El
Evangelio y los Evangelios
Evangelio, el significado originario
de esta palabra es "Buena Noticia",
"Buena Nueva", y al inicio, durante la predicación
de los apóstoles, se usaba mucho esta palabra para indicar
la Buena Nueva de Salvación en Cristo Jesús:
"Vayan
por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura"
(Mc. 16,15)
Los primeros cuatro libros del NT toman el nombre de "Evangelios"
de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, según el orden del Canon.
Estos
escritos nos presentan la vida, doctrina, pasión, muerte
y resurrección de Jesús que ha sido constituido en
Nuestro Señor y Salvador. De esta forma nos comunican la
"Buena Noticia" de salvación en Cristo, para que
el hombre se convierta a Dios y a sus hermanos y viva en comunidad.
Pero
como el mismo Jesús no escribió nada, fueron sus discípulos
los que emprendieron, en unas circunstancias particulares y con
una finalidad concreta, dejar por escrito unos documentos en los
que se recogiera claramente el mensaje de Jesús. Los evangelistas
se preocuparon ante todo de comunicar esta presencia que seguían
experimentando ellos mismos como una presencia viva.
La
intención que guió a los evangelistas al componer
sus obras era claramente pastoral. Lucas confiesa que su propósito
al escribir el Evangelio fue fortalecer la fe de sus lectores (Lc.
1,4) y Juan escribió el suyo, "para que ustedes crean
que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que
creyendo, tengan vida eterna" (Jn. 20,31).
El
resucitado no es un personaje del pasado, ni es posible tratarlo,
por consiguiente, incluso en el estilo narrativo, como se haría
con otros personajes, por muy grandes que sean, pero que pertenecen
ya a la historia.
Jesús
pertenece siempre a la actualidad. Por esta razón, el tono
del relato evangélico se reviste de una inimitable frescura,
y el lector de todos los tiempos sigue reconociendo en Él,
el acento de la verdad.
Los
autores de los Evangelios
MATEO, MARCOS, LUCAS Y JUAN
Dos de estos discípulos: Mateo ( o Leví)
el publicano y Juan, el hijo de Zebedeo y hermano de Santiago, escribieron
lo que habían oído, lo que habían visto sus
ojos, lo que habían tocado sus manos, acerca de Jesús
( 1Jn. 1,1-3)
Los otros dos evangelistas: Marcos y Lucas, fueron
discípulos de los principales apóstoles; de Pedro
y de Pablo, respectivamente. De hecho Marcos fue discípulo
de Pedro; y Lucas fue compañero en los viajes de Pablo, como
nos lo revelan los Hechos de los Apóstoles.
Evangelio
según San Mateo
Llamado también Leví, Mateo pertenecía al grupo
de personas más odiado por el pueblo judío: Los publicanos.
El pueblo los despreciaba por dedicarse a cobrar impuestos para
Roma, y a causa de las injusticias y extorsiones que cometían.
Pero un día Jesús pasó a su lado (Mt. 9,9)
y se convirtió en su apóstol.
Mateo
escribió esta primera recopilación de las Palabras
del Señor entre los años 75- 80 d.C. en lengua aramea,
el mismo lenguaje usado entonces por el pueblo y hablado por el
mismo Jesús, y lo hizo a petición de los discípulos
en beneficio de los judíos que se convertían al cristianismo.
Se deduce esto porque este Evangelio supone la destrucción
de Jerusalén ocurrida en el año 70 d.C. (Mt. 21,41).
3.1
Mateo y su comunidad
La comunidad a la que se dirige el Evangelio de Mateo, vivía
una compleja
situación. Hacia fuera el problema más importante
era el enfrentamiento con el judaísmo; hacia dentro experimentaba
la división y sufría las tensiones propias de una
comunidad cristiana de la segunda generación, en la que comenzaban
a aparecer la pereza, el abandono, el abuso de poder, la indiferencia
y otras actitudes similares.
