Significado
del término Biblia
Etimológicamente "Biblia"
significa "libros o conjunto de libros".
Estos, a pesar de su número y diferente contenido, guardan
una perfecta unidad, porque tienen en común el desarrollo
del Plan de Dios y han sido escritos bajo la inspiración
del mismo Dios.
Realmente: La Biblia es la Palabra de Dios que se comunica al hombre
para descubrirle su Plan de Salvación.
Otros nombres de la Biblia: "Sagradas Escrituras", "Libros
Santos o Sagrados", "La Palabra de Dios", "La
Escritura", etc.
PERSONAJES
DE LA BIBLIA
Los protagonistas del Libro Sagrado, son Dios y el hombre. Dios
que habla y actúa realizando la Salvación; el hombre
que escucha y vive esta Salvación.
El hombre, uno de los personajes de la Biblia, hay que entenderlo
no aisladamente, sino visto en comunidad como pueblo. Dentro de
este pueblo, encontramos como figuras importantes en el AT a: Abraham,
Moisés, David, los profetas, etc.; y en el NT a: Jesús,
María, los Apóstoles, etc.
Contenido
de la Biblia
La Biblia
contiene la historia de las intervenciones salvíficas que
Dios ha tenido para con la humanidad. Es una historia en la que
el hombre en ocasiones ha colaborado libremente en el plan divino,
y otras veces ha rechazado y se ha opuesto tenazmente a la salvación
ofrecida por Dios. No obstante la infidelidad humana, Dios continua
dándonos la salvación.
División
de la Biblia
División fundamental. La Biblia se divida en dos partes fundamentales:
-
el
Antiguo Testamento (Antigua Alianza)
y
-
el
Nuevo Testamento (Nueva Alianza).
Los
dos Testamentos suman un total de 73 libros: 46 libros del AT escritos
antes de la venida de Cristo y 27 del NT escritos después
de su venida.
División específica. Una forma de dividir los dos
testamentos más específicamente es la siguiente:
a. Antiguo Testamento:
-
Libros
históricos o narrativos: 21 (encontramos historia y
narraciones)
-
Libros
didácticos: 7 (encontramos sabiduría y poesía)
-
Libros
proféticos: 18 (encontramos la predicación y
la vida de los profetas).
b.
Nuevo Testamento:
-
Libros
históricos o narrativos: 5 (Evangelios y Hechos de
los Apóstoles)
-
Libros
didácticos: 21 (las cartas de Pablo y otros Apóstoles)
-
Libros
proféticos: 1 (el libro del Apocalipsis).
Además
cada libro está dividido en capítulos y éstos
a su vez se subdividen en versículos.
Composición
de los libros
Proceso de composición.
Para entender el proceso de composición
de la Biblia, hay que tomar en cuenta entre otras cosas, dos factores
importantes:
a). Diversos autores en un mismo libro.
En el plan humano cada uno de los libros de la Biblia puede ser
el fruto de diversos autores de distintas épocas. Por ejemplo,
en el libro de Isaías podemos distinguir al menos tres autores
de diferentes épocas, pero unidos en una misma línea
de pensamiento y tradición: Is. I (cap. 1-39) del s. VIII
a.C.; Is. II (cap. 40-55) que predicó en el s. VI a.C.; e
Is. III (cap. 56-66) -uno o varios autores- del s. V a.C. evidentemente
este proceso de composición difiere de las técnicas
nuestras actuales.
b). Puesta por escrito. El pueblo de
Israel fue experimentando la cercanía de Dios que se le revelaba
por medio de palabras y acontecimientos. Tanto las palabras como
las acciones divinas, fueron transmitiéndose de viva voz,
y a la vez, interpretándose por la misma tradición
religiosa.
