Manual de Formación Bíblica 2003 - 2004

 

 

INTRODUCCIÓN A LOS EVANGELIOS


Los Evangelios son los libros más leídos de toda la Biblia, porque hablan de Jesús. En ellos encontramos los episodios más significativos de su vida y sus principales enseñanzas

 

El Evangelio y los Evangelios

Los autores de los Evangelios

Evangelio según San Mateo

Evangelio según San Marcos

Evangelio según San Lucas

Evangelio según San Juan

Evangelios sinópticos

Reflexiones

   

El Evangelio y los Evangelios

Evangelio, el significado originario de esta palabra es "Buena Noticia", "Buena Nueva", y al inicio, durante la predicación de los apóstoles, se usaba mucho esta palabra para indicar la Buena Nueva de Salvación en Cristo Jesús:

"Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura"
(Mc. 16,15)
Los primeros cuatro libros del NT toman el nombre de "Evangelios" de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, según el orden del Canon.

Estos escritos nos presentan la vida, doctrina, pasión, muerte y resurrección de Jesús que ha sido constituido en Nuestro Señor y Salvador. De esta forma nos comunican la "Buena Noticia" de salvación en Cristo, para que el hombre se convierta a Dios y a sus hermanos y viva en comunidad.

Pero como el mismo Jesús no escribió nada, fueron sus discípulos los que emprendieron, en unas circunstancias particulares y con una finalidad concreta, dejar por escrito unos documentos en los que se recogiera claramente el mensaje de Jesús. Los evangelistas se preocuparon ante todo de comunicar esta presencia que seguían experimentando ellos mismos como una presencia viva.

La intención que guió a los evangelistas al componer sus obras era claramente pastoral. Lucas confiesa que su propósito al escribir el Evangelio fue fortalecer la fe de sus lectores (Lc. 1,4) y Juan escribió el suyo, "para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengan vida eterna" (Jn. 20,31).

El resucitado no es un personaje del pasado, ni es posible tratarlo, por consiguiente, incluso en el estilo narrativo, como se haría con otros personajes, por muy grandes que sean, pero que pertenecen ya a la historia.

Jesús pertenece siempre a la actualidad. Por esta razón, el tono del relato evangélico se reviste de una inimitable frescura, y el lector de todos los tiempos sigue reconociendo en Él, el acento de la verdad.

Los autores de los Evangelios

MATEO, MARCOS, LUCAS Y JUAN

Dos de estos discípulos: Mateo ( o Leví) el publicano y Juan, el hijo de Zebedeo y hermano de Santiago, escribieron lo que habían oído, lo que habían visto sus ojos, lo que habían tocado sus manos, acerca de Jesús
( 1Jn. 1,1-3)

Los otros dos evangelistas: Marcos y Lucas, fueron discípulos de los principales apóstoles; de Pedro y de Pablo, respectivamente. De hecho Marcos fue discípulo de Pedro; y Lucas fue compañero en los viajes de Pablo, como nos lo revelan los Hechos de los Apóstoles.

Evangelio según San Mateo

Llamado también Leví, Mateo pertenecía al grupo de personas más odiado por el pueblo judío: Los publicanos. El pueblo los despreciaba por dedicarse a cobrar impuestos para Roma, y a causa de las injusticias y extorsiones que cometían. Pero un día Jesús pasó a su lado (Mt. 9,9) y se convirtió en su apóstol.

Mateo escribió esta primera recopilación de las Palabras del Señor entre los años 75- 80 d.C. en lengua aramea, el mismo lenguaje usado entonces por el pueblo y hablado por el mismo Jesús, y lo hizo a petición de los discípulos en beneficio de los judíos que se convertían al cristianismo. Se deduce esto porque este Evangelio supone la destrucción de Jerusalén ocurrida en el año 70 d.C. (Mt. 21,41).

3.1 Mateo y su comunidad

La comunidad a la que se dirige el Evangelio de Mateo, vivía una compleja
situación. Hacia fuera el problema más importante era el enfrentamiento con el judaísmo; hacia dentro experimentaba la división y sufría las tensiones propias de una comunidad cristiana de la segunda generación, en la que comenzaban a aparecer la pereza, el abandono, el abuso de poder, la indiferencia y otras actitudes similares.

