NUEVA ALIANZA, NUEVO PUEBLO

 

Dios no llamó a hombres dispersos, sino que congregó a un pueblo, que se inicia con la vocación de Abraham, en respuesta a la ruptura que el pecado establece en las relaciones humanas.
Israel fue elegido como pueblo de Dios, signo de la congregación final de todos los pueblos. Pero todo esto lo realizó como preparación y figura de la Nueva Alianza perfecta que había de efectuarse en Cristo. (Cfr. Jr 31,31-34) Nueva Alianza que estableció Cristo, en su sangre (1Cor. 11,25).

 

Nueva Alianza

Pentecostés: la venida del Espíritu Santo La expansión de la Iglesia  

Nueva Alianza

"Todo esto, sin embargo, sucedió como preparación y figura de su alianza nueva y perfecta que iba a realizar en Cristo... es decir, el Nuevo Testamento en su sangre convocando a las gentes de entre los judíos y los gentiles para que se unieran no según la carne, sino en el Espíritu" (LG, 9)

  • Se llega a ser miembro de este nuevo pueblo no por el nacimiento físico, sino por el "nacimiento de arriba", del agua y del Espíritu
  • La identidad de este pueblo, en la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo.
  • Su ley, es el mandamiento nuevo: amar como el mismo Cristo nos amó
  • Su misión, es ser la sal de la tierra y la luz del mundo
  • Su destino es el Reino de Dios, que Él mismo comenzó en este mundo, que ha de ser extendido hasta que el mismo lo lleve también a la perfección.

Jesús se refería a esta nueva promesa al anunciar el Reino de Dios y reunir en torno a sí un amplio número de discípulos que, como ya hemos visto, forman su comunidad. El final trágico de Jesús escandalizó a los discípulos y los dispersó. La comunidad de discípulos sufrió la más dura prueba de su existencia. El proyecto de Jesús quedaba sin realización, los poderes judíos habían sido más fuertes que la causa de Jesús sepultada con Él.

Al parecer, el proyecto de Jesús había fracasado para siempre, y los discípulos perdieron su fe en él; había muerto su razón de ser. Sin embargo, un acontecimiento singular hizo que los discípulos dispersos se volvieran a congregar. Este acontecimiento fue la Resurrección del Señor.

Al poco tiempo los apóstoles aparecieron de nuevo juntos y en público proclamando una gran noticia: Jesús ha resucitado, nosotros somos sus testigos. La más antigua tradición apostólica la refiere así: "Cristo murió por nuestros pecados, como lo anunciaban las escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día; se apareció a Pedro y más tarde a los Doce" ( 1 Cor 15, 3-7 )

Por la resurrección y por la intervención singular de Pedro (Hch 2, 14-40), los discípulos descubren en profundidad el misterio de Jesús: Jesús vive, Dios lo ha rehabilitado, es el Mesías, el Ungido de Dios, el mediador de la salvación, el Señor. Toda esta realidad descubierta constituye una confesión de fe que los une más estrechamente. Ahora Jesús los convoca de una forma renovada, para seguir su camino, empezando desde Galilea Mc. 16,7.

Para conocer el origen de la Iglesia y la vida de los primeros cristianos, disponemos principalmente de dos fuentes de información: las cartas de Pablo y el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Pentecostés: la venida del Espíritu Santo

Otro acontecimiento, estrechamente ligado al anterior, que tuvo lugar en el seno de la nueva comunidad. Fue Pentecostés.

Iglesia significa precisamente "asamblea convocada y reunida por el Padre en Cristo con el don del Espíritu Santo", es "Iglesia de Dios en Jesucristo" ( Cfr. 1 Tes 2, 14). La Iglesia es, en consecuencia, la forma definitiva del pueblo de Dios en la historia. Desde Pentecostés, el pueblo de Dios ya no existe sino como Iglesia, como asamblea santa, pueblo sacerdotal y nación consagrada.

El día de Pentecostés nace la primera comunidad cristiana, madre de todas las demás comunidades cristianas, pero también modelo de todas las que le seguirán.

San Lucas explica que, cuarenta días después de la muerte de Jesús, se les apareció por última vez para hacerles comprender esto: "Pero recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis testigos míos en Jerusalén, Judea y Samaria y hasta el confín del mundo".
De esta manera, San Lucas pone de manifiesto que Dios regaló su Espíritu a los apóstoles y fundó un nuevo pueblo de Dios, la Iglesia.

La presencia del Espíritu de Jesús en la comunidad fue la luz que les permitió entender el misterio de Jesús y el sentido de su misión. Gracias al impulso del Espíritu, la comunidad de discípulos tomó una forma determinada y se descubrió a sí misma como comunidad de salvación.

