TODOS DESTINATARIOS Y PROTAGONISTAS DE LA POLÍTICA
Instrucción Pastoral Sr. Cardenal Adolfo A. Suárez Rivera
Administrador apostólico de la Arquidiócesis de Monterrey.
Abril 2003
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Instrucción
Pastoral
De cara a las ya próximas
elecciones, invito a toda la comunidad católica, y a las
personas de buena voluntad, a reflexionar en torno a la necesaria
dimensión política de la fe. Lo hago desde mi misión
de pastor que acompaña a su grey en la construcción
del Reino de Dios, compartiendo con ella sus alegrías y tristezas,
sus triunfos y fracasos.
Sr. Cardenal Adolfo Suárez
Rivera
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Introducción
1. Nuestra Arquidiócesis recién terminó su
Primer Sínodo. Experiencia eclesial de suma importancia,
nos sirvió para evaluar el trabajo pastoral de nuestra Iglesia,
motivarnos para mejorarlo y programar los necesarios planes que
orientarán la evangelización en los próximos
años.
2. Tanto en el Documento Conclusivo del Sínodo, como en
el Plan de Pastoral Orgánica que de él se derivó,
resalté la necesidad de brindar un servicio de iluminación
a la realidad política de la Arquidiócesis, con la
difusión del Magisterio de la Iglesia Universal, de la Conferencia
del Episcopado Latinoamericano, de la Conferencia del Episcopado
Mexicano y de nuestra Iglesia Particular .
3. Por ese motivo, y de cara a las ya próximas elecciones,
invito a toda la comunidad católica, y a las personas de
buena voluntad, a reflexionar en torno a la necesaria dimensión
política de la fe. Lo hago desde mi misión de pastor
que acompaña a su grey en la construcción del Reino
de Dios, compartiendo con ella sus alegrías y tristezas,
sus triunfos y fracasos.
4. El seis de julio del presente año elegiremos no sólo
al Gobernador de nuestro Estado, sino a Alcaldes, Diputados Locales
y Federales. Los avances de la democracia en nuestro país,
indudables no obstante sus limitaciones, nos han mostrado la relevancia
que tiene el trabajo de los Diputados, por lo que estas elecciones
serán particularmente importantes.
5. De la misma manera, es cada vez más claro que la participación
política el día de las elecciones no puede reducirse
al simple voto. Hay muchas otras posibilidades de participar, ya
sea en las tareas propias de los partidos políticos o como
funcionarios de casilla, observadores electorales, etc.
6. Ya en el pasado he ofrecido reflexiones sobre este tema , atendiendo
a las circunstancias concretas que en esa época se daban.
Sin embargo, tanto el entorno mundial como la situación política
nacional y estatal han sufrido modificaciones significativas en
los años recientes, por lo que es necesarioiluminar estos
cambiantes tiempos con el mensaje cristiano.
7. En efecto. La reciente guerra en Irak ha significado un triste
retroceso en los esfuerzos de paz que, impulsados en estos últimos
tiempos por Juan Pablo II, parecían consolidarse en las relaciones
internacionales. La desautorización en la práctica
que se ha hecho de la Organización de las Naciones Unidas
preocupa y anticipa un futuro muy difícil para la humanidad.
La política, en cuanto disciplina capaz de conjugar principios
con intereses, ha fracasado a nivel mundial.
8. En nuestro país y en nuestro estado, aunque se dio un
cambio en el partido gobernante, siguen pendientes muchas transformaciones
prometidas. Así lo hemos afirmado los obispos mexicanos:
"… quienes tienen responsabilidades políticas,
financieras, empresariales y sindicales, (deberán testificar)
con hechos concretos su compromiso de asumir decisiones de fondo
que nos aseguren los cambios reales y profundos que necesitamos
para la obtención de la justicia social, tantas veces añorada
y otras tantas postergada" .
9. En este documento, después de la introducción,
presento algunos términos que surgen siempre que tocamos
el tema de la relación entre la fe y la política,
y otros que se han venido mencionando en los últimos años:
Iglesia, evangelización, política, alternancia y transición
hacia la democracia.
En seguida, y siempre desde la visión pastoral que quiero
ofrecer, anoto algunos datos de nuestra realidad económica,
política y social, que nos permitirán situar las reflexiones
posteriores. Seguirán unos criterios doctrinales, en los
que analizaremos la figura de Cristo como primer evangelizador,
a la Iglesia enviada a evangelizar, y a la acción evangelizadora
en su relación con la actividad política. Unos criterios
pastorales orientadores cerrarán nuestro documento.
