PLAN
DIOCESANO DE PASTORAL ORGÁNICA
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Objetivo
General Diocesano Purificar
y vigorizar nuestra fidelidad a Cristo, a la integridad de su Evangelio
y a nuestros hermanos y hermanas, destinatarios de la Buena Nueva
de Salvación. |
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Tercera
Unidad |
Marco
Doctrinal |
Marco
Doctrinal |
Marco
Doctrinal |
Marco
Doctrinal |
Marco
Doctrinal |
Líneas Pastorales y Modos de aplicación |
Criterio Inspirador |
Cuarta Parte |
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| Tercera
Unidad Los Agentes de la Pastoral Obispos, Presbíteros, Diáconos Permanentes, Laicos y Vida Consagrada 163.
A nuestros agentes pastorales, desde el obispo hasta los laicos,
se les ve con cariño y respeto. Se ha conseguido que la Arquidiócesis
esté mejor estructurada y que se encamine por senderos de
comunión, gracias, en buena parte, a la creación de
las zonas pastorales y de los decanatos. 165. Los presbíteros, en general, poseen buena preparación doctrinal y pastoral. Entre sus muchas actividades, resalta su servicio a la comunidad eclesial con la celebración de los sacramentos. Viven decorosamente y son respaldados en sus necesidades por la Tesorería Arquidiocesana. 166. La Iglesia de Monterrey ha sido generosa desde su pobreza, al compartir sus agentes con comunidades más necesitadas. Varios presbíteros y laicos han colaborado y colaboran, en diócesis mexicanas, en distintos países y en instituciones eclesiales académicas o de servicio pastoral. 167.
Desde 1989 contamos con diáconos permanentes, formados en
el Instituto Diaconal, que les capacita para el ejercicio de su
ministerio: presidir celebraciones de la Palabra; distribuir la
Sagrada Comunión, tanto dentro de las asambleas como llevándola
a los enfermos; celebrar el bautismo; visitar a los enfermos; ofrecer
la enseñanza catequética, etc. 169. Es necesario resaltar la generosidad de nuestros laicos, no tan sólo en lo económico, sino en el apostolado y en el ofrecimiento de sus servicios profesionales. 170. También es preciso reconocer los servicios que los miembros de la vida consagrada aportan a la evangelización de nuestra Iglesia, prácticamente en todas las áreas de la pastoral, como la atención a los enfermos, la actividad catequética, el trabajo en la pastoral parroquial, la presencia en lugares marginados de la periferia, la atención a presos, el trabajo misionero, etc. 171. Destaca su testimonio de vida evangélica, de humildad, obediencia y vida comunitaria, a la vez que muchos de ellos ofrecen una dirección espiritual muy valorada por los laicos. 172. No obstante, debemos reconocer algunas limitaciones en la vida y función de nuestros agentes pastorales. No se comprende en todos los sectores de la sociedad, por ejemplo, que el ministerio docente de los obispos comprende también el terreno de lo social; además, la magnitud y complejidad de la Arquidiócesis dificulta su trabajo. 173. No siempre se percibe la comunión con el obispo de parte de todos los sectores. La falta de una adecuada eclesiología, y la resistencia a sus exhortaciones pastorales en algunos grupos, produce una inadecuada integración pastoral 174. Algunos presbíteros requieren crecer en la comprensión de la gente, en el celo pastoral, en la disponibilidad de atención a la confesión y escucha de los fieles, en la unidad de criterios, en la austeridad y fraternidad sacerdotal, en su formación permanente. 175. Algunos aspectos negativos de las culturas actuales influyen en la vida y el ministerio de los presbíteros: la secularización creciente, el materialismo, el comodismo, los antivalores difundidos en los medios de comunicación social, etc. 176. En cuanto a los diáconos permanentes, no se conoce suficientemente el ser y quehacer de ellos y del Instituto Diaconal. Falta ampliar más el campo de su acción pastoral, ya que podrían cubrir espacios en las actuales estructuras pastorales. 177. En los laicos falta un mayor compromiso, y muchos de ellos no conocen los planes de pastoral de nuestra Arquidiócesis. Ellos reclaman, y necesitan, una mayor atención de sus presbíteros. 178. Es de lamentar que al interior de algunos grupos y movimientos eclesiales existen fricciones, individualismo y competencias, por lo que la labor pastoral pierde efectividad.