Sólo paulatinamente se fue poniendo todo esto por escrito
hasta llegar a la redacción final de los libros. Lo que tenemos
escrito en la Biblia es la vivencia de fe que interpreta y transmite
los acontecimientos (cfr. Dt. 29, 1-3; Jn. 2, 19-22). A veces un
mismo acontecimiento es interpretado desde diferentes perspectivas
según la vivencia del autor y de su comunidad. Por ejemplo,
la persona y el ministerio de Jesús son presentados bajo
diversos enfoques en los cuatro Evangelios.
Fechas de composición.
Es difícil precisar con exactitud la fecha en que fue escrito
cada uno de los libros de la Biblia; esto se debe por una parte,
a la antigüedad de los mismos, y por otra, a que en la composición
de cada uno de ellos intervinieron muchas veces diversos redactores,
como ya lo explicamos. Globalmente podemos decir, que los libros
del AT fueron compuestos entre el siglo X y el I a.C. y nos del
NT entre el año 50 y 150 d.C.
Autores.
Dios y el hombre son los autores de la Escritura. Dios se valió
de algunos hombres de la comunidad que, como verdaderos autores,
pusieron todas sus capacidades para la composición de los
libros bíblicos. Estos hombres, en la tradición posterior,
son llamados hagiógrafos o escritores sagrados.
Lenguas
y versiones de la Biblia
Lenguas bíblicas
-
En hebreo: Fueron escritos casi todos los
libros del AT.
-
En arameo: Algunas partes de los libros de
Esdras y Daniel.
-
En griego: Algunos libros del AT: Sabiduría
y II Macabeos; partes de Ester y Daniel; y todos los libros
del NT.
Versiones o traducciones
a). Dos son las principales versiones antiguas de la Biblia: la
de los LXX y
la Vulgata. La primera es una traducción del hebreo
al griego hecha por diversos autores judíos entre el s. III
y II a.C., contiene sólo el AT en griego. La segunda, fue
realizada en el siglo IV d.C. por San Jerónimo, contiene
el Antiguo y el Nuevo Testamento en latín.
b). Muchas y muy variadas son las traducciones modernas de la Sagrada
Escritura. Entre las principales, en español, enumeramos
las siguientes: Biblia Latinoamericana, Nueva Biblia Española,
Biblia de Jerusalén, Dios habla hoy, la Sagrada Biblia, Nácar-Colunga,
Bover-Cantera, Cantera-Iglesias, etc.
La diferencia entre ellas radica no en el contenido, que es el mismo,
sino más bien en la técnica, el estilo y el lenguaje
de la traducción, y en sus notas explicativas.
Inspiración
- Canon - verdad
Inspiración
a). Por inspiración de la Sagrada Escritura, entendemos,
aquella luz y fuerza del espíritu que Dios comunica a los
autores para que pongan por escrito todo y sólo aquello que
El quiere, de tal forma que lo consignado en los libros, será
verdaderamente Palabra de Dios y palabra humana.
b). Hay que tener en cuenta sin embargo, que esta inspiración
divina se da no sólo en el redactor último de un libro,
sino en todas aquellas personas que de una u otra forma intervinieron
para la puesta por escrito de un determinado libro bíblico.
c). De esta manera, la Iglesia tiene por santos e inspirados, según
la fe apostólica, todos los libros del AT y del NT, porque
los considera como realmente escritos bajo la inspiración
del Espíritu Santo (2Tim. 3, 15-16; 2Pe. 1,19)
Canon
Por Canon se entiende "el conjunto de libros admitidos y reconocidos
por la Iglesia como inspirados"
Dos son los cánones del AT que conviene especificar: El primero
de ellos es el Canon largo (o alejandrino); consta de 46 libros.
Este canon es seguido por católicos y ortodoxos. El otro
canon es llamado Canon corto (o palestinense); consta de 39 libros,
es admitido por judíos y hermanos separados. Tanto judíos
como hermanos separados, excluyen de su canon bíblico 7 libros
llamados por nosotros "deuterocanónicos" y por
ellos "apócrifos".
La razón de esta exclusión es porque en la antigüedad
se pensó que no fueron escritos originalmente en lengua hebrea.
