Domingo 9 de Abril de 2006_________Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

DOMINGO DE LA PASIÓN .

 

“Cuando Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrado un burro que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen, contéstenle: “El Señor lo necesita y lo devolverá pronto”.

Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puerta, y lo desamarraron. Algunos de los que allí estaban les preguntaron: “¿Por qué sueltan al burro?” Ellos les contestaron lo que había dicho Jesús y ya nadie los molestó.

Llevaron al burro, le echaron encima los mantos y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro Padre David! ¡Hosanna en el cielo!”.

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Momento 2

Momento 3

   

1. Muy queridos amigos:

El día de hoy, Domingo de Ramos, se inician esos Ocho días en la vida de Jesucristo y de los cristianos que están cargados de alegría, de amistad, de nobleza en el corazón, de sinceridad infantil, de cánticos y danzas, de abrazos y gritos clamorosos, de piedad y esperanza; pero, también hoy se inician, esos Ocho días que estarán sobrecargados por la muerte y la tristeza; por el odio y por las lágrimas; por el sudor, por la sangre y por la enemistad; por el engaño y por la traición, por la hipocresía de los ancianos y por el martilleo del verdugo; por las espinas y por los golpes, por los empujones y por los gritos de condenación...

Se le llama a este día, el Domingo de la Pasión.

2.-     Hoy, se inician esos Ocho días en la Vida de nuestro Señor Jesucristo, que significan la concentración de la vida de cada ser humano y de toda la humanidad, y que al mismo tiempo, significarán la enseñanza y la comunicación de la Vida Verdadera a favor de todos los hombres. Se trata de los Ocho días de la nueva creación, los ocho días de la recreación humana.

Hoy, Domingo de Ramos, es apenas el primero de esos días y la creación entera empieza a recibir los beneficios de la redención. Se trata de una creación liberada al igual que al principio de la obra de Dios de las aguas de ese nuevo caos, originado por el pecado, en el que permanecía aprisionada, para que con su existir rinda honor y gloria al Divino Creador y Redentor de su existencia, que está entrando a la Jerusalém del Universo.

 Y así, de la misma manera que en una semana se realizó la primera creación en el origen de los tiempos y de las cosas, así se dará el devenir de cada uno de estos Ocho días de la nueva creación: aquí también habrá un espacio para cada cosa y para cada persona.

3.-     El sexto día, será sin lugar a dudas, uno de los días más esperados. Se trata de ese día en el que el nuevo hombre será creado. La muerte se hará entonces presente en el verdadero árbol de la Vida, para redimir a aquellos que pretendieron alcanzar por medio del despojo, aquello que sólo Dios concede como don.

Se trata de la tarde de un viernes, que se vuelve santo.  Y será en el atardecer del sexto día de esta nueva semana, el preciso momento en que Jesucristo inicie la creación de un nuevo hombre para una Nueva Humanidad.

Jesucristo, el Hombre Nuevo, será quien desde lo alto de la cruz expire el hálito de vida al entregar su Espíritu para así devolverle la vida a todos los hombres que ya desde el principio habían recibido de Dios el soplo de la vida. Se trata del Nuevo Adán que está dormido en el sopor de su muerte santa, y que al ser enterrada en su costado la lanza de aquel soldado, brotan de su interior la sangre y el agua, los sacramentos del Bautismo y la Sagrada Eucaristía, el fundamento y el origen de la Iglesia, la Nueva Eva de la humanidad...

4.-     Y después del sexto día sobreviene, más allá de una lógica simple o del resultado de una operación aritmética, por la grandeza de la acción divina el séptimo día de la nueva creación.

Será en el Séptimo día, cuando aparentemente el Hijo de Dios inicia su descanso..., pero ese sábado Dios en realidad no descansa, puesto que en realidad, Cristo se encontrará en el centro de toda una concentración dinámica, de una actividad tan intensa con la que le comunica la vida a todos los que estuvieron esperando desde la primera creación este momento de plenitud.

