CURSO
MARIOLOGIA * MARIA
SIEMPRE VIRGEN
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Todos
los privilegios y todos los títulos, la gloria, los honores
de la santa Virgen María tienen su fundamento y justificación
en su privilegio central que es su maternidad divina, y sus privilegios
son o premisa o consecuencia de ese privilegio central, por ejemplo:
concebida sin la culpa original (inmaculada) porque iba a ser la
Madre de Dios, llevada a los cielos en cuerpo y alma (asunción)
porque es Madre de Dios, dispensadora de todas las gracias, porque
es Madre de Dios, siempre virgen (antes del parto, en el parto y
perpetuamente después del parto), etc..., por que es Madre
de Dios.
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María
siempre Virgen
Antes, durante y después del parto
es de fe
Otro
dogma a cerca de María es que Ella es siempre Virgen. La
Iglesia ha confesado esta verdad desde las primeras formulaciones
de fe: "Jesús fue concebido en el seno de la Virgen
María únicamente por el poder del Espíritu
Santo", afirmando también el aspecto corporal de este
suceso, "Jesús fue concebido sin elemento humano, por
obra del Espíritu Santo" (Concilio de Letran, año
649).
La
profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado
a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María.
También en virtud de los méritos de Cristo. María
es Virgen porque su virginidad es el signo de su fe no adulterada
por duda alguna (Cf. LG 63).
Magisterio
La Iglesia en varias ocasiones definió este dogma, y desde
los inicios lo hizo objeto de su fe y lo profesó en su Credo:
nacido de María la Virgen (ek MariaV thV parqXnou - ex María
virgine); y desde los primeros símbolos de los Apóstoles
está profesada esta verdad y bien especificada, y varias
veces con el adverbio corroborativo "siempre" añadido
al término "virgen"; ek thV agiaV MariaV thV aeiparqXnou
<de la santa María la siempre virgen>; ek MariaV thV
aeiparqXnou <de María la siempre virgen>; El Verbo
de Dios se encarnó ek thV agiaV end`xou qeot`kou kai aeiparqXnou
MariaV <de la santa gloriosa madre de Dios y siempre virgen María>,
si alguien niegue esto, sea excomulgado.
Cristo
fue concebido por obra del Espíritu Santo de la Virgen Madre,
la cual lo dio a luz sin perder su virginidad así como sin
perder su virginidad lo había concebido.
Fue
concebido y nació de la inviolada virgen, sin concupiscencia;
y salió de las entrañas de la madre de manera tal
que la fecundidad dio a luz y permaneciendo la virginidad.
Un Concilio lateranense (649), a los tiempos del Papa Martín
I, excomulga a quienes no confiesen, según los santos Padres,
que el Verbo de Dios se encarnó del Espíritu Santo
y de María siempre virgen (ex Spiritu Sancto et María
semper virgine); y que la santa Madre de Dios y siempre virgen e
inmaculada María lo concibió y lo dio a luz verdaderamente,
sin conocer varón, sin perder su integridad física,
y también después del parto permaneció inalterada
su virginidad.
El
Papa Pablo IV con la Constitución Cum quorundam hominum (7
de agosto 1555) condena a los que afirman que Dios no es Trino en
la Personas, o que nuestro Señor Jesucristo no es verdadero
Dios, o que fue concebido como los demás hombres del semen
de José, o que no padeció crudelísima muerte
en la cruz para redimirnos y reconciliarnos con el Padre o que la
misma beatísima Virgen María no es verdadera Madre
de Dios, y no permaneció siempre en la integridad de su virginidad,
es decir, antes del parto, en el parto y perpetuamente después
del parto.
Es
claramente un digno misterio que conservara un parto sin corrupción
aquel que hizo que fuese concebido sin semen Cristo Dios nació
verdadero hombre conservando integra la virginidad de la madre;
María lo dio a luz permaneciendo virgen como virginalmente
lo había concebido.
María
Santísima concibió virgen, dio a luz virgen, y después
del parto se quedó sin interrupción virgen, así
que fue santa e inviolada siempre virgen. El adverbio temporal "siempre"
no puede significar ahora "sí" y luego "no",
o viceversa; si es siempre, es siempre, esto es, antes, ahora y
después; y la Constitución de Pablo IV que acabamos
de citar lo explica muy claramente que significa semper (siempre),
esto es (scilicet), antes, in et post (antes, durante y después).
Si yo digo que fui "siempre" al curso, quiere decir que
nunca falté.