Después
de la destrucción del templo de Jerusalén en el año
70 d.C. el judaísmo se había reducido al grupo de
los fariseos; estos, por su parte, habían adoptado una postura
intransigente con los demás grupos judíos, y muy especialmente
con el grupo de los discípulos de Jesús. Por otro
lado, cada vez eran más los cristianos que entendían
la fe en Jesús como algo independiente del judaísmo.
Estas tensiones provocaron la ruptura entre cristianos y judíos
y dieron lugar a una intensa polémica, que se refleja en
este Evangelio. (Mt. 23,1-12; 21,43).
3.2
Contenido doctrinal
Jesús es el Mesías: Mateo responde a la situación
que vivía su comunidad mostrando que Jesús es el Mesías,
explicando que la Iglesia ha heredado la misión de Israel,
e invitando a los cristianos a vivir según las enseñanzas
de Jesús.
Para
aquellos cristianos, que vivían una dura confrontación
con el judaísmo, era muy importante mostrar que Jesús
era el Mesías, es decir, el Hijo de David, en quien se habían
cumplido las promesas del AT. Sin embargo, Jesús no aparece
como un Mesías glorioso, sino como el Hijo del hombre que
tiene que padecer hasta morir completamente abandonado en una cruz.
Sólo
desde la figura del siervo sufriente (Is. 42,49) podía entenderse
la forma en que Jesús había encarnado su condición
de Mesías. No obstante, para Mateo y su comunidad Jesús
es ante todo el Hijo de Dios, así es como lo identifica la
voz del cielo en el bautismo (Mt 3,17).
Este
libro también sirve como puente entre el AT y el NT. Y así
une las profecías del Mesías que vendría con
el cumplimiento de las mismas. Sólo en los 3 capítulos
primeros repite 6 veces "para que se cumpliese".
Reino de los cielos: Expresión que sólo la emplea
San Mateo. Jesús es el Mesías que aparece predicando
el Reino de los Cielos, que ha llegado con su presencia (4,17; 12,28).
De hecho la predicación sobre el Reino ocupa la gran parte
de los discursos de Jesús; el programa del Reino: 5-7; las
parábolas sobre el Reino: 13.
La Iglesia:
La Iglesia es para Mateo el pueblo reunido por Jesús, la
verdadera descendencia de Abraham, que ha heredado la misión
del antiguo Israel (Mt. 21,43). Jesús dirige su Buena Noticia
en primer lugar a Israel, para anunciarle que ha llegado el tiempo
en que debe llevar la salvación a todas las naciones (Is.
2,2-5).
Inexplicablemente,
Israel no escucha esta invitación y rechaza a Jesús
(Mt. 11-12; 21,33-46). Como consecuencia de este rechazo, Jesús
convoca un nuevo pueblo, el auténtico Israel, que dará
los frutos a su tiempo (Mt. 21,43) y cuya misión consistirá
en hacer llegar la Buena Noticia a todos los hombres (Mt 28,16-20).
3.4
Distribución de este Evangelio
Podemos dividir el Evangelio en tres partes, cuyo contenido se anuncia
en el versículo con el que comienza cada una de las tres
partes (Mt 1,1; 4,17; 16,21).
-
I
Presentación del Mesías (Mt 1, 1 - 4,16)
-
II
Invitación a Israel. Anuncio del Reino de los Cielos
(Mt. 4,17 - 16,20)
Anuncio del
Reino con obras y palabras (Mt 4,17 -11,1)
Rechazo de
Jesús. El Reino en controversia (Mt. 11,2 - 16,20)
-
III
Invitación a los discípulos. El destino sufriente
del Mesías (Mt. 16,21 - 28,20). Instrucción a
los discípulos (Mt. 16, 21 - 28,20).
Rechazo de Jesús. Pasión y resurrección
(Mt. 21,1 - 28,20).
