Estancia
en Egipto
(1650-1250 a.C.) y opresión hacia 1280-1250 a.C.)
Los descendientes de los Patriarcas se establecen en Egipto. Allí
se multiplican, realizándose así la promesa de la
descendencia numerosa hecha a Abraham. Ante este hecho los egipcios
empiezan a temerles, y toman medidas contra ellos, obligando a matar
a los varones recién nacidos y utilizando a los adultos a
trabajos forzados. Así surge la opresión y la esclavitud
en contra de los hijos de Israel (Ex. 1).
La
liberación ó el Éxodo (hacia 1250 a.C.)
Dios,
a través de su elegido Moisés, interviene liberadoramente
en la historia dolorosa de este pueblo para sacarlo de la esclavitud
(2-15).
2.1 Nacimiento, infancia y juventud de Moisés.
Moisés, quien en contra de los planes de Egipto, y presagiando
lo que sucedería con el pueblo, ha sido salvado y liberado
de las aguas y ha sido educado en la corte del faraón, deja
su situación cómoda al darse cuenta de la opresión
que sufren sus compatriotas los hijos de Israel. Interviene a favor
de sus hermanos, pero éstos no lo comprenden y por eso huye
al desierto (2).
2.2 Vocación y misión de Moisés
Dios se aparece en el desierto a Moisés para manifestarle
quién es Él y cuáles son sus planes de liberación
para su pueblo oprimido, constituyendo a Moisés como mediador
principal de esta misión. De esta manera, en la primera intervención
de Dios en la historia, reconocida como tal, Dios aparece no como
un Dios neutral, sino como el único Dios que toma partido
por el oprimido (3, 1-4, 17).
Es el Dios que "ve", "oye" y "conoce"
la opresión y al acordarse de su alianza (2,24), visita salvíficamente
a su pueblo (3,16; 4,31), baja para liberarlos (3,8) entrando en
la historia humana conflictiva y tomando partido por el oprimido.
Dios se revela como "Yahvé (3, 13-15). Su nombre "Yo
Soy el que Soy" puede significar una respuesta evasiva ante
el peligro de ser manipulado, como también puede remitir
al futuro en la acción: "verán ustedes quién
soy, cuando contemplen mi acción liberadora". De una
u otra forma las acciones liberadoras de Dios nos dirán quién
es Él, el que a diferencia de los hombres y de los ídolos,
actúa con plena coherencia.
(Cfr. Núm. 23,19; Ez. 36,36).
La finalidad de esta liberación que anuncia Yahvéh
es que el pueblo pase de la "servidumbre", es decir, de
la esclavitud al culto auténtico que es inconcebible sin
la liberación (Cfr. Ex.3,12.18; 4,23). El pertenecer a Yahvéh
implica que ya no pertenecen al Faraón, que no son ya un
pueblo de esclavos, sino un pueblo de libres, de hijos de Dios (Cfr.
4,22-23).
2.3 Realización de la misión
de Moisés
Moisés ayudado de su hermano Aarón, lleva a cabo la
obra de liberación encomendada por Dios. Obra que no es pacífica,
sino que se topa ante diversos obstáculos:
Se enfrentan ante el mismo
pueblo que ha de ser liberado, ya que protesta ante las acciones
liberadoras (5, 20-21) y tiene miedo al riesgo, y por lo tanto a
la auténtica libertad. La misma noche en que caminaban hacia
la libertad, al verse acosados por los egipcios, los israelitas,
llenos de miedo dijeron a Moisés "¿ Nos has sacado
de Egipto para hacernos esto?". ¿No te decíamos
que nos dejaras tranquilos sirviendo a los egipcios, que era mejor
servirlos a ellos que morir en el desierto?".
El contenido esencial de la queja del pueblo se resume en pocas
palabras: "preferimos la seguridad y el bienestar en la esclavitud
al penoso peregrinar hacia la liberación". Pero Dios
sabe que lo mejor para el ser humano es su liberación integral.
Se enfrentan ante el Faraón,
máximo poder de Egipto, que desconoce positivamente a Dios
(5,2), y quiere sólo dar una libertad a medias; controlándola
(8,24), chantajeándola, sin ofrecer los medios de subsistencia,
o quiere permitir el culto, pero sin libertad. Un faraón
que resiste y endurece su corazón (7, 13-14.22).
