Manual de Formación Bíblica 2003 - 2004

 

LAS CARTAS DE LA CAUTIVIDAD:
COLOSENSES, EFESIOS, FILEMÓN.

Entre los años 58 y 63, Pablo pasa cuatro años en la cárcel, primero en Cesara (Palestina), y luego en Roma. Tiene tiempo para meditar. Este tiempo fue ocasión propicia para profundizar en el misterio de Cristo, en la Iglesia.

 


 

Filemón

Colosenses

Efesios

   

Carta a Filemón. Contenido fundamental

Corta en extensión, pero profunda en su contenido y bellísima de lenguaje, la carta es destinada a Filemón, un cristiano pudiente de Colosas, ganado para el Evangelio por Pablo y a quien hace algún tiempo se le ha fugado un esclavo llamado Onésimo. El esclavo fugado se encuentra ahora con Pablo, que desea mantenerle junto a sí.
Pablo sabe que le asisten razones para hacerlo, pero no quiere forzar la situación y con gran delicadeza deja la decisión en mano del propio Filemón.

Le devuelve pues al esclavo, al que hace portador de una preciosa carta. Una auténtica joya literaria, en la que Pablo pide a Filemón que perdone a Onésimo y que le acoja como a un hermano en Cristo. Le insinúa también que de ser posible se lo devuelva, ya que le está siendo de mucha utilidad.

El tema de fondo que late en la carta es el de la esclavitud, institución importante en aquella sociedad griego-romana, pero institución abiertamente anticristiana.

Pablo no encara directamente el problema; se limita a exponer con maestría los principios cristianos de los que Filemón deberá sacar las consecuencias.

Pablo no reclama la supresión de la esclavitud, pero hace algo más: Pide a Filemón un cambio de postura radical, debe recibirle "no ya como esclavo, sino como un hermano muy querido".

Y lo que dice a Filemón se lo está diciendo a toda la comunidad cristiana y sobre todo a la sociedad romana, que cuando acepte definitivamente el Evangelio, sólo podrá hacerlo aboliendo al mismo tiempo la esclavitud.

Carta a los Colosenses

La ciudad de Colosas está situada a unos 180 Km. Al este de Efeso. En tiempos de Pablo era una pequeña población. Pablo no evangelizó personalmente esa región (Col. 2,1).

Colosas fue evangelizada por Epafra, que había sido convertido por Pablo y que se encuentra junto a él, en el momento de escribir la carta
(Col. 1,7; 2,12s).

Motivo de la Carta.

Entre los cristianos de Colosas, había algunos que enseñaban errores gravemente peligrosos. A juzgar por los datos de la carta, se puede señalar un triple error:

a) Tendencia judaizante: Los judíos, tal vez judíos convertidos al cristianismo, que no acertaban a desprenderse de las tradiciones judías, pretendían introducir a los cristianos a la observación de prácticas judías, como la circuncisión (Col. 2,11-13), el sábado y fiestas judías (Col. 2,16) o abstinencia de ciertos alimentos impuros (Col. 2,16. 10-22).

b) Papel preponderante de los ángeles y culto a los mismos: Parece que este culto había llegado a formas supersticiosas, hasta hacer de los ángeles una especie de dioses guardianes de la ley (Col. 2,18).

c) Ritos de iniciación y ascetismo ( vida consagrada a los ejercicios piadosos) Dado el poder de estas potestades angélicas, tenía suma importancia llegar al conocimiento de las mismas y de su manera de actuar, para tenerlas contentas. Para ellos eran precisos ritos de iniciación en los misterios ocultos, que consistía en purificaciones, abstinencia de ciertos alimentos y celebración de fiestas
(Col. 2,2; 3,16).

Tales errores eran graves. Mezclas de elementos cristianos, judíos y paganos amenazaban con obscurecer el Misterio de Cristo, único mediador y redentor respecto de la creación y salvación.

Los Colosenses se parecían pues, a algunos creyentes actuales, que confían más en las devociones particulares, que en Cristo, o se refugian en la astrología, en la magia, o en supersticiones, consultan el horóscopo, etc. ¡Con esto ya no ponen a Cristo Jesús como Salvador y centro de la fe y de la vida!

La respuesta de Pablo, que corrige estos errores y centra la fe en Cristo Jesús, y sólo en Él, es pues muy actual para todos los cristianos.

Las enseñanzas en Colosenses

En un estudio atento notamos que las ideas doctrinales giran alrededor de dos polos: CRISTO JESÚS Y LA IGLESIA

  • Cristo es presentado como centro de todo el universo, primogénito de toda la creación y de la redención, y cabeza de la Iglesia (Col. 1,15-20).

  • La Iglesia: es presentada como el CUERPO MÍSTICO que tiene a Cristo por cabeza y recibe de Él el impulso vital (Col. 1,18). El camino de esta Iglesia pasa por el sufrimiento: "Completo en mí lo que falta a los sufrimientos de Cristo".