10. Ojalá y este aporte sirva para iluminar, desde nuestra
perspectiva de fe, no sólo los próximos procesos electorales,
sino la permanente participación política de los creyentes.
Clarificando términos.
11. Aunque por "Iglesia" muchas veces se entiende
el templo o la jerarquía, una definición de ella más
completa nos la dio el Concilio Ecuménico Vaticano II. Sobre
todo en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia,
se habla de ella, entre otras imágenes, como cuerpo místico
de Cristo, visible y espiritual a un tiempo, pueblo de Dios.
12. La Iglesia es la comunidad de bautizados que busca construir
el Reino de Dios. Una comunidad que no está ajena a los problemas
del mundo, cuestiones políticas incluidas, sino que está
plenamente inserta en él. Así nos los dice otro documento
conciliar.
"… la Iglesia, entidad social visible y comunidad espiritual,
avanza juntamente con toda la humanidad, experimenta la suerte terrena
del mundo, y su razón de ser es actuar como fermento y como
alma de la sociedad, que debe renovarse en Cristo y transformarse
en familia de Dios".
13. La Iglesia, en cuanto comunidad humana, participa activamente
en la política aunque, como lo veremos más adelante,
de diversas maneras de acuerdo a la misión de sus miembros
y a la definición misma de política.
14. El mundo de la actividad política, debe ser evangelizado.
Pero: ¿qué es evangelizar? La Exhortación Apostólica
de Pablo VI. nos dice que evangelizar es la acción de llevar
a todo el mundo la Buena Nueva de la salvación, un mensaje
que pretende transformar desde dentro a toda la humanidad.
15. Esta evangelización, sin embargo, no es algo que se
dé fuera del mundo o de nuestra realidad cotidiana. El mismo
documento nos dice que:
"Entre evangelización y promoción humana
-desarrollo, liberación- existen efectivamente lazos muy
fuertes. Vínculos de orden antropológico, porque el
hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser
sujeto a los problemas sociales y económicos". .
16. Si la actividad política es importante para todas las
personas, y en especial durante los tiempos electorales, es necesario
que sea evangelizada por la Iglesia, tanto en sus documentos como
en la participación de sus seglares.
17. Por ello, la palabra "política" también
necesita ser aclarada. El documento de Puebla, que presentó
los principales aportes de la III Conferencia Episcopal de Latinoamérica,
nos ofrece una clara definición:
"Deben distinguirse dos conceptos de política y
de compromiso político: Primero, la política en su
sentido más amplio que mira al bien común, tanto en
lo nacional como en lo internacional… En este sentido amplio, la
política interesa a la Iglesia y, por tanto a sus Pastores…
Segundo: la realización concreta de esta tarea política
fundamental se hace normalmente a través de grupos de ciudadanos
que se proponen conseguir y ejercer el poder político… En
este sentido se puede hablar de 'política de partido'… La
política partidista es el campo propio de los laicos…".
18. Todos los miembros de la Iglesia, Pastores incluidos, estamos
llamados a participar en la política entendida como búsqueda
del bien común. Es nuestro deber pero también nuestro
derecho. En cambio, sólo los seglares podrán militar
en partidos políticos, aspirar a puestos de elección
popular y ocupar cargos públicos.
19. Por último, es necesario analizar dos expresiones que
han venido utilizándose con mucha frecuencia a partir de
las elecciones presidenciales del año 2000, en las que triunfó
la oposición por vez primera en más de 70 años:
transición hacia la democracia y alternancia.
20. La transición hacia la democracia propone un punto
de partida o rompimiento -el régimen autoritario-, y un punto
de llegada u objetivo final -el régimen democrático
o la consolidación de la democracia-. Esta transición
se entiende como un proceso largo y complejo, gestado poco a poco,
a través de pequeños signos, de logros quizá
no muy relevantes pero significativos en el contexto global de la
democracia.
21. En esta perspectiva, ni la transición hacia la democracia
comenzó el 2 de julio del 2000 -ya había iniciado
mucho tiempo antes-, ni tampoco ese día México arribó
a la consolidación del régimen democrático
al que aspiramos. Esas elecciones, por su transparencia y legitimidad,
significaron un real avance en la transición, pero de ninguna
manera su cumplimiento definitivo.
22. La alternancia que se dio en el poder fue considerada, especialmente
por los ganadores, como una expresión de la transición.
