Obras
de misericordia
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Durante
este Año Jubilar celebramos la misericordia de Dios, que "tanto
amo al mundo, que envío a su único Hijo, para que todo el que crea
en Él no se pierda…". Confiados en ese amor, los hombres regresamos
arrepentidos hacia Dios, pidiendo perdón por nuestros pecados, seguros
de que por nuestra conversión, y por la inmensa misericordia del
Padre, serán olvidadas todas nuestras culpas.
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El
Papa Juan Pablo II, en la Convocatoria al Gran Jubileo, nos dice
acerca de los signos que en el mundo de hoy, deben hablar de la
misericordia divina a través de nosotros, los cristianos:
"Un
signo de la misericordia de Dios, hoy especialmente necesario, es
el de la 'caridad', que nos abre los ojos a las necesidades de quienes
viven en la pobreza y la marginación. Es una situación que hoy afecta
a grandes áreas de la sociedad y cubre con su sombra de muerte a
pueblos enteros. El género humano se halla ante formas de esclavitud
nuevas y más sutiles que las conocidas en el pasado y la libertad
continúa siendo para demasiadas personas una palabra vacía de contenido.
…. Se han de eliminar los atropellos que llevan al predominio de
unos sobre otros, son un pecado y una injusticia…. Se ha de crear
una nueva cultura de solidaridad y cooperación…. No se ha de retardar
el tiempo en el que el pobre Lázaro pueda sentarse junto al rico
para compartir el mismo banquete, sin verse obligado a alimentarse
de lo que cae de la mesa… poner remedio a la extrema pobreza, es
una obra de justicia y, por tanto de paz." (# 12).
La
Iglesia nos invita con estas palabras a poner en práctica, hoy más
que nunca, "Las Obras de Misericordia", como una manifestación concreta
y efectiva de nuestra conversión y de nuestro renovado compromiso
de testimonio cristiano en el mundo del nuevo milenio.
Pero,
¿qué son las Obras de Misericordia?,
quizá te parece una frase algo "pasada de moda", quizá te recuerde
las enseñanzas de tu abuelita… o… bisabuelita…. Ellas nos enseñaban
que: "las obras de misericordia son 7 corporales y 7 espirituales…",
¿te acuerdas? "…dar de comer al hambriento…. dar de beber al sediento…"
etc.
Pues
fíjate que esas enseñanzas, siguen vigentes, puesto que partieron
del evangelio mismo. Ve por la Biblia y consulta: Mateo, 25, 31-46.
Es cuando Jesús describe cómo será el juicio final y pone como parámetro
para "ir a tomar posesión del Reino" o "ir a fuego eterno", precisamente
la práctica de las obras de misericordia…. ¿cómo ves?
Quizá los catecismos actuales no las enseñen con las mismas palabras,
pero como "Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre", se nos siguen
transmitiendo las mismas enseñanzas que Él nos dejó: "Ahora
les doy mi mandamiento: Ámense unos con otros, como yo los amo a
ustedes" (Jn 15,12).
En esto consisten las 14 obras de misericordia, en el amor, por
los que no tienen, por los que no saben, por los que se equivocan….
Y ese amor se demuestra dando; bienes materiales, tiempo, comprensión,
cariño, enseñanzas, etc.
Todos y siempre tenemos la oportunidad de realizar alguna obra de
misericordia con las personas que nos rodean, ya sea en la vida
cotidiana o en situaciones de emergencia, cuando vemos que hay alguna
necesidad urgente en alguna comunidad. Por eso te presentamos aquí,
detalladamente cuáles son, en qué consisten y cómo se pueden realizar,
cada una de esas 14 obras de misericordia.
¿Qué
es la misericordia?
"Bienaventurados
los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia".
(Mt 5,7)
Jesús
nos enseña qué es la misericordia, cuando nos fijamos en su actitud
frente al dolor o la necesidad. Jesús vino a salvar lo que estaba
perdido, a cargar con nuestras miserias para aliviarnos de ellas,
a compadecerse de los que sufren y de los necesitados. No pasa de
largo, se da cuenta enseguida del dolor, de detiene y salva. Cada
página del Evangelio es una muestra de su misericordia con todos.
Busca en el Evangelio: Lc 15, 11,32; Lc 10, 30-37; Mt 18, 23-35;
Mt 18, 12-14; y verás que Jesús hace de la misma misericordia uno
de los temas principales de su predicación.
