Domingo 23 de Octubre de 2005_________Pbro. Rogelio
Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx
DEIFICARSE MÁS QUE ZOOMORFIZARSE
“En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará: el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.
El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían”.
Parece ser que las fábulas de otros tiempos no se han quedado en el pasado sino que se han desplazado a nuestros tiempos y han adquirido nuevos matices, gozando ahora de nuevos vehículos para desplazarse en la carretera del tiempo y del espacio.
Y es que en los tiempos presentes, nuestra sociedad se ha encargado de transformar sus nuevas fábulas en sofisticados largometrajes. Se trata de nuevas ediciones de las industrias del celuloide y editoriales en los que los que los animales se han antropomorfizado, o aquellos en los que se ha zoomorfizado al hombre.
Hoy, también abunda la edición de películas en las que la animación de los dibujos se realiza con métodos tradicionales lo mismo que con vanguardistas recursos cibernéticos, así mismo se han hecho presentes una serie de cortometrajes con trabajos “encomiablemente“ profesionales de animación en figuras moldeadas.
2.-En la actualidad, sobreabundan los relatos en los que los animales adquieren virtudes o defectos, hábitos o vicios, logros o fracasos.
Así, puede uno pensar en los protagonistas y los antagonistas, en los héroes o heroínas, en los virtuosos y en los villanospor ejemplo del Libro de la Selva, Hormigas, Dinosaurios, Buscando a Nemo, La Era de Hielo; incluso la animación de dibujos se utiliza para proponer modelos irregulares de conducta como si estuviesen conforme a una regla, llámese la película del Espanta-tiburones, Bichos y otras más,... o bien pueden utilizarse para proponer conceptos de pensamiento diferente al nuestro, por ejemplo en el controvertido Rey León o bien en La Tierra de Osos...
Se trata de un entretenimiento sano, las más de las veces, al que hay que ver con un adecuado discernimiento y que, cuando es bondadoso, puede capitalizarse para la vida.
3.-¿Te fijas cómo las fábulas de la zorra y el cocodrilo, de la liebre y la tortuga, de la hormiga y la cigarra, del cordero y el león, del cuervo y la zorra..., han sido reemplazadas hoy en día por otras fábulas de la modernidad? Ya la misma épica del progreso había propuesto su fábula de la colmena, y hoy en día el ratón ha estado buscando su queso...
Sin embargo, no debemos perder de vista que dicha temática, tanto en sus expresiones antiguas como en las modernas, suelenrecurrir al método de la metáfora. Lo deseable será siempre, que los hombres alcancemos a comprender que el verdadero actor en la trama de la vida real será solamente el ser humano.
4.-Lo anterior, se desprende de los dones específicos que cada uno de nosotros hemos recibido y que, al mismo tiempo se han convertido en nuestra propia misión. Se trata de esos talentos de Dios que se transforman en tarea. Y es que Don y Misión se unen inevitablemente en la comprensión cristiana.
Para captar mejor lo anterior, recuperaremos algunos rasgos elementales de la antropología bíblica.
El hombre a diferencia de los animales, y demás criaturas, posee una relación con las cosas materiales, con los semejantes, con Dios y con su propia interioridad. Estas cuatro dimensiones son importantes y necesitan de nuestra atención.
¿Hacia dónde nos conduce este camino? ¿Cuál es el objetivo de un sincretismo existencial tan elaborado? ¿Cuál es la razón de fondo como para que Dios nos haya creado tan complejos y, al mismo tiempo, con tanta perfección?
5.-Hoy, Domingo Mundial de las Misiones, resulta necesario, primero comprender nuestra misión humana, para que después podamos captar nuestra misión cristiana.
Aún, cuando el hombre tiene nuevas formas de hacer fábulas, no perdamos de vista la diferencia fuertemente marcada entre el hombre y las demás criaturas, entre ellos el respetable mundo animal.
Y es que en el presente, la identificación mítica ha pasado de los animales-totem a los nombres, a los apelativos, a las representaciones de identidad, e incluso a nuevas formas de zoolatría.
Aunque toda la creación de Dios es buena el hombre posee una bondad especial. Cada una de las criaturas de Dios deben ser justamente apreciadas, y esto significa evitar tanto la infravaloración como la supravaloración.
