Domingo 17 de Julio de 2005_________Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

DARLE TIEMPO AL TIEMPO .

“El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó el enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.

 

Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: “Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues salió esta cizaña?” El amo les respondió: “De seguro lo hizo un enemigo mío”. Ellos le dijeron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” Pero Él les contestó: “No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: “Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla; y luego almacenen el trigo en mi granero”.

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Momento 3

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1.- ¿Sabes?

.- Hay una oración con la que me encontré, por la Providencia de Dios, mientras que estudiaba en la ciudad de México y que me ha sido útil en lo personal y que creo que hoy nos puede ser útil para comprender un poco de la inmensidad del mensaje Evangélico, una oración que decía así:

Cuando de niño reía y lloraba,
El tiempo transcurría lentamente.
Cuando, de joven, me volví más osado,
El tiempo vagaba.
Cuando me transformé en hombre maduro,
El tiempo corría.
Cuando a diario me volvía más viejo
El tiempo volaba.
Pronto descubriré, en el ocaso,
Que el tiempo se ha ido.

¡Jesús mío! ¿Me habrás salvado entonces?Así sea.

 

2.-Muy Queridos amigos:

Los lamentables y vergonzosos hechos acaecidos en la ciudad de Londres el pasado 08 de Julio del 2005, así como los hechos nefastamente memorables tanto del 11 de Septiembre del 2001 en Nueva York como los del 11 de Marzo de 2002 en Madrid es y seguirán siendo terreno fértil para que sigan surgiendo charlatanes, mercaderes, adivinos y un sinfín de falsos profetas que anunciarán la inminente finalización de este mundo. Todos ellos buscando apoyarse en distintas fuentes, tratarán de encontrar un criterio de autoridad para sus interesados presagios. De una forma especial la lectura fundamentalista de algunos textos de la Sagrada Escritura serán para ellos un elemento fontanal para conseguir sus propósitos y confundir a la gente sencilla.

Y quizá lo más increíble de todo es que mientras que los vicios y los errores han de seguir obteniendo en nuestro tiempo un fácil acceso a la mercadotecnia, las virtudes y la verdad, por su parte, habrán de encontrar muchas puertas cerradas.

Es por lo anterior, que el día de hoy considero que ayudados por la Palabra de Dios tenemos que afrontar con responsabilidad dos temas ineludibles: el primero sobre la ubicación cristiana que tenemos en torno al factor tiempo y el segundo en torno al juicio que sobre situaciones y personas poseemos.

 

3.-Primero hablemos sobre el tiempo. El Evangelio de este día, en el que con claridad se nos señala que a Dios no le agrada precipitarse, nos invita a reconocer que todos ante Él podemos tener un cambio, mientras que tengamos un poco de tiempo, mientras que Dios nos ofrezca un poco de tiempo.

Pero,... ¿Qué es el tiempo? Veamos primero algunas de las acepciones del tiempo, para finalizar hablando sobre la dimensión cristiana del tiempo.

4.-La medición del tiempo cronológico es tan antigua como lo es la historia del hombre, pero, tiene un momento especial en el descubrimiento del péndulo en el siglo XVI por parte de Galileo Galilei al observar aquella bambaleante lámpara pendiente del techo.

Hoy en día la medición del tiempo ha llegado a tal precisión que se habla no tan sólo de décimas, centécimas, milésimas o millonésimas de segundo. Hoy los ingenieros manejan los nanosegundos (milmillonésimas de segundo) para medir las sondas espaciales y los físicos utilizan los picosegundos (billonésimas de segundo) para rastrear el movimiento en el núcleo atómico.

5.-Existe también el tiempo psicológico, aquel al que poco le importa la duración de la transición: el tiempo psicológico no es el de los relojes. Un tiempo muy corto puede estar tan lleno de acontecimientos que pareciera durar toda una vida, un tiempo muy largo puede estar tan ausente de sentido que pareciera que su duración no tuviera importancia. Se dice que “el tiempo es demasiado lento para quienes esperan; demasiado veloz para quienes temen; excesivamente largo para los que sufren; sobradamente breve para los que gozan. Mas para aquellos que aman, el tiempo no existe.” Sería oportuno recordar el siguiente texto: “¿El dolor dura... mucho tiempo?”, pregunta el sacerdote que va a ser fusilado en la novela de Graham Green, El poder y la gloria. “No, no, es cuestión de un segundo”, responde el teniente. “¿Y cuánto tiempo dura un segundo?”

