Documento
Conclusivo
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La
Tercera Unidad se refirió a los Agentes de la Pastoral. ninguna
acción pastoral resultaría evangélica sin contar
con testigos familiarizados con el amor misericordioso de Dios:
Obispos, presbíteros, diáconos, laicos y miembros
de la vida consagrada; recordamos que, nos obliga la fidelidad,
el testimonio, la generosidad, el entusiasmo. |
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Obispos |
Presbíteros |
Diáconos Permanentes |
Laicos |
Vida Consagrada |
| LOS
AGENTES DE LA PASTORAL HECHOS DE LA REALIDAD: Logros Los buenos frutos que se han obtenido, gracias a la permanencia de los obispos y a su continuidad en el quehacer pastoral. La excelente labor vicaria de los obispos auxiliares, que llevan el mensaje de su arzobispo a todos los lugares de la diócesis. El testimonio, la espiritualidad, la animación realizada a favor de la vivencia de la caridad y, al mismo tiempo, la cercanía y preocupación por los distintos ámbitos de la Iglesia. Los proyectos pastorales a favor de la misión ad gentes y la promoción del laicado. Se ha conseguido que la diócesis esté mejor estructurada y que se encamine por senderos de comunión. La creación de zonas pastorales y la optimización del trabajo pastoral en los decanatos, ha sido de extrema utilidad. Ha sido sobresaliente el trabajo que se realizó durante los llamados Encuentros Eclesiales, y el que se ha realizado en estos últimos 3 años, con nuestro Primer Sínodo Diocesano. La implementación y crecimiento de instrumentos formativos: Escuela para Agentes de Pastoral, Instituto Diaconal, Escuela de Catequesis, Escuela de Pastoral Social, y se ha fortalecido la Escuela Bíblica. Ha sido durante este período, en el que se ha fortalecido la estructura formativa de nuestro Seminario. Aunado a lo anterior, es necesario asentar la preocupación por la pastoral vocacional y por construir un nuevo Seminario mayor. El ministerio de la enseñanza del Obispo ha sido percibido como rico, en cantidad y calidad, para nuestra comunidad diocesana. Sobresale la orientación oportuna sobre diferentes temas mediante las cartas circulares y la riqueza de los documentos emitidos para iluminar la dimensión política de la fe. Limitaciones: La magnitud y complejidad de la diócesis, la carga excesiva de trabajo, la edad, la salud y el reducido número de obispos en proporción al tamaño de esta Iglesia local, han sido obstáculos que se presentan en el ejercicio del ministerio episcopal, lo que imposibilita una cercanía más inmediata con el pueblo de Dios. No
siempre se obtiene la suficiente colaboración de todos los
agentes de la pastoral. Así como la falta de una adecuada
eclesiología en algunos sectores del pueblo de Dios, produciendo
una inadecuada integración pastoral. Existen áreas, que por carencia de comprensión, no se han podido penetrar desde el quehacer pastoral. Tal es el caso de la implementación de la pastoral del mundo del trabajo y la correspondiente consolidación de la pastoral estudiantil. CRITERIOS DOCTRINALES El Señor Jesús, después de haber hecho oración al Padre, llamando a sí a los que Él quiso, eligió a Doce para que viviesen con Él y para enviarlos a predicar el Reino de Dios (Mc 3,13-19); a estos Apóstoles (Lc 6,13) los instituyó a modo a modo de elegido de entre ellos mismos (Jn 21, 15-17). Constituidos en el episcopado por la sucesión apostólico que surge desde el principio, los Obispos, junto con los presbíteros y diáconos, han recibido el ministerio a favor de la comunidad presidiendo en nombre de Dios la grey de la que son pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros dotados de autoridad El Episcopado por su parte, es "de derecho divino", en tal forma que los obispos tienen una potestad que es propia: apacientan su grey en nombre de Cristo, como auténticos sucesores de los Apóstoles. El obispo es hijo y miembro de la Iglesia y debe vivir en comunión y en espíritu de grata fraternidad. Por el sacramento del Orden es también maestro santificador y pastor, que actúa en nombre y en persona de Cristo. El obispo debe ser signo del Dios que llama a la esperanza ( Ef 4,4), sobre todo para los fieles laicos, en ocasiones sumergidos ante los problemas del mundo y ante las dificultades de la vida cotidiana, de modo que éstos puedan ser cristianos de esperanza fuerte. En las relaciones entre los obispos y los fieles de la Iglesia particular que le han sido confiados, se deben reflejar las relaciones existentes en las personas divinas, de la Trinidad en la unidad: en el Padre está la fuente de la autoridad, en el Hijo está la fuente del servicio, y en el Espíritu está la fuente de la comunión . El obispo como "principio y fundamento visible de unidad en su Iglesia particular", está llamado a "promover la comunión en su propia diócesis, para que sea más eficaz el esfuerzo por la nueva evangelización". LÍNEAS PASTORALES
