REFLEXIONES CUARESMALES Eucaristía y comunidad parroquial
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La
Eucaristía, fuente y culmen de la comunidad parroquial
Todos los sacramentos
son encuentros íntimos y personales de la persona con Dios,
pero siempre a través de la mediación de la Iglesia
"Sacramento Universal de Salvación" que
no solo provocan un cambio interior (conversión) sino que
además empuja a un cambio social, es decir, a modificar sustancialmente
el marco en el cual vive y se desarrolla la persona como puede ser
la familia, la escuela, el trabajo, etc.
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Objetivo
Comprender que la comunidad parroquial se hace una con Cristo al
celebrar la Eucaristía entre ellos. Partiendo de esta realidad
sacramental, la comunidad se convierte en el cuerpo visible e histórico
de Cristo, enriquecida por la diversidad de sus miembros, está
llamada a ser signo de la unidad entre Cristo y los hombres y a
llevar la Buena Nueva hasta el último rincón del mundo.
Nuestra realidad.
Actualmente vivimos en medio de una sociedad que ha desgastado
las palabras, las ha usado tan indistintamente que les ha robado
su fuerza, su convicción y hasta su eficacia.
Es tan común decir frases huecas, falsas, convencionales
que ya no llevan consigo la fuerza de la palabra misma. Prometemos
y hasta solemnemente y no cumplimos. Pero la sociedad en vez de
reforzar la fuerza de la palabra, la ha sustituido por leyes, contratos
y firmas, a tal punto que en la celebración civil del matrimonio,
éste no es valido, sino hasta que se firma, aún cuando
verbalmente y delante de los demás lo hayan ya dicho. O bien,
la última voluntad de un moribundo, en muchos casos, no se
respeta y se interponen demandas contra la voluntad del difunto.
O bien, las palabras se les desvalora atendiendo a una parte de
su significado: "Estoy para servirle" "En que
le puedo ayudar" "Encantado de conocerle" "Lo
siento mucho" "Lo acompaño en su pesar",
cuando en realidad, le atiendo si me paga, si estoy en el horario
de la oficina o del trabajo, o bien mientras estoy aquí.
Ante este contexto nos preguntamos, si el título de "Comunidad
Parroquial de…." Es simple lema, frase, convencionalismo,
o respalda una realidad. La Común unidad significa
1. Que los miembros se conocen entre sí y conocen porqué
están unidos.
2. Que los miembros tienen un mismo sentir y querer en Cristo.
3. Que comparten una meta común.
4. Comparten responsabilidad
5. Que son solidarios con las necesidades de los demás.
6. Que evitan las distinciones y favoritismos.
7. Se protegen y se cuidan.
8. Conocen y siguen al pastor de su comunidad.
9. Tienen una respuesta ante los diferentes estímulos externos.
10. Se aman y aprenden a perdonarse mutuamente sus faltas.
Nuestras "Comunidades Parroquiales" ¿Tienen
estas características?
1. La parroquia está al pendiente de las familias de los
que serán bautizados, de hecho se preparan ramilletes de
oración por ellos desde el embarazo.
2. Los ya próximos a ser padres se les presenta en Misa y
se les bendice, la Asamblea responde orando por ellos y estando
al pendiente del nacimiento.
3. Los papás notifican a la Comunidad Parroquial de que ya
nació el niño (a).
4. En la Misa Dominical se mencionan los nombres de los niños
que fueron bautizados durante la semana y en su oportunidad se les
presentan.
5. la Comunidad festeja a los recién bautizados con un "ágape"
(convivencia al final de la Misa)
6. La Parroquia recuerda cada año el aniversario del bautismo
hasta que llegan a la primera comunión.
7. Se tiene una Misa Dominical donde se presentan a los que acaban
de hacer su primera comunión y se ora por ellos.
8. La Comunidad presenta a quienes han sido confirmados y participan
de manera especial en esa Misa Dominical.
9. Los jóvenes que se preparan al matrimonio no sólo
se ponen sus datos en el pizarrón parroquial, sino que además
se pide por ellos.
10. Se les asigna a una pareja cristiana que los acompaña
aclarándoles dudas y ayudándoles a preparar cristianamente
su matrimonio.
11. En la Misa Dominical se menciona las parejas que recibieron
durante la semana el sacramento del matrimonio y la comunidad ruega
por ellos.
12. La Parroquia los felicita y los invita al mes de casados a
darle gracias a Dios y lo mismo cada año, sin que ellos separen
la Misa.
13. La Comunidad Parroquial recuerda en la Misa a todos los fieles
que partierona la casa del Padre durante la semana, en algunos casos
hacen una colecta especial para los deudos.
14. La Comunidad pide por los enfermos en Misa pero además
se organiza para dar un alivio a los que cuidan a los enfermos,
en ocasiones se organizan colectas especiales para ellos.
15. La Comunidad pide por los maestros de los niños y de
los jóvenes y los apoya en su trabajo, aún cuando
lo hagan en las escuelas laicas.
16. Ocasionalmente, antes o después de Misa se escucha
el testimonio de algún miembro de la comunidad que ha sido
especialmente favorecido por Dios, de tal modo que se fortalezca
la fe y la esperanza de los presentes.
17. La comunidad pide siempre por las vocaciones, sacerdotales
y religiosas, y se compromete con ellas.
18. Los seminaristas, novicios y novicias de la comunidad son
apoyados económica, espiritual y afectivamente por los miembros
de la comunidad, especialmente los jóvenes.
