Domingo 27 de Agosto de 2006_________Pbro. Rogelio Narváez Martínez ______progelio@rosario.org.mx

SE CRECE CUANDO SE MUERE A ALGO

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: “Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?”

Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmiraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen” (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”.

Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con Él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También ustedes quieren dejarme?” Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”.

Momento 1

Momento 2

Momento 3

1.-Muy gentiles amigos:

El día de hoy podemos y debemos meditar acerca de esas dificultades que enfrenta el Señor en su vida pública, sobre los problemas que enfrenta la Iglesia como Comunidad y depositaria de la Verdad Revelada, y acerca de las complicaciones que enfrentamos cada uno de los cristianos en lo particular, incluyendo nuestras humanas dificultades para captar el mensaje cristiano.

Nuestro problema se ubica en esa dificultad que tenemos las personas para tomar decisiones, y esto nos afecta a todos y puede afectar nuestra relación con Dios.

2.-     La Primera Lectura de este domingo nos presenta a Josué, un genio militar israelita, el cual, al llegar a Siquem lanza una invitación a su pueblo para que tome una decisión que le permita: o bien renovar la alianza con Dios o quizá en la negación el marcharse por otros caminos.

Josué, hijo de Nun, siendo el estratega de la conquista, se reconoce a sí mismo sólo como un mediador de Dios, la semana pasada así visualizábamos a Moisés, y le recuerda a su pueblo que únicamente los faraones, los emperadores, los caciques, los dictadores y los tiranos quieren gente a la fuerza junto a ellos.

El tema es por demás edificador: el Señor nos invita a ser libres. Simple y sencillamente, Dios quiere hombres y mujeres, que ejerciendo sus facultades en la libertad, quieran seguirle a Él. Los que se sientan forzados y aquellos que se sientan esclavos o que amen su esclavitud se pueden regresar a su Egipto con su faraón, o bien pueden irse en la busqueda de otros tiranos.

3.-     El Evangelio, por su parte, nos presenta al Señor Jesús buscando entre los rostros de los presentes esos semblantes de aquellos que quieran ser fieles, pero que lo sean realmente en la libertad. Al Señor no le interesan ni le benefician esas multitudes de seguidores, por que no les queda de otra, sino la calidad de un apóstol que se quiera comprometer. Y es por ello que Él pregunta sin dificultad: “¿También ustedes quieren marcharse?”.

Este domingo ha terminado el hermoso discurso sobre el verdadero Pan de la Vida, que incluyó cuatro domingos de nuestras celebraciones... y, sucede que después de la predicación del Maestro, es necesario hacer una precisa elección en nuestra existencia.

Se trata de esa ocasión que todos vivimos, en que hay que tomar decisiones de una manera clara. Es un ejercicio, transparente y necesario, de la libertad humana. Dios no nos impone nada. Dios quiere voluntarios y debemos elegir entre el “sí” y el “no”, ya que los “quiensabe” no tienen lugar en el cristianismo.

El Hijo eterno del Padre nos muestra dos elementos indispensables en nuestra relación para con Dios: Por un lado está la libertad que tenemos todos los seres humanos ante sus enseñanzas; y por el otro, esa dignidad de su origen divino y de su Palabra: Dios quiere personas que le quieran y que no estén con Él ni por obligación, ni por temor, ni por equivocación.

4.-     Fíjate como Jesús en su vida jamás esperó ni los aplausos ni los reconocimientos humanos. Al enseñar la verdad, Él no consciente las “negociaciones”. El maestro ha renunciado a todas esas simpatías que se obtienen a costa de la anulación o de la adulación, de la reducción o del disfrazamiento de la verdad. Jesucristo está dispuesto a quedarse sólo antes que pactar sobre las condiciones de su seguimiento.

Y es que, el conocimiento de Jesús nos lleva, tarde que temprano, a tomar una posición y a emitir una decisión en nuestra vida. Conocer al Divino Galileo nos conduce ineludiblemente a autocuestionarnos: “¿Y ahora qué? ¿Sobre quien quiero fundar mi vida, mi familia, mi profesión? ¿Qué tenemos que hacer?” Y es que,... no se puede permanecer tibio en la existencia cristiana. En Jesucristo no pueden existir las neutralidades.

