Documento Conclusivo
Primer Sínodo de la Arquidiócesis de Monterrey

 

La Cuarta y última unidad, abordó el tema de las Estructuras Pastorales, porque la Iglesia, misterio que unifica lo divino y lo humano, es un cuerpo social y necesita de estructuras adecuadas que transparenten, y no oculten, la presencia del Espíritu de Cristo que la vivifica.

 

La Parroquia

El Decanato

Las Zonas Pastorales

   
CUARTA UNIDAD
Las estructuras de la Pastoral

La Parroquia
HECHOS DE LA REALIDAD: Logros

En nuestra diócesis, la parroquia ha tratado de ser una comunidad de comunidades y movimientos apostólicos, que incluye e integra a todos los fieles.
Ha habido crecimiento en la madurez y participación de los seglares en las tareas evangelizadoras de las parroquias.

Existe una programación pastoral más homogénea, en las tres dimensiones constitutivas de la evangelización: catequética, litúrgica y social y, de las otras dos áreas de pastoral específica (familiar y juvenil) inspirados en el Plan Orgánico de Pastoral de la diócesis, gracias al apoyo de los decanatos y zonas.

Se cuenta con una mayor solidez de los consejos pastorales.

Se observa mejoramiento en las instalaciones parroquiales y sectorización en la mayor parte de las parroquias.

Es palpable el funcionamiento de los consejos de asuntos económicos en una gran cantidad de parroquias, que fomentan un mayor compromiso de carácter económico de parte de los fieles.

Hay mejoramiento en la catequesis pre-sacramental y en acciones sociales de la pastoral.

Existe una pastoral familiar más y mejor organizada.

Contamos con una proyección cada vez más eclesial y misionera en la mayor parte de las parroquias; ha crecido el número de grupos que realizan misiones.

Tenemos como diócesis, un mayor compromiso en la misión Ad Gentes.

Es sobresaliente la labor realizada en las parroquias, con el fin de difundir el Evangelio, a través de los distintos medios de comunicación, entre ellos las hojas y boletines parroquiales y el uso del "internet".

Hay una mayor conciencia de la parroquia como promotora vocacional que ayuda a incrementar el número de vocaciones al seminario.

Existe una promoción de la formación permanente y de actividades a favor de las personas más necesitadas; el ambiente de unidad y fraternidad entre los grupos parroquiales y la organización de la pastoral juvenil en la mayor parte de las parroquias.

Limitaciones:

Aún existen parroquias cerradas al Plan de Pastoral Orgánica y por lo mismo, carecen de programas de evangelización, de catequesis, de liturgia, pastoral social, familiar y juvenil.

Hay grupos apostólicos que no forman a la comunidad para un crecimiento de integración y comunión, formando incluso, especies de parroquias paralelas.

Excesiva carga pastoral de algunos párrocos que desempeñan dos o más funciones, lo cual explica la poca presencia del párroco en varios de los grupos parroquiales.

En algunas parroquias es insuficiente el número de agentes de pastoral preparados para un crecimiento con un mejor diseño.

Diversidad muy amplia de criterios en las parroquias para la catequesis pre-sacramental.

La imagen mercantilista que se da en ocasiones, en cuanto a la administración de los sacramentos.

El cambio de todo, que a veces acompaña al cambio de párroco y la falta de prudencia para ir preparando los cambios que se necesiten.

Emigración de la feligresía varonil en las parroquias foráneas con los problemas morales consecuentes.

Falta un plan de pastoral para la movilidad humana.

Hace falta, entre los grupos de las distintas pastorales, más integración y más espíritu misionero.

La carencia en los recursos económicos de parte de algunas parroquias, y por ende, la falta de instalaciones apropiadas para los grupos parroquiales.

Existe la necesidad de que se atienda mejor y con más frecuencia el confesionario. Se reclama un horario que funcione todos los días, se cumpla y sea conocido por todos los fieles.