DISPOSICIONES: Que
el Obispo:
HECHOS DE LA REALIDAD: Logros En
la actualidad sobresalen por su liderazgo, mayor preparación
y apertura a la realidad actual. Los presbíteros evangelizan y catequizan a la comunidad, especialmente a través de la predicación de la Palabra de Dios, promueven los valores cristianos e iluminan los acontecimientos desde la fe anunciando y promoviendo la justicia, la verdad y la paz, o denunciando las injusticias. Sirven a la comunidad eclesial con la celebración de los sacramentos, especialmente la Eucaristía, la Reconciliación, el Bautismo, etc. A través de estos servicios cultuales, ayudan a la santificación de la vida personal y comunitaria de todos. Conducen a los fieles en primer lugar, mediante la dirección espiritual, orientando a las personas y familias, y en la atención pastoral de los enfermos. Dentro del ministerio de conducción, ocupa un lugar y tiempo especial, la administración parroquial, la coordinación de todos los esfuerzos parroquiales y la animación de la pastoral orgánica. Algunos de nuestros presbíteros desempeñan actividades propias de carismas o de cargos específicos por ejemplo: formadores en el Seminario o en casas de formación de institutos de vida consagrada; algunos misioneros dentro o fuera de México, atendiendo la formación de agentes laicales, etc. En el ámbito de la visión y previsión social del clero. Los presbíteros en nuestra Iglesia viven decorosamente y son respaldados en sus necesidades personales o de sus familiares, por una Tesorería Diocesana que procura ser sólida y solvente. La participación en la colecta del diezmo ha ido en creciente aumento en nuestra diócesis y la práctica diocesana de la devolución de un porcentaje del diezmo ha ayudado a una gran cantidad de parroquias. Nuestra diócesis cuenta con una acogedora y eficiente Casa Sacerdotal en la que se cubren las necesidades de los hermanos presbíteros ancianos o enfermos. Todos los presbíteros cuentan con seguro de atención médica, tanto local como nacional. En la actualidad se cuenta con la presencia de algunos miembros de nuestro clero diocesano ayudando en la Universidad Pontificia de México, en el Colegio Mexicano en Roma, así como se ha ayudado a algunas comisiones nacionales. Nuestra
Arquidiócesis ha sido favorecida por Dios con la presencia
de presbíteros eximios, algunos de ellos están en
proceso de canonización: los Siervos de Dios D. Guillermo
Trischler y Córdoba, el padre Juan José Hinojosa,
el padre Raymundo Jardón y el padre Pablo Cervantes. Limitaciones: Algunos presbíteros requieren crecer en la comprensión de la gente, en el celo pastoral, en la disponibilidad de atención a la confesión y escucha de los fieles, en la unidad de criterios, en la austeridad y fraternidad sacerdotal. Los aspectos administrativos absorben, en muchas ocasiones, gran parte de su tiempo. Existe un contraste entre el desmedido crecimiento del pueblo de Dios y el insuficiente número de vocaciones y de recursos humanos. Se dan parroquias muy extensas y se acumula una gran cantidad de trabajo pastoral, propiciando un activismo en los presbíteros. Se da también una mala distribución del clero, sobre todo, en la periferia, así como la duplicidad de cargos en algunos presbíteros. Existe una falta de unidad entre los presbíteros, la cual se manifiesta en criterios pastorales encontrados, o en el trabajo concreto, o en falta de solidaridad, en la ausencia de la fraternidad sacerdotal que se esperaría. Hay un deficiente sentido eclesial manifestado en el individualismo de unos, el aislamiento de otros, o en las ausencias a las reuniones presbiterales, o en las actitudes casi feudales de algunos párrocos o en desavenencias entre párroco y