180. No podemos desconocer que algunos miembros de la Vida Consagrada tienen exceso de trabajo, y algunas veces sienten que se les valora más por su quehacer que por su ser. No pocas congregaciones religiosas han tenido una disminución notable de su personal, y varias de ellas resienten una deficiente formación doctrinal. 181. El Señor Jesús, "(...) eligió a doce para que viviesen con Él y para enviarlos a predicar el Reino de Dios (Mc 3, 13-19; Mt 10, 1-42); a estos apóstoles (Lc 6,13) los instituyó a modo de colegio, es decir, de grupo estable, al frente del cual puso a Pedro, elegido de entre ellos mismos" (Jn 21, 15-17) 182. Los envió para que, participando de su potestad, hicieran discípulos de Él en todas partes y los santificaran y gobernaran (Mt 28, 16-20) 183. El Romano Pontífice es quien posee el pleno, inmediato, ordinario y universal primado episcopal de jurisdicción sobre la Iglesia. El Episcopado es de derecho divino, por lo que los obispos tienen una potestad que es propia: apacientan su grey en nombre de Cristo, como auténticos sucesores de los apóstoles . El derecho divino del Episcopado se encuentra en la potestad de su jurisdicción. El obispo es hijo y miembro de la Iglesia y debe de vivir en comunión y en espíritu de grata fraternidad; es quien actúa en nombre y en persona de Cristo. 184. Los obispos, junto con los presbíteros y diáconos, han recibido el ministerio a favor de la comunidad, presidiendo en nombre de Dios, la grey de la que son pastores, como maestros, celebradores de la Liturgia y ministros dotados de autoridad . 185. El servicio jerárquico del Episcopado tiene la función de discernir los carismas y servicios que pueden aportar cada uno de los miembros de la iglesia a favor de la comunión eclesial, por eso recomienda San Ignacio de Antioquia que nadie haga al margen del obispo nada en lo que atañe a la Iglesia . 186. En ocasiones, el obispo, o por la extensión de la diócesis, o por elevado número de sus habitantes, requiere de la colaboración de obispos auxiliares; igualmente, del apoyo de presbíteros dotados de facultades de vicarios episcopales . 187.
El obispo está llamado a promover la comunión en su
diócesis y a ser signo de esperanza, como parte de su función
evangelizadora. 188. Los presbíteros han sido llamados a prolongar la presencia de Cristo, único y supremo Pastor; reciben en forma subordinada la función ministerial; deben de ejercer el ministerio en el seno del presbiterio bajo la dirección del obispo 189. El presbítero se configura con Jesucristo y recibe una potestad espiritual mediante el Espíritu que guía la Iglesia; gracias a la consagración realizada por el Espíritu Santo, la vida del ungido queda marcada por Jesucristo, el Buen Pastor; por esto la caridad pastoral debe ser expresión constante de la vida sacerdotal. 190. Después de los obispos, los presbíteros son los primeros responsables de la Nueva Evangelización del Tercer Milenio ; al transmitir el Evangelio deberán mostrar plena fidelidad a la tradición viva de la iglesia y a su magisterio. 191. El sacerdote está destinado a familiarizarse con la doctrina bíblica y a transmitirla al pueblo de Dios, a través de la formación litúrgica, social, catequética, etc. . 192. Puesto que la misión del presbítero tiene la misma amplitud de la misión universal, confiada por Cristo a los apóstoles, todo sacerdote debe sentir preocupación por todas las Iglesias y disposición para prestar sus servicios a comunidades o regiones necesitadas . 193. También los sacerdotes que pertenecen a ordenes o congregaciones religiosas, se integran al único presbiterio de la diócesis en que viven y trabajan. 194. El Señor Jesús instituyó en su Iglesia diversos ministerios ordenados y dirigidos al bien de todo su cuerpo místico; el ministerio eclesiástico es ejercido en diversas categorías, por aquellos que desde antiguo se llaman obispos, presbíteros y diáconos. 195. El ministerio eclesial es un servicio colegial y personal a la vez; la tradición consolidada por San Irineo de Lyon ve el inicio del diaconado en el hecho de la institución de los siete diáconos, mencionada en el libro de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-6); el término "diácono" procede del verbo griego "diakoneo" que significa ante todo servir, así los diáconos reciben la gracia para realizar un servicio . 196. En el grado inicial de la jerarquía están los diáconos cuyo ministerio tiene un lugar especial para la Iglesia; por esto Timoteo, en su primera carta, menciona algunas características que deben tener: ser dignos, honrados y buenos administradores de su propia casa . 