Será tal el dinamismo emergente, que la noche del día séptimo desembocará en la claridad de un nuevo día primero con una explosión de fuerza salvífica. Se trata del así llamado “día Octavo”, un día que no ha terminado para los cristianos, de un día que no terminará sino que se plenificará.

5.-     Hoy, iniciamos los Ocho días más singulares y virtuosos de la historia. Hoy, se inicia la trama de la Vida de todos los hombres. Se trata de un período de tiempo en el que el decurso de los días presentará los distintos cuadros que escenifican nuestra vida.

Durante estos días las actitudes también cuentan y nos enseñan: el Señor Jesús conoce hacia dónde llega el camino que hoy se inicia y que Él está recorriendo,... Él sabe que por muchos menos motivos la cabeza de san Juan el Bautista terminó en una charola de plata.

La muerte y la sinrazón aparecen en el telón de fondo de este escenario y, sin embargo, es ahora el tiempo de la alegría y de la fiesta, del júbilo y el algazara, y el Señor no interrumpe el gozo de su pueblo aún cuando la sombra de la violencia se avecina sobre las calles de Jerusalén.

 “A cada día le bastan sus propios afanes” había enseñado el Maestro en el Sermón de la Montaña, y ahora en las calles de Jerusalén y después en el Gólgota se seguirá escuchando el eco de aquellas palabras y se visualizará la congruencia de las actitudes.

6.-         ¡Fíjate! Como cada una de las actitudes de Jesucristo están cargadas de un contenido de salvación. Su actitud de tranquilidad en medio del asedio del rencor humano, deberá ser una seria cuestionante para muchos de nosotros. Sobre todo, para aquellos que a costa del sufrimiento de nuestro “viernes santo”, no somos capaces de compartir la alegría que trae nuestro “domingo de ramos” a nuestra vida, y les vamos imponiendo a quienes tienen gozo y merecen estar contentos, un silencio sepulcral.

Somos cada uno de nosotros, los que tarde o temprano nos vamos a encontrar con nuestro propio camino de la vida, e irán desfilando ante nosotros todos esos diferentes momentos con absolutamente todos esos diversos contenidos: algunos plagados de alegría y otros impregnados de la tristeza.

La mejor de nuestras actitudes será, sin duda, al igual que Jesucristo, el vivir con intensidad cada uno de los momentos que Dios nos está brindando, el saber disfrutar de la virtud del instante, aún con la carga de las contrariedades que pudiera traer consigo.

7.-     El auténtico cristiano es aquel que debe vivir plenamente su vida y estar en paz en medio de la luz o en la oscuridad; gozar de la existencia, tanto en los tiempos de frío como en los de calor, disfrutar al contemplar el flujo y el reflujo del mar, alcanzar a percibir la belleza de las plantas, tanto en su inspiración como en su expiración, con sus frutos y con la pérdida de su follaje; deleitarse con la compañía de los que nos aman y no rechazar ni asustarse con la posible soledad y ausencia momentánea o permanente... En pocas palabras, el cristiano comprenderá la sabia composición de las cosas y aprenderá a disfrutar de cada uno de los momentos que le brinda Dios en la vida.

Cada uno de los días que vivimos trae su propia carga de exigencias, sus propias necesidades y sus propias complicaciones. Sin embargo, será en la capacidad de vivir intensamente los momentos que Dios nos brinde, en donde encontraremos verdaderamente la felicidad. Entonces, cuando vivamos esta virtud cristiana, cada momento de la vida será como un volver a empezar de nuevo. La vida la aprenderemos a vivir a contrareloj, sin desperdiciar uno sólo de los momentos que forman las diferentes escenas de nuestro existir.

El cristiano será aquél, que lejos de empeñarse y desgastarse imaginando lo que sucederá el día de mañana, será capaz de concentrar su interés en el día que tiene por ventura vivir, y que no se volverá a repetir en sus mismas y precisas dimensiones.

8.-         Resulta necesario que aprendamos a grabar las imágenes en nuestra memoria y en nuestro corazón, para que así captemos la belleza del día, independientemente de lo que nor pueda suceder mañana. El Señor está contento este domingo, sin aparentemente darle tanta importancia a lo que dentro de cinco días sucederá. “A cada día le bastan sus propias ocupaciones”.