Más aún, como condición indispensable de la
misma. Los Obispos mexicanos hemos definido nuestra posición
al respecto en el documento "Del encuentro con Jesucristo a
la Solidaridad con Todos"
"Por esta razón, más que de 'crisis' o 'cambio',
en México hoy hablamos de transición democrática.
Un signo es la incipiente alternancia en algunos órdenes
de gobierno. Una más plena cultura de la democracia supone
la posibilidad real de esta alternancia".
23. En ese texto resaltamos la posibilidad de la alternancia,
no la alternancia en sí, como elemento fundamental de la
transición democrática. Es decir para que la transición
se dé, para que continúe con facilidad, es preciso
garantizar la posibilidad de la alternancia, aunque ésta
no llegue a suceder. Si la ciudadanía encuentra los caminos
adecuados para ejercer su derecho al voto, y lo hace sin restricciones,
en comicios limpios y razonados, ese hecho en sí mismo ya
ayuda a la transición. Ya los votantes decidirán por
la alternancia o no, por premiar al partido en el poder con la continuidad,
o por cambiarlo por uno distinto.
24. Podría darse el caso, por ejemplo, de una alternancia
lograda a base de fuerza, o de fraudes electorales por parte de
la oposición, o de un voto no razonado e irresponsable. De
darse ella en estas condiciones, no estaríamos ante un elemento
colaborador de la transición democrática, sino más
bien ante un obstáculo. Si, de la misma manera, la estructura
en el poder impide la posibilidad de la alternancia para mantenerse
en él, ésto sería otro escollo en el camino
democrático.
25. Por otra parte, si la ciudadanía decide libre y razonadamente,
a través de su voto, mantener en su sitio al partido que
está en el poder, estaría cooperando a la transición
democrática, aunque no se dé la alternancia. Si, como
ya ha sucedido, el grueso de la votación opta por el cambio,
es decir, por la alternancia, estaríamos también ante
un elemento facilitador de la transición hacia la democracia.
26. La alternancia, entonces, no garantiza por sí misma
la colaboración en el proceso transitorio. Más aún,
buscarla como algo absoluto puede significar, inclusive, no sólo
un tropiezo sino un franco retroceso. Así externamos esta
preocupación los obispos de México:
"En nuestro país no está excluido el escenario
de una regresión autoritaria, aún por vía electoral.
Si bien es importante reconocer la mejora cualitativa que han experimentado
algunas de nuestras instituciones democráticas al momento
de adquirir una mayor autonomía e independencia respecto
del Estado, es también relevante señalar que aún
existen deficiencias graves en el reconocimiento efectivo del derecho
político al voto libre y secreto".
27. No se trata de cambiar por cambiar, o de modificar administraciones
para recuperar viejos privilegios ya perdidos. Tampoco de mantener
a toda costa el poder, o de evitar el cambio por miedo a lo que
pueda suceder.
28. De nada le serviría a la transición hacia la
democracia una alternancia que viene a significar la vuelta a un
pasado ya superado, a los mismos vicios que tanto se ha batallado
para desterrar. Pero tampoco coopera con el proceso transitorio
la resistencia al cambio, en especial de quienes fueron oposición
por muchos años, que exigieron la alternancia como signo
de democracia y que, una vez instalados en el poder, ahora niegan
lo que antes demandaban. De la misma manera, quienes fueron los
triunfadores durante décadas, y ahora forman las filas opositoras,
no pueden exigir sin más una alternancia como elemento condicionante
de la transición democrática.
29. Nuestra madurez democrática no consistirá en
decir: "ya te tocó a ti durante seis años, ahora
déjame a mí". Y es que la alternancia no puede
significar algo mecánico, obligado o, lo que sería
peor, algo pactado entre dirigentes de partidos, en la oscuridad
de los acuerdos que no se conocen, ajenos a la voluntad ciudadana.
30. Así como la democracia no puede reducirse al terreno
de lo político ni, mucho menos, a unas determinadas elecciones,
sino que abarca todos los ámbitos del tejido social, así
también la alternancia no puede ser considerada como algo
obligatorio, mecánico o irracional. En efecto. Los obispos,
en el mismo documento citado, hemos llamado a esta globalidad de
la democracia "cultura de la democracia".
"Una auténtica cultura de la democracia es participativa
y solidaria, representativa y subsidiaria, promotora de la dignidad
y de los derechos humanos".
