Creación
y orígenes
1.1 El proyecto de Dios.
El
hombre, criatura de Dios, ha sido llamado a realizarse en tres planos
distintos, pero íntimamente ligados. En su relación
con Dios, con sus semejantes y con las cosas.
Con
relación a Dios:
El hombre ha sido creado por Él a su imagen y semejanza,
esta realidad lo hace distinto de los demás seres creados,
pues participa de la inteligencia, voluntad y poder divino. Este
hecho nos habla de la dignidad fundamental de todo ser humano y
nos hace ver que el hombre podrá encontrarse con Dios, sólo
en la medida en que sea capaz de descubrir su imagen en el ser humano.
De ahí la prohibición de hacerse imágenes de
Yahvéh en Israel (Ex. 20, 4-6). Pues ya existe una imagen
divina: La persona humana, a través de ella llegamos a Dios.
La realidad de la imagen y semejanza divina va preparando también
la plena revelación sobre el hombre que nos la hace Jesús,
el hombre perfecto: que toda persona está llamada a participar
de la misma vida divina; que el ser humano no sólo es creatura,
imagen y semejanza divina, sino sobre todo hijo de Dios. (Cfr. Rom.
8,14-17; Jn. 3,12).
Con relación a los demás seres
humanos:
El hombre ha sido creado para vivir en la unidad y la comunión.
Encontró en la mujer ese auxiliar que el varón necesita
para no vivir en soledad. Varón y mujer poseen una dignidad
e igualdad y están llamados a complementarse. El hombre por
vocación divina, debe ser guardián de su hermano,
llamado a construir la unidad. Cuando olvida, desprecia o rechaza
esta relación fraternal y atropella o no vela por la dignidad
de sus semejantes, está oponiéndose al plan divino.(Cfr.
St. 5, 1-6).
Con relación a las cosas:
El hombre ha sido puesto para dominar la creación. (Gen.
1,28-30). Dios en su designio maravilloso, ha destinado la tierra
y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos,
de allí que no deben ser acaparados por unos cuántos
( Is. 5, 8-10; Sal 37). Por eso en Israel existía la ley
del año jubilar (Lev. 25, 8-31) que tenía el sentido
de restaurar el orden primitivo de la creación: El hombre
recupera la libertad, la tierra vuelve a repartirse para que así
todos la posean (Cfr. Dt. 15, 1-18). Si el hombre no tiene lo necesario
para vivir dignamente, existe allí un pecado social, o si
el hombre se convierte en esclavo del "tener" hay algo
contrario al plan divino.
La respuesta humana al proyecto divino:
El don de Dios -su plan sobre nosotros- encontró un eco de
egoísmo y orgullo en el hombre que no se contentó
con ser semejante a Dios, sino que quiso ser igual a Él.
Intentando inútilmente borrar la distancia y la separación
de su Dios, desobedeciendo su mandato (Gen. 3, 1-7; 6, 5-8; 11,
1-4).
Al romperse la relación con Dios, se rompe también
la relación con los demás seres humanos y con la misma
naturaleza: El varón trata de dominar a la mujer (Cfr.3,16),
el hermano mata a su hermano (Cfr.4, 1-16), los pueblos viven entre
rivalidades (Cfr. 11, 1-9), el hombre se convierte en esclavo de
las cosas (Cfr.3,17-19).
Castigo
y salvación:
Es cierto que a cada uno de los pecados del hombre narrados en la
prehistoria corresponden también un castigo de Dios:
-
Expulsión
del paraíso para Adán y Eva (3, 16-19.23);
-
El
ser vagabundo y errante para Caín el fratricida (4,12);
-
El
diluvio para la humanidad pecadora (6-8);
-
La
diversidad de lenguas y dispersión ante el intento de
la torre de Babel (11,5-9).
Pero
también es cierto que hay siempre una salvación de
parte de Dios.
-
Promete
una victoria sobre el mal simbolizado en la serpiente (3,15).
