TODOS DESTINATARIOS Y PROTAGONISTAS DE LA POLÍTICA
Instrucción Pastoral Sr. Cardenal Adolfo A. Suárez Rivera Administrador apostólico de la Arquidiócesis de Monterrey. Abril 2003

 

Instrucción Pastoral

De cara a las ya próximas elecciones, invito a toda la comunidad católica, y a las personas de buena voluntad, a reflexionar en torno a la necesaria dimensión política de la fe. Lo hago desde mi misión de pastor que acompaña a su grey en la construcción del Reino de Dios, compartiendo con ella sus alegrías y tristezas, sus triunfos y fracasos.

Sr. Cardenal Adolfo Suárez Rivera

 

Introducción

Clarificando términos

De nuestra Realidad

Criterios doctrinales

Criterios pastorales orientadores

Introducción

1. Nuestra Arquidiócesis recién terminó su Primer Sínodo. Experiencia eclesial de suma importancia, nos sirvió para evaluar el trabajo pastoral de nuestra Iglesia, motivarnos para mejorarlo y programar los necesarios planes que orientarán la evangelización en los próximos años.

2. Tanto en el Documento Conclusivo del Sínodo, como en el Plan de Pastoral Orgánica que de él se derivó, resalté la necesidad de brindar un servicio de iluminación a la realidad política de la Arquidiócesis, con la difusión del Magisterio de la Iglesia Universal, de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano, de la Conferencia del Episcopado Mexicano y de nuestra Iglesia Particular .

3. Por ese motivo, y de cara a las ya próximas elecciones, invito a toda la comunidad católica, y a las personas de buena voluntad, a reflexionar en torno a la necesaria dimensión política de la fe. Lo hago desde mi misión de pastor que acompaña a su grey en la construcción del Reino de Dios, compartiendo con ella sus alegrías y tristezas, sus triunfos y fracasos.

4. El seis de julio del presente año elegiremos no sólo al Gobernador de nuestro Estado, sino a Alcaldes, Diputados Locales y Federales. Los avances de la democracia en nuestro país, indudables no obstante sus limitaciones, nos han mostrado la relevancia que tiene el trabajo de los Diputados, por lo que estas elecciones serán particularmente importantes.

5. De la misma manera, es cada vez más claro que la participación política el día de las elecciones no puede reducirse al simple voto. Hay muchas otras posibilidades de participar, ya sea en las tareas propias de los partidos políticos o como funcionarios de casilla, observadores electorales, etc.

6. Ya en el pasado he ofrecido reflexiones sobre este tema , atendiendo a las circunstancias concretas que en esa época se daban. Sin embargo, tanto el entorno mundial como la situación política nacional y estatal han sufrido modificaciones significativas en los años recientes, por lo que es necesarioiluminar estos cambiantes tiempos con el mensaje cristiano.

7. En efecto. La reciente guerra en Irak ha significado un triste retroceso en los esfuerzos de paz que, impulsados en estos últimos tiempos por Juan Pablo II, parecían consolidarse en las relaciones internacionales. La desautorización en la práctica que se ha hecho de la Organización de las Naciones Unidas preocupa y anticipa un futuro muy difícil para la humanidad. La política, en cuanto disciplina capaz de conjugar principios con intereses, ha fracasado a nivel mundial.

8. En nuestro país y en nuestro estado, aunque se dio un cambio en el partido gobernante, siguen pendientes muchas transformaciones prometidas. Así lo hemos afirmado los obispos mexicanos:

"… quienes tienen responsabilidades políticas, financieras, empresariales y sindicales, (deberán testificar) con hechos concretos su compromiso de asumir decisiones de fondo que nos aseguren los cambios reales y profundos que necesitamos para la obtención de la justicia social, tantas veces añorada y otras tantas postergada" .

9. En este documento, después de la introducción, presento algunos términos que surgen siempre que tocamos el tema de la relación entre la fe y la política, y otros que se han venido mencionando en los últimos años: Iglesia, evangelización, política, alternancia y transición hacia la democracia.