31. Si para construir esta cultura democrática, si para
facilitar la transición hacia la democracia, es necesaria
la alternancia o la permanencia del partido en el poder, sólo
la ciudadanía, en el ejercicio de su voto libre, consciente
y responsable, es capaz de decidirlo.
De
nuestra realidad
SITUACIÓN ECONÓMICA
32. Según informa el Banco de México,
el crecimiento de la economía en 2002 sólo llegó
a un 0.9 por ciento, poco más de la mitad de lo que había
augurado el Secretario de Hacienda para 2002. ¿Razones de
este pobre resultado? Ausencia de un programa económico para
incentivar la inversión, así como la desaceleración
del mercado estadounidense.
33. De acuerdo con datos de la Secretaría
del Trabajo y Previsión Social (STPS), en enero de 2003 se
perdieron 91 mil 150 plazas permanentes y se crearon 10 mil 12 plazas
de carácter eventual. Tal pérdida de empleos es similar
o peor a la de los primeros dos años de sexenios anteriores.
34. El Fondo Monetario Internacional dijo que México
podría perder la confianza de los inversionistas extranjeros;
tras esta advertencia, el índice riesgo-país de México
aumentó 9 puntos.
35. En octubre de 2002 Colin Powell, Secretario de
Estado de EU, en visita a Baja California Sur, reconoció
que los atentados del 11 de septiembre de 2001 "claramente
frenaron" el impulso a la reforma de la emigración,
la cual contempla la legalización de los indocumentados residentes
en EU.
36. El nulo crecimiento económico que ha tenido
el País del 2000 al 2002 y el aumento sostenido del índice
poblacional, han generado el incremento estimado de 2.5 a 3 por
ciento en el número de pobres en México, informó
el investigador Rodolfo de la Torre , expresó que esto representa
casi 15 millones más de personas en situación de pobreza
y que este hecho significa un reto más para el Gobierno Federal
actual, porque debe atender a los poco más de 53 millones
de pobres reconocidos al inicio de su administración.
37. Enrique Quintana, analista económico ,
escribió el 4 de febrero de 2003: "Aunque una de
cada cuatro personas en México vive en una comunidad rural,
el empleo en el sector agropecuario sólo alcanza el 19 por
ciento y la aportación al PIB del conjunto del sector, apenas
llega al 4.1 por ciento. Esto significa que la productividad media
de las personas que se dedican a las actividades agropecuarias,
equivale apenas a una quinta parte del promedio nacional"
38. El Secretario de Agricultura, Javier Usabiaga,
dijo el 30 de diciembre de 2002: "Hace diez años
se pensó que el campo de México llegaría a
este próximo 1 de enero con un nivel de competitividad, con
un nivel de abasto propio, con un nivel de profesionalismo y de
empresa en el campo, cosa que no se logró".
SITUACIÓN POLÍTICA
39. Vivimos en México un proceso de democratización
de nuestro sistema político y de nuestras formas de convivencia
como sociedad. El priísmo de 71 años ha cedido el
paso a nuevos procedimientos para afirmar un régimen democrático.
40. En dicho lapso se afianzó un sistema
político sostenido en los pilares del presidencialismo (sometimiento
de los poderes al poder casi unipersonal del presidente en turno),
y del control corporativo de la sociedad a través del partido
41. Con la alternancia presidencial en el 2000 se
dio un golpe sustantivo al anterior régimen presidencialista
y de partido de Estado, pero no definitivo.
42. Por esta razón, entre otras, la Conferencia
del Episcopado Mexicano, en la carta pastoral Del Encuentro con
Jesucristo a la Solidaridad con Todos sostiene: "Nuestra
transición no posee un rumbo asegurado" , pues (ésta)
"no se limita a los aspectos meramente electorales, sino
a la reformulación de todo el sistema político".
No hay que descartar, entonces, "el escenario de una
regresión autoritaria, aun por la vía electoral"
.
43. La denuncia de presunto manejo ilícito
de recursos económicos, realizados el año 2000 para
gastos de las campañas, tanto del candidato del PRI, como
del candidato del PAN, actual Presidente de la República,
ha enturbiado en sus distintos niveles: federal, estatal y municipal;
el proceso electoral que concluirá el domingo 6 de julio
próximo. Destacan, entre otros efectos negativos, la devaluación
de la autenticidad del tránsito a la democracia y la perdida
de prestigio moral de los partidos implicados en la denuncia.