197. El Concilio Vaticano II autorizó el restablecimiento del diaconado permanente, que puede ser conferido a varones casados, o a varones solteros si éstos aceptan la ley del celibato; unos y otros deben de vivir en comunión con los presbíteros y obispos . 198. El diaconado permanente, realiza su ministerio en tres planos distintos: litúrgico, caritativo y catequético. 199. Su santidad Juan Pablo II confirma la restauración del diaconado permanente, que implica un fuerte proceso de selección y formación de los candidatos a este ministerio . 200. Varios documentos eclesiales insisten en el fortalecimiento de la espiritualidad propia del diaconado permanente, que se exprese en la comunión y participación eclesiales. 201. El diácono está ligado a todos sus hermanos y ha de vivir el espíritu de caridad, oración, obediencia; sin olvidar la frecuente comunicación con el obispo o su delegado . 202. La Sagrada Escritura expresa la responsabilidad que tiene cada miembro del pueblo de Dios, para que todos sean instrumento de unión y de salvación. 203. El laico es llamado a ser en el mundo testigo de la Resurrección y de la vida del Señor Jesús y signo del Dios vivo. Todos juntos, y cada uno en particular, deben alimentar al mundo con los frutos del Espíritu Santo (cfr. Gal 5,22), y extender en él aquel espíritu que anima a los pobres, humildes y pacíficos, que el Señor proclamó bienaventurados en el Evangelio (Mt 5, 3-9). En una palabra, lo que el alma es en el cuerpo, eso han de ser los fieles cristianos en el mundo. 204. Los laicos, como los demás fieles cristianos: están incorporados a Cristo por el Bautismo, se integran al pueblo de Dios, participan de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, y cada uno, según su condición, es llamado a desempeñar la misión que Dios encomendó a la Iglesia . 205. Los laicos, según sus carismas participan en la Iglesia con diferentes actividades: catequesis, celebraciones de la palabra, visitas a enfermos, etc. Su responsabilidad dentro de la iglesia no se agota en los límites de la parroquia, se extiende a toda la Iglesia particular y a la Iglesia universal 206. El quehacer de los laicos debe tener un fuerte respaldo espiritual: la comunión con Cristo (Jn 15,5), con sus sentimientos (Flp 2,5), expresados en la caridad (Gal 6,10). La Santísima Virgen será siempre modelo perfecto de esa espiritualidad apostólica: escuchar, meditar, proclamar, dar testimonio (Lc 2, 19. 51; 11, 27-28) 207. Recordamos, por último, las siguientes palabras del Concilio Vaticano II: "La Iglesia no está verdaderamente fundada, ni vive plenamente, ni es signo perfecto de Cristo, mientras no exista y trabaje con la jerarquía un laicado propiamente dicho" 208. El Papa Juan Pablo II ha afirmado que la vida consagrada es un don de Dios Padre a su Iglesia, por medio del Espíritu; por este motivo nunca han faltado hombres y mujeres que, siendo dóciles, responden al llamado para dedicarse a Él con un corazón no dividido . 209. La forma de vida de los religiosos es una manifestación carismática del Espíritu, pues es Él quien los dota de una serie de dones y talentos para dar testimonio en la Iglesia del inmenso amor que Dios tiene para el mundo . 210. El fundamento evangélico de la vida consagrada se debe buscar en la especial relación que Jesús, en su vida terrena, estableció con algunos de sus discípulos, invitándoles a acoger el Reino de Dios y poner la existencia al servicio de esta causa, dejando todo e imitando su forma de vida . 211. Durante los últimos tres siglos han aparecido y crecen nuevas formas de vida cristiana que buscan la radicalidad de los consejos evangélicos: institutos religiosos, seculares, sociedades de vida apostólica. 212. La espiritualidad de comunión es la que abre a los miembros de la vida consagrada a la misión, a través de un modo de pensar, de decir y obrar que hace crecer a la Iglesia . 213. Es de desear que en toda iglesia particular esté presente alguna forma de vida consagrada, ya que ésta significa una serie de dones espirituales para la ayuda del encuentro con Dios. Los obispos sienten la necesidad de una mayor integración entre la vida consagrada y la pastoral diocesana . 214. La vida religiosa debe insertarse en la construcción de la comunión en las iglesias particulares. El Concilio Vaticano Ii nos recordaba, citando a San Cipriano, que la Iglesia es en su esencia misterio de comunión. "Muchedumbre reunida por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". Líneas Pastorales y Modos de aplicación Tema 10. LOS OBISPOS 215. Dar a conocer a los fieles el triple ministerio que le corresponde al Obispo: maestro, santificador y guía de la comunidad (L. P.452) 215.1
Ofreciendo por parte de los párrocos y catequistas, a través
de cursos, 215.2
Fomentando la oración por los obispos en todos los espacios
posibles 216.
