Manual de Formación Bíblica 2003 - 2004

 

UN PUEBLO SE PREPARA
(Creación - origenes -Patriarcas)

OBJETIVO:
Descubrir como Dios tiene un plan con toda la creación, y sobre todo con la humanidad entera. Este plan va concretándose en la elección de los patriarcas que son los antepasados del pueblo escogido para ser mediadores de bendición para toda la humanidad.

 

Creación y orígenes

Epoca patriarcal

Los demás patriarcas

Reflexiones

Creación y orígenes

1.1 El proyecto de Dios.
El hombre, criatura de Dios, ha sido llamado a realizarse en tres planos distintos, pero íntimamente ligados. En su relación con Dios, con sus semejantes y con las cosas.

Con relación a Dios:
El hombre ha sido creado por Él a su imagen y semejanza, esta realidad lo hace distinto de los demás seres creados, pues participa de la inteligencia, voluntad y poder divino. Este hecho nos habla de la dignidad fundamental de todo ser humano y nos hace ver que el hombre podrá encontrarse con Dios, sólo en la medida en que sea capaz de descubrir su imagen en el ser humano. De ahí la prohibición de hacerse imágenes de Yahvéh en Israel (Ex. 20, 4-6). Pues ya existe una imagen divina: La persona humana, a través de ella llegamos a Dios.

La realidad de la imagen y semejanza divina va preparando también la plena revelación sobre el hombre que nos la hace Jesús, el hombre perfecto: que toda persona está llamada a participar de la misma vida divina; que el ser humano no sólo es creatura, imagen y semejanza divina, sino sobre todo hijo de Dios. (Cfr. Rom. 8,14-17; Jn. 3,12).

Con relación a los demás seres humanos:
El hombre ha sido creado para vivir en la unidad y la comunión. Encontró en la mujer ese auxiliar que el varón necesita para no vivir en soledad. Varón y mujer poseen una dignidad e igualdad y están llamados a complementarse. El hombre por vocación divina, debe ser guardián de su hermano, llamado a construir la unidad. Cuando olvida, desprecia o rechaza esta relación fraternal y atropella o no vela por la dignidad de sus semejantes, está oponiéndose al plan divino.(Cfr. St. 5, 1-6).

Con relación a las cosas:
El hombre ha sido puesto para dominar la creación. (Gen. 1,28-30). Dios en su designio maravilloso, ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos, de allí que no deben ser acaparados por unos cuántos ( Is. 5, 8-10; Sal 37). Por eso en Israel existía la ley del año jubilar (Lev. 25, 8-31) que tenía el sentido de restaurar el orden primitivo de la creación: El hombre recupera la libertad, la tierra vuelve a repartirse para que así todos la posean (Cfr. Dt. 15, 1-18). Si el hombre no tiene lo necesario para vivir dignamente, existe allí un pecado social, o si el hombre se convierte en esclavo del "tener" hay algo contrario al plan divino.

La respuesta humana al proyecto divino:
El don de Dios -su plan sobre nosotros- encontró un eco de egoísmo y orgullo en el hombre que no se contentó con ser semejante a Dios, sino que quiso ser igual a Él. Intentando inútilmente borrar la distancia y la separación de su Dios, desobedeciendo su mandato (Gen. 3, 1-7; 6, 5-8; 11, 1-4).
Al romperse la relación con Dios, se rompe también la relación con los demás seres humanos y con la misma naturaleza: El varón trata de dominar a la mujer (Cfr.3,16), el hermano mata a su hermano (Cfr.4, 1-16), los pueblos viven entre rivalidades (Cfr. 11, 1-9), el hombre se convierte en esclavo de las cosas (Cfr.3,17-19).

Castigo y salvación:
Es cierto que a cada uno de los pecados del hombre narrados en la prehistoria corresponden también un castigo de Dios:

  • Expulsión del paraíso para Adán y Eva (3, 16-19.23);

  • El ser vagabundo y errante para Caín el fratricida (4,12);

  • El diluvio para la humanidad pecadora (6-8);

  • La diversidad de lenguas y dispersión ante el intento de la torre de Babel (11,5-9).