44. El Tribunal Federal Electoral, el Instituto Federal
Electoral y l as
Comisiones Estatales, aseguran más la imparcialidad de las
elecciones que el gobierno en turno, cuando éste conducía
y legitimaba los procesos electorales. Recientemente, el IFE sancionó
al PRI con una multa de mil millones de pesos por desvío
de fondos hacia la campaña de Francisco Labastida Ochoa.
45. Este hecho histórico ha sido saludado
por amplios sectores de la sociedad como paso firme hacia la legalidad,
la limpieza, la transparencia; pero las mismas voces exigen al IFE
igual agilidad, apego a la ley, y rigor para sancionar a los "Amigos
de Fox", si realmente incurrieron en los delitos que se
les atribuye. Están en juego la credibilidad del más
alto nivel de la autoridad federal, la del IFE y la autenticidad
del tránsito a la democracia.
46. En cuanto a la gobernabilidad, el caso más
sonado en lo que va del sexenio fue la movilización campesina
que la construcción de un nuevo aeropuerto para la ciudad
de México originó en San Salvador Atenco. Finalmente,
el Gobierno federal desistió de su proyecto, pero los atenquenses
no pararon en su lucha: Desconocieron a la autoridad municipal y
establecieron un "gobierno provisional autónomo",
anunciaron que impedirán la presencia de los partidos en
la zona.
47. Las diversas fuerzas políticas del país
no han logrado aprovechar la oportunidad que abrió la alternancia,
ni se ha valorado el crecimiento y los aportes de partidos como
el PRD y el PT; ni el desempeño del PRD en el gobierno del
Distrito Federal.
48. Los partidos se dan con todo unos a otros, se
concentran en su propia
supervivencia, manteniendo sus cuotas de poder. En eso han diluido
los planteamientos sobre el tipo de país y las reformas que
necesitamos. Las organizaciones de la sociedad civil se sumergen
en la sorpresa, los debates ideológicos y la fragmentación.
49. La transición, si bien ha sido fundamentalmente
pacífica e institucional, da la impresión de no haber
definido los grandes acuerdos o pactos nacionales en torno a metas
comunes, lo cual dejaría el proceso a merced de intereses
particulares.
SITUACIÓN SOCIAL
50. En relación con el nivel de la corrupción,
México aparece en el lugar número 57 de 106 naciones,
seis lugares más abajo que en 2001, dicha calificación
la otorga el organismo Transparencia Internacional a través
de su Índice de Percepción de la Corrupción
2002.
51. La razón para que no se perciban cambios
en este rubro radica en el hecho de que el gobierno no ha generado
estrategias en esta materia. La idea de combatir a los "peces
gordos" es un plan fallido que sólo deprime a los
ciudadanos.
52. Antes de la prohibición internacional
de las drogas en los años veinte, México era un país
eminentemente importador de sustancias narcóticas como el
opio o la cocaína. Con el advenimiento de la prohibición
la situación cambia de manera radical y México se
sitúa como un mercado eminente exportador hacia el mercado
estadounidense, hasta convertirse en un eminente centro de producción,
intermediación y de consumo interno.
53. La migración mexicana a Estados Unidos
tiene su historia. Se trata de un fenómeno varias veces centenario
que difícilmente menguará. Desde la remota Conquista,
acentuado luego de los tratados de Guadalupe Hidalgo, en los que
México perdió casi la mitad de su territorio a mediados
del siglo 19, hasta la actual globalización, el tránsito
humano ha convertido a nuestro país en el primer expulsor
de mano de obra del mundo.
54. Los Acuerdos de San Andrés Larráizar,
sobre derechos y cultura indígenas se firmaron el 16 de febrero
de 1996. En virtud de que una nación multicultural exige
una estructura política y jurídica distinta a la de
un Estado tradicional homogéneo, una estructura con espacios
de poder autónomos, subordinados al poder del Estado, pero
no subordinados entre sí. Han pasado 7 años y México
aún no reforma su Constitución para hacer posible
la plena vigencia de la condición pluricultural de su población.
Criterios doctrinales
CRISTO, PRIMER EVANGELIZADOR.
55. El mismo Cristo definió su misión
en la sinagoga de Nazaret al aplicar a su persona las palabras del
profeta Isaías: "El Espíritu del Señor
está sobre mí. Él me ha ungido para traer la
buena nueva a los pobres para anunciar a los cautivos su libertad
y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los
oprimidos y para proclamar el año de la gracia del Señor."
(Lc. 4, 18-19)
56. El Evangelio es la Buena Nueva de la salvación
realizada por Jesús a través de su vida, muerte y
resurrección, y es anunciado con la palabra confirmada por
obras; y por obras que aclaran la palabra.
