Domingo 17 de Abril de 2005_________Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx
Viernes 15 Abril / XV Aniversario Sacerdotal

PASTORES SEGÚN EL CORAZÓN DE DIOS

“En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

Jesús les propuso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

Momento 2

Momento 3

  Firmar Libro de visitas

1.- Queridos amigos: ¡Felices pascuas de resurrección!

El jueves santo del año 1992, que era a la sazón el día 16 de abril, ayer se cumplieron 13 años, el entonces y muy querido Santo Padre Juan Pablo II, citando el texto del Profeta Jeremías (3,15): “Os daré Pastores según mi corazón”, nos entregó un bellísimo documento sobre el sacerdocio ministerial, que era el fruto del trabajo realizado por la Octava Asamblea Sinodal Ordinaria de los Obispos, la cual se llevó a cabo en la ciudad de Roma del 30 de Septiembre al 27 de Octubre de 1990.

En esta exhortación post-sinodal enfatizaba la importancia del ministerio sacerdotal: “... sin sacerdotes la Iglesia no podría vivir aquella obediencia fundamental que se sitúa en el centro mismo de su existencia y de su misión en la historia, esto es, la obediencia al mandato de Jesús ”Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes” (Mt 28,19) y “Haced esto en conmemoración mía” (Lc 22,19), o sea, el mandato de anunciar el Evangelio y de renovar cada día el sacrificio de su cuerpo entregado y de su sangre derramada por la vida del mundo”.

2.- El día de hoy, en que San Juan nos presenta el texto sobre el Buen Pastor y cuando la Iglesia se dispone para que en las mociones del Espíritu Santo se elija el sucesor 265 del Pescador de Galilea, es adecuado que reflexionemos sobre los motivos por los que el Buen Pastor ha querido dejar al frente de su rebaño a hombres como san Pedro y los otros apóstoles, y así a sus sucesores el Papa y los Obispos, y como colaboradores a aquellos a quienes se nos ha confiado indignamente el Sacramento del Orden Sagrado en otros grados.

Importante será también, el no perder de vista, el cómo Jesucristo con su regreso al seno del Padre no ha querido que se termine su obra al frente de sus fieles, y es esto lo que nos puede ayudar a comprender que tampoco con la muerte de san Pedro, ni con la muerte de los otros apóstoles se puede extinguir la obra del Pastor supremo, que se sigue extendiendo en los sucesores del Pescador y del Colegio Apostólico.

El Señor quería que mientras que hubiera un ser humano sobre la faz de la tierra hubiese un hombre que le ofreciese el mensaje y el contenido mismo de la salvación que Cristo ha traído al mundo. Mientras no falte el rebaño de Cristo sobre algún lugar de este mundo no deberá faltar un hombre que pueda ser instrumento del Pastor a favor de sus ovejas.

3.- A este ejercicio eclesial, bajo la acción de la gracia de Dios, de proveerle a la grey de Cristo de sus ministros le hemos llamado Orden Sagrado. El Sacramento del Orden Sacerdotal está ordenado a la salvación de los hermanos, ya que el varón bautizado que recibe este sacramento posee una misión particular en la Iglesia, a favor de los hombres, y contribuye a la edificación del Pueblo Santo de Dios. Se trata del Sacramento, a través del cual, la misión confiada por Cristo a sus apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el final de los tiempos.

Al acto sacramental que incorpora al orden de los Obispos, de los Presbíteros y de los Diáconos se le llama ORDENACION, pues confiere un don del Espíritu Santo que permite ejercer un poder sagrado que viene de Cristo a través de su Iglesia. Se le llama también CONSAGRACION porque es un “poner aparte” y un “investir” por Cristo mismo a favor de su Iglesia.

4.- A lo largo de la rica historia de nuestra Iglesia, el ministro ordenado ha recibido diferentes denominaciones y, en cada una de ellas se manifiesta parte de la misión que se contrae al recibir la Ordenación Sacerdotal.

No obstante, el contenido y el semblante del Buen Pastor es una de las imágenes más solicitadas para hablar del sacerdocio en las obras eclesiales. Profundicemos en esta imagen sugerente del sacerdocio ministerial.

