Quinto mandamiento de la Iglesia Católica
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"Los fieles tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que disponga de lo necesario para el culto divino, las obras apostólicas y de caridad, y el conveniente sustento de los ministros". |
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Introducción |
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La Iglesia, al ser Madre y preocuparse de las necesidades espirituales y materiales de sus hijos, reclama de ellos oraciones, sacrificios y limosnas. Con estas puede ayudar a los más necesitados: los pobres, las misiones, los seminarios, etc. Además,
la ayuda material que los cristianos tienen obligación de
prestar a la Iglesia sirve también para el digno sustento
de los ministros y para atender al esplendor del culto: edificios,
vasos sagrados, ornamentos, etc. La
obligación de ayudar económicamente a la Iglesia deriva
del hecho de que ésta aunque es divina por Forma
concreta de este precepto Conviene notar que este precepto no se cumple con la entrega de limosnas eventuales, sino que ha de hacerse una aportación especial, cuya finalidad sea el cumplimiento de este precepto. Ayudar a la Iglesia obliga en conciencia y en justicia, porque de otra manera no puede atender a los gastos que demanda la dignidad del culto debido a Dios.
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