Introducción
Leer la Carta a los Hebreos, después de leer a Pablo, desconcierta,
sobre todo por el lenguaje solemne utilizado desde la primera frase,
los conceptos son difíciles de entender.
Unas
afirmaciones sublimes sobre Cristo, especialmente la afirmación
de su sacerdocio, ausente en todos los otros libros de la Biblia.
En
los primeros siglos cristianos se puso en discusión su origen
paulino y hasta su canonicidad, no fue sino hasta al final del siglo
IV cuando es admitida como inspirada en todos los Concilios y en
todas las Iglesias.
Destinatarios
El título "a los Hebreos" se
le dio a la obra por las múltiples referencias que en ella
se encuentran del AT y del ritual de los sacrificios. Pero los destinatarios
no fueron los hebreos, sino cristianos atribulados, necesitados
de aliento.
Por las continuas referencias al AT, podemos pensar
que son comunidades de cristianos judíos, que se han adherido
con entusiasmo a Cristo y ahora sienten cierta añoranza por
las hermosas ceremonias del templo, hechas por los sacerdotes (Heb.
13,9), y en situaciones difíciles, expuestos a tribulaciones
procedentes del ambiente hostil en que viven.
En esta situación el sermón quiere
ser un estímulo a avanzar en la vocación cristiana,
al llegar a la madurez en la fe y en la vida (Heb. 5,11; 6,3; 2,
3-4; 4,14).
Sus exhortaciones son los suficientemente genéricas
como para que puedan ser dirigidas a comunidades distintas, donde
la situación es parecida.
Mensaje
fundamental
Podemos decir que es un sermón sobre el sacerdocio de Cristo.
El mensaje fundamental, expresado con las mismas palabras del autor,
puede ser el siguiente:
-
Tenemos
un sumo sacerdote proclamado por Dios (5, 4-6; 8,1-4) santo
(7,26), misericordioso y digno de crédito (2,17; 3,2).
-
Este
sacerdote es Jesús, el Hijo de Dios (1, 2.5; 3, 1.6),
que ha sido consumado, consagrado como sacerdote por el sufrimiento
en la obediencia (5, 8-9).
-
Este
sumo sacerdote, después de haber purificado nuestra conciencia
de los pecados (1,2; 9,14) ha penetrado en los cielos (9, 24-25)
por la ofrenda de sí mismo (10, 5-10).
-
Así
ha sido constituido mediador de la Nueva Alianza (8, 7-13) y
se ha convertido en causa de salvación eterna (2,10)
para todos los hombres sus hermanos (2,11-13), quienes por él
tienen acceso libre y comunión real y definitiva con
Dios (7,25).
Son
afirmaciones rotundas, claras. Pero resultan sorprendentes. Nadie
en todo el NT, se había atrevido a formularlas. El predicador
atribuye el sacerdocio a Jesús, quien no revestía
ninguna característica de los sacerdotes: No era de la tribu
de Leví, depositaria del sacerdocio; además no realizó
ninguna actividad cultual en el templo; más bien se enfrentó
con él y anunció su ruina (Jn. 2, 13-22; Mc. 14, 55-59).;
se opuso a los sacerdotes y éstos le condenaron a muerte;
murió lejos del templo, fuera de la ciudad santa, colgado
de un madero, como un "maldito" de Dios.
Si el
predicador-redactor se atreve a ello es porque encuentra un doble
fundamento: El testimonio de la Escritura, y el mensaje cristiano
de la muerte y resurrección de Cristo.
Desde
este doble fundamento, descubre la gran superioridad del sacerdocio
de Cristo, comparado en el del AT. De esta manera profundiza un
nuevo sentido de sacerdote, aplicado a Cristo y a los cristianos.
Como lo resume bien la exhortación final (Heb. 13, 8-14),
la "carta" quiere instruir al nuevo pueblo de Dios sobre
el valor del sacrificio redentor del Sumo Sacerdote, Jesús;
le invita a caminar en espíritu de fe en pos de Cristo, a
salir del "mundo" terrenal como el mismo Jesús,
para presentarse ante el trono de Dios (4, 16; 12,2) en el "cielo"
donde tenemos nuestra casa-hogar permanente.
Para tu
lectura
Se aconseja primero una lectura general
de la carta, sin la preocupación de entenderlo todo, a la
luz de estas explicaciones generales.
Luego volver sobre algunos pasajes más significativos, como:
-
Jesús, sacerdote misericordioso
y humano (Heb. 4, 15-5,10)
-
Jesús, único sacerdote
(Heb. 7, 20-27)
-
Jesús, sacerdote de la Nueva
Alianza (Heb. 9-10)
-
La marcha en la fe (Heb. 11)
-
Perseverancia y constancia en las
pruebas (Heb. 12-13)
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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