Todos los animales viven en un ambiente propio, de índole específico, y en sus reacciones están ligados a sus impulsos y proceden conforme a sus propios instintos. Dios les ha dado a los animales la armonía de un mundo propio y de una reacción instintiva que les protege. F. Nietzsche distinguía al hombre en relación al reino animal, al mencionar que el hombre es alguien no determinado mientras que los demás seres animados sí están determinados. Friedor M. Dostoiewski nos ayudará en la comprensión:
“La hormiga conoce la fórmula de su hormiguero. La abeja conoce la fórmula de su panal o de su colmena. No las conocen al modo humano sino al modo suyo. Pero no necesitan más. Sólo el hombre desconoce su fórmula.”
6.-Y sin embargo, esa es la gran diferencia, al mismo tiempo que nuestra grandeza: No le pidas a una hormiga que haga un panal, ni le solicites a una abeja que haga un hormiguero. En cambio, el hombre, aún en su indeterminación instintiva, ha recibido en su ser imagen y semejanza de Dios, los dones espirituales que le permiten la libertad, la voluntad, el construir un lenguaje y una cultura, el aprender, el comprender, el acceder al autoconocimiento y el obtener la autoconciencia, entre otras muchas cosas...
El hombre puede identificarse como un ser que biológicamente deba ser considerado deficitario, sin embargo su dimensión espiritual le elevará sobre toda la creación. Dios ha querido que la vida y la misión del hombre sean al mismo tiempo una promesa y una acción consciente.
Sobre las deficiencias del hombre ya hablaba el mismo san Juan Crisóstomo al predicar en el siglo IV: “ Habiendo Dios dotado a los demás animales de la velocidad en la carrera, o la rapidez en el vuelo, o de uñas, o de dientes, o de cuernos, sólo al hombre lo dispuso de tal forma que su fortaleza no podía ser otra que la del mismo Dios: y esto lo hizo para que, obligado por la necesidad de su flaqueza, pida siempre a Dios cuanto pueda necesitar”.
7.-Y es este, el espacio en el que desaparecemos del cuadro de la sola animalidad para elevarnos a horizontes insospechables. Espacio en el que en muchas ocasiones hemos querido introducir a otras especies en una clara autocondescendencia y en una promoción irreal.
Esta autocondescendenciay promoción irreal nos ha llevado a olvidarnos del ser humano, como lo señalaba la Madre Teresa de Calcuta en aquella conferencia que ofreció en Acapulco en agosto de 1982 en el Primer Congreso para la Juventud en México al mencionar que en el tiempo presente hay tanta preocupación por las tortugas y las ballenas, y tan poca preocupación para los problemas de la juventud. Conferencia escuchada por un joven llamado Fernando Landeros que desde ese entonces incubó la necesidad de hacer algo por las personas,... ¡Exacto! El creador del Teletón que se inició en 1997.
8.-Volviendo a nuestra temática, te puedo decir que son tolerables los antropomorfismos de otras especies, ya que suelen ser útiles para instruir, pero que me desagrada la zoomorfización del hombre, cuando esto nos hace perder la visión de nuestra verdadera estatura.
¿No será una zoomorfización del hombre este rostro del amor que ha olvidado su dimensión espiritual y que se ha quedado sólo en los instintos?
Los dramas y las epopeyas auténticos son escritos y protagonizados, única y exclusivamente, por el ser humano. Se trata de nuestra condición interminada e indeterminada que se convierten en nuestra propia misión. El hombre es el primer y único liberto de la creación.
9.-¿Y qué decir sobre la misión cristiana? Tenemos que hablar nuevamente de los dones y contemplar la Encarnación, el Acontecimiento Salvífico, la efusión del Espíritu Santo, el Evangelio, la Fe, la vida de la Gracia, la voluntad salvífica universal de Dios, los Sacramentos en la Iglesia... como expresiones de la libérrima gratuidad en Dios.
Se trata del “ser cristiano” entendido como el más grande regalo que se ha obtenido. Un regalo que ha plenificado a un hombre que ya era grande al comprenderse como creado a imagen y semejanza divina y que ahora, en la asimilación de la filiación divina, tiene que ser capaz de comprender la bondad de Dios y su propia dignidad.