La
Iglesia enseña que la santa Virgen María fue siempre
virgen, entendiendo con "siempre", siempre y no que antes
"sí" y luego "no"; y "siempre"
significa antes, ahora y después.
Antes
del parto
ESCRITURA
"Fue
enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea,
llamada Nazaret, a una virgen (proV parqXnon) desposada con un hombre
llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen
(to onoma thV parqXnou) era María. Y entrando, le dijo: -
Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo
- Ella se conturbó por estas palabras, y discurría
qué significaría aquel saludo. El ángel le
dijo: - No temas, María, porque has hallado gracia delante
de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a
quien pondrás por nombre Jesús... - María respondió:
- ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón
(andra ou gignñskw) - El ángel le respondió:
- El espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del
Altísimo te cubrirá con su sombra (pneuma agion epelebsetai
epi sX, kai dbnamiV byistou episkiVsei soi); por eso el que ha de
nacer será santo y será llamado Hijo de Dios"
(Lc 1, 26- 31. 34-35).
"Su
madre, María estaba desposada con José y, antes de
empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra
del Espíritu Santo" (Mt. 1, 18). "José,
hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque
lo engendrado en ella es del Espíritu Santo... Todo esto
sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor
por medio del profeta: - Ved que la Virgen (Z parqXnoV) concebirá
y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel"
(Mt. 1, 20. 22-23).
San
Mateo ve cumplida en María la profecía de Isaías:
"Por eso el mismo Señor os dará una señal
(semeion) He aquí la virgen (Z parqXnoV) concebirá
y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel"
(7, 14); y ve en este texto de Isaías profetizada la concepción
virginal de Cristo en el seno de María por obra del Espíritu
Santo.
El
texto hebreo tiene el término xasrx (aalma´h) con el
artículo x y se traduce: la doncella, la joven, la virgen.
El concepto de virginidad lo expresa el término xsnbh (betula´h),
sin embargo, el término aalma´h en otros lugares de
la Biblia indica una virgen, por ejemplo: Rebeca es la doncella
(aalma´h <en los LXX: Z parqXnoV>) que va a sacar agua
y es la mujer indicada por esposa de Isaac (Cf. Gen 24, 43); y Rebeca
no estaba casada, por lo cual hay que entender aalma´h como
mujer virgen, en sentido de integridad física, no casada.
"Fue, pues, la joven (aalma´h < en los LXX: Z neaniV>)
y llamó a la madre del niño" (Ex. 2, 8), se refiere
a la hermana de Moisés enviada por la hija del Faraón
a encontrar una nodriza; y la hermana de Moisés era una doncella
no casada; Cf. también Salmo 68, 26 (aalma´h <en
Los LXX: neaniV>).
Así
que parthénos es una mujer virgen en el sentido de integridad
física, sin importar la edad, puede ser joven o anciana.
Las Vestales eran parthénoi porque tenían que mantenerse
vírgenes físicamente. Rebeca es una parthénos,
es joven y virgen porque el siervo de Abraham no iba a llevar por
esposa a Isaac una mujer casada o que había pertenecido a
otro varón; se quiere, pues, subrayar el aspecto físico-sexual.
Neánis es una mujer joven que puede ser o no ser virgen.
La
hermana de Moisés es una neánis porque joven de edad;
las doncellas, que en medio de las procesiones de Dios tocan el
tamboril, son neanides, jóvenes de edad, y lo que se quiere
subrayar es la edad y no su estado físico-sexual.
La
traducción de los LXX en el texto de Isaías 7, 14
tiene parqXnoV y es la versión que usa san Mateo y los Padre
para indicar no el simple estado juvenil, sino sobre todo el estado
de su integridad física. Y la virgen (parthénos) que
concebirá y dará a luz al Emmanuel no es una joven
en el simple sentido de edad, sino una joven que concibió
virginalmente, es decir, era y permaneció virgen porque la
concepción no fue por intervención de varón
sino por obra del Espíritu Santo.
LA TRADICIÓN
San
Justino, refiriéndose a Isaías 7, 14, afirma que fue
dicho con relación a Cristo. Porque si también éste,
de modo igual a todos los otros primogénitos, tenía
que nacer de unión carnal, ¿por qué hablaba
Dios de hacer un signo que no fuera común con todos los primogénitos?