En esta frase, tan densa y rica de enseñanza, aprendemos que Cristo sigue sufriendo su pasión salvadora en los miembros sufridos de su cuerpo, que es la Iglesia.

También podemos valorar el significado del sufrimiento, cuando es vivido para hacer crecer a la Iglesia.

El mensaje central de Colosenses está en el hermoso Himno Cristológico de Col. 1,15-20. A lo largo de la carta, después de haber asentado la idea doctrinal central, la aplica a la vida cristiana:

  • "Tengan como regla suprema a Cristo Jesús": El cristiano tiene que fundamentar su fe y su vida en Cristo, no en devociones secundarias o peor en ideologías humanas (Col. 2,8). Esta claro que Pablo no va en contra de las devociones a los santos, ¡Pero insiste en que estas devociones no quiten el puesto central a Cristo!.
    El fundamento de la vida cristiana es la unión e imitación de Cristo.

  • ¡"Busquen las cosas de arriba"!: Tenemos que vivir con los pies en la tierra, pero con la mente y el corazón en los bienes definitivos y eternos
    (Cfr. Ef. 2,4-6). La vida cristiana tiende hacia Cristo Jesús y ello implica despojarse del hombre viejo y revestirse cada día más del hombre nuevo, que es Cristo, por la fe y el amor.

Medita personalmente la bellísima página de Col. 3,1-17.

Carta a los Efesios

Pablo, preso en Roma, liberado ya de las discusiones y problemas de las comunidades, tiene ocasión de madurar su fe y darle un respiro más amplio, universal. En la carta a los Efesios el apóstol intenta una síntesis armoniosa de su doctrina y su pensamiento.

Contenido y mensaje

  • Himno sobre el "Plan salvador de Dios". Donde se pone de relieve la acción del Padre, el Hijo y del Espíritu Santo en la historia de la salvación (1, 3-14): Desde la eternidad Dios nos ha elegido para ser su pueblo, ser santos e irrepetibles en el amor. Después de habernos elegido, nos ha destinado a ser sus hijos por Jesucristo.

  • En la Historia de la Salvación, Cristo Jesús es el centro (Ef. 1, 15-23):
    La centralidad de Cristo como "primogénito de la creación" ya descrita en Col. Aquí se hace una acción de gracias con un tono casi litúrgico.

  • La salvación es un don gratuito de Dios en Cristo Jesús (Ef. 2, 1-3, 12):
    En este capítulo Pablo hace con extraordinaria profundidad y armonía, la síntesis de la doctrina expuesta en Rom. Y Gal.
    El estado de pecado en que estaban todos los hombres, judíos y gentiles, y el muro de separación que mantenía separados a unos de otros, han sido derribados por Cristo Jesús.
    ¡La salvación es fruto del amor gratuito de Dios y de la respuesta de nuestra fe! (2,1-7).

  • Oración y súplica al Padre (Ef. 3, 14-21)
    Pablo pasa de la reflexión a una fervorosa oración de alabanza, de adoración y de súplica. Ante el sublime misterio de la vocación de los gentiles, y de todos los hombres a compartir el misterio de Cristo, el apóstol agradece y ora por los pueblos paganos.
    ¡Es una estupenda oración misionera que debe estar en los labios de todos los cristianos!

Exhortaciones a la nueva vida en Cristo (Ef. 4-6):
Esta parte contiene las exhortaciones que derivan de la doctrina expuesta sobre Cristo y la Iglesia:

    • La vocación del cristiano (4,1-16). Que consiste en: trabajar con los propios dones para construir la Iglesia, cuerpo de Cristo; crecer en el conocimiento y adhesión firme a Jesús, "hasta alcanzar la madurez que es la plenitud de Cristo".

    • Hombres nuevos en Cristo (4,17; 5,14): La vida nueva en el Espíritu recibida en Cristo, compromete al cristiano a vivir como "hombre nuevo". Pablo contrapone el "hombre viejo", al "hombre nuevo". Por una parte uno puede dejarse llevar por "la carne", hasta el punto de hacer acallar la conciencia y endurecer el corazón; y por otra parte Cristo nos quiere transformar y renovar en el "hombre espiritual".
      Cada uno se inclina a ser uno de esos hombres, ya sea un "hombre viejo" y fracasado, sin esperanza y esclavo de su egoísmo, ¡ya sea una persona transfigurada por el amor!

    • Normas concretas de conducta (5,16; 6,20): El hombre nuevo, transfigurado en Cristo, ha de tener, dice Pablo, actitudes y conductas coherentes con su identidad y condición.
      Por eso da algunas normas prácticas que guíen la vida y las relaciones del cristianismo: La vida conyugal (5, 21.33); la vida familiar (6, 1-4); amos y esclavos ( 6,5-9); la lucha contra el mal (6,10-17); invitación a la oración
      (6,18-20).

 

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