El cristiano es aquel que vive intensamente cada uno de los días de su existir: en la oración le pide a Dios el pan nuestro de cada día y, también, en su vida es capaz de tomar la cruz de cada día. El pan de mañana no le preocupa, ese lo pedirá al día siguiente, si Dios le conserva la vida; la  cruz de mañana tampoco le desgasta, sino que le ocupa lo que hoy debe asumir, una cruz que más que aguantarse debe tomarse con dignidad.

9.-     Este Domingo de Ramos, y su alegría, que Cristo y la gente sencilla viven en una muy cercana vecindad con el dolor del Viernes Santo, debiera ayudarnos a ver todas las cosas de nuestra vida de una forma muy distinta.

En el momento en que aprendamos a ocuparnos de la vida más que preocuparnos por ella, conseguiremos colocarle esos nuevos cristales que necesitan nuestros anteojos, y de esta manera serán nuevas las percepciones de la existencia, los intereses cambiarán radicalmente, nuestra jerarquía de valores se transformará rotundamente y, lo más importante de todo: el aprecio por las personas y por nuestra propia vida se volverá distinto y... mucho mejor de lo que piensas e imaginas.

Simple y sencillamente, entonces descubrimos con toda claridad que “todo en la vida es gracia”; que nada nos pertenece en absoluto; que todo lo que tenemos es prestado, hasta la misma vida, y que la vida debe convertirse en una continua “acción de gracias” para Dios, así fuere hoy domingo de ramos o  así fuere nuestro viernes santo.

A CADA DÍA SUS PROPIAS OCUPACIONES.

Llevaron al burro, le echaron encima los mantos y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro Padre David! ¡Hosanna en el cielo!”.

1.-     Muy queridos amigos, que me honran con su fina atención, y queridos amigos que accesan por primera ocasión este espacio de reflexión cristiana.

Muy queridos viajeros, que han llegado o que están llegando o, bien que están saliendo de nuestra ciudad: La semana santa debe llevarnos a imitar en nuestra vida a Jesucristo.

Y acerca de nuestra imitación de Cristo que significa seguimiento del Maestro y configurarnos con Él, recordaba una bella oración que hizo el filósofo Sören Kierkegaard: “Señor Jesús, Tú no viniste al mundo para ser servido, ni tampoco para ser admirado o simplemente adorado. Tú mismo eres el Camino, la Verdad y la Vida. Tú has deseado solamente seguidores. Por eso, despiértame si estoy adormecido en este engaño de querer admirarte, en vez de seguirte y parecerme a Ti.”                        

¿Te agradó la expresión del Maestro Danés? Y ya que hablamos sobre el seguimiento ¿qué te parece la siguiente expresión de san Gregorio de Nisa?: “Seguir a alguien es verle por la espalda. Así Moisés, que deseaba ardientemente ver el rostro de Dios, aprende como se ve a Dios: seguir a Dios a donde quiera que él conduzca, eso precisamente es ver el rostro de Dios”.

2.-         Gentiles amigos:

Hoy, iniciamos la celebración cristiana de la semana más singular y con pleno alcance universal. Se trata de una fracción en la sucesión del tiempo, en donde la temporalidad y la eternidad lidiarán en singular combate. Y, cuando pareciera que el tiempo se estuviera convirtiendo en la tumba de la perennidad, Aquél que es el Alfa y la Omega transformará al tiempo en cuna de la eternidad.

Como lo hemos referido, a imagen de aquella semana de días, del principio de la historia, en la que emergieron del benéplacito Creador de Dios: la luz, el firmamento, los océanos, los continentes, la flora, las luminarias, la fauna y el mismo hombre; en esta semana emergerá en todo su esplendor la Luz del Sol que ha nacido de lo alto, se manifestará el Agua Viva que brota de la fuente que no se agota, se ofrecerán al mundo los frutos más deliciosos y nutritivos que broten de cualquier árbol, se manifestarán los inicios de lo que serán los cielos y la tierra nueva, y en el Cordero de Dios inmolado y victorioso se mostrará el verdadero rostro del hombre nuevo.