Pero también es cierto que hay siempre una salvación de parte de Dios.

    • Promete una victoria sobre el mal simbolizado en la serpiente (3,15).

    • Hizo a nuestros primeros padres unas túnicas de piel para que se cubriesen y protegiesen (3,21).

    • A Caín lo marcó con una señal para protegerlo (4,15).

    • Salvó a Noé y su familia del diluvio, lo mismo que a parejas de animales ( 6-8).

    • Y para restaurar la unidad que se rompió en la diversidad de Babel (11,1-9) prometerá a Abraham que todas las naciones serán benditas en Él ( 12,3).

A través de todos estos datos constatamos que Dios cuidó intensamente del género humano aún antes de haberse dado en el tiempo y en el espacio la elección del pueblo de Israel, cuya función será en beneficio de todas las naciones.

Epoca Patriarcal (hacia 1850-1660 a.C.)

2.1 La vocación de Abraham.

Dios irrumpe en la vida silenciosa, tranquila, cómoda de un hombre ordenándole dejar su tierra, su patria y su parentela para lanzarse en el camino del riesgo y de la oscuridad hacia la conquista de unas promesas (12, 1-3).

Deja: renuncia = conversión.
Para empezar el camino hacia Dios, es necesario dejar algo. Lo mismo en el caso de los apóstoles, dejaron sus redes, es decir, su vida anterior para seguir a Cristo. No se puede al mismo tiempo seguir como antes y emprender el camino de salvación.

Anda: entrega = fe.
"Anda a la tierra que yo te mostraré" ¿Cuál? "Poco a poco yo te la iré manifestando". En esto precisamente consiste la fe: En ponerse en las manos de Dios con plena confianza, para que Él disponga completamente de uno. Lo mismo estamos llamados a hacer cada uno de nosotros dejar y seguir.

La Palabra de Dios se convierte para Abraham en mandato, promesa y anuncio. Una triple promesa domina el relato de su vocación: Tierra, descendencia y bendición en el, de todas las naciones del mundo. Estas promesas atraviesan todo el período patriarcal (12, 1-3.7; 13, 14-18; 15,4; 17, 5-8.16.18-21; 18,18; 26,1-5; 28, 13-15).

2.2 La respuesta de Abraham

Ante la Palabra de Dios que se convierte en mandato, promesa y anuncio. Abraham responde con la obediencia la esperanza y la fe, tres aspectos y dimensiones de su vida que lo proyectaron en el presente hacia la meta del futuro.

  • Abraham obedeció al salir de su tierra y ponerse en camino (12,4; 26,5), lo que significaba para él desinstalarse y dejar su propia comodidad y seguridad, lanzarse al riesgo, al peligro, a lo desconocido. La prueba máxima de su obediencia fue cuando Dios le pidió que sacrificara su hijo único, a Isaac, a la promesa hecha carne (22, 1-19).

  • Abraham confió en Dios (15, 1-6; Rom. 4,18).
    Confió en la promesa de la tierra a pesar de que la tierra de Canáan fue inhóspita por el hambre que allí había (Gen. 12,10), y de que en Egipto, segundo lugar a donde él se dirigió, peligró su vida a causa de la belleza de su mujer (12, 10-20). Peregrino en la tierra de Canaán (13,17), sólo a la muerte de su mujer Sara, al comprar la cueva de Macpelá que servirá de tumba para ella y para él, se cumple la promesa de la posesión de la tierra (23).

  • Confió en la promesa del hijo, no obstante la esterilidad y la avanzada edad de su mujer Sara (16,1; 17,17) y el intento de hacer heredero a su siervo el damasceno Eliécer (15, 3-4), y a Ismael, hijo suyo y de Agar la esclava (16; 17,18). Su confianza fue premiada y coronada con Isaac, el hijo suyo y de Sara (21, 1-4). Pero aun esa promesa hecha carne y realidad fue puesta a prueba, cuando Dios le pidió que sacrificara a su hijo único (22, 1-19). Gracias a su respuesta positiva Dios se lo devolvió (Heb. 11,19).

