| Nueva Alianza
"Todo
esto, sin embargo, sucedió como preparación y figura
de su alianza nueva y perfecta que iba a realizar en Cristo... es
decir, el Nuevo Testamento en su sangre convocando a las gentes
de entre los judíos y los gentiles para que se unieran no
según la carne, sino en el Espíritu" (LG, 9)
- Se llega
a ser miembro de este nuevo pueblo no por el nacimiento físico,
sino por el "nacimiento de arriba", del agua
y del Espíritu
- La identidad
de este pueblo, en la dignidad y la libertad de los hijos de Dios,
en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un
templo.
- Su ley, es
el mandamiento nuevo: amar como el mismo Cristo nos amó
- Su misión,
es ser la sal de la tierra y la luz del mundo
- Su destino
es el Reino de Dios, que Él mismo comenzó en este
mundo, que ha de ser extendido hasta que el mismo lo lleve también
a la perfección.
Jesús
se refería a esta nueva promesa al anunciar el Reino de Dios
y reunir en torno a sí un amplio número de discípulos
que, como ya hemos visto, forman su comunidad. El final trágico
de Jesús escandalizó a los discípulos y los
dispersó. La comunidad de discípulos sufrió
la más dura prueba de su existencia. El proyecto de Jesús
quedaba sin realización, los poderes judíos habían
sido más fuertes que la causa de Jesús sepultada con
Él.
Al parecer,
el proyecto de Jesús había fracasado para siempre,
y los discípulos perdieron su fe en él; había
muerto su razón de ser. Sin embargo, un acontecimiento singular
hizo que los discípulos dispersos se volvieran a congregar.
Este acontecimiento fue la Resurrección del Señor.
Al poco tiempo
los apóstoles aparecieron de nuevo juntos y en público
proclamando una gran noticia: Jesús ha resucitado, nosotros
somos sus testigos. La más antigua tradición apostólica
la refiere así: "Cristo murió por nuestros
pecados, como lo anunciaban las escrituras, fue sepultado y resucitó
al tercer día; se apareció a Pedro y más tarde
a los Doce" ( 1 Cor 15, 3-7 )
Por la resurrección
y por la intervención singular de Pedro (Hch 2, 14-40), los
discípulos descubren en profundidad el misterio de Jesús:
Jesús vive, Dios lo ha rehabilitado, es el Mesías,
el Ungido de Dios, el mediador de la salvación, el Señor.
Toda esta realidad descubierta constituye una confesión de
fe que los une más estrechamente. Ahora Jesús los
convoca de una forma renovada, para seguir su camino, empezando
desde Galilea Mc. 16,7.
Para conocer
el origen de la Iglesia y la vida de los primeros cristianos, disponemos
principalmente de dos fuentes de información: las cartas
de Pablo y el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Pentecostés:
la venida del Espíritu Santo
Otro acontecimiento,
estrechamente ligado al anterior, que tuvo lugar en el seno de la
nueva comunidad. Fue Pentecostés.
Iglesia significa
precisamente "asamblea convocada y reunida por el Padre
en Cristo con el don del Espíritu Santo", es "Iglesia
de Dios en Jesucristo" ( Cfr. 1 Tes 2, 14). La Iglesia
es, en consecuencia, la forma definitiva del pueblo de Dios en la
historia. Desde Pentecostés, el pueblo de Dios ya no existe
sino como Iglesia, como asamblea santa, pueblo sacerdotal y nación
consagrada.
El día
de Pentecostés nace la primera comunidad cristiana, madre
de todas las demás comunidades cristianas, pero también
modelo de todas las que le seguirán.
San Lucas explica
que, cuarenta días después de la muerte de Jesús,
se les apareció por última vez para hacerles comprender
esto: "Pero recibiréis la fuerza del Espíritu
Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis testigos
míos en Jerusalén, Judea y Samaria y hasta el confín
del mundo".
De esta manera, San Lucas pone de manifiesto que Dios regaló
su Espíritu a los apóstoles y fundó un nuevo
pueblo de Dios, la Iglesia.
La presencia
del Espíritu de Jesús en la comunidad fue la luz que
les permitió entender el misterio de Jesús y el sentido
de su misión. Gracias al impulso del Espíritu, la
comunidad de discípulos tomó una forma determinada
y se descubrió a sí misma como comunidad de salvación.
El Espíritu
Santo derramado sobre la comunidad de los discípulos el día
de Pentecostés:
- Abre los
ojos de los que estaban temerosos y aturdidos para descubrir y
proclamar la realidad de la Resurrección.