Incrementar la espiritualidad de la comunión en todos los
sectores del pueblo de Dios: obispos, presbíteros, diáconos
permanentes, laicos y vida consagrada. 216.1 Mediante temas específicos en la formación de cada sector, y encuentros de oración común. (D. C.) 217. Reforzar la labor de unidad de la acción pastoral y el apoyo mutuo del laicado, religiosos y clero, en torno al obispo. (L. P. 460) 217.1 Insistiendo en esto desde la formación de todos, especialmente de los seminaristas, a los que hay que fomentar particularmente el valor de la obediencia. (D. C.) Tema 11. LOS PRESBÍTEROS 218.
Fortalecer la espiritualidad propia del sacerdote diocesano centrada
en Jesucristo Pastor, para que se encamine a la santidad por caminos
de solidaridad 218.1 Motivando e impulsando a los presbíteros a organizar y vivir un plan personal de vida espiritual mediante las siguientes acciones: (D. C.) 218.2 Una experiencia de Dios en su vida de oración personal y litúrgica, fomentando la espiritualidad de comunión en su parroquia. 218.3 Participación en los retiros mensuales del presbiterio. 218.4 Participación sacerdotal en los ejercicios espirituales anuales por zonas y/o anuales del presbiterio. 218.5 Reflexiones sacerdotales en grupo de la liturgia dominical a nivel decanal o zonal. 219. Tener una formación sacerdotal permanente, que sea sistemática, gradual, adaptada a nuestra realidad, e integral tomando en cuenta las cuatro dimensiones de esta formación: espiritual, humana, intelectual y pastoral (L. P. 513) 219.1 Confiando a la Comisión del Clero la responsabilidad de organizar los programas de formación permanente adecuados, tanto a nivel regional, de presbiterio, zonal y decanal, y promoviendo su realización, asociando en esta tarea a vicarios episcopales, decanos y animadores de zona de la formación permanente (D.526) 220. Impulsar la fraternidad sacerdotal a través de encuentros y convivencias para estimular una mayor colaboración entre las generaciones de presbíteros. (L. P. 516) 220.1 Fomentando, la espiritualidad de comunión, en las diferentes situaciones y acciones pastorales de la Arquidiócesis. (D. C.) 220.2 A nivel de presbiterio: fomentando la participación y el compromiso en los diferentes encuentros y eventos diocesanos (D. C.) 220.4 A nivel regional: participando en las actividades que se organicen y de acuerdo al plan de formación permanente del clero. (D. C.) 221. Procurar que en la formación sacerdotal se inculque el espíritu de pobreza evangélica para que en el ministerio se viva de acuerdo con el modelo de todo sacerdote, Jesucristo, el Señor (L. P. 511) 221.1 Formando desde el Seminario, en el espíritu de pobreza evangélica y solidaridad, y creando conciencia de que el estilo de vida del Pastor ha de adecuarse a las condiciones comunes de la sociedad. (D. C.) 221.2
Buscando, igualmente, desde la formación básica en
el Seminario, la adquisición de un estilo de sacerdote más
comunitario y fraterno, más cercano y que tenga en cuenta
las situaciones históricas que vivimos. 222. Actualizar a los presbíteros en el conocimiento de la teología del laicado para que, conociendo la vocación y el lugar de los laicos en la Iglesia y en el mundo, sepan impulsar y trabajar con ellos en equipo. (L. P. 512) 222.1 Promoviendo, a nivel de decanatos y zonas, cursos sobre la teología del laicado y encuentros eclesiales, que permitan a los presbíteros y a los laicos convivir y trabajar juntos en cada una de las áreas de pastoral, y delegando siempre más a los laicos las funciones eclesiales que puedan cumplir y que le son propias. (D. C.) 223. Atender a los pobres con preferencia, a semejanza de Cristo (L. P. 515) 223.1 Fomentando en la parroquia la comunión y la participación con los más pobres y enfermos. (D. C.) 223.2 Impulsando en las parroquias la conciencia de la situación de pobreza de nuestro pueblo, fomentando así la solidaridad con ellos (D. C.) 223.3 Procurando la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, y acentuando en las parroquias la promoción integral a favor de los menos favorecidos.