Ya el apóstol san Juan, como escritor sagrado inspirado por Dios, había querido iniciar su Evangelio con palabras muy idénticas a las del Génesis y quiso dividir su Evangelio en una serie de semanas, emulando la primer semana de la creación: desde la primera semana de ministerio entre el capítulo 1 versículo 19 hasta el capítulo 2 versículo 11, hasta presentarnos la semana de las semanas: la de la Pasión entre el capítulo 12 versículo 1 hasta el capítulo 19 versículo 42, mencionando en el capítulo 20 versículo 1: el primer día de la semana.

Esta es, la Mayor de las Semanas, para todos los cristianos, puesto que en ella se recrean todas las cosas. Soy consciente de que cada uno de nosotros vivirá de forma muy distinta ésta semana; sin embargo, debemos iluminar nuestra recreación a partir de aquella que nos ha ofrecido el mismo Hijo de Dios.

3.-         Recrear significa desde lo humano el descanso, la diversión y el deleite, pero no olvidemos que desde lo cristiano significa: “crear o producir de nuevo algo o recuperar algo que se está perdiendo o que de su debilitamiento está por perderse”.

Es sumamente importante, que el conocimiento cristiano no ignore que el centro del misterio que se inicia en este día es el de un género de vida nueva que se obtiene solamente en Cristo. Lo anterior, nos llevará a muchos a celebrar este misterio desde las más bellas expresiones de la liturgia y, Dios quiera que, aún aquellos que su recreación significa solamente descanso y diversión puedan, sino celebrar la liturgia ante algún impedimento, sí vivir, desde dónde se encuentran, el misterio que crea de nuevo la vida elevando su pensamiento a Cristo redentor.

4.-     Hoy, es apenas el primero de esos días y en la escena aparece la manifestación sencilla de aquellos pobladores que le rinden honor y gloria al Divino Creador y Redentor de su existencia, que está entrando a la ciudad santa de Jerusalén.

Y cuando llegue el Séptimo día, cuando aparentemente el Hijo de Dios descansa en la cuna del sepulcro..., se realizará una de las jornadas más intensas en la vida encarnada del Hijo eterno del Padre, en ella se les comunicará la vida a todos los que estuvieron esperando desde la primera creación este momento de plenitud a través de la recreación eterna (1Pe 3,18ss; 4,6; Ef 4,7-10; Ap 1,17-18).

Jesús descenderá a las regiones inferiores de la tierra y esto tiene cinco profundas enseñanzas: La Muerte Verdadera del Hijo de Dios hecho hombre, la Redención Universal, la Salvación llegó a los Abismos, el Poderío Universal de Cristo y la Recapitulación de todas las cosas en el Señor.

Será tal el dinamismo emergente, que al inicio del primer día de la siguiente semana, aparecerá una explosión de fuerza salvífica, manifestada plenamente en la resurrección. Se iniciará un día que no ha terminado para los cristianos: el día Octavo.

5.-     En el contexto de estos ocho días en la nueva historia de los hombres, teniendo como transfondo la celebración de la Pasión del Señor, recordemos la invitación de Cristo para que aquellos que le queramos seguir, aprendamos a cargar la cruz de cada día.

La invitación es para que tomemos la cruz cotidiana, no tan sólo la extraordinaria. Se trata de una cruz formada no tan sólo por un martirio o sacrificio excepcional sino por lo ordinario de las ocupaciones, incomprensiones, pequeños sacrificios, trabajos, olvido de sí, un servicio habitual ofrecido al otro y no siempre tomado en cuenta.

Se trata de una vida que se ofrece a Dios y al hermano en la cruz ordinaria, hecha de cosas pequeñas no siempre agradables. Se trata del compromiso humilde a lo largo de los caminos “acostumbrados”. Y sobre todo, que al día siguiente volveremos a asumir.

6.-     ¿Y qué pensar sobre la muerte?

Muerte y resurrección no son dos momentos contrarios en la apreciación del cristiano, sino un mismo movimiento en dos polos: Jesús muere y se dirige hacia la resurrección.