Estos libros son: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico,
Baruc, 1 y 2 de Macabeos. Lo mismo las partes griegas de los libros
de Ester y Daniel.
El canon del NT está formado por un total de 27 libros y
es aceptado por católicos y hermanos separados; los judíos
no lo admiten.
Verdad
En razón de que Dios ha inspirado los libros sagrados, podemos
afirmar que en ellos encontramos la verdad en orden a nuestra salvación.
La Biblia basada en la historia no pretende comunicarnos una verdad
de tipo científico, sino la interpretación que hace
de la misma historia a la luz de la fe, es decir, nos comunica la
verdad salvífica:
"Los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente
y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para
salvación nuestra" (DV n.11)
Hermenéutica
o interpretación
La Hermenéutica es la ciencia que nos da las reglas para
la interpretación de un texto, en nuestro caso, del texto
bíblico.
Una verdadera hermenéutica debe partir del hecho que la Biblia
es a la vez palabra humana y palabra divina siempre actual. "Dios
habla en la Escritura por medio de hombres en lenguaje humano; por
lo tanto, el intérprete de la Escritura, para conocer lo
que Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atención lo
que los autores querían decir y Dios quería dar a
conocer con dichas palabras" (CV n.12).
Por eso la interpretación de la Biblia
debe tener en cuenta, simultáneamente, tres aspectos:
-
La ciencia, pues la Biblia es palabra humana.
-
La vida, porque la Biblia es palabra actual
-
La fe, ya que la Biblia es Palabra de Dios.
De esta forma evitaremos
caer en errores como por ejemplo:
-
Confundir nuestras imaginaciones o fantasías
con lo que realmente dice el texto bíblico.
-
Pensar que nosotros tenemos la verdad absoluta
en la
interpretación de la Biblia.
-
Hacer de la Biblia un texto neutral que no
cuestione ni modifique
nuestra vida ni nuestros criterios prácticos, manipulando
así la Palabra de Dios a nuestro antojo.
Por otra parte no hay que olvidar que la hermenéutica
o interpretación va creciendo y progresando constantemente.
Con la ayuda del Espíritu Santo, crece nuestra comprensión
de la Biblia. "La Iglesia camina a través de los siglos
hacia la plenitud de la verdad, hasta que se cumplan en ella plenamente
las Palabras de Dios" (CV n.8).
Analicemos ahora brevemente los tres elementos de la hermenéutica
bíblica.
La ciencia, porque la Biblia es palabra humana.
Para captar mejor un texto bíblico debemos buscar, por nuestro
medio y con la ayuda de libros o personas, cuál fue la intención
del autor humano expresada y plasmada en el texto. De hecho nosotros
al autor sólo lo conocemos a través del texto. De
allí la importancia de recurrir al texto, y de ubicar a su
autor.
-
a). El texto.
Debemos siempre partir de una lectura atenta y repetida del
texto que vamos a analizar. Esto nos ayuda a verlo bajo diversos
aspectos, y a fijarnos por ejemplo en:
- Palabras y expresiones repetidas, semejantes u opuestas.
- Personas que intervienen: qué dicen, qué hacen,
qué les pasa, etc.
- Diferentes lugares; diversos tiempos, etc.
Todo esto, y el darnos cuenta del contexto en el que se encuentra
nuestro texto, nos va proporcionando elementos fundamentales
para su comprensión. Permite dejar "hablar"
al texto, y ponernos realmente a su "escucha"; impide
que inventemos cosas que de ninguna forma aparecen en el texto.
-
b). El autor.
También es importante ubicar al autor en el tiempo, en
el espacio, en la vida social y literaria para comprender mejor
su intención plasmada en el texto, y así captar
mejor la intención de Dios. Para lograr esta tarea nos
puede servir el contestar a preguntas similares a las siguientes:
- ¿Quién escribió y en qué época?
- ¿Cuál era la situación y problemática
a la que se enfrentaban sus lectores o destinatarios?