-
Hizo
a nuestros primeros padres unas túnicas de piel para
que se cubriesen y protegiesen (3,21).
-
A
Caín lo marcó con una señal para protegerlo
(4,15).
-
Salvó
a Noé y su familia del diluvio, lo mismo que a parejas
de animales ( 6-8).
-
Y
para restaurar la unidad que se rompió en la diversidad
de Babel (11,1-9) prometerá a Abraham que todas las
naciones serán benditas en Él ( 12,3).
A
través de todos estos datos constatamos que Dios cuidó
intensamente del género humano aún antes de haberse
dado en el tiempo y en el espacio la elección del pueblo
de Israel, cuya función será en beneficio de todas
las naciones.
Epoca
Patriarcal (hacia 1850-1660 a.C.)
2.1
La vocación de Abraham.
Dios irrumpe en la vida silenciosa, tranquila, cómoda de
un hombre ordenándole dejar su tierra, su patria y su parentela
para lanzarse en el camino del riesgo y de la oscuridad hacia la
conquista de unas promesas (12, 1-3).
Deja: renuncia = conversión.
Para empezar el camino hacia Dios, es necesario dejar algo. Lo mismo
en el caso de los apóstoles, dejaron sus redes, es decir,
su vida anterior para seguir a Cristo. No se puede al mismo tiempo
seguir como antes y emprender el camino de salvación.
Anda:
entrega = fe.
"Anda a la tierra que yo te mostraré" ¿Cuál?
"Poco a poco yo te la iré manifestando". En esto
precisamente consiste la fe: En ponerse en las manos de Dios con
plena confianza, para que Él disponga completamente de uno.
Lo mismo estamos llamados a hacer cada uno de nosotros dejar y seguir.
La Palabra de Dios se convierte para Abraham en mandato, promesa
y anuncio. Una triple promesa domina el relato de su vocación:
Tierra, descendencia y bendición en el, de todas las naciones
del mundo. Estas promesas atraviesan todo el período patriarcal
(12, 1-3.7; 13, 14-18; 15,4; 17, 5-8.16.18-21; 18,18; 26,1-5; 28,
13-15).
2.2 La respuesta de Abraham
Ante la Palabra de Dios que se convierte en mandato, promesa y anuncio.
Abraham responde con la obediencia la esperanza y la fe, tres aspectos
y dimensiones de su vida que lo proyectaron en el presente hacia
la meta del futuro.
-
Abraham
obedeció al salir de su tierra y ponerse en camino (12,4;
26,5), lo que significaba para él desinstalarse y dejar
su propia comodidad y seguridad, lanzarse al riesgo, al peligro,
a lo desconocido. La prueba máxima de su obediencia fue
cuando Dios le pidió que sacrificara su hijo único,
a Isaac, a la promesa hecha carne (22, 1-19).
-
Abraham
confió en Dios (15, 1-6; Rom. 4,18).
Confió en la promesa de la tierra a pesar de que la tierra
de Canáan fue inhóspita por el hambre que allí
había (Gen. 12,10), y de que en Egipto, segundo lugar
a donde él se dirigió, peligró su vida
a causa de la belleza de su mujer (12, 10-20). Peregrino en
la tierra de Canaán (13,17), sólo a la muerte
de su mujer Sara, al comprar la cueva de Macpelá que
servirá de tumba para ella y para él, se cumple
la promesa de la posesión de la tierra (23).
-
Confió en la promesa del hijo, no obstante la esterilidad
y la avanzada edad de su mujer Sara (16,1; 17,17) y el intento
de hacer heredero a su siervo el damasceno Eliécer (15,
3-4), y a Ismael, hijo suyo y de Agar la esclava (16; 17,18).
Su confianza fue premiada y coronada con Isaac, el hijo suyo
y de Sara (21, 1-4). Pero aun esa promesa hecha carne y realidad
fue puesta a prueba, cuando Dios le pidió que sacrificara
a su hijo único (22, 1-19). Gracias a su respuesta positiva
Dios se lo devolvió (Heb. 11,19).