En una gran cantidad de parroquias faltan estructuras adecuadas, entre ellas la del consejo de asuntos económicos.

CRITERIOS DOCTRINALES

"La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, es encomendada a un párroco, como su propio pastor" .

El párroco es el pastor propio de la parroquia que se le confía y que ejerce la cura pastoral de la comunidad que le está encomendada, ha sido llamado para participar, para que esa misma comunidad cumpla las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación también de otros presbíteros, diáconos y seglares, conforme a la norma de derecho .

Los obispos mexicanos invitan a revisar si realmente nuestras parroquias son lugares: proféticos de anuncio y denuncia evangélica, celebración sacramental del don de la vida y de la historia, de testimonio de fraternidad cristiana, abiertos y promotores de la diversidad de carismas, servicios y ministerios, de escucha y discernimiento e integrados a las estructuras diocesanas .

La parroquia debe renovarse continuamente, partiendo del principio fundamental de que tiene que seguir siendo primariamente comunidad eucarística, debe seguir siendo un lugar privilegiado en el que los fieles vivan una experiencia concreta de Iglesia .

En nuestras parroquias, la celebración eucarística debe convertirse en el centro del domingo para el bautizado. Esto será más que un precepto, una necesidad de la vida cristiana consciente y coherente de cada uno de los fieles en Cristo reunidos en la comunidad de comunidades. El nuevo milenio que vivimos, por la providencia de Dios, exige en los católicos el testimonio de la propia identidad ante el pluralismo religioso. El asistir el domingo a la eucaristía, es uno de los testimonios y el antídoto contra la dispersión. El día del Señor se convierte litúrgicamente en el día de la Iglesia que se desempeña como sacramento de unidad.

El obispo es el responsable de proveer para que en las diferentes comunidades parroquiales no falte la celebración de la Pascua. Debe distribuir sabiamente a los presbíteros y cuidar porque los fieles enfermos y ancianos reciban la Eucaristía en sus casas o en el lugar en que viven.

Es importante señalar que las parroquias, al tiempo que poseen los elementos necesarios para hacer presente la salvación de Cristo a los fieles, son células del cuerpo eclesial diocesano; por tanto, deben estar unidas entre sí, con el presbiterio y con la cabeza, el obispo, su pastor. Es por ello, que el plan pastoral parroquial deberá reflejar, al mismo tiempo, la concretización del plan diocesano y la respuesta a las exigencias propias de la comunidad.


LÍNEAS PASTORALES

  • Incrementar la catequesis pre-sacramental y utilizar los lineamientos diocesanos sobre los trámites de documentación requeridos para la recepción sacramental.
  • Promover que la parroquia sea una comunidad de comunidades en las que se proclame, estudie y reflexione la Palabra de Dios.
  • Vivenciar la celebración del domingo (día del Señor), para fomentar que la parroquia sea más comunidad Eucarística, y crezca como evangelizadora.
  • Impulsar armónicamente las pastorales correspondientes a las tres dimensiones de la Evangelización, lo mismo que la familiar y juvenil en las parroquias.
  • Fomentar en las parroquias que la pastoral vocacional incluya las distintas vocaciones cristianas.
  • Promover la formación para favorecer el ecumenismo.
  • Promover la pastoral misionera como modelo de apostolado comunitario, que incluya la proyección Ad Gentes y la atención, sobre todo en la diócesis, de los grupos y zonas marginadas.
  • Mejorar la pastoral orgánica parroquial, a través de la integración de los distintos agentes de la pastoral que la conforman: presbíteros, seglares, miembros de la vida consagrada, diáconos permanentes, etc.
  • Favorecer la transparencia en la economía parroquial.
  • Formar en una sana alternancia en el desempeño de las responsabilidades en los grupos y organizaciones parroquiales.
  • Establecer una preparación próxima para los presbíteros que vayan a ser párrocos.
  • Preparar a los empleados parroquiales y mejorar sus prestaciones para que cumplan su trabajo con mayor eficiencia.
  • Tomar en cuenta en los planes parroquiales a los alejados y necesitados.
  • Promover que el párroco, los vicarios parroquiales y el consejo parroquial de pastoral, cumplan con el ministerio propio de cada uno, de acuerdo a las indicaciones del Plan Pastoral Diocesano promulgado por el propio obispo.