19. Etc, etc. etc.
Comprender que la comunidad parroquial se hace una con Cristo
al celebrar la Eucaristía entre ellos. Partiendo de esta
realidad sacramental, la comunidad se convierte en el cuerpo visible
e histórico de Cristo, enriquecida por la diversidad de sus
miembros, está llamada a ser signo de la unidad entre Cristo
y los hombres y a llevar la Buena Nueva hasta el último rincón
del mundo.
Iluminación
doctrinal
Civilización viene del vocablo "Cibus":
Alimento y con ello nos da a entender que por civilización
se entiende el esfuerzo de un grupo de personas puestas en común
para conseguirse alimento y protección. Finalidad misma de
la Eucaristía: alimenta y protege, da identidad de grupo,
por tanto, la Eucaristía crea la civilización cristiana,
pero a la vez la orienta y la destina, como lo afirma: "Sacrosantum
Concilium" en el número 10: "La Liturgia
es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo
tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza".
Todos los sacramentos son encuentros íntimos
y personales de la persona con Dios, pero siempre a través
de la mediación de la Iglesia "Sacramento Universal
de Salvación" que no solo provocan un cambio interior
(conversión) sino que además empuja a un cambio social,
es decir, a modificar sustancialmente el marco en el cual vive y
se desarrolla la persona como puede ser la familia, la escuela,
el trabajo, etc.
El progreso en la comprensión de los sacramentos
ha hecho que la Iglesia no los vea como "requisitos"
sino como una auténtica participación en el misterio
de la salvación. Los sacramentos van logrando que el fiel
cristiano se vaya configurando cada vez más con Jesucristo,
pero también a ir actuando cada vez más como Jesucristo
quiere. De tal modo, que en vez de requisitos es participación.
La diferencia estriba en que mientras que el requisito concluye
con la acción misma, en la participación la acción
apenas empieza con la celebración del sacramento.
Así pues, al celebrar la Eucaristía
no sólo asistimos al Banquete Eucarístico, a la escucha
de la Palabra, a la Asamblea Cristiana. Al celebrar la Eucaristía
estamos PARTICIPANDO de la misma acción redentora de Cristo
en la cruz, COLABORAMOS a la salvación del mundo entero y
así como del corazón traspasado de Cristo nació
la Iglesia, al celebrar la Eucaristía estamos regenerando
a la misma Iglesia, participamos de su renacer, de tal modo que
la Eucaristía hace a la Iglesia y la regenera.
La comunidad parroquial que se reúne para
la celebración eucarística siempre debe considerar
al resto que no puede estar en la celebración, pero que necesita,
igualmente ser nutridos y reinformados por ella, es más debe
tener presente al mundo entero, de lo contrario aparecemos como
meros espectadores, hasta en cierto sentido, estériles que
no podemos hacer que el resto (de la comunidad) o del mundo se convenza
de que "Jesús es el Señor, para gloria de
Dios Padre".
Compromiso personal y
comunitario
Hacer propias las siguientes convicciones:
1) No voy como espectador sino como participante,
como celebrante, como sacerdote real del pueblo de Dios para hacer
oblación de la propia vida.
2) Participar con la convicción de que recibo
una misión (diaria o semanal) que tengo que poner por obra
con la fuerza del Alimento Eucarístico.
3) Participar con la convicción de que tengo
que rendirle cuenta al Señor de la gracia que he recibido
en la Eucaristía anterior y ser honestos en el cumplimiento
de la misma.
4) Participar celebrando, ejerciendo mi propio sacerdocio
bautismal, orando por los que no rezan, pidiendo perdón por
los que desafían a Dios y esforzándome en cargar con
las cargas ajenas.
5) En la hora del ofertorio, poner sobre la patena
todas las necesidades personales, de la familia, de la comunidad
y del mundo entro. Pero, en la elevación del cáliz
poner al sacerdote celebrante, al Obispo y a todos los que han consagrado
su vida al Señor. Así, durante la consagración,
la fuerza gloriosa de la redención hará lo suyo sobre
quienes hemos puesto en la oblación, a tal punto que en la
comunión sellemos nuestra solidaridad y compromiso también
con ellos.
Textos
de apoyo
CEM: Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos
175. "La parroquia, a pesar de todas las
dificultades que presenta la vida moderna, "Es un lugar privilegiado
en que los fieles pueden tener una experiencia concreta de la Iglesia".
Es absolutamente indispensable que llevemos a cabo una reflexión
sobre la situación que viven las parroquias en nuestra nación
y hagamos todo lo posible para que sean efectivamente la presencia
comunitaria de Cristo más cercana a la casa y a la sociedad
("paroikía"); la comunidad de comunidades, que
abraza y acompaña todas las legítimas expresiones
de la vida cristiana y que anima a la formación de comunidades
vivas y dinámicas. Se trata del llamado a una verdadera renovación
"partiendo del principio fundamental de que la parroquia tiene
que seguir siendo primariamente comunidad eucarística"
Concilio Vaticano II "Sacrosanctum Concilium"
No. 10
"No obstante, la Liturgia es la cumbre a
la cual tiende la actividad de la iglesia y al mismo tiempo la fuente
de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos
se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo,
todos se reúnan para alabar a Dios en medio de la iglesia,
participen en el sacrificio y coman la cena del Señor. Por
su parte, la Liturgia misma impulsa a los fieles a que, saciados
"con los sacramentos pascuales", sen "concordes en
la piedad", ruega a Dios que "conserven en su vida lo
que recibieron en la fe", y la renovación de la Alianza
del Señor con los hombres en la Eucaristía, enciende
y arrastra a los fieles a la apremiante caridad de Cristo. Por tanto,
de la Liturgia, sobre todo de la Eucaristía, mana hacia nosotros
la gracia como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia
aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella
glorificación de Dios, a la cual las demás obras de
la Iglesia tienden como a su fin".
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