6.-El tiempo también existe en cada uno de nosotros y se le llama tiempo biológico. Mucho tiempo antes de que se inventaran los relojes, nuestro cuerpo y nuestra mente ya teníanla percepción del tiempo. El ciclo cronológico dominante del organismo se llama RITMO CIRCADIANO, cuyo control se cree que está en el hipotálamo. Para la mayoría de las personas, el ciclo circadiano normal dura 25 horas y 15 minutos de más o de menos. Charles Ehret, quien fuera presidente de la empresa General Chronobionics, opina que el decaimiento de los lunes por la mañana, los transtornos del sueño y hasta la depresión psíquica, resultan a veces del desequilibrio existente entre el reloj de pared o de pulso y el tiempo del organismo.

Hoy se habla hasta de un calendario del cuerpo. Se dice que el hombre se ajusta a una serie de ciclos semanarios, que regulan los cambios químicos del organismo, la respuesta del sistema inmunitario y el cíclico aumento y disminuciónde la frecuencia cardiaca y presión arterial.

7.-Existe también el así llamado tiempo histórico que ya se medía en la antigüedad entre los pueblos tomando como punto de partida los años de los reyes o emperadores (Is 6,1), los accidentes naturales (Am 1,1) o el año de un imperio que marcaba una era (1Mac 1,10; 14,1; 16,14). Al nacer Cristo se re-inventan los calendarios, es el primer día del mundo. El cristianismo lo reconoció como el Rey del Universo, el Señor de los Señores, el Sol que nace de lo alto y se reinició la historia. El Señor Jesús es confesado infinitamente superior a todos los imperios y reinos.

8.-Al mencionar lo anterior, les quiero invitar a que dirijamos la mirada hacia la comprensióncristiana del tiempo. La Biblia, revelación del Dios trascendente, se abre y se cierra con anotaciones temporales: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra” (Gn 1,1), “Sí, vengo pronto” (Ap 22,20). Dios aparece como el primero y el último (Is 41,4; 48,12; Ap 1,18).

En la intervención de Dios el tiempo deja de tener una forma vacía, una pura sucesión de instantes yuxtapuestos. La Biblia logra conciliar la conciencia de la trascendencia de Dios con la certeza de su intervención en la historia, se sustrae así a una doble tentación de los hombres de toda época: la de divinizar el tiempo y la de negar al tiempo frente a Dios todo significado. Para el cristiano, el tiempo no es una realidad opuesta a Dios, sino el medio de que Dios se sirve para revelar su misericordia.

Para el cristiano el tiempo tiene una importancia fundamental. Dentro de su dimensión se crea el mundo, en su interior se desarrolla la historia de la salvación, que tiene su culmen en la “plenitud de los tiempos” de la Encarnación y su término en el retorno glorioso del Hijo de Dios al final de los tiempos. Cristo es el Señor del tiempo. Digamos que a partir de la Encarnación el tiempo y la eternidad se han asociado. No se trata de que el tiempo engendre la eternidad, sino más bien que, en el Misterio de la Encarnación, ha sido la eternidad la que ha fecundado el tiempo.

9.-Y así le llamamos al tiempo KAIRÓS, y al llamarle así le identificamos con un momento precioso y salvífico que Dios obsequia al hombre y es esto lo que se subraya el día de hoy: Dios le deja la oportunidad al hombre para que manifieste aquello que a primera vista no se percibe y en la que el tiempo le ofrece el margen que necesita.

Aprovechemos el tiempo, sería triste un día escribir en nuestra existencia lo que Pablo Neruda escribió con tinta en su autobiografía: “Me declaro culpable de no haber hecho con estas manos que me dieron, una escoba... Así fue: No sé cómo se me pasó la vida sin aprender, sin ver, sin recoger y unir los elementos. En esta hora no niego quetuve tiempo, tuve tiempo pero no tuve manos...” ¿Sabes? Aquellos que nos confesamos cristianos debemos darnos cuenta de que no esposible matar el tiempo sin herir nuestra eternidad.

10.-Pero,... desplacémonos ahora al segundo de los temas por abordar para así cumplimentar el tema ya mencionado: hablemos sobre los errores que en nuestros juicios tenemos, y es que en el Evangelio del día de hoy al hablársenos sobre el trigo y de la cizaña se nos muestra el rostro de un Dios que no se deja engañar y que no se suele precipitar en los juicios, ni mucho menos en sus decisiones.