Evangelio
según San Marcos
"¿Quién dice la gente
que soy yo?".... "y según ustedes ¿quién
soy yo?". Esta pregunta que Jesús hizo un día
a sus discípulos en Cesárea de Filipo, no ha perdido
actualidad en los veinte siglos que han transcurrido desde aquel
día. Hombres y mujeres de todas las épocas y geografías,
han visto en Jesús un maestro, un líder, una personalidad
atrayente.
Sus enseñanzas sobre el amor, su atención a los desposeídos
de la tierra, su oposición a todo lo que oprime al hombre,
sus acciones liberadoras, han hecho de él un personaje aceptado
y admirado.
Pero esta aceptación tiene un límite
y ese límite se encuentra en el calvario. Hasta allí
no llega la admiración, porque su muerte resulta escandalosa.
Solo unos pocos se detienen para escuchar la invitación a
tomar la cruz y seguir a Jesús, único camino para
llegar a conocer su verdadera identidad. El Evangelio de Marcos
es una invitación a descubrir el auténtico rostro
de Jesús, recorriendo a su lado el camino que conduce a la
cruz, y a través de ella a la resurrección.
Marcos, es el evangelista más breve
y esquemático, y recoge la predicación de san Pedro.
San Marcos, o mejor Juan, apellidado Marcos (Hch. 12,12) no fue
uno de los doce apóstoles de Jesús, pero aprendió
a conocerle a través de las palabras y de la experiencia
de san Pedro, que le da afectuosamente el nombre de hijo (1 Pe.
5,13).
4.1 Marcos y su
comunidad
Los destinatarios del segundo Evangelio son, en su mayoría
no judíos, a quienes el evangelista tiene que explicar expresiones
y costumbres judías (cfr. Mc. 5,41; 7,3). Pertenecían
con toda probabilidad a una pequeña comunidad establecida
en la gran ciudad de Roma. Corrían tiempos difíciles
para ellos; resultaban odiosos tanto para los judíos como
para los romanos.
La fidelidad a la doctrina de Jesús
comportaba el riesgo continuo de verse despreciados, maltratados
e incluso perseguidos, como ocurrió en tiempos del emperador
Nerón en el año 64 d.C.
En esta situación de persecución
y de crisis se hacía necesario afianzar la fe. Marcos se
propuso responder a aquella situación crítica dirigiendo
la mirada hacia Jesús para profundizar en el misterio de
su persona.
La fecha de composición puede fijarse
entre los años 60 d.C. y 70 d.C. por eso, aunque es el segundo
en el orden de la Biblia, sin embargo es el primero cronológicamente
hablando.
4.2 Contenido doctrinal
Identidad de Jesús,: Marcos nos presenta a Jesús como
el "Hijo de Dios" . Para Marcos, como para toda la cristiandad
primitiva, el título Hijo de Dios, era sin duda el más
adecuado para expresar tanto el origen divino de Jesús como
su vinculación sin igual a Dios y su verdadera humanidad.
El mesianismo de Jesús no consiste
en algo triunfalista, sino en la entrega de su vida hasta la muerte,
tal como lo explica en los tres anuncios de la pasión (8,31-33;
9, 30-32). Este camino de la renuncia y de la entrega es el que
debe seguir el discípulo de Jesús (8, 34-38).
Ceguera e incomprensión. Ante la
persona de Jesús y su proclamación mesiánica
se da una ceguera e incredulidad de parte de los discípulos
y de la muchedumbre (3,5-6; 8,14-21) y sobre todo una incomprensión
de su mesianismo sufriente (8,32ss; 9,32-34).
Secreto mesiánico: Aunado a los
temas anteriores, aparece recalcado en Marcos el "secreto mesiánico",
es decir, la prohibición que Cristo impone de divulgar su
mesianismo (1,34.44; 3,12; 5,43). Jesús a través de
esta prohibición, quiere impedir una interpretación
errónea, y sobre todo nos quiere hacer ver que el carácter
específico de su mesianismo se revelará plenamente
sólo en la cruz (15,39).
