Tesalonicenses
Tesalónica, segunda ciudad griega en importancia, después
de Atenas, fue evangelizada por Pablo, Silvano y Timoteo, durante
el segundo viaje misionero, en los años 49-50 (Hch. 17,1-5).
La
primera Carta a los Tesalonicenses
Es una Carta de modestas dimensiones,
más pastoral que doctrinal, especialmente en la primera parte
Cap. 1-3. Pablo se dirige a sus "hermanos amados" y les
habla de corazón a corazón (2,7-8). Les llama "su
alegría y su gloria" (2,20) exalta de gozo por su fe,
esperanza y caridad, por su fortaleza frente a las persecuciones
(2,14-16) por su entusiasmo misionero (1,7-8). Les dirige palabras
de aliento y de consuelo (2,11-13).
En
la segunda parte Cap. 4-5, Pablo está preocupado por corregir
algunos errores y, con mucho calor humano, con un ardiente deseo
de convencer, les habla de la pureza, del trabajo, del destino de
los hermanos difuntos, de la vigilancia.
La
segunda Carta a los Tesalonicenses
Esta carta fue motivada por la tensión
escatológica que fue aumentando entre los cristianos de Tesalónica.
Pablo para tranquilizar a la comunidad profundiza dos temas ya presentes
en la primera carta: La venida gloriosa de Cristo y la exhortación
a la fe y al trabajo.
Enseñanzas
de las Cartas a los Tesalonicenses
Estas
cartas aunque no tengan la importancia doctrinal de las grandes
cartas, sin embargo por ser de los primeros escritos del NT, nos
ofrecen la descripción viva de una comunidad joven y fervorosa
de la primera generación cristiana. Se descubre el entusiasmo
de una fe nueva, la esperanza un tanto desordenada, el amor apasionado,
que suscita la predicación de Jesucristo.
a)
La venida gloriosa de Cristo: Al principio de la Iglesia,
los cristianos, Pablo incluido, vivían inmersos en el gozo
y la esperanza de la venida salvadora del Mesías. La resurrección
de Jesús era para ellos el anuncio y el signo cercano de
su vuelta.
En
cuanto al tiempo de la Parusía, Pablo enseña, que
antes de que ocurra, habrá una gran apostasía, o sea
una crisis, religiosa a gran escala, y la aparición de un
anticristo, particularmente peligroso, que intentará destruir
la obra de Cristo. Cuando éste aparezca, Cristo vendrá
a destruirle (2 Tes. 2,1-12).
En
cuanto al tiempo, si bien Pablo, en estas primeras cartas, tiene
la idea de una cercana venida de Cristo Glorioso, insiste que lo
importante no es el cuándo, sino que nos encuentre firmes
en la fe, en la esperanza y en el amor, vigilantes y trabajando
por Él.
b)
La vida cristiana: En las dos cartas encontramos
muchos elementos que caracterizan la vida del cristiano; destacamos
algunas que nos van a ayudar en reflexionar sobre nuestra vida de
seguimiento a Jesús:
-
La
fe, esperanza y caridad: Constituyen
las características básicas del estilo de vida
cristiano (1Tes. 1,3).
-
La
fortaleza y la alegría: De vivir la fe en Cristo, a pesar
de las dificultades y el medio hostil (1Tes. 2,14-16).
-
La
pureza y la santidad de vida: Como condiciones para ser cristiano
(1Tes. 4, 1-8).
-
La
fidelidad a nuestra fe y la vigilancia cristiana:(1Tes.5,5-10;
2Tes. 2,13-15).
-
La
esperanza cristiana frente a la muerte (1Tes. 4,13-18)
-
El
deber del trabajo (2Tes. 3,6-13)
-
Las
actitudes del misionero y anunciador del Evangelio: Amor desinteresado,
valentía, sacrificio, coherencia honradez (1Tes. 2,1-12).
-
La
actitud de la comunidad con los "indisciplinados"
(2Tes. 3,14-15); y confronta Mt. 18,17; Rom. 16,7; 1Cor. 5,4-5.
Gálatas
Los Gálatas eran un pueblo de origen europeo,
emparentados con las tribus de la antigua Galia (hoy Francia). Pablo
evangelizó estos territorios y ciudades del sur, durante
su primer viaje apostólico en los años 45-49 d.C.