Después de la destrucción del templo de Jerusalén en el año 70 d.C. el judaísmo se había reducido al grupo de los fariseos; estos, por su parte, habían adoptado una postura intransigente con los demás grupos judíos, y muy especialmente con el grupo de los discípulos de Jesús. Por otro lado, cada vez eran más los cristianos que entendían la fe en Jesús como algo independiente del judaísmo. Estas tensiones provocaron la ruptura entre cristianos y judíos y dieron lugar a una intensa polémica, que se refleja en este Evangelio. (Mt. 23,1-12; 21,43).

3.2 Contenido doctrinal

Jesús es el Mesías: Mateo responde a la situación que vivía su comunidad mostrando que Jesús es el Mesías, explicando que la Iglesia ha heredado la misión de Israel, e invitando a los cristianos a vivir según las enseñanzas de Jesús.

Para aquellos cristianos, que vivían una dura confrontación con el judaísmo, era muy importante mostrar que Jesús era el Mesías, es decir, el Hijo de David, en quien se habían cumplido las promesas del AT. Sin embargo, Jesús no aparece como un Mesías glorioso, sino como el Hijo del hombre que tiene que padecer hasta morir completamente abandonado en una cruz.

Sólo desde la figura del siervo sufriente (Is. 42,49) podía entenderse la forma en que Jesús había encarnado su condición de Mesías. No obstante, para Mateo y su comunidad Jesús es ante todo el Hijo de Dios, así es como lo identifica la voz del cielo en el bautismo (Mt 3,17).

Este libro también sirve como puente entre el AT y el NT. Y así une las profecías del Mesías que vendría con el cumplimiento de las mismas. Sólo en los 3 capítulos primeros repite 6 veces "para que se cumpliese".
Reino de los cielos: Expresión que sólo la emplea San Mateo. Jesús es el Mesías que aparece predicando el Reino de los Cielos, que ha llegado con su presencia (4,17; 12,28). De hecho la predicación sobre el Reino ocupa la gran parte de los discursos de Jesús; el programa del Reino: 5-7; las parábolas sobre el Reino: 13.

La Iglesia: La Iglesia es para Mateo el pueblo reunido por Jesús, la verdadera descendencia de Abraham, que ha heredado la misión del antiguo Israel (Mt. 21,43). Jesús dirige su Buena Noticia en primer lugar a Israel, para anunciarle que ha llegado el tiempo en que debe llevar la salvación a todas las naciones (Is. 2,2-5).

Inexplicablemente, Israel no escucha esta invitación y rechaza a Jesús (Mt. 11-12; 21,33-46). Como consecuencia de este rechazo, Jesús convoca un nuevo pueblo, el auténtico Israel, que dará los frutos a su tiempo (Mt. 21,43) y cuya misión consistirá en hacer llegar la Buena Noticia a todos los hombres (Mt 28,16-20).

3.4 Distribución de este Evangelio

Podemos dividir el Evangelio en tres partes, cuyo contenido se anuncia en el versículo con el que comienza cada una de las tres partes (Mt 1,1; 4,17; 16,21).

  • I Presentación del Mesías (Mt 1, 1 - 4,16)

  • II Invitación a Israel. Anuncio del Reino de los Cielos (Mt. 4,17 - 16,20)
    Anuncio del Reino con obras y palabras (Mt 4,17 -11,1)
    Rechazo de Jesús. El Reino en controversia (Mt. 11,2 - 16,20)

  • III Invitación a los discípulos. El destino sufriente del Mesías (Mt. 16,21 - 28,20). Instrucción a los discípulos (Mt. 16, 21 - 28,20).
    Rechazo de Jesús. Pasión y resurrección (Mt. 21,1 - 28,20).

Evangelio según San Marcos

"¿Quién dice la gente que soy yo?".... "y según ustedes ¿quién soy yo?". Esta pregunta que Jesús hizo un día a sus discípulos en Cesárea de Filipo, no ha perdido actualidad en los veinte siglos que han transcurrido desde aquel día. Hombres y mujeres de todas las épocas y geografías, han visto en Jesús un maestro, un líder, una personalidad atrayente.
Sus enseñanzas sobre el amor, su atención a los desposeídos de la tierra, su oposición a todo lo que oprime al hombre, sus acciones liberadoras, han hecho de él un personaje aceptado y admirado.

Pero esta aceptación tiene un límite y ese límite se encuentra en el calvario. Hasta allí no llega la admiración, porque su muerte resulta escandalosa. Solo unos pocos se detienen para escuchar la invitación a tomar la cruz y seguir a Jesús, único camino para llegar a conocer su verdadera identidad. El Evangelio de Marcos es una invitación a descubrir el auténtico rostro de Jesús, recorriendo a su lado el camino que conduce a la cruz, y a través de ella a la resurrección.