5.- Jesucristo es, sin lugar a dudas, aquel en quien la imagen bíblica del Buen Pastor alcanza su pleno sentido. El es quien conoce, ama, llama por su nombre, camina delante, carga sobre sus hombros, apacienta, y da la vida por sus ovejas.

Los apóstoles, sus sucesores que son el Papa y los Obispos, y los presbíteros, han sido puestos por el Señor para apacentar a su grey. Ellos deben practicar el pastoreo no como dominadores sino en el servicio a los demás. Se trata de Cristo mismo que quiso darnos buenos pastores para que en su nombre cuidaran de su Iglesia hasta el fin de los tiempos.

A imagen de Cristo, Buen Pastor, los Sacerdotes deben de atender a los fieles cristianos. ¿Cuáles son las cualidades de aquellos que quieren ser un Pastor Bueno a imagen de Cristo?

Para conocerlas nos bastaría leer y meditar el capítulo 10 del Evangelio de San Juan que hoy se ha iniciado: caridad sin límites, la misericordia, la comprensión, la perseverancia, el consejo, la persuasión, la autoridad, la obediencia total y delicada, el silencio discreto y la palabra oportuna, inteligencia, humildad, mansedumbre, el corazón indiviso del celibato para dedicarse a todas y cada una de las ovejas, la servicialidad, la vigilancia, la paciencia, la pobreza, la moderación, la indulgencia, la integridad...

Es tan grande y perfecto el Modelo que la impronta, es decir la imagen, debería ser lo más fiel posible al original.

6.- No debiéramos olvidar los que participamos de este sacramento, y los que en el llamado vocacional aspiran a la Ordenación Sacerdotal, que el Sacerdocio de aquel que es el Buen Pastor se ha manifestado no en una ceremonia sino en un acontecimiento: en la ofrenda de su propia vida.

Y así, el ministerio sacerdotal debería ser el recurso en el que se hace visible y operante, aquí y ahora, el amor y los cuidados de aquel que por excelencia es el Buen Pastor.

En este domingo es necesario que al abrir los labios y el corazón le pudiéramos pedir a Jesús, Buen Pastor, ¡Señor, danos muchos y muy santos sacerdotes! Y,... ¡Envíanos un Buen Pastor Universal para nuestra Iglesia!...

7.- Pero,... quisiera también en este momento pedir de una forma especial por aquellos hermanos que se encuentran recluídos en los centros de readaptación social. La razón de mi oración se ubica en el percibir en ellos uno de los sectores más importantes en el rebaño de Cristo, Buen Pastor, y con ello de la Iglesia y de todo cristiano.

En este cuarto domingo de Pascua, fiesta de Jesucristo Buen Pastor, antiguamente la Iglesia visitaba de una forma especial los centros de reclusión, viendo en el hermano encarcelado no tan sólo el rostro de las ovejas de Cristo, ¡puesto que lo son!, sino también el rostro del mismo Cristo, quien sin aceptar ningún tipo de negociaciones nos ha manifestado, que todo aquello que hagamos con ellos lo hemos hecho con Él mismo.

8.- Queridos hermanos:

Es domingo del Buen Pastor y les quiero decir, que Jesucristo piensa en los encarcelados, que no les abandona, sino que busca a la oveja que se le ha perdido momentáneamente. Que por ustedes, y por todos aquellos que un día experimentamos la inconsistencia de nuestra fragilidad, Cristo ha dejado a las ovejas buenas en un lugar seguro, para ir en nuestra búsqueda.

Les quiero recordar que Cristo conoció los separos judiciales de su tiempo, que Cristo fue acusado falsamente, que fue abandonado mientras vivía un proceso que tuvo como desenlace el más injusto de los veredictos. El decirles que Cristo estuvo preso, ¡no es un recurso de oratoria! Cristo fue tratado con altivez e injusticia por los guardianes del orden en su tiempo, y al ingresar al reclusorio fue despojado ilícitamente de sus pertenencias y fue torturado injustamente por aquellos que tenían la aplicación de la justicia en sus manos.

Jesucristo, el Buen Pastor, fue despojado de su libertad y habiendo pisado un lugar, como en el que ahora ustedes se encuentran, Él santificó cada rincón de los lugares en los que ahora ustedes experimentan la soledad.

