Contenido
del libro de Daniel
El libro de Daniel se presenta dividido en dos partes casi iguales:
a)
Caps. 1-6: Contiene seis relatos edificantes sobre Daniel y sus
tres compañeros en la corte de Babilonia.
b)
Caps. 7-12: Comprende visiones en que Daniel contempla bajo imágenes
simbólicas, los 4 reinos terrenos que el pueblo de Dios conoció
desde la conquista babilónica de Judá (año
587 a.C.) hasta el momento en que Dios establezca su Reino eterno
sobre la tierra.
La
última parte deuterocanónica (Dan. 13-14) contiene
los tres relatos del triunfo de Daniel en el caso de Susana, contra
los sacerdotes de Betel y contra el dragón
Mensaje
y enseñanzas
Está muy claro que la obra se escribió
ante todo para dar ánimo a los Judíos, para que se
mantuvieran fieles al Dios de sus Padres, en una época en
que sólo sentían el atractivo paganizante de Grecia
y eran víctimas de las violentas persecuciones de Antioco
IV.
En consecuencia, el autor tiene especial interés
de demostrar que la sabiduría de Dios es mayor que toda sabiduría
y poderes humanos, dando pruebas de que Dios puede salvar a sus
fieles de los perseguidores.
Daniel proclama esta verdad para los hombres de
todos los tiempos: Dios es el dueño de toda la historia;
Él utiliza la aparición y la caída de los imperios
como paso a su Reino Universal.
Su mensaje central es el siguiente: Los reinos
de este mundo surgen, crecen y se acaban mientras un solo reino
queda: El Reino de Dios (2, 44ss.). Este Reino llegará al
momento dispuesto por Dios (8,19-25). El autor de Daniel, insiste
claramente en que este Reino de Dios está próximo
a venir y hasta fija en números simbólicos la fecha
de este acontecimiento (9,24-27).
3.1 Mesianismo del "Hijo
del hombre"
El libro de Daniel no menciona que el Hijo del hombre es
de la estirpe de David, sino que insiste en su proveniencia directa
de Dios (7,13). El iniciará el Reino de Dios.
Es interesante pensar como Jesús se apropió
del título de "Hijo del hombre" (Mt. 24,30; Lc.
21,27; Mc. 13,26), dando a entender su origen divino, el poder que
le dio el Padre (Dan. 7,14) junto al concepto de su humildad de
"Siervo de Yahvéh".
3.2 Libro de la oración
humilde y contrita
A diferencia de otros profetas, Daniel no se lanza con violentas
amenazas contra las culpas de su pueblo, sino que se pone en humilde
actitud de oración, recuerda las culpas del pueblo, asumiéndolas
sobre sí con dolor y conmovedora confesión (9, 4-19).
Se solidariza con el pecado de su pueblo, expía
con ayuno, oración y sufrimiento, aceptados como justo castigo
de las culpas (9,1ss; 10,2ss).
El autor de Daniel insiste una y otra vez en que Dios ayuda al justo
y humilde que observa la ley de Moisés, también en
el peligro, y lo libera como liberó a Daniel (1,8-17) o a
los tres jóvenes del horno (3, 8-25) o a Daniel en el foso
de los leones (6,1-25).
3.3 La angeología
del libro de Daniel
El profeta atribuye un importante papel a los
ángeles como ministros de Dios, que a través de ellos
revela su voluntad a los hombres. Daniel nombra y da importancia
más que nadie en el AT. a Gabriel y a los ángeles.
Ellos están a la presencia de Dios (7. 10).
Su tarea entre los hombres es de ayudar y consolar
(3, 91-92), de ser mensajeros de la voluntad de Dios, explicando
el sentido de las visiones (8,16; 9,21-22).
3.4 La resurrección
de los muertos
Otra aportación importante en la enseñanza de Daniel,
es la clara doctrina de la resurrección de los cuerpos (12,12),
en sintonía con los libros de los Macabeos (2Mac. 12, 43-45),
lo que hace pensar que la fe en la resurrección era ya común
en el pueblo de Dios desde el II siglo a.C.