Marcos, es el evangelista más breve y esquemático, y recoge la predicación de san Pedro. San Marcos, o mejor Juan, apellidado Marcos (Hch. 12,12) no fue uno de los doce apóstoles de Jesús, pero aprendió a conocerle a través de las palabras y de la experiencia de san Pedro, que le da afectuosamente el nombre de hijo (1 Pe. 5,13).

4.1 Marcos y su comunidad

Los destinatarios del segundo Evangelio son, en su mayoría no judíos, a quienes el evangelista tiene que explicar expresiones y costumbres judías (cfr. Mc. 5,41; 7,3). Pertenecían con toda probabilidad a una pequeña comunidad establecida en la gran ciudad de Roma. Corrían tiempos difíciles para ellos; resultaban odiosos tanto para los judíos como para los romanos.

La fidelidad a la doctrina de Jesús comportaba el riesgo continuo de verse despreciados, maltratados e incluso perseguidos, como ocurrió en tiempos del emperador Nerón en el año 64 d.C.

En esta situación de persecución y de crisis se hacía necesario afianzar la fe. Marcos se propuso responder a aquella situación crítica dirigiendo la mirada hacia Jesús para profundizar en el misterio de su persona.

La fecha de composición puede fijarse entre los años 60 d.C. y 70 d.C. por eso, aunque es el segundo en el orden de la Biblia, sin embargo es el primero cronológicamente hablando.

4.2 Contenido doctrinal

Identidad de Jesús,: Marcos nos presenta a Jesús como el "Hijo de Dios" . Para Marcos, como para toda la cristiandad primitiva, el título Hijo de Dios, era sin duda el más adecuado para expresar tanto el origen divino de Jesús como su vinculación sin igual a Dios y su verdadera humanidad.

El mesianismo de Jesús no consiste en algo triunfalista, sino en la entrega de su vida hasta la muerte, tal como lo explica en los tres anuncios de la pasión (8,31-33; 9, 30-32). Este camino de la renuncia y de la entrega es el que debe seguir el discípulo de Jesús (8, 34-38).

Ceguera e incomprensión. Ante la persona de Jesús y su proclamación mesiánica se da una ceguera e incredulidad de parte de los discípulos y de la muchedumbre (3,5-6; 8,14-21) y sobre todo una incomprensión de su mesianismo sufriente (8,32ss; 9,32-34).

Secreto mesiánico: Aunado a los temas anteriores, aparece recalcado en Marcos el "secreto mesiánico", es decir, la prohibición que Cristo impone de divulgar su mesianismo (1,34.44; 3,12; 5,43). Jesús a través de esta prohibición, quiere impedir una interpretación errónea, y sobre todo nos quiere hacer ver que el carácter específico de su mesianismo se revelará plenamente sólo en la cruz (15,39).

4.3 Distribución de este Evangelio

  • I Jesús, Mesías (Mc. 1,14 - 8,30)
    Revelación de Jesús y ceguera de los dirigentes judíos (Mc.1, 14 -3,6).
    Revelación de Jesús e incomprensión de sus parientes y paisanos
    (Mc 3,7 - 6,6).
    Revelación de Jesús y reconocimiento inicial de sus discípulos
    (Mc. 6,6 -8,30).

  • II Mesías sufriente e Hijo de Dios (Mc. 8,31 - 16,8).
    En camino hacia Jerusalén: revelación del camino doloroso del Mesías
    (Mc. 8,31 -10,52).
    Jerusalén: Revelación de una autoridad que supera la del "Hijo de David" (Mc. 11,1 -13,57).
    Pasión y resurrección de Jesús: revelación en plenitud (Mc. 14,1 - 16,8).

Evangelio según San Lucas

"Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido" (Lc. 19,9-10). Jesús dirigió estas palabras a un pecador público, a un hombre despreciado, a un explotador de la gente sencilla. En ellas se encuentra el mensaje de misericordia y comprensión que proclama el Evangelio de Lucas, en el cual la cercanía de Jesús a los enfermos, a los pecadores y a los despreciados, revela el rostro misericordioso de Dios y su amor entrañable a todos los que están alejados de Dios.

Es el Evangelio de la misericordia, en el que la Buena Noticia de la salvación se ofrece a todos los que, como el hijo pródigo, se creen indignos de tan magnífico don; Buena Noticia para los hombres cansados y agobiados, desanimados y abrumados de todos los tiempos.