vicario. Algunos ven limitado su ministerio por la falta de recursos económicos. Otras ocasiones, el obstáculo es más bien, la falta de laicos comprometidos o de constancia en la formación por parte de los agentes laicos. Así también es limitante la poca disposición que tienen algunos presbíteros en orden a favorecer el trabajo de los laicos. El sacerdote tiene que enfrentar el reto de la proliferación de agrupaciones religiosas, el utilitarismo de algunos laicos, y la resistencia de algunos fieles a la conversión. Algunos presbíteros se ven limitados en su ministerio por su mermado estado de salud. Los cambios de presbíteros de una comunidad a otra, cuando son inesperados, rompen a veces los procesos parroquiales y los proyectos que el mismo sacerdote se forja. Aunque es bien sabido que a veces estos cambios son indispensables. Algunos presbíteros se cierran y tienen poca apertura hacia los fieles o les falta más sentido pastoral. CRITERIOS DOCTRINALES Los apóstoles instituidos por el Señor Jesús, guiados por el Espíritu Santo, instituyeron a otros cristianos como obispos, presbíteros o diáconos, para cumplir el mandato de Jesús resucitado, que los enviaba a evangelizar a todos los hombres de todos los tiempos. Los presbíteros han sido llamados a prolongar la presencia de Cristo, único y supremo Pastor, siguiendo su estilo de vida y siendo como una transparencia suya en medio del rebaño que les ha sido confiado. El término presbítero se traduce por "anciano", hombre de experiencia por la edad o la sabiduría anticipada como un don de Dios por la imposición de manos. La Iglesia subraya la preponderancia de su papel al afirmar que los presbíteros son los primeros responsables de la nueva evangelización del tercer milenio . Para transmitir el Evangelio en su integridad, el sacerdote ha de cultivar la sensibilidad, el amor y una disponibilidad particulares hacia la Tradición viva de la Iglesia y de su Magisterio, que no son extraños a la Palabra, sino que sirven para su recta interpretación y para custodiar su sentido auténtico . La caridad pastoral brota, ante todo, del sacrificio eucarístico, que es centro, raíz y cúlmen de toda la vida del presbítero, de suerte, que el alma sacerdotal se esfuerce en reproducir en sí misma lo que se hace en el ara sacrificial. Por esta razón, es fundamental la ejemplaridad del sacerdote celebrante en toda su vida, pero también en la misma celebración, pues bien celebrar constituye una primera e importante catequesis sobre el Santo Sacrificio. Una tercera dimensión del ministerio llama al presbítero a revivir la autoridad y el servicio de Jesucristo, Cabeza y Pastor de la Iglesia, guiando la comunidad eclesial, o sea, reuniendo "la familia de Dios, como una fraternidad animada en la unidad y conduciéndola al Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo". Respetando la diversidad de carismas, también los sacerdotes que pertenecen a Ordenes y Congregaciones religiosas, se integran en un único presbiterio con su obispo. Ellos son una riqueza espiritual para todo el presbiterio diocesano, al que aportan sus carismas específicos y ministerios especializados; con su presencia, estimulan la Iglesia particular a vivir más intensamente su apertura universal. La unidad de los presbíteros con el obispo y de ellos entre sí, es algo esencial al sacerdocio de Cristo, que murió para congregar a los hijos de Dios dispersos, y que pidió al Padre que entre sus discípulos se diera una unidad a semejanza de la unidad de la Santísima Trinidad. Los sacerdotes están llamados a crecer en una sólida y tierna devoción a la Virgen María, testimoniándola con la imitación de sus virtudes y con la oración frecuente. LÍNEAS PASTORALES
DISPOSICIONES: Que
los presbíteros:
HECHOS DE LA REALIDAD: Logros En 1989 se ordenaron en nuestra diócesis los primeros diáconos permanentes y, en la actualidad, son doce ya los que han recibido este sagrado orden y que se encuentran realizando su ministerio diaconal en diferentes parroquias. Se ha logrado establecer en nuestra diócesis el Instituto Diaconal, que cuenta con un buen número de alumnos que aspiran a servir generosamente a nuestra Iglesia. Los diáconos permanentes ofrecen y realizan su ministerio en las celebraciones litúrgicas, ya sea presidiendo la celebración de la Palabra; distribuyendo la Sagrada comunión, tanto dentro de las asambleas como llevándola a enfermos; celebrando el Bautismo, visitando enfermos; ofreciendo la enseñanza tanto en las diferentes pláticas presacramentales como en la catequesis. Su testimonio en el mundo del trabajo: ejerciendo la caridad, así como su labor en la redacción y publicación del periódico mensual "El diácono". Se ha iniciado la concientización en nuestro presbiterio sobre la labor positiva de los diáconos como colaboradores. En la actualidad, aunque incipiente, ya se ha iniciado con un programa de promoción vocacional para el diaconado permanente. Limitaciones: El desconocimiento que tiene un gran sector del pueblo de Dios sobre la existencia y el significado de su ministerio. Entre algunos presbíteros y miembros de la vida consagrada, todavía hay desconocimiento sobre el ser y quehacer del Instituto Diaconal. Falta en la diócesis, una mayor conciencia sobre el buen servicio que pueden cubrir. Falta ampliar más el campo de acción pastoral de los diáconos permanentes. La promoción vocacional, todavía no ha sabido llegar a algunos sectores del pueblo de Dios, entre ellos se encuentran los jubilados. Se han dado dificultades para armonizar el proceso de los diáconos permanentes con los programas parroquiales y diocesanos. El Señor Jesús instituyó en su Iglesia diversos ministerios, ordenados y dirigidos a bien de todo su Cuerpo místico. La tradición consolidada y atestiguada ya por San Ireneo de Lyon y que confluye en la liturgia de la ordenación, ve el inicio del diaconado en el hecho de la institución de los siete diáconos, mencionada en el libro de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-6). Los Doce convocaron la asamblea de discípulos para designar a siete varones de buena fama, llenos de Espíritu de sabiduría para ponerlos al frente del servicio de las mesas. El término "diácono" procede del verbo griego "diakoneo" que significa, ante todo, "servir". Los sustantivos derivados: Diakonía "servicio" y diákonos "servidor", siguen este mismo significado. "El diácono es el ojo del Obispo, porque vigila acerca de la disciplina; el oído del obispo, porque le hace oír las peticiones y las quejas de los fieles: la mano del obispo, porque reparte las limosnas a los pobres; el corazón del obispo, porque visita y asiste amorosamente a los enfermos" . La Institución Diaconal floreció hasta el siglo V cuando por variadas razones fue lentamente en decadencia, permaneciendo sólo como etapa previa a la ordenación sacerdotal. El Concilio Vaticano II fue determinante: "se podrá restablecer el diaconado en adelante como grado propio y permanente de la Jerarquía…. Y podrá ser conferido a los varones de edad madura, aunque estén casados, y también a los jóvenes idóneos, para quienes debe mantenerse firme la ley del celibato" . El diaconado, si bien no es un grado del sacerdocio si le es del sacramento del Orden, son ordenados para el ministerio y no se dice de ellos una comunión jerarquía, sin embargo en lo orgánico estructural deben guardar una comunión con los presbíteros y los obispos El diaconado ejerce su servicio en medio del mundo y establece así un contacto inmediato con el ministerio de los laicos. El diácono, aunque él mismo sea clérigo, es el ministro que tiene que impedir que el ministerio eclesial se haga clerical. Esta proximidad humana se muestra todavía con más claridad cuando el diacono está casado y ejerce en el mundo una profesión secular. "Siéntase cada diácono ligado a sus hermanos con el vinculo de la caridad, de la oración, de la obediencia al propio obispo, del celo ministerial y de la colaboración. Es bueno que los diáconos, con el consentimiento del obispo y en presencia del obispo mismo o de su delegado, se reúnan periódicamente" . LÍNEAS PASTORALES