(D.279) 223.4 Impulsando y apoyando las prioridades diocesanas en relación con los jóvenes, las familias y las vocaciones, y participando en los diferentes eventos que se realicen. (D. C.) 224.1 Publicando y respetando el horario semanal disponible para la administración del sacramento de la Reconciliación, y para la consejería y dirección espiritual (D.520) 224.2 Fomentando la administración del sacramento de la Reconciliación, presentando el rostro misericordioso del Padre, y capacitando moral y espiritualmente a los sacerdotes para que puedan responder adecuadamente a la delicada tarea de formación de la conciencia de los fieles cristianos. (D. C.) 224.3
Promoviendo la participación plena y creativa en la Asamblea
Eucarística, fortaleciendo la vida espiritual del cristiano
e iluminando con la luz de la Palabra su camino ante los retos y
problemas del mundo contemporáneo. 225. Respetar los procesos pastorales de la comunidad parroquial cuando haya cambio de párroco. (L. P. 517) 225.1 Valorando al Consejo Parroquial como espacio necesario de discernimiento antes de introducir cambios de horarios, de programas, de estrategias, dando continuidad y desarrollo a los planes ya establecidos. (D. C.) 225.2 Tomando en cuenta, igualmente, el parecer previo del Consejo Presbiteral en los cambios de párroco. (D. C.) 225.3 Promoviendo cursos de capacitación a los sacerdotes que por primera vez van a ser párrocos, y de reciclaje a los que repiten el cargo. (D. C.) 226. Fomentar la disposición de los presbíteros para apoyar a las necesidades de nuestra región, nación e Iglesia Universal (L. P. 518) 226.1
Promoviendo el espíritu misionero en la formación
básica y permanente. 226.2 Fomentando el apoyo y la comunicación de noticias y experiencias pastorales en los lugares de misión de la Arquidiócesis. (D. C.) 227.1 Iluminando a los Padres de Familia para que acompañen a los hijos en el descubrimiento de su vocación personal, y cultivando la vocación en los jóvenes mediante una dirección espiritual propia y otras acciones formativas: retiros vocacionales, convivencias, jornadas de oración y experiencias misioneras. (D.522) 228. Lograr una administración de los recursos económicos de la Parroquia, clara y transparente (L. C.) 228.1 Procurando estar al día con los balances mensuales, cumpliendo cabalmente los compromisos, y llevando toda la administración parroquial en conformidad con las directrices federales correspondientes a las A.R.D. (D.523) 228.2 Impulsando el apoyo solidario con los sacerdotes y parroquias más necesitadas. (D. C.)
Fomentar el conocimiento y la vivencia de la espiritualidad sacerdotal de comunión en nuestra vida y ministerio Promover y participar en las diferentes formas de formación permanente que se impulsen y se organicen en la Arquidiócesis. Impulsar la fraternidad y solidaridad sacerdotal desde los diferentes lugares donde vivimos y ejercemos el ministerio. 229. Trabajar por el aumento, perseverancia y santificación de los diáconos permanentes (L. P. 562) 229.1 Dando a conocer en las parroquias el ministerio del diaconado permanente y proponiendo dicha vocación a los varones que cuenten con los requisitos, para que sean candidatos idóneos (D. 572 y 573) 230. Fortalecer la estructura formativa del Instituto Diaconal. (L. P. 563) 230.1 Procurando una atenta selección de los aspirantes desde el proceso vocacional, proporcionando un adecuado acompañamiento durante el proceso formativo, ofreciendo un buen nivel académico - teológico mediante el respaldo del Seminario, y favoreciendo una adecuada iniciación pastoral. (D.576) 231. Ayudar a la comunidad a conocer y aceptar el ministerio de los diáconos permanentes (L. P.564) 231.1
Utilizando los medios de comunicación de los que dispone
la Arquidiócesis 231.2 Manteniendo el Instituto Diaconal, informada a la comunidad diocesana sobre la existencia, misión e importancia del diaconado permanente. (D.571) 232.