(Hch. 13,13-14).
Contenido de la Carta
Pablo defiende apasionadamente la legitimidad de su condición
de Apóstol. Recordando las etapas salientes de su vida, antes
y después de la conversión, expresa repentinamente
la idea fundamental del Evangelio.
¡La fidelidad a Cristo, por encima de todo
y de todos!. Esta idea estaba encarnada en Pablo, que puede exclamar
con profunda emoción y convencimiento "Estoy crucificado
con Cristo. Y ahora no vivo yo, sino Cristo vive en mí! (2,19-20).
-
Pablo demuestra que la verdadera salvación
no viene de la ley, y de la observancia mosaica (como lo predicaban
los judaizantes) sino es don de Dios, a través de Cristo,
aceptado por la fe. Una fe que es el punto de encuentro entre
la impotencia del hombre y el poder salvífico de Dios.
-
El apóstol señala cuáles
deben ser las actitudes del hombre liberado por Cristo, y exhorta
a vivir esta libertad según el espíritu y no según
la carne, que esclaviza.
Enseñanzas en Gálatas
Se destacan algunos matices que propone en esta
carta y que a la vez propone también a nosotros cristianos
del siglo XXI.
La ley y la fe:
La doctrina que quiere exponer Pablo se encuentra
resumida en Gal. 2, 16-21: "El hombre no llega a la salvación
por medio de la ley, sino por su fe en Cristo Jesús; una
fe que se haga vida en la práctica del amor". En esto
consiste el "Evangelio", que el apóstol ha predicado
a los Gálatas.
Nos podemos preguntar ¿Cómo poder
actualizar a nosotros esta doctrina? La actitud de los "judaizantes"
se repite en muchos cristianos: Piensan que ser católico
es bautizarse, hacer una comunión, casarse por la Iglesia,
ir a Misa, en fin cumplir con la ley, con ciertas obligaciones.
Pero ¿De qué valen las prácticas sin fe, sin
el amor, sin la adhesión espiritual a Cristo Jesús?
Pablo también nos dice que la salvación
no viene por nuestras obras, como si hubiéramos ganado y
merecido el ser salvados, sino que es un don gratuito de Dios, por
medio de Jesucristo. Esta idea paulina, en la historia de la Iglesia,
ha sido piedra de escándalo.
En la Reforma Protestante, la mala interpretación
de ella llevó a Lutero y sus seguidores a la dolorosa separación
de la Iglesia. Los protestantes, alardeando la doctrina de que "solo
la fe salva", sin las obras, desconocen la otra parte de la
verdad, que encontramos en Santiago 2, 14-26:
¡La fe que no se hace vida y obra, es muerta!
La fe nos hace vivir en la libertad del Espíritu:
La otra gran enseñanza que recogemos en la Carta a los Gálatas
nos lleva al terreno de lo práctico: Mientras que la ley
esclaviza, y es sólo un resorte pedagógico para "esclavos",
Cristo nos hace libres, porque nos hace hijos. Así pues,
cumpliremos los deberes de hijos de Dios, no por temor, como el
esclavo, sino por amor, como hijos (Gal. 4,4-7).
San Agustín expreso esta libertad de ser
hijos de Dios con la famosa frase "Ama, y haz lo que quieras",
sabiendo que el amor es la motivación suficiente y única
que da libertad frente a los deberes y las leyes.
Corintios
La gran ciudad de Corinto, era un puerto de mar, en el cauce de
caminos entre Oriente y Occidente. Era un centro muy importante
de comercio. Pablo había llegado a Corinto en el año
51, anunció allí el Evangelio durante un año
y medio (Hch. 18, 1-18) y a su partida dejo una comunidad cristiana
numerosa y floreciente.
Pero
el ambiente de Corinto no iba a facilitar al crecimiento cristiano
de la joven comunidad. Después de un período de entusiasmo,
los problemas fueron surgiendo, multiplicando y agravándose:
-
La
comunidad se fue separando en bandos, como si la fe fuera una
escuela más de filosofía entre las tantas que
daban vueltas en los ambientes griegos.
-
El
libertinaje sexual de la ciudad agarraba también a los
recién convertidos.