La muerte no es, para el cristiano, el término sino que se convierte en un paso y en entrada. La muerte se vuelve liberación para entrar en una situación de plenitud y de victoria.

Pidámosle al Dios de la creación y de la recreación, que el esfuerzo que invertimos para recrearnos en lo corpóreo, no provoque en nosotros el olvido de la necesidad de acercarnos a Él, para que nuestra vida realmente se pueda recrear en su presencia.

Sin la recreación que viene exclusivamente de Dios, nuestros cansancios se disiparán solamente en lo momentáneo y en la apariencia. Sin nuestro acercamiento a Dios, regresaremos la próxima semana a nuestros quehaceres, con la peor de las fatigas, que es la del corazón y la del alma. No habremos liberado nuestro interior de todo aquello que nos desgasta y que nos provoca angustia. Jesucristo nos saludará el próximo domingo: “La paz sea con ustedes”; y nosotros ni siquiera podremos imaginar lo que significa la paz, mucho menos el experimentarla.

Esta es la semana más santa en la vida del cristiano, el tiempo que debiera provocar un cambio en nosotros, como lo ha provocado en tantos hombres.

7.-     Si el primer episodio de su vida pública el Señor lo pasa en torno a la realidad de una familia y en el primer milagro que realiza a favor de las Bodas de Cana. Ahora el Evangelio nos presenta el último de los sábados antes de entrar a Jerusalém y el Señor se encuentra en Betania, gozando de la compañía de una Familia: Lázaro, Martha y María son quienes ahora se preocupan de dispensarle al Maestro los bienes que tienen para acompañarle.

El Domingo de Ramos, también llamado Domingo de la Pasión, nos muestra los contrastes: por un lado la entrada gloriosa a Jerusalém y por el otro la narración de la Pasión del Señor.

Debemos aprender a ver la vida en etapas, ciertamente cada día es una nueva opción y una nueva oportunidad en nuestra vida.

Cada día que Dios nos concede es una oportunidad para aprovechar.

8.-     Los cristianos, en la incertidumbre que brota de nuestra humanidad, así como en la de aquellos que no son cristianos, no sabemos lo que vendrá el día de mañana, pero sabemos Quién ha venido y conocemos Quién volverá. Aquel que posee la certeza sobre la última hora, no tiene por qué temerle al minuto próximo ni vivir angustiado.

9.-         Amigos muy queridos:

¡Es Semana Santa! ¡Es tiempo de recrear la vida en su totalidad!

 

EL SEÑOR TIENE NECESIDAD.

 “Cuando Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrado un burro que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen, contéstenle: “El Señor lo necesita y lo devolverá pronto”.

Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puerta, ylo desamarraron. Algunos de los que allí estaban les preguntaron: “¿Por qué sueltan al burro?” Ellos les contestaron lo que había dicho Jesús y ya nadie los molestó.

1.-     Muy queridos amigos:

La vida humana se va entretejiendo en sus distintos momentos, tal como si fuera un artístico tapiz. Los hilos, que son sacados del cajón del artista, y que cuentan con una muy amplia gama en sus distintas tonalidades, pueden ser llamados: Sueños y Realidades, Gracia y Libertad, Comisiones y Omisiones, Acciones e Intenciones.

Se trata del tapiz de nuestra existencia, en el que queda plasmado el curso de la vida, y en el cual concursan el recurso divino y el recurso humano.

2.-     ¿Qué mejor discurso para pregonarse desde éste púlpito radial en este domingo de ramos, que una invitación para que el hombre comprenda que las acciones que transforman este mundo que Dios nos ha dado, están compuestas por la acción comprometida del creyente y la acción realizadora de Aquél que lo puede todo?

Pero, cada uno de nosotros se podría preguntar: ¿Qué es lo que el hombre puede aportar en la historia de la salvación? ¿Cuál es su lugar en ese tapiz que se va entretejiendo con el paso del tiempo y en nuestro propio espacio?