DISPOSICIONES:
Que los párrocos:

  • Programen su trabajo pastoral para que las parroquias sean realmente entendidas y atendidas como el espacio privilegiado de una vida realmente eclesial.
  • Que son nombrados por primera vez, reciban un curso de preparación coordinado por la Vicaría Episcopal de Pastoral.
  • Que consideren oportuna la modificación o revisión del territorio parroquial, presenten a estudio el proyecto completo, - razones pastorales, planos, etc. - al obispo y consejo presbiteral, para que éstos lo tramiten ante la comisión diocesana de parroquias.
  • Capaciten a sus empleados y les concedan las prestaciones que les corresponden.
  • Que los párrocos, los vicarios parroquiales y los diáconos asuman el plan diocesano de pastoral y lo apliquen íntegramente en sus comunidades en unión con su decanato y su zona.
  • Que la vicaría episcopal de misiones proporcione a los grupos misioneros de las parroquias, criterios pastorales que promuevan el intercambio de servicios hacia adentro y fuera de la diócesis.
  • Que los párrocos soliciten al departamento de ecumenismo su colaboración para promover en sus comunidades la conciencia ecuménica.
  • Que, conforme a lo que prescribe el Código de Derecho Canónico, en cada parroquia se establezca el consejo de asuntos económicos.
  • Que en cada parroquia se procure establecer el consejo de pastoral.


El Decanato

HECHOS DE LA REALIDAD: Logros

Los decanatos han funcionado bien, gracias a la comprensión de parte de los presbíteros sobre su bondad pastoral. Ellos han aumentado los signos de unidad, fraternidad y amistad en los decanatos.

Han servido para tener reuniones regulares y extraordinarias de convivencia: mensuales, por Pascua, navidad, o por onomástico o aniversario de vida u ordenación sacerdotal.

Se dan apoyo moral y material en alguna necesidad o proyecto personal de alguno de ellos y también se apoyan en la formación permanente.

Han favorecido la puesta en común de algunos medios, como los consejos de pastoral parroquial, programas comunes de trabajo, empleados de las diferentes parroquias, etc.

Han aumentado cursos comunes de formación en diferentes áreas: para ministros extraordinarios de la comunión, formación de equipos litúrgicos, cursos sobre familia, talleres de pastoral social, etc.

Se han suscitado soluciones y acuerdos, adquiriendo la pastoral un sentido más eclesial. Expresión de esta elcesialidad, son las asambleas decanales, en las que participan no sólo los presbíteros, sino también los laicos y los miembros de vida consagrada.

Ha sido de gran utilidad para potenciar la participación organizada de los laicos en la pastoral.

Limitaciones:
En muchos casos, erróneamente sólo se toman como reuniones de decanato, la reunión que tienen los presbíteros, lo cual afecta el esfuerzo por hacer partícipes a los laicos y miembros de la vida consagrada.

Preocupa la poca o nula participación en el proceso pastoral del decanato al que pertenecen, de parte de algunos presbíteros que no desempeñan ministerio parroquial y sólo se dedican a promover sus propias obras, movimientos, etc., sin tomar en cuenta la acción pastoral común del decanato.

Con frecuencia los canales de información en el decanato no son los más adecuados y no llega a todos los fieles el conjunto de avisos sobre cursos, disposiciones comunes, el mismo ser y quehacer del decanato.

La movilidad de los presbíteros no facilita la continuidad en el trabajo decanal, ni la formación de equipos decanales permanentes.

En algunos decanatos todavía no están constituidos los equipos de áreas pastorales, por lo que no se aprovechan los subsidios que ofrecen los diferentes secretariados.