Y a la objeción que le hace Trifón, diciendo que no
se trata de una virgen (Z parqXnoV), sino de una joven (Z neaniV),
Justino responde que en dónde estaría la "señal",
lo maravilloso, lo extraordinario (shmeion), dado que toda mujer
concibe por trato carnal, inclusive la estéril, Dios, si
quiere, puede hacerla concebir. En cambio, sí que es un signo
verdaderamente maravilloso (aleqwV shmeion) y digno de ser creído
por el género humano que de un vientre virginal (parqenikh
metra) naciera como verdadero niño, hecho carne, el que es
primogénito de todas las criaturas, y ése es el que
anticipadamente, por medio del Espíritu profético,
anunció Dios de una y otra forma a fin de que cuando sucediera
se reconociera haber sucedido por poder y designio del Hacedor de
todas las cosas. De esta manera fue formada Eva de una costilla
de Adán y así también al principio fueron creados
todos los vivientes por la palabra de Dios.
Vosotros
tenéis la audacia también en este pasaje de cambiar
la interpretación que dieron vuestros padres... y decís
que el texto original dice una mujer joven (neaniV) concebirá;
como si fuera cosa del otro mundo que una mujer conciba por trato
carnal, cosa que hacen todas las mujeres jóvenes, excepto
las estériles; y aun éstas, si quiere puede Dios hacerlas
concebir, véase Ana, Sara, Elizabet...
Así
que lo maravilloso, lo extraordinario, no es la muchacha embarazada,
sino la manera del embarazo, que no fue, pues, de manera normal
por cooperación del varón, sino virginalmente por
obra del Espíritu Santo. Nuestro Señor Jesucristo,
Hijo de Dios Altísimo engendrado de la Santa Virgen sin semen
ni corrupción, asumió la carne y se manifestó
a los hombres.
El
Dios Verbo descendió de los cielos en la santa Virgen María
e hizo carne de ella y tomo un alma humana. María no fue
una simple mujer, sino virgen. Esta virgen fue hecha Madre de Dios,
llevando en su útero el niño y conservando intacta
su virginidad.
San
Ireneo refiriéndose al texto de san Mateo (1, 18. 22- 23)
y de san Lucas (1, 35), ve al Emmanuel nacido de la Virgen según
la profecía de Isaías. "Así han atestiguado
los Apóstoles que antes que José hubiera cohabitado
con María - permaneciendo ella por tanto en su virginidad
- no encontró que ella había concebido del Espíritu
Santo... ¿Qué tendría de admirable o qué
señal tendría lugar si una jovencita hubiera dado
a luz concibiendo de un hombre, puesto que este hecho ocurre a todas
las mujeres que paren? Mas como era extraordinaria la salvación
que debía acontecer a los hombres con la ayuda de Dios, así
era también extraordinario el alumbramiento, que tenía
como autora a una Virgen: era Dios el que daba esta señal,
no interviniendo allí el hombre para nada".
En
el parto
La
integridad virginal de María que no fue violada al concebir
a Jesús en su purísimo seno, no fue violada tampoco
a dar a luz al Redentor. El "sigillum virginitatis" fue
dejado intacto. Así el dogma.
ESCRITURA
"A
la mujer le dijo: tantas haré tus fatigas cuantos sean tus
embarazos: con dolor parirás los hijos" (Gen 3, 16).
"Y
sucedió que mientras ellos estaban allí, se le cumplieron
los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito,
le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre"
(Lc. 2, 6-7).
TRADICIÓN
Tenemos
que apuntar que la virginidad in partus de la Santa Virgen no fue
bien vista y aceptada por algunos escritores eclesiásticos
de la edad patrística; y ello por el hecho que habían
sido los Docetas que la habían evidenciado y la propagandaban
por sostener sus herejías, esto es, por afirmar que Jesucristo
no era verdadero hombre en carne y huesos, sino apariencia, un hombre
irreal, por eso había venido a la luz sin "romper"
nada físicamente de su madre; no había "pasado"
un niño concreto, sino una apariencia de niño, un
fantasma; Cristo parecía hombre pero no lo era en realidad.
Esta herejía es espantosamente grave, porque si Jesús
no fue verdadero, físico y concretamente hombre, no sufrió
verdaderamente, no murió verdaderamente, y entonces la Redención
no fue verdaderamente; como se ve, se destruye la realidad de la
misma redención.
Fue
entonces que grandes Padres de la Iglesia del calibre de Ambrosio,
Jerónimo y Agustín, refutaron esa herejía y
afirmando la Virginidad de María antes del parto, en el parto
y después del parto, y la superioridad de la virginidad consagrada
con respecto al matrimonio, compusieron las grandes obras sobre
la Virginidad consagrada.
