La comunidad de los seguidores de Jesús

La Iglesia nace de la promesa del Padre que se hace realidad con el don del Espíritu Santo en Pentecostés a fin de que la comunidad de testimonio de Jesus. El Espíritu Santo que es un poder y fuerza, está presente en los distintos miembros de la comunidad: En los apóstoles, en Pedro, en Esteban, en Saulo, en los discípulos, en los mismos gentiles, en una palabra en toda la comunidad.
El Espíritu es el que guía la obra de la Evangelización. el Espíritu es quien da la fuerza necesaria para dar testimonio de Jesús en medio de persecuciones y luchas.
La Iglesia con sus palabras y obras debe dar testimonio de Jesús, en especial de su Resurrección. Esto hace que no pueda vivir cerrada en sí misma ni preocupada de sí misma. todo debe contemplarse a la luz de la misión que se le ha confiado.

 
Primeros seguidores de Jesús Los doce Apóstoles Pedro, la roca Nacimiento de la Iglesia Pentecostés, la venida del Espíritu Santo
La comunidad de Jerusalén La expansión de la Iglesia La conversión de Pablo Carta de Jesús a sus amigos

Primeros seguidores de Jesús

Jesús comenzó su misión predicando la llegada del Reino de Dios. La gran promesa que el pueblo esperaba se iba a cumplir Dios se disponía a intervenir a favor del pueblo, especialmente de los pobres, los enfermos, las mujeres y los niños.

Jesús lo explicaba de palabra, pero a la vez demostraba con actos: curaba a los enfermos, perdonaba a los pecadores, acogía a las mujeres y niños, denunciaba las injusticias de los poderosos.

Para hacer posible la llegada de este Reino hacia falta convertirse (Mc. 1,15) Convertirse o arrepentirse significa lo mismo. Quiere decir cambiar de modo de pensar, de sentir de actuar, es decir, cambiar de estilo de vida.

El estilo de vida de cada persona viene definido por lo que considera que es importante en su vida, es decir, por sus valores. Por eso, podemos decir que convertirse significa cambiar de valores.

Los Evangelios explican varias conversiones y siempre lo hacen de la misma manera:

· El encuentro con Jesús hace posible que las personas cambien de vida
· Este cambio supone un esfuerzo, pero a la vez llena de alegría.

La conversión es el primer paso para seguir a Jesús y hacerse su discípulo. Por eso, el seguimiento que Jesús pidió a sus discípulos es radical: han de dejarlo todo, vivir como Él y compartir su destino. (Lc. 14,26-27.33)


Los doce Apóstoles

La palabra apóstol viene del griego y significa enviado. No se trata solo de un mensajero, sino de alguien que representa a otro en su nombre. Los Evangelios dan el título de apóstol a los doce discípulos que escogió Jesús para que le ayudasen en su misión y la continuarán cuando él faltase. Mc. 3.13-19

Jesús eligió a doce apóstoles porque doce eran las tribus de Israel. De esta manera, quiso poner de manifiesto su intención de formar un nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia. Jesús se preocupó de formarlos adecuadamente para esta misión.

La formación de los apóstoles
Les explica claramente lo que a la gente sólo les dice en palabras. Mc. 4, 33-34
Les previene de los peligros, les anima ante las dificultades y
se alegra de sus éxitos. Mt. 10, 16-17
Les corrige con firmeza y delicadeza a la vez Lc. 9, 46-48
Les enseña a orar a Dios como a un Padre y a poner su
confianza en El Lc. 11,9-10
Les enseña que la ley suprema es el amor, que se manifiesta en
el perdón, en la unión de todos y el servicio a los demás Jn. 13,34-35

Pedro, la roca

Pedro destaca entre todos los apóstoles. Jesús le confió la misión de ser el primero de los apóstoles, es decir, el que debía asegurar de una manera especial la continuidad de su misión. Mt. 16,15-19

Pero Jesús no le dio esta autoridad para que los demás le sirvieran sino para que se hiciese servidor de todos. (Mc. 10,43-45)
En el modo de actuar que Pedro seguirá se inspiran los Papas, que son sus sucesores. De igual modo actuaron también los demás apóstoles y en ellos se inspiran los obispos que son sus sucesores.

Nacimiento de la Iglesia

La muerte de Jesús sumió a los apóstoles en una profunda crisis. Junto al dolor por la pérdida del Maestro, experimentaron miedo, desaliento y frustración. Por eso se dispersaron y volvieron a sus ocupaciones cotidianas en Galilea. Todo indicaba que la misión de Jesús terminaría de esta manera.
Jesús sería recordado con añoranza por unos pocos, durante un tiempo como un profeta poderoso en obras y palabras, entregado por los poderosos de su propio pueblo y ajusticiado por los romanos.