4.3 Distribución
de este Evangelio
-
I Jesús, Mesías (Mc.
1,14 - 8,30)
Revelación de Jesús y ceguera de los dirigentes
judíos (Mc.1, 14 -3,6).
Revelación de Jesús e incomprensión de
sus parientes y paisanos
(Mc 3,7 - 6,6).
Revelación de Jesús y reconocimiento inicial de
sus discípulos
(Mc. 6,6 -8,30).
-
II Mesías sufriente e Hijo
de Dios (Mc. 8,31 - 16,8).
En camino hacia Jerusalén: revelación del camino
doloroso del Mesías
(Mc. 8,31 -10,52).
Jerusalén: Revelación de una autoridad que supera
la del "Hijo de David" (Mc. 11,1 -13,57).
Pasión y resurrección de Jesús: revelación
en plenitud (Mc. 14,1 - 16,8).
Evangelio
según San Lucas
"Hoy ha llegado la salvación a esta
casa, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que
estaba perdido" (Lc. 19,9-10). Jesús dirigió
estas palabras a un pecador público, a un hombre despreciado,
a un explotador de la gente sencilla. En ellas se encuentra el mensaje
de misericordia y comprensión que proclama el Evangelio de
Lucas, en el cual la cercanía de Jesús a los enfermos,
a los pecadores y a los despreciados, revela el rostro misericordioso
de Dios y su amor entrañable a todos los que están
alejados de Dios.
Es el Evangelio de la misericordia, en el que
la Buena Noticia de la salvación se ofrece a todos los que,
como el hijo pródigo, se creen indignos de tan magnífico
don; Buena Noticia para los hombres cansados y agobiados, desanimados
y abrumados de todos los tiempos.
San Lucas, médico de profesión,
discípulo y compañero de Pablo, (Hech. 16, 10-17)
y colaborador de él. No fue del grupo de los doce (Lc. 6,12-16).
Escribió su Evangelio en Acaya (Grecia) o en Roma entre los
años 80-90.
Es un historiador de estilo elegante, concienzudo y detallista,
pues nos comunica con exactitud datos y fechas de la vida y palabras
de Jesús.
5.1 Lucas y su comunidad
La comunidad a la que Lucas dirige su Evangelio pertenece a la segunda
generación cristiana y vive inmersa en el contexto cultural
y político del imperio romano. Es una situación nueva
en la que se plantean nuevos problemas y aparecen nuevas perspectivas.
El evangelista intentó responder a ellas volviendo a contar
la peripecia histórica de Jesús y de la Iglesia naciente.
La situación interna de la comunidad es
también nueva. Comienzan a estar lejos los ímpetus
iniciales, el anunciado regreso del Señor parece retrasarse,
y el peligro de acomodarse a este mundo se hace cada vez mayor.
Aparece la tentación de la rutina, de aferrarse a los bienes
de este mundo y de olvidar las exigencias radicales del seguimiento.
Es una comunidad que necesita ser invitada a la conversión,
y para ello nada mejor que recordar las Palabras y la Vida de Jesús.
Lucas se dirige principalmente, como Pablo, a
lectores cristianos convertidos del paganismo, imbuidos de cultura
helenista, que encuentran en su Evangelio una constante expresión
de la misericordia de Cristo.
5.1 Contenido doctrinal
Lucas dirigió su Evangelio especialmente a los lectores griegos,
- o no judíos- y les presenta a Jesús como el Hijo
del hombre; el ser humano ideal.
Jesús, Profeta, Salvador y Señor:
La persona de Jesús en el Evangelio de Lucas viene presentada
sobre todo bajo tres facetas importantes. En primer lugar se destaca
que es el evangelizador de los pobres (4, 16-24) y el profeta (4,24;
7, 16-39). En segundo lugar nos hace ver que Jesús es el
Salvador de todos los hombres (1,31. 69. 71; 2,11.32).