El Señor se ha pasado las primeras horas del viernes-santo caminando de Anás a Caifás y de Herodes a Pilato, para acompañarles y sacar provecho para la historia de cada uno de ustedes. ¡No están solos!

Al que es la Verdad se le acusó de impostor, a Aquel que es Luz se le acusó de la oscuridad de la blasfemia. Al inocente se le cometió una injusticia en una sentencia manipulada por los hijos de la mentira.

9.- En Jesucristo, Buen Pastor, la Palabra se ha hecho carne, una carne vulnerable, desgarrada, mortal, pero destinada a la gloria, como la de ustedes y la mía. Dios se hizo visible, cercano e indefenso en Jesucristo.

Para nosotros los cristianos, creer en Jesús exige tomar conciencia de que se acepta como nuestro modelo: la vida de un Dios hecho hombre rechazado, perseguido y sometido a juicio, a causa del escándalo que sus palabras y acciones producen en los que han atesorado intereses. Creer en Jesús supone poner la propia confianza en la verdad del Hijo de Dios hecho hombre ejecutado, abdicado en consecuencia de los intereses que encarnan muchos de nuestros pensamientos mezquinos.

Jesucristo, Buen Pastor, se encontró ante una doble opción: o atenuaba la fuerza con la que enseñaba a sus ovejas, reduciendo la información que transmitía a los suyos, echaba, como dice el lenguaje popular, “agua en el vino”, transigía, o llevaba hasta el final la tarea a favor de su rebaño: darles el alimento de su palabra, hacer lo que tenía que hacer por resguardarlas, sabedor que tropezaría con una resistencia tal que acabaría por ser víctima de la misma, en donde el Pastor daría la vida por sus ovejas.

La fiesta del Buen Pastor es fiesta pascual, porque el Pastor tiene poder para dar la vida y para recuperarla, y esta es la historia de la Pascua.


 

 

EL PASTOR ENTRA POR LA PUERTA.

“En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”..

1.- Cuando los hombres nos hemos puesto a construir imágenes de Dios, normalmente nos suelen salir muy mal.

Algunos han pensado que Dios está sentado en un mullido sillón de nubes: ellos han querido hablar de un Dios majestuoso y referirnos al Dios omnisciente, el que lo sabe todo, pero resulta que les salió un Dios “lejano, distante”.

Otros han tenido la brillante idea de plasmar un gran ojo en medio de un triángulo para hablarnos de la omnipresencia de Dios, un Dios que está en todas partes; y el resultado ha sido un Dios detectivesco, que nos produce más miedo que confianza.

Finalmente, otros han querido corregir estas apreciaciones pensando en que una mano es la mejor expresión de la divinidad, para con ello pensar en el poder y su facultad creadora, pero pareciera que esa mano resultó ser más una mano ejecutora que una mano que acaricia a los hombres.

Jesús, que conocía muy bien el corazón del hombre y las ansiedades y necesidades que en él se producen, nos quiso dar una imagen inigualable de Dios; lo presentó,... mejor dicho se presentó a sí mismo como el Buen Pastor.

2.- Hay dos momentos en que Jesús quiso servirse de la imagen del Pastor para hablar de Dios. Cuando quiso referirse a la misericordia que brota del corazón de Dios, lo insinuó como un pastor que en medio de la noche deja a las demás ovejas y va en busca de la oveja perdida.

En otra oportunidad, que es la que nos refiere el Evangelio del día de hoy, Jesús dijo que Él era un buen pastor que conocía a todas las ovejas, y que las llamaba por su nombre.

3.- ¿Sabes? En las catacumbas de Santa Priscila, lugar al que llegaban a descansar los restos mortales de los primeros cristianos para esperar recibir allí corporalmente el regalo de la resurrección, lugar en el que los primeros cristianos utilizaban para celebrar la liturgia del cristianismo,... ¡sí!, utilizaban ese lugar a causa de la persecución a que eran sometidos pero también, porque en su martirio contemplaban el triunfo de Jesucristo, muerto y resucitado por todos los hombres;... allí en las catacumbas de Santa Priscila, en Roma, se encontró que los primeros cristianos habían grabado en las paredes la imagen de un fornido pastor, que llevaba una oveja sobre las espaldas. Así les gustó a los primeros cristianos de las catacumbas –perseguidos y marginados- imaginar y recordar a Jesús. Cada uno de ellos se sentía como esa oveja. Eran llevados sobre los hombros de Jesús y por eso se sentían muy seguros. Cuando Jesús se presentó como Buen Pastor, quiso que lo sintiéramos así: vivo, amoroso, cercano y Pastor responsable que no deja las ovejas solas en el peligro, sino que las carga sobre los hombros y las lleva a “verdes prados y aguas tranquilas”. Cuando nos lleguemos a sentir como esas ovejas sobre los hombros de Jesús, sabremos de verdad, cómo es Dios, y nuestros temores se los llevará el viento.