El
campo de la misericordia es tan grande como la miseria humana que
se trata de remediar; pues eso es la misericordia: "compasión
de la miseria ajena, que nos mueve a remediarla, si es posible"
(San Agustín). En el orden físico, intelectual y moral, el hombre
puede estar lleno de calamidades y miserias. Por eso las obras de
misericordia son innumerables -tantas como necesidades del hombre-,
aunque tradicionalmente, a modo de ejemplo, se han señalado catorce,
en las que esta virtud se manifiesta de manera concreta. Nuestra
actitud compasiva y misericordiosa ha de ser en primer lugar con
los que habitualmente tratamos, con quienes Dios ha puesto a nuestro
lado y con aquellos que están más necesitados.
La
misericordia nos llevará a preocuparnos de la salud, del descanso,
del alimento de quienes Dios nos encomienda. Por ejemplo, los enfermos
merecen una atención especial: compañía, interés verdadero por su
curación, facilitarles el que ofrezcan a Dios su enfermedad…, así
se hacen obras de misericordia materiales, al procurarles lo necesario
para aliviar su enfermedad físicamente y espirituales, al prestarles
atención, paciencia y solicitud a sus necesidades psicológicas.
La
escritura está llena de citas que nos invitan a la misericordia:
Lc 6,36; Ef 4,32; Tob 4,8; Dt 15,11; Prov 24,11; Eclo 29,27; Zac
7,9; Mt 18,33; Is 58,10; Mt 10,42; Sal 40,2; Prov 11,17; Prov 21,3;
etc… .
Palabras
de los padres de la Iglesia
"Por misericordia se entiende aquí no sólo la que se practica a
través de las limosnas, sino la que produce el pecado del hermano,
ayudando así unos a otros a llevar la carga" (San Jerónimo)
"Es
la tristeza del mal ajeno, pero en cuanto se estima como propio"
(Santo Tomás)
"Misericordioso
es el que considera la desgracia de otro como propia, y se duele
del mal de otro como si fuera suyo" (San Remigio)
"La
misericordia no se queda en una escueta actitud de compasión, la
misericordia se identifica con la superabundancia de la caridad
que, al mismo tiempo, trae consigo la superabundancia de la justicia.
Misericordia significa mantener el corazón en carne viva, humana
y divinamente transido por un amor recio, sacrificado, generoso".
(J. Escrivá de Balanguer)
"Quien practique la misericordia -dice el apóstol- que lo haga con
alegría: esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu
dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta
en modo alguno agradable ni hermoso" (San Gregorio Nacianceno).
"La justicia y la misericordia están tan unidas que la una sostiene
a la otra. La justicia sin misericordia es crueldad; y la misericordia
sin justicia es ruina, destrucción" (Santo Tomás)
"Las obras de misericordia son la prueba de la verdadera santidad"
(Santo Tomás)
"La caridad no se practica solo con el dinero. Podéis visitar a
un enfermo, hacerle un rato de compañía, prestarle algún servicio,
arreglarle la cama, prepararle los remedios, consolarle en sus penas,
leerle algún libro piadoso" (Santo Cura de Ars)
"No hay mejor misericordia que otorgar el perdón a quien nos ha
ofendido" (Santo Tomás)
"Las obras de misericordia son variadísimas, y así todos los cristianos
que lo son de verdad, tanto si son ricos como si son pobres, tienen
ocasión de practicarlas en la medida de sus posibilidades; y aunque
no todos pueden ser iguales en la cantidad de lo que dan, todos
pueden serlo en su buena disposición" (San León Magno)
"La misericordia es el lustre del alma, la enriquece y la hace aparecer
buena y hermosa. El que piensa compadecerse de la miseria del otro,
empieza a abandonar el pecado" (San Agustín)
"La misericordia es lo propio de Dios, y en ella se manifiesta de
forma máxima su omnipotencia" (Santo Tomás) .
Obras
de misericordia corporales
-
Dar
de comer al hambriento.
-
Dar
de beber al sediento.
-
Vestir
al desnudo
-
Visitar
a los enfermos
-
Asistir
al preso
-
Dar
posada al caminante
-
Sepultar
a los muertos.
"Porque
tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron
de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa.
Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme.
Estuve en la cárcel y me fueron a ver" (Mt 25, 35-36)
En
general, se refieren a las necesidades corporales. Pero también
se refieren al alimento, abrigo y asistencia espirituales; necesitamos
de los dos aspectos para vivir.
En nuestra sociedad hay por desgracia muchos que carecen de lo más
indispensable: "matan el hambre", pero ciertamente no se alimentan,
sufren las inclemencias del clima por no tener ropa adecuada y techo
seguro en donde resguardarse.