10.-Reiteremos: Los dones de Dios al mismo tiempo se convierten en nuestra propia misión. Una misión que se desarrolla hacia el interior de la Iglesia y una misión que, en la plena conciencia del destino universal de la obra de Cristo y del envío que sigue dirigiendo a los bautizados, tiene un destino extra eclesial.
Una misión necesaria en un mundo en el que el hombre se zoomorfiza, y en el cual, el mensaje cristiano será el de la “edificación”. Lo anterior, sin que confundamos una deificación producto del esfuerzo humano, como lo proponía Platón y algunos neoplatonistas de la contemporaneidad, con la deificación cristiana que procede de la obra de Cristo y de su Espíritu, que es la acción de la gracia de Dios.
¿Pero cómo van a comprender algo tan sagrado si no hay alguien que se los anuncie? ¿Cómo podrán escuchar y hacer suya la voluntad salvífica universal de Dios si los cristianos no damos testimonio y si hemos olvidado que los dones de Dios más que fuentes de privilegios son fuente de responsabilidades?
COMPARTIR LO QUE SE HA RECIBIDO.
“En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará: el que se resista a creer, será condenado”.
1.-Muy queridos amigos:
Existen dos formas de ver las cosas en la vida, y de acuerdo con esa visión que se tenga surgen las dos diferentes actitudes que se llegan a tener en nuestra existencia: algunos ven aquello que se nos acerca como algo que se toma y otros lo visualizan como algo que se recibe. Pareciera que entre tomar y recibir no existiera alguna diferencia, pero la diferencia existe y es abismal.
La diferencia entre un verbo y el otro se vuelve clara en la actitud de nuestra vida: el que ve la vida como algo que se toma no suele ser capaz de agradecer, mientras que aquel que ve la vida como algo que se recibe nunca terminará de decir gracias a aquel o aquellos que están detrás de lo que se recibe.
Aquel que ve la vida como un “tomar” lo que se nos accesa va pensando que su vida es sólo un movimiento mecánico que va aprovechando las circunstancias y, que si acaso algo tuviera que agradecer, esta gratitud se dirige a su buena suerte o a la fortuna de haber estado en el momento preciso y en el lugar adecuado donde “se le dieron” las cosas.
Aquel que sabe que en la vida todo se recibe, sabe que detrás de lo que se recibe se encuentra alguien y que para recibir algo antes de que haya un movimiento mecánico de nuestros brazos existe el movimiento afectivo de un corazón que nos ofrece aquello que ha llegado hasta nosotros. El rasgo más importante de aquel que sabe que la vida es un “recibir” se ubica en la capacidad de ver que detrás de ese alguien que nos ha ofrecido lo que hemos recibido, está “Alguien” a quien debemos levantar nuestra mirada.
2.-Y, ¿cuál es la razón que justifique estar hablando sobre este tema en este domingo?
Es que,... ¿sabes? El día de hoy, que se celebra en la Iglesia Universal el Domingo Mundial de las Misiones, el Señor nos invita, recordando su propio mandato de: “ir por todo el mundo a predicar el Evangelio”, para que practiquemos la virtud de la generosidad, de ser posible con nuestra propia vida para que este mensaje se siga extendiendo, y de no ser con nuestro tiempo y nuestra vida, aunque fuere en lo económico, en la oración y con nuestros sacrificios, con tal de apoyar a aquellos que han sido generosos con su propia vida para predicar el Evangelio.
En ambos casos, tanto en los que dedican su vida a predicar el Evangelio de Jesucristo como en aquellos que con nuestros bienes, plegaria y demás obras de piedad estamos apoyando esta acción cristiana, hoy recibimos la invitación de parte del Señor para que no olvidemos que sólo estamos compartiendo aquello que nosotros mismos hemos recibido.
3.-Para nosotros la vida no es un tomar sino un recibir, y es por ello que no podemos olvidar que todo en la vida proviene de la bondad de Dios, tanto nuestra fe como los bienes económicos. De aquí surge la convicción de que nuestra fe no puede ser algo de lo que podamos sentirnos soberbios propietarios sino agradecidos servidores, y sí la anterior es la visión sobre aquellos bienes que trascienden, podemos imaginar y hacer extensiva esta aplicación hacia nuestros efímeros bienes materiales.
Pensemos en este segundo momento en los bienes materiales, y ya en el tercer momento analizaremos nuestra relación con la fe y con el Evangelio.