5.-         ¿Sabes? Jamás he podido evadir de mi memoria una de las cuestionantes planteadas en los ejercicios ignacianos: ¿A quién quieres seguir?

Se trata de una interrogante que hizo otro estratega militar, como lo fue san Ignacio de Loyola, quien piensa en la vida como si fueren dos campos de batalla en donde se alinean en dos bandos contrapuestos los seguidores de Jesús y los que optan por los caudillos del mal. Lo concebía como una lucha en la que uno tiene que escoger la bandera de la pobreza sobre la bandera del amor a las riquezas, la bandera de la sencillez sobre la bandera de la vanidad, y la bandera de la humildad sobre la bandera de la soberbia.

San Agustín también había propuesto la necesidad de tomar una decisión, al concebir la vida cristiana como elección entre la ciudad celeste y la ciudad terrena.

6.-     Muy queridos amigos:

Seamos conscientes de que Elegir es un valor que tiene simultáneamente un costo: el renunciar a algo o a alguien.

Pero, resulta necesario, el que reconozcamos que solamente el Señor Jesús es quien posee palabras de vida eterna. Aún cuando esas palabras sean duras, exigentes, indigestas e insoportables para no pocos.

7.-     Te quería compartir que como cristiano y como sacerdote, yo le estoy profundamente agradecido a Dios, nuestro Señor, por el hecho de que su Iglesia, su Pontífice y sus Obispos, sean capaces de establecer un diálogo respetuoso con los diferentes sectores de esta sociedad tan plural; pero también le agradezco, el que ellos no estén esperando los aplausos ni sean consentidores de negociaciones ni de concertasesiones en los momentos, en que los temas versen sobre el respeto a la vida de todo ser humano con la inclusión de la etapa prenatal y hasta su conclusión natural, sobre la recta sexualidad, el amor, la justicia, la verdad y la familia cristiana.

8.-     ¿No sé si te acordarás? Pero hace poco menos de dos años, un grupo de hermanos homofílicos criticaban a la Iglesia y a los que la formamos de homofóbicos con las siguientes acusaciones:
¿Por qué no acepta la Iglesia el matrimonio entre homosexuales?,
¿Cuál es la razón por la que se niega el derecho sobre la adopción de un niño de parte de las parejas homosexuales?

¿Homofilia? ¿Homofobia? La verdad es que las categorías acuñadas con algunos neologismos suelen ser demasiado injustas. No me considero ni considero a la Iglesia en sentido estricto ni homofílico u homofílica ni homofóbico u homofóbica. Si tú me preguntas que si soy heterosexual u homosexual no tengo problema en decirte que soy heterosexual, pero si me preguntas que si soy homofílico u homofóbico te tendría que decir que no soy ni uno ni otro.

Estos términos han hecho desaparecer un sustantivo que nos marca una identificación con una realidad y lo han suplantado por una actitud radicada en una aversión patológica o en una identificación complaciente. Se ha dado un desplazamiento del ser hacia un estatus personal. Preferiría que junto con el sustantivo también se hubiera cambiado el calificativo y entonces poder responder a los que preguntaran ¿es ortofóbico u ortofílico?, o si cambiaran sólo el sustantivo que me preguntaran ¿Es heterofóbico o heterofílico? y que las fobias se ubicaran no en los que vivimos conforme a un orden natural y social establecido sino en aquellos que como reacción aversiva buscan caminos alternos a su situación.

9.-     Se trata de un sector del mundo que sigue alzando la voz para cuestionar todo lo que no le agrada. Personas que quisieran calificar como bondadoso solamente lo que les gusta, lejos de aceptar que hay cosas que por su sola bondad debiéramos gustarlas.

Hoy, le debemos pedir a Dios, que nos abra el entendimiento para comprender que ni la bondad, ni la verdad, ni la justicia pueden basarse en criterios únicamente subjetivos.

