El
exilio o destierro en Babilonia (586-539 a.C.)
1.1 El anuncio del destierro
Conforme el pueblo se iba apartando de la Alianza pactada con el
Señor, los profetas iban haciendo ver que Dios los castigaría
con la maldición, con la pérdida de la tierra y de
la independencia (Cfr. Miq. 3,12; Hab. 1, 5-11). Fue sobre todo
el profeta Jeremías quien anunció de una manera muy
clara que Dios castigaría las infidelidades del pueblo por
medio de Babilonia y en concreto por medio de su siervo Nabucodonosor.
Este anuncio devastador le acarreó a Jeremías muchos
problemas: Incomprensiones de los suyos que lo tachan de traidor
(Jer. 37, 11-16), enfrentamiento con profetas falsos (Jer. 28).
1.2
El exilio
En el año 697 sucede la primera invasión de los Babilonios
sobre Jerusalén. El rey Joaquín se rinde, y junto
con la reina madre y unos 10,000 judíos son deportados a
Babilonia. En el año 586 cayó la ciudad de Jerusalén
que fue destruida, el templo fue incendiado. Una segunda deportación
a Babilonia se llevó a cabo. Con esto terminó el reino
de Judá o del Sur (Cfr. 2 Re. 24-25). Poco después,
en el 582 hubo una tercera deportación (Jer. 52,30). Muchos
permanecieron en la patria en condiciones bastante precarias, otros
huyeron a Egipto por temor a represalias de los babilonios (Jer.
39-45).
La destrucción de Jerusalén y el exilio en Babilonia
fueron un golpe durísimo para los judíos, especialmente
para aquellos que fueron deportados a Babilonia. Bajo el aspecto
socio-político se habían quedado sin rey, sin reino,
sin independencia, sin tierra propia. Aún cuando no estaban
siendo esclavizados, sin embargo eran ciudadanos de segunda categoría,
eran los extranjeros que estaban fuera de su patria que había
quedado en ruinas (Cfr. Sal 137).
Bajo el aspecto religioso, la situación no era menos dolorosa:
Sin templo, sin culto, sin sacrificios, creían que su Dios
Yahvéh los había abandonado, siendo Él infiel
a la Alianza, comportándose de una manera injusta (Ez. 18,2),
o que los dioses de Babilonia eran más poderosos. La crisis
de fe era muy grande.
1.3 Maestros durante el
exilio
En el período del exilio, Dios se valió de distintos
grupos de personas que ayudaron al pueblo a reflexionar, le hicieron
caer en la cuenta de su pecado y lo animaron con la esperanza de
la restauración. Fueron ellos los deuteronomistas, los sacerdotes
y los profetas.
-
Los deuteronomistas: Personas imbuidas de
la letra y del espíritu del Deuteronomio -libro de la
Alianza- hicieron ver al pueblo que su suerte se debía
a las infidelidades a la Alianza pactada con el Señor.
A la luz de esta Alianza, escribieron la historia del pueblo
desde la conquista hasta la pérdida de la tierra. Es
la obra historiográfica deuteronomista que va desde el
libro de Josué hasta el segundo de Reyes.
-
Los sacerdotes: Con una visión optimista
escribieron la tradición sacerdotal que atraviesa todo
el Pentateuco. Esto lo llevaron a cabo porque se sintieron en
una situación similar a la del pueblo que estaba en el
desierto antes de la conquista de la tierra prometida. Además
fomentaron la práctica de aquellas observancias como
el descanso sabático, la circuncisión, las leyes
de pureza ritual, etc. que distinguían a los del pueblo
elegido de los extranjeros. Fue naciendo paulatinamente el "judaísmo".
-
Los profetas: Fueron maestros de los exiliados:
Jeremías: Que desde la patria, instruye a los deportados
(29), denuncia los pecados del pueblo, anuncia el castigo, pero
a la vez, ante el fracaso de la alianza antigua, hace el solemne
anuncio de una Nueva Alianza sellada en lo más íntimo
de las personas ( Jer. 31, 31-34).
Ezequiel: Que en el destierro es llamado a profetizar en medio
de sus compatriotas, en el primer período de su ministerio
antes de la caída de Jerusalén, recibe el encargo
de ser el acusador de su pueblo, un pueblo rebelde de oídos
duros (Ez. 1-3).
Después de la destrucción de Jerusalén
ya no es llamado a lanzar amenazas, pues el castigo se ha cumplido,
sino a suscitar en el pueblo la esperanza de la restauración.
Por eso anuncia la nueva y definitiva alianza de quedar purificados
con el agua, y al infundirles Dios un nuevo corazón y
un nuevo espíritu (Ez. 36, 24-38; 16, 59-63).
En la visión de los huesos que recobran la vida contempla
al pueblo que se siente muerto, sin esperanza, y a quienes Dios
les devuelve la vida (37, 1-14)
1.4 Valoración del
exilio
El exilio marca un punto muy importante en la historia salvífica
del pueblo. Por una parte apareció plenamente su infidelidad
a la alianza y por lo tanto el merecimiento del castigo. Pero por
otra parte, el exilio sirvió como algo purificador.
-
El pueblo aprendió a conocer mejor
a Yahvéh.
-
Comprendió su responsabilidad como
testigo de Dios ante los demás pueblos.
-
Aprendió a perder "seguridades":
Monarquía, tierra, lugar de encuentro y decisión.