57. El contenido fundamental del mensaje del Señor
es el Reino de Dios; "Debo anunciar también a las
otras ciudades la Buena Nueva del Reino de Dios, porque para eso
fui enviado." (Lc. 4, 42-43)
58. La Buena Nueva proclamada por Jesús llega
a todos como don que se propone para aceptarlo en libertad; pero
que, aceptado, compromete la totalidad de la vida.
59. "El Reino es "un mundo nuevo",
"un nuevo estado de cosas", "una nueva manera de
ser, de vivir, de vivir juntos."
60. La novedad de vida y de relaciones consiste en
el amor, la verdad, la justicia, que vivió Jesús;
más aún, el Reino de Dios es el mismo Cristo; por
esto San Pablo afirma que en Cristo somos "una nueva creación"
(Cfr.Gál. 6, 14-15)
61. Vivimos la novedad del Reino de Dios quienes
aceptamos a Jesucristo como el Señor y Salvador y, también,
los hombres y mujeres de buena voluntad -aunque posean otro credo
religioso o no tengan ninguno-, siempre que practicamos, la solidaridad,
el respeto de los derechos de los demás, la comprensión,
el perdón.
62. El Reino de Dios no se agota en la intimidad
del individuo, o de la familia, o del templo; debe estar presente
y transformar la amplia red de relaciones que soportan la convivencia
humana: familiares, sociales, educativas, recreativas, económicas,
políticas; sólo así es posible lograr "una
nueva manera de ser y de vivir juntos."
63. El Reino de Dios, según Cristo, constituye
"lo absoluto"; todo lo demás es "relativo":
"busquen primero el Reino y la Justicia de Dios y todo lo demás
vendrá por añadidura." (Mt. 6, 33)
LA IGLESIA, ENVIADA A EVANGELIZAR.
64. La misión de la Iglesia, es la misma de
Jesucristo Nuestro Señor porque Él le trasmitió
su misión recibida del Padre, participándole sus poderes
"así como el Padre me envió a mí, así
los envío a ustedes." (S. Jn. 20, 21).
65. "Jesucristo es la Buena Nueva de la salvación
comunicada a los hombres de ayer, de hoy y de siempre; pero al mismo
tiempo es también el primer y supremo evangelizador."
66. "Todo lo que se proyecte en el campo
eclesial ha de partir de Cristo y de su Evangelio. Por lo cual,
la Iglesia en América debe hablar cada vez más de
Jesucristo, rostro humano de Dios y rostro divino del hombre."
67. Según el Papa Pablo VI la Iglesia evangeliza:
"cuando hace llegar la buena nueva a todos los ambientes…
cuando trata de transformar a la humanidad para generar hombres
nuevos… de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva
de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos,
su vida y ambiente concretos… cuando trata de transformar con la
fuerza del evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes,
los puntos de interés, las líneas de pensamiento,
los modelos de vida que están en contraste con la palabra
de Dios y con el designio de la salvación."
68. Ningún ambiente, ningún espacio
en los que actuamos debe quedar excluido de la acción purificadora
de la evangelización, puesto que en cada uno de ellos es
donde, de hecho, se viven los valores del Reino; o, al contrario,
la mentira la injusticia, el odio, la prepotencia, la corrupción.
69. La pastoral diocesana trata de hacer llegar su
acción a todos esos espacios; ese fue el objetivo general
del Primer Sínodo Diocesano de la Arquidiócesis que
reflexionó durante sus cuatro asambleas sobre cada uno de
ellos para responder a sus exigencias actuales; la primera asamblea
estuvo dedicada a analizar a la luz de los valores evangélicos
el contexto socio-político-económico-cultural en el
que vive y actúa la comunidad eclesial diocesana. El Plan
Diocesano de Pastoral 2002-2005 señala líneas pastorales
precisas para los desafíos detectados como más urgentes
por la reflexión sinodal.
70. Por el bautismo todos los bautizados y bautizadas
constituimos el sujeto colectivo de la evangelización; sin
la acción orgánica, complementaria, convergente de
cada uno de nosotros no es posible que la Buena Nueva llegue a todos
nuestros hermanos y hermanas, ni al conjunto de ambientes que constituyen
la vida en sociedad.
ACCIÓN EVANGELIZADORA
Y LA POLÍTICA.