  • Confió en la promesa de la bendición, por su medio a todas las naciones, no obstante que su intercesión por Sodoma y Gomorra fue inútil (Gen. 18, 16-33).
    Abraham creyó en Dios y en su palabra salvífica (15,6). Por eso se nos
    presenta como modelo supremo de la fe (Cfr. Rom. 4; Gal. 3,6ss; St. 2,23).
    De esta forma la respuesta de Abraham fue completa. Dios selló ese encuentro con Abraham con una Alianza en la que Dios tomaba la iniciativa y se comprometía con su siervo y con toda su descendencia. La señal de esta Alianza fue la circuncisión. (Gen. 17).

Los demás patriarcas

  • Isaac: Hijo de Abraham y Sara, es el hijo de la promesa divina (21, 1-4).
    Se casa con Rebeca (24) y ambos engendran a Esaú y Jacob ( 25, 19-28).

  • Jacob: Se queda con el derecho de primogenitura (25, 29-34) y recibe la
    bendición paterna (27). Dios le cambia su nombre por el de Israel (32,29).
    Padre de 12 hijos que son los jefes de las 12 tribus de Israel: Rubén,
    Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín.

  • José el hijo preferido de Jacob, por envidia fue vendido por sus hermanos. Se lo llevaron a Egipto donde llegó a ser ministro del faraón. Gracias a la política agraria los habitantes de Canaán pudieron acudir a Egipto cuando el hambre arreció. Después de entrevistas y peripecias, recibió en Egipto a su padre y a sus hermanos, una vez que éstos reconocieron su culpa y su pecado al haber vendido a su hermano, quien los perdonó. De esta forma los descendientes de los Patriarcas se establecieron en Egipto (37-50).

3.1 Sentido de la época patriarcal

La época patriarcal está dominada por las promesas.
Estas se van realizando poco a poco a través de todo el AT. Sin embargo la culminación de este cumplimiento se tendrá con la venida de Jesús, el esperado de las naciones. Los patriarcas mueren saludando desde lejos esas promesas (Heb. 11, 13-16).

Los patriarcas son los antepasados del pueblo de Israel.
Por su medio se va preparando la formación del único pueblo que quedará vinculado por los lazos de la Alianza. Aún cuando quizá pertenezcan originalmente a diversos grupos étnicos, sin embargo la fe posterior los ha visto formando una sola familia, pues de alguna manera ellos han preparado al pueblo que después vivió unido.

Los patriarcas son modelos de respuesta al plan de Dios
como lo vimos ya en el caso de Abraham.

Reflexiones

¿Somos Capaces de descubrir la presencia de Dios en la creación y en la naturaleza? ¿Sabemos alabar a Dios por ese motivo?

El hecho de que los bienes de la tierra no alcancen a todos los hombres ¿Está en concordancia con el plan divino de Dios, o es contrario a su proyecto? ¿Por qué?

¿En que hechos de nuestra vida individual y social constatamos el pecado como ruptura con Dios, con nuestros semejantes, con nosotros mismos y con las cosas que nos rodean?

¿Nuestra fe abarca todas las dimensiones de nuestra persona, como sucedió con Abraham?

Preguntas:

1. Según el Génesis ¿Cuál es la relación que el hombre tiene con Dos, con sus semejantes y con las cosas?
2. ¿Cuál fue la respuesta del hombre al plan primitivo de Dios?
3. ¿En qué aspectos mostró Dios el castigo y en cuáles la salvación.
4. ¿Qué le pidió y qué le ofreció Dios a Abraham?
5. Describe los rasgos principales de la respuesta de Abraham.
6. Señala las características de los demás patriarcas.
7. Describe el sentido auténtico de la época patriarcal.


 

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