4.- La vida y la entrega de Cristo ha sido la expresión más pura de aquellas características que Él mismo nos propuso como descriptivas del ser y del quehacer del Buen Pastor: escuchar, conocer, seguir, dar la vida, evitar que sean arrebatadas.

Y aquí está la diferencia y la solución a nuestros problemas: Dios conoce las ovejas y ama a cada uno personalmente. Se trata de la respuesta que brota de la fe para solucionar el problema de la soledad y la ansiedad.

Las dos cualidades del Buen Pastor son el conocimiento personal íntimo de sus ovejas y ese amor único que se convierte en la voluntad de protegerlas aun a costa de su propia vida. Conocimiento y protección son las dos cualidades que Jesús reivindica para sí y que pide a todos aquellos que de una o de otra manera ejercemos el oficio de pastores en la Iglesia, aún pensando que la porción de su rebaño se circunscriba al espacio físico de tu propia casa.

El conocer no es tan sólo una pura información intelectual. El conocer engloba los conceptos de intimidad y relación personal. El conocimiento es algo íntimo, personal y profundo. Es esto lo que le lleva al Señor al conocimiento de nuestras debilidades, necesidades y buenos deseos... antes de que se los expongamos.

5.- Vivimos en esta sociedad tecnificada en la que el hombre se ha convertido en una clave, en un número, un código o en un caso.

En esta sociedad en donde los nombres ya no importan, tanto en la escuela como en el trabajo o en el hospital, debemos escuchar el mensaje de Aquel para quien seguimos y seguiremos siendo personas.

El Señor nos invita para que reconozcamos a los otros como “personas”, esto es un hecho de grandes consecuencias que nos conducirá demasiado lejos, incluso hasta el umbral de la verdad suprema. El reconocer al hombre como persona significa respetar la propia y la ajena inviolabilidad, darle un espacio a nuestra dignidad, reconocer el valor de la individualidad, respetar la interioridad de cada uno y garantizar el ejercicio de la libertad.

Cada oveja es distinta, cada una tiene cualidades y cada una tiene necesidades distintas.

Y esto nos dice tanto a todos... Somos tantos los que estamos enterados de todo, pero ni siquiera imaginamos aquello que en este momento le quita el sueño a nuestro padre, no conozco acerca de la enfermedad que aqueja a mi madre, ni siquiera te has enterado que tu hijo está pasando por momentos sumamente complicados.

Hoy el hombre se ha alegrado de descubrir rasgos de vida en Marte. Es curioso, buscamos vida en Marte a 320 millones de kilómetros cuando no hay vida en nuestras propias casas.

Hoy, nos hace falta la cercanía, lo cual nos dará los elementos del conocimiento personal.

6.- Muy queridos hermanos:

El Evangelio del día de hoy, nos muestra a Jesucristo como el Buen Pastor no tan sólo para que admiremos la bondad y el amor del Señor sino para presentárnoslo como ejemplo a seguir por todos los que tenemos una autoridad sobre los demás.

Recuperemos el modelo para que revisemos nuestro ejercicio:

En el ideal cristiano: No hay peligro que le pase a las ovejas, que no lo sufra primero el pastor. Y lo peor de todo es que el día de hoy nuestros rebaños se han dispersado, las ovejas caminan solas.

El buen pastor camina delante de las ovejas, porque es aquel que vive lo que pide, sin embargo nosotros solemos separar lo que enseñamos de lo que vivimos y entonces vamos perdiendo la autoridad.

Para el Buen Pastor cada oveja es importante, cada oveja es única e irrepetible. El buen Pastor deja las ovejas en un lugar seguro y se dispone a buscar la que se le perdió.