71. En esta ocasión me parece conveniente
tomar como punto de partida de
la reflexión sobre acción evangelizadora y la política,
las orientaciones de la Exhortación de Su Santidad Juan Pablo
II sobre la Vocación y Misión de los Laicos en la
Iglesia y en el Mundo, y finalizar con los principios del Documento
Conclusivo de nuestro primer Sínodo Diocesano.
72. No transcribiré textualmente los criterios
doctrinales de esos documentos, cuya lectura recomiendo vivamente
a los seglares, a los miembros de la vida consagrada, a los seminaristas,
diáconos y presbíteros. Expondré nada más
un resumen del contenido de los criterios que me parecen más
oportunos para esta ocasión.
73. Recuerdo los principales criterios doctrinales
de la Exhortación Apostólica de su santidad Juan Pablo
II, sobre la Vocación y Misión de los Laicos en la
Iglesia y en el Mundo.
74. "La persona es principio, fin y sujeto
de la sociedad y de sus instituciones y estructuras: sociales, económicas,
políticas, gubernamentales, religiosas, etc".
75. El "bien común" del ser
humano integral, es el criterio básico de "una política
al servicio de la persona y de la sociedad"; no intereses
particulares de personas, grupos, partidos, naciones.
76. La acción política a favor de la
persona y la sociedad es inseparable de la
defensa y promoción de la justicia como fuerza moral a favor
de los derechos y deberes de todos y de cada uno, a partir de la
dignidad del ser humano.
77. El "espíritu de servicio"
en el ejercicio del poder político, unido a la competencia
y la eficiencia, es imprescindible para la "transparencia"
y "limpieza" del comportamiento de los distintos
actores políticos. Sólo ese espíritu puede
superar el recurso a medios equívocos o ilícitos para
conquistar, mantener y aumentar el poder a cualquier precio.
78. La "solidaridad" es factor imprescindible
de una política dirigida al auténtico desarrollo humano.
Reclama la participación activa y responsables de todos los
miembros de la sociedad.
79. En la actualidad, la solidaridad política
exige trascender los intereses particulares de cada nación
o de bloques de naciones para adquirir una dimensión internacional,
universal.
80. Sólo la actividad política solidaria
puede garantizar la paz tan amenazada hoy por violencia y guerra,
tortura y terrorismo, campos de concentración, militarización
de la política, carrera de armamentos, amenaza nuclear. La
solidaridad firme y perseverante permite que "todos seamos
verdaderamente responsables de todos".
81. Por su parte, el Documento Conclusivo de nuestro
Primer Sínodo , recuerda que reducir la proyección
de la fe cristiana - su justicia, verdad, solidaridad -, a un solo
campo de la actividad humana, equivale a la mutilación tanto
de la fe como de la persona. El mismo cristiano y la misma cristiana,
y la totalidad de uno y otra, es la que actúa en lo religioso
y lo político, en lo familiar y en lo educativo, en los deportes,
la educación, la cultura; y la misma fe cristiana y toda
ella debe iluminar y orientar la actividad, individual y organizada,
de los cristianos.
82. La política requiere, sí, la acción
de los partidos, de los electores, de los funcionarios públicos;
pero sería insuficiente sin el compromiso de los ciudadanos,
de las organizaciones no gubernamentales y de las mismas entidades
religiosas.
83. Las instituciones de carácter religioso
no son cuerpos extraños en la sociedad global. Son elementos
constitutivos de ella, como las cooperativas, sindicatos, organizaciones
deportivas, educativas, culturales, todas ellas, desde su campo
específico, están comprometidas con el bien común,
y todas poseen valiosos elementos para promoverlo y perfeccionarlo.
84. Los seglares católicos actúan
en el campo de la política bajo su propia responsabilidad;
sus preferencias políticas, compromisos, actividades, de
ninguna manera se identifican con la institución eclesial
a la que pertenecen.
85. Responsabilidad propia de la jerarquía
es colaborar en la formación de la conciencia socio - política
- económica, de los seglares, de acuerdo con los valores
de la Doctrina Social de la Iglesia; motivarlos para cumplir su
compromiso en este campo, de apoyar su acción sobre todo
en situaciones difíciles; y, más que nada, corresponde
a los obispos y sacerdotes ejercer su función profética,
anunciando los valores evangélicos y denunciando todo lo
contrario a la verdad, la justicia, el bien común.