El Divino Sembrador sabe que en el brotar de las plantas: el trigo y la cizaña se parecen demasiado, son casi idénticas. Él conoce bien que al ir creciendo las dos plantas guardan una cierta semejanza. Y, ésta es su principal preocupación: que el trigo se confunda con la cizaña.

Le ocupa que muchos de sus “trabajadores”, no pocos de los suyos, gran parte de los cercanos nos llegamos a considerar jueces de los demás en el nombre de Dios al precipitarnos en querer arrancar la cizaña, cometiendo la grave injusticia de llevarnos de encuentro al trigo en su natural desarrollo.

Es por ello, que el Sembrador Divino al no tener prisa nos persuade para que nosotros no la tengamos, puesto que Él conoce bien los procesos y, sabe que la diferencia inequívoca se tendrá solamente al final: el trigo tendrá su espiga de granos bondadosos y la cizaña no fructificará. La operación y la principal estrategia de Dios se llama paciencia.

Pero los hombres no hemos comprendido de que al inicio de la historia o en su transcurso, el hombre puede equivocarse. Y, sobre todo,no hemos asimilado que Dios prefiere esperar a que termine la película de nuestra vida, a que se desarrolle también la escena final, para que entonces no haya margen de error.

11.-¿Quién es el trigo y quién es la cizaña? Aquí se unen magistralmente los dos temas que hemos esbozado: En cuanto al tiempo, ¡Dios no tiene prisa!; en cuanto al desenlace de la historia del hombre, ¡Dios no tiene prejucios!

Dios sabe, que solamente al final de nuestra historia los granos de trigo de las buenas obras, se ubicarán muy por encima de nuestras solas apariencias y de esas solas confesiones de fe carentes de auténtica vida cristiana.

Aprovechemos el tiempo presente. San Agustín enseñaba a los fieles cristianos de Hipona en el siglo V con estas palabras esta gran verdad: “Que Dios te ha prometido que cada que te arrepientas te perdonará, ¡es cierto! Pero,... no te ha prometido que vivirás mañana”.

Hoy es un día irrepetible y decisivo en nuestra vida, el tiempo ha sido convertido por Cristo en puerta de la eternidad.

¡Por el amor de Dios!, aleja esos miedos que siembran en tu vida aquellos que siembran incertidumbres para autocosechar sus intereses.

 

 

LA IMPORTANCIA DE LAS COSAS PEQUEÑAS

“El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas.

Les dijo también esta parábola: El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó de fermentar”.

1.- Muy querido amigo:¿No te has dado cuenta?

En la actualidad, vivimos en un mundo cuantificante, en el cual el uso de las matemáticas se utiliza como criterio valorante. La cantidad forma parte de nuestra actitud ante la realidad de la vida.

¿Cuál es el origen de las matemáticas, sino precisamente ese deseo de ubicar al individuo dentro de la multiplicidad del universo y del mundo? ¿Cuál es el origen de la geometría sino exactamente esa relación numérica que se da entre las cosas?

Las cantidades las utilizamos para medir el trabajo, el esfuerzo, la fatiga, los logros y también los fracasos. Es parte de nuestra visión de la vida.

2.-Este domingo, el Señor Jesucristo subraya la importancia de la calidad sobre esa necesidad que tiene el hombre de las cantidades.

A Jesucristo le interesa más la calidad que la cantidad. Él no se deja impresionar ni por nuestros volúmenes ni por nuestras estadísticas. Al Señor no le impactan ni nuestros largos rezos ni nuestros rostros alargados por el sacrificio.

El pensamiento de Dios no es como nuestro pensamiento.

Dirán ustedes ¿Por qué el cura, ahora, le dará tanta importancia a las cosas insignificantes y no a aquello que puede ser realmente significativo?

Leer honestamente el texto de la Palabra de Dios de este domingo, y el adentrarnos al Evangelio mismo meditado íntegramente, nos puede dar la respuesta.

¿Te acuerdas, cuando los apóstoles le dijeron a Jesús: ¡Señor, aumenta nuestra fe!? El Señor subrayó entonces el valor de una fe tan pequeña como un grano de mostaza pero suficientemente grande como para mover montañas.