Los seres humanos podemos quedarnos en las solas promesas sin llegar a realidades, en los solos proyectos sin llegar a realizaciones, en puros preparativos sin contemplar las ejecuciones. El hombre puede pensar en sus solas intenciones sin llegar a las acciones. Se trata del ser humano que solicita bienes en su oración; pero que en variadas ocasiones, cuando éstos son obsequiados no son aceptados, puesto que estos dones de Dios suelen convertirse en compromisos.

3.-     El Evangelio de este domingo, nos presenta a un Dios que no quiere solucionar fácilmente el problema inmediato de los hombres. Más aún, Dios nos enseña, que Él ha querido necesitar de la cooperación de los hombres.
El Señor Jesús no ha querido ofrecernos el pan sin el esfuerzo ni el vino si nuestra cooperación. El no ha querido mostrarnos un rostro de un Dios que mágicamente quiera facilitar o solucionar lo que está en nuestras manos.

Dios ha querido tener necesidad de nuestras alforjas, casi vacías, pero bien dispuestas a cooperar con Él. El Hijo eterno del Padre ha querido esperar de cada uno de nosotros, esos elementos humanos que complementan su plan de salvación.

4.-     Hoy, el Evangelio nos presenta la aportación del hombre. Humanamente, se trata solamente de un borrico prestado; sin embargo, Dios ha querido que éste sea útil para su ingreso en la ciudad santa.

Y así ha sido esta historia que Dios ha querido escribir con la ayuda del hombre.

Quizá no se ha escrito nunca una paradoja tan grande como ésta: por un lado, la soberanía del Señor, y por la otra, su aparente necesidad. Se combina la divinidad con la dependencia, la posesión de todas las cosas con el despojo del existir, la riqueza con la pobreza.

Se trata del Hijo de Dios que ha querido aparecer como ese divino menesteroso. Se trata de Aquél que ha pedido prestado un pesebre para nacer, el que pidió una barca para predicar. El que pide unos panes para multiplicar y que ahora manda pedir un asno prestado para entrar a Jerusalén, la razón que los discípulos deben dar para explicar es que: “el Señor tiene necesidad de ello”; dentro de cuatro días les mandará pedir prestado un lugar para celebrar la Última Cena y, en ese lugar instituir la Sagrada Eucaristía en nuestro jueves santo, el pan de la vida y la bebida de la salvación.

Al final, la historia terminará con el mismo tenor: el viernes santo habrá necesidad de que se pida un sepulcro vacío para que descanse Aquél que efectivamente no tiene donde reclinar la cabeza. Será en un sepulcro prestado en donde suceda el acontecimiento más grande en la historia que celebraremos el próximo domingo, en la Pascua de la Resurrección.

En la realidad, Dios se permite tomar algunas cosas de los hombres para recordarles que todo, en la realidad, procede de Él.

5.-     Dios, en sus milagros y en sus intervenciones salvíficas de todos los tiempos, del ayer y del presente, ha querido necesitar de la aportación del hombre; aunque sea el estirar nuestra mano para tocar la orla de su manto, el gritar para que me oiga aunque se molesten algunos de los que le siguen, el lanzar la red aún a pesar del cansancio y la desilusión, el llenar de agua los odres de las purificaciones, el quitar la piedra de un sepulcro en dónde está depositado aquel amigo que ya experimenta el proceso natural de la descomposición,... Hoy, el Evangelio nos invita para que pongamos todo lo que somos y tenemos en las manos de Dios.

6.-     El Señor nos invita para que colaboremos con su obra. ¿Te acuerdas? Él nos ha prometido como recompensa de nuestras acciones, aparte de la vida eterna, el ciento por uno. Pero no te olvides que nunca existirá el ciento, si yo no soy capaz de poner el Uno que debo aportar.

¡Fíjate bien! En el tiempo actual, más que milagros, nos hacen falta dos cosas. En primer lugar: que tengamos amor al trabajo, y en segundo lugar: que manifestemos interés por el hermano.

Hablemos, en primer lugar, del amor al trabajo, más adelante reflexionaremos sobre el interés por el hermano.

7.-         ¿Pero qué tanto puedo yo aportarle a la obra de Dios?

