Manual de Formación Bíblica 2003 - 2004

 

LA CARTA A LOS HEBREOS

 

Introducción

Destinatarios

Mensaje fundamental

Para tu lectura

 

Introducción

Leer la Carta a los Hebreos, después de leer a Pablo, desconcierta, sobre todo por el lenguaje solemne utilizado desde la primera frase, los conceptos son difíciles de entender.

Unas afirmaciones sublimes sobre Cristo, especialmente la afirmación de su sacerdocio, ausente en todos los otros libros de la Biblia.

En los primeros siglos cristianos se puso en discusión su origen paulino y hasta su canonicidad, no fue sino hasta al final del siglo IV cuando es admitida como inspirada en todos los Concilios y en todas las Iglesias.

Destinatarios

El título "a los Hebreos" se le dio a la obra por las múltiples referencias que en ella se encuentran del AT y del ritual de los sacrificios. Pero los destinatarios no fueron los hebreos, sino cristianos atribulados, necesitados de aliento.

Por las continuas referencias al AT, podemos pensar que son comunidades de cristianos judíos, que se han adherido con entusiasmo a Cristo y ahora sienten cierta añoranza por las hermosas ceremonias del templo, hechas por los sacerdotes (Heb. 13,9), y en situaciones difíciles, expuestos a tribulaciones procedentes del ambiente hostil en que viven.

En esta situación el sermón quiere ser un estímulo a avanzar en la vocación cristiana, al llegar a la madurez en la fe y en la vida (Heb. 5,11; 6,3; 2, 3-4; 4,14).

Sus exhortaciones son los suficientemente genéricas como para que puedan ser dirigidas a comunidades distintas, donde la situación es parecida.

Mensaje fundamental

Podemos decir que es un sermón sobre el sacerdocio de Cristo. El mensaje fundamental, expresado con las mismas palabras del autor, puede ser el siguiente:

  • Tenemos un sumo sacerdote proclamado por Dios (5, 4-6; 8,1-4) santo (7,26), misericordioso y digno de crédito (2,17; 3,2).

  • Este sacerdote es Jesús, el Hijo de Dios (1, 2.5; 3, 1.6), que ha sido consumado, consagrado como sacerdote por el sufrimiento en la obediencia (5, 8-9).

  • Este sumo sacerdote, después de haber purificado nuestra conciencia de los pecados (1,2; 9,14) ha penetrado en los cielos (9, 24-25) por la ofrenda de sí mismo (10, 5-10).

  • Así ha sido constituido mediador de la Nueva Alianza (8, 7-13) y se ha convertido en causa de salvación eterna (2,10) para todos los hombres sus hermanos (2,11-13), quienes por él tienen acceso libre y comunión real y definitiva con Dios (7,25).

Son afirmaciones rotundas, claras. Pero resultan sorprendentes. Nadie en todo el NT, se había atrevido a formularlas. El predicador atribuye el sacerdocio a Jesús, quien no revestía ninguna característica de los sacerdotes: No era de la tribu de Leví, depositaria del sacerdocio; además no realizó ninguna actividad cultual en el templo; más bien se enfrentó con él y anunció su ruina (Jn. 2, 13-22; Mc. 14, 55-59).; se opuso a los sacerdotes y éstos le condenaron a muerte; murió lejos del templo, fuera de la ciudad santa, colgado de un madero, como un "maldito" de Dios.

Si el predicador-redactor se atreve a ello es porque encuentra un doble fundamento: El testimonio de la Escritura, y el mensaje cristiano de la muerte y resurrección de Cristo.

Desde este doble fundamento, descubre la gran superioridad del sacerdocio de Cristo, comparado en el del AT. De esta manera profundiza un nuevo sentido de sacerdote, aplicado a Cristo y a los cristianos.
Como lo resume bien la exhortación final (Heb. 13, 8-14), la "carta" quiere instruir al nuevo pueblo de Dios sobre el valor del sacrificio redentor del Sumo Sacerdote, Jesús; le invita a caminar en espíritu de fe en pos de Cristo, a salir del "mundo" terrenal como el mismo Jesús, para presentarse ante el trono de Dios (4, 16; 12,2) en el "cielo" donde tenemos nuestra casa-hogar permanente.

Para tu lectura

Se aconseja primero una lectura general de la carta, sin la preocupación de entenderlo todo, a la luz de estas explicaciones generales.
Luego volver sobre algunos pasajes más significativos, como:

  • Jesús, sacerdote misericordioso y humano (Heb. 4, 15-5,10)

  • Jesús, único sacerdote (Heb. 7, 20-27)

  • Jesús, sacerdote de la Nueva Alianza (Heb. 9-10)

  • La marcha en la fe (Heb. 11)

  • Perseverancia y constancia en las pruebas (Heb. 12-13)

 

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2003-2004