Sin embargo, al poco tiempo los apóstoles aparecieron de nuevo juntos y en público proclamando una gran noticia: JESÚS HA RESUCITADO, NOSOTROS SOMOS TESTIGOS:

Este fue el comienzo de la gran comunidad de los seguidores de Jesús, es decir, LA IGLESIA.

El libro de los Hechos de los Apóstoles

Para conocer la vida de la Iglesia y la vida de los primeros cristianos, disponemos principalmente de dos fuentes de información: Las cartas de Pablo y el libro de los Hechos de los apóstoles. Como recordarás, estos libros forman parte del Nuevo Testamento.
De estas dos fuentes de información, la que más datos proporciona es el libro de los Hechos. Este libro es muy antiguo, que fue escrito poco después del año 70 d.C. Su autor es Lucas, el mismo que escribió el tercer Evangelio. Lucas lo concibió como la segunda parte de su Evangelio. Compara por ejemplo lo que dice al comienzo de cada libro. Lc. 1,3-4 Hechos 1,1-2

Este libro no narra todo lo que hicieron los apóstoles. De hecho, su título no se corresponde exactamente con su contenido. La preocupación principal de Lucas es explicar como la Buena Noticia es anunciada a las gentes. Por eso no podemos considerar los Hechos como un libro de historia tal y como hoy en día lo entendemos. Decimos que es una historia religiosa.

En un primer momento, La Buena Noticia se predicó a los judíos y, sólo después que éstos la rechazaran, se anunció a los paganos. Por ello en un primer momento, el protagonista es Pedro, el primero de los apóstoles, y más tarde Pablo, llamado el apóstol de los paganos.


Pentecostés, la venida del Espíritu Santo

Después de la muerte de Jesús sus seguidores experimentaron que había Resucitado. Volvieron a Jerusalén y comprendieron que debían continuar la misión que les había encomendado.
Lucas explica que, cuarenta días después de la muerte de Jesús, se les apareció por última vez para hacerles comprender esto:
"Pero recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis testigos míos en Jerusalén, Judea, Samaría y hasta el confín del mundo." Hch 1,8
En aquel momento eran pocos, unas ciento veinte personas. Entre ellos, además de los apóstoles, estaban María, la madre de Jesús otras mujeres y otros parientes.

Mientras esperaban la venida del Espíritu, escogieron a un nuevo apóstol (y suplir así a Judas Iscariote) entre los discípulos que habían seguido a Jesús y habían sido testigos de su resurrección. El elegido fue Matías.
Lucas explica que la venida del Espíritu Santo se produjo cuando los apóstoles se encontraban reunidos para celebrar la fiesta de Pentecostés. La describe con símbolos tomados del antiguo Testamento. Hch. 2,2-4

La fiesta de Pentecostés se celebraba cincuenta días después de la Pascua. En ella, los judíos recordaban que Dios dio la Ley a Moisés en el Monte Sinaí después de la salida de Egipto y que por ello eran el Pueblo de Dios.
El ruido de viento y las lenguas como de fuego representan la presencia del Espíritu Santo. El hecho de que los apóstoles hablen en lenguas extranjeras se llama don de lenguas. Significa la fuerza y el valor que Dios da a los apóstoles para preciar la Buena Noticia a todos lo pueblos.

De esta manera, Lucas pone de manifiesto que Dios regaló su Espíritu a los apóstoles y fundó un nuevo Pueblo de Dios, La Iglesia.
Entonces Pedro, con la fuerza del Espíritu Santo, proclamó la Buena Noticia a los peregrinos que habían acudido a la fiesta y habían escuchado sorprendidos a los apóstoles. Hch. 2, 36-38.41

La comunidad de Jerusalén

La venida del Espíritu Santo dio a los apóstoles la fuerza y el valor para proclamar la Buena Noticia a los judíos en Jerusalén. Allí se formó la primera comunidad de los seguidores de Jesús. El libro de los Hechos nos describe en varios pasajes como era su estilo de vida.

Características
Eran constantes en la catequesis Hch 2,42
Vivían unidos y compartían los bienes de cada uno Hch 4, 32.34-35
Hacían oración y celebraban la Eucaristía Hch 2,46
Daban testimonio con hechos y palabras, y acogían a más
personas en la comunidad Hch 4,33. 12.14

Los primeros cristianos siguieron el estilo de vida de Jesús. Esta manera de vivir les llenó de alegría y esa alegría se fue contagiando a los demás hasta llegar a nuestros días.
Sin embargo, Lucas explica que estos primeros cristianos también tuvieron que superar problemas y dificultades, como veremos a continuación.

