Domingo 19 de Diciembre de 2004 _________Pbro. Rogelio Narváez Martínez

ORATORIOS, DORMITORIOS Y SANTUARIOS.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.                                     

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con nosotros.

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.

Momento 2

Momento 3

1.-  Muy queridos amigos:                            

Les invito para que salgan de su oratorio y de su dormitorio, y yo por mi parte saldré del rincón del Santuario en el que estoy ubicado, para que de esta manera hagamos un recorrido juntos hacia los lugares que le agradan a Dios.

2.-     ¿Sabes? ¿No sé si te habrás dado cuenta? La celebración del nacimiento del Señor Jesucristo se va acercando vertiginosamente, tanto en nuestro año litúrgico así como en nuestra vida eclesial, familiar y personal. No, ¡espero que me entiendas! No se trata de aprender o recuperar un dato más para nuestra ciencia sino de generar una actitud en nuestra conciencia... Se aproxima la Navidad, ¡Dios se encuentra buscando un hogar para poder nacer!

Y acontece que esa búsqueda de Dios se encuentra súbitamente en el horizonte de la historia con una búsqueda que el hombre también realiza. El ser humano anda en búsqueda de Dios para así ofrecerle un espacio físico dentro de su ámbito existencial,... mientras que Dios anda buscando el único lugar del que ha querido tener necesidad: un espacio en el corazón del ser humano.

3.-     Y así, es como acontece la continuación del inicio en una historia de lo insospechable y, por lo tanto, una historia de lo imprevisible: el Mensajero Divino había encontrado a una Virgen en su oratorio y le solicitó su participación en esta trama de una historia del amor divino, ella ha quedado en cinta y ahora lleva en su vientre al Dios que hace posible lo imposible,... era la primera escena de una historia que apenas se estaba iniciando...

Y ahora, el mensajero divino tiene otra tarea especial: explicarle a un hombre justo lo que ha acontecido, allí en donde el hombre y Dios se encuentran cara a cara: en el secreto de una oración que se ha efectuado en el silencio de la habitación del corazón humano de su esposa virginal;... habrá que decirle ahora las cosas con claridad, puesto que este hombre casto piensa dejar sus respuestas en el espacio secreto de una interrogante, sin sacar deducciones ni generar acciones humanas que pudieran dañar a aquella que él tanto ama.

...Tal pareciera que éste angel es un especialista en esas habitaciones que humanamente son inviolables y en esas situaciones que en lo humano son inexplicables,... tal parece que este ángel se ha graduado con honores para hablar en las moradas de la secresía y del silencio y para iluminar los entendimientos con la lámpara de la fe.

4.-     El Ángel que había estado discretamente en el oratorio de Nazareth dialogando con la Virgen, y que ya antes había hablado a Zacarías desde el rincón más sagrado del Santuario, ahora ha llegado puntual y sigilosamente a la habitación del sueño de un descendiente de David para explicarle un misterio que trascenderá en la vida de estos esposos, y en la vida de todos los hombres.

El Ángel necesita notificarle a este insigne miembro del tronco de Jesé un mensaje sumamente especial sobre aquello que sus ojos contemplan y de lo que la razón no encuentra explicaciones: En la circulación vital de las arterias de un corazón humano que ha empezado a palpitar se ha vivenciado desde el primer momento del existir el raudo recorrido de una sangre que puede y debe decirse divina y que tiene sed de donación,... decirle que en un corazón divino que ha sido gestado y que palpita en el vientre materno y virginal de su esposa se ha experimentado la humana sed de  trascendencia.

Y allí empieza la historia, o mejor dicho,... allí continúa la verdadera historia, la única y la más grande historia,... una historia humana que se convierte en historia divina, una historia cronológica que se convierte en historia de salvación.

5.-     La historia cristiana, que es historia humana y divina, se ha iniciado en el don de Dios y en el don del hombre: en una donación que es simultáneamente apertura, tanto en el Dios que nos ama como en unos esposos bondadosos que experimentarán la paternidad de forma distinta, aunque igualmente digna: la biológica y la adoptiva, y que les exigirá a ambos la renuncia total y la disposición absoluta.

