Carta
a los Romanos
La Carta a los Romanos es la más extensa de las escritas
por san Pablo, y en nuestras Biblias ocupa desde muy antiguo el
primer lugar entre las que se le atribuyen.
Juntamente
con Gálatas, la Carta a los Romanos ha constituido ha constituido
el principal punto de referencia en la polémica entre católicos
y protestantes; podría decirse, que la Reforma protestante
ha hecho de "Romanos" su texto sagrado.
El
motivo es que el tema tratado por Pablo en Gálatas, y profundizado
en Romanos, es la justificación por la fe.
En cuanto al tono de la carta, aunque Gálatas y Romanos abordan
básicamente los mismos problemas de fondo, Romanos refleja
una situación más tranquila y reflexiva.
Pablo,
al escribir a los cristianos de Roma, se dirige principalmente a
los cristianos provenientes del paganismo, cuya fe era robusta (Rom.
1,8).
Motivo y circunstancia de la Carta
Pablo
escribe a los romanos desde Corintio en los años 57-58, porque
quiere anunciar y preparar su próxima visita a la comunidad.
Pablo está decidido a llegar hasta los confines del occidente,
pero en el camino, como escala obligatoria, está Roma. La
ciudad imperial.
En el centro de la carta (Rom. 1-15) se da la exposición
de una cuestión doctrinal que había preocupado siempre
a Pablo: "La justificación por la fe, por encima de
la ley".
Contenido
doctrinal:
-
"Todos
los hombres, judíos o no, son pecadores; todos necesitan
ser salvados por Jesucristo" (1, 18- 5,11). Pablo demuestra
que ya sean los paganos o los judíos, son incapaces de
obtener la justificación por sí solos. Primero
los paganos que han desconocido a Dios y su ley presente en
la creación y en su mismo corazón (ley natural)
y han vuelto los ojos a los ídolos. Luego también
los judíos, están bajo el pecado, a pesar de sus
privilegios, de la ley, la circuncisión y las promesas.
Nadie, pues, está justificado delante de Dios.
-
El
pecado ha sido causa de muerte física, espiritual y escatológica
para el hombre. Nada ni nadie, ni siquiera la ley de Moisés,
ha podido liberar al hombre del trágico destino del pecado
y la muerte.
-
Sólo
la Gracia de Dios, en Cristo muerto y resucitado, ha hecho posible
nuestra purificación. El Bautismo nos ha unido a Cristo,
Nuevo Adán. En Él somos una creación nueva
(5,12; 7,6). "Cuando todavía éramos incapaces
de salvarnos, vino Cristo y entregó su vida". Pablo
nos coloca frente a una especie de drama cósmico, cuyos
dos protagonistas, Adán y Cristo son los polos de la
historia universal.
-
Esta
vida nueva en Cristo supera la ley y nos hace vivir en el Espíritu,
quien nos conduce a una reconciliación total con Dios
y con todo el universo.(7,7; 8,39).
Carta
a los Filipenses
Filipos era una ciudad fundada por Filipo de Macedonia,
padre de Alejandro Magno y se convirtió en colonia romana
en el año 42. Los "Hechos" nos dan detalle de la
fundación de la comunidad cristiana (Hch. 16,12-40).
Pablo ofrece una serie de comunicaciones y esperanzas,
de alusiones al pasado y al presente, exhortaciones y proyectos,
de llamadas a la atención contra ciertos peligros; todo ello
en tono cordial, humano y personal, que hace de esta carta la más
familiar entre todas las cartas paulinas.
En ella se entreven algunas líneas de fuerza.
Tales son:
-
La invitación constante a la alegría
(1,4. 8. 25; 2, 2. 17. 18. 28. 29; 3,1;) incluso ante la perspectiva
de la muerte (2,28).
-
La preocupación por el crecimiento
espiritual y por la armonía de la comunidad (2,1-4.14;
3,15; 4,2).
-
El papel central de Cristo, modelo de todo
cristiano en todo, y para todo (1,13-23; 2,5-11; 3,7-11; 4,13).
Exhorta a los Filipenses a tener valor y confianza,
a vivir de acuerdo con el Evangelio y a mostrar el espíritu
de humildad que hubo en Cristo (1,27).
Y volviendo a expresar su gozo, les da su testimonio de vida, compartiendo
con sus "hijos espirituales" su camino de fe, de cómo
él, habiendo sido celoso cumplidor de la ley, llegó
a encontrar a Cristo, y les comparte sus ideales, con el ejemplo
de los juegos olímpicos y de la carrera de atleta (Cap. 3).
Enseñanza en Filipenses.
La carta es riquísima de enseñanzas
y reflexiones para todo cristiano:
-
Cristo es mi vida (Fil. 1,12-26): Pablo repite
esta frase en Gal. 2,20.
Aunque el contexto es algo diferente, la idea es la misma, que
está esparcida en todas las cartas paulinas. Jesús
es lo único importante, lo único que cuenta en
la vida: "¡Para mí, la vida es Cristo y morir
significa una ganancia!".
-
¡Todas las fibras de la mente, del corazón
y las actuaciones apostólicas de Pablo, son motivadas
y vibran al nombre de Jesús! (Rom. 8,10-11;
Gal. 2,20; Col. 3,3-4).
-
Exhortaciones a la vida de unidad en la comunidad
(Fil. 2, 1-5):
Otra idea-fuerza en las cartas de Pablo encuentra aquí
eco y palabra:
La preocupación por las virtudes de una vida de armonía
y fraternidad al interior de la comunidad cristiana.
-
¡Sería interesante hacer una
lectura y confrontación entre las varias partes en que
Pablo insiste sobre la armonía, unidad y otras virtudes
comunitarias!
(lee 1Cor. 1,10-16; Ef. 4,1-6. 17-32; Rom. 12; 1Cor. 12-14;
Gal. 6,1-10 etc.).
-
El himno a Cristo (Fil. 2, 6-11):
Constituye un precioso himno a Cristo humilde; y propio por
su humildad existencial es exaltado sobre todo el universo.
Casi seguramente este himno se rezaba en las comunidades cristianas,
cuando Pablo escribe esta carta.
El apóstol presenta a Cristo humilde para
que los cristianos "tengan los mismos sentimientos de Cristo"
(2,5) y sean humildes y serviciales, listos a humillarse y solidarizarse
con los hermanos, en vista de la comunión eclesial.
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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