Se enfrentan ante la naturaleza, logrando
dominarla a través de las plagas en contra de Egipto que
culminan con la matanza de los primogénitos (7,8 -13,16).
Todo esto permite el paso del mar de las cañas que zanja
la geografía y la historia, la tierra de la esclavitud y
la tierra de la libertad (13, 17-15).
Se enfrentan ante el mismo Dios, que
parece no apoyarlos en la misión que les ha encomendado (5,
22-6).
La liberación y su repercusión en la vida del pueblo.
La salida de Egipto quedará profundamente grabada en el pueblo
de Israel y será paradigma, patrón o modelo para cualquier
otra intervención salvífica de su Dios.
En la fe del pueblo quedará claro que su Dios es el que lo
ha sacado de Egipto, del país de la esclavitud. Así
se auto presenta Dios (20,2; Dt. 5,6), y así lo confiesa
el pueblo en sus profesiones de fe (Dt. 6,21-25; 26,5-10; Sal. 136).
En el culto, la fiesta de la Pascua y de los Asimos y la ley sobre
los primogénitos servirán siempre como "memorial":
Recuerdo, presencia y anhelo de liberación. (Ex. 12, 1-28).
En la vida diaria, el pueblo sabe bien que no debe esclavizar a
los demás ni tratar mal a los extranjeros, porque él
fue esclavo y forastero en Egipto (22,20; Lev. 19, 33-34).
En la esperanza del pueblo que siempre confiaba encontrar a un Dios
liberador en situaciones similares a la de Egipto. Así sucedió
en el exilio de Babilonia, donde el profeta Deutero Isaías
(Is. c. 40-55) anunció un nuevo éxodo (Is. 43, 16-21).
La
caminata por el desierto (hacia 1250-1230 a.C)
El desierto es la etapa intermedia entre la salida de Egipto y la
conquista de la tierra: La de la esclavitud y la de la libertad.
Por eso es un lugar de peregrinación, de paso. Un lugar donde
la esperanza se va a aquilatar y acrecentar.
El desierto, lugar desolado e inhóspito, se convierte en
lugar de prueba:
-
Dios
"prueba" a su pueblo mediante las carencias elementales:
hambre y sed, pero a la vez Dios muestra sus maravillas a favor
del pueblo: Las codornices y el maná (Ex. 16); el agua
de la roca (17,1-7), la serpiente de bronce (Núm. 21,
4-9).
-
El
pueblo "prueba" a su Dios que lo ha sacado de la esclavitud
de Egipto. Tiene miedo a los riesgos de la libertad, y por eso
murmura contra su Dios añorando su situación de
esclavos (Ex. 16, 1-3; 17, 1-4). Pero sobre todo peca contra
Yahvéh, su único Dios, fabricándose un
becerro de oro como imagen de Yahvéh (Ex. 32-34).
En el desierto, y éste es el punto fundamental, Dios
pacta una Alianza, un compromiso bilateral con su pueblo. De
esta manera se forma el pueblo de Dios (Ex. 19-20; Dt. 5-6).
La Alianza
4.1 La Alianza
es el eje central de la vida del pueblo (Ex. 19-20)
La institución humana de la Alianza, sobre todo la del soberano
y vasallo, sirvió para significar y realizar la unión
de Dios con su pueblo. Es el "sacramento" fundamental
que constituye a Israel en pueblo de Dios.
Tanto la Alianza, realidad del ámbito político, como
el matrimonio, realidad del ámbito familiar, sirvieron para
expresar las relaciones entre Dios y su pueblo (Cfr. Os. 1-3; Is.
1,21).
El contenido fundamental de la Alianza, expresa un proyecto de comunión
que se sintetiza en "Yo seré tu Dios y tú serás
mi pueblo" (Lev. 26,12; Ez. 36,28). Aún cuando Dios
es quien toma la iniciativa y de quien dependen todos los favores,
sin embargo, se trata de un compromiso bilateral: Dios y el pueblo
se obligan a ser fieles.
Dios se compromete a ser fiel a su pueblo cumpliendo las promesas
y protegiéndolo (Ex. 19, 3-6).
El pueblo se compromete a ser fiel a Dios y a sus hermanos mediante
la observancia de los mandamientos que regulan su vida con Dios
y con sus semejantes (Ex. 19, 7-8).