¡Acuérdate! Al Señor le gustó más la pequeña ofrenda de una viuda, que le ofreció con ello todo lo que tenía para vivir, aún sobre el abundante y sonante dinero de aquel que le da mucho, pero de aquello que le sobra.

El Señor nos ha enseñado sobre la importancia de un poco de sal para darle sabor a la vida, de un poco de luz que puede iluminar a todos en la habitación, de un poco de aceite adicional, el cual podría significar la verdadera diferencia entre la vida eterna o la condenación perpetua.

El Evangelio del día de hoy nos habla sobre la grandeza potencial de un grano de mostaza y sobre la significativa diferencia que logra un poco de levadura mezclada con la harina.

3.-Las pequeñas cosas son las que pueden hacer la vida distinta, sobretodo son las que hacen diferente y auténticamente cristiana una vida.

El hombre actual ha olvidado las pequeñas cosas y, con ello, también se ha olvidado de vivir.

En estos nuestros tiempos, en que el mundo está cansado, que los jóvenes no le encuentran el sentido a la vida, que muchos de los padres están fatigados, que muchos esposos están turbados o desorientados, es cuando nos hace falta un poco de sal para darle sentido a la existencia, nos hace falta un poco de luz para recorrer nuestro camino, nos hace falta un poco de fe para que transforme el mundo entero, y, sobre todo, nuestro mundo.

¿No te has dado cuenta cómo unas pocas notas embellecen una melodía? ¿No te has fijado cómo unas pocas palabras manifiestan el sentimiento más sublime? ¿No has visto cómo un poco de agua sacia al sediento y un poco de pan sacia al hambriento? ¿Quisieras ignorar que un poco de tiempo para escuchar a alguien, permite que la persona descanse en su corazón? ¿No has observado cómo unas pocas semillas consiguen una cosecha para alimentar a un pueblo? ¿Quieres negar que un poco de levadura fermenta toda la masa?

4.-Son esas pequeñas cosas las que Dios valora y las que olvidan los esposos.

¡Qué diferentes son las cosas con el paso del tiempo!

Cuándo se vivía el noviazgo hablaban largo y tendido por teléfono, a toda hora. La cuenta del teléfono subía exageradamente. Las visitas a la casa de la enamorada se prolongaba hasta desesperar a los familiares. Eran tantos los temas que se podían abordar, parecía que podían componer el mundo, solamente entre ellos dos.

Ahora, nos resulta triste el constatar que las conversaciones han desaparecido en muchos de los casos; en otros casos se limitan a monosílabos; y en la peor de las situaciones se ha cambiado el diálogo por los gritos y las ofensas con lenguaje hiriente.

En relación a las pequeñas cosas, la etapa del noviazgo tenía como característica la delicadeza. Cada uno de los enamorados se esforzaba por ganarle al otro en la creatividad; era una competencia romántica, una especie de olimpiadas del corazón. Los regalitos el día del cumpleaños, en los aniversarios y en otras muchas fechas vistas siempre como especiales, ¡era imposible que se pudieran olvidar! Siempre había en el léxico de los enamorados nuevos piropos por agregarle a los diccionarios y por sugerirles a los miembros de la Real Academia de la Lengua Española. Eran cosas, quizá simples, como una invitación a tomarse un refresco o a comerse un helado..., pero, ¡todo parecía un poema!

¡Lástima que estas cosas tan pequeñas y bellas se reserven sólo para el tiempo del noviazgo! Son cosas muy sencillas, es cierto; pero que manifiestan lo que hay en el corazón, que patentizan en la vida diaria que en el corazón existe una llama que está ardiendo. Cuando se descuidan estas cosas se vive en la fatalidad. El no valorar las pequeñas cosas va minando la vida de muchos matrimonios.

5.-Cosas como lo anterior nos las recordaba el poeta Ovidio cuando escribía sobre esa gota de agua que orada la roca, no por su fuerza o por su volumen, sino por su persistencia.

En nuestra cultura, existen cientos de historias que resaltan la importancia de las pequeñas cosas: esa puerta cerrada que impide que se ingrese a una casa, ese documento sin firmar que no permite alcanzar el negocio de la vida, se cuenta que el mismo Edison perdió una patente por un decimal mal colocado. ¿Quién no leyó en la primaria aquella narración que nos hablaba sobre la batalla que se perdió por la falta de un clavo en la herradura de aquel caballo?