San Lucas, médico de profesión, discípulo y compañero de Pablo, (Hech. 16, 10-17) y colaborador de él. No fue del grupo de los doce (Lc. 6,12-16). Escribió su Evangelio en Acaya (Grecia) o en Roma entre los años 80-90.
Es un historiador de estilo elegante, concienzudo y detallista, pues nos comunica con exactitud datos y fechas de la vida y palabras de Jesús.

5.1 Lucas y su comunidad

La comunidad a la que Lucas dirige su Evangelio pertenece a la segunda generación cristiana y vive inmersa en el contexto cultural y político del imperio romano. Es una situación nueva en la que se plantean nuevos problemas y aparecen nuevas perspectivas. El evangelista intentó responder a ellas volviendo a contar la peripecia histórica de Jesús y de la Iglesia naciente.

La situación interna de la comunidad es también nueva. Comienzan a estar lejos los ímpetus iniciales, el anunciado regreso del Señor parece retrasarse, y el peligro de acomodarse a este mundo se hace cada vez mayor. Aparece la tentación de la rutina, de aferrarse a los bienes de este mundo y de olvidar las exigencias radicales del seguimiento. Es una comunidad que necesita ser invitada a la conversión, y para ello nada mejor que recordar las Palabras y la Vida de Jesús.

Lucas se dirige principalmente, como Pablo, a lectores cristianos convertidos del paganismo, imbuidos de cultura helenista, que encuentran en su Evangelio una constante expresión de la misericordia de Cristo.

5.1 Contenido doctrinal

Lucas dirigió su Evangelio especialmente a los lectores griegos, - o no judíos- y les presenta a Jesús como el Hijo del hombre; el ser humano ideal.

Jesús, Profeta, Salvador y Señor: La persona de Jesús en el Evangelio de Lucas viene presentada sobre todo bajo tres facetas importantes. En primer lugar se destaca que es el evangelizador de los pobres (4, 16-24) y el profeta (4,24; 7, 16-39). En segundo lugar nos hace ver que Jesús es el Salvador de todos los hombres (1,31. 69. 71; 2,11.32).

Jesús no sólo cura, sino que perdona los pecados y ofrece la salvación, liberando del demonio ( 8,36) y prometiendo la salvación escatológica (9,24; 13,23). En tercer lugar Lucas nos presenta a Jesús como el "Señor", título de la gloria dado aún antes de la resurrección (7, 13.19; 10, 1. 39. 41).

Universalismo de la salvación: Desde el anuncio de los ángeles a los pastores, la paz se ofrece no sólo a los judíos, sino a todos los hombres a quien ama el Señor (2,14). Simeón proclama a Jesús como "luz para alumbrar a las naciones" (2,32). El Bautista anuncia que todos ("toda carne" = "todo hombre") verán la salvación (3,6). Todas las gentes, oriundas de diversas partes, pueden entrar al Reino (13,29).

Dentro de este universalismo de salvación, la ciudad de Jerusalén juega un papel muy importante, pues allí se realiza el Misterio Pascual de Jesús, y desde allí se difundirá el Evangelio (24,49). Debido a este papel central de Jerusalén, Lucas en su Evangelio subraya mucho la decisión libre de Jesús de encaminarse a Jerusalén (9, 51. 53. 57).

Pobreza: Lucas es el evangelista de la pobreza. Jesús tiene preferencia por los pobres (2,8; 4,18). El mismo es pobre (2, 7. 23-24), por eso el verdadero seguidor de Jesús tiene que renunciar a los bienes (12,33) para realizar el proyecto de compartir. Las riquezas nos impiden lanzar nuestra mirada a la vida eterna (12, 16-21), nos estorban para ver el prójimo necesitado (16, 19-31) y se convierten en fuente de injusticias. En pocas palabras ocupan el lugar que le corresponde única y exclusivamente a Dios; de allí que difícilmente entrará un rico al Reino de Dios (18, 18-27) y hasta es maldita su situación (6,24).

Oración: Lucas enfatiza mucho todo lo referente a la oración. Así vemos a Jesús orando en momentos importantes de su vida (3, 21; 5, 16; 6,12; 9, 18.29; 11,1). Escuchamos también las oraciones de distintas personas: María ( 1, 46-55) Zacarías (1, 68-79). Simeón ( 2, 29-32), los ángeles (2, 13-14). Uno de sus discípulos le pide que los enseñe a orar (11,1).