El día de hoy, parecería que los pastores lejos de querer dar la vida por las ovejas, estamos pidiendo la vida de las ovejas, sobre todo en una subcultura o contracultura de lo deshechable en donde la vida desde su misma gestación va a parar al bote de la basura.

No sé si alguna vez hayas escuchado el siguiente texto que escribe Edgar Guest: "¿Cuánto cuestan los bebés?"

me preguntó el otro día.
"Cuestan mucho -respondí-,
mucho viguilar la cuna,
muchas horas de vigilia,
muchos dolores y aflicciones,
muchos sustos y temores,
y lágrimas que vertemos
para pagar nuestros niños,
pero el precio es merecido."

7.- Al que es mal pastor lo único que le preocupa es la propia gloria y el propio interés y esto es lo que transforma al pastor en mercenario.

Para hablar de los mercenarios tendríamos que pensar no tan sólo en el dinero, sino en esos momentos en que se piensa sólo en el prestigio personal, el éxito y la popularidad, esas lecturas del propio papel con clave de poder y de dominio, cuando en vez de servir se sirve de las personas, cuando las ovejas se vuelven instrumentos para los propios fines.

Quienes contemplan su vida y sus compromisos al frente de una porción del rebaño de Dios como Vocación son los que pueden vivir plenamente su ser pastores, los que lo ven como una Profesión se convierten automáticamente en mercenarios.

El asalariado... abandona las ovejas cuando ve venir el lobo y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa.

El lugar del padre es insustituible, puede haber subsidiaridades pero nunca se compararán con la función de los que deben asumir la guía del rebaño.

La grey, es decir la porción del rebaño, se alimenta sobre todo de nuestra disponibilidad a “dar la vida”.

Se conocen nuestras ovejas y nos identificamos como pastores en el momento en que uno es capaz de pagar ese precio. Si las ovejas no valen nuestra vida, el primero que se ha equivocado es aquel que usurpa el lugar del Buen Pastor.

Estar activo en la obligación un rato, ¡es fácil!, porque a todos nos alcanza el corazón para emocionarnos y comprometernos por un momento. Lo difícil es estar activo de tiempo completo, en una actividad, en ocasiones frenética, por dar y darse a cada momento, por amor a Dios a los demás.

Lo que distingue al Pastor del Asalariado es el amor y la duración en lo que se realiza. El Pastor hace las cosas de tiempo completo, sin horario y sin condiciones temporales ni de ningún otro tipo. El asalariado tiene sus turnos, tiene sus vacaciones, espera su recompensa monetaria, piensa sólo en sus beneficios y no llega comprometerse del todo.

¿Cuántos de nosotros, cuántos de los que estamos presentes parecemos más asalariados que buenos pastores para los que se nos confiaron?


 


PASTORES GRADUADOS.

“En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”


1.- “Escribía Santo Tomás de Aquino hace ocho siglos en su Comentario a este Evangelio de San Juan que hemos leído en este domingo:

“A los pastores que apacientan rebaños de ovejas no se les exige exponer su propia vida a la muerte por el bien de su rebaño; pero en cambio, el pastor espiritual sí que debe renunciar a su vida corporal ante el peligro de sus ovejas, porque la salvación espiritual del rebaño es de más precio que la vida corporal del pastor”.

Coincide el eximio doctor de la Iglesia con la enseñanza de San Agustín pronunciada ocho siglos antes que él y dieciséis siglos antes que nosotros:

“El amor del que apacienta las ovejas del Señor debe ser tan grande que sea capaz de vencer incluso el temor natural de la muerte, que hace que nos resistamos a morir aun cuando deseamos vivir con Cristo”.

2.- Muy queridos amigos:

En este domingo, en el que el que la Iglesia consagra su reflexión al Evangelio que nos habla de Jesucristo Buen Pastor, es conveniente invitarlos a elevar a Dios una plegaria para pedir que siga iluminando y asistiendo a nuestro Arzobispo Don Francisco Robles Ortega, así como lo hizo con nuestro anterior Pastor; al mismo tiempo, en la coherencia, en la justicia y en permanente gratitud debemos seguir pidiendo a Dios por nuestro arzobispo emérito, Don Adolfo Antonio Suárez Rivera.

