Documento Conclusivo
Primer Sínodo de la Arquidiócesis de Monterrey

 

La Iglesia de Monterrey, reunida en Sínodo para mejorar su forma de ser Sacramento de Salvación, ha estado revisando su acción pastoral en actitud de conversión con el fin de facilitar el encuentro del hombre regiomontano con Dios el único y el verdadero que da Vida Eterna.

Un aspecto importante reafirmado a lo largo del Sínodo es que la evangelización es tarea de todos y cada uno de los miembros de la Iglesia: obispos, presbíteros, diáconos, vida consagrada, laicos; en una palabra todos los bautizados; cada uno según su propio carisma y ministerio, es solidariamente llamado a vivir la comunión y a evangelizar bajo la guía de quien el Espíritu ha puesto al frente de la comunidad diocesana como instrumento y signo de unidad y único pastor

 

Introducción

Primera Unidad Iglesia-Mundo

Segunda Unidad
Las dimensiones de la Pastoral

Tercera Unidad Los Agentes de la Pastoral

Cuarta Unidad
Las estructuras de la Pastoral

Introducción

Sínodo es una asamblea representativa de todos los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y fieles de una diócesis (Cfr. CIC 911), alrededor de su obispo, para deliberar y ayudar sobre algún tema o los problemas pastorales que interesan a la diócesis. La componen también algunos miembros de derecho (los que tienen las responsabilidades más significativas en la diócesis).
El Obispo puede nombrar algunos más como miembros o como observadores.

Este se celebra cuando el obispo lo decide de acuerdo a las circunstancias. Y a él le toca juzgar su celebración y su periodicidad.

Primer Sínodo en Monterrey
La diócesis en Monterrey, la cual fue fundada el 15 de diciembre de 1777 por el papa Pío IV al firmar la Bula "Relata Semper" y que tuvo como primer obispo a Fray Antonio de Jesús Sacedón, quien murió antes de asumir el cargo, celebra su primer Sínodo Diocesano convocado el 25 de enero de 1998 por el Emmo. Sr. Adolfo Cardenal Suárez Rivera.

Su finalidad de acorde al decreto de convocatoria es:

  • Ubicarnos mejor, hoy, en nuestro contexto social
    Ante Jesús de quién recibimos la misión evangelizadora y testimonial
    En la realidad global de la que formamos parte para descubrir las necesidades presentes y las tendencias sociales más importantes.
    Ante nuestra acción y estructuras pastorales, para adecuarlas a las exigencias del presente.

Por ser el primer Sínodo en nuestra Arquidiócesis, pareció conveniente que se ocupara de una temática fundamental y amplia. Era oportuno abordar una revisión global de la vida y de la acción pastoral de la Arquidiócesis y su lema fue:

"La Iglesia particular de Monterrey al servicio de la Evangelización".

La actividad sinodal se extendió a lo largo de casi cuatro años ya que el documento final se promulgó el 7 de septiembre de 2001. y esto ha constituido una experiencia eclesial única a lo largo de la historia de nuestra Arquidiócesis. Una experiencia de lo que es la comunión y la participación. Nunca antes se había logrado que un número tan grande y al mismo tiempo tan representativo de todos los sectores del pueblo de Dios se vieran involucrados en un mismo espíritu.

Todos los fieles fueron convocados y a todos se les brindó la oportunidad de expresar su sentir eclesial a través de los documentos de consulta antes de cada una de las cuatro asambleas realizadas.

De una manera más o menos intensa, según el caso, dieron su aportación directa unos quince mil feligreses. Un grupo más reducido de 270 personas, pero ampliamente representativo, el de los asambleístas, brindaron su tiempo a lo largo de las cuatro asambleas.

La Iglesia de Monterrey, reunida en Sínodo para mejorar su forma de ser Sacramento de Salvación, ha estado revisando su acción pastoral en actitud de conversión con el fin de facilitar el encuentro del hombre regiomontano con Dios el único y el verdadero que da Vida Eterna.

Un aspecto importante reafirmado a lo largo del Sínodo es que la evangelización es tarea de todos y cada uno de los miembros de la Iglesia: obispos, presbíteros, diáconos, vida consagrada, laicos; en una palabra todos los bautizados, cada uno según su propio carisma y ministerio, es solidariamente llamado a vivir la comunión y a evangelizar bajo la guía de quien el Espíritu ha puesto al frente de la comunidad diocesana como instrumento y signo de unidad y único pastor

El método utilizado es un método conocido por todos y es identificado por los tres verbos que marcan los tres pasos a realizar: Ver, Juzgar y Actuar.

  • Ver: presenta los nuevos problemas sociales, las aspiraciones fundamentales y las corrientes ideológicas.
  • Juzgar: los cristianos ante los nuevos problemas
  • Actuar: llamamiento a la acción.

El tema general "La Iglesia particular de Monterrey al servicio de la Evangelización", se dividió en cuatro unidades que fueron consideradas, separadamente, en cada una de las asambleas:

Cada tema particular presenta en primer lugar, los logros y las limitaciones. Para la adecuada interpretación de estos datos, hay que tener en cuenta que no se trata de datos exhaustivos; pero, para orientar la acción pastoral, son valiosos por haber sido aportados por la comunidad.

Siguen los criterios doctrinales: Son un conjunto de principios tomados de la Sagrada Escritura, de la Tradición o del Magisterio vivo de la Iglesia, que nos ayudan a compartir un mismo sentir eclesial y a fundamentar nuestro compromiso comunitario sobre la misma base doctrinal.

Por último, las líneas pastorales y las disposiciones; éstas son las propuestas emanadas del Sínodo y oficializadas, como directrices, por el obispo diocesano, después de un serio y compartido discernimiento.

Las líneas pastorales: Indican los lineamientos, es decir, los objetivos que deben ser asumidos, según su urgencia, por el Plan Diocesano de Pastoral Orgánica.

Las disposiciones: son normas pastorales que, con carácter obligatorios, deben ser asumidas por los miembros de la comunidad.

La comunidad diocesana sale del Sínodo bien dispuesta y motivada. Consciente de que la evangelización es "obra de Dios" que consiste en que, por el poder del Espíritu Santo se conozca al que Dios ha enviado, Jesucristo nuestro Señor, el mismo hoy, ayer y siempre.

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