El Espíritu Santo derramado sobre la comunidad de los discípulos el día de Pentecostés:

  • Abre los ojos de los que estaban temerosos y aturdidos para descubrir y proclamar la realidad de la Resurrección.
  • Fortalece a los miembros de la comunidad para que sean capaces de comunicar la VIDA que mana de la fuente del crucificado.
  • Los capacita para comprender el mensaje de Jesús (Jn. 16,13) y para vivir las actitudes que les enseñó
  • Defiende a la comunidad en los momentos difíciles, suscitando siempre la palabra oportuna en los discípulos para responder a las agresiones y preguntas de sus perseguidores.


La comunidad cristiana - La Iglesia de los primeros años marca la figura esencial de lo que debe ser toda comunidad cristiana y se distingue por:

  • Escuchar y meditar la Palabra del Señor
  • Partir el pan, misterio de muerte y resurrección de Cristo, presente en la Eucaristía.
  • Vivir y estar juntos, formando un cuerpo fácilmente visible e identificable.
  • Testimoniar por todas partes que Jesús ha resucitado y es el único Señor y Salvador
  • Dedicarse a los pobres y desvalidos, imitando a su Señor, que siendo rico se hizo
    pobre.
  • Afrontando y corrigiendo con amor los problemas internos, según el Espíritu.
  • Asumiendo los apóstoles la función y ministerio de pastores.

Es decir, el Espíritu del Padre, que rescata a Jesús de la muerte, llenándole de la vida divina, es el que, derramado sobre la comunidad, la origina como comunidad de salvación.
Así descubrimos que la comunidad, fundamentada en la persona de Jesucristo y animada por el Espíritu Santo, pasa a constituir la nueva comunidad de Salvación, y el origen de la Iglesia.

Podemos resumir este proceso en la siguiente forma:

  • La Iglesia nace de la dinámica global de la historia de la salvación, por lo que puede hablarse de una fundación gradual de la Iglesia, prefigurada en la creación, preparada en la historia de la antigua alianza, instituida expresamente por las obras de Jesús histórico, culminada en la cruz y resurrección de Jesús y definitivamente establecida con el envío del Espíritu Santo
  • Dentro de este proceso global, la cruz y resurrección de Jesucristo son el fundamento de la Iglesia porque:
    · La muerte de Jesús inaugura la Nueva Alianza, que queda sellada con su sangre.
    · La Pascua reúne a los discípulos dispersos y atemorizados, siendo constituidos testigos, enviados a proclamar esta Buena Nueva a todos los pueblos.

    Cada comunidad cristiana ha de configurarse como comunidad de fe, de culto y oración, de relaciones fraternales y de testimonio de amor, pues "En eso conocerán que sois mis discípulos: si os amáis los unos a los otros" (Jn 13,35)

La expansión de la Iglesia

La expansión definitiva de la Iglesia por el Imperio romano fue debida, en gran medida a la actividad misionera de Pablo de Tarso. Llamado el apóstol de los paganos.
Pablo judío helenista de la ciudad de Tarso. Su nombre de nacimiento era Saulo, conservador de las tradiciones judías. Persiguió a los cristianos helenistas de Jerusalén.

Cuando se enteró que algunos cristianos helenistas que habían huido a Damasco estaban predicando en las sinagogas, pidió permiso al Sanedrín para ir a apresarlos.
Sin embargo en el camino a Damasco tuvo una experiencia que le cambió la vida. Lucas la explica así:

Entonces fue acogido por los mismos que iba a perseguir y se hizo cristiano, dedicando el resto de su vida a la misión de predicar la Buena Noticia. El libro de los Hechos nos explica que realizó varios viajes y fundó muchas comunidades.

  • En primer lugar, predicaba a los judíos en las sinagogas y cuando le rechazaban, se dedicaba a anunciar la Buena Noticia a los paganos en las calles y en las plazas.
  • En algunos lugares tuvo éxito, en otros fracasó y en varias ocasiones sufrió persecución. Por eso, en algunas comunidades permaneció poco tiempo y en otras se instaló durante muchos meses.
  • En las comunidades que fundaba, nombraba responsables, llamados presbíteros.
  • Cuando le era posible, visitaba de nuevo las comunidades que había fundado. También les escribía cartas para animarlos y aconsejarlos.

El Nuevo Testamento recoge muchas cartas de Pablo, aunque algunas de las que se le atribuyen fueron escritas probablemente por discípulos suyos.


LA COMUNIDAD CRISTIANA participa del anuncio hecho por Jesús, predica con la asistencia del Espíritu Santo la obra de Cristo y vive entre los hombres el REINO DE DIOS que está entre nosotros en la historia


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