El próximo 28 de abril de 2005 celebraremos el segundo aniversario de la toma de posesión pastoral de Don Francisco.

Resulta necesario, que hoy invite a los fieles de nuestra comunidad diocesana de Monterrey para que continuemos elevando nuestra oración piadosa, por aquél que ha sido investido con la túnica del Pastor y a quien Cristo le ha confiado la porción de su rebaño que peregrina en estas tierras regias.

Así mismo, al meditar este Evangelio que nos muestra el semblante de Cristo, Buen Pastor, Dios verdadero, manifestamos reconocer en nuestro arzobispo el rostro del Buen Pastor, a imagen de Cristo, y que ha venido a ofrecer al rebaño de Jesucristo: su jovialidad, su sabiduría, su ecuanimidad, su educación, su buen ánimo, su nobleza, su sencillez, su magnanimidad..., en fin, todos esos talentos con que Dios le dotó en lo personal y especialmente esas gracias conferidas por el Buen Pastor para que él sirva mejor a su pueblo santo.

Es necesario, que todos y cada uno de nosotros cristianos católicos seamos conscientes de que Don Francisco Robles Ortega, sucesor de los apóstoles, participa de la plenitud del sacramento del orden, y que él es principio y fundamento visible de la unidad en esta Iglesia de Cristo que se santifica en Monterrey, y que ha sido confiada a su servicio pastoral.

3.- La congruencia exige que este y todos los días oremos por aquel que es presencia viva y actual de Cristo “Esposo, Pastor, Siervo y Obispo” de nuestras almas.

Elevemos una súplica a Dios por aquel que también es el ecónomo de la gracia del supremo Sacerdocio, y que Dios le permita ordenar muchos nuevos y muy santos sacerdotes para nuestro pueblo que ha sido llamado a la santidad.

No olvidemos que son nuestros obispos aquellos que orientan todo su ministerio de evangelización al servicio de la esperanza en el corazón de los hombres.

En su rostro percibimos la imagen de la bondad del Padre, al mismo tiempo que nos hace presente a Jesucristo como Buen Pastor.

Somos conscientes de que él ha recibido la plenitud del Espíritu Santo, y que es por este Espíritu, por el cual seguirán emergiendo en su vida todas las enseñanzas cristianas e iniciativas ministeriales.

4.- Hoy, domingo del Buen Pastor, quiero invitar a esta grey amada, al pueblo santo de Dios para que eleve también una plegaria al Señor por sus pastores en general.

Les invitarlo a elevar una súplica, puesto que estoy convencido de que Don Francisco necesita de la asistencia de Dios para amar más la salvación de las ovejas que la propia vida.

Ruego a Dios por aquel que también tiene la misión de guardar silencio con discreción cuando es necesario y tiene la obligación de hablar cuando sea útil, de tal manera que nunca diga lo que tiene que callar ni deje de decir aquello que debe manifestar.

Hoy, quiero pedirle a Dios por aquel que mucho antes de tener su prioridad en el querer ser amado por sus ovejas debe buscar el ser amado por Dios, para que así en la fidelidad del servicio a Dios no tema perder el afecto temporal de los hombres.

Hoy, elevo también una súplica por aquel que debe orar sin cesar y que debe buscar el ser ministro de la unidad en medio de la diversidad de los dones y los carismas. Este es su ministerio a favor de la comunión.

Elevo mis intenciones a Dios por aquel que en su ministerio no debe ser un centinela silencioso ni un Mercenario que huya atemorizado por el lobo, sino que, al igual que Cristo, debe ser un pastor en acecho, espabilado, velando sobre el rebaño del Señor.

Pido a Dios por aquel que siendo el pastor del rebaño de Cristo debe vigilar que todo se haga con su autorización, pero que él mismo no debe hacer nada en su vida ministerial sin consultar a Dios y pedirle en la oración su propia autorización.

Ruego por aquel que, en medio de nuestra comunidad diocesana, se sabe cristiano y obispo. Y que sabe que el ser cristiano se le ha dado como un don propio; y que el ser obispo, en cambio, lo ha recibido como un don para el bien de su pueblo.

Pido, este día, y les invito a orar por aquel que en su condición de cristiano debe pensar con seriedad en su propia salvación; y que en su condición de obispo deberá ocuparse de la salvación de todo el rebaño.