- ¿Cuál era la manera de pensar y de expresarse
en aquella época?.
- ¿Qué forma o género literario (por ejemplo:
historia, reflexión, ficción, etc.), empleó
para comunicarnos su mensaje?.
La labor de los exegetas o investigadores de la Escritura es
sumamente
Indispensable a este respecto. De hecho, directa o indirectamente,
la mayoría de los cristianos nos servimos de su estudio
e investigación a través de los cursos que tomamos,
los libros sobre Biblia que consultamos, las introducciones
y notas explicativas que tenemos en nuestras Biblias.
La fe, porque la Biblia
es Palabra divina.
Nosotros nos acercamos a la Biblia como creyentes. Sabemos que Dios,
junto con los escritores sagrados, es el autor de toda la Biblia.
Por eso a la vez que afirmamos que la Biblia es palabra humana,
también confesamos que es Palabra Divina. A través
de esa Palabra, Dios nos está hablando e interpelando; nosotros
nos constituimos en oyentes de esa palabra, en fieles que estamos
a la escucha de lo que Dios quiere de nosotros.
Y para llevar a cabo esto, se necesita la fe, sin ella la Biblia
quedará como una joya literaria o cultural, pero no como
Palabra que nos está interpelando.
Para una recta interpretación en esta línea de fe,
no debemos perder de vista tres principios fundamentales que nos
ayudan bastante:
-
La unidad y contenido de toda la Escritura,
pues Dios es el autor de ambos Testamentos.
-
La analogía de la fe, es decir, la
iluminación que se hace de un misterio a otro.
-
La tradición viva de la Iglesia expresada
en escritos, culto y predicación, etc. A este respecto
el Magisterio de la Iglesia, no desligado del resto del pueblo
de Dios, y sabiendo que no está por encima de la Palabra
del Señor, ejerce el servicio de la interpretación
autoritativa de la Escritura.
La vida, porque la Biblia
es Palabra de Dios actual.
La Biblia, como ya lo señalamos desde el
principio, no es letra muerta u obra de museo, sino que es Palabra
siempre actual y siempre nueva que ilumina y cuestiona nuestra vida.
Ante nuestra situación personal y comunitaria, social y económica,
política y religiosa, familiar y educativa, etc. Dios tiene
algo que decirnos. En la Biblia encontraremos el espíritu
y las grandes pautas de nuestra respuesta concreta, ante las diversas
situaciones que se nos van presentando. La Biblia no es un libro
de recetas y de respuestas fáciles a los problemas de hoy,
pero allí encontraremos el espíritu con que podremos
responder.
Para que nuestra interpretación actualizada de la Biblia
sea correcta, además de la ciencia y de la fe, debemos tener
en cuenta a la comunidad que es guiada por el Espíritu Santo,
y dentro de esa comunidad a los más pobres y sencillos, a
los marginados. Serán ellos quienes en este punto nos ofrecerán
la pauta de una auténtica interpretación de la Palabra
viva del Señor.
Así lo afirma Jesús: "Bendito seas, Padre, Señor
del cielo y de la tierra, porque, si has escondido estas cosas a
los sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla;
sí, Padre, bendito seas, por haberte parecido eso bien"
(Mt. 11, 25-26; cfr.1Cor. 1,17; Jn. 7, 47-49).
Será desde la perspectiva de los pobres, desde la solidaridad
con ellos, donde podremos leer auténticamente el Evangelio.
Manejo
de la Biblia
La Sagrada Escritura está compuesta por 73 libros, a los
que identificamos con un nombre; cada uno de estos libros se pueden
agrupar dependiendo del contenido de los mismos en: históricos
o narrativos, didácticos y proféticos. Pero para mayor
facilidad del manejo de la Biblia, se utilizan otros signos: siglas
o abreviaturas, puntos, comas, etc. de ellos y el uso que les damos
hablamos en seguida. Siglas, capítulos, versículos.