4.-Sobre los bienes materiales, te invito a visualizar la realidad con la mirada de Dios, que quiere que todos gocen del mayor bien posible.
La exhortación no es otra sino para que aprendamos a distinguir entre lo absoluto y lo relativo, entre lo no-sustituible y lo sustituible.
El centro del mensaje es para que tú y yo tengamos una opción más racional en la que el cálculo económico favorezca la trascendencia del hombre; y en donde no olvidemos la sobreabundancia de los bienes auténticos que nos ofrecen la salvación.
El día de hoy se nos invita a una generosidad material para ayudar a los que han sido generosos en su persona. Caridad expresada en ellos al donar su vida, y de parte nuestra al apoyarles en una misión que es de todos.
5.-¿Qué es la caridad? Si nos detenemos en su origen sabemos que es un Amor sobrenatural, infundido en nosotros por el Espíritu Santo (cfr. Rom. 5,5). Si consideramos lo terminológico la palabra “caridad” proviene del término: “carus” que significa “algo de gran valor”. Y sabemos que es esta caridad la única virtud que permanecerá hasta el más allá (1Cor 13,8).
La caridad no sólo es la primera de las virtudes, sino que se convierte para nosotros en un orden distinto y superior en la vida. Se trata del orden de lo definitivo, en donde las demás virtudes valen únicamente en cuanto ayudan al incremento de la caridad o están informadas por ella, ya que ésta nos configura en el modo de ser del mismo Dios y nos hace participar de su propia riqueza y felicidad, similarmente a cómo, por el amor a otra persona, hacemos nuestra riqueza, su felicidad o su propio dolor.
Desde una dimensión humana y cristiana, la caridad se relaciona con la virtud de la solidaridad, y esta surge de la exigencia de una madura y plena realización personal. Tal como lo ha reconocido Eric Erikson, sólo existe la adultez en “la persona que tiene cuidado de sí, del otro, del ambiente; en una palabra, la persona solidaria. Todas las otras personas –independientemente de sus años- o permanecen en el estado de adolescencia egoístamente inmaduros o son viejos de espíritu. Sólo la solidaridad es capaz de hacer madurar en la persona la estructura adulta y lograda: la personal, la altruista y la ambiental”.
6.-Quisiera, no obstante lo anterior, que el día de hoy dirijamos la mirada a la contemplación de la caridad cristiana y para ello, resulta necesario que esbocemos algunos rasgos de su identidad.
En primer lugar, la caridad nos hace amar al prójimo no por sí mismo sino por Dios, tal como lo expresaba San Gregorio Magno: “Más ninguno, por el mero hecho de amar a su prójimo, piense ya tener caridad, sino que primero debe examinar la fuerza misma de su amor. Pues si alguno ama a los demás, pero no los ama por Dios, no tiene caridad, aunque piense que la tiene. Es caridad verdadera cuando se ama al amigo de Dios y al enemigo de Dios”. (Hom 38 sobre los Evangelios)
Y, ¿no es acaso la enseñanza anterior la misma que nos decía san Agustín en su Comentario a la primera Epístola de san Juan? “Hemos de amar a todos, no porque son hermanos, sino para que lo sean; para andar siempre con amor fraterno: hacia el que ya es hermano, y hacia el enemigo para que venga a ser hermano”.
Es la caridad la que se encarga de transformar nuestra vida y el ejercicio de las virtudes en nuestra existencia, tal y como lo enseñaba magistralmente Santo Tomás de Aquino: “Ni el don de lenguas, ni el don de la fe, ni otro alguno, dan la vida, si falta el amor. Por más que a un cadáver se le vista de oro y piedras preciosas, cadáver sigue”. (Sobre la Caridad, 1c).El mismo Santo Tomás de Aquino enfatizará esta misma enseñanza en la Summa Theologica al decir: “La caridad es la forma, el fundamento, la raíz y la madre de todas las demás virtudes”.
Con el anterior pensamiento de Santo Tomás de Aquino ha coincidido San Gregorio Magno al mencionar: “Así como todas las ramas de un árbol reciben su solidez de la raíz, así también las virtudes, siendo muchas, proceden de la caridad. Y no tiene verdor alguno la rama de las buenas obras si no está enraizada en la caridad”.