Podemos decir que es muy difícil remediar esta situación, damos
algunas monedas a alguien y en el otra esquina hay otro montón de
personas pidiendo también. Es cierto que nunca acabaremos, pero
también es cierto que hay muchos medios efectivos para colaborar,
de acuerdo a nuestras posibilidades. Existen por ejemplo, organizaciones
dedicadas a atender a los que no pueden cubrir estas necesidades
primarias, son instituciones de carácter social, o de beneficencia
pública, muchas de ellas inspiradas y apoyadas por nuestra Iglesia,
generalmente tienen experiencia y capacidad para distribuir de la
mejor manera los recursos que los bienhechores les alcanzan. También
en todas las parroquias existen grupos apostólicos de la Pastoral
Social, cuyo objetivo es precisamente: dar de comer al hambriento,
de beber al sediento y vestir al desnudo.
Las personas en situaciones especiales, como los enfermos y los
presos, necesitan de la atención y ayuda de los que gozamos de salud
y libertad. Hay en nuestra ciudad cantidad de asilos de ancianos,
hospitales de beneficencia pública, orfanatos, centros de readaptación
para adultos y jóvenes que requieren de recursos materiales y humanos
para dar lo necesario a todas esas personas que de alguna manera
están en desgracia.
La enfermedad y la ancianidad son limitaciones del hombre que tarde
o temprano todos padeceremos, quien tiene recursos la pasa mejor,
pero hay muchísimas personas que carecen de lo indispensable para
aliviar un poco las dolencias propias de su enfermedad o vejez.
Atender las necesidades de los enfermos y ancianos es una obra de
misericordia que produce grandes satisfacciones a quien la realiza.
Siempre hay alguien cerca de nosotros, que sabemos necesita algún
tipo de ayuda para curar su enfermedad. De igual forma, existen
instituciones de beneficencia pública a donde podemos dirigir nuestro
deseo de ayudar, ya sea aportando recursos para los gastos necesarios
o dando un poco de nuestro tiempo para atender a aquellas personas.
También la Pastoral de los Enfermos, ha organizado grupos apostólicos
en muchas parroquias, que se dedican precisamente a atender estas
necesidades.
Las grandes ciudades son escenario de delitos de todo tipo, por
tanto, requieren de lugares en donde las personas purguen sus condenas.
Las cárceles, reclusorios, centros de rehabilitación social, no
son agradables para nadie, sin embargo, están llenos de gente que
de alguna manera ha caído, mereciendo un castigo y que necesita
de ayuda. Dios es misericordioso siempre con todo el que se arrepiente,
por lo tanto, las personas que viven esta situación, merecen la
oportunidad de rehabilitarse. Nuestra Iglesia atiende las necesidades
de estos hermanos en desgracia y de sus familias, a través de la
Pastoral Penitenciaria, es una forma de llevar el Evangelio, también
a estos lugares. Si no conoces a nadie que esté preso y que puedas
visitar, puedes acercarte a esta Pastoral para tener la oportunidad
de cumplir con esta obra de misericordia.
Quizá
te has encontrado en la situación de que alguien pasa por tu casa
buscando un lugar en donde pasar la noche; habrás visto a estos
peregrinos fuera de hospitales, en lugares públicos como plazas
y centrales de autobuses. Piensas que es imposible darles posada
en tu casa, pues no los conoces y temes ser víctima en vez de "buen
samaritano", en estos casos también puedes ayudar, canalizando a
estas personas a lugares de beneficencia pública destinados para
esos casos, tales como albergues y posadas que tienen capacidad
para recibirlos. Pero esa capacidad se agota, por lo que también
pudieras ayudar a mantener esos sitios haciéndote presente al donar
recursos materiales o algunas horas de tu tiempo libre. .
Obras
de misericordia espirituales
"También debemos practicar, junto a las llamadas materiales, las
"obras espirituales de misericordia". En primer lugar, corregir
al que yerra, con la advertencia oportuna, con caridad, sin que
le ofenda; enseñar al que no sabe, iluminando su inteligencia con
la luz del Señor; aconsejar al que duda, con honradez y rectitud
de intención; consolar al afligido, compartiendo su dolor; perdonar
al que ofende, sabiendo disculparle con comprensión; socorrer al
que necesita ayuda, excediéndonos en el servicio. Y, finalmente,
rogar a Dios por los vivos y por los difuntos. Éstas, desde luego,
tienen también su fundamento en la Palabra de Dios:
-
Enseñar
al que no sabe y
-
Dar
buen consejo al que lo necesita. "Que la palabra de Cristo habite
en ustedes con todas sus riquezas. Que sepan aconsejarse unos
a otros y enseñarse mutuamente con palabras y consejos sabios"
(Col 3,16)
-
Corregir
al que se equivoca. "Si tu hermano ha pecado contra ti, anda
a hablar con él a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano.