En seguida, y siempre desde la visión pastoral que quiero ofrecer, anoto algunos datos de nuestra realidad económica, política y social, que nos permitirán situar las reflexiones posteriores. Seguirán unos criterios doctrinales, en los que analizaremos la figura de Cristo como primer evangelizador, a la Iglesia enviada a evangelizar, y a la acción evangelizadora en su relación con la actividad política. Unos criterios pastorales orientadores cerrarán nuestro documento.

10. Ojalá y este aporte sirva para iluminar, desde nuestra perspectiva de fe, no sólo los próximos procesos electorales, sino la permanente participación política de los creyentes.

Clarificando términos.   

11. Aunque por "Iglesia" muchas veces se entiende el templo o la jerarquía, una definición de ella más completa nos la dio el Concilio Ecuménico Vaticano II. Sobre todo en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, se habla de ella, entre otras imágenes, como cuerpo místico de Cristo, visible y espiritual a un tiempo, pueblo de Dios.

12. La Iglesia es la comunidad de bautizados que busca construir el Reino de Dios. Una comunidad que no está ajena a los problemas del mundo, cuestiones políticas incluidas, sino que está plenamente inserta en él. Así nos los dice otro documento conciliar.

"… la Iglesia, entidad social visible y comunidad espiritual, avanza juntamente con toda la humanidad, experimenta la suerte terrena del mundo, y su razón de ser es actuar como fermento y como alma de la sociedad, que debe renovarse en Cristo y transformarse en familia de Dios".

13. La Iglesia, en cuanto comunidad humana, participa activamente en la política aunque, como lo veremos más adelante, de diversas maneras de acuerdo a la misión de sus miembros y a la definición misma de política.

14. El mundo de la actividad política, debe ser evangelizado. Pero: ¿qué es evangelizar? La Exhortación Apostólica de Pablo VI. nos dice que evangelizar es la acción de llevar a todo el mundo la Buena Nueva de la salvación, un mensaje que pretende transformar desde dentro a toda la humanidad.

15. Esta evangelización, sin embargo, no es algo que se dé fuera del mundo o de nuestra realidad cotidiana. El mismo documento nos dice que:

"Entre evangelización y promoción humana -desarrollo, liberación- existen efectivamente lazos muy fuertes. Vínculos de orden antropológico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y económicos". .

16. Si la actividad política es importante para todas las personas, y en especial durante los tiempos electorales, es necesario que sea evangelizada por la Iglesia, tanto en sus documentos como en la participación de sus seglares.

17. Por ello, la palabra "política" también necesita ser aclarada. El documento de Puebla, que presentó los principales aportes de la III Conferencia Episcopal de Latinoamérica, nos ofrece una clara definición:

"Deben distinguirse dos conceptos de política y de compromiso político: Primero, la política en su sentido más amplio que mira al bien común, tanto en lo nacional como en lo internacional… En este sentido amplio, la política interesa a la Iglesia y, por tanto a sus Pastores… Segundo: la realización concreta de esta tarea política fundamental se hace normalmente a través de grupos de ciudadanos que se proponen conseguir y ejercer el poder político… En este sentido se puede hablar de 'política de partido'… La política partidista es el campo propio de los laicos…".

18. Todos los miembros de la Iglesia, Pastores incluidos, estamos llamados a participar en la política entendida como búsqueda del bien común. Es nuestro deber pero también nuestro derecho. En cambio, sólo los seglares podrán militar en partidos políticos, aspirar a puestos de elección popular y ocupar cargos públicos.

19. Por último, es necesario analizar dos expresiones que han venido utilizándose con mucha frecuencia a partir de las elecciones presidenciales del año 2000, en las que triunfó la oposición por vez primera en más de 70 años: transición hacia la democracia y alternancia.

20. La transición hacia la democracia propone un punto de partida o rompimiento -el régimen autoritario-, y un punto de llegada u objetivo final -el régimen democrático o la consolidación de la democracia-. Esta transición se entiende como un proceso largo y complejo, gestado poco a poco, a través de pequeños signos, de logros quizá no muy relevantes pero significativos en el contexto global de la democracia.

21. En esta perspectiva, ni la transición hacia la democracia comenzó el 2 de julio del 2000 -ya había iniciado mucho tiempo antes-, ni tampoco ese día México arribó a la consolidación del régimen democrático al que aspiramos. Esas elecciones, por su transparencia y legitimidad, significaron un real avance en la transición, pero de ninguna manera su cumplimiento definitivo.

