Los
escritos de San Juan
Con el nombre de "Juan" tenemos varios libros en el NT:
Un Evangelio, tres cartas y el Apocalipsis.
Llegando al estudio de los últimos libros
del NT que llevan la firma del apóstol "que Jesús
amaba" (1,2,3, Juan y Apocalipsis), hemos de resaltar algunas
observaciones que nos ayuden a comprender mejor su contenido y su
mensaje.
-
a) La literatura bíblica de Juan tiene
una huella inconfundible, frente a los otros libros del NT.
su contenido y su estilo son diferentes a los sinópticos
y de Pablo.
La manera de acercarse a la figura de Jesús y los temas
que tratan, revelan un ambiente cristiano todo especial, que
los estudios llaman "Comunidad Joánica".
-
b) Los escritos de Juan, nacidos como expresión
de la fe y de vida cristiana, al interior de las "comunidades
joánicas" tiene pues, unas características
y unos temas muy propios:
-
Habla mucho del conocimiento de Dios,
de "revelación" (1Jn. 2,4; 4,8; Apc. 1,1)
-
Tratan los temas características
del dualismo gnóstico: Luz-tiniebla (1Jn. 1,5; 1Jn
1,7ss), vida-muerte (Jn. 14,6; 1Jn. 1,2), verdad-mentira
(Jn. 8,30-32; 1Jn. 4,1-6).
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Insiste en la fe en Cristo Jesús,
verdadero hombre y verdadero Dios.
Primera
Carta
Este escrito nace en confrontación directa
con los problemas suscitados dentro de las "comunidades joánicas"
quienes, estaban en peligro de caer en las falsas doctrinas gnósticas.
Juan, con esta carta, aclara las ideas sobre el
verdadero conocimiento de Dios y sobre Cristo, verdadero hombre,
que abre el camino a la luz, a la verdad y al amor.
Sostiene la humanidad de Cristo (1,1-3; 4,1-3)
y pone de relieve que Jesús de Nazaret, el hombre, es Cristo,
el Hijo de Dios (1,3-7; 2,22-23).
Su fecha de composición es alrededor de los años 95-100
d.C. su autor es el apóstol san Juan.
Contenido y enseñanzas en la 1ª.
de Juan
La carta gira alrededor de tres ejes, que son tres ideas teológicas:
a) Dios es LUZ (1, 5-2,29)
b) Dios es PADRE (2,30-4,6)
c) Dios es AMOR (4,7-5,12)
Dios es Luz (1,5-2,29):
Esta afirmación, ya recalcada en el Evangelio
(Jn. 3,19). Juan les dice: "Dios es Luz, vivan pues y caminen
en la Luz". Esta revelación lleva a la exigencia de
exponernos a la luz de Dios para reconocer nuestro pecado (1,7-10),
romper con él, acercándonos a Cristo (2,1-2), observar
el mandamiento del Amor (2,3-14) y guardarse de la mentalidad del
mundo, fundada sobre la codicia, el poder y el placer. (2,15-17).
Dios es Padre (3, 1-4,6):
Si somos hijos de Dios (3,1-2; 2,29) es por un don de amor del Padre,
quien nos da la vida en Cristo (3,1-5). Asumir este don nos comprometa
a vivir la dignidad de hijos. Hay quienes alardean su condición
de hijos de Dios, pero viven en la esclavitud del pecado. Juan advierte
que el que "no practica la justicia y el que no ama a su hermano,
no es de Dios" (3,10). Nuestra dignidad de hijos, nos compromete
al amor con los hermanos (3,13-24).
Dios es Amor (4,7-5,12):
Esta es la parte central de la carta, es también la sección
que más conocemos y cantamos en nuestras celebraciones "¡Dios
es Amor!".
El AT. nos había enseñado que Dios
era creador, todopoderoso, justo, misericordioso; había hablado
muchas veces del amor de Dios como el de un Padre, de una madre
y aun de un esposo.
El NT. había repetido estas imágenes,
invitándonos a llamar a Dios: "Abba" (papá).
Pero nunca, ningún texto de la escritura
se había atrevido a decirnos "¡Dios es amor!"
(4,8.16). Esta definición de Dios, que Juan repite dos veces,
es la más completa y la más revolucionaria de la Revelación.
"El amor consiste en que Dios, primero, nos ha amado"
(4,10).
La afirmación teológica es el motivo
para sacudir la conciencia del cristiano: Si "hemos reconocido
el amor que Dios nos tiene" (4,16). Debemos amarnos los unos
a los otros (4,7.11.12.19).
Segunda
Carta
Está dirigida a una comunidad cristiana llamada "Dama
Elegida". Esta Iglesia es amenazada por seductores que no confiesan
a Jesucristo venido a la carne. Juan recomienda la pureza de la
fe (vv. 4.9.10), el amor fraterno (vv. 5-6) y la ruptura con esos
falsos maestros (vv. 10-11).
Tercera
Carta
Es un pequeño escrito y va dirigido
a una persona particular, que se llama Gayo; y tiene como motivo
un conflicto entre el "presbítero" y el jefe de
la comunidad, Diótrefes.
Juan el presbítero alaba a Gayo
porque se mantiene en la verdadera fe, y ha acogido con hospitalidad
a los misioneros.
La carta termina con una exhortación
a Gayo. El valor de esta pequeña carta, estriba en que nos
abre una ventana para conocer algo de la organización y los
problemas de las primeras comunidades cristianas.
La relación entre los jefes de
la comunidad y los misioneros era a veces conflictiva: Diótrefes
pretendía tener el control de la comunidad, rechazando a
los misioneros.
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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