El pariente Zacarías ya había experimentado la llegada del Angel divino al  espacio más especial de su propia intimidad, y esto le había hecho renunciar a la propia historia en su descendencia, “Juan” debe llamarse el hijo de Zacarías aunque ningún pariente haya tenido ese nombre... En Dios surge una historia totalmente nueva.                                               

La Virgen María en su Anunciación contempló la llegada del mensajero divino que le ha hecho renunciar al hecho de pensar en términos de las solas posibilidades humanas, y entonces se confía plenamente a la obra del Espíritu Santo. Es la entrega de amor a un Amor que supera la comprensión, y los medios de los hombres.

San José vive ahora su propia Anunciación también tendrá necesidad de renunciar a razonar en términos de tradiciones y derechos sancionados y posibilitados por una Ley que ignora el amor que él experimenta por esta joven,... y así será como también él renunciará a resolver esta situación delicada mediante valoraciones humanas, para entrar en un proyecto misterioso de Dios,... tal y como ya lo había hecho su esposa.

En san José, un nuevo Abraham ha surgido para dar nacimiento a un nuevo pueblo,... Si el primer Abraham renunció a su parentela y con ello a su ascendencia, el nuevo Abraham ha renunciado a su descendencia para ingresar al mundo de una fe que posibilita lo imposible. San José también tendrá que ir a una tierra extranjera para proteger al hijo de la promesa, al verdadero Isaac,... y será entonces cuando comprendamos que a san José se le ha pedido hacer las veces aquí en la tierra del Verdadero Abraham, el verdadero Padre para todos los pueblos.

6.-     Ambos, la Virgen María y el señor San José han sido visitados por el mensajero divino y han renunciado a su propio programa de vida familiar, para acoger sin reservas el proyecto y la promesa de Dios.

Y acontece que, hoy mismo, es esta la invitación que se nos hace de parte de Dios: que renunciemos a nuestro propio proyecto para que nos abramos a su proyecto.

Y, es que, así es el hombre que confía en Dios: capaz de renunciar a su futuro con tal de abrirse a un proyecto de eternidad,... sólo así nuestra historia personal se convierte en nuestra historia de la salvación.

7.-     ¡Bueno!, ya es tiempo de que regresemos al oratorio y al dormitorio de nuestra propia vida,... y al Santuario en el que yo sirvo no como sacerdote de un culto antiguo sino del culto eterno,... y nuestra tarea no es otra sino que, contra todos nuestros preparativos, entendamos que Dios no anda buscando precisamente una casa, y que ni siquiera tiene necesidad de ella... y quizá esto deba quitarnos el sueño en el secreto de nuestro dormitorio, interrumpir todas nuestras oraciones en el espacio de nuestro oratorio, y dejar mudos a muchos nuevos Zacarías que nos hemos arrutinado en un ministerio que debería exigirnos apertura a un Dios que se escapa de nuestros esquemas.                                                                                           

8.-     Dios anda en búsqueda no de una casa sino de un hogar, y lo ha encontrado en la ciudad de Nazaret, en el interior de una modesta habitación...

La plenitud de la historia se ha dado inicio en el corazón dispuesto de María de Nazaret y en el corazón noble de san José... será precisamente allí, en el corazón de la Virgen, en donde Dios se encontrará con un espacio digno para plantar su tienda entre nosotros,... y será en el corazón de san José donde hallará la habitación más digna en esa majestuosa Casa de David, para así cumplir con la promesa hecha desde antiguo.

La Virgen María le está ofreciendo ese único espacio del que Él ha querido tener necesidad: su cuerpo, su persona, su corazón, su vida,... todo su ser. San José le ofrece otro espacio único: una ascendencia al renunciar él a su propia descendencia, una paternidad humana para el Hijo de Dios aunque con ello él renuncie a un hijo biológico.

Dios va mucho más allá de los planes que tiene el hombre,...

9.-     Resulta que Dios ha elegido un hogar cálido en el seno de una familia sencilla que vive cotidianamente del fruto del trabajo, aún y cuando esta familia tenga que vivir itinerante y en medio de peligros los siguientes años en que se encarnó el Hijo Eterno del Padre, y que Dios tuvo a bien plantar su tienda entre nosotros.