Si no te escucha, lleva contigo a dos o tres de modo que el
caso se decida por boca de dos o tres testigos. Si se niega
a escucharlos, dilo a la Iglesia reunida" (Mt 18, 116-17)
-
Perdonar
las injurias. "Pedro se acercó y le dijo: Señor, ¿cuántas veces
debo perdonar las ofensas de mi hermano? ¿hasta siete veces?
Jesús le contestó: No digas siete veces, sino hasta setenta
veces siete". (Mt 18, 21-22)
-
Consolar
al afligido. "Anímense mutuamente y ayúndense unos a otros a
crecer juntos" (1Tes 5,11)
-
Tolerar
los defectos del prójimo. "Sopórtense y perdónense unos a otros,
si uno tiene motivo de queja contra otro" (Col 3, 13)
-
Hacer
oración por los difuntos. "Pues si no hubieran creído que los
compañeros caídos iban a resucitar, habría sido cosa inútil
y estúpida orar por ellos" (2Mac 12,45)
Todos
los días tenemos la oportunidad de practicar estas obras de misericordia,
comenzando por las personas que viven con nosotros. La corrección
fraterna, la tolerancia, el perdón, son obras muy concretas con
las que damos testimonio de nuestro ser cristiano.
También estas acciones se pueden hacer a través de los distintos
grupos apostólicos dedicados a la educación y promoción humana,
que es a fin de cuentas, también evangelización, del mismo modo
hay instituciones públicas y privadas que se dedican a las mismas
actividades, a manera de servicio social, esos lugares necesitan
también de nuestra ayuda, que puede ser material o de mano de obra.
Como
vez, es muy amplia la lista de acciones concretas que podemos hacer
para cumplir las obras de misericordia, quizá ya lo estés
haciendo y no te dabas cuenta. Es natural en el hombre el deseo
de hacer algo por los demás -es esta la acción del Espíritu Santo
que nos inspira a hacer el bien-. Ahora que lo sabes, puedes aumentar
el mérito de tus buenas obras, ofreciendo a Dios todo lo que hagas
en favor de otros, pensando en que estás cumpliendo con el mandato
de Jesús: "amar al prójimo como Él nos ama".
Practicar las obras de misericordia, es una manera de evangelizar.
Actuar por amor a Jesús marca la diferencia entre un "trabajo
social" y un "apostolado".
Grupos
de pastoral social en la parroquia
La tarea de la Iglesia es Evangelizar, es decir, llevar la Buena
Nueva a todos los hombres. Esto se realiza a través de lo que llamamos
"Pastoral", con sus tres grandes áreas que completan la evangelización:
La Pastoral Catequética, que se refiere a la educación de
la fe a través de la catequesis.
La Pastoral Litúrgica, es la celebración de la fe con los
sacramentos y los actos litúrgicos.
La Pastoral Social, que es la fe puesta en práctica en la
vida diaria, atendiendo las necesidades de los hombres.
En
nuestra Parroquia del Rosario, como en todas las parroquias y comunidades
católicas, la Pastoral Social agrupa a personas que desean llevar
el Evangelio de Jesús a los más necesitados, a través de acciones
concretas que atienden sus necesidades primarias y de desarrollo
humano. Estas personas se encuentran en distintos grupos y equipos
de servicio y siempre están invitando a quienes se les quieran unir
para trabajar en favor de los demás. Si te interesa alguno de ellos,
puedes llamar a los teléfonos que aquí anotamos.
Trabajar en un grupo de la Pastoral Social es una buena forma de
cumplir con las obras de misericordia que nos pide Jesús al decirnos:
"ama a tu prójimo como a ti mismo".
VOLUNTARIAS
VICENTINAS Es un grupo diocesano que tiene presencia en
casi todas las parroquias. Lo forman mujeres que entregan despensas
a precios muy bajos. Consigue medicamentos y aparatos ortopédicos.
Buscan becas para estudiantes. Trabajan en áreas marginadas.
Cuentan con un bazar en las instalaciones del Centro Comunitario
de nuestra Parroquia.
Coordinadora: Ma. De Lourdes Garza Rodríguez Tel. 358-15-07
U.F.C.M.
Unión Femenina Católica Mexicana Es un grupo diocesano femenino
que tiene presencia en casi todas las parroquias, se dedica a la
promoción integral de la mujer adulta, a través de la alfabetización,
pláticas motivacionales, de salud, de superación, etc. Trabaja en
la parroquia y en colonias marginadas.