Resulta necesario, el darnos cuenta de que esa desproporción que existe entre lo que los hombres aportamos y la grandeza de la obra que Dios realiza, se anula cuando lo poco que se tiene, o la nada que se piensa ser y tener, se convierte en el todo que se le entrega a Dios, y que se pone a disposición del hermano.

Al hablar de esos nuestros juicios emitidos sobre la intrascendencia de un borriquito prestado, he recordado aquella propuesta de Sören Kierkegaard, quien ha hablado sobre “Los Saberes Socráticos”, los cuales se deben enseñar, según el filósofo, en el modo verbal conocido como Gerundio.

Recordando el método de Sócrates, Kierkegaard lo aplicaba a la practicidad de la vida y a la necesidad de ponernos a trabajar. Acorde a la enseñanza del filósofo: a pensar se aprende pensando, a estudiar se aprende estudiando, a nadar se aprende nadando, a orar se aprende orando, a trabajar se aprende trabajando.

8.-     En la realidad, no se trata de otra cosa, sino de los bienes humanos que el hombre debe poner en su profesión, en su trabajo, en la oficina, en la escuela, en su hogar, en su esfuerzo diario, en su dedicación para cada cosa que quiere aprender o que piense adquirir.

No obstante, es recurrente el que los hombres queramos una entrada de Dios a nuestra Jerusalém sin que seamos generosos con Él, queremos una multiplicación de panes sin poner panes, queremos una pesca milagrosa sin ir a pescar, queremos la conversión del agua en vino sin llenar de agua los odres.

¿No te has fijado? Los jóvenes pretendan pasar un examen sin ponerse a estudiar una sola hora. ¡Eso no puede ser posible!

Algunos profesionistas desempleados pretenden tener un buen empleo, pero lo quieren conseguir levantándose a las once de la mañana, y saliendo al mediodía a tocar las puertas de las empresas. Eso no es posible ¡Por el amor de Dios!

Los esposos quieren solucionar sus conflictos sin cederse a sí mismos un espacio para el otro. Quieren que Dios, y que el otro hagan todo el trabajo y se olvidan de que las relaciones humanas siempre serán un movimiento de dos. ¡Es muchísima nuestra soberbia!

Hoy se quiere disfrutar de la Sagrada Eucaristía sin que le ofrezcamos a Dios nuestro cenáculo. Lo anterior es un absurdo, y a Dios nunca le han agradado los absurdos.

9.- Dios quiere el bien del hombre, y el hombre debe de ver por su bienestar.

Nuestra vida será sueño o será realidad, será omisión o será comisión. La vida será gracia y será libertad, será intención y será acción. Nuestra vida será ganancia o será perdida.

10.-   Muy queridos amigos:

Estamos ya en el Domingo anterior a la Pascua, nuestro Domingo de Ramos, fecha en que las familias del pueblo judío (cuatro días antes) utilizaban para elegir el Cordero que iba a ser sacrificado. El Domingo de Ramos ya ha sido elegido el Cordero que se llevará al templo en la madrugada del día viernes, para que por la tarde sea sacrificado.

Faltan pocos días para que los ¡Hosannas! que hemos escuchado se conviertan en ¡crucifícale!, que las Palmas se conviertan en lanzas, que los lienzos que se ponen a sus pies se conviertan en aquellos lienzos de los que se le va a despojar, las coronas que ahora querían ponerle en su cabeza pronto se convertiran en espinas, y el trono ofrecido pronto se convertirá en una cruz.

11.-         ¡Dispongámonos a celebrar el misterio de la vida! La historia apenas empieza, de la misma manera en que el Hijo de Dios ha querido un borrico prestado para ingresar a Jerusalén, requerira de la generosidad humana para que se le preste un sepulcro en el que nos pueda ofrecer la eternidad.

Les deseo que al concluir nuestro recorrido  de estos días de la salvación, volvamos a nuestras casas y labores diarias recreados en el alma.

Les quiero pedir que el próximo sábado 15 de abril eleven una oración por un servidor, puesto que ese día celebraré 16 años de perpetua gratitud a Dios, por el don del sacerdocio con que me quiso obsequiar.



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