Domingo 18 de Diciembre de 2005_________Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

HERMOSAS CASAS QUE NO SON HOGARES

“En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al Ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia”

Momento 2

Momento 3

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1.- Muy queridos amigos:

La celebración del nacimiento del Señor Jesucristo se va acercando vertiginosamente, tanto en nuestro año litúrgico así como en nuestra vida eclesial, familiar y personal. ¡Dios se encuentra buscando un hogar para poder nacer!

Y acontece que esa búsqueda de Dios se entrecruza en el horizonte de la historia con una búsqueda que el hombre también anda realizando. El hombre anda buscando a Dios para ofrecerle un espacio físico dentro de su ámbito existencial.

2.- Yo aquí nos resulta necesarísimo percibir como en la primera lectura tomada del primer libro de Samuel se nos presenta a un Rey David manifiestamente preocupado por construirle a Dios una casa cómoda. A David le resulta muy poco digno, y quizá ingrato y hasta avergonzante, el que Dios esté residiendo en una tienda de campaña mientras que él vive plácida y confortablemente en una hermosa y segura casa de cedro. Al Rey le resulta imposible e impensable que, precisamente gracias a la benevolencia y providencia de Dios, él se encuentre viviendo majestuosamente y rodeado de lujos, y mientras tanto el arca de la presencia esté residiendo en una especie de carpa de esas que se utilizaban para desplazarse en el desierto...

David está resuelto a ofrecerle algo mucho más decoroso a Dios, pero..., éste Rey parece ignorar que Dios anda en búsqueda de otra cosa muy distinta.

3.- Dios no anda buscando una casa, ¡digamos que,... ni siquiera tiene necesidad de ella! Dios anda en búsqueda de un hogar, y ese hogar lo encontrará en la ciudad de Nazaret, en el interior de una modesta casa... La plenitud de la historia se dará inicio en el corazón dispuesto de María de Nazaret... será precisamente allí en donde Dios se encontrará con un espacio digno para plantar su tienda entre nosotros...

Y es que, mientras que el Rey David se encuentra preocupado por disponer de un bello espacio externo y material para Dios, la Virgen María está disponible para ofrecerle un espacio interior de escucha y de oración.

Los preparativos del Rey David, aunque generosos y con aparentes intenciones buenas, no son aceptados por Dios. Dios quiere otra cosa: más que habitar en casas de piedras o de maderas finas, Dios prefiere hacer de su pueblo y de cada hombre su propio templo.

A Dios parece no gustarle un lugar estático que le aprisione, sino que Dios, el Dios de la historia prefiere caminar con el hombre..., y este es el misterio que acontece en la Navidad.

Dime: ¿Qué lugar se le puede ofrecer a Dios para que resida,... sí Dios es el dueño del Universo y la tierra es el estrado en donde Él pone sus pies?

La Virgen María le está ofreciendo ese único espacio del que Él ha querido tener necesidad: su cuerpo, su persona, su corazón, su vida,... todo su ser.

A Dios, ni le interesa ni tiene necesidad de esa colosal e imponente casa que se encuentra en el pensamiento del Rey David. Y es que, muy en el fondo, Dios conoce que David, a través de su proyecto arquitectónico, está buscando competir con las grandes construcciones de los reinos vecinos. Un gran templo significará,... ¡sin lugar a dudas! fama para David, será una especie de emblema para la posteridad, una manifestación de su riqueza, esplendor y poder ¡Sí, que nadie se olvide que yo estuve en este mundo!

Y Dios va mucho más allá de los planes que tiene el hombre, y de esos sus sueños de grandeza.

4.- Resulta que Dios prefiere un hogar cálido en el seno de una familia sencilla que vive cotidianamente del fruto del trabajo, aún y cuando esta familia tenga que vivir itinerante y en medio de los peligros esos siguientes años en que se encarnó el Hijo Eterno del Padre, y que Dios tuvo a bien plantar su tienda entre nosotros.

Nazareth, Belén, el desierto, Egipto, y todos esos lugares que están en el camino, serán el espacio en donde esta familia que Dios ha escogido pondrá su residencia, y en donde se pasarán los siguientes años después de que Dios quiso poner su morada entre nosotros.

Este contraste tan expresivo ilumina la diferencia entre los caminos de Dios y los caminos de los hombres, entre las grandezas humanas y la grandeza de Dios. Nuestra tentación como creyentes ha sido y será siempre la de tomar como norma de comportamiento y como signo de grandeza lo que corresponde a las miras de este mundo, y el olvidarnos de pensar conforme a los criterios de Dios.

5.- ¿No lo quieres creer? Entonces revisa qué has hecho con el Adviento. La Navidad la celebraremos dentro de una semana. ¿Cómo te has preparado para el nacimiento del Salvador?

En David y en la Virgen María tenemos nuestros dos modos de interpretar el Adviento, las dos formas de estar viviendo la espera.

David afanoso para realizar su propio proyecto, un plan soberbio pero,... reducido y muy distante respecto al del Señor, después de haber interpelado a su consejero de confianza. La Virgen María capaz de introducirse en el proyecto de Dios, sin otro bagaje que una fe intrépida, y desde la entrega más completa, propia solamente de la creatura más libre: "Aquí está la esclava del Señor".

