Manual de Formación Bíblica 2003 - 2004

 

EL LIBRO DE LOS SALMOS -Segunda parte-

Sugerencias para rezar y estudiar los salmos

 

Sugerencias para rezar y estudiar los salmos

Sugerencias para la oración comunitaria

Introducción a algunos salmos

   

Sugerencias para rezar y estudiar los salmos

No hay un solo camino, ni hay receta definitiva en lo que concierne un método de oración y de estudio de los salmos. Aquí damos algunas indicaciones, luego la práctica personal y comunitaria te sugerirán infinitas maneras para aprovechar de los salmos en tu oración.

  • a) Primero es necesario conocer el libro de los salmos en general, según las indicaciones dadas en la lección anterior.

  • b) Escoge un salmo de alabanza, de confianza, de súplica… según el momento que estás viviendo y el sentimiento que preferentemente quieres expresar.

  • c) Lee el salmo entero, despacio, con calma, procurando ponerte en el lugar del salmista, imaginando las situaciones que vive el pueblo de Dios en el momento o situación que el salmo describe. Busca entender lo que lees relacionándolo con tus conocimientos de la Biblia.

  • d) Relee el salmo, pero esta vez actualizándolo a tu situación o la situación de tu comunidad, del mundo de hoy. Trata de vivenciar lo que lees, o sea asumir aquello, decirlo "con toda el alma", haciendo tuyas las frases leídas. Se trata de aplicar a ti y al momento presente, la situación, el sentimiento y la oración descrita en el salmo.

Continúa el salmo: procurando mantener el estilo del salmo (alabanza, agradecimiento, súplica, etc). Puedes continuar u orar con tus palabras. Si estás leyendo un salmo de alabanza, continúa alabando a Dios, recordando y reconociendo la acción salvadora de Dios en tu vida, en los acontecimientos de hoy… si el salmo es una súplica, manifiesta tus problemas poniéndolos a la presencia de Dios, renovando tu abandono a su voluntad, etc.


Sugerencias para la oración comunitaria

Rezar los salmos en comunidad, es la forma más propia de usarlos, de hecho fueron escritos para la comunidad y fueron usados siempre como la oración pública y litúrgica del pueblo de Israel.

La Iglesia también nos propone el uso comunitario de los salmos; en la Misa aclamamos al Señor con un salmo entre las dos lecturas bíblicas, y en "La Liturgia de las Horas", que es la plegaria pública de la Iglesia a lo largo de las horas del día (Laudes, Vísperas, etc.), oramos en gran parte con estos bellísimos cánticos inspirados.

Es sumamente bueno, también en nuestras reuniones, grupos de oración, asambleas cristianas y otras ocasiones de encuentro comunitario, familiarizarse con esta forma de orar, proponiendo la oración de un salmo conocido.

Algunas indicaciones útiles para su uso:

a) Debemos conocer de antemano el contenido del salmo que vamos a proponer para la oración comunitaria.

b) Un detalle que ayuda mucho es, antes de rezar el salmo, motivarlo, dar una breve introducción histórica del contenido que facilite su entendimiento.

c) Es importante también elegir una versión de la Biblia que traiga una buena traducción entendible a la gente: el texto de la Biblia de América, parece la más cercana al pueblo. Si todos tienen la misma versión de la Biblia, será más fructuoso que se anuncie el salmo y que todos sigan su lectura.

d) Hay varias formas de proponer un salmo para la oración comunitaria:

    • Dos lectores leen despacio el salmo, una estrofa cada uno y todos escuchan.

    • Un lector lee el salmo y todos responden a cada estrofa con una aclamación o estribillo cantado.

    • Lectura espontánea de una estrofa cada uno, dentro del grupo.

    • Resonancia del salmo: Después de la lectura del salmo, cada uno libremente repite la frase que le gustó.

    • Actualización del salmo: Después de la lectura, cada uno libremente continúa el salmo con oración personal espontánea, de acuerdo al tema del mismo.

    • Meditación del salmo: Después de la lectura pausada del salmo, cada cual dice lo que ha entendido de el, hace alguna reflexión sobre su enseñanza.