Nazaret, Belén, el desierto, Egipto, y todos esos lugares que están en el camino, serán el espacio en donde esta familia que Dios ha escogido ha tenido que poner su residencia, y en donde se pasarán los siguientes años después de que Dios quiso poner su morada entre nosotros.

Este contraste tan expresivo ilumina la diferencia entre los caminos de Dios y los caminos de los hombres, entre las grandezas humanas y la grandeza de Dios. Nuestra tentación como creyentes ha sido y será siempre la de tomar como norma de comportamiento y como signo de grandeza lo que corresponde a las miras de este mundo, y el olvidarnos de pensar conforme a los criterios de Dios.

10.-     ¿No lo quieres creer? Entonces revisa qué has hecho con el Adviento. La Navidad la celebraremos dentro de seis días. ¿Cómo te has preparado para el nacimiento del Salvador?

La lección en esta historia que el Angel le explica a san José y que el santo varón acepta es demasiado transparente: no hay que confundir las promesas de Dios con las previsiones y las esperas de los hombres.

Dios anda buscando para nacer no una hermosa casa sino un verdadero hogar. ¿Tienes uno para brindarle?

¡Ojalá que el ángel divino nos haga salir de nuestros oratorios, dormitorios y santuarios para que emprendamos el camino hacia un Belén que puede transformar nuestro Nazareth!


 

LA NAVIDAD NO ES UNA FECHA SINO UN INICIO.

“Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo.

1.- Muy queridos amigos:                                                                                           

Acerca de la Navidad Cristiana que en esta semana celebraremos pareciera ser que todo mundo tenemos una opinión cualificada. Todos hablamos de tal manera que parecemos eruditos expertos sobre este difícil tema que encierra uno de los tres grandes misterios de la vida cristiana.

Podríamos decir que al escuchar tantos y tantos consejos, programas, opiniones y debates en la radio, la prensa y en la televisión se podrían distinguir seis tipos de Navidades.

No es que haya varias expresiones de una realidad tan sagrada, lo que pasa es que son cada vez más los que se han apropiado de este misterio divino.

2.-     Por un lado aparecemos los que vivimos una Navidad llamémosle Folklórica. Se trata de aquellos que pugnamos por los villancicos, que coleccionamos y exhibimos nacimientos, que hacemos exposiciones de las piñatas a lo largo de la historia, que tenemos un verdadero museo con diferentes imágenes o pinturas del nacimiento del Salvador Divino. Entre los folklóricos estamos aquellos que tenemos colección de discos antiguos con cánticos de Navidad... y que hasta los presumimos.

Hay otros que vivimos la Navidad emotiva: aquellos que nos recreamos en los recuerdos. Aquellos que vivimos de las imágenes del pasado, o que sensibilizados pasajeramente aprovechamos este tiempo para hacer una obra de misericordia tratando de compensar un año vivido en el más absoluto egoísmo.

Otros, parece ser que cada vez más personas, vivimos la Navidad de los snobistas. Se trata de nuevas formas de evadir la vida cristiana copiando modelos ajenos a nuestra propia vida y nuestra cultura. Es lamentable que, en algunos círculos, se planee vivir una Navidad lejos de la propia familia, se piensa en una playa, en un crucero, en un salón de eventos, en un elegante hotel o en un restaurant. En otros círculos se piensa en un rodeo, en una diskoteque, en un “antro” como hoy se les llama a las cantinas,... y se vive el misterio de Dios en la  embriaguez transpirando humores etílicos. La Navidad ha dejado de ser cristiana, o mejor dicho, parece ser que un gran sector de nuestra sociedad ha dejado de ser cristiano.

Otros vivimos la Navidad de los intelectuales: se trata de aquellos que vivimos en el discurso y en las discusiones, proponemos un análisis y una comparación entre las religiones. Solicitamos que se consideren los estudios sobre la sociología y la religiosidad del judaísmo contemporáneo a nuestro Señor y sus propuestas actuales en torno al nacimiento de Jesucristo. Se trata de aquellos que perdemos nuestra vida discutiendo en nuestros pizarrones inteligentes sobre el análisis filológico de la Palabra Katalyma. Proponemos una crítica textual y un análisis pragmaliguístíco sobre el Evangelio de san Lucas,... y la noche santa nos vamos a dormir sin ofrecer ni recibir un solo abrazo.  