La lección es demasiado transparente: no hay que confundir las promesas de Dios con las previsiones y las esperas de los hombres.

También nuestro adviento tiene el peligro, muchas veces, de asemejarse a la "programación" de David. ¡Dios sigue buscando un hogar, más que una casa para nacer en la Navidad cristiana!

6.- Decían los antiguos: “para Adán el paraíso era su hogar y que para sus descendientes, el hogar debe ser su paraíso”. Pero muchos ni siquiera un verdadero hogar tenemos. ¿Tienes una casa o tienes un hogar?

Nuestras casas pueden ser sencillas o fastuosas, pero lo importante será siempre la calidez de vida que tengamos dentro de ellas.

La casa son las paredes, el techo, el piso, el refrigerador, el televisor, la recámara, los sanitarios, la pintura, los adornos, los maceteros...

El hogar es esencialmente el amor manifiesto en el buen trato, la preocupación recíproca, el perdón, la sencillez, la servicialidad, la corresponsabilidad y la entrega.

El hogar es algo cálido, acogedor, algo que se busca con ansia. El hogar es el lugar en el que la persona vive en la intimidad de la propia existencia.

Muchas casas, aún y cuando tengan calefacción, suelen ser frías, cuando el ambiente es de frialdad. Se vive en nuestras casas en la amargura, la desilusión, la incomprensión, la apatía, la envidia y la frustración. Entonces, nuestras casas “habitación” se vuelven espacios inhabitables.

La esposa empieza a sentir su casa como si fuera una prisión y el esposo le da varias vueltas a la manzana antes de decidir entrar a su propia casa. Los hijos emigran durante el día en búsqueda de un lugar más acogedor y convierten, cuando mucho, su casa en dormitorios. No existe un sentido de pertenencia, de convocatoria, de identidad ni de intimidad.

Ya decía Plinio el joven, en las fronteras del siglo I y II, que el hogar no lo constituyen cuatro paredes o la belleza de una construcción, sino que “El hogar es el lugar en dónde habita el corazón”.

Lo decía bellamente el español Don Ramón de Campoamor en el siglo XIX:

¿Qué es un hogar?

“ El hogar no son piedras, son almas.
El mueblaje no es oro, es cariño.
Si se quieren, qué ricos los pobres,
Si no se aman, qué pobres los ricos.
El amor inventó los hogares
Y las aves del cielo los nidos.
Si se quieren, el agua qué fresca,
El pan qué exquisito.
No hacen falta en la mesa más flores
Que las flores que pone el cariño”.

7.- Dios anda buscando para nacer no una hermosa casa sino un verdadero hogar. ¿Tienes uno para brindarle?

¿Cómo están nuestros hogares? Es tiempo de Navidad. Los hijos y los padres más que una prenda de vestir y más que un viaje, anhelamos el cariño, la palabra amorosa y comprensiva. Debemos aprender a robarle tiempo al trabajo, a la televisión, al periódico y,... a nuestro egoísmo para platicar, hacer oración y realmente acompañarnos. Esto es lo que puede hacer de nuestras casas unos verdaderos hogares cristianos.

¿Eres realmente feliz? ¿Le das más importancia a lo material? A Dios no le interesa el barniz de las cosas sino la madera con que están hechas. Tiene razón Goethe al decir que: “El hombre realmente feliz, es aquel que siendo Rey o campesino, encuentra la paz en su hogar”

¿Y tú qué le ofreces a Dios: una casa o un hogar? ¿Te podrías identificar con el preocupado Rey David o con las ocupaciones diarias de la Virgen María? ¿Le ofreces a Dios una grande y fría construcción en tu imponente Jerusalén o le ofreces un modesto pero caluroso hogar en tu sencillo Nazaret, con la disponibilidad para ir a donde se tenga que ir con tal de cuidar incansablemente lo que Dios mismo te ha querido confiar en tu familia?


INTELIGENCIA, VOLUNTAD Y LIBERTAD.

María le dijo entonces al Ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia”

1.- Muy queridos amigos:

Dios tiene un proyecto a favor del hombre en el que siempre respetará la manifestación de libertad de parte del ser humano.

Hoy el Evangelio nos muestra el FIAT de la Virgen María. Ese “Hágase” o “Cúmplase” pronunciado por nuestra Madre Santísima, y que al ser esperado y escuchado por Dios nos manifiesta ese respeto que el Señor tiene para la libertad de María. Se trata de una historia de salvación en la cual es necesario que ella pronuncie el sí para que se haga realidad el misterio de la Encarnación.

El Evangelio nos muestra a una Mujer santa que activará plenamente los mismos dones de Dios, para con ello responder al mismo llamado del Creador. En el sí de María se ha puesto en ejercicio su libertad, su inteligencia y su voluntad elevadas por las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad, es decir toda su acción personal aunada a la acción de la Persona de Dios.

2.- ¡Oye! y tú y yo cómo nos encontramos en...

En elaboración...

 

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