Hoy, que nuestra sociedad discute sobre el tema de la educación sexual tendríamos que volver la mirada a la enseñanza de Jesucristo. El cristiano sabe que la verdad será verdad aunque nadie la sostenga.

No se trata de caer en el universo de la sospecha, ni mucho menos de sembrar el escepticismo en el corazón del hombre. Por el contrario, en el momento en que no existan criterios objetivos en torno a la verdad, nuestro mundo se convertirá en un terreno de cultivo para la sospecha de todo hombre y del escepticismo ante los propios reclamos de respeto.

10.-   La verdad no puede surgir de los consensos, ni de los populismos, ni siquiera de un plebiscito. Me agrada la forma en que lo decía Bertrand Russell en “El Ensayo escéptico”: “Aunque todos los expertos estén de acuerdo, bien pueden estar equivocados”.

El que estemos del lado de la mayoría nunca será un criterio de verdad. 

En torno a esta búsqueda de un cristianismo sin verdades de fe y sin verdades morales, tenemos que entender el viejo adagio: “La verdad hiere pero la mentira destruye”.

La Iglesia prefiere la verdad que en muchas ocasiones nos resulta incómoda, porque la Iglesia no puede aceptar una mentira que olvide el Evangelio de Jesucristo y que destruya al hombre y sus valores.

Debemos practicar la tolerancia y la caridad cristiana con todo tipo de personas, sin que por ello nos engañemos pensando que la mentira, en sí misma, pueda ser tolerable.

 

 

LA RAZÓN HA SIDO DEIFICADA EN VERSALLES.

 “En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: “Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?”

Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha.

1.-     Muy queridos radioescuchas:

Encontrarme en el pasaje del Evangelio de este domingo 26 de agosto de 2006, con aquellos miembros razonantes de la sociedad judía que calificaban de intolerable el modo de hablar de Jesús, y que reaccionaban con la descalificación o con la murmuración ante las palabras de vida eterna que les ofrecía el Divino Maestro, me hizo recordar aquel momento en que los grupos opositores de la Iglesia proponían en París con potente voz: "El mundo necesita una religión sin dogmas" y se encargaron de actuar de forma irreverente al llevar a una prostituta desnuda al palacio de Versalles y con ella entronizaban a la que llamaron: “la diosa razón”.

Verdadera contradicción era esa petición y lo era por doble causa: en primer lugar porque religión proviene del vocablo religare que significa religarse, relacionarse, y todos sabemos que no hay relación sin lazos; y en segundo lugar, porque la negación del dogma fue tan empecinada y violenta, de parte de ellos, que se llegó a convertir en uno de los dogmas más peligrosos y despiadados que han existido en la historia.

2.-     A todos aquellos hombres y mujeres que cuestionan el que la Iglesia posea todavía sus dogmas en un depósito de fe del que se siente servidora y no la dueña, tenemos que explicarles respetuosamente que un dogma, es un juicio de verdad para nuestra religión. No puede existir una religión sin dogmas. Una religión sin dogmas sería una religión sin pensamientos y sin verdades. Sería como una espalda sin espina dorsal, como un árbol sin raíz o como una hermosa construcción sin cimentación.

Lo anterior, no significa que esté de acuerdo ni con la intolerancia religiosa ni con las prácticas de fanatismo. No puedo estar de acuerdo con aquellos que, lejos de tener a Dios en su corazón lo tienen en sus manos, y que aún en la historia reciente han manipulado los argumentos, presentándose reiteradamente como iluminados para causar tantos desastres y muertes en el nombre de Dios; tampoco estoy de acuerdo con aquellos que escriben nuevos decálogos convirtiendo sus verdades de razón en nuevas creencias y sus propuestas sociales en nuevos movimientos religiosos.

La Iglesia posee sus dogmas, sus verdades, el tesoro de la enseñanza de Cristo, pero de allí, a que le llamen “oscurantista” por tener un depósito de fe que tuvo su fuente en el Nuevo Testamento y que se ha ido clarificando con el paso de estos 2006 años, precisamente ante las necesidades del mismo interior de la Iglesia, es algo con lo que no puedo coincidir.

