| La
tarea de la Iglesia LA
MISIÓN, EXIGENCIA DE LA CATOLICIDAD DE LA IGLESIA
"Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia(evangelio)
a toda criatura" (Mc. 16,15)
La Misión:
- Surge del
envío que Jesús hace a sus discípulos para
anunciar y significar la Buena Nueva (Mt 10,5-8)
- Tiene una
importancia decisiva para los discípulos. Esta importancia
queda confirmada por la abundancia de textos misioneros que aparecen
en los Evangelios (Mt5,13; 13,31.33.47; Mc 3,14; Mt 28,19).
- Tiene como
contenido fundamental a Jesucristo como Salvador (Hch 5,31) Por
medio de Él, Dios ofrece a todos los hombres una vida nueva.
- Se acompaña
de gestos significativos y reales que hacen visible y creíble
la verdad de su mensaje (Hch 2,14-16. 3,12-26; 5,12-16)
En breve recorrido
que hemos hecho por la vida de las primeras comunidades cristianas,
nos permite afirmar:
- La misión
de la Iglesia se fundamenta en la misión de Jesús
como enviado del Padre para la liberación de la humanidad.
- La razón
histórica del ser de la Iglesia es prolongar la misión
de Cristo y hacerla visible en la historia de los hombres.
- La misión
es la verdadera y única tarea de la Iglesia.
La
misión de la Iglesia "Evangelización"
La palabra evangelizar
significa literalmente "buen mensaje", "buena
noticia". Jesús designa como "Evangelio"
la llegada del Reino de Dios, que provocará la liberación
de los oprimidos y la justicia para los pobres. Este es el anuncio
que manda proclamar a sus discípulos tras la Resurrección:
"Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia (evangelio)
a toda criatura" (Mc 16,15)
El Concilio
Vaticano II recordó que "la universalidad de la misión
de la Iglesia, la cual se esfuerza en anunciar el Evangelio a todos
los hombres, se basa en el mandato explícito de Cristo y
las exigencias radicales de la catolicidad de la Iglesia" (Ad
gentes 1)
Jesús
da una orden precisa a los apóstoles "Proclamad la
Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16,15), "Haced
discípulos a todas las gentes" (Mt 28,19), con una predicación
suscitada a la conversión para el perdón de los pecados
(Lc. 24,47).
En el momento
de la Ascensión, los discípulos limitan aún
su esperanza al Reino de Israel, pues le preguntan a su Maestro:
"Señor ¿Es en este momento cuando vas a restablecer
el Reino de Israel?" (Hch. 1,6). En su respuesta, el Salvador
les muestra claramente que deben superar el horizonte, y que ellos
mismos deben convertirse en testigos no solo en Jerusalén,
sino también en toda Judea y Samaria "y hasta los
confines de la tierra" (Hch 1,8)
El Redentor
no cuenta únicamente con la docilidad de los discípulos
a su palabra, sino también con el poder superior del Espíritu
Santo que les promete "Recibiréis la fuerza del Espíritu
Santo que vendrá sobre vosotros" (Hch 1,8)
Tras el Sínodo
que los obispos dedicaron en 1974 al tema de la evangelización
en el mundo contemporáneo, Pablo VI utilizó sus resultados
para elaborar su exhortación apostólica "Evangelii
Nuntiandi" (1975). En este documento se concibe la evangelización
como la "dicha y vocación propia de la Iglesia, su
identidad mas profunda" (EN, 14).
La evangelización es el proceso total mediante el cual la
Iglesia, movida por el Espíritu:
- Anuncia al
mundo el Evangelio del Reino de Dios
- Da testimonio
entre los hombres de la nueva manera de ser y de vivir que él
inaugura
- Educa en
la fe a los que se convierten al Evangelio del Reino
- Celebra,
mediante los sacramentos, la presencia del Señor Jesús
y el don del Espíritu
- Impregna
y transforma con su fuerza todo el orden temporal
LLamada
a una nueva evangelización
La llamada a
una Nueva Evangelización ha sido propuesta por Juan Pablo
II en Haití (1983), con ocasión del encuentro con
los obispos de CELAM para:
"Dar a la acción pastoral un impulso nuevo, capaz
de crear tiempos nuevos de evangelización, en una Iglesia
todavía más arraigada en la fuerza y en el poder de
Pentecostés" (EN 2).
La novedad de
la acción evangelizadora afecta a la actitud, al estilo,
al esfuerzo y a la programación o como se propuso en Haití,
al ardor, a los métodos y a la expresión. Una evangelización
nueva en su ardor supone una fe sólida, una caridad pastoral
intensa y una recia fidelidad que, bajo la acción del Espíritu
Santo generen una mística, un incontenible entusiasmo en
la tarea de anunciar el Evangelio.