    • Los salmos y la expresión corporal: Actualmente se está descubriendo que en la oración toda la persona participe: el alma y el cuerpo. En los salmos el cuerpo es muy presente, muchos de ellos describen actitudes y expresiones del cuerpo, seguramente su canto en las liturgias era acompañado por gestos de todo el pueblo.

La oración de algunos salmos se puede acompañar con expresiones corporales según la sensibilidad del grupo que ora, y las actitudes que el mismo salmo sugiere:

  • Levantar las manos: (Sal. 28, 2; 134, 2; 119, 48; 63, 5)

  • Elevar los ojos: (Sal. 131,1; 141,8; 121,2)

  • Extender los brazos o las manos: (143,6; 88,11; 77,3)

  • Postrarse o inclinarse en adoración o súplica (5,8; 132,7; 138,2)

Introducción a algunos salmos

Proporcionamos una pequeña explicación a los salmos que más se usan en la oración cristiana.

Esta explicación te servirá para entender mejor el tema del salmo y se puede usar como una introducción en una oración comunitaria o grupal.

SALMO 1: Es un salmo sapiencial. Invita a la reflexión sobre los "dos caminos", el de los justos y de los impíos, asegurando la bendición de Dios sobre el justo.

SALMO 2: Salmo real-mesiánico, compuesto en ocasión de una coronación del rey. En sentido figurado se refiere a Cristo Jesús, el Mesías, Hijo de Dios, vencedor sobre los reinos de este mundo. Este salmo es recordado muchas veces en el NT (Hch. 4,25; 13,33; Ap. 19,19). Para nosotros su lectura es un canto de confianza en Cristo vencedor y Señor de la historia.

SALMO 4: Es un salmo de confianza, muy apto para la oración de la noche, el salmista al acabar el día se refugia en el Señor como su seguridad.

SALMO 5: Con este salmo que es una súplica de la mañana, se invoca al Señor para que preserve del mal y de los peligros, pidiendo rectitud en la conducta.

SALMO 6: Es un salmo de súplica, primero de los 7 salmos penitenciales; se pide misericordia a Dios por el sufrimiento causado por nuestras culpas.

SALMO 7: Es un típico salmo de súplica, la oración de un hombre acusado injustamente, que se refugia en el templo y pide ayuda a la justicia de Dios. Esta oración es muy apta para momentos de angustias, o para sentirnos solidarios con tantos hermanos que sufren injusticias.

SALMO 8: Es un salmo de alabanza, celebra la grandeza de Dios que manifiesta sus maravillas en la creación, pero sobre todo en el hombre, puesto al centro del universo, como objeto privilegiado del Amor de Dios.

SALMO 9: Es una oración de acción de gracias, por un hombre, que reconoce el haber sido liberado de una situación de angustia y encuentra su refugio solo en Dios. Él, que desde el cielo mira a todos, protege a los buenos y prepara el castigo para los impíos.

SALMO 11: Es un canto, con imágenes poéticas, de confianza de Dios, de un hombre que se refugia en el templo de Dios, y se rehúsa a seguir el consejo de los amigos, de huir. Frente a los peligros y problemas, el refugio más seguro es la presencia del Señor. Nos recuerda las palabras de San Pablo: "¿Si Dios está con nosotros, quién nos condenará?"

SALMO 12: Es una liturgia de súplica colectiva, que proclama la confianza del pueblo en su Dios. Es la súplica de la comunidad que abre los ojos sobre la realidad de mentira, propaganda, falsos profetas que pregonan vida fácil, que disimula las injusticias de unos pocos. En esta situación el salmo nos invita a descubrir el engaño de las palabras del mundo y la verdad de la Palabra del Señor.

SALMO 15: Es un salmo litúrgico que se cantaba cuando los peregrinos entraban en el templo. Se presentan algunas condiciones para ser dignos de estar en la presencia de Dios: honradez, justicia y sinceridad.

SALMO 16: Este salmo expresa un confiado abandono en Dios en un momento de prueba o tentación. Dios solamente tiene importancia en nuestra vida. Él solo merece ser elegido como ideal de la vida, lo demás cuenta muy poco.

SALMO 22: Es el conocido salmo que Jesús rezó desde la cruz. Muchos detalles nos recuerdan la pasión de Cristo. Dentro de la ejemplar descripción del sufrimiento, el orante se abandona en el Señor, confiado en su ayuda.