No nos puede faltar la Navidad de los consumistas. Se trata de aquellos que hemos convertido esta fiesta en un pujante mercado. Todos los detalles son cuidados o son inventados. Nuevas necesidades se están implementando cada año. En este mercado todo se vende con motivos navideños: servilletas, tenedores, manteles, ropa, toallas,... Un sinfín de cosas llenan nuestra largas listas de adquisiciones: la cena, el árbol, la sidra o el vino, la corona, las luces, la bota, la chimenea, la piñata, los regalos, la contratación del santoclós...  

3.-     Finalmente, y este es nuestro propósito, tenemos que considerar el rostro de la verdadera Navidad, llamémosle la Navidad cristiana.

El Misterio de la Navidad es la celebración del nacimiento temporal del Hijo Eterno del Padre. Se trata de la manifestación visible en la historia, de Aquel que es la Palabra, y que ha venido a todos nosotros desde ese momento precioso de la Anunciación del Arcángel Gabriel y de la Concepción Virginal en María Santísima, por obra y gracia del Espíritu Santo, tal y como se lo ha explicado el Ángel a san José.  

La Navidad es el misterio de la presencia de Dios hecho hombre en nuestro mundo. La Vida del Hijo del Padre Eterno será un hacer presente el amor de Dios en medio de las condiciones humanas concretas de su tiempo, de su espacio y de su gente. Allí vivía Dios en su plenitud.

La celebración de la fiesta de la Navidad es para cada uno de nosotros la renovación gozosa del misterio del Nacimiento del Hijo de Dios en el Mundo, en su Iglesia y en cada uno de los Bautizados.

La alegría de estas fiestas debe ser manifiesta, y es que celebramos la real y verdadera presencia de Dios en este mundo, en su nacimiento, lo cual nos aseguró para siempre la confianza de que Dios no es un sueño del hombre  ni mucho menos una pasión inútil.

Con la Navidad, se ha iniciado la búsqueda definitiva y apasionante de Dios. Ya no se trata del hombre que busca a Dios sino del Dios que anda en búsqueda del hombre, del Dios que no se ha resignado a la lejanía.

Si el pecado y la perdición de la humanidad habían tenido su consistencia en la pretensión del querer “ser como dioses”, ahora Dios les está ofreciendo la salvación a todos los hombres, precisamente al querer Dios hacerse hombre, como cada uno de nosotros. En la Navidad Dios se convierte en el Emmanuel, el “Dios con nosotros”.

4.-     No obstante, todo lo anteriormente referido, quisiera cuestionarte y cuestionarme en este momento... ¿Qué es lo que celebramos en la Navidad: una fecha o el inicio de una historia?

Hoy se libran discusiones sin sentido, en los areópagos de la modernidad, de parte de aquellos que intelectualizan la Navidad y hasta en algunos que nos profesamos cristianos: que si esta fecha es la histórica o que si fue en otra, que si el apacentamiento nocturno de los rebaños de parte de aquellos pastores exigiría que la Navidad se ubicara en otros meses mucho menos fríos, que si se toma en cuenta el registro histórico de los censos romanos, que si consideramos los Ciclos Litúrgicos del servicio en el Templo cuando Zacarías y el clan o la familia a la que pertenecía, estaban programados para ejercer el culto sagrado...

Hablando de fechas o de calendarios, todos podemos disentir, ya que existen varias formas, por no decir muchas, de computar el tiempo aún en nuestro naciente siglo XXI. Bastaría solamente que pensáramos en la realidad del Oriente y la del Occidente.

El mismo concepto de tiempo es tan  variado: podemos decir que existe el tiempo cronológico, el psicológico, el biológico, el historiológico o historiográfico, el kairós como tiempo de salvación, el tiempo litúrgico...