Apoyar a los diáconos ya ordenados en su formación
permanente 232.1 Constituyendo, en el mismo Instituto Diaconal, una comisión facultada para ofrecer programas de formación permanente a través de cursos específicos y otras iniciativas cualificadas (D. C.) 233. Preparar con una adecuada formación a la comunidad parroquial a donde se vaya a destinar a los diáconos permanentes (L. P. 566) 233.1
Comunicando de antemano la noticia a los miembros de la comunidad,
ilustrando, caso por caso, la responsabilidad concreta que el diácono
irá a cubrir en el ámbito parroquial, y ofreciendo
una catequesis exhaustiva acerca del diaconado permanente en la
vida de la Iglesia. (D. C.) 234.1 Confiando experimentalmente a algunos diáconos la animación de respectivos sectores parroquiales, en especial los que en la jurisdicción parroquial resultan de más difícil atención pastoral, con el fin de abrir nuevos caminos que les permitan superar, en sus actividades, el ámbito de lo estrictamente litúrgico. (D.577) 235. Procurar que el ministerio de los diáconos permanentes tenga un especial destinatario en la atención de los pobres y marginados (L. P. 568) 235.1 Asignando, a los diáconos que tengan carisma para ello, la dirección del equipo de Cáritas parroquial. (D. C.) 236.
Fortalecer la espiritualidad de los diáconos permanentes,
en orden a que comprendan y vivan las virtudes del servicio y de
la obediencia 236.1 Promoviendo retiros periódicos, para los diáconos y sus esposas, para sostenerlos espiritualmente, con el fin de que permanezcan fieles a su compromiso de oración, a sus compromisos de vida familiar, a sus servicios pastorales (D. C.) 237.
Cuidar que el diácono permanente sea consciente de la estrecha
relación que debe guardar con el obispo y con el párroco
respectivo de su destino ministerial 237.1 Formalizando los momentos oportunos para que presente, a lo largo del año, relaciones periódicas acerca de su acción pastoral. (D. C.) 238.
Proveer a la adecuada remuneración de los diáconos
permanentes 238.1
Acordando, bajo la asesoría del responsable de la Tesorería
Diocesana, un convenio entre el diácono y la parroquia y
otra institución eclesial en la que él preste su ministerio,
para que, basándose en el tiempo dedicado a su actividad
pastoral y a su necesidad familiar, reciba una remuneración
justa. (D.578) 239.1 Ofreciendo los responsables de las diferentes estructuras territoriales y funcionales de la diócesis, cursos, talleres, homilías, etc., una catequesis básica para dar a conocer a los fieles la importancia del ministerio del obispo y la de los obispos auxiliares como los más cercanos colaboradores del pastor diocesano. (D. 465, 466) 239.2
Fomentando la oración por los obispos en todos los niveles
de la comunidad 240.
Incrementar la espiritualidad de la comunión en todos los
sectores del pueblo de Dios: obispos, presbíteros, diáconos
permanentes, laicos y vida consagrada. 240.1 Mediante temas específicos en la formación de cada sector, y encuentros de oración común. (D. C.)
Que el Instituto Diaconal mantenga informada a la comunidad diocesana sobre la existencia, misión e importancia del diaconado permanente. Que el Instituto Diaconal promueva desde las parroquias la pastoral vocacional en beneficio del diaconado permanente. Que las parroquias en las que ayudan en su ministerio velen por la adecuada remuneración de los diáconos permanentes.