SALMO 23: "El señor es mi pastor…" es una oración de confianza muy conocida. La ocasión es un banquete de agradecimiento de quien ha sido acusado injustamente, y después del peligro proclama su alegría de haber confiado en el Señor.

SALMO 24: Este salmo era cantado a dos coros por los peregrinos que iban al Templo de Jerusalén, en ocasión de la procesión con el Arca de la Alianza. En la primera parte nos recuerda las virtudes y disposiciones necesarias para entrar en el Templo del Señor.

SALMO 25: En este salmo la súplica se mezcla a la confianza y a la petición de perdón. Las frases sencillas salidas del corazón humilde y pobre, hacen de esta oración una joya para nuestra oración personal.

SALMO 27: Es un salmo de súplica. El lamento de la primera parte del salmo se abre, en la segunda parte, hacia un confiado abandono en Dios y en la seguridad de que el Señor nunca nos abandona.

SALMO 31: Es un salmo de súplica, lleno de confianza y fortaleza en que Dios libera de todo problema y angustia, predomina el sentido de agradecimiento por la seguridad de que Dios es nuestro amigo y amparo.

SALMO 32: Es uno de los siete salmos penitenciales. El recuerdo del pecado perdonado abre el corazón a la alegría y alabanza por la misericordia de Dios que concede el perdón a quien lo invoca humildemente.

SALMO 34: Es la oración de agradecimiento de un pobre que canta la bondad del Señor. En este salmo quizá se inspiró la Virgen María en su canto del "Magnificat", pues tiene muchos temas en común: descubramos las semejanzas entre los dos cánticos.

SALMOS 42-43: Constituyen una sola unidad
El salmista está cerca de las aguas del Río Jordán, en la región del monte Hermón; la contemplación del paisaje le inspira este cántico de nostalgia del templo lejano. El ansia del salmista es también nuestra ansia de Dios, y nuestra sed de intimidad con el Señor.

SALMO 49: Es un salmo sapiencial, apto para nuestra meditación sobre la vida. La riqueza y el poder del mundo no lleva a nada, son vanidad. No valen para la vida futura, porque como la muerte dejamos todo aquí; pero no valen tampoco en esta vida, porque el hombre en la prosperidad se olvida fácilmente de pensar y de ser sabio.

SALMO 51: Es un salmo penitencial, quizá el más conocido de los salmos, por la profundidad del sentimiento de dolor que expresa frene al propio pecado. Nos invita a tener el vivo deseo de ser liberados del pecado. Esta purificación interior es obra sólo de Dios; y Dios la cumple si en el pecador hay un sincero arrepentimiento.

SALMO 62: Es un salmo de confianza. Una persona, que es un líder de la comunidad esta pasando por grandes dificultades, y se da cuenta que la sociedad a su alrededor se mueve sobre la mentira, el ansia de riqueza y poder, sobre la hipocresía. En esta situación sólo Dios puede ofrecer seguridad absoluta, y a Él se aferra también nuestra confianza y nuestro descanso espiritual, frente a los mismos problemas de nuestra sociedad.

SALMO 63: Es un salmo de súplica individual, frente a la caducidad de todas las cosas terrenas, incluso las más santas y buenas, el salmo expresa la profunda sed de experiencia de Dios porque "Tu amor es mejor que la existencia". Nos recuerda las Bienaventuranzas "Dichosos los que tienen hambre y sed de Dios y de su justicia".

SALMO 65: Es una bellísima oración colectiva de alabanza a Dios. El pueblo se reúne en el Templo para reconocer los dones de la tierra y agradecer a Dios. En el salmo se alaba a Dios que nos escucha, perdona nuestros pecados, nos reúne en su casa; es la esperanza de todos, nos bendice y da fertilidad a la tierra.

SALMO 67: Es un salmo de alabanza y agradecimiento colectivos. En él se expresa el deseo de que todos los pueblos conozcan al Señor y sus obras de salvación. Muy apto para una oración misionera.