Aquellos que colindan con mis pocos años: ¿A poco nunca se pusieron sentimentales al escuchar aquella bella canción de Roberto Carlos titulada: Detalles ? ¿Quién de ustedes siendo mi contemporáneo no se acuerda de la certeza literaria de aquella canción de Juan Manuel Serrat titulada: “Aquellas pequeñas cosas”?

Así es también, en nuestra aspiración y búsqueda de la vida eterna, no podemos desatender nada en absoluto. Todo, absolutamente todo es importante.

6.-¡Date cuenta!

Para un cirujano no hay pequeñas cosas: el menor de los errores es cuestión de vida o de muerte. Para un abogado no existen las pequeñas cosas: la más mínima o vaga confusión le puede costar la libertad a su cliente. Para un arquitecto o un ingeniero no existen las pequeñeces: un error de cálculo o de diseño puede ser fatal.

Lo anterior puede hacerte comprender entonces que, para un clérigo no existen pequeños problemas: ¡Discúlpame!, pero cuando se trata de la salvación de los hombres, no existen cosas que sean pequeñas.

En la vida ordinaria, ¡Sé cuidadoso con las pequeñas cosas!

7.-Decía Demóstenes que “los grandes sucesos dependen de los incidentes pequeños”.

Son las pequeñas cosas las que hemos olvidado los hijos, quienes somos muy buenos para exigir, pero no somos capaces de colaborar.

Las pequeñas cosas nos ayudan o nos destruyen. La polilla es tan diminuta pero en una noche puede consumir una enciclopedia.

Son las pequeñas cosas las que hacen felices o desdichadas a las personas. Las más grandes cualidades nacen siendo pequeñas cosas y los más grandes vicios así empiezan también, con esas “cosillas” que desatendemos. Una gran construcción se inicia con pequeños bloques y un gran incendio se inicia con una pequeña chispa.

8.-El arte de la vida consiste en ésa nuestra capacidad para no desatender ni lo pequeño ni lo grande. Pero, para ello hay que pedirle a Dios su sabiduría: Resulta extraño ver cuántos matrimonios no comprenden que, cediendo uno en las cosas pequeñas, uno podrá triunfar en las grandes.

¡Compréndelo.! Todo lo que hagamos tendrá su trascendencia en nosotros, o en los demás. Y no podemos seguir viviendo como si las cosas no tuvieran ninguna importancia.

Cuando lleguemos a comprender que las grandes consecuencias provienen de las cosas insignificantes, tendremos la claridad suficiente para llegar a pensar que no hay cosas pequeñas.

Es necesario que los cristianos sepamos estar en nuestro lugar y afirmar nuestras convicciones, comprendiendo que si la superficialidad y la frivolidad han producido todo el daño que han producido, también la firmeza y la solidez de nuestras convicciones son el principio actual de redención tanto para la sociedad, como para el individuo.

Seamos firmes en la sabiduría de Dios y comprendamos que Dios bendice al hombre que sabe la trascendencia de sus palabras, de sus juicios, de sus decisiones y de su conducta. Dios bendice al hombre que sabe de la trascendencia de las pequeñas cosas.

 


LA PEQUEÑEZ QUE DESTRUYE

“El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en un huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas.

Les dijo también esta parábola: El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó de fermentar”


1.- Muy queridos amigos:

Al hablar acerca de la importancia que tienen las pequeñas cosas, me tocaba desesperadamente a la puerta de la memoria, el recuerdo de aquel refrán español que dice: "Aquellos polvos trajeron estos lodos."

Y es que, en el Evangelio del día de hoy, nos debe sorprender el cómo una realidad tan insignificante como lo era la cizaña,... y como lo es el grano de mostaza o un puñado de levadura puedan ser los detonantes de realidades, que se puedan antojar como desbordantes en sus dimensiones ¿Cómo puede ser que una cosa tan pequeña pudo tener tanta trascendencia?

2.-Y, sin embargo, aquí es en donde precisamente entra el sentido de la enseñanza de la parábola.

La enfermedad de nuestros tiempos, como en el fondo bien pudo haber sido la enfermedad de todos los tiempos y de todas las generaciones, es esa incapacidad para comprender la trascendencia de lo que decimos, de lo que hacemos, así como de lo que no decimos o de lo que dejamos de hacer.