22. La alternancia que se dio en el poder fue considerada, especialmente por los ganadores, como una expresión de la transición. Más aún, como condición indispensable de la misma. Los Obispos mexicanos hemos definido nuestra posición al respecto en el documento "Del encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos"

"Por esta razón, más que de 'crisis' o 'cambio', en México hoy hablamos de transición democrática. Un signo es la incipiente alternancia en algunos órdenes de gobierno. Una más plena cultura de la democracia supone la posibilidad real de esta alternancia".

23. En ese texto resaltamos la posibilidad de la alternancia, no la alternancia en sí, como elemento fundamental de la transición democrática. Es decir para que la transición se dé, para que continúe con facilidad, es preciso garantizar la posibilidad de la alternancia, aunque ésta no llegue a suceder. Si la ciudadanía encuentra los caminos adecuados para ejercer su derecho al voto, y lo hace sin restricciones, en comicios limpios y razonados, ese hecho en sí mismo ya ayuda a la transición. Ya los votantes decidirán por la alternancia o no, por premiar al partido en el poder con la continuidad, o por cambiarlo por uno distinto.

24. Podría darse el caso, por ejemplo, de una alternancia lograda a base de fuerza, o de fraudes electorales por parte de la oposición, o de un voto no razonado e irresponsable. De darse ella en estas condiciones, no estaríamos ante un elemento colaborador de la transición democrática, sino más bien ante un obstáculo. Si, de la misma manera, la estructura en el poder impide la posibilidad de la alternancia para mantenerse en él, ésto sería otro escollo en el camino democrático.

25. Por otra parte, si la ciudadanía decide libre y razonadamente, a través de su voto, mantener en su sitio al partido que está en el poder, estaría cooperando a la transición democrática, aunque no se dé la alternancia. Si, como ya ha sucedido, el grueso de la votación opta por el cambio, es decir, por la alternancia, estaríamos también ante un elemento facilitador de la transición hacia la democracia.

26. La alternancia, entonces, no garantiza por sí misma la colaboración en el proceso transitorio. Más aún, buscarla como algo absoluto puede significar, inclusive, no sólo un tropiezo sino un franco retroceso. Así externamos esta preocupación los obispos de México:

"En nuestro país no está excluido el escenario de una regresión autoritaria, aún por vía electoral. Si bien es importante reconocer la mejora cualitativa que han experimentado algunas de nuestras instituciones democráticas al momento de adquirir una mayor autonomía e independencia respecto del Estado, es también relevante señalar que aún existen deficiencias graves en el reconocimiento efectivo del derecho político al voto libre y secreto".

27. No se trata de cambiar por cambiar, o de modificar administraciones para recuperar viejos privilegios ya perdidos. Tampoco de mantener a toda costa el poder, o de evitar el cambio por miedo a lo que pueda suceder.

28. De nada le serviría a la transición hacia la democracia una alternancia que viene a significar la vuelta a un pasado ya superado, a los mismos vicios que tanto se ha batallado para desterrar. Pero tampoco coopera con el proceso transitorio la resistencia al cambio, en especial de quienes fueron oposición por muchos años, que exigieron la alternancia como signo de democracia y que, una vez instalados en el poder, ahora niegan lo que antes demandaban. De la misma manera, quienes fueron los triunfadores durante décadas, y ahora forman las filas opositoras, no pueden exigir sin más una alternancia como elemento condicionante de la transición democrática.

29. Nuestra madurez democrática no consistirá en decir: "ya te tocó a ti durante seis años, ahora déjame a mí". Y es que la alternancia no puede significar algo mecánico, obligado o, lo que sería peor, algo pactado entre dirigentes de partidos, en la oscuridad de los acuerdos que no se conocen, ajenos a la voluntad ciudadana.

30. Así como la democracia no puede reducirse al terreno de lo político ni, mucho menos, a unas determinadas elecciones, sino que abarca todos los ámbitos del tejido social, así también la alternancia no puede ser considerada como algo obligatorio, mecánico o irracional. En efecto. Los obispos, en el mismo documento citado, hemos llamado a esta globalidad de la democracia "cultura de la democracia".

"Una auténtica cultura de la democracia es participativa y solidaria, representativa y subsidiaria, promotora de la dignidad y de los derechos humanos".