7.-Ahora bien, el día de hoy se nos exhorta a manifestar la caridad a través de nuestra solidaridad económica. ¿Qué es la solidaridad? La Solidaridad es la actitud congruente de aquél que, habiendo recibido el beneficio del Dios que ama profundamente, se dispone, en la correspondencia, a ofrecerle al hermano una manifestación del amor.
¿Sabes? Frecuentemente las relaciones entre las personas pasan por la mediación de las relaciones con los objetos, que en los dones y regalos que se dan y se reciben. Y en esta mediación de los bienes se pueden señalar cuatro etapas en la dialéctica de nuestro dar y recibir en un aparente juego de verbos: dar por dar, dar por recibir, recibir por recibir y recibir para dar.
La actitud de “dar por dar” indica sólo en apariencia una disposición generosa y desprendida, ya que, si se da de modo superficial, no existe un verdadero don, sino un pasar a otros objetos que apenas se poseen, a veces cosas superfluas o inútiles de las que, en ocasiones, no se encuentra la forma de cómo desprenderse. Esta actitud adolece además del defecto de cerrarse a recibir dones.
La postura de “dar por recibir” caracteriza la relación de la esfera comercial en la que la amistad no existe o se pone entre paréntesis. Sin embargo, esta actitud también puede darse de modo oculto en algunas relaciones de amor y amistad inmaduros, como un sutil chantaje: “te doy para que me des”, más frecuente de lo que pensamos.
En la disposición de “recibir por recibir” se revela la actitud egoísta del que sólo quiere que se le den dones y regalos y no se abre a la entrega generosa del dar.
Y aquí viene nuestra propuesta: Más allá del espíritu de la compra-venta, más allá de la donación superficial y de la carencia en el dar, está la actitud abierta y generosa del “recibir para dar”.
8.-El verdadero regalo es algo estrechamente ligado al donante, que pasa a ligar a la persona amada, y de ese modo se vinculan los dos. El regalo está cargado de intenciones y símbolos, de deseos de servicio y disponibilidad, de afecto de comunicación y de comunión. El regalo lleva consigo un mensaje de amor y muerte: el regalo muere para el donante, para sobrevivir en la posesión de la persona amada. El don lleva consigo simultáneamente el dolor que provoca el desprendimiento y la alegría que surge en el dar, ya que, así comprendemos que “hay más alegría en dar que en recibir”, al mismo tiempo que reconocemos que no tenemos nada que no hayamos recibido.
9.-Nuestra generosidad en este domingo no debe ser otra manifestación sino de la gratitud de aquellos que hemos comprendido que todo en la vida se ha recibido, y que al recibirse debe agradecerse, y que la mejor forma de agradecerle a Dios, será en el compartir con alegría aquello que ha venido de su bondad con aquellos que lo han dejado todo por bondad.
ENSEÑARLE LATÍN A JUAN.
“En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura.
El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían”.
1.-El Señor nos envía a predicar el Evangelio a toda criatura. ¿Es difícil o no? ¿Es posible o no hacerlo?
Sor Luz de Carmen, una religiosa muy estimada, y por la que Dios me ayudó en mi camino vocacional, nos decía a aquellos jóvenes de entonces en una charla que nos dio el año 1984 acerca de aquello que es necesario en lo que, para aquel entonces, era un futuro ministerio: “Para enseñarle latín a Juan se necesitan dos cosas: conocer bien el latín y conocer bien a Juan. ¿De qué sirve conocer bien el latín si ignoro que Juan no tiene las bases de la gramática?”.
2.-Muy queridos amigos:
Lo anterior, no debemos ignorarlo en este día en que celebramos el Domingo Mundial de las Misiones: “Para predicar el Evangelio a este mundo necesitamos conocer bien el Evangelio y conocer bien cómo esta nuestro mundo”
¿Cómo está nuestro mundo? ¿Cuáles son sus necesidades? ¿Cuál es su estado de salud? Y,... ¿Cuál es nuestra propuesta cristiana?
3.-Florencio Escardo ha mencionado que los diagnósticos más profundos son aquellos que se realizan adivinando lo que el enfermo calla.