HECHOS DE LA REALIDAD: Logros El número de laicos comprometidos ha aumentado en las comunidades parroquiales y organismos apostólicos, por lo que hay mayor participación en todas las áreas de la vida eclesial. Cada día disponen los seglares de más oportunidades para formarse y vivir como cristianos: grupos, movimientos, talleres, escuelas, etc. Muchos de los laicos comprometidos se interesan por formarse más, para fortalecer su fe y así evangelizar mejor. Ha sido de suma importancia, la apertura en la conciencia eclesial de parte de nuestros laicos, lo cual les ha llevado a participar generosamente en las labores apostólicas misioneras, tanto hacia el interior de nuestras parroquias y diócesis, como en otras diócesis de nuestra nación y también en la misión Ad gentes. Nuestra Iglesia diocesana también ha sido favorecida por otro factor que se ha ido fortaleciendo progresivamente: la participación femenina de los laicos en diferentes campos: ministros de la comunión en la celebración eucarística y para enfermos, equipos de liturgia, coros, etc. En términos generales, los laicos son sumamente generosos en nuestra diócesis y esto se percibe no tan sólo en lo económico, sino también en sus tiempos de apostolado y en el ofrecimiento de sus servicios profesionales. La participación de los laicos cada vez más formados, en las diferentes estructuras pastorales, permiten el avance de la pastoral orgánica y de los planes diocesanos de pastoral. En este renglón bastaría citar que en nuestro primer Sínodo Diocesano, el mayor número de miembros sinodales fue el de los seglares. Limitaciones: Sin embargo, todavía falta en algunos laicos un mayor compromiso, a causa de razones involuntarias como trabajo, estudio, hogar: pero a veces también por miedo a un mayor compromiso cristiano. Todavía le falta a un gran número de laicos un mayor acompañamiento, valoración y adecuada formación por parte de los presbíteros de las comunidades. Es necesaria, una mayor disponibilidad de parte de los presbíteros para asesorar a los organismos y movimientos laicales. Por lo anterior no se ha podido formar el colegio de asesores. Tampoco
han podido funcionar adecuadamente las comisiones eclesiales en
los decanatos y zonas. Hacia el interior de algunos grupos y movimientos eclesiales, existen fricciones, individualismo y competencias, las cuales hacen que la labor pastoral no sea del todo efectiva y de conjunto. Existen antivalores en los diversos ambientes sociales donde se desenvuelven nuestros agentes laicos, lo cual, en variadas ocasiones debilita y hasta llega a causar estragos en su vida cristiana. En una gran cantidad de parroquias al programar sus actividades, no se piensa en los horarios reales de los laicos, en orden a ofrecerles la atención sacramental, el acompañamiento personal y la adecuada asesoría en sus reuniones. CRITERIOS DOCTRINALES El término Laicos, forma adjetiva del sustantivo Laos, que significa pueblo, en su sentido teológico tiene una base escriturística. En la Escritura tiene una connotación religiosa y significa pueblo de Dios. También son llamados seglares por su relación con la secularidad, es decir, con las realidades temporales. El laico debe ser ante el mundo testigo de la Resurrección de la Vida del Señor Jesús y signo de Dios vivo. Todos juntos, y cada uno en particular, deben alimentar al mundo con los frutos del Espíritu Santo (Gal 5,22), extender en él aquel espíritu que anima a los pobres, humildes y pacíficos, que el Señor proclamó felices en el Evangelio (Mt 5, 3-9). En una palabra, lo que el alma es en el cuerpo, eso han de ser los fieles cristianos en el mundo . El quehacer de los laicos debe tener un fuerte respaldo espiritual: la comunión con Cristo (Jn 15,5); tener los sentimientos de Cristo (Flp 2,5) expresados en la caridad (Gal 6,10). La Santísima Virgen será siempre modelo perfecto de esa espiritualidad apostólica: escuchar, meditar, proclamar, dar testimonio (Lc 2, 19. 51). El Concilio Vaticano II nos ha instruido sobre el lugar y la dignidad del laico. Contempla al laico en su pertenencia a la Iglesia y a su ministerio, y el carácter peculiar de su vocación, que tiene en modo especial la finalidad de "buscar el Reino de Dios tratando las realidades temporales y ordenándolas a Dios" . Recordemos la contundencia de las siguientes palabras del concilio "La Iglesia no está verdaderamente fundada, ni vive plenamente, ni es signo perfecto de Cristo entre las gentes, mientras no exista y trabaje con la jerarquía un laicado propiamente dicho" . El
Vaticano afirma categóricamente que por la vida en el Espíritu:
"Ni la atención a la familia, ni los deberes seculares
son ajenos a la orientación espiritual de la vida"
. Por lo anterior, los laicos deben considerar todas sus actividades
como ocasión de santificación al unirse a Dios y al
servir a los hombres.