Misericordia de Dios: Lucas también de una forma singular, destaca la misericordia de Dios (15) manifestada en su Hijo que perdona y se compadece (7, 36-50; 22,61) en la misma cruz (23, 34. 42-43).

Espíritu Santo: También nos presenta la función y acción del Espíritu Santo que llena de sus dones a Juan Bautista (1, 15. 80), a Isabel (1,41), a Zacarías ( 1,67), a Simeón (2, 25-27), a María ( 1,35) y sobre todo a Jesús ( 4, 1. 14. 18; 10, 21; 3,22). El mismo promete el Espíritu a sus apóstoles (24,49) y a todos los que hagan oración (11,13).

5.2 Distribución de este Evangelio
El Evangelio de Lucas puede dividirse así:

  • Introducción (Lc. 1, 1-4

  • I Presentación de Jesús (Lc. 1,5 -4,13)
    Anuncio del nacimiento de Juan y Jesús (Lc. 1,5-56)
    Nacimiento de Juan y Jesús (Lc. 1, 57 -2,52)
    Primera actividad de Juan y Jesús (Lc. 3,1 -4,13).

  • II Actividad de Jesús en Galilea (Lc. 4,14 - 9,50)
    Manifestación y rechazo de Jesús (Lc. 4,14 - 6,11)
    Enseñanzas y milagros de Jesús (Lc. 6,12 - 8,56)
    Revelación a los discípulos (Lc. 9, 1-50).

  • III Viaje a Jerusalén (Lc. 9,51 - 19,28).
    Seguimiento y confianza en el Padre (Lc. 9,51 - 13,21)
    El banquete del amor (Lc. 13,22 - 17,10).
    La llegada del Reino (Lc. 17,11 - 19,28).

  • IV Actividad de Jesús en Jerusalén (Lc. 19,29 - 21,38).
    Entrada en el templo (Lc. 19, 29-46)
    Controversias con los jefes de Israel (Lc. 19,47 - 21,4)
    Discurso escatológico (Lc. 21, 5-38)

  • V Pasión y Resurrección de Jesús (Lc. 22,1 - 24,49)
    Pasión y muerte de Jesús (Lc. 22,1 - 23,56)
    Resurrección y manifestación de Jesús (Lc. 24, 1-49).

Evangelio según San Juan

El Evangelio de Juan es distinto de los otros tres Evangelios. Su visión de Jesús, su lenguaje misterioso, el enfoque de la obra, todo hace de él un Evangelio particular. Se ha dicho de él, que es un Evangelio espiritual, y ciertamente lo es. Pero al mismo tiempo es el Evangelio que más insiste en la encarnación de Jesús y en los detalles más humanos de su vida.

Ambos aspectos se complementan y aportan nueva luz para contemplar el misterio de Jesús en sus aspectos más profundos.(su existencia junto a Dios y su igualdad con Él. Y en sus consecuencias más concretas (su venida entre nosotros). Divinidad y Encarnación, aparecen así como dos caras de un mismo misterio, que el prólogo del Evangelio expresa magníficamente cuando dice: "La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros".

El Apóstol Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el mayor (Mt. 4,21), el discípulo amado (Jn. 13,23; 19,26), el que da por sabidas muchas cosas de la vida de Jesús y su relato tiende a presentarnos la figura humano - divina de Cristo, enriquecida por tantos años de amorosa meditación, y por las reflexiones teológicas de su tiempo.

6.1 Juan y su comunidad

Los cristianos a los que se dirige este Evangelio vivían una situación difícil y compleja. La propia historia de la comunidad había pasado por diversas etapas en las que distintos grupos y tendencias habían provocado polémicas internas, que originaron tensiones y divisiones. Había discípulos de Juan Bautista, a los que el evangelista tiene que explicar la superioridad de Jesús sobre Juan (Jn. 1,19-34). Otros no podían aceptar que Jesús fuera el Hijo de Dios (Jn. 10,33-38), y mucho menos que Dios se hubiera hecho hombre, o que hubiera muerto en la cruz.

A estas polémicas internas se añadía la tensión que supone vivir en un ambiente de rechazo y persecución. Sus perseguidores son "los judíos", que aparecen en casi todas las páginas del Evangelio como contarios a Jesús. Estos judíos, no son ya los maestros de la ley y los fariseos del tiempo de Jesús, sino aquellos que después del año 70 d.C. habían impuesto la tradición farisaica como la única verdadera, rechazando la interpretación que hacían de la ley los demás grupos judíos.