Oro esta tarde, por aquel que, tal como lo dice san Agustín, debe saberse que es pastor y no solamente un custodio de paja, no solamente un espantapájaros. Los espantapájaros son puestos en el campo de la siembra para evitar que las aves se coman los granos, pero el pastor debe de guiar, predicar, corregir, reprender y correr todo tipo de riesgos.

Le pido a Dios por Don Francisco que ha venido a una sociedad como la nuestra que pareciera que no pocas veces prefiere más los espantapájaros de adorno aún sobre los verdaderos pastores del rebaño del Señor, que quieren ministros ornamentales y no celosos custodios de la verdad.

5.- Considero oportuno el que, en este domingo de Jesucristo Buen Pastor, también profundicemos en torno al ministerio de los sacerdotes que hemos de colaborar cercanamente con aquel que lleva en su mano el cayado del Pastor Bueno.

Es conveniente, que en este domingo que es jornada universal de oración por las vocaciones sacerdotales, le pidamos a Dios que a los sacerdotes de nuestras distintas comunidades parroquiales y de nuestro seminario, a los seminaristas de nuestra casa de formación y a todos los jóvenes que tienen inquietud por la vida ministerial a favor del pueblo de Dios, nos ayude a entender:

Que los pastores no podemos ni debemos estar separados del rebaño, sino que formamos parte de él, sometidos a todas y cada una de las exigencias de la vocación cristiana.

Que el sacramento colectivo del sacerdocio bautismal exige ministros que lo concreten en cada tiempo y lugar, y cuya tarea será construir el templo espiritual para santificar a la humanidad y al mundo.

Que los ministros ordenados, en la Iglesia Católica, somos instrumentos vivos de Cristo mediador y no solamente delegados de un pueblo sacerdotal.

Que el sacerdocio ministerial se ubica entre el sacerdocio de Cristo y el de los bautizados, que nos coloca ante los bautizados como servidores y ante Cristo como sus instrumentos.

Que lo sacerdotal de nuestra actividad no está única y sencillamente en las funciones y servicios, sino en nosotros mismos.

Que nuestra labor solamente podrá ser auténticamente sacerdotal, a imagen de la de Cristo, si la realizamos con la dedicación de nuestra propia persona.

Que nuestra participación del pastoreo sacerdotal de Cristo está caracterizada y penetrada por la muerte en la cruz.

Que nuestro ministerio, exige que nuestro vivir sea una vida dominada por Cristo como centro de gravedad de todas y cada una de nuestras acciones.

Que nuestro testimonio de Cristo solamente podrá nacer de la profundidad de la unión con Él.

Que cuanto más nos desprendamos de nosotros mismos para dejar lugar a Cristo en nosotros, tanto más se hará Cristo visible, a través de nosotros, en medio de la comunidad.

Que nuestro celibato sacerdotal debe ser una expresión de un servicio incondicional a nuestro pueblo sacerdotal, caminando sin reservas tras las huellas de Cristo.

Que seamos conscientes de que nuestra opción celibataria por amor a Cristo, solamente será fruto de una decisión de fe y de una experiencia de la gracia de Dios.

Que nuestro ministerio sólo puede hallar su culminación allí en donde la Iglesia alcanza también su punto culminante: la celebración de la Santísima Eucaristía.

Que recordemos que gozamos de la amistad de Cristo, porque nos ha revelado sus misterios y por el don de su entrega en la cruz.

En fin, el día de hoy le pido a Dios nuestro Señor, que ilumine el corazón de nuestros jóvenes, para que así puedan responder con la generosidad a la generosidad que Dios, Buen Pastor, ha tenido para con ellos.



___________________________________Firmar Libro de visitas

Biblioteca Virtual

Abr.10
Abr.3
Mar.27
Mar.20
Mar.13
Mar.6
Feb.27
Feb.20
Feb.13
Feb.6
Ene.30
Ene.23
Ene.16
Ene.9
Ene.2
Dic.26
Dic.19
Dic.12
Dic. 5
Nov. 28
Nov. 21
Nov. 14
Nov. 7
Oct. 31
Oct. 24
Oct. 17
Oct. 10
Oct. 3
Sept. 26
Sept. 19
Sept. 12
Sept. 5