La Nueva Evangelización
tiene como finalidad formar hombres y comunidades maduras en la
fe y dar respuesta a la nueva situación que vivimos, provocada
por los cambios sociales y culturales de la modernidad.
A
LA ACCIÓN DE PREGONAR EL EVANGELIO SE LE LLAMA EVANGELIZAR.
"Evangelizar
consiste en anunciar la Buena Nueva del Evangelio, por medio del
testimonio cristiano, a los hombres situados históricamente,
para que se que conviertan y sean liberados"
desarrollamos
brevemente cada una de estas afirmaciones:
Anunciar
la Buena Noticia del Evangelio
San Pablo nos expresa muy bien en que consiste esta buena noticia,
cuando afirma:
" Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza
de Dios para que se salve todo el que cree, tanto si es judío
como si no lo es. Porque en el se manifiesta la fuerza salvadora
de Dios a través de una fe en continuo crecimiento, como
dice la Escritura -quien alcance la salvación por la fe,
ese vivirá (Rom 1,16-17).
La Buena Noticia
no consiste puramente en un mensaje intelectual, sino que es un
acontecimiento salvífico; fuerza de Dios para salvar a todo
el que cree. Esta fuerza de Dios se manifiesta en Jesús de
Nazaret, en sus palabras en sus signos, en su muerte y resurrección.
El Evangelio, es la persona misma de Jesucristo. La persona de Jesús
se identifica con el Reino.
Por tanto, evangelizar
es:
- El anuncio
de Jesucristo, de su vida de su muerte y de su resurrección
- El anuncio
del Evangelio que es gracia y salvación de Dios para todos
los hombres, y buena noticia porque libera de todas las esclavitudes
humanas.
- El anuncio
del Evangelio hecho con palabras y signos. Las palabras anuncian
lo que los signos realizan.
Por medio
del testimonio cristiano
El testimonio cristiano es el medio fundamental para proclamar el
Evangelio. La evangelización exige la existencia de verdaderos
testigos. Jesús no formó sabios, sino discípulos
testigos. Sin el testimonio cristiano, puede haber "propaganda
religiosa", pero no una verdadera evangelización.
El testimonio
cristiano tiene las características siguientes:
- El testigo
se reconoce enviado de Dios para testimoniar algo
- El testimonio
incluye la proclamación de lo que se ha visto y oído:
la acción de Dios manifestada en Cristo.
- El testigo
se compromete en su testimonio: la vida del testigo es la mejor
prueba de lo se que quiere comunicar.
A los hombres
situados históricamente
Cada persona, además de estar inserta en una u otra cultura,
viviendo en un ámbito rural o urbano, desarrollando un trabajo
manual o intelectual, está rodeada de unas circunstancias
diferentes que la configuran como ser único e irrepetible.
De ahí
que la evangelización deba tener presente a las personas
concretas a las que se dirige, sus necesidades y aspiraciones. Por
tanto, al evangelizar se debe tener presente que el destinatario
de la evangelización, es un hombre concreto.
Para que
se conviertan y sean liberados
Los objetivos básicos de la evangelización son dos:
La conversión y la liberación
La conversión: se refiera a la respuesta que debe suscitar
la acción evangelizadora en la persona.
La liberación: expresa la transformación que esta
respuesta ha operado en su vida.
La conversión
Esta es el centro de toda la actividad misionera de la Iglesia.
Consiste fundamentalmente en:
- Descubrir
al Dios de Jesucristo y creer en Él, rechazando los falsos
ídolos esclavizadores
- Adherirse
a su proyecto de salvación, aceptando las exigencias radicales
del Reino y los valores evangélicos como norma de vida.
La conversión
suscitada por la evangelización supone un cambio de sentido
y dirección a la totalidad de la existencia humana. Por
tanto, la conversión no es un mero cambio de mentalidad,
sino algo que afecta al hombre entero, al sentido de su vida
personal y social, a los valores que la orientan y a las condiciones
sociales que la hacen posible.
La conversión
es real cuando la acción evangelizadora alcanza y transforma
con la fuerza del Evangelio:
- Los criterios
de juicio
- Los valores
determinantes
- Los centros
de interés
- Las líneas
de pensamiento
- Las fuentes
de inspiración
- Las estructuras
sociales
La conversión
cristiana es un largo proceso, para que el cambio sea verdadero,
es necesario que surja de una decisión personal, con un cierto
grado de reflexión, sea gradual y progresiva y se vaya verificando
en compromisos y estilos de vida concretos y reales..