El Dogma en la historia de la Iglesia no nació por necesidades apologéticas, es decir para hacer una defensa hacia el exterior, sino que un dogma nace como un ejercicio hacia el interior de la misma Iglesia y que se suscitó por intestinos conflictos doctrinales. Fue entonces cuando los miembros de la Iglesia, con los obispos, sucesores de los apóstoles, al frente, iluminados por el Espíritu Santo, se dieron a la tarea de clarificar sus conceptos y el pensamiento auténticamente cristiano. No era algo para imponer a la gente de fuera, sino unas verdades para asumir los que estaban dentro, y aquellos que por sus propia libertad y voluntad quisieren ingresar.

3.-     En realidad, yo no entiendo porque la gente le tiene miedo a los dogmas, si es que por dogma entendemos una verdad aboluta. Sobre todo, porque podríamos asegurar que también las ciencias tienen sus propios “dogmas”.

 “El mediterráneo es un gran mar interior comprendido entre Europa Meridional, Africa del Norte y Asia Occidental. Comunica con el Océano Atlántico por el Estrecho de Gibraltar y con el mar Rojo por el canal de Suez” es un dogma, una verdad absoluta, de la Geografía. “El agua se compone de dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno” es un dogma de la química. “La sangre es un plasma líquido que unido a los glóbulos transporta los principios nutritivos desde el aparato digestivo hasta las células a través de las arterias” es un dogma de la anatomía.

Un cirujano posee un conjunto de verdades en torno a sus intervenciones quirúrgicas, sino fuere así, la ciencia médica fracasaría y no habría garantías; pero no tan sólo él: un biólogo tiene sus conjuntos de verdades al examinar y profundizar el don de la vida, un físico al estudiar la materia y la energía, un químico al estudiar la composición de las sustancias y su manera de formarse, un deportista al establecer sus parámetros de medición y su normatidad para hacer operativa una disciplina. La cibernética hoy tiene sus dogmas, y la misma teoría de la relatividad se ha convertido en el más defendido de los dogmas modernos.

4.-     No debemos tenerle miedo a los dogmas, sino a los dogmatismos y a la intransigencia; debemos ser cuidadosos con nuestras posturas inamovibles y con nuestra incapacidad de escuchar; tengamos también un temor razonable en relación a los intolerantes y de los que han dogmatizado su ciencia de tal manera que han dejado de ver el rostro humano en las personas y se sienten con el derecho de hacer y deshacer la vida de cualquier ser humano en aras de una ciencia que se convierte en la peor de las inconciencias y en el peor de los dogmatismos.

Debemos tenerle miedo a quienes han convertido el secularismo en religión, y a quienes hacen de sus motivaciones profanas su propio sagrario. Tengamos cuidado de quienes tergiversan las bienaventuranzas o de quienes convierten la cruz en la más sangrienta de las espadas. No le tengamos miedo a los mártires sino a esos kamikases suicidas, no tengamos miedos de quienes dan su propia vida por Dios y por el hermano, sino de aquellos que le quitan la vida al hermano en el nombre del mismo Dios.

5.-     Y ya que hablamos de las verdades y de los testigos de la verdad, te quiero invitar para que no confundas a esos suicidas terroristas con los mártires religiosos. Con los suicidas nunca debemos estar de acuerdo, solamente son fanáticos destructores del hombre y detractores del Dios verdadero.

Sobre el martirio, sobre los que son capaces de dar testimonio de la verdad con su propia vida, tenemos toda una teología, que bien podría sintetizarse en aquella expresión de San Pedro Crisólogo en su sermón 108:

Los mártires nacen al morir,
Su fin significa el principio,
Al matarlos se les dio vida
Y ahora brillan en el cielo
Cuando se pensaba haberlos suprimido de la tierra.”

Para entender la doctrina sobre el martirio y la razón de los dogmas cristianos, le haría falta al hombre volver la vista hacia el crucificado.