Sólo la gracia de Dios hizo posible el perdón,
la restauración y el nuevo comienzo:
"Y sabrán que yo soy el Señor cuando los
lleve a la tierra de Israel, al país que con la mano
en alto juré dar a sus padres. Allí, cuando se
acuerden de su conducta y de las malas obras con que se contaminaron,
sentirán asco de ustedes mismos por las maldades que
cometieron. Y sabrán que yo soy el Señor cuando
los trate como exige mi nombre, no según su mala conducta
y sus obras perversas, casa de Israel - Oráculo del Señor
-" (Ez. 20, 42-44).
La
restauración
2.1
Situación histórica
El imperio Persa (539 -333 a. C):
Ciro rey de Persia, siervo de Dios (Is. 44, 28-45), conquista Babilonia
en el 539 poniendo así fin al imperio neobabilónico.
Al año siguiente lanza un decreto permitiendo a los judíos
que estaban deportados regresar a su propia tierra (Esd. 1).
El
Imperio Griego (333-63 a.C.) y el Imperio Romano ( 63… a.C.):
El joven Alejandro Magno se impuso al imperio Persa. Palestina quedó
bajo ellos. En este período surgió la guerra de los
Macabeos como lucha contra el impío Antíoco IV Epífanes,
que profanó el templo, impidió o prohibió la
observancia de la Ley: La circuncisión, el sábado,
etc. y persiguió a los judíos. Pero pronto cae bajo
el imperio romano. Prácticamente podemos decir que a partir
del exilio, el pueblo de Israel perdió su independencia y
fue presa de distintos imperios: Babilónico, persa, griego
y romano.
Maestros y creaciones literarias
Durante este período se van compilando la mayor de las obras
literarias de Israel: el Pentateuco, las obras de los profetas,
los escritos sapienciales y las obras poéticas:
Pentateuco:
Se compila basándose en las cuatro tradiciones que se desarrollaron
paulatinamente en Israel: La Yahvista, la Elohista, la Deuteronomica
y la Sacerdotal.
En las cuatro tradiciones hay una reinterpretación de los
mismos hechos a la luz de las situaciones que están viviendo.
-
Los
profetas: Se dedican a promover la restauración y renovación.
Su personalidad va desapareciendo.
-
Sapienciales:
El lugar de los profetas lo van ocupando en cierto sentido los
sabios que se dedican a reflexionar sobre la vida y la historia
de Israel. Plantean grandes interrogantes: Sentido de la vida,
la enfermedad, el sufrimiento, la muerte, etc. nos ofrecen también
una serie de consejos prácticos. Y reflexionan sobre
la misma sabiduría, la historia de Israel y también
sobre Dios.
-
Salmos:
Compuestos a lo largo de la historia de Israel, se nos va ofreciendo
un repertorio muy amplio de plegarias, sea individuales o comunitarias,
que se siguen empleando en el culto judío y cristiano:
Salmos de alabanza en los que el
fiel descubre la bondad y la grandeza de Dios ((8; 29; 33; 103;
104; etc.)
Salmos de acción de gracias
por los beneficios que de la mano de Dios ha recibido el pueblo
entero o algún miembro de la comunidad.
( 9-10; 30; 65; 66; 124; etc.)
Salmos de súplica en los
que el israelita pide el auxilio de Dios para alguna necesidad
( 5; 6; 44; 58; 123; etc.) o invoca el perdón de sus
pecados ( 51; 130; 32; etc.).
Los apocalípticos: Como
el libro de Daniel, mantienen la esperanza del pueblo en medio
de sus tribulaciones y persecuciones.
Históricas o narrativas:
Que se van realizando en esta época, como por ejemplo,
la obra del Cronista ( 1-2 Cron; Est. Neh. ); las "novelas"
de Rut, Tobías, Ester, Judit, etc... las obras de los
Macabeos.
En este período se realiza la traducción
de la Biblia hebrea al griego en la famosa obra de los LXX, y de
la Biblia hebrea al arameo.
En este tiempo surgen también los distintos partidos religiosos
judíos: Fariseos, saduceos, esenios. A la vez se intensifica
el estudio de la "Ley" por los escribas.
2.2 Sentido de este período
Es una época pobre, de los humildes comienzos del pueblo.
En este ambiente, no espectacular, Dios va preparando, en la sencillez
y en la pobreza, la plenitud de los tiempos que nos llega con su
Hijo Jesucristo.
Reflexiones
¿En qué aspecto los acontecimientos nos ayudan a nosotros
a descubrir la Palabra de Dios?
¿La situación de miseria, pobreza, dependencia económica,
etc. es castigo de Dios o se debe a otras causas? ¿Cuáles
son éstas?
El exilio, además de castigo, fue un período de reflexión
y conversión al Señor, ¿En qué medida
nosotros buscamos tiempos oportunos para reflexionar y convertirnos
al Señor y a nuestros hermanos?
La literatura sapiencial es fruto de la reflexión sobre las
experiencias del pueblo. ¿En nuestras comunidades qué
tanto influye la reflexión sobre la situación presente?
¿Somos capaces de utilizar, cristianizar y actualizar los
salmos como expresión de nuestra relación con Dios?
Preguntas:
1. ¿Quién es el profeta que
principalmente anunció la invasión de Babilonia?
2. ¿Para el pueblo qué significó el exilio
bajo el aspecto político, como el religioso y anímico.
3. ¿Quiénes fueron los maestros del destierro? Describe
brevemente su actividad.
4. ¿Qué juicio global podemos dar del exilio?
5. ¿Bajo que imperios estuvo el pueblo de Israel en el período
de la restauración?
6. ¿Cuál fue la función de los sabios de Israel?
Enumera los libros sapienciales.
7. ¿Cómo se pueden catalogar los salmos en la línea
de la oración?
8. ¿Dentro del judaísmo, cuáles son las principales
sectas?
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Manual
de Formación Bíblica
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