CRITERIOS DOCTRINALES

El decanato tiene una finalidad eclesial y evangelizadora. Debe ser una unidad pastoral constituida por varias parroquias que limitan entre sí, a fin de hacer posible la coordinación e integración de la acción pastoral de un determinado territorio.

Esta unidad pastoral refleja una unidad ya existente, porque tiene en la base: una homogeneidad en las costumbres, idiosincrasia y condiciones sociales de los fieles; cierta relación geográfica e histórica en las parroquias.

El decanato es una instancia muy útil para vivir y testimoniar la comunión y participación eclesial en forma "corresponsable" por sacerdotes miembros de vida consagrada y fieles que viven en un determinado territorio de la diócesis. Esta corresponsabilidad está al servicio de la misión de la Iglesia diocesana, y por tanto, ha de vivirse en plena comunión con el obispo.

El decanato es cauce, para:
  • Experimentar la comunión eclesial, aspirando a visibilizar la triple comunión de bienes, vida y oración.
  • Vivir el encuentro y la fraternidad.
  • Favorecer la oración común y la vida religiosa.
  • Tomar mejor conciencia de la misión evangelizadora en un lugar concreto.
  • Realizar una necesaria programación pastoral de conjunto en la que se integren todos los agentes de pastoral: sacerdotes, miembros de la vida consagrada y fieles.
  • Realizar el seguimiento y coordinación de programas pastorales.
  • Facilitar la formación permanente de los agentes de pastoral.

Así mismo, se pueden señalar tres grandes líneas de respuesta que desde el nivel de decanato puede darse:
Pastoral: porque hace más fácil y concreto el estudio, la participación coordinación y seguimiento de las actividades pastorales. "Sólo una acción pastoral comunitaria, conjunta e integrada, podrá dar resultados positivos…"
Sociológica: porque la unidad de recursos en el decanato, permitirá dar mejor respuesta a necesidades de grupos homogéneos o de comunidades humanas particulares.
Teológica: porque ayuda a la superación de concepciones cerradas de Iglesia, haciendo sentir la pertenencia y participación de la vida de la arquidiócesis, facilitando la encarnación de las líneas de acción pastoral diocesanas.

Las directrices que un decanato asuma en su acción pastoral, no deben ser vistas como imposición arbitraria o como directivas opcionales, sino como el compromiso responsablemente aceptado, cuyo cumplimiento es exigible como signo de unidad pastoral derivada de la comunión eclesial.


LÍNEAS PASTORALES

  • Promover constantemente las herramientas que garanticen la operatividad del decanato.
  • Garantizar la información y formación de todos los agentes de pastoral: laicos, miembros de la vida consagrada y participantes del ministerio ordenado, sobre el ser y quehacer del decanato y sus exigencias.
  • Actualizar o crear los instrumentos que permitan aprovechar el potencial evangelizador del decanato: convergencia de recursos, respuestas solidarias a necesidades comunes, testimonio de responsabilidad.
  • Hacer operativos los equipos decanales, para que el decanato sea cada vez más un polo dinamizador de la pastoral.
  • Difundir los criterios generales y una normatividad del plan diocesano en el decanato, para promover su aplicación en las parroquias.
  • Enriquecer la vitalidad del decanato con la adecuada inserción e interrelación de las distintas manifestaciones de vida consagrada en la acción pastoral.
  • Buscar en corresponsabilidad pastoral el que se favorezca a las parroquias más necesitadas del decanato.
  • Preparar con anterioridad al nombramiento para el desempeño de su oficio a los presbíteros a quienes se encomienda el cargo de decano.
  • Garantizar que en las reuniones de decanato estén presente los diferentes agentes de pastoral: presbíteros, laicos y miembros de la vida consagrada.

