Documento
Conclusivo
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La Iglesia de Monterrey, reunida en Sínodo para mejorar su forma de ser Sacramento de Salvación, ha estado revisando su acción pastoral en actitud de conversión con el fin de facilitar el encuentro del hombre regiomontano con Dios el único y el verdadero que da Vida Eterna. Un
aspecto importante reafirmado a lo largo del Sínodo es que
la evangelización es tarea de todos y cada uno de los miembros
de la Iglesia: obispos, presbíteros, diáconos, vida
consagrada, laicos; en una palabra todos los bautizados; cada uno
según su propio carisma y ministerio, es solidariamente llamado
a vivir la comunión y a evangelizar bajo la guía de
quien el Espíritu ha puesto al frente de la comunidad diocesana
como instrumento y signo de unidad y único pastor |
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Introducción |
Primera Unidad Iglesia-Mundo |
Segunda
Unidad |
Tercera Unidad Los Agentes de la Pastoral |
Cuarta
Unidad |
| Introducción
Sínodo
es una asamblea representativa de todos los presbíteros,
diáconos, religiosos y religiosas y fieles de una diócesis
(Cfr. CIC 911), alrededor de su obispo, para deliberar y ayudar
sobre algún tema o los problemas pastorales que interesan
a la diócesis. La componen también algunos miembros
de derecho (los que tienen las responsabilidades más significativas
en la diócesis). Este se celebra cuando el obispo lo decide de acuerdo a las circunstancias. Y a él le toca juzgar su celebración y su periodicidad. Primer
Sínodo en Monterrey Su finalidad de acorde al decreto de convocatoria es:
Por
ser el primer Sínodo en nuestra Arquidiócesis, pareció
conveniente que se ocupara de una temática fundamental y
amplia. Era oportuno abordar una revisión global de la vida
y de la acción pastoral de la Arquidiócesis y su lema
fue: La
actividad sinodal se extendió a lo largo de casi cuatro años
ya que el documento final se promulgó el 7 de septiembre
de 2001. y esto ha constituido una experiencia eclesial única
a lo largo de la historia de nuestra Arquidiócesis. Una experiencia
de lo que es la comunión y la participación. Nunca
antes se había logrado que un número tan grande y
al mismo tiempo tan representativo de todos los sectores del pueblo
de Dios se vieran involucrados en un mismo espíritu. La Iglesia de Monterrey, reunida en Sínodo para mejorar su forma de ser Sacramento de Salvación, ha estado revisando su acción pastoral en actitud de conversión con el fin de facilitar el encuentro del hombre regiomontano con Dios el único y el verdadero que da Vida Eterna. Un aspecto importante reafirmado a lo largo del Sínodo es que la evangelización es tarea de todos y cada uno de los miembros de la Iglesia: obispos, presbíteros, diáconos, vida consagrada, laicos; en una palabra todos los bautizados, cada uno según su propio carisma y ministerio, es solidariamente llamado a vivir la comunión y a evangelizar bajo la guía de quien el Espíritu ha puesto al frente de la comunidad diocesana como instrumento y signo de unidad y único pastor El método utilizado es un método conocido por todos y es identificado por los tres verbos que marcan los tres pasos a realizar: Ver, Juzgar y Actuar.
El tema general "La Iglesia particular de Monterrey al servicio de la Evangelización", se dividió en cuatro unidades que fueron consideradas, separadamente, en cada una de las asambleas:
Cada tema particular presenta en primer lugar, los logros y las limitaciones. Para la adecuada interpretación de estos datos, hay que tener en cuenta que no se trata de datos exhaustivos; pero, para orientar la acción pastoral, son valiosos por haber sido aportados por la comunidad. Siguen los criterios doctrinales: Son un conjunto de principios tomados de la Sagrada Escritura, de la Tradición o del Magisterio vivo de la Iglesia, que nos ayudan a compartir un mismo sentir eclesial y a fundamentar nuestro compromiso comunitario sobre la misma base doctrinal. Por último, las líneas pastorales y las disposiciones; éstas son las propuestas emanadas del Sínodo y oficializadas, como directrices, por el obispo diocesano, después de un serio y compartido discernimiento. Las líneas pastorales: Indican los lineamientos, es decir, los objetivos que deben ser asumidos, según su urgencia, por el Plan Diocesano de Pastoral Orgánica. Las disposiciones: son normas pastorales que, con carácter obligatorios, deben ser asumidas por los miembros de la comunidad. La comunidad diocesana sale del Sínodo bien dispuesta y motivada. Consciente de que la evangelización es "obra de Dios" que consiste en que, por el poder del Espíritu Santo se conozca al que Dios ha enviado, Jesucristo nuestro Señor, el mismo hoy, ayer y siempre. |
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