Jesús no sólo cura, sino que perdona
los pecados y ofrece la salvación, liberando del demonio
( 8,36) y prometiendo la salvación escatológica (9,24;
13,23). En tercer lugar Lucas nos presenta a Jesús como el
"Señor", título de la gloria dado aún
antes de la resurrección (7, 13.19; 10, 1. 39. 41).
Universalismo de la salvación: Desde el
anuncio de los ángeles a los pastores, la paz se ofrece no
sólo a los judíos, sino a todos los hombres a quien
ama el Señor (2,14). Simeón proclama a Jesús
como "luz para alumbrar a las naciones" (2,32). El Bautista
anuncia que todos ("toda carne" = "todo hombre")
verán la salvación (3,6). Todas las gentes, oriundas
de diversas partes, pueden entrar al Reino (13,29).
Dentro de este universalismo de salvación,
la ciudad de Jerusalén juega un papel muy importante, pues
allí se realiza el Misterio Pascual de Jesús, y desde
allí se difundirá el Evangelio (24,49). Debido a este
papel central de Jerusalén, Lucas en su Evangelio subraya
mucho la decisión libre de Jesús de encaminarse a
Jerusalén (9, 51. 53. 57).
Pobreza: Lucas es el evangelista de la pobreza.
Jesús tiene preferencia por los pobres (2,8; 4,18). El mismo
es pobre (2, 7. 23-24), por eso el verdadero seguidor de Jesús
tiene que renunciar a los bienes (12,33) para realizar el proyecto
de compartir. Las riquezas nos impiden lanzar nuestra mirada a la
vida eterna (12, 16-21), nos estorban para ver el prójimo
necesitado (16, 19-31) y se convierten en fuente de injusticias.
En pocas palabras ocupan el lugar que le corresponde única
y exclusivamente a Dios; de allí que difícilmente
entrará un rico al Reino de Dios (18, 18-27) y hasta es maldita
su situación (6,24).
Oración: Lucas enfatiza mucho todo lo referente
a la oración. Así vemos a Jesús orando en momentos
importantes de su vida (3, 21; 5, 16; 6,12; 9, 18.29; 11,1). Escuchamos
también las oraciones de distintas personas: María
( 1, 46-55) Zacarías (1, 68-79). Simeón ( 2, 29-32),
los ángeles (2, 13-14). Uno de sus discípulos le pide
que los enseñe a orar (11,1).
Misericordia de Dios: Lucas también de
una forma singular, destaca la misericordia de Dios (15) manifestada
en su Hijo que perdona y se compadece (7, 36-50; 22,61) en la misma
cruz (23, 34. 42-43).
Espíritu Santo: También nos presenta
la función y acción del Espíritu Santo que
llena de sus dones a Juan Bautista (1, 15. 80), a Isabel (1,41),
a Zacarías ( 1,67), a Simeón (2, 25-27), a María
( 1,35) y sobre todo a Jesús ( 4, 1. 14. 18; 10, 21; 3,22).
El mismo promete el Espíritu a sus apóstoles (24,49)
y a todos los que hagan oración (11,13).
5.2 Distribución
de este Evangelio
El Evangelio de Lucas puede dividirse así:
-
Introducción (Lc. 1, 1-4
-
I Presentación de Jesús (Lc.
1,5 -4,13)
Anuncio del nacimiento de Juan y Jesús (Lc. 1,5-56)
Nacimiento de Juan y Jesús (Lc. 1, 57 -2,52)
Primera actividad de Juan y Jesús (Lc. 3,1 -4,13).
-
II Actividad de Jesús en Galilea (Lc.
4,14 - 9,50)
Manifestación y rechazo de Jesús (Lc. 4,14 - 6,11)
Enseñanzas y milagros de Jesús (Lc. 6,12 - 8,56)
Revelación a los discípulos (Lc. 9, 1-50).
-
III Viaje a Jerusalén (Lc. 9,51 -
19,28).