31. Si para construir esta cultura democrática, si para facilitar la transición hacia la democracia, es necesaria la alternancia o la permanencia del partido en el poder, sólo la ciudadanía, en el ejercicio de su voto libre, consciente y responsable, es capaz de decidirlo.

De nuestra realidad

SITUACIÓN ECONÓMICA

32. Según informa el Banco de México, el crecimiento de la economía en 2002 sólo llegó a un 0.9 por ciento, poco más de la mitad de lo que había augurado el Secretario de Hacienda para 2002. ¿Razones de este pobre resultado? Ausencia de un programa económico para incentivar la inversión, así como la desaceleración del mercado estadounidense.

33. De acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en enero de 2003 se perdieron 91 mil 150 plazas permanentes y se crearon 10 mil 12 plazas de carácter eventual. Tal pérdida de empleos es similar o peor a la de los primeros dos años de sexenios anteriores.

34. El Fondo Monetario Internacional dijo que México podría perder la confianza de los inversionistas extranjeros; tras esta advertencia, el índice riesgo-país de México aumentó 9 puntos.

35. En octubre de 2002 Colin Powell, Secretario de Estado de EU, en visita a Baja California Sur, reconoció que los atentados del 11 de septiembre de 2001 "claramente frenaron" el impulso a la reforma de la emigración, la cual contempla la legalización de los indocumentados residentes en EU.

36. El nulo crecimiento económico que ha tenido el País del 2000 al 2002 y el aumento sostenido del índice poblacional, han generado el incremento estimado de 2.5 a 3 por ciento en el número de pobres en México, informó el investigador Rodolfo de la Torre , expresó que esto representa casi 15 millones más de personas en situación de pobreza y que este hecho significa un reto más para el Gobierno Federal actual, porque debe atender a los poco más de 53 millones de pobres reconocidos al inicio de su administración.

37. Enrique Quintana, analista económico , escribió el 4 de febrero de 2003: "Aunque una de cada cuatro personas en México vive en una comunidad rural, el empleo en el sector agropecuario sólo alcanza el 19 por ciento y la aportación al PIB del conjunto del sector, apenas llega al 4.1 por ciento. Esto significa que la productividad media de las personas que se dedican a las actividades agropecuarias, equivale apenas a una quinta parte del promedio nacional"

38. El Secretario de Agricultura, Javier Usabiaga, dijo el 30 de diciembre de 2002: "Hace diez años se pensó que el campo de México llegaría a este próximo 1 de enero con un nivel de competitividad, con un nivel de abasto propio, con un nivel de profesionalismo y de empresa en el campo, cosa que no se logró".

SITUACIÓN POLÍTICA

39. Vivimos en México un proceso de democratización de nuestro sistema político y de nuestras formas de convivencia como sociedad. El priísmo de 71 años ha cedido el paso a nuevos procedimientos para afirmar un régimen democrático.

40. En dicho lapso se afianzó un sistema político sostenido en los pilares del presidencialismo (sometimiento de los poderes al poder casi unipersonal del presidente en turno), y del control corporativo de la sociedad a través del partido

41. Con la alternancia presidencial en el 2000 se dio un golpe sustantivo al anterior régimen presidencialista y de partido de Estado, pero no definitivo.

42. Por esta razón, entre otras, la Conferencia del Episcopado Mexicano, en la carta pastoral Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con Todos sostiene: "Nuestra transición no posee un rumbo asegurado" , pues (ésta) "no se limita a los aspectos meramente electorales, sino a la reformulación de todo el sistema político". No hay que descartar, entonces, "el escenario de una regresión autoritaria, aun por la vía electoral" .

43. La denuncia de presunto manejo ilícito de recursos económicos, realizados el año 2000 para gastos de las campañas, tanto del candidato del PRI, como del candidato del PAN, actual Presidente de la República, ha enturbiado en sus distintos niveles: federal, estatal y municipal; el proceso electoral que concluirá el domingo 6 de julio próximo. Destacan, entre otros efectos negativos, la devaluación de la autenticidad del tránsito a la democracia y la perdida de prestigio moral de los partidos implicados en la denuncia.