SALMO 73: Es un salmo sapiencial, terminando con una alabanza y agradecimiento a Dios y a su sabiduría. Sin duda esta oración es una de las más bellas y sublimes del AT. El tema que pone en el diálogo con su Dios es siempre actual: "¿Por qué a los que se esfuerzan por ser buenos, todo se les cae encima y sufren, mientras que a los que dan la espalda y hasta se burlan de Dios, todo les va bien?" "traté de comprenderlo… y sólo el día que pude penetrar los secretos de Dios me di cuenta de cual era su fin".

SALMO 77: El salmo, escrito en un momento dramático para el pueblo de Israel, es una apasionante reflexión sobre la Providencia de Dios que opera a lo largo de la historia. Los caminos de Dios son insondables; sin embargo, también en los acontecimientos dolorosos es siempre su amor el que guía nuestra vida.

SALMO 80: Esta lamentación es una súplica a Dios en un momento de desolación y de dolor que ha caído sobre el pueblo. En una situación de dolor de toda la comunidad, la oración del cristiano se abre a la fe y a la esperanza.

SALMO 84: Es un "cántico de peregrinación". Los peregrinos que caminaban hacia Jerusalén, cantaban su alegría y ansia de llegar a la presencia de Dios, su alabanza al Dios que llena la vida. No dejemos de reavivar nuestro anhelo de llegar a la patria eterna y la alegría de estar en la presencia del Señor en su casa.

SALMO 91: Es un salmo de confianza, con intención claramente didáctica, seguramente fue escrito en una época post-exílica, en un tiempo de inseguridad y pesimismo de la nación. En esta situación, el salmo invita al creyente a repetir con certeza: "Dios protege al que confía en Él". Esta oración nos reafirma en poner nuestra seguridad en el Señor, a pesar de los problemas, y nos recuerda las palabras de Jesús: "A mis ovejas les doy la vida eterna; nadie las arrancará de la mano de mi Padre".

SALMO 95: La Iglesia reza este salmo todos los días al iniciar la "Liturgia de las Horas". Es un himno de alabanza que celebra a Dios como Rey y Señor, cantado en la liturgia del pueblo de Dios.

SALMO 103: Es un bellísimo himno de alabanza al amor y misericordia de Dios, que revela una profunda sensibilidad religiosa. Es una de las oraciones más bellas para nuestra sensibilidad cristiana y muy cercana a la Palabra de Jesús cuando habla al Padre.

SALMO 104: Es un maravilloso himno de alabanza a Dios Creador, lleno de entusiasmo y optimismo por la vida y por la acción de Dios en la naturaleza. Dejémonos contagiar por la contemplación de la creación como un vestigio del Amor y del poder de Dios.

SALMO 105 106 y 107: Los tres salmos van unidos por el tema que trata: la historia de Israel. La mirada el propio pasado y el recuerdo de la acción salvadora de Dios en la historia personal y del pueblo, es una ocasión, también para nosotros, para alabar a Dios que interviene en nuestra historia para salvar y dar su gracia, incluso a través de los momentos obscuros y de sufrimiento.

SALMO 110: Es un salmo mesiánico, el más celebrado en el NT. el Mesías es presentado como Rey del mundo, Juez de las naciones y Sacerdote para siempre. La Iglesia reza a menudo este salmo para renovar la fe en Cristo, Señor de la vida y de la historia.

SALMO 114: Este salmo era cantado por los israelitas durante la Cena Pascual, porque recordaba el hecho fundamental de la historia de Israel y los prodigios del Señor en el Mar Rojo, en el desierto y en el Río Jordán. Lo cantó también Jesús y sus apóstoles en la última cena. En nuestra oración, este salmo se proclama para recordar las maravillas que Dios hace dentro de nuestra vida y de nuestro pueblo.

SALMO 115: Es una oración colectiva de confianza, que se hace alabanza al Dios único y Todopoderoso, frente al cual los ídolos humanos desaparecen. El pueblo se encuentra en el destierro de Babilonia, donde se adoran muchos dioses. Es una invitación a la confianza plena en el Señor, que ayuda, protege, y bendice a los que le aman.

SALMO 118: Es un cántico litúrgico de agradecimiento, compuesto después de la reconstrucción de Jerusalén. Dios es rico de bondad y misericordia; incluso en los momentos difíciles. Él es nuestra ayuda y nuestra salvación.