El
nacimiento del Redentor tuvo que ser bien diverso de los demás,
pues el prodigio (shmeion) anunciado por Isaías (7, 14) se
extiende no solamente a la virgen que concibe, sino también
a la virgen que da a luz.
Según
la condición del cuerpo, Cristo-Dios, el Hijo del eterno
Padre, estuvo en el útero, nació, fue amamantado y
fue acostado en un pesebre, pero por encima de esa condición
lo concibió la virgen y lo dio a luz la virgen, esto es,
virginalmente lo concibió y permaneciendo virgen lo dio a
luz; y ello porque se creyera que era hombre aquel que nacía
de hombre según la naturaleza, y era Dios aquel que renovaba
la naturaleza.
La
puerta permanecerá cerrada y no se le abrirá, y nadie
pasará por ella, porque por ella ha pasado el Señor
(Ez 44, 1ss); esta puerta es María, y está cerrada
porque virgen; la puerta es María por la cual Cristo entró
en este mundo; nació de un parto virginal, sin romper las
genitales barreras de la virginidad; permaneció intacta la
puerta del pudor e inviolados los signos de integridad, saliendo
de la Virgen aquel cuya grandeza el mundo no puede contener. María
es la hermosa puerta que estaba cerrada y no se abría; por
ella pasó Cristo y no la abrió.
También
san Agustín explicando Ezequiel 4, 2 (de la puerta cerrada)
dice que significa que María será siempre intacta;
será siempre virgen antes del parto, en el parto y después
del parto.
San
Jerónimo en el libro contra Joviniano hablando de la extraordinaria
pureza de María, la ve simbolizada en el "huerto cerrado"
y en la "fuente sellada" del Cantar de los Cantares (4,
12); el huerto cerrado y la fuente sellada es imagen de la Madre
del Señor, madre y Virgen. Escribiendo luego a Pamaquio retoma
la misma semejanza añadiendo la de la puerta cerrada de la
que habla Ezequiel (4, 2), a través la cual pasa solamente
el Santo de los Santo. El sol de justicia, nuestro Pontífice
a la manera de Melquisedec. Cristo virgen y la madre de nuestra
virgen es virgen perpetua, madre y virgen. Y a los que objetaran
diciendo que es imposible pasar sin causar daño.
San
Lucas nos dice que "mientras ellos (José y María)
estaban allí (en Belén), se le cumplieron los días
del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le
envolvió en pañales y le acostó en un pesebre"(Lc.
2, 6-7). Ahora bien, de aquí es fácil concluir diciendo
que ese parto se presenta como un parto fuera del ordinario, un
parto indoloro. Ordinariamente, al dar a luz, la madre sufre, tiene
hemorragias, necesita de una partera o de alguien que la ayuda;
nada de todo esto hubo cuando nació Jesús; su misma
madre envolvió al niño; ella misma fue madre y partera.
Esta opinión la tiene también las extravagancias de
los apócrifos.
Como
se ve san Jerónimo está diciendo que el parto de la
Virgen María fue indoloro, ello lo deduce de la descripción
que hace san Lucas; un parto sin dolor, no sujeto a la condena pronunciada
por Dios (Cf. Gen 3, 16), y si el nacimiento del Redentor fue sin
dolor por la madre, María no padeció ninguna lesión
física.
El
mismo poder divino que fecundó el útero virginal,
hizo pasar el cuerpo del niño por las invioladas virginales
entrañas de la madre; y luego introdujo el cuerpo del joven
por las puertas cerradas. Jesús nació de la Virgen
María de una manera arcana y sin corrupción.
Nada
faltó a la naturaleza humana en la encarnación del
hijo de Dios, pero, sí tomó la naturaleza, libre en
absoluto de toda sujeción al pecado; no como nace de ambos
sexos por la concupiscencia de la carne, con obligación de
contraer el pecado, cuyo reato se borra por la regeneración;
sino de una virgen, cual convenía que naciese aquel a quien
había concebido no la concupiscencia, sino la fe de su madre;
puesto que si, al nacer El, si hubiese violado su integridad, ya
no habría nacido de una virgen, y entonces sería falso
- muy lejos de nosotros tal blasfemia - que El hubiese nacido de
María Virgen, como confiesa toda la Iglesia, quien a imitación
de la Madre de Cristo, siendo virgen, engendra cada día nuevos
miembros.
María
concibió virgen, dio a luz virgen; virgen embarazada, virgo
da a luz, virgen perpetua; Y ¿por qué te maravillas
de esto?... ¿Cómo dejaba de ser Dios, cuando empezó
a ser hombre, aquel que su madre concedió no dejar de ser
virgen cuando lo dio a luz.