Las discusiones pueden continuar en el laberinto conceptual de aquellos que se sienten sabios y entendidos. Y tendría que decirte que, en lo personal, a mí no me importa la fecha, me importa que el Hijo de Dios nos ha nacido... Si fue en Diciembre o en Abril,... ¡es lo de menos!

5.-     Y es que la Navidad no es en realidad una fecha, sino que debe ser ante todo y sobre todo un inicio. La Navidad es el inicio de toda la historia para nosotros los cristianos. Se trata del vértice del tiempo de la salvación para todos los hombres.

Esta Navidad del 2004 debiera ser también el inicio de una historia nueva en tu vida y en mi vida. De no ser así, seguirá siendo una simple fecha en el calendario de nuestra existencia.

¿Qué es la Navidad? ¿Una fecha o el inicio de una historia nueva?

Nuestra vida se entreteje de fechas y de historias. Las historias tienen sentido en torno al día en que se les dio inicio. Y las fechas tienen sentido en cuanto que una nueva historia ha empezado o se ha transformado.

Una fecha por sí misma no tiene sentido, es un dato frío, un número, una forma de organizar, se trata de una convencionalidad. Una fecha tendrá siempre su importancia por la historia del día siguiente, por lo que se inicia.

¡Fíjate! Como algunos nos vamos acordando perfectamente de las fechas, pero nos olvidamos de la historia que se inició en ese día del calendario. Con la fecha se ponen en orden las cosas. El inicio, por el contrario, debiera poner en orden nuestra vida.

Refiriéndonos solamente a una fecha, decimos con ello lo que ha ocurrido. Pero colocándonos en la perspectiva de un inicio, debemos ser conscientes de aquello que ha nacido para nosotros.

6.-     La Navidad interpretada como una simple fecha es algo tan antiguo y que puede ser tan poco atractivo, aunque nos afanemos por hacer cosas nuevas. De lo anterior, se desprende el que algunos, en los días más santos de nuestra vida, estén viviendo en inhumanas soledades y en terribles amarguras.

Viviéndola como inicio, la Navidad aparece de verdad por lo que es: la más grande “buena nueva” que ha escuchado el hombre sobre la tierra; el anuncio de un evangelio; la “noticia nueva” que se nos ha traído al mundo.

Dios nos invita para que revisemos no las fechas sino las historias. Hoy debemos pensar no en las celebraciones sino que debemos escrutar el significado de estas celebraciones.

¿La Navidad es para mi persona una fecha o realmente significa mi historia propia y verdaderamente cristiana, significa el inicio de la auténtica historia de la humanidad?

7.-     El acontecimiento de la Navidad tiene, sin lugar a dudas, su importancia en el magnifico acontecimiento del nacimiento del Señor, se trata del Dios que se hizo hombre. En la Navidad ha aparecido el Misterio de la Salvación para todos los hombres.

El festejo de la Navidad tiene su grandeza en cuanto que Dios pueda provocar un verdadero cambio en nuestra vida.

Yo mismo debo ser capaz de quitar los odios, los resentimientos, las iras y la soberbia. Soy yo quien debo ofrecerle la palabra amable a todo aquel que me rodea, la sonrisa amigable a los tristes y la mano generosa a quien lo solicite.

Si cada día puede ser un nuevo inicio del resto de nuestros días. ¡Cuánto más debiera ser para nosotros un día tan especial, como lo es la celebración de la Navidad Cristiana!

8.-     La verdadera Navidad empieza un día después, es decir, “el día 26 de Diciembre”. Será ese día cuando sabremos si esta Navidad fue solamente una fecha o realmente ha sido el inicio de una historia nueva en mi vida cristiana. ¡Sería muy triste el constatar al día siguiente, que la verdadera Navidad no ha dado inicio en mi vida!


NACIMIENTO DEL DIOS CERCANO.

José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.                                                                           

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados

1.-  Muy queridos amigos:

Podemos decir que la Navidad prácticamente ha llegado y, quizá casi todos nosotros nos estemos ufanando de que al parecer no nos falta nada, o nos falta muy poco, de todo aquello que tenemos que preparar. Sin embargo, resulta lamentable el constatar que si bien no nos falta nada, es muy posible que nos esté faltando Alguien. Lo más entristecedor es el encontrarnos con que es Dios quien está faltando en nuestra casa y en nuestra vida.