Para hablar acerca del quehacer evangelizador del cristianismo en el siglo XXI resulta necesario que efectuemos un diagnóstico objetivo sobre este mundo actual. Para lo anterior, debemos ser conscientes de que el campo de las relaciones entre el cristianismo y el mundo suele ser demasiado complejo.
A este mundo en la época actual se le ha llamado con un nombre: post-modernidad.
3.-¿Qué es post-modernidad? ¿Cuáles son sus síntomas? Es inválida la afirmación gratuita, es necesario ser precisos para que las afirmaciones adquieran seriedad.
Hablar de post-modernidad es hablar de negación, de imprecisión y de una falta de identidad, de tal forma que nuestra época no tiene nombre: le llamamos post-modernidad, es decir, lo que está después de la modernidad.
Otorgarle un contenido programático a este movimiento atentaría contra el mismo.
4.-La post-modernidad se inició en la estética y ofreció los primeros frutos en la arquitectura.
Los filósofos la asumieron para buscarle un perfil, formular una definición y ofrecer una delimitación. Y la filosofía se encontró en crisis y su rostro actual es el de la perplejidad.
La post-modernidad no nació ni en los escritorios, ni en las aulas, ni en las celdas de los conventos,... ha nacido en las calles y ha tenido un eficiente vehículo en los Medios. Se desconoce la elucubración, su lema es siempre interpelar.
Las verdades universales se han transformado en conjeturas; los tratados se han convertido en ensayos; el lenguaje se ha vuelto metáfora fugaz; los sistemas de pensamiento son ahora episodios; y la herencia del conocimiento ha cedido el paso a lo opcional.
Se niegan los contenidos indiscutibles y se rechazan los dogmas preestablecidos.
La negación se desplaza desde la mansión de laverdad abstracta y va a tocar las puertas de la verdad racional; se niega no tan sólo el campo del Dios de la revelación sino la mismísima pretensión humana de convertir en “diosa” a la razón.
5.-Se han jubilado los relatos legitimadores de la historia: la lucha de clases, el desarrollo y la épica del progreso... y con ello sobreviene el nihilismo. No hay afán de lucha porque no hay convicciones. Reina el relato acomodaticio de lo fragmentario y lo instantáneo.
Se rechaza todo ideal de fundamentación y con ello se ataca cualquier expresión de credo religioso. Un dogma de fe revelada se experimenta como ataque yviolación.
Y desaparece la filosofía, puesto que esta tenía como centro la fundamentación, y se pretende convertir a la religión en un artículo adquirido en una tienda de conveniencia.
Y es que, el ejercicio de la posmodernidad es la duda epistemológica y ontológica. No es aquella duda metódica que poseía una seguridad subyacente, sino la duda radical y universal, y con ello el ataque de cualquier exigencia de parte de una institución.
6.-Los frutos ya aparecen en las ramas del árbol de la post-modernidad plantado en nuestra patria: culpamos a lo abstracto de las culpas de lo concreto, y sobreviene el aborto defendido, se justifica la clonación que convierte embriones humanos en refacciones de los más fuertes, el pensamiento cristiano es calificado de agresión, se inicia la contienda para legislar y legitimar la eutanasia, y nos acostumbramos al Maquiavelo que sonríe en la pantalla, cambiando de careta cada día.
Hoy, hablamos de problemas de delincuencia, en lugar de hablar del delincuente. Y no aceptamos que la crisis no está en la ética sino en lo poco ético de nuestra vida.
Al no llamar al problema por su nombre hemos encontrado la solución de nuestros problemas, cambiamos el nombre y desaparecemos el problema: el “cristiano” no se adapta al Evangelio y quiere adaptar el Evangelio a su forma de pensar o mejor dicho de mal-vivir; no se superan las pruebas y se busca alterarlas; al no vivir los ideales los cambiamos; y así la moral se vuelve susceptible de ser modificada para adaptarla a la amoralidad.
7.-El hombre no ha alcanzado a comprender que ha ingresado a un callejón sin salida, y así se ha ido proyectando en repetidas ocasiones contra ese grueso e inexorable muro de su propia sinrazón.
Imagina que en unos Juegos Olímpicos existiera una anarquía en las pruebas: en el método, la ejecución, los instrumentos, la duración... ¡Qué tiránica resulta ser la COI al determinar inflexiblemente una normatividad! Hay dos adaptaciones posibles en las pruebas de la vida: una es adaptar nuestra vida a los principios; la otra es adaptar los principios a nuestra vida.