86. En cuanto a la democracia y el bien común,
me permito recordar lo
que expresé en mi Instrucción Pastoral de 1987: Los
valores de la democracia coinciden con el humanismo cristiano; por
esto, la Iglesia, no sólo los promueve, sino que conservando
la estructura sacramental - jerárquica de servicio, propia
de su naturaleza, reconoce que debe incorporarlos, con mayor amplitud,
a su vida y actuación.
Son imprescindibles los siguientes valores para que
la democracia sea auténtica:
- La igualdad fundamental de todas las personas.
- La solidaridad y corresponsabilidad.
- La real posibilidad de cada miembro de la sociedad para participar
en la totalidad del campo político.
- La libertad de expresión y la transparente circulación
de la verdad.
- El ejercicio de la autoridad al servicio del bien común
de la sociedad sin discriminaciones ni favoritismos.
87. El bien común, objetivo de toda forma
de acción política, incluye como indispensables los
siguientes elementos :
- Respeto y defensa de los derechos de las personas, de los grupos,
movimientos y organizaciones sociales.
- Participación en los centros de determinaciones, especialmente
las de carácter económico y político.
- Participación en los recursos y bienes de la sociedad,
materiales y espirituales.
- Promoción equilibrada de los distintos sectores de la economía.
- Posibilidad real para todos de empleo, vivienda, salud, superación
social.
- Libertad de profesar un credo religioso, privada y públicamente.
Criterios
pastorales orientadores
88. Las próximas elecciones exigen de orientaciones para
la feligresía, basadas en el respeto absoluto a la conciencia
de los seglares en sus opciones políticas. No podemos, ni
debemos, suplir o manipular esa conciencia.
89. En primer lugar, es necesario recordar que la
fe no puede reducirse el terreno de lo religioso, sino que debe
manifestarse en todos los ámbitos de la vida humana, la actividad
política incluida.
90. La participación política tiene,
al menos, cinco características: eficaz, positiva, crítica,
liberadora y permanente. Es por ello que el voto, si bien forma
privilegiada de participación política, no es la única.
Vivimos, es cierto, un año electoral pero no "un"
año político. Todos los años son políticos.
91. El voto es un derecho, pero también un
deber. Éste se expresa en las siguientes obligaciones particulares:
- Obligación grave de votar.
- Obligación de votar según las exigencias del bien
común.
- Obligación de negar el voto a partidos o candidatos cuyos
programas no respeten los derechos humanos fundamentales.
- Obligación de votar según la propia conciencia.
92. Votar según la propia conciencia, entonces,
exige conocer, en la medida de lo posible, las propuestas y plataformas
de los partidos y candidatos contendientes, y otorgarles nuestro
voto no por posibles beneficios personales, sino para fortalecer
a la comunidad toda.
93. Ningún programa político, proyecto,
partido o candidato pueden atribuirse la representación de
la Iglesia Católica, como si se les debiera identificar sin
más con ella, ni siquiera en los casos en que ellos afirmen
pertenecer a nuestra Iglesia o estar inspirados por los principios
de la Enseñanza Social de la Iglesia.
94. Como ministros de una institución religiosa,
estamos obligados a respetar la legítima pluralidad, de las
instituciones políticas, de sus programas y candidatos; y
al mismo tiempo, evitar que la celebración pública
de la misa y de otros actos específicamente religiosos se
conviertan, o aparezcan, como actos de campaña de un candidato
o partido; por tanto no aceptemos la realización de actos
públicos propios de nuestra Iglesia, para pedir el éxito
de una campaña o dar gracias por el triunfo de un candidato
particular.
95. De la misma manera, evitaremos el facilitar los
templos parroquiales o sus anexos, los espacios editoriales del
Periódico Diocesano o de los boletines parroquiales, y foros
eclesiales para que los candidatos expresen sus ideas a los fieles.
96. Confiamos en que candidatos, partidos y autoridades
electorales ofrecerán campañas y elecciones de altura,
en las que brillen el respeto y la transparencia, y en las que se
evite la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.
97. Ojalá y este documento cumpla con su objetivo,
que es ayudar a los fieles católicos a cumplir con su responsabilidad
política, comprendiendo que ésta es permanente y no
solo se reduce a la actividad electoral.
98. Dispongo que el Secretariado de Pastoral Social,
divulgue este documento, no solo entre los fieles de la comunidad
católica, sino también entre todas las personas de
buena voluntad, y que prepare guiones de reflexión para su
estudio en los grupos parroquiales y organismos apostólicos.
Dado en la Sede del Arzobispado de Monterrey al primer
día del mes de Abril del año del Señor. 2003.
Prot. No. 219/2003.
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