- Fortalece
a los miembros de la comunidad para que sean capaces de comunicar
la VIDA que mana de la fuente del crucificado.
- Los capacita
para comprender el mensaje de Jesús (Jn. 16,13) y para
vivir las actitudes que les enseñó
- Defiende
a la comunidad en los momentos difíciles, suscitando siempre
la palabra oportuna en los discípulos para responder a
las agresiones y preguntas de sus perseguidores.
La comunidad cristiana - La Iglesia de los primeros años
marca la figura esencial de lo que debe ser toda comunidad cristiana
y se distingue por:
- Escuchar
y meditar la Palabra del Señor
- Partir el
pan, misterio de muerte y resurrección de Cristo, presente
en la Eucaristía.
- Vivir y estar
juntos, formando un cuerpo fácilmente visible e identificable.
- Testimoniar
por todas partes que Jesús ha resucitado y es el único
Señor y Salvador
- Dedicarse
a los pobres y desvalidos, imitando a su Señor, que siendo
rico se hizo
pobre.
- Afrontando
y corrigiendo con amor los problemas internos, según el
Espíritu.
- Asumiendo
los apóstoles la función y ministerio de pastores.
Es decir, el
Espíritu del Padre, que rescata a Jesús de la muerte,
llenándole de la vida divina, es el que, derramado sobre
la comunidad, la origina como comunidad de salvación.
Así descubrimos que la comunidad, fundamentada en la persona
de Jesucristo y animada por el Espíritu Santo, pasa a constituir
la nueva comunidad de Salvación, y el origen de la Iglesia.
Podemos resumir
este proceso en la siguiente forma:
- La Iglesia
nace de la dinámica global de la historia de la salvación,
por lo que puede hablarse de una fundación gradual de la
Iglesia, prefigurada en la creación, preparada en la historia
de la antigua alianza, instituida expresamente por las obras de
Jesús histórico, culminada en la cruz y resurrección
de Jesús y definitivamente establecida con el envío
del Espíritu Santo
- Dentro de
este proceso global, la cruz y resurrección de Jesucristo
son el fundamento de la Iglesia porque:
· La muerte de Jesús inaugura la Nueva Alianza,
que queda sellada con su sangre.
· La Pascua reúne a los discípulos dispersos
y atemorizados, siendo constituidos testigos, enviados a proclamar
esta Buena Nueva a todos los pueblos.
Cada comunidad cristiana ha de configurarse como comunidad de
fe, de culto y oración, de relaciones fraternales y de
testimonio de amor, pues "En eso conocerán que
sois mis discípulos: si os amáis los unos a los
otros" (Jn 13,35)
La
expansión de la Iglesia
La expansión
definitiva de la Iglesia por el Imperio romano fue debida, en gran
medida a la actividad misionera de Pablo de Tarso. Llamado el apóstol
de los paganos.
Pablo judío helenista de la ciudad de Tarso. Su nombre de
nacimiento era Saulo, conservador de las tradiciones judías.
Persiguió a los cristianos helenistas de Jerusalén.
Cuando se enteró
que algunos cristianos helenistas que habían huido a Damasco
estaban predicando en las sinagogas, pidió permiso al Sanedrín
para ir a apresarlos.
Sin embargo en el camino a Damasco tuvo una experiencia que le cambió
la vida. Lucas la explica así:
Entonces fue
acogido por los mismos que iba a perseguir y se hizo cristiano,
dedicando el resto de su vida a la misión de predicar la
Buena Noticia. El libro de los Hechos nos explica que realizó
varios viajes y fundó muchas comunidades.
- En primer
lugar, predicaba a los judíos en las sinagogas y cuando
le rechazaban, se dedicaba a anunciar la Buena Noticia a los paganos
en las calles y en las plazas.
- En algunos
lugares tuvo éxito, en otros fracasó y en varias
ocasiones sufrió persecución. Por eso, en algunas
comunidades permaneció poco tiempo y en otras se instaló
durante muchos meses.
- En las comunidades
que fundaba, nombraba responsables, llamados presbíteros.
- Cuando le
era posible, visitaba de nuevo las comunidades que había
fundado. También les escribía cartas para animarlos
y aconsejarlos.
El Nuevo Testamento
recoge muchas cartas de Pablo, aunque algunas de las que se le atribuyen
fueron escritas probablemente por discípulos suyos.
LA COMUNIDAD CRISTIANA participa del anuncio hecho por Jesús,
predica con la asistencia del Espíritu Santo la obra de Cristo
y vive entre los hombres el REINO DE DIOS que está entre
nosotros en la historia
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