| Las
seis dimensiones fundamentales de la vida humana son: la economía,
la política, la educación, la familia, la recreación
y la religión. Todas estas dimensiones de la vida humana, aunque
son distintas no pueden separarse entre sí, porque forman parte
de la vida de la misma persona, de tal forma que cada una de ellas
está relacionada con las demás.
Economía
La dimensión
económica satisface las necesidades materiales indispensables
de la vida humana. Abarca el campo de la producción, distribución
y consumo de los bienes materiales. Asimismo, el mundo del trabajo,
del salario, del comercio, del dominio y uso de los bienes de la
creación.
La persona debe
transformar los elementos que encuentra en la naturaleza para poder
sobrevivir. Por otro lado, compite con sus semejantes en esta conquista
permanente de lo que necesita, cuya lucha por la vida a veces se
vuelve destructora tanto de la naturaleza como de la sociedad, provocando
una rabia por acumular y consumir.
La creatividad
humana deberá orientarse a la comunicación de bienes
y no a la acumulación de los mismos. Esta actitud formará
lazos saludables entre los seres humanos y de estos con la naturaleza.
Al pueblo creyente le toca humanizar las actividades económicas
para que se dé un lugar de privilegio a la persona humana
y a su trabajo.
Política
El campo político
engloba las actividades y las relaciones que establecen las personas
con el fin de conseguir el bien común de la sociedad.
La palabra "política"
se entiende de maneras distintas. Muchos creen que es solamente
la participación en partidos políticos, otros la conciben
como una cualidad o habilidad de algunas personas para triunfar
en cualquier actividad. Casi general es la idea de que la "política",
más que una cualidad, es doblez, engaño, manipuleo,
explotación.
La política,
además de la búsqueda del bien común, es el
ámbito en donde actúan las organizaciones que luchan
por defender los derechos de sus miembros: sindicatos, asociaciones,
etc. También es la lucha por alcanzar el poder con el fin
de ejercerlo en beneficio de la sociedad total. Es necesario que
los cristianos y las cristianas tengan un papel activo en el campo
político para establecer el señorío de Cristo
sobre toda la vida.
Educación
La actividad
educativa permite a la persona desarrollar su capacidad de tomar
conciencia y reflexionar los esfuerzos que hace el individuo por
comprender y transformar el mundo en que vivimos.
La educación,
de acuerdo con nuestra fe, debe tener una finalidad humanizadora
y personalizadora, para que el hombre "desarrolle plenamente
su pensamiento y su libertad, haciéndolos fructificar en
una mejor comprensión del mundo el cual hace más humano,
y en el que produce cultura, transforma la sociedad y construye
la historia" (Puebla, 1025)
Familia
La familia es
la comunidad básica donde la persona nace, crece y se desarrolla.
Es el lugar donde el individuo establece las relaciones más
profundas, significativas y permanentes de la vida, que marcan a
la persona en su desarrollo y crecimiento, y en su ubicación
y participación en la sociedad.
La familia refleja
los grandes problemas que vive la sociedad a la que pertenecemos:
la pobreza, el hambre, el desempleo, el alcoholismo, la drogadicción,
la violencia, etc. Igualmente, la falta de relaciones humanas cálidas
y fraternas, que existen en nuestra sociedad está presente
en la familia.
La familia cristiana
debe dar al individuo los elementos que formen su desarrollo afectivo,
su educación de la conciencia y de la fe, y su capacidad
para relacionarse positivamente con las demás personas para
organizar crítica y democráticamente a la sociedad.
Recreación
La dimensión
recreativa comprende el conjunto de actividades por medio de las
cuales las personas se divierten y salen de la corriente cotidiana,
como escuchar música, ver televisión, practicar el
deporte favorito o simplemente descansar.
Los medios de
comunicación social, llenan cada vez más el tiempo
libre del hombre y aún sus horas de trabajo; son utilizados
para producir, vender, consumir, divertir y educar. Muchas veces
las nuevas generaciones son fruto de una cultura audio-visual que
tiene a masificar a la persona.
Los medios de
comunicación social, deben contribuir también a despertar
la conciencia humana sobre su situación y sus problemas,
sobre sus condiciones de vida, dándoles ideas nuevas y aspiraciones
para transformar su realidad. La Iglesia insiste en que la Pastoral
no puede prescindir hoy en día del recto uso de los medios
de comunicación social.
Religión
En el área
religiosa las personas manifiestan su búsqueda de Dios y
responden a su llamado mediante la fe, que se expresa en numerosas
formas: ritos, oraciones, culto y todas las prácticas religiosas
que de una u otra forma nos pueden relacionar con Dios.
La fe cristiana
implica aceptar las verdades reveladas y hacerlas vida a la manera
de Cristo. Debe abarcar la vida total y, aunque se exprese de un
modo especial en esta dimensión religiosa, no se reduce a
ella.
En esta área se encuentran las organizaciones de nuestras
parroquias y demás grupos religiosos.
A través
de todas estas actividades el cristiano debe poner en práctica
su fe y no encasillarla en el área religiosa. El verdadero
cristiano deja que la fe dirija e ilumine todos los actos y obras
de la vida, cumple sus deberes temporales guiado siempre por el
espíritu evangélico y trata de vivir de acuerdo con
los valores del Reino de Dios: justicia, paz, verdad y amor.
A través
de estas seis dimensiones de las estructuras sociales, la persona
se une a sus semejantes, se organiza en grupos, acepta normas, valores,
criterios y procedimientos comunes para obtener los bienes humanos
esenciales; esto genera una amplísima red de relaciones e
interrelaciones que genera el dinamismo social.
De esto se desprende
que ninguna estructura posee absoluta autonomía con relación
a los restantes, cualquier cambio significativo en alguna de las
estructuras repercute en las demás; esto es especialmente
sensible entre los tres que por sus finalidades específicas
poseen, mayor importancia: la económica, la política
y la religiosa.
Conclusiones
1. Frente a
las estructuras la persona puede adoptar varias posiciones. De plena
aceptación, consciente o inconsciente; de selección
de valores, de crítica transformadora; o de pleno rechazo;
pero nunca puede permanecer "al margen" de ninguna de
las estructuras básica de la sociedad.
2. Es exigencia de la fe: conocer del modo más objetivo y
seguro, la realidad social concreta en que actuamos como miembros
de la Iglesia. Conocimiento que debe abarcar los distintos campos
económico, político, religioso, educativo, no separados
sino dentro del juego estructural.
3. Descubrir los valores o antivalores presentes en las estructuras
y en el dinamismo social que generan
4. Comprometerse en la promoción humana integral y en la
liberación plena de los hombres, que exige un cambio estructural
profundo a fin de que los valores del Reino: Justicia, Paz, Verdad
y Amor, se hagan presentes en las estructuras sociales.
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