DISPOSICIONES

  • Que en todos los niveles se promuevan la comprensión de las estructuras pastorales y la adopción de las actitudes eclesiales de comunión y participación.
  • Que los párrocos, coordinados por el decano, proporcionen a los miembros de los equipos decanales la formación adecuada en orden a constituir una red de comunión fraterna y de solidaridad eficaz entre sí.
  • Que los decanos y los vicarios episcopales de zona, en colaboración con la vicaría episcopal de pastoral; evalúen periódicamente el funcionamiento de los decanatos.
  • Que la vicaría episcopal de pastoral, con el apoyo de las instancias debidas, proporcione a quienes son nombrados decanos la información y orientación requeridas para el eficaz desempeño de su oficio.
  • Que en cada decanato se establezca, con el apoyo de la vicaría episcopal de pastoral, la comisión decanal de pastoral orgánica.
  • Que los vicarios episcopales de zona asuman su labor coordinadora de los decanos correspondientes.
  • Que las reuniones eclesiales de decanato sea, al menos dos veces al año, con presencia efectiva de laicos y miembros de la vida consagrada.

Las Zonas Pastorales

HECHOS DE LA REALIDAD: Logros

Los vicarios episcopales han cooperado en beneficio de la pastoral diocesana a través de la presencia representativa de los vicarios episcopales, en la vida de las comunidades parroquiales, en los momentos en que él no puede asistir: tomas de posesión de nuevos párrocos, administración del sacramento de la confirmación, fiestas patronales y momentos especiales de la comunidad parroquial.

En la animación e impulso de la pastoral orgánica diocesana: promoviendo y adaptando a la realidad de la zona los planes, iniciativas y orientaciones de carácter diocesano y promoviendo la activa participación en los eventos generales de la diócesis.

En la animación presbiteral: tomando en cuenta a la Comisión del Clero: colaboración en la formación permanente, promoviendo la participación en las reuniones periódicas y la organización de seminarios, semanas de estudio y convivencia, retiros y ejercicios espirituales, etc.

En el servicio a las parroquias y fieles: a través de la atención a los fieles en distintas necesidades y en asuntos que rebasan la jurisdicción parroquial, sean administrativos o de orden personal de repercusión pastoral, etc.

Se ha tenido un notorio avance en nuestra diócesis al mirar al vicario episcopal como representante del obispo y como encargados de incrementar la corresponsabilidad entre los presbíteros.

Se ha pretendido que haya continuidad que se ha buscado entre los vicarios salientes y los entrantes, así como en tomar en cuenta a los presbíteros religiosos para que colaboren como vicarios episcopales.

La cercanía y el apoyo del vicario episcopal a los laicos, y la operatividad pastoral que se brinda a partir de las zonas pastorales, en beneficio de la distribución pastoral.

Limitaciones:
La limitación más grave se ubica en el no tener mayor disponibilidad para desarrollar su función de animación y coordinación de esta estructura eclesial. Existen algunas actitudes de individualismo: indiferencia de algunos presbíteros para las acciones comunes de pastoral, no dar seguimiento a los acuerdos de las reuniones y asambleas.

La configuración geográfica de algunas zonas no favorece la interrelación y comunicación de los fieles. Esto dificulta, en ocasiones, la participación en momentos de encuentros zonales, retiros y cursos.

La no participación de algunos miembros de vida consagrada en la pastoral de la zona.
El poco compromiso de los laicos y su poca asistencia a las reuniones de zona, el desconocimiento de los presbíteros y parroquias que configuran la zona pastoral.

En las zonas pastorales no se han integrado los equipos eclesiales de pastoral y las reuniones pastorales de zona que deberían de ser al menos dos al año.

En la mayoría de las zonas pastorales, todavía falta la implementación formal de una oficina administrativa en la que se pueda atender las necesidades pastorales de la zona, así como llevar un archivo de la acción pastoral de la zona: registro de dispensas, delegaciones especiales, corrección de actas, etc.