Piensa, por un instante, que en nuestras aulas, tanto a los niños que se les dificultare deletrear la ortografía de la palabra z-a-n-a-h-o-r-i-a como a los que se les vuelve un calvario aprender las tablas de multiplicar se les permitiera la anarquía intelectual. Hay dos posibilidades: una es mediante la superación de aquello que se asimila y la otra es con la actitud de los que rescribimos la ortografía y las matemáticas a nuestro antojo.
8.-¿Cuál es la propuesta cristiana? El presentar el Evangelio tal y cómo el Señor nos lo ha predicado. No somos dueños sino servidores del depósito cristiano, y en un servidor la principal cualidad que se busca no es otra sino la de la fidelidad.
Si la propuesta fuere de que en lugar de que el cristiano se adapte a un principio de moralidad, se debiera modificar la moral, habría que cambiar el Evangelio, y decir que el Hijo pródigo no tiene porque regresar a la casa del Padre, más aún encontraríamos un nombre nuevo para las cáscaras que se lanzaban a los cerdos y que el hijo deglutía, les llamaríamos: “progreso diferenciado de anticuadas y obsoletas formas de moralidad”.
No podemos reducir la moral a un convencionalismo ni a una preferencia. ¡Cómo si la bondad del amor en la madre Teresa o la maldad en los trenes que se han explotado en Madrid, los aviones en New York y los autos en Singapur fueran sólo cuestión de convencionalismos!
Algunos que nos llamamos “cristianos” leemos la Biblia como cuando un abogado lee un testamento ajeno, estudiando alcances y escapatorias técnicas así como la exactitud o imprecisión de las frases. Es muy diferente de cómo lee un testamento el heredero.
9.-Y es este mundo el que tenemos que evangelizar y no debemos tenerle miedo.
La práctica de la Evangelización ha tenido su punto de partida en la misma Encarnación del Verbo de Dios, pero no debemos olvidar que la Encarnación termina con el Misterio de la Ascensión, tal y como nos lo recuerda el Evangelio del día de hoy.
Este es el principio y el movimiento que se da en la Evangelización: Encarnación y Ascensión, bajó y subió; bajó sólo, pero subió llevando a una multitud. La fe que predicamos debe tener ese doble movimiento: descenso y ascenso. Inculturación de la fe y Evangelización de la Cultura.
10.-No le tengamos miedo al principio de la Encarnación: el descenso. No podemos olvidar que el Evangelio eterno irá expresado siempre en una cultura temporal.
San Pablo no tuvo miedo de enfrentar los areópagos de aquel entonces: Corinto, Roma, Atenas, Efeso, Tesalónica, Calcedonia, Antioquia eran megalópolis equiparables a las actuales New York, Madrid, Tokio, Pekín,... Él fue a esas ciudades y nosotros debemos ir a las nuestras.
Afortunadamente, san Pablo (Hch 17,22-31) comprendió que su misión consistía en llevar a los gentiles el Evangelio de Jesucristo, el mejor de los regalos.
Y para ello san Pablo se hizo gentil con los gentiles (1Cor 9,20-22). “Todo esto lo hago por el Evangelio”. Expresó el Evangelio en las categorías culturales que suponía podían ser la de los oyentes.
Albert Harnack expresará que el éxito del cristianismo primitivo fue su capacidad para expresarse en las más diversas culturas (grecolatina, india, copta, irania...), sin perder por ello su identidad. Allí se vió la asistencia del Espíritu Santo.
11.-¡No perder nuestra identidad! Es el principio de la Ascensión.
Igual que la encarnación sirvió para elevar la naturaleza humana, la inculturación de la fe tendrá como consecuencia la evangelización de la cultura. Y esto aún sin proponérselo. Cuando la fe echa de verdad raíces en una cultura, no dejar de actuar en su interior igual que el fermento en medio de la masa.
Esto nos lo recordará Pablo VI en el número 20 de la Evangelii Nuntiandi: “Evangelizar no de una manera decorativa, como con un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces, la cultura y las culturas del hombre” (EN 20).
¡Vayamos al aula del mundo a enseñarle latín a Juan! Vayan por todo el mundo a predicar el Evangelio.