-
La
relación y convivencia con los paganos y sus ritos ponían
en dificultad a los cristianos.
-
La
asamblea dominical, la Eucaristía, se había degenerado
en una fiesta pagana.
-
Algunos
ponían en tela de juicio y no aceptaban la resurrección
de los muertos.
El apóstol
escribe entonces una primera carta, es a la que se hace referencia
en 1 Cor. 5,9, la misma que se ha perdido. Después escribe
durante el año 55, la "primera Corintios" canónica,
dando respuesta y enseñanzas sobre las dificultades de la
comunidad.
Desde
Macedonia, donde Pablo se traslado en el año 57, les escribe
la segunda carta a los Corintios, una vez que recibe de Tito buenas
noticias y se han calmado las situaciones conflictivas.
Todos
estos detalles nos dan la idea de lo que está detrás
de las cartas y a la vez nos ayudan a ver con ojos de fe las problemáticas
presentes en la Iglesia actual, sin escandalizarnos; las palabras
y actitudes de san Pablo son siempre una pista y un ejemplo de cómo
el pastor y misionero ama a sus comunidades y actúa en beneficio
espiritual.
Enseñanzas
de 1 Corintios
La sabiduría
de la Cruz: 1 Cor. 1, 17; 2,16:
Es uno
de los mensajes más típicos de Pablo: Los cristianos
se adhieren a la fe en Cristo Jesús Crucificado, escándalo
y locura para la mentalidad del mundo, que busca la gloria humana.
Pero esta "sabiduría" del mundo no salva, es falsa
y crea conflictos y divisiones, mientras que la sabiduría
de Dios, fundamentada sobre la cruz de Jesús, realiza el
proyecto de salvación y se sirve de la debilidad del hombre,
de los humildes y de los pobres, para realizar sus grandezas: "Dios
ha elegido a los insignificantes según el mundo, para confundir
a los fuertes y sabios".
La Cena
del Señor: 1 Cor. 11, 17-34:
Pablo
pone en evidencia algunos aspectos de la Eucaristía:
-
La
dimensión Cristólogica: Es decir la afirmación
de la presencia real del Señor resucitado en el pan y
vino consagrado (11, 27-29).
-
La
dimensión pascual: Es decir que la Eucaristía
es la renovación del misterio de la muerte y resurrección
de Jesús (11,26).
-
La
dimensión escatológica: Esto es que la Eucaristía
es signo de anticipación de la definitiva paz y unidad
que tendrá lugar cuando venga el tiempo de la Parusía.
-
La
dimensión eclesial: O sea que la Eucaristía es
el centro de la vida de la Iglesia.
-
La
dimensión profética: Es decir que la Eucaristía
compromete a cada cristiano a la fraternidad con todos, dando
un lugar privilegiado a los pobres y marginados.
Los
carismas y el amor: 1 Cor. 12-13:
-
Los
carismas, o sea los dones personales que Dios regala a uno,
son todos buenos, con tal de que contribuyan a la unidad de
la comunidad.
-
El
bien de la comunidad es la norma básica para el recto
uso de los dones espirituales.
-
El
carisma o don por excelencia es el amor. Todo cristiano tiene
que aspirar a él.
La
enseñanza en 2 Corintios
Pablo
habla con el corazón en las manos a sus cristianos. Sus palabras
nos sitúan siempre mejor para conocer las dificultades de
una comunidad cristiana y discernir la misión del cristiano
comprometido. La carta es más para meditar que para explicar.
Destacamos
algunos de los pasajes más importantes para tu meditación:
2Cor.
2, 14-16: Somos el buen olor de Cristo para todos.
2Cor. 4,1-12: Llevamos un tesoro en vasos de barro.
2Cor. 4, 16; 5,1: Esperamos una casa en el cielo.
2Cor. 6, 3-13: Las pruebas del apóstol.
2Cor. 7, 9-10: La tristeza que lleva al arrepentimiento.
2Cor. 9, 6: "Quien siembra con generosidad…"
2Cor. 11, 16-31: Los sufrimientos y las grandezas del apóstol.
2Cor. 12, 1-13: Las gracias extraordinarias que recibió Pablo
Apóstol.
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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