CRITERIOS DOCTRINALES

Por zona pastoral se entiende aquí un conjunto humano en un territorio bien definido que forma una comunidad particular relativamente autónoma en su desarrollo y que exige una acción pastoral distinta .

La zona pastoral es una respuesta a las exigencias de la realidad para resolver los problemas de unidad y eficacia pastoral.

La zona debe revitalizar los decanatos e iluminar su acción, sobre todo al tratar de la pastoral específica. Se deben hacer más efectivos, más que en cualquier parte, los principios de corresponsabilidad y subsidiaridad.

El Código de Derecho Canónico habla de tres categorías de vicario episcopal:
Territorial: para una parte determinada de la diócesis.
Sectorial: para ciertos asuntos.
Personal: fieles de un rito determinado o un grupo de personas.

De los tres poderes que tiene el obispo: - legislativo, ejecutivo y judicial - el vicario episcopal de zona sólo participa del ejecutivo en la zona asignada.
Estos son los rasgos que les competen como agentes de la pastoral:
Colaborador inmediato del obispo.
Coordinación de la pastoral orgánica en su zona.
Miembro de la curia pastoral.

Las misiones importantes del vicario episcopal son:
  • Favorecer una pastoral más adaptada a la realidad sociocultural y religiosa de su territorio
  • Aplicar en su zona los planes y programas diocesanos.
  • Fomentar una mayor conciencia de Iglesia diocesana.
  • Promover y potenciar cauces de corresponsabilidad y comunión entre personas, parroquias, decanatos, comunidades y movimientos.
  • Convocar y presidir la asamblea eucarística en nombre del obispo.
  • Preocuparse de la situación humana, espiritual y apostólica de los sacerdotes.
  • Impulsar su formación permanente, acompañarlos en momentos de dificultad.


"Para servir a la unidad, que es uno de los valores supremos de la Iglesia de Jesús y para llegar a una auténtica pastoral de la sociedad que reclama una acción pastoral de conjunto, EREGIMOS EN NUESTRA ARQUIDIÓCESIS DE MONTERREY LAS ZONAS PASTORALES, Y AL FRENTE DE ELLAS, PONEMOS A UN PRESBÍTERO CON EL CARGO DE VICARIO EPISCOPAL" .

LÍNEAS PASTORALES

  • Procurar que sea conocido y asimilado por la entera comunidad eclesial la razón de ser de la zona pastoral y del ser y quehacer del vicario episcopal de zona.
  • Buscar que el vicario episcopal cuente con el tiempo y los apoyos necesarios para el desempeño prioritario de su ministerio.
  • Reforzar en los agentes de pastoral de cada zona la comprensión de la pastoral orgánica para facilitar la expresión de unidad eclesial en el trabajo en común entre miembros de vida consagrada, laicos y ministerio ordenado.
  • Procurar que la planeación pastoral de la zona se de en la debida sincronía con los secretariados, departamentos y decanatos.
  • Poner especial atención a la creación, y después a su seguimiento, de los medios que permitan impulsar y realizar la acción pastoral de la zona, como son la comisión pastoral orgánica, los equipos, las asambleas, etc.
  • Buscar que los criterios pastorales que sustentan el quehacer pastoral de la zona, sean cada día más comunes al interior de la misma, de manera que se refleje la unidad pastoral como distintiva de la zona.
  • Tomar en cuenta las circunstancias especiales que rodean a las zonas foráneas para la promoción y apoyo de su acción pastoral.
  • Implementar una oficina y crear un archivo del trabajo pastoral de las zonas.

DISPOSICIONES

Que el vicario episcopal se mantenga en comunión con su obispo.
Que en cada zona:
  • Se establezca, con el apoyo de la vicaría episcopal de pastoral, la comisión de pastoral orgánica.
  • En continuidad con el espíritu de la norma anterior, las mencionadas comisiones busquen que cada día se comprenda y asimile la doctrina y el espíritu de la pastoral orgánica entre todos los agentes de la pastoral.
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