lamentaciones,
con el tema central de la caída de Jerusalén en el
año 587 a.C.
Después
de la ruina de Jerusalén y de las cosas horrendas que sucedieron
de esta ocasión, los piadosos israelitas trataron de comprender
el significado religioso de tal catástrofe. Ven las ruinas
como un merecido castigo de Dios, y reafirman el amor a Yahvé
para con su pueblo.
Cuando
los desterrados volvieron a su patria, en el año 530 a.C.
muy posiblemente, se reunían para orar en común y
juntos alternaban estos lamentos.
Después
siguieron rezándolos cada año en la fecha que recordaba
la catástrofe, y más tarde la Iglesia se acostumbró
a rezarlos en la Semana Santa, para recordar la muerte de Jesús.
La
tradición judía atribuía a Jeremías
este poema, no tanto porque sea el profeta su autor, sino porque
el espíritu y el sentimiento de las lamentaciones son muy
parecidos al estilo del profeta.
Ezequiel
3.1 El profeta y su vida
Ezequiel, pertenecía a una familia sacerdotal de Jerusalén
y tenía una mujer a quien amaba tiernamente (Ez. 24,16).
Su misión profética se desarrolla toda en el exilio,
entre los desterrados, por un largo período, del cual sabemos
algunas fechas, que el mismo Ezequiel nos proporciona.
La actividad del profeta iniciaba con su vocación
en el año 593, en el que aparecen los capítulos 40-48,
conocidos como la "Toráh de Ezequiel" (La Toráh
es el libro de la ley).
3.2 El libro de Ezequiel,
su contenido.
Podemos dividir sumariamente el texto en dos grandes partes: Los
capítulos 1-32, oráculos de condenación, y
los capítulos 33-48, el libro de la restauración.
-
Cap. 1-3: La vocación del profeta,
dentro de una gran teofanía de Dios.
-
Cap. 4-7: El profeta expone desde el inicio
el mensaje central de sus amenazas contra Jerusalén e
Israel, con algunas acciones simbólicas (4,1-5) un oráculo
de amenazas (6, 1-14) y la profecía sobre el "día
de Yahvéh" (7, 1-27).
-
Cap. 12-24: Después del "gesto
del emigrante" que anuncia la deportación (12,1-16)
el profeta caracteriza las situaciones de los falsos profetas
(13) y pronuncia más oráculos y alegorías
(la vid inútil, la novia infiel, el cedro y las águilas)
contra Jerusalén y sus gobernantes, con las causas de
la destrucción de la ciudad (20-24).
-
Cap. 24-32: Ezequiel escribe los oráculos
contra los pueblos extranjeros: Amón, Edom, Filistea,
Tiro y Egipto.
-
Cap. 33-39: Comienza la segunda parte del
libro de Ezequiel, la restauración de Israel. Inicia
recordando de nuevo su vocación y su misión de
profeta (33). Su predicación se abre a la esperanza y
a la promesa de un nuevo Israel.
-
Cap. 40-48: La última parte del libro.
3.3 El mensaje de Ezequiel
Las enseñanzas y mensajes que se encuentran en el profeta
no son fáciles de sintetizar. Sin embargo, por la unidad,
sistematicidad y coherencia de la estructura del texto, Ezequiel
puede ser considerado como el primer dogmático del AT.
En su libro Ezequiel trató de sintetizar
la historia del pueblo escogido alrededor del concepto de la "GLORIA
Y SANTIDAD DE DIOS". Desde esta idea central de su mensaje
todo el libro gira alrededor de dos temas: El pecado de Israel con
el relativo castigo, y el tema de la restauración - salvación.
3.4 Ezequiel, profeta mesiánico.
Esta nueva comunidad, restaurada no tiene el estilo antiguo monárquico
- davídico, sino sacerdotal. La figura del Mesías
salvador no será un rey, sino un sacerdote - pastor (Ez.
21,17¸ 22, 6; 26,16). La misión del Salvador es esencialmente
sagrada, cultual, de "santidad".
Ezequiel, sin embargo, no excluye del todo la
idea del rey - Mesías, especialmente en la alegoría
del cedro (17,22-24) y mantiene muy firme su condición de
descendiente de David (34, 23-24).
3.5 Páginas escogidas
de Ezequiel
La visión de la "Gloria
de Yahvéh": Ez. 1, 1-2; 8, 1-11; 40, 1-43.
Los tres momentos más importantes de la predicación
de Ezequiel (su vocación, la destrucción de Jerusalén
y la restauración) son marcados por las visiones y la presencia
de la "Gloria de Dios" y la visión de su "Santidad".
La vocación del profeta:
Ez. 2, 1-3
La narración de la vocación y misión de Ezequiel
es muy rica de elementos y simbólicos que nos abren a una
profunda meditación sobre la misión de un llamado
de Dios.
Algunas acciones simbólicas:
Ez. 4, 1-17: El profeta juega a la guerra
Ez. 12, 1-16: El gesto del emigrante
Ez. 24, 1-14: El gesto de la olla.
El profeta con sus gestos extraños y simbólicos
quiere ser una señal que representa el destino de todo el
pueblo: El asedio de la ciudad, la destrucción y el exilio.
Algunos oráculos
condenatorios:
-
Ez. 16, 1-63: La novia infiel
-
Ez. 22, 1-31: Los pecados de Jerusalén
-
Ex. 20, 1-44: Resumen de la historia de Israel.
-
El pastor de Israel y su rebaño: Ez.
34, 1-33
Después de la denuncia contra los malos
pastores de su pueblo, el Señor proclama que el mismo se
hará cargo de sus fieles. A estas palabras seguramente se
inspirará Jesús en las hermosas parábolas del
Buen Pastor (Jn. 10) y de la oveja perdida (Lc. 15).
El corazón nuevo: Ez. 36, 22-30
En el mensaje de la restauración de Israel, parte principal
reviste la renovación interior, cultual, religiosa. Se parece
mucho, este paso, al mensaje de Jeremías 31, 13 y 32, 37.
en Ezequiel sin embargo, se pone en evidencia que la conversión
y salvación, el corazón nuevo, de carne, será
un don gratuito del Señor.
La visión de los huesos: Ez. 37, 1-14
"Pueblo mío, levántate de tu tumba", es
otra profunda y original llamada a la esperanza de una nueva época
para el pueblo de Dios. La visión de los huesos secos, indica
el retorno en patria y la reconstrucción de todo el pueblo
de Israel. Aunque no sea una expresa profecía de la resurrección
final, la Iglesia siempre ha interpretado esta página como
una expresión de la verdad de la resurrección de los
muertos, al final de los tiempos.
El río de agua que sale del templo: Ez.
47, 1-12
El significado de este río que sale del templo y da vida
a toda la tierra, es claro: el nuevo culto a Dios, será manantial
de agua viva, de Gracia eterna que dará vida y prosperidad
a toda la tierra, como una fuerza creadora y vivificante. La Iglesia,
dando el sentido más completo a la alegoría, ha visto
en este Río de agua viva a Cristo, que sale del seno de la
Iglesia (el templo), en los siete ríos de los sacramentos,
como medios de santificación que dan vida a todos los fieles.
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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