Nos preocupamos tanto por lo material que no nos ocupamos de lo esencial

Hoy, quiero invitarte para que releas el Evangelio, y constatemos que en esas líneas evangélicas nos encontramos con la ternura, con las evocaciones dulces y con los suaves pensamientos.

2.-     Y, no obstante, en este texto nos encontraremos también con el cuestionamiento, y la molestia que se genera de la autorevisión, que está más allá de un necio sentimentalismo.  

Y es que Dios condena una Navidad hinchada de retórica, llena de papeles multicolores y de conmociones baratas.

A Dios parece no agradarle nuestra propuesta de Navidad, poco o nada cristiana, cursi y muchas veces ficticia. Le hemos inyectado toneladas de sentimentalismos, de folklore, de pacotilla variada y de muy mal gusto. La Navidad parece ser más un pretexto que una celebración cristiana.

Francamente, hemos deshecho la Navidad. Hemos saboteado su sencillez. Nuestra rica Navidad se ha impuesto y ha empobrecido a la Navidad verdadera.

La fiesta de la Navidad nos recuerda que a Dios le agrada la sencillez, y esto lo meditábamos desde hace dos domingos cuando contemplábamos el semblante de san Juan el Bautista, y lo podemos constatar este cuarto domingo de Adviento, en que san Mateo nos permite acordarnos de san José estrechamente ligado a la Virgen Santa, su esposa.

Sin embargo, la sencillez de Dios no es comprendida por el hombre. El padre José Luis Martín Descalzo lo dice con  una bella y poética soltura:

El mundo no comprendía

Que Dios fuera tan sencillo

Y corrió con sus guirnaldas,

Sus diademas, sus anillos,

A camuflar a este Dios

Que sólo quería ser niño.

Belén, Belén era un gran escándalo

Que ponía al hombre en ridículo.

Si Dios se hubiera encarnado

En un notario, en un químico,

Un carabinero, un buzo,

Un almirante, un obispo,

Un guardia o un farmacéutico,

El mundo habría comprendido.

¿Más cómo reconocer

en un bebé al Infinito?

Así, si todas las puertas

Se cerraron cuando Él vino

Y si la historia acabó

Con un final menos digno,

La culpa, la culpa la tuvo el cielo

Por andar con acertijos.

 

3.-     Cristo nace en un establo, y no en un Belén de chocolate o de luces intermitentes. Pero su nacimiento es solamente el prólogo de una vida que fue abnegada por la entrega a los demás a lo largo de su existencia hasta la donación total, vacío de sí mismo, en el árbol de la cruz.

Contemplar al Señor Jesús en Belén debe llevarnos al aprendizaje del estilo de vida de quien ha elegido ser niño y que nos enseña que el ingreso al Reino pasa inequívocamente por el camino de la infancia, del querer ser niños. Es por ello que, en primer lugar, al mirar el Pesebre debemos pensar sí realmente vivimos la infancia espiritual, nuestro abandono filial.

Otro aspecto digno de meditarse, a la luz del nacimiento de Jesús en Belén, es el realismo incuestionable de su humanidad. El Hijo de Dios se hizo hombre en verdad, esto contra cualquier doctrina de ayer y de hoy que pretenda hacernos pensar que Jesucristo se disfrazó de hombre, sin que llegara a experimentar el sabor agridulce de una auténtica naturaleza humana, como la tuya y como la mía.

El entronque real del Hijo de Dios con nuestra humanidad nos obliga a pensar en el interés que Dios tiene en el hombre, lo cual nos debe llevar a secundarlo, todos nosotros que llevamos el dulce apellido de cristianos.

Así mismo, el nacimiento temporal del Hijo de Dios nos lleva a ser más y mejores hombres, ya que Jesús es el modelo humano, al constituirse por derecho propio en el único ejemplar de la raza humana sin pecado y ser el máximo revelador de la plena dimensión religiosa del hombre.

Jesucristo ha venido a traernos la perfección de la plenitud de la revelación. El cristianismo no está destinado a coronar las insuficiencias de las antiguas religiones dándoles el toque que les faltaba. Jesucristo no viene a terminar edificios inacabados, sino que ha venido a construir un nuevo Templo del Espíritu Santo. Las piedras que utiliza somos los mismos hombres purificados con su nacimiento.