44. El Tribunal Federal Electoral, el Instituto Federal Electoral y l as
Comisiones Estatales, aseguran más la imparcialidad de las elecciones que el gobierno en turno, cuando éste conducía y legitimaba los procesos electorales. Recientemente, el IFE sancionó al PRI con una multa de mil millones de pesos por desvío de fondos hacia la campaña de Francisco Labastida Ochoa.

45. Este hecho histórico ha sido saludado por amplios sectores de la sociedad como paso firme hacia la legalidad, la limpieza, la transparencia; pero las mismas voces exigen al IFE igual agilidad, apego a la ley, y rigor para sancionar a los "Amigos de Fox", si realmente incurrieron en los delitos que se les atribuye. Están en juego la credibilidad del más alto nivel de la autoridad federal, la del IFE y la autenticidad del tránsito a la democracia.

46. En cuanto a la gobernabilidad, el caso más sonado en lo que va del sexenio fue la movilización campesina que la construcción de un nuevo aeropuerto para la ciudad de México originó en San Salvador Atenco. Finalmente, el Gobierno federal desistió de su proyecto, pero los atenquenses no pararon en su lucha: Desconocieron a la autoridad municipal y establecieron un "gobierno provisional autónomo", anunciaron que impedirán la presencia de los partidos en la zona.

47. Las diversas fuerzas políticas del país no han logrado aprovechar la oportunidad que abrió la alternancia, ni se ha valorado el crecimiento y los aportes de partidos como el PRD y el PT; ni el desempeño del PRD en el gobierno del Distrito Federal.

48. Los partidos se dan con todo unos a otros, se concentran en su propia
supervivencia, manteniendo sus cuotas de poder. En eso han diluido los planteamientos sobre el tipo de país y las reformas que necesitamos. Las organizaciones de la sociedad civil se sumergen en la sorpresa, los debates ideológicos y la fragmentación.

49. La transición, si bien ha sido fundamentalmente pacífica e institucional, da la impresión de no haber definido los grandes acuerdos o pactos nacionales en torno a metas comunes, lo cual dejaría el proceso a merced de intereses particulares.

SITUACIÓN SOCIAL

50. En relación con el nivel de la corrupción, México aparece en el lugar número 57 de 106 naciones, seis lugares más abajo que en 2001, dicha calificación la otorga el organismo Transparencia Internacional a través de su Índice de Percepción de la Corrupción 2002.

51. La razón para que no se perciban cambios en este rubro radica en el hecho de que el gobierno no ha generado estrategias en esta materia. La idea de combatir a los "peces gordos" es un plan fallido que sólo deprime a los ciudadanos.

52. Antes de la prohibición internacional de las drogas en los años veinte, México era un país eminentemente importador de sustancias narcóticas como el opio o la cocaína. Con el advenimiento de la prohibición la situación cambia de manera radical y México se sitúa como un mercado eminente exportador hacia el mercado estadounidense, hasta convertirse en un eminente centro de producción, intermediación y de consumo interno.

53. La migración mexicana a Estados Unidos tiene su historia. Se trata de un fenómeno varias veces centenario que difícilmente menguará. Desde la remota Conquista, acentuado luego de los tratados de Guadalupe Hidalgo, en los que México perdió casi la mitad de su territorio a mediados del siglo 19, hasta la actual globalización, el tránsito humano ha convertido a nuestro país en el primer expulsor de mano de obra del mundo.

54. Los Acuerdos de San Andrés Larráizar, sobre derechos y cultura indígenas se firmaron el 16 de febrero de 1996. En virtud de que una nación multicultural exige una estructura política y jurídica distinta a la de un Estado tradicional homogéneo, una estructura con espacios de poder autónomos, subordinados al poder del Estado, pero no subordinados entre sí. Han pasado 7 años y México aún no reforma su Constitución para hacer posible la plena vigencia de la condición pluricultural de su población.

Criterios doctrinales

CRISTO, PRIMER EVANGELIZADOR.

55. El mismo Cristo definió su misión en la sinagoga de Nazaret al aplicar a su persona las palabras del profeta Isaías: "El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para traer la buena nueva a los pobres para anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y para proclamar el año de la gracia del Señor." (Lc. 4, 18-19)

56. El Evangelio es la Buena Nueva de la salvación realizada por Jesús a través de su vida, muerte y resurrección, y es anunciado con la palabra confirmada por obras; y por obras que aclaran la palabra.