Así por ejemplo, hay ocasiones en que nos sorprende la facilidad con la cual las personas tomamos las decisiones; la superficialidad sobre la cual basamos los juicios de una enorme trascendencia; la frivolidad verdaderamente delictuosa, culpable, con la cual comprometemos definitivamente los valores y los principios de la convivencia humana y cristiana, sin los cuales ni hay futuro inmediato, ni puede haber eternidad, ni podemos vivir en el presente.

El Evangelio del día de hoy nos dirige una llamada a todos para que seamos profundos, para que seamos responsables, para que seamos capaces de comprender la trascendencia de lo que estamos diciendo y de lo que estamos haciendo.

3.-La importancia de las cosas pequeñas,... y el daño que nos puede provocar nuestro descuido.

Considero que la base fundamental para la felicidad de una familia, estriba en darle prioridad cristiana a las personas. Desgraciadamente, muchos padres parecen estar persuadidos de que se puede tomar una familia al azar, durante el tiempo libre.

Tenemos que revisar un día en nuestra vida, una semana en nuestras labores y con honestidad descubrir lo que tiene prioridad en nuestra existencia.

Las prioridades son sumamente importantes. Cuando ustedes piensen cuáles son sus prioridades, les será relativamente fácil ver qué es importante en su vida, con sólo verificar el tiempo que le invertimos a cada cosa.

El padre que ve varias horas de televisión al día pero que no tiene tiempo para llevar al hijo al partido de football, claramente le está comunicando al hijo que ver televisión es más importante que pasar tiempo en su compañía y verlo crecer y desarrollarse.

El papá que se pasa diez horas a la semana en el campo de golf o en el club pero no tiene tiempo para sacar a la familia a comer, claramente está comunicando cuáles son sus prioridades y qué lugar le asigna a la familia en su jerarquía de importancia.

La mamá que se la pasa la mañana en el gimnasio o en el café de un restaurante. La mamá que se la pasa toda la tarde en el Buffet de la merienda de algunos restaurantes y que no es capaz de ir a una junta de la Escuela o del catecismo de sus hijos, está diciendo claramente que sus satisfacciones personales son más importantes que acompañar a su hijo en una actividad para su crecimiento.

El papá que se la pasa domingo tras domingo, frente a un televisor viendo toda la jornada deportiva y que no es capaz de acompañar a sus hijos a la Iglesia porque “es el único día que tiene para sí mismo”, está despreciando la enseñanza de los valores espirituales.

Si, como sacerdote yo dejara la oración para mis tiempos libres y no la pusiera como un momento privilegiado, mi sacerdocio empezaría a adolecer en su misma esencia de vida. La oración no podrá ser nunca algo accidental en mi vida, no se trata de algo que queda para ver si me queda algo de tiempo en mi vida. ¿Cuáles son mis prioridades? ¿Cuáles son tus prioridades?

4.-En ocasiones, llega a tal grado nuestra inconsciencia que hasta ni siquiera sabemos pagar las consecuencias de nuestras frivolidades y, pero aún hasta la llegamos a emprender violentamente contra Dios. Y no hay más culpable que nuestra propia enfermedad, nuestra propia frivolidad y nuestro ser superficiales en esos criterios, que en ocasiones difiere lo que realmente es importante.

Sobre realidades tan grandes y sublimes como lo es el amor no pocos tenemos tantas confusiones.Muchos decimos con tanta ligereza que el amor es ciego, ¡y es mentira! El amor auténtico no puede ser ciego sino clarividente, puesto que puede elegir entre mil personas a la persona amada y llegar a descubrir en ella cualidades excelsas, ocultas al ojo indiferente del que no está enamorado... El amor no es ciego, pero lo que sí es ciego es el instinto, y también las solas inclinaciones, ¡ciegas son las pasiones! que no pueden medir ni la propia dignidad, ni el respeto por el otro, ni el riesgo de contagio, ni la destrucción de la propia familia, ni la prostitución de los sentimientos más nobles. Nada detiene a los instintos, ni lo oirá siquiera.

5.-Querido amigo: ¿No te has dado cuenta? Todo en nuestra vida trasciende, tanto lo que cometemos como lo que omitimos.