Después
del parto
TRADICIÓN
También
por la virginidad de María después del parto podemos
decir que la tradición unánimemente atestigua que
María permaneció siempre virgen después de
haber dado a luz al Señor Jesús; y la defendieron
enérgicamente siempre y en donde quiera que surgieran ideas
contrarias. Engendró según la carne al Verbo-Dios
permaneciendo virgen antes del parto y después del parto.
María la más digna de todos de ser honrada y la muy
ínclita no se casó con nadie y de nadie más
fue madre, sino que después de haber dado a luz a Jesús,
su primogénito-unigénito, permaneció también
y en todo tiempo inmaculada virgen.
ESCRITURA
LA
VIRGEN MARIA TUVO SOLO A JESÚS
Téraj
engendró a Abram, a Najor y a Harán engendró
a Lot (Gn 11, 26-27. 31). "Tomó Abram a Saray, su mujer,
y a Lot, hijo de su hermano" (Gn 12, 5) - Los vencedores -
Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram (Gn 14,
12). Está claro, pues, que Lot es sobrino de Abram.
En
el primer libro de las Crónicas leemos: "Los hijos de
Majlí, Eleazar y Quis. Y murió Eleazar sin hijos,
mas tuvo hijas; los hijos de Quis, sus hermanos las tomaron por
esposas". (1 Cro. 23, 21-22). Es evidente que las hijas de
Eleazar y los hijos de Quis son primos y no hermanos.
En
el Nuevo testamento se habla de hermanos y hermanas de Jesús
y se dan hasta nombres de algunos de ellos, pero antes de sacar
conclusión y afirmar que son hermanos en sentido propio,
es decir, hijos del mismo padre y de la misma madre, hay que ponerse
del lado del que habla o escribe, transportarse a su tiempo, conocer
su lengua, su mentalidad, su costumbre, su cultura, etc.
Mateo
12, 46-50 Y estando él (Jesús) aún hablando
a las gentes, he aquí su madre y sus hermanos estaban fuera,
que le querían hablar. Y le dijo uno: "He aquí
tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar.
Y respondiendo él al que le decía esto: ¿Quién
es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su
mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre
y mis hermanos. Porque todo aquel que hiciera la voluntad de mi
Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana,
y mi madre".
Jesús es indicado como hijo de María, y nunca los
llamados hermanos de Jesús son llamados de esa manera. "María
Madre de Jesús", y de ningún otro.
"¿No
es éste el carpintero, el hijo de María y hermano
de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están
sus hermanas aquí entre nosotros? Y se escandalizaban a causa
de él" (Mc 6,3).
"Junto
a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre,
María, mujer Cleofás, y María Magdalena"
(Jn 19, 25).
"Todos
ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu
en compañía de algunas mujeres, de María, la
madre de Jesús, y de sus hermanos" (Hch 1, 14).
Es
llamado, pues, con énfasis "hijo de María"
y parece que se pueda concluir que El es el hijo único (Cf.
Mt 12, 47; Jn 2, 12).
La
lengua hebrea y aramea (lengua de los judíos de Palestina
a los tiempos de Jesús y de los apóstoles) no tiene
un término para indicar "primo", "sobrino",
"tío", etc. El uso bíblico amplía
la palabra "hermano" a significar los parientes más
o menos cercanos; por ello se les llama hermanos a los tíos,
sobrinos, primos, etc., como ha quedado demostrado (Abraham y Lot;
Jacob y Labán; las hijas de Eleazar e hijos de Quis), usando
el término genérico "hermano", evita largos
y pesados rodeos de palabra.
La
versión de los LXX (Setenta) ha traducido mecánicamente
la palabra hebrea "ah" (hermano) con la palabra griega
"adelf`z" (hermano) sin pensar en sustituirla con el término
griego que expresara mejor el grado de parentesco. Los escritores
del Nuevo Testamento escriben en griego pero piensan en hebreo o
arameo; en otras palabras: su pensamiento muy a menudo es arameo
vestido de griego.
Si
por el contrario una mujer daba a luz una hembra entonces tenía
que estar segregada al doble, es decir, ochenta (catorce más
setenta y seis días); al cumplirse los días prescritos
la madre tenía que presentarse al Templo, tanto si había
dado a luz un varón como una mujer allí ofrecía
el prescrito, el sacerdote oraba para ella y así quedaba
limpia (Cf. Lv. 12, 5-8).
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