57. El contenido fundamental del mensaje del Señor es el Reino de Dios; "Debo anunciar también a las otras ciudades la Buena Nueva del Reino de Dios, porque para eso fui enviado." (Lc. 4, 42-43)

58. La Buena Nueva proclamada por Jesús llega a todos como don que se propone para aceptarlo en libertad; pero que, aceptado, compromete la totalidad de la vida.

59. "El Reino es "un mundo nuevo", "un nuevo estado de cosas", "una nueva manera de ser, de vivir, de vivir juntos."

60. La novedad de vida y de relaciones consiste en el amor, la verdad, la justicia, que vivió Jesús; más aún, el Reino de Dios es el mismo Cristo; por esto San Pablo afirma que en Cristo somos "una nueva creación" (Cfr.Gál. 6, 14-15)

61. Vivimos la novedad del Reino de Dios quienes aceptamos a Jesucristo como el Señor y Salvador y, también, los hombres y mujeres de buena voluntad -aunque posean otro credo religioso o no tengan ninguno-, siempre que practicamos, la solidaridad, el respeto de los derechos de los demás, la comprensión, el perdón.

62. El Reino de Dios no se agota en la intimidad del individuo, o de la familia, o del templo; debe estar presente y transformar la amplia red de relaciones que soportan la convivencia humana: familiares, sociales, educativas, recreativas, económicas, políticas; sólo así es posible lograr "una nueva manera de ser y de vivir juntos."

63. El Reino de Dios, según Cristo, constituye "lo absoluto"; todo lo demás es "relativo": "busquen primero el Reino y la Justicia de Dios y todo lo demás vendrá por añadidura." (Mt. 6, 33)

LA IGLESIA, ENVIADA A EVANGELIZAR.

64. La misión de la Iglesia, es la misma de Jesucristo Nuestro Señor porque Él le trasmitió su misión recibida del Padre, participándole sus poderes "así como el Padre me envió a mí, así los envío a ustedes." (S. Jn. 20, 21).

65. "Jesucristo es la Buena Nueva de la salvación comunicada a los hombres de ayer, de hoy y de siempre; pero al mismo tiempo es también el primer y supremo evangelizador."

66. "Todo lo que se proyecte en el campo eclesial ha de partir de Cristo y de su Evangelio. Por lo cual, la Iglesia en América debe hablar cada vez más de Jesucristo, rostro humano de Dios y rostro divino del hombre."

67. Según el Papa Pablo VI la Iglesia evangeliza: "cuando hace llegar la buena nueva a todos los ambientes… cuando trata de transformar a la humanidad para generar hombres nuevos… de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos… cuando trata de transformar con la fuerza del evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, los modelos de vida que están en contraste con la palabra de Dios y con el designio de la salvación."

68. Ningún ambiente, ningún espacio en los que actuamos debe quedar excluido de la acción purificadora de la evangelización, puesto que en cada uno de ellos es donde, de hecho, se viven los valores del Reino; o, al contrario, la mentira la injusticia, el odio, la prepotencia, la corrupción.

69. La pastoral diocesana trata de hacer llegar su acción a todos esos espacios; ese fue el objetivo general del Primer Sínodo Diocesano de la Arquidiócesis que reflexionó durante sus cuatro asambleas sobre cada uno de ellos para responder a sus exigencias actuales; la primera asamblea estuvo dedicada a analizar a la luz de los valores evangélicos el contexto socio-político-económico-cultural en el que vive y actúa la comunidad eclesial diocesana. El Plan Diocesano de Pastoral 2002-2005 señala líneas pastorales precisas para los desafíos detectados como más urgentes por la reflexión sinodal.

70. Por el bautismo todos los bautizados y bautizadas constituimos el sujeto colectivo de la evangelización; sin la acción orgánica, complementaria, convergente de cada uno de nosotros no es posible que la Buena Nueva llegue a todos nuestros hermanos y hermanas, ni al conjunto de ambientes que constituyen la vida en sociedad.

ACCIÓN EVANGELIZADORA Y LA POLÍTICA.