Páginas
escogidas
Para entender mejor algunas páginas del libro, medita estos
párrafos, que son de los más importantes de Daniel:
Dan.
2, 1-49: El sueño de Nabucodonosor:
El autor de Daniel con sutil ironía, pone en mala la sabiduría
humana de la corte y sus magias y ensalza la sabiduría divina,
invitando a su pueblo a ser fiel a la ley de Dios.
El sueño
de la estatua y su explicación tiene además una enseñanza:
La historia humana es un sucederse de imperios, de gobiernos controlados
y previstos por Dios. Al final Dios fundará su propio reino:
-
Dan.
3, 1-97: Los tres jóvenes en el horno
-
Dan.
6, 1-29: Daniel en el foso de los leones:
Los
dos relatos tienen el mismo mensaje: Dios protege y libera al hombre
fiel a Dios, al que no cede a la tentación de la idolatría.
El autor de estos relatos, trata con fuerte ironía a la idolatría
de los pueblos paganos, poniendo en ridículo las creencias
en dioses falsos, y sobre todo, quiere fortalecer la fe y fidelidad
de su pueblo frente a la persecución.
La oración de Azarias (Dan. 3,26-44), es una joya de plegaria
que sale de un corazón humilde y contrito, muy semejante
a la oración de Daniel (9,4-19).
El himno
de los tres jóvenes en el horno (3,52.90), que recuerda los
salmos 136 y 148, es usado en la oración de la Iglesia, en
Laudes del día Domingo de la 1ª. Semana.
Dan.
5, 1-20: el banquete del rey Baltasar o (Belsasar):
Es otro relato sin intención de narrar historia, sino de
dar una enseñanza teológica sobre la historia. Las
tres palabras en la pared: "contado, pesado, dividido"
indican la suerte de todo reino humano que se burle de Dios. El
autor una vez más quiere fortalecer la fe y esperanza de
los Judíos, confiando solo en el adviento del Reino de Dios.
Dan. 7, 1-14: las cuatro bestias y el "Hijo
del hombre":
Inicia la segunda parte del libro con las visiones apocalípticas:
A través de símbolos de animales el autor describe
y juzga los hechos de su historia. El mensaje es siempre de esperanza
para los judíos perseguidos, con clara alusión mesiánica,
de la cual ya se ha hablado: Cuando el último cuerno de la
cuarta bestia (eso es Antíoco IV) será destruido,
"entonces el reino y el poder será dado en mano de los
santos del altísimo"
(7,27) y se instaurará el Reino universal de Dios.
Dan. 9, 1-27: Oración de Daniel y las
70 semanas
La oración de Daniel es la oración del humilde de
pobre corazón, que medita la historia a la luz de la Palabra
de Dios, implorando perdón con ayunos y sacrificios. En el
ayuno y en la meditación de la Palabra, Daniel descubre el
misterio de las 70 semanas, o sea el misterio de las promesas de
Dios a través de sus profetas.
Esta visión es una de las profecías más famosas
del libro de Daniel (9,24-27). La profecía es claramente
mesiánica.
El profeta
describe la historia de Israel y de los pueblos: Las 70 semanas
son un número simbólico de semanas de años.
En las primeras 7 semanas de años (49 años) se narra
desde la destrucción del templo en 587, hasta la liberación
(530) del "jefe ungido", Ciro (Dan. 9,25). Viene después
el período simbólico de 62 semanas que llega hasta
el comienzo de la persecución de Antioco IV, con la muerte
del sacerdote Onías: "un ungido será muerto"
(9,26). En la última semana se narran los acontecimientos
contemporáneos al autor; con Antioco IV que coloca en el
altar del templo "el abominable ídolo" (9,27).
La enseñanza es clara: Es siempre Dios quien guía
la historia humana; todo también la persecución, prepara
la instalación del Reino de Dios.
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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