Ante esta situación los cristianos de la comunidad joánica estaban atemorizados. Algunos tenían miedo de aparecer como discípulos de Jesús (Jn.19,38) y otros habían abandonado la comunidad (Jn 6,66).
En efecto, el Evangelio y las cartas de Juan reflejan una comunidad reunida en torno a un misterioso personaje que ellos llaman "el discípulo amado". El Evangelio lo presenta como el discípulo más cercano a Jesús (Jn.13,23).

La fecha de composición de este Evangelio suele fijarse en los últimos años del siglo I d.C.

6.2 Contenido doctrinal

Jesús y su revelación: Juan nos presenta de una forma singular la persona, el origen, la misión y el destino de Jesús. Es el enviado y testigo de Dios. Es la Palabra hecha carne (1, 1-18), el enviado por el Padre al mundo (8,29; 10,36), viene de Dios (6,46; 7,29); ha bajado del cielo. Por eso sus palabras son las del Padre (3,34) y su doctrina no es suya, sino de aquel que lo ha enviado (7, 16; 12,49). Sus obras dan testimonio de esto (5, 36), de tal forma que quien ve a Jesús ve al Padre (14,9). El sentido profundo de todo esto sólo lo esclarece el Espíritu enviado por el Padre (14,26), para dar testimonio de Jesús (15,26) e introducirnos en toda la verdad (16,13).

La fe: Ante esta revelación de Dios en Jesús, se espera una respuesta de fe en el hombre (10,38). Esta es la intención del mismo evangelista al escribir su obra (20,31). La fe es la adhesión completa y total del hombre a la persona de Jesús. La fe se verifica o se hace verdadera en el amor mutuo (13,34-35), en la unidad, en el cumplimiento de los mandamientos (14, 15.21), en la capacidad de servirnos (13, 14-15).

La vida eterna: De esta forma empezamos ya la vida eterna (5,24). Si no creemos ya estamos condenados (3,18). La vida nueva produce frutos (15, 1-6) manifestados sobre todo en el amor fraterno (13, 34-35).
Carácter simbólico: San Juan subraya mucho el aspecto simbólico de la revelación de Jesús, por ejemplo, al multiplicar los panes, Jesús se nos presenta como el Pan de Vida, haciendo alusión a la Eucaristía (6); al resucitar a Lázaro se nos manifiesta como la resurrección y la vida (11), al curar al ciego de nacimiento (9) se nos aclara más su afirmación de que Él es la luz del mundo (8,12), etc.

6.3 Distribución de este Evangelio

  • Prólogo y testimonios (Jn. 1, 1-51)

  • I Libro de los signos (Jn. 2,1 - 12,50).
    La gran novedad (Jn. 2,1 -12,50).
    Jesús, palabra que da vida (Jn. 4,43 - 5,47).
    Jesús, Pan de Vida (Jn. 6, 1-71).
    Jesús, luz y vida (Jn. 7,1 - 8,59).
    Jesús, luz que juzga al mundo (Jn. 9,1 - 10,42).
    Victoria de la vida sobre la muerte (Jn. 11 1-57).
    La muerte, camino hacia la vida (Jn. 12, 1-50).

  • II Libro de la Pasión - gloria (Jn. 13, 1 - 20,31).
    Discursos de despedida (Jn. 13,2 - 17,26).
    Historia de la pasión - resurrección (Jn. 18,1 - 20,31).

Evangelios sinópticos

Debido a que los primeros tres Evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) tienen las mismas fuentes y narran la vida de Jesús de una manera muy semejante, se les conoce como "Evangelios Sinópticos".

De hecho, si ponemos en tres filas paralelas los tres Evangelios, con una sola mirada de conjunto, podremos apreciar la triple versión de los mismos relatos, con grandes afinidades, pero también con sus personales características.

Detente, a modo de ejemplo en el relato del Bautismo de Jesús y compara los tres textos: Mt.3,13-17; Mc.1,9-11; Lc.3, 21-22.

Reflexiones

El Evangelio es la "Buena Noticia" que nos trajo Jesús. ¿En qué medida en nuestra existencia cristiana esta Buena Noticia ha cobrado vida o se ha quedado en algo meramente teórico o cultural?
¿Qué actitudes nos pide hoy Jesús para que el mundo crea en su mensaje de salvación?
Los evangelistas encarnaron y adaptaron el Evangelio en su propia comunidad, sin traicionarlo. ¿En nuestras comunidades qué tanto se "aterriza" el Evangelio a nuestra situación, sin traicionarlo?

 

Manual de Formación Bíblica
2003-2004