Seguimiento y confianza en el Padre (Lc. 9,51 - 13,21)
El banquete del amor (Lc. 13,22 - 17,10).
La llegada del Reino (Lc. 17,11 - 19,28).
-
IV Actividad de Jesús en Jerusalén
(Lc. 19,29 - 21,38).
Entrada en el templo (Lc. 19, 29-46)
Controversias con los jefes de Israel (Lc. 19,47 - 21,4)
Discurso escatológico (Lc. 21, 5-38)
-
V Pasión y Resurrección de
Jesús (Lc. 22,1 - 24,49)
Pasión y muerte de Jesús (Lc. 22,1 - 23,56)
Resurrección y manifestación de Jesús (Lc.
24, 1-49).
Evangelio
según San Juan
El Evangelio de Juan es distinto de los otros tres Evangelios. Su
visión de Jesús, su lenguaje misterioso, el enfoque
de la obra, todo hace de él un Evangelio particular. Se ha
dicho de él, que es un Evangelio espiritual, y ciertamente
lo es. Pero al mismo tiempo es el Evangelio que más insiste
en la encarnación de Jesús y en los detalles más
humanos de su vida.
Ambos aspectos se complementan y aportan nueva
luz para contemplar el misterio de Jesús en sus aspectos
más profundos.(su existencia junto a Dios y su igualdad con
Él. Y en sus consecuencias más concretas (su venida
entre nosotros). Divinidad y Encarnación, aparecen así
como dos caras de un mismo misterio, que el prólogo del Evangelio
expresa magníficamente cuando dice: "La Palabra se hizo
carne y habitó entre nosotros".
El Apóstol Juan, hijo de Zebedeo y hermano
de Santiago el mayor (Mt. 4,21), el discípulo amado (Jn.
13,23; 19,26), el que da por sabidas muchas cosas de la vida de
Jesús y su relato tiende a presentarnos la figura humano
- divina de Cristo, enriquecida por tantos años de amorosa
meditación, y por las reflexiones teológicas de su
tiempo.
6.1 Juan y su comunidad
Los cristianos a los que se dirige este Evangelio vivían
una situación difícil y compleja. La propia historia
de la comunidad había pasado por diversas etapas en las que
distintos grupos y tendencias habían provocado polémicas
internas, que originaron tensiones y divisiones. Había discípulos
de Juan Bautista, a los que el evangelista tiene que explicar la
superioridad de Jesús sobre Juan (Jn. 1,19-34). Otros no
podían aceptar que Jesús fuera el Hijo de Dios (Jn.
10,33-38), y mucho menos que Dios se hubiera hecho hombre, o que
hubiera muerto en la cruz.
A estas polémicas internas se añadía
la tensión que supone vivir en un ambiente de rechazo y persecución.
Sus perseguidores son "los judíos", que aparecen
en casi todas las páginas del Evangelio como contarios a
Jesús. Estos judíos, no son ya los maestros de la
ley y los fariseos del tiempo de Jesús, sino aquellos que
después del año 70 d.C. habían impuesto la
tradición farisaica como la única verdadera, rechazando
la interpretación que hacían de la ley los demás
grupos judíos.
Ante esta situación los cristianos de la
comunidad joánica estaban atemorizados. Algunos tenían
miedo de aparecer como discípulos de Jesús (Jn.19,38)
y otros habían abandonado la comunidad (Jn 6,66).
En efecto, el Evangelio y las cartas de Juan reflejan una comunidad
reunida en torno a un misterioso personaje que ellos llaman "el
discípulo amado". El Evangelio lo presenta como el discípulo
más cercano a Jesús (Jn.13,23).
La fecha de composición de este Evangelio
suele fijarse en los últimos años del siglo I d.C.