4.-     Y se preguntarán ustedes, después de que les he estado mareando con tantas palabras. ¿Cuál es nuestro papel en una verdadera Navidad cristiana?

En el concierto de la actualidad, en la común lucha por una humanidad mejor, el cristianismo debe tener una aportación específica: ofrecer un humanismo del amor y de la trascendencia, nuestra contribución se sitúa en la línea de la máxima exigencia y del ideal. Este es el factor cristiano: amor y trascendencia. Nuestro peligro será la perdida del realismo en la desconexión que nos lleva a ser simplemente unos ilusos idealistas.

Navidad quiere decir precisamente esto: una sonrisa divina se ha posado sobre nuestras miserias, que constituye el motivo más fundado de esperanza y es indicio de una posibilidad nueva ofrecida a todos por la paciencia de Dios.

Dios no nos muestra un rostro airado, ni la cara regada por las lágrimas de la desilusión, sino que nos ofrece un don de paz ofrecido por Áquel que es el más fuerte y que, resultando victorioso a través del amor, puede dictar las condiciones de paz. Es más, Él pone una sola condición: dejarse amar.

5.-     Querido amigo:

Muchos usamos, durante este tiempo santo, el mecanismo de la compensación. Al sentirnos mal a causa de nuestras muchas deficiencias durante el año que casi estamos por terminar, empezamos a compensar nuestras carencias y ausencias con atenciones, regalos..., momentáneos y fugaces.

Navidad no es tiempo de compensar, sino de revisar, de convertirnos y empezar a hacer lo que tenemos que hacer.

Debemos cuidar que nuestros regalos no sean compensaciones de lo que en justicia debimos haber hecho durante todo el año.

6.- Se preguntarán ustedes: ¿Y Quién está necesitado del amor cristiano? Eduardo Galeano escribe en el Libro de los abrazos la siguiente anécdota:

 “Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua. En vísperas de la Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar. Hizo un última recorrida por las salas, viendo si estaba todo en orden; y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos como de nube: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba sólo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso. Fernando se acercó, y el niño le rozó con la mano: “Vos decidle a...” –susurró el niño- “Vos, decidle a alguien que yo estoy aquí.”

Ese niño está enfermo, está marcado por la muerte; peor aún, está solo. Completamente solo. Y es Nochebuena, y él lo sabe. Nota las primeras sombras que anuncian el comienzo de la noche sagrada. En esto, oye pasos en el pasillo y ha salido con la esperanza de encontrar compañía en la fiesta de todos. Es tímido y delicado y no quiere molestar a nadie. Sólo un ligero tacto de su mano infantil, un débil murmullo, una súplica inocente. “Por favor, dígale... dígale a alguien”. “No importa a quién”. “No importa dónde”. “Basta con que le diga a alguien que yo estoy aquí. La gente aún tiene corazón y quizá vendrá. No van a dejar a un niño sólo en la noche en que nace Jesús. Solo y con la muerte en su rostro. Solo en el banquillo del hospital de niños. Solo mientras los cohetes festivos explotan en el cielo”. El niño está enfermo, y su enfermedad se llama soledad. La enfermedad de la raza humana. “Vos decidle,... decidle a alguien que yo estoy aquí, a quien sea.”

7.-     Amigos: ¡es Navidad! Y yo sé que aquel que predica de Jesús no puede ser un aguafiestas, un amargado y un cenizo, sino todo lo contrario, alguien comprometido con la fiesta de la vida, un amante de una vida que no admite ni comprende la degradación del hombre entrampado en el placer que solamente conduce a la soledad y al hastío.

No obstante, el que predica a Cristo tiene que recordar, si es preciso a gritos, dónde está la verdadera vida en medio de una sociedad opulenta pero que ha olvidado su destino y su lugar, puesto que se ha olvidado de los hombres y están olvidando que son hombres.

¡Les deseo a todos ustedes, a sus familias y demás seres queridos una Felíz y muy cristiana Navidad!

 

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