SALMO 119: Este salmo es el más largo de todo el salterio. Tiene como tema "La Ley de Dios" y es un elogio de la Ley y de las alegrías que hay en observarla. En cada versículo se encuentra la palabra "ley" o un sinónimo de ella. Repite sin cesar que observar las Palabras de Dios es vida y felicidad.

SALMO 122: Es un himno de peregrinación lleno de entusiasmo y alegría por llegar al Templo, cantado por los que llegaban en procesión a Jerusalén. Con esta oración los cristianos cantamos nuestra alegría de estar en presencia de Dios cuando nos reunimos en comunidad en la Iglesia.

SALMO 123: Es una súplica llena de esperanza en Dios, en un momento de humillación y dolor. También nosotros en situaciones de sufrimiento levantamos confiados nuestros ojos al Señor.

SALMO 124: Es un canto de agradecimiento, después de algún peligro grave superado por el pueblo. Es un llamado para cada uno, para la Iglesia, a reconocer la acción salvadora de Dios en nuestra historia.

SALMO 125: El pueblo cantaba este salmo al contemplar la fortaleza de los muros de Jerusalén. Esta imagen le recuerda que así es Dios con su pueblo. La oración nos invita a ser fieles al Señor también en las pruebas. Quien confía en Él, será estable para siempre.

SALMO 126: Este salmo fue compuesto después del exilio de Babilonia. El primer sentimiento es la alegría del retorno, pero los que regresaron no se esperaban luego tantas dificultades y hostilidades, sin embargo su confianza en el Señor no desmayó. Es una oración que alimenta nuestra esperanza en medio de las dificultades y desilusiones de la vida.

SALMO 127: Es un salmo sapiencial, recalca el sentido de las limitaciones del hombre. En vano nos cansamos por conquistar el bienestar material, personal, por la familia, construir la casa o la ciudad, si esta fatiga no es alimentada por Dios y la fe en Él.

SALMO 130: Es un salmo penitencial: el hombre desde lo profundo de su miseria moral, invoca la bondad y misericordia del Señor para obtener el perdón de sus culpas. Es una oración que la Iglesia canta a menudo en la liturgia de los difuntos.

SALMO 131: Este salmo de confianza expresa la sencillez, la humildad y la pobreza de quien se abandona en Dios. Es tierra y profunda la similitud de la fidelidad de Dios con el amor de una madre.

SALMO 133: En este salmo sapiencial se ensalza la dulzura de una vida fraternal como don de Dios.

SALMO 135: Este salmo es un himno de alabanza, escrito en ocasión de alguna fiesta del templo. Se nos invita a agradecer a Dios por su bondad, su poder, sus obras en la historia del pueblo, como también en nuestra historia de vida.

SALMO 136: Es un himno de Acción de Gracias, utilizado en la fiesta de Pascua, en forma letánica, para recordar los beneficios que el pueblo recibió a lo largo de la historia de liberación. En nuestros labios se hace agradecimiento por todos los dones recibidos en la vida.

SALMO 138: Es una bellísima oración de agradecimiento al Señor que siempre da respuesta con su gracia y sus dones a nuestro pedido de ayuda.

SALMO 139: En este salmo sapiencial, muy rezado en la liturgia y por todos los cristianos, es una reflexión poética sobre Dios que todo lo conoce. Esta reflexión se hace admiración y súplica para que el Señor que nos conoce muy adentro, nos guíe siempre en el camino de la vida.

SALMO 143: Es uno de los salmos penitenciales. En él se implora fuertemente a Dios que nos libre del mal y de las tribulaciones.

SALMO 145: Es un himno de alabanza, como una bella letanía sobre las características del amor de Dios: Él es justicia, fidelidad, bondad, providencia, etc. Los versículos 14 y 15 se han convertido en una popular oración en la mesa de los cristianos.

SALMO 146: Es un himno a la providencia de Dios. Él es poderoso, bueno y fiel: dichoso quien espera únicamente en Él.

SALMO 150: Es el sello de oro a todo el Salterio: una alabanza total, una sinfonía que se eleva de todo el universo para alabar y bendecir al Señor.

 

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