El martirio de Esteban

Dos fueron los principales problemas que tuvieron que afrontar los primeros cristianos: las persecuciones de las autoridades judías y la diferente procedencia de los nuevos cristianos.
En un principio, las autoridades judías consideraron a los cristianos como un grupo judío más: los nazarenos. De hecho, cumplían con todas las tradiciones que mandaba la Ley. Por eso, aunque al principio encarcelaron a Pedro y a Juan por predicar el mensaje de Jesús, pronto los liberaron y se mostraron tolerantes con ellos.

Sin embargo en la comunidad de Jerusalén había cristianos de diversas procedencias:
Judíos hebreos. Hablaban en arameo y eran originarios de Palestina
Judíos helenistas. Hablaban en griego y procedían de la diáspora, es decir de comunidades judías de fuera de Palestina.

Los judíos helenistas tenían una mentalidad mas abierta, porque habían estado en contacto con otras culturas y modos de vida. Aunque cumplían con las normas de la religión judía, no eran tan estrictos en los detalles.

Cuando la comunidad empezó a crecer los judíos helenistas que se habían incorporado a ella se quejaron a los apóstoles porque se sintieron desatendidos.
Por entonces, al aumentar el número de los discípulos, empezaron los de lengua griega a murmurar contra los de lengua hebrea, porque sus viudas quedaban desatendidas en el servicio cotidiano. Los doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron:
"No es justo que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir a la mesa, por tanto, hermanos, designar siete hombres de los vuestros respetados, dotados de Espíritu y prudencia y los encargaremos de esa tarea… Se los presentaron a los apóstoles, oraron y les impusieron las manos" (Hch 6, 1-3.6)

Esteban. Era uno de estos siete. El se mostró mas crítico respecto a la tradición judía y a las autoridades que habían rechazado a Jesús. A causa de ello, fue detenido por el Sanedrín y apedreado hasta la muerte.
De esta manera, Esteban fue el primer mártir cristiano. Lucas identifica esta muerte con la pasión de Jesús.

Mártir: palabra de procedencia griega que significa testigo. Se dice de los cristianos y cristianas que han dado testimonio de su fe en Jesús hasta la muerte.

La expansión de la Iglesia

Después de la muerte de Esteban, los cristianos helenistas tuvieron que huir de la represión de las autoridades judías. Se dispersaron por toda Palestina y llegaron incluso a Fenicia, Chipre y las ciudades de Damasco y Antioquía, en Siria.

Se hicieron misioneros y predicaron a los judíos que se encontraban en su camino. De esta manera surgieron nuevas comunidades cristianas.

Pedro visitó las nuevas comunidades que iban surgiendo y dio un paso muy importante: bautizó al primer pagano convertido, el centurión romano Cornelio.

La fundación de la comunidad de Antioquía fue especialmente importante, porque se dedicó principalmente a predicar entre los paganos. Allí precisamente se dio el nombre de cristianos a los seguidores de Jesús.

La conversión de Pablo

Sin embargo, la expansión definitiva de la Iglesia por el Imperio Romano fue debida, en gran medida, a la actividad misionera de Pablo de Tarso.
Pablo era un judío helenista de la ciudad de Tarso. Su nombre de nacimiento era Saulo, aunque es mas conocido por el nombre romano que adoptó después. De joven había acudido a Jerusalén para estudiar la ley. Se hizo fariseo como su padre y aprendió el oficio de tejedor.

Era muy conservador de las tradiciones judías. Por eso asistió a la lapidación de Esteban y persiguió a los cristianos helenistas de Jerusalén. Cuando se enteró de que algunos cristianos helenistas que habían huido a Damasco estaban predicando en las sinagogas, pidió permiso al Sanedrín para ir a apresarlos.

Sin embargo, en el camino de Damasco tuvo una experiencia que le cambió la vida. Lucas la explica así:

"Iba de camino ya cerca de Damasco, cuando de repente lo deslumbró una luz celeste. Cayo en tierra y oyó una voz que le decía: -Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Contestó: ¿Quién eres Señor? -le dijo: -Yo soy Jesús, a quién tu persigues. Ahora levántate, entra en la ciudad y allí te dirán lo que has de hacer." Hch 9, 3-6

Entonces fue acogido por los mismos que iba a perseguir y se hizo cristiano. Permaneció algún tiempo retirado y comprendió que Jesús le enviaba para predicar la Buena Noticia. Comenzó en Damasco, cuando los judíos se enteraron de ello, quisieron matarlo y tuvo que escapar. Volvió a Jerusalén y fue acogido por los apóstoles. Allí también se dedico a predicar a los judíos helensitas, pero al final tuvo que volver a Tarso debido a la oposición que encontró.