Las siglas: Se da el nombre de siglas
a las abreviaturas de los nombres de los libros, por ejemplo Jn
= Juan; Ex. = Éxodo.
Número del libro: Cuando hay
varios libros con el mismo título, se pone un número
antes de la sigla, indicando así que se trata del primero,
segundo o tercer libro, por ejemplo 2 Sam. = Segundo libro de Samuel;
3 Jn. = Tercera carta de Juan.
Los capítulos: Se llama así
a los trozos largos en que se divide cada libro y se indica con
un número relativamente grande que va después de la
sigla, por ejemplo Jn. 5, equivale a decir: Evangelio de Juan, capítulo
5. 1 Re. 2 = primer libro de los Reyes, capítulo 2
Los versículos: Son
trozos más pequeños que los capítulos, son
subdivisiones de ellos; en cada libro de la Biblia varía
el número de los capítulos y versículos, por
ejemplo Jn. 5,8, equivale a decir: Evangelio de Juan, capítulo
5, versículo 8.
Libros de un capítulo:
Cuando se cita un texto tomado de estos libros, los números
que se utilizan después de la sigla corresponden a los versículos,
por ejemplo Jds. 5 = Carta de Judas, versículo 5; 2 Jn. 4
= Segunda carta de Juan, versículo 4.
Signos de puntuación:
La coma: Siempre
la encontramos en medio de dos números e indica que el primero
hace referencia al capítulo y el segundo al versículo,
por ejemplo Mt. 4,2 significa: Evangelio de Mateo, capítulo
4, versículo 2.
El punto: Este signo
se utiliza para significar "y", por ejemplo Gén.3,
1.9 equivale a: Libro del Génesis, capítulo 3, versículos
1 y 9.
El punto y coma: Estos
signos, cuando van juntos, equivalen a una nueva cita, después
de haber hecho una anterior, por ejemplo: Jn.10, 4; 12,9 quiere
decir: Evangelio de Juan, capítulo 10, versículo 4
y capítulo 12, versículo 9. esto mismo se hace cuando
las citas son de libros distintos, por ejemplo Jn.1,18; Mt. 5,8.
El guión: Este
signo equivale a decir "al", por ejemplo Jn. 7, 4-8 quiere
decir: Evangelio de Juan, capítulo 7, versículos del
4 al 8. Mt. 6,19-7,5 equivale a: Evangelio de Mateo, capítulo
6, versículo 19 al capítulo 7,versículo 5.
La letra "s": Ordinariamente
se utiliza al final de una cita, e indica, que además de
considerar la cita que se ha dado, debe leerse el versículo
siguiente, por ejemplo Lc.11, 27s equivale a: Evangelio de Lucas,
capítulo 11, versículo 27 y siguiente. Si encontramos
"ss" deben leerse los versículos siguientes que
hablan del mismo tema.
Las letras "a, b, c": Cuando
después de una cita hay alguna de estas letras, significa
que lo que buscamos está en la primera, segunda o tercera
parte respectivamente, del versículo, por ejemplo Gén.
4, 3b indica que nos referimos al capítulo 4, versículo
3 en la segunda parte. Estas letras sin embargo, son poco utilizadas.
Reflexiones
1. ¿Cuándo leemos la Biblia,
lo hacemos con la intención de transformar nuestra vida personal
y nuestra conducta social?
2. ¿Cuándo escuchamos o leemos la Biblia, creemos
sinceramente que es Dios quien nos habla en ese momento?
3. ¿En nuestro tiempo, inspirará Dios a algunas personas
para hablar y actuar?
4. Muchas personas se acercan a la Biblia a fin de encontrar en
ella verdades científicas, ¿Qué podemos decir
al respecto?
5. ¿Hasta qué punto dejamos que la Sagrada Escritura
ilumine y cuestione nuestra vida; y a la vez, que nuestra misma
realidad, personal y comunitaria, nos ayude a una mejor interpretación
de la Biblia?
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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