-
Confió en la promesa de la bendición, por su medio
a todas las naciones, no obstante que su intercesión
por Sodoma y Gomorra fue inútil (Gen. 18, 16-33).
Abraham creyó en Dios y en su palabra salvífica
(15,6). Por eso se nos
presenta como modelo supremo de la fe (Cfr. Rom. 4; Gal. 3,6ss;
St. 2,23).
De esta forma la respuesta de Abraham fue completa. Dios selló
ese encuentro con Abraham con una Alianza en la que Dios tomaba
la iniciativa y se comprometía con su siervo y con toda
su descendencia. La señal de esta Alianza fue la circuncisión.
(Gen. 17).
Los
demás patriarcas
-
Isaac: Hijo
de Abraham y Sara, es el hijo de la promesa divina (21, 1-4).
Se casa con Rebeca (24) y ambos engendran a Esaú y Jacob
( 25, 19-28).
-
Jacob: Se queda
con el derecho de primogenitura (25, 29-34) y recibe la
bendición paterna (27). Dios le cambia su nombre por
el de Israel (32,29).
Padre de 12 hijos que son los jefes de las 12 tribus de Israel:
Rubén,
Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí,
Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín.
-
José
el hijo preferido de Jacob, por envidia fue vendido por sus
hermanos. Se lo llevaron a Egipto donde llegó a ser ministro
del faraón. Gracias a la política agraria los
habitantes de Canaán pudieron acudir a Egipto cuando
el hambre arreció. Después de entrevistas y peripecias,
recibió en Egipto a su padre y a sus hermanos, una vez
que éstos reconocieron su culpa y su pecado al haber
vendido a su hermano, quien los perdonó. De esta forma
los descendientes de los Patriarcas se establecieron en Egipto
(37-50).
3.1 Sentido de la época
patriarcal
La época patriarcal está dominada
por las promesas.
Estas se van realizando poco a poco a través de todo el AT.
Sin embargo la culminación de este cumplimiento se tendrá
con la venida de Jesús, el esperado de las naciones. Los
patriarcas mueren saludando desde lejos esas promesas (Heb. 11,
13-16).
Los patriarcas son los antepasados del pueblo
de Israel.
Por su medio se va preparando la formación del único
pueblo que quedará vinculado por los lazos de la Alianza.
Aún cuando quizá pertenezcan originalmente a diversos
grupos étnicos, sin embargo la fe posterior los ha visto
formando una sola familia, pues de alguna manera ellos han preparado
al pueblo que después vivió unido.
Los patriarcas son modelos
de respuesta al plan de Dios
como lo vimos ya en el caso de Abraham.
Reflexiones
¿Somos Capaces
de descubrir la presencia de Dios en la creación y en la
naturaleza? ¿Sabemos alabar a Dios por ese motivo?
El hecho de que los bienes de la tierra no alcancen a todos los
hombres ¿Está en concordancia
con el plan divino de Dios, o es contrario a su proyecto? ¿Por
qué?
¿En que hechos de nuestra vida individual
y social constatamos el pecado como ruptura con Dios, con nuestros
semejantes, con nosotros mismos y con las cosas que nos rodean?
¿Nuestra fe abarca todas las dimensiones
de nuestra persona, como sucedió con Abraham?
Preguntas:
1. Según el Génesis ¿Cuál
es la relación que el hombre tiene con Dos, con sus semejantes
y con las cosas?
2. ¿Cuál fue la respuesta del hombre al plan primitivo
de Dios?
3. ¿En qué aspectos mostró Dios el castigo
y en cuáles la salvación.
4. ¿Qué le pidió y qué le ofreció
Dios a Abraham?
5. Describe los rasgos principales de la respuesta de Abraham.
6. Señala las características de los demás
patriarcas.
7. Describe el sentido auténtico de la época patriarcal.
|
Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
|