Coordinadora: Graciela Fox Cantú. Tel. 359-21-19
U.E.M.
UNIÓN DE ENFERMOS MISIONEROS Grupo diocesano, con presencia en nuestra
parroquia, se dedica a visitar a los enfermos de los sectores parroquiales,
para apoyarlos e invitarlos a pertenecer a este grupo. Se motiva
a los ancianos y enfermos a que ofrezcan sus padecimientos uniéndolos
al Sacrificio de Cristo.
Organiza las Misas para enfermos y ancianos el primer viernes de
cada mes a las 11 de la mañana. Trabajan en este grupo hombres y
mujeres, jóvenes y adultos.
Coordinadores: Fernando Moreno y Marina Ramírez. Tel 358-58-73 y
367-71-57
MISERERE
Grupo parroquial que se dedica a visitar a enfermos de SIDA, en
etapa terminal, para darles apoyo espiritual. Lo forman hombres
y mujeres adultos.
Coordinadora: Yolanda Berlanga. Tel. 387-07-17
RESPUESTA
Grupo parroquial que se dedica a la evangelización y promoción humana
en áreas marginadas de Monterrey, lo forman jóvenes profesionistas
y matrimonios. Actualmente trabaja en las colonias del Topo Chico,
ayudando a la Misión ahí instalada. Su labor incluye la catequesis,
preparación para los sacramentos, la asistencia social y promoción
para la educación de las personas.
Coordinadora: Mirthala Garza. Te. 345-49-34
SER
CRISTO Grupo parroquial que se dedica a la evangelización
y promoción humana, a través de brigadas para atender a las necesidades
de colonias de áreas marginadas y luego siguen con la catequesis.
Lo forman jóvenes profesionistas. Preparan en cada colonia a personas
para que continúen su labor; para buscar otro lugar en donde iniciar.
Coordinadoraes: Carlos Eduardo García y Margarita Alcocer. Tel.
337-25-77 y 358-49-15.
APORTUS
SOCIAL Grupo parroquial de adolescentes que visitan un asilo
de ancianos para llevarles momentos de compañía y alegría. Visitan
también la Ciudad de los Niños para dar apoyo en formación y catequesis.
Coordinadores: Lupita Vera y Gaby Garza. Tel. 358-14-21 y 357-12-94
Servicios
sociales de la parroquia
DISPENSARIO. Servicio: proporcionar despensas,
ropa y medicinas a personas de escasos recursos.
Responsable: Leonor de Zúñiga. Tel. 8359-61-42
BOLSA
DE TRABAJO. Cuenta con una base de datos de empresas que
necesitan personal y de personas que buscan trabajo, con el fin
de contactarlos.
Responsable: Hermila G. De Rodríguez. Tel. 8358-88-49
CASA
DE REPOSO EN CADEREYTA: Asilo para ancianos física y mentalmente
sanos.
Responsable: Sr. José Reyes. Tel. 8358-53-42
ESCUCHA:
Atención a matrimonios con problemas conyugales, para orientarlos
a la reconciliación.
Responsables: Pedro e Isabel Camacho. Tel. 8359-16-13
RENACER:
Atención a papás que han perdido a un hijo, para apoyo y orientación
moral y psicológica.
Responsable: César y Lupita González. Tel. 8349-37-60
Instituciones
de beneficencia en nuestra comunidad
A continuación te proporcionamos una lista de las instituciones
de beneficencia pública que existen en nuestra comunidad, muchas
de ellas son de inspiración cristiana y hay otras que surgen por
la solidaridad que es natural en todo ser humano. Como son instituciones
de beneficencia, todas ellas requieren siempre de mucha ayuda por
parte de la comunidad. Necesitan ayuda material, tanto en dinero
como en especie, de acuerdo a su giro. Necesitan también de ayuda
en mano de obra. Probablemente tu pudieras hacer algo para que estas
personas de buena voluntad sigan trabajando.
Los cristianos no
podemos "esconder" los talentos que Dios nos dio y, para
cumplir con las obras de misericordia, podemos ponerlos a disposición
de quienes necesitan. Puede ser que te llame la atención el trabajo
que realizan algunas de estas organizaciones, por lo que te invitamos
a considerar la idea de dar un poco de tu tiempo y conocimientos
en beneficio de quienes más lo necesitan, ofreciéndote como voluntario
en cualquiera de estos organismos. O bien, compartiendo algo de
los recursos económicos que tienes, gracias a Dios y a tu trabajo,
para beneficio de quien no tiene nada. Si lo haces en nombre de
Jesús, recuerda su promesa: "ni un vaso de agua dado en mi
nombre, quedará sin recompensa".
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