71. En esta ocasión me parece conveniente tomar como punto de partida de
la reflexión sobre acción evangelizadora y la política, las orientaciones de la Exhortación de Su Santidad Juan Pablo II sobre la Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo, y finalizar con los principios del Documento Conclusivo de nuestro primer Sínodo Diocesano.

72. No transcribiré textualmente los criterios doctrinales de esos documentos, cuya lectura recomiendo vivamente a los seglares, a los miembros de la vida consagrada, a los seminaristas, diáconos y presbíteros. Expondré nada más un resumen del contenido de los criterios que me parecen más oportunos para esta ocasión.

73. Recuerdo los principales criterios doctrinales de la Exhortación Apostólica de su santidad Juan Pablo II, sobre la Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo.

74. "La persona es principio, fin y sujeto de la sociedad y de sus instituciones y estructuras: sociales, económicas, políticas, gubernamentales, religiosas, etc".

75. El "bien común" del ser humano integral, es el criterio básico de "una política al servicio de la persona y de la sociedad"; no intereses particulares de personas, grupos, partidos, naciones.

76. La acción política a favor de la persona y la sociedad es inseparable de la
defensa y promoción de la justicia como fuerza moral a favor de los derechos y deberes de todos y de cada uno, a partir de la dignidad del ser humano.

77. El "espíritu de servicio" en el ejercicio del poder político, unido a la competencia y la eficiencia, es imprescindible para la "transparencia" y "limpieza" del comportamiento de los distintos actores políticos. Sólo ese espíritu puede superar el recurso a medios equívocos o ilícitos para conquistar, mantener y aumentar el poder a cualquier precio.

78. La "solidaridad" es factor imprescindible de una política dirigida al auténtico desarrollo humano. Reclama la participación activa y responsables de todos los miembros de la sociedad.

79. En la actualidad, la solidaridad política exige trascender los intereses particulares de cada nación o de bloques de naciones para adquirir una dimensión internacional, universal.

80. Sólo la actividad política solidaria puede garantizar la paz tan amenazada hoy por violencia y guerra, tortura y terrorismo, campos de concentración, militarización de la política, carrera de armamentos, amenaza nuclear. La solidaridad firme y perseverante permite que "todos seamos verdaderamente responsables de todos".

81. Por su parte, el Documento Conclusivo de nuestro Primer Sínodo , recuerda que reducir la proyección de la fe cristiana - su justicia, verdad, solidaridad -, a un solo campo de la actividad humana, equivale a la mutilación tanto de la fe como de la persona. El mismo cristiano y la misma cristiana, y la totalidad de uno y otra, es la que actúa en lo religioso y lo político, en lo familiar y en lo educativo, en los deportes, la educación, la cultura; y la misma fe cristiana y toda ella debe iluminar y orientar la actividad, individual y organizada, de los cristianos.

82. La política requiere, sí, la acción de los partidos, de los electores, de los funcionarios públicos; pero sería insuficiente sin el compromiso de los ciudadanos, de las organizaciones no gubernamentales y de las mismas entidades religiosas.

83. Las instituciones de carácter religioso no son cuerpos extraños en la sociedad global. Son elementos constitutivos de ella, como las cooperativas, sindicatos, organizaciones deportivas, educativas, culturales, todas ellas, desde su campo específico, están comprometidas con el bien común, y todas poseen valiosos elementos para promoverlo y perfeccionarlo.

84. Los seglares católicos actúan en el campo de la política bajo su propia responsabilidad; sus preferencias políticas, compromisos, actividades, de ninguna manera se identifican con la institución eclesial a la que pertenecen.

85. Responsabilidad propia de la jerarquía es colaborar en la formación de la conciencia socio - política - económica, de los seglares, de acuerdo con los valores de la Doctrina Social de la Iglesia; motivarlos para cumplir su compromiso en este campo, de apoyar su acción sobre todo en situaciones difíciles; y, más que nada, corresponde a los obispos y sacerdotes ejercer su función profética, anunciando los valores evangélicos y denunciando todo lo contrario a la verdad, la justicia, el bien común.

86. En cuanto a la democracia y el bien común, me permito recordar lo
que expresé en mi Instrucción Pastoral de 1987: Los valores de la democracia coinciden con el humanismo cristiano; por esto, la Iglesia, no sólo los promueve, sino que conservando la estructura sacramental - jerárquica de servicio, propia de su naturaleza, reconoce que debe incorporarlos, con mayor amplitud, a su vida y actuación.