6.2 Contenido doctrinal
Jesús y su revelación: Juan nos presenta de una forma
singular la persona, el origen, la misión y el destino de
Jesús. Es el enviado y testigo de Dios. Es la Palabra hecha
carne (1, 1-18), el enviado por el Padre al mundo (8,29; 10,36),
viene de Dios (6,46; 7,29); ha bajado del cielo. Por eso sus palabras
son las del Padre (3,34) y su doctrina no es suya, sino de aquel
que lo ha enviado (7, 16; 12,49). Sus obras dan testimonio de esto
(5, 36), de tal forma que quien ve a Jesús ve al Padre (14,9).
El sentido profundo de todo esto sólo lo esclarece el Espíritu
enviado por el Padre (14,26), para dar testimonio de Jesús
(15,26) e introducirnos en toda la verdad (16,13).
La fe: Ante esta revelación de Dios en
Jesús, se espera una respuesta de fe en el hombre (10,38).
Esta es la intención del mismo evangelista al escribir su
obra (20,31). La fe es la adhesión completa y total del hombre
a la persona de Jesús. La fe se verifica o se hace verdadera
en el amor mutuo (13,34-35), en la unidad, en el cumplimiento de
los mandamientos (14, 15.21), en la capacidad de servirnos (13,
14-15).
La vida eterna: De esta forma empezamos ya la
vida eterna (5,24). Si no creemos ya estamos condenados (3,18).
La vida nueva produce frutos (15, 1-6) manifestados sobre todo en
el amor fraterno (13, 34-35).
Carácter simbólico: San Juan subraya mucho el aspecto
simbólico de la revelación de Jesús, por ejemplo,
al multiplicar los panes, Jesús se nos presenta como el Pan
de Vida, haciendo alusión a la Eucaristía (6); al
resucitar a Lázaro se nos manifiesta como la resurrección
y la vida (11), al curar al ciego de nacimiento (9) se nos aclara
más su afirmación de que Él es la luz del mundo
(8,12), etc.
6.3 Distribución
de este Evangelio
-
Prólogo y testimonios (Jn. 1, 1-51)
-
I Libro de los signos (Jn. 2,1 - 12,50).
La gran novedad (Jn. 2,1 -12,50).
Jesús, palabra que da vida (Jn. 4,43 - 5,47).
Jesús, Pan de Vida (Jn. 6, 1-71).
Jesús, luz y vida (Jn. 7,1 - 8,59).
Jesús, luz que juzga al mundo (Jn. 9,1 - 10,42).
Victoria de la vida sobre la muerte (Jn. 11 1-57).
La muerte, camino hacia la vida (Jn. 12, 1-50).
-
II Libro de la Pasión - gloria (Jn.
13, 1 - 20,31).
Discursos de despedida (Jn. 13,2 - 17,26).
Historia de la pasión - resurrección (Jn. 18,1
- 20,31).
Evangelios
sinópticos
Debido a que los primeros tres Evangelios (Mateo, Marcos y Lucas)
tienen las mismas fuentes y narran la vida de Jesús de una
manera muy semejante, se les conoce como "Evangelios Sinópticos".
De hecho, si ponemos en tres filas paralelas los
tres Evangelios, con una sola mirada de conjunto, podremos apreciar
la triple versión de los mismos relatos, con grandes afinidades,
pero también con sus personales características.
Detente, a modo de ejemplo en el relato del Bautismo
de Jesús y compara los tres textos: Mt.3,13-17; Mc.1,9-11;
Lc.3, 21-22.
Reflexiones
El Evangelio es la "Buena Noticia" que nos trajo Jesús.
¿En qué medida en nuestra existencia
cristiana esta Buena Noticia ha cobrado vida o se ha quedado en
algo meramente teórico o cultural?
¿Qué actitudes nos pide hoy
Jesús para que el mundo crea en su mensaje de salvación?
Los evangelistas encarnaron y adaptaron el Evangelio en su propia
comunidad, sin traicionarlo. ¿En nuestras
comunidades qué tanto se "aterriza" el Evangelio
a nuestra situación, sin traicionarlo?
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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