LÍNEAS PASTORALES
DISPOSICIONES
HECHOS DE LA REALIDAD: Logros Prácticamente en todas las áreas de la pastoral encontramos la presencia activa y eficaz de los miembros de vida consagrada. Las acciones que destacan son: la educación de niños y jóvenes, la atención a enfermos, algunos en su fase terminal; la actividad catequética; el trabajo en la pastoral parroquial; la presencia en lugares marginados; la tarea evangelizadora en general; trabajo misionero, etc. Su servicio se desarrolla también en los siguientes campos: la oración en sus diversas modalidades; el testimonio de vida evangélica; su ejemplo de humildad, obediencia y vida comunitaria; dirección espiritual que ofrecen; asistencia en casas de retiros; etc. Nuestra diócesis se ha distinguido por la floreciente creación de Institutos seculares y congregaciones religiosas con variados carismas en orden a satisfacer las diferentes necesidades pastorales. Limitaciones: Ha faltado de parte de algunos religiosos y religiosas, la apertura para integrarse e involucrarse más en los planes orgánicos de pastoral y en las estructuras territoriales de la pastoral diocesana. En algunos casos concretos, algunos miembros e institutos de vida consagrada dan la impresión de que realizan una pastoral paralela, centrada en su propio carisma e intereses. El desconocimiento que existe, por parte de los laicos, sobre la vida consagrada, su lugar en la Iglesia y la importancia eclesial de sus diversos carismas. La falta de integración entre los miembros de algunas comunidades religiosas, así como también, la falta de testimonio que dan. Algunas comunidades tienen serias limitaciones económicas. Falta más apoyo de los presbíteros y los laicos a la vida consagrada. Algunos miembros de la vida consagrada tienen exceso de trabajo, y algunas veces se les valora más por lo que hace, que por lo que son. Algunos institutos de vida consagrada no promueven adecuadamente las propias vocaciones. Algunas religiosas no cuentan con los planes de formación que respondan a la vida actual. CRITERIOS DOCTRINALES El papa Juan Pablo II en su exhortación apostólica "Vita Consecrata" ha afirmado que la vida consagrada, enraizada profundamente en los ejemplos y enseñanzas de Cristo, es un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Espíritu: " A lo largo de los siglos nunca han faltado hombres y mujeres que, dóciles a la llamada del Padre y a la moción del Espíritu, han elegido este camino de especial seguimiento de Cristo, para dedicarse a Él con corazón" . En estos últimos siglos, hemos visto el crecimiento de muchas comunidades que persiguen la radicalidad de los consejos evangélicos con diferentes matices: los institutos religiosos, los institutos seculares, las sociedades de vida apostólica y las nuevas formas de vida consagrada. La legislación de la Iglesia nos enseña, que: "la vida religiosa apostólica, como consagración total de la persona, manifiesta el desposorio admirable establecido por Dios en la Iglesia, signo de la vida futura, por el que toda su existencia se hace culto continuo en la caridad" . El fundamento evangélico de la vida consagrada se debe buscar en la especial relación que Jesús, en su vida terrena estableció con algunos de sus discípulos, invitándoles a acoger el Reino de Dios y poner la existencia al servicio de esta causa, dejando todo e imitando su forma de vida . Es casi impensable una diócesis sin vida religiosa, tampoco podemos pensar en la actividad de los consagrados y miembros de sociedades de vida apostólica aislados de una Iglesia diocesana, no se puede pensar en su labor eclesial como una acción paralela a la de una Iglesia particular.
DISPOSICIONES
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