Tema 13. LOS LAICOS 241. Fomentar la formación integral, - humana, espiritual, doctrinal, pedagógica, - que requiere el laico, para que, consciente de su ser y misión de la Iglesia, asuma su misión en el mundo con el fin de hacer presente el Reino de Dios en todos los ambientes en los que vive. (L. P. 615 y 618) 241.1 Facilitando la participación de los laicos en las escuelas de formación, y programando horarios adecuados para ellos (D. 622) 241.2 Recordando constantemente, a todos los niveles de la vida pastoral, que el mandato específico de los fieles laicos, es el de ser luz, sal y fermento en medio del mundo (D.620) 241.3
Incentivando el crecimiento del voluntariado y el surgimiento de
nuevos organismos no gubernamentales de inspiración cristiana,
con el fin de estimular una participación siempre más
amplia en orden al bien común 241.4
Poniendo los vicarios episcopales, en comunión con todos
los presbíteros de la zona, un especial interés en
la formación y promoción del laicado. 242.
Valorar el ser y quehacer del laico en la Iglesia y en el mundo,
pues posee, por el bautismo, personalidad, responsabilidad y dones
específicos 242.1 Reconociendo la participación activa de los laicos en la misión de la Iglesia como un signo providencial de los tiempos (D. C.) 242.2 Asumiendo los presbíteros su papel de pastores en la formación y motivación de los laicos, para que asuman su responsabilidad al interior de la comunidad eclesial y dentro de la sociedad civil (D. 521) 242.3 Abriendo a los laicos, hombres y mujeres, el espacio de responsabilidad que les corresponde según su preparación (D. C.) 243.1
Fortaleciendo desde la Vicaría de Pastoral el estudio y la
vivencia de la pastoral orgánica, en los miembros de los
movimientos y organismos laicales y religiosos. 243.2 Integrando oportunamente en el Plan de Pastoral Orgánica, correspondiente a cada nivel, la actividad de los organismos debidamente aceptados (D. C.) 244. Lograr que los alejados sean evangelizados para que teniendo la conciencia de que son miembros del Cuerpo Místico de Cristo se inserten en la dinámica del Reino de Dios (L. P. 616) 244.1
Organizando misiones populares periódicas con el fin de facilitarles
la 245. Dar a conocer a los fieles el triple ministerio que le corresponde al Obispo: maestro, santificador y guía de la comunidad (L. P.452) 245.1 Ofreciendo los responsables de las estructuras territoriales y funcionales de la diócesis, cursos, talleres, homilías, etc., una catequesis básica para dar a conocer a los fieles la importancia del ministerio del obispo y la de los obispos auxiliares como los más cercanos colaboradores del pastor diocesano. (D. 465, 466) 245.2
Fomentando la oración por los obispos en todos los niveles
de la comunidad 246.
Incrementar la espiritualidad de la comunión en todos los
sectores del pueblo de Dios: obispos, presbíteros, diáconos
permanentes, laicos y vida consagrada. 246.1 Mediante temas específicos en la formación de cada sector, y encuentros de oración común. (D. C.) 247. Reforzar la labor de unidad de la acción pastoral y el apoyo mutuo del laicado, religiosos y clero, en torno al obispo. 247.1 Insistiendo en esto desde la formación de todos, especialmente de los seminaristas, a los que hay que fomentar particularmente el valor de la obediencia. (D. C.) PRIORIDADES: Facilitar la participación de los laicos en las escuelas de formación Abrir a los laicos hombres y mujeres, espacios de responsabilidad según su preparación. Integrar
en el Plan de Pastoral Orgánica, correspondiente a cada nivel,
la actividad de los organismos debidamente aceptados 248. Fomentar en la diócesis el conocimiento, la integración, la valoración y la promoción de la vida consagrada en sus diversas modalidades (L. P. 660) 248.1 Iniciando un proceso de mayor integración de los distintos institutos de vida consagrada que permita a sus miembros una mayor participación en la Vicaría Episcopal para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (D.669) 248.2 Celebrando anualmente en la diócesis una semana de animación con el fin de dar a conocer la misión específica de la vida consagrada en todas sus formas (D. C.) 249. Promover la cercanía, la integración y la comunión de la vida parroquial, decanal, zonal y diocesana, con los miembros de la vida consagrada, respetando los propios carismas (L. P. 663) 249.1 Estimulando a las comunidades locales de vida consagrada para