Cuarto
mandamiento de la Iglesia Católica
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Nuestro Señor Jesucristo enseño que hacer obras de penitencia es condición indispensable para entrar en el Reino de los Cielos: "Yo les digo que si no hacen penitencia, todos igualmente perecerán". (Lc 13,3).
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Razones teológicas |
Sexta parte |
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| Repetidamente se recuerda en la Sagrada Escritura la necesidad de hacer obras de mortificación y renuncia: (Cf. Mt 4,2; 9,15; 17,21; Lc 3,3; 13,15; 24,47; Hch 2,38; 13,2; 14,23;). Las razones teológicas con que Santo Tomás explica por qué es necesario hacer penitencia para conseguir la vida eterna son:
Hacer
penitencia, sin embargo, implica al hombre la renuncia de las tendencias
y apetitos. Le supone negarse a sí mismo y representa para
él una obligación costosa; por eso la Iglesia se encarga
de recordar este deber, señalando un mínimo de pequeñas
mortificaciones en las comidas que deben ser cumplidas ciertos días
del año. La abstinencia -también llamada vigilia- consiste en abstenerse de comer carne. Forma
concreta de vivir el precepto. Es necesario recordar que la noción de días y tiempos penitenciales es más amplia que la de días de ayuno y abstinencia. Entre los días penitenciales hay dos especialmente importantes: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo. Estos dos días existe la obligación de vivir el ayuno y la abstinencia.
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