Pablo, Apóstol de los paganos.

Cuando los cristianos de Jerusalén se enteraron de que en Antioquía se anunciaba también la Buena Noticia a los paganos, decidieron enviar de visita a Bernabé, cristiano de origen helenista. Bernabé comprobó que la conversión de los paganos era obra del Espíritu Santo y fue a buscar a Pablo para proseguir esta misión.

Pablo dedicó el resto de su vida a esta misión. El libro de los Hechos nos explica que realizó varios viajes y fundó muchas comunidades.

En primer lugar, predicaba a los judíos en las sinagogas y cuando le rechazaban, se dedicaba a anunciar la Buena Noticia a los paganos en las calles y en las plazas.
En algunos lugares tuvo éxito, en otros fracasó y en varias ocasiones sufrió persecución. Por eso, en algunas comunidades permaneció poco tiempo y en otras se instaló durante muchos meses.
En las comunidades que fundaba, nombraba responsables, llamados presbíteros.
Cuando le era posible, visitaba de nuevo las comunidades que había fundado. También les escribía cartas para animarlos y aconsejarlos.

La asamblea de Jerusalén

Cuando Pablo y Bernabé regresaron a Antioquía después de su primer viaje, descubrieron que había surgido un conflicto en la comunidad. Un grupo de fariseos convertidos predicaba que para salvarse era necesario hacerse judío.
Para resolver este conflicto, Pablo, Bernabé y otros decidieron acudir a Jerusalén y consultar con los apóstoles y los responsables de la comunidad de Jerusalén.

Esta reunión se conoce con el nombre de la Asamblea de Jerusalén. En ella hubo dos posturas enfrentadas:

Santiago, responsable de la comunidad de Jerusalén, sostuvo que los paganos que se incorporaban a la comunidad cristiana debían aceptar la Ley judía y circuncidarse.
Pablo y Bernabé sostuvieron que no era necesario, puesto que la salvación es un regalo de Dios para todas las personas.

Entonces la intervención de Pedro fue decisiva. Estuvo de acuerdo con Pablo y todos aceptaron esta postura. De esta manera, la fe en Jesús se apartó definitivamente de la religión judía.

Según la tradición, los apóstoles se dispersaron por distintos lugares y predicaron la Buena Noticia. Pedro llegó hasta Roma, donde murió mártir, al igual que Pablo, durante las persecuciones ordenadas por el emperador Nerón.

Carta de Jesús a sus amigos

"Como bien sabes amigo mío, yo pedía muy pocas cosas en mi vida. No me interesaban las cosas, me interesaban las personas. Me interesaba sobre todo, la amistad. No me cansaba de pedir amigos; amigos que me siguieran, que estuvieran conmigo, que continuasen mi tarea.

Hoy tampoco voy a pedirles cosas, ni que dejen a su familia y sus estudios, aunque a alguno se lo seguiré pidiendo. Mi petición va dirigida a todos y esta al alcance de todos.

Mira, tengo unas ganas tremendas de seguir " haciendo el bien", pues veo a tanta gente triste y que lo necesita. En fin, no voy a repetir aquí lo que bien saben. Lo que sí quiero decirles es que no lo puedo soportar, me rebelo.

Y lo que les pido, lo que te pido es:
Que me prestes tus manos para que con ellas yo pueda seguir curando, bendiciendo y acariciando.
Te pido que me prestes tus pies para que pueda acudir a las llamadas de tantas personas desamparadas y para correr a ayudar a los que no encuentran la alegría y la felicidad.
Te pido tus labios para besar a tantos niños y niñas que no tienen amor.
Te pido tu lengua para seguir dando buenas noticias a los pobres, denunciar a los hipócritas y a los opresores.
Te pido tus ojos para mirar con cariño y ternura a toda la gente.
Te pido tu rostro para sonreír a cada uno para sonreír a pesar de todo.
Te pido en fin tu corazón para que yo pueda seguir amando a mi manera.

Si me los prestas, no hace falta que te desprendas de ellos. Es muy sencillo:
Utilízalos tu como si fueran míos.
Haz tu con ellos lo que estoy deseando hacer yo.
Te infundiré mi Espíritu para actuar a través de ti.
Te enseñaré el modo y la manera,
te daré la fuerza y la capacidad. Yo estaré en Ti.
Te lo pido por el amor del Padre, por todos tus hermanos.

En espera de una respuesta positiva,
Me despido con un abrazo:

JESÚS DE NAZARET.

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