A la luz del Evangelio, que es lo más importante, recordemos el día de hoy que todo acto humano, todo lo que nosotros hacemos en la tierra, se refleja en el cielo y hasta la eternidad. No hay dicho, ni sentimiento, ni pensamiento del hombre, que no llegue hasta la presencia de Dios y por aquí, podemos empezar a comprender también que no hay dicho, ni juicio, ni palabras del hombre que no tengan trascendenciaa su alrededor. Así mismo, no hay decisión, palabra o juicio del hombre que no tenga su trascendencia hacia el futuro.

Comprender esto es ser prudentes, es ser responsables y ser sabios, con esa sabiduría que empieza por comprender esta realidad como presupuesto y punto de partida para alcanzar la sabiduría de Dios.

No podemos seguir actuando como actuamos, por motivos tan frívolos, tan miopes, tan superficiales como son los motivos que están en la base de muchas de las cosas que suceden a nuestro alrededor.

¿Cómo no comprender que hay ciertas opiniones irreflexivas que están minando los fundamentos mismos del futuro?

¡Tanto!, que si nosotros empezamos a considerarlo atentamente, nos damos cuenta de que si nos empeñamos en destruir esos fundamentos no hay futuro para nadie.

¡Con cuánta frivolidad se habla de cosas trascendentes! El aborto. Ah, pero es que si la mujer fue violada... Un momento, ¿quién es el enemigo, el inocente o el violador? ¡No comprendo! ¿Por qué siempre tienen que pagar los inocentes las culpas de los demás? ¿Cómo no comprender que estamos comprometiendo el mísmisimo respeto por la vida? ¿Cómo van a vivir las generaciones futuras sin respeto por la existencia? O qué, ¿la solución está, como siempre, que la cuerda se rompa por lo más delgado? ¿Qué? ¿Vamos a resolver nuestros problemas destruyendo al inocente? ¿Cuándo vamos a salir de esa mentalidad que pretende resolver las contiendas humanas por la violencia? O resolver con delitos y con infamia las situaciones que se han creado simplemente por la inmoralidad y la superficialidad de nuestras acciones.

6.-¡Qué cosa tan pequeña! ¿Qué le aportas al mundo? Se trata de un grano de mostaza que puede contener bondad o maldad. Se trata de la levadura buena que pueda fermentar la vida o de esa levadura de pecado que contamina todo lo que toca. ¡Mide las consecuencias de tus actos!

¡Con cuánta frivolidad se habla de cosas trascendentes!Las personas, hoy en día, no quieren vivir un noviazgo limpio. No quieren una relación sentimental sin tomarse anticipos, que ofenden a Dios, dejan sabor a hiel y ceniza y marchitan el amor. ¡No debieran olvidar que todos los anticipos cobran intereses redoblados!

¡Son cosas tan pequeñas! Tú conoces cuáles son las ocasiones próximas de destrucción: ¡Huye! Los paseos en coche y muy entrada la noche, la soledad y el aislamiento, esa punta de lanza que es el alcohol y que disminuye todas las defensas. Todo eso lo conoces mejor que yo: lucha, y si algún día te ves en un traspié, reacciona, no sigas por la pendiente. ¡Para!

¡Con cuánta frivolidad se habla de cosas trascendentes! Hoy se quieren imitar esos devastadores ejemplos que nos ofrecen los medios. Si tal artista es madre soltera, parece que esto se convierte automáticamente en un criterio de conducta.

Se trata no de madres solteras sino de madres solteronas. A una persona que en su soltería no renunció al valor de la vida, hay que apoyarla. Pero, no podemos estar de acuerdo con aquellas mujeres para las cuales los hijos se convierten en artículos que se adquieren. Es demasiado egoísmo. ¡Es que no quiero quedarme sola! Y ¿qué pasará cuando él o ella se queden solos? Para eso existen las familias, ¡forma una como Dios manda!

7.-"Aquellos polvos trajeron estos lodos."

Hoy que vemos a una nación entera y sobre todo a los más inocentes, a los más pobres, a los más necesitados, pagando con su vida, con su sangre, con su sudor, las consecuencias de una serie de decisiones frívolas y superficiales, que ahora se tienen que pagar y que las van a pagar los inocentes, como de costumbre.

Pidámosle a Dios: Qué comprendamos que en nuestra vida y en nuestras relaciones sociales, es necesario llamar a las cosas por su nombre, afirmar convicciones y principios con firmeza. Que no cedamos, ni nos dobleguemos ante las presiones de una sociedad corrompida y egoísta como es la que nos ha tocado vivir. ¡Todo, todo tiene importancia!

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