Dios bendecirá o maldecirá a su pueblo de acuerdo
a su fidelidad o infidelidad a la Alianza, al compromiso pactado
con Dios. La historia de Israel, como lo veremos en el próximo
tema, fue la historia de los continuos fracasos divinos ante la
terquedad de su pueblo (Ez. 16; 20; 23). Pero es también
la historia de la constante misericordia de Dios hacia su pueblo
(Ez. 36, 16-38).
4.2 La gran manifestación de Dios:
Tras la salida de Egipto, el pueblo hebreo llega al desierto de
Sinaí y acampa al pie del monte que lleva ese nombre. Allí
iba a tener lugar la gran manifestación de Dios. (Ex. 19,16-18).
Relámpagos, fuego y humo, sonar de trompetas, temblar de
montañas y, dominándolo todo, una nube espesa, responde
a la forma de imaginar los hombres del AT la presencia de Dios.
Así se manifestó Dios a su pueblo en el desierto,
por medio de una experiencia no por medio de una teoría,
doctrina. Es decir, que lo importante no es saber mucho sobre Dios,
sino experimentar y vivir su cercanía. Una experiencia de
lo sobrenatural que es la característica de todos los fenómenos
religiosos.
Por consiguiente, la Alianza consiste en el compromiso de Dios con
su pueblo: Dios se compromete, mediante juramento sagrado, a cuidar
de su pueblo, a protegerlo y a defenderlo en todo momento. El pueblo,
en respuesta a esa fidelidad debe observar los Diez Mandamientos
que Yahvéh le impone.
4.3 El Decálogo
La palabra Decálogo significa "diez palabras",
el Decálogo está íntimamente unido a la Alianza
y quiere decir que Dios se compromete con el pueblo mediante la
Alianza; el pueblo por su parte, tiene que responder a Dios y el
compromiso en el que se expresa la respuesta es, precisamente, el
Decálogo.
Por consiguiente, el Decálogo recoge y
resume lo que debe ser el comportamiento del ser humano ante su
Dios. Para comprender el sentido del Decálogo, hay que tener
en cuenta el sentido total del libro del Éxodo donde se encuentra:
Dios quiere que su pueblo sea un pueblo de hombres y mujeres libres.
Libres de toda esclavitud exterior, por lo que Dios se pone del
lado de Israel y saca a su pueblo de Egipto. Libres interiormente
para crecer como personas disponibles ante Dios y al servicio de
los demás. Desde esta perspectiva se debe interpretar el
Decálogo, que aparece así como el código de
la libertad.
Reflexiones
¿En qué se
manifiesta hoy día la situación de opresión?
¿Cómo debemos permanecer los cristianos ante esta
realidad: pasivos, tolerantes o luchando en contra de las injusticias
y opresiones?
La misión de la Iglesia es la liberación integral
del hombre, liberación del pecado y de todo aquello que es
fruto o expresión del pecado. ¿Somos conscientes de
esto y estamos trabajando en esta línea?
¿El ser parte del pueblo de Dios nos ha dado realmente una
conciencia y vivencia comunitaria y solidaria con nuestros semejantes?
¿Qué compromisos implica para nosotros el hecho de
vivir bajo la Nueva Alianza?
Como pueblo o Iglesia peregrina, ¿Nos damos cuenta que demos
renovarnos constantemente, que no podemos anclarnos sólo
en el pasado?
Preguntas
1. ¿Qué reacción tuvieron
los egipcios ante los descendientes de los patriarcas, cuando éstos
crecieron y se multiplicaron?
2. ¿Por qué Moisés abandonó su situación
cómoda y qué consecuencias le comportó esto?
3. ¿Cuáles fueron los planes de Dios a favor de su
pueblo oprimido y por qué?
4. ¿Qué significa el nombre de Yahvéh?
5. ¿En qué forma Moisés se enfrento ante el
pueblo, ante el faraón, ante la naturaleza y ante el mismo
Dios?
6. ¿Qué repercusiones tiene el acontecimiento del
Éxodo en la fe, el culto, la vida y la esperanza del pueblo?
7. Describe los distintos aspectos del desierto.
¿Por qué la Alianza es el eje central de la vida del
pueblo y en qué consiste?
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Manual
de Formación Bíblica
2003-2004
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