La liberación
"El hombre evangelizado se reconoce hijo de Dios y, como
resultado de esta filiación, acoge y se relaciona con los
otros hombres como hermano. La relación con Dios y con los
hermanos ha de llevarse a cabo en las condiciones de esta vida,
en el mundo y en la historia; esto quiere decir que todas estas
realidades quedan incluidas en el proceso salvífico"
Por lo tanto,
la evangelización es inseparable de la liberación
integral del hombre, de su mundo y de su historia, e incluye la
liberación total y real de todas las dimensiones de la vida
humana, incluso la política. La liberación cristiana,
es la misma liberación humana llevada a su plenitud por el
don gratuito de Dios que se acoge por la fe.
Los
medios de la Evangelización
El anuncio, los sacramentos y el testimonio "La Buena Nueva
debe ser proclamada, en primer lugar, mediante el testimonio".
"El hombre contemporáneo escucha más a gusto
a los que dan testimonio que a los que enseñan...Será
sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia
evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido
de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y despego de los bienes materiales,
de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra: de santidad"
(Evangelii nuntiandi, 21)
Los
destinatarios
Los destinatarios
de la obra evangelizadora de la Iglesia se encuentran en una doble
dirección: Hacia el exterior la Iglesia tiene como destinatarios
a todas aquellas personas que nunca han recibido la Buena Nueva
de Jesucristo. Aquí el mandato del Señor Jesús
es categórico: "Id y predicad el Evangelio a toda
criatura" (Mt 16,15). Esta es la razón por la que
la Iglesia se siente llamada:
" A no encadenar el anuncio evangélico limitándolo
a un sector de la humanidad o a una clase de hombres o a un solo
tipo de cultura" ( E.N. 50 ).
"La tarea de la evangelización de todos los hombres
constituye la misión esencial de la iglesia....Evangelizar
constituye, en efecto, la dicha y la vocación propia de la
Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar"
( E.N. 14).
La segunda dirección
de la obra evangelizadora es hacia el interior, y aquí la
iglesia percibe una tarea doble:
- Un primer
grupo de destinatarios de la evangelización son aquellos
que han recibido la fe y que permanecen en contacto con el Evangelio.
La Iglesia debe profundizar, consolidar, alimentar y hacer cada
vez más madura la fe de aquellos que se llaman ya fieles
o creyentes.
- Un segundo
grupo de destinatarios hacia el interior lo conforman todos aquellos
cristianos que no son practicantes de la vida cristiana.
"Toda una muchedumbre, hoy día numerosa, de bautizados
que, en gran medida, no han renegado formalmente de su bautismo,
pero están totalmente al margen del mismo y no lo viven.
La ausencia de práctica religiosa se encuentra en los adultos
y en los jóvenes, en la elite y en la masa, en las antiguas
y en las jóvenes Iglesias... La acción evangelizadora
de la Iglesia no puede ignorarlos ni desentenderse de ellos; debe
buscar constantemente los medios y el lenguaje adecuado para proponerles
la revelación de Dios y la fe en Jesucristo".
Una comunidad evangelizada
y evangelizadora
La Iglesia podrá
llevar a cabo su misión evangelizadora siempre que transparente
y comunique con su vida lo que proclama en su mensaje. Jesús
al anunciar a sus discípulos que eran la sal de la tierra
y la luz del mundo, les advirtió del peligro que constituía
el que la sal perdiera su sabor o el que una lámpara fuera
tapada con una olla
( Cfr.Mt 5,13-15)
Las situaciones
cambiantes, los continuos avances de la ciencia, las modernas formas
de relación entre las personas, obligan a la Iglesia a perpetuar
en sí misma la novedad del Evangelio; la actuación
del Espíritu Santo la capacita para responder con su vida
y su palabra a los retos que constantemente le presenta nuestra
civilización.
Esta actuación
del Espíritu, que la conduce a la verdad plena (Cfr.Jn 15,12-14),
se realiza a través de diversas mediaciones como:
- La acogida
valiente de la Palabra de Dios, que al penetrar en los corazones
cuestiona las estructuras, actuaciones y comportamientos.
- Los signos
de los tiempos, es decir, los deseos y aspiraciones profundas
de las personas de la sociedad actual, que se ven plasmados en
el esfuerzo a favor de la paz, la justicia, los derechos humanos,
la ecología...
- Las voces
que se elevan desde la opresión, la marginación
la pobreza extrema "el clamor de los sin voz"
|
Biblioteca Virtual
|