que enriquezcan a la diócesis compartiendo su espiritualidad y la vivencia de su carisma a partir de la realidad parroquial que les corresponde territorialmente (D.666) 249.2 Buscando todos los miembros de vida consagrada, la manera de integrarse en las estructuras diocesanas. (D. 672) 249.3 Involucrando a los miembros de la vida consagrada en los consejos parroquiales de pastoral, en las comisiones de pastoral orgánica de los decanatos y zonas, en las estructuras de nivel diocesano (D. C.) 250. Integrar a través de una formación adecuada a los miembros de institutos de vida consagrada que llegan a la diócesis, en el conocimiento de su historia y en el plan pastoral. (L. P.661) 250.1 Ofreciendo, bajo la responsabilidad de la Vicaría Episcopal para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, cursos especiales para ello. ( D. 671) 251.1 Fortaleciendo la interacción entre el Secretariado de Pastoral Catequética y los colegios de inspiración cristiana. (D. 670) 251.2 Integrando a la Comisión de Educación de la diócesis, algunos representantes de los miembros de la vida consagrada que trabajan en la educación en el ámbito educativo (D. 674) 252. Velar desde la vicaría episcopal para los institutos de vida consagrada y la sociedad de vida apostólica, para que exista un programa de formación permanente para los miembros de los institutos de vida consagrada (L. P. 665) 252.1 Brindando la ayuda que fuese necesaria para organizar, bajo la dirección de la vicaría episcopal propia, los cursos y las iniciativas que, en este campo, los superiores religiosos considerasen oportunos. (D.671) 253. Lograr una mayor atención por parte de los miembros de vida consagrada, a las zonas marginadas de la diócesis (L. P.664) 253.1 Señalando dichas zonas marginadas a la atención de los superiores pertinentes como espacios preferenciales al momento de abrir nuevas comunidades locales de la vida consagrada (D. C.) 254. Garantizar estabilidad en las relaciones mutuas de comunión eclesial entre la Diócesis y los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (L. C.) 254.1 Celebrando oportunos convenios, y en su caso actualizándolos, en los que queden definidos, los compromisos pastorales y los acuerdos económicos mutuos, procurando que todos los consagrados cuenten con seguridad social. (D. 667) 255. Acompañar adecuadamente en sus etapas iniciales a las nuevas fundaciones, que surgen en el ámbito diocesano, con el fin de lograr un prudente discernimiento acerca de la autenticidad del carisma y del estilo de vida de sus miembros (L. C.) 255.1 Manteniendo con los fundadores y con los miembros de las nuevas comunidades, contactos directos y suficientemente frecuentes, ya sea de los obispos ya sea del vicario episcopal para los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, para poder llevar a cabo evaluaciones objetivas (D. 673) 256.1 Valorando y considerando la vida contemplativa en el plan de pastoral orgánica como parte de la pastoral diocesana. (D.668) 256.2 Extendiendo la invitación a alguna orden de vida contemplativa masculina para que se establezca en la diócesis (D. C.) 257. Dar a conocer a los fieles el triple ministerio que le corresponde al Obispo: maestro, santificador y guía de la comunidad (L. P.452) 257.1 Ofreciendo los responsables de las diferentes estructuras territoriales y funcionales de la diócesis, cursos, talleres, homilías, etc., una catequesis básica para dar a conocer a los fieles la importancia del ministerio del obispo y la de los obispos auxiliares como los más cercanos colaboradores del pastor diocesano. (D. 465, 466) 257.2
Fomentando la oración por los obispos en todos los niveles
de la comunidad 258.
Incrementar la espiritualidad de la comunión en todos los
sectores del pueblo de Dios: obispos, presbíteros, diáconos
permanentes, laicos y vida consagrada. 258.1 Mediante temas específicos en la formación de cada sector, y encuentros de oración común. (D. C.)
Organizar la Vicaría de la Vida Consagrada con la participación de los diferentes institutos. Promoción e integración mayor y mejor de las distintas formas de vida consagrada y de las asociaciones de vida apostólica entre sí mismas, en la vida y acción de la Iglesia Particular.
Ejercicio de comunión, participación y actitud testimonial, personal e institucional, como elemento inseparable de la misión evangelizadora. |
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