Son imprescindibles los siguientes valores para que la democracia sea auténtica:
- La igualdad fundamental de todas las personas.
- La solidaridad y corresponsabilidad.
- La real posibilidad de cada miembro de la sociedad para participar en la totalidad del campo político.
- La libertad de expresión y la transparente circulación de la verdad.
- El ejercicio de la autoridad al servicio del bien común de la sociedad sin discriminaciones ni favoritismos.

87. El bien común, objetivo de toda forma de acción política, incluye como indispensables los siguientes elementos :

- Respeto y defensa de los derechos de las personas, de los grupos, movimientos y organizaciones sociales.
- Participación en los centros de determinaciones, especialmente las de carácter económico y político.
- Participación en los recursos y bienes de la sociedad, materiales y espirituales.
- Promoción equilibrada de los distintos sectores de la economía.
- Posibilidad real para todos de empleo, vivienda, salud, superación social.
- Libertad de profesar un credo religioso, privada y públicamente.

Criterios pastorales orientadores


88. Las próximas elecciones exigen de orientaciones para la feligresía, basadas en el respeto absoluto a la conciencia de los seglares en sus opciones políticas. No podemos, ni debemos, suplir o manipular esa conciencia.

89. En primer lugar, es necesario recordar que la fe no puede reducirse el terreno de lo religioso, sino que debe manifestarse en todos los ámbitos de la vida humana, la actividad política incluida.

90. La participación política tiene, al menos, cinco características: eficaz, positiva, crítica, liberadora y permanente. Es por ello que el voto, si bien forma privilegiada de participación política, no es la única. Vivimos, es cierto, un año electoral pero no "un" año político. Todos los años son políticos.

91. El voto es un derecho, pero también un deber. Éste se expresa en las siguientes obligaciones particulares:
- Obligación grave de votar.
- Obligación de votar según las exigencias del bien común.
- Obligación de negar el voto a partidos o candidatos cuyos programas no respeten los derechos humanos fundamentales.
- Obligación de votar según la propia conciencia.

92. Votar según la propia conciencia, entonces, exige conocer, en la medida de lo posible, las propuestas y plataformas de los partidos y candidatos contendientes, y otorgarles nuestro voto no por posibles beneficios personales, sino para fortalecer a la comunidad toda.

93. Ningún programa político, proyecto, partido o candidato pueden atribuirse la representación de la Iglesia Católica, como si se les debiera identificar sin más con ella, ni siquiera en los casos en que ellos afirmen pertenecer a nuestra Iglesia o estar inspirados por los principios de la Enseñanza Social de la Iglesia.

94. Como ministros de una institución religiosa, estamos obligados a respetar la legítima pluralidad, de las instituciones políticas, de sus programas y candidatos; y al mismo tiempo, evitar que la celebración pública de la misa y de otros actos específicamente religiosos se conviertan, o aparezcan, como actos de campaña de un candidato o partido; por tanto no aceptemos la realización de actos públicos propios de nuestra Iglesia, para pedir el éxito de una campaña o dar gracias por el triunfo de un candidato particular.

95. De la misma manera, evitaremos el facilitar los templos parroquiales o sus anexos, los espacios editoriales del Periódico Diocesano o de los boletines parroquiales, y foros eclesiales para que los candidatos expresen sus ideas a los fieles.

96. Confiamos en que candidatos, partidos y autoridades electorales ofrecerán campañas y elecciones de altura, en las que brillen el respeto y la transparencia, y en las que se evite la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.

97. Ojalá y este documento cumpla con su objetivo, que es ayudar a los fieles católicos a cumplir con su responsabilidad política, comprendiendo que ésta es permanente y no solo se reduce a la actividad electoral.

98. Dispongo que el Secretariado de Pastoral Social, divulgue este documento, no solo entre los fieles de la comunidad católica, sino también entre todas las personas de buena voluntad, y que prepare guiones de reflexión para su estudio en los grupos parroquiales y organismos apostólicos.

Dado en la Sede del Arzobispado de Monterrey al primer día del mes de Abril del año del Señor. 2003.

Prot. No. 219/2003.