Cristo es el mártir de Dios y el Dios que ha ofrecido su vida por los hombres. Jesucristo es el prototipo del martirio, su sacrificio fue voluntario, ofrecido y consentido a favor de todos los hombres, para que todos los hombres tuvieran vida. Mirarle a Él en la cruz nos dará seis elementos fundamentales del martirio, estos podrás encontrarlos al leer el Evangelio de san Lucas:
Primero: Confortamiento por la gracia divina, en la oración en el huerto Él se pone en la manos de Dios.
Segundo: Silencio y paciencia ante los ultrajes, como aconteció aquella madrugada del viernes santo en el pretorio.
Tercero: Inocencia reconocida por sus acusadores, los cuales no hayaron culpa en su persona, y hasta quisieron lavarse las manos.
Cuarto: Olvido de los propios sufrimientos, por ver a los otros que estaban sufriendo o por pensar en los sufrimientos que habrían de padecer las hijas de Jerusalém.
Quinto: Acogida del otro, como lo hizo Cristo en la cruz con el ladrón arrepentido.
Y, finalmente en sexto lugar, el Perdón otorgado a propios y extraños, desde la cruz pidiendo al Padre que les perdonara porque no sabían lo que hacían.

6.-     La anterior es la doctrina del martirio, y en estos días en que regresaron las amenazas de atentados terroristas en el Reino Unido y en los Estados Unidos de Norteamerica, el tenerla adecuadamente profundizada, nos podrá llevar a no confundir el martirio con los nacionalismos exacerbados ni con los fanatismos oscurantistas. No confundas el martirio cristiano ni con los suicidas evasores ni con los kamikases asesinos.

Jesucristo es el testigo de la Verdad, y su testimonio congruente con la verdad que ha predicado le ha llevado a la muerte, es por ello que el cristiano no puede ni debe renunciar a esa verdad, y al salvaguardarla tendrá que ser capaz de no tenerle miedo a convertirse en testigo. Al desaparecer los testigos es la Iglesia la que está perdiendo.

7.-         Pero,... es que hoy se dicen tantas cosas desde los distintos púlpitos del mundo, y no sabemos a quien creerle.

Voltea a mirar al crucificado y encontrarás el sentido de la verdad. ¿Qué es la verdad? preguntaba Pilato al Señor en el proceso político de la Pasión. El Señor no responde palabras, él se queda callado y manifestará la verdad dando su vida en la cruz.

En esta tarde quisiera compartirte dos testimonios sobre esa verdad que se encuentra al contemplar al crucificado, el de un pintor y el de un poeta.

Era el año 1430, el principio de Quattrocento Italiano, Fra Giovanni Da Fiésole, mejor conocido como Fra Angélico, se encuentra decorando con frescos el convento de San Marcos en Florencia. Nos narra la historia que mientras Fra Angélico pintaba "La Crucifixión", abstraído en su meditación que iba plasmando en las pinturas, solía llorar con suma frecuencia e interrumpir en muy variadas ocasiones. Cuenta el mismo Fra Angélico que es éste momento, uno de sus encuentros más privilegiados con el Señor, y aquello que le condujo a una reconversión en una vida consagrada que se estaba volviendo tibia por la polilla de la costumbre.

Más de 5 siglos después, nos encontraremos con un poeta del siglo XX, Archibald MacLeish, quien dice que al ingresar a un templo católico y contemplar la cruz que pende sobre el altar, lee con toda claridad bajo la cruz un mensaje no escrito: "Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus hermanos... Ámense los unos a los otros como yo los he amado".

9.-     Muy queridos amigos:

Si bien es cierto que “la verdad será verdad aunque nadie la sostenga”, debemos tener presente que la tolerancia excluye la imposición de la verdad por la fuerza.

Sin caer en un “todo se vale”, aceptemos la enseñanza de la Iglesia: “La verdad no se impone, más que por la sola fuerza de la verdad”.

 

LA FE ES CREERLE A JESÚS.

Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con Él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También ustedes quieren dejarme?” Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”

1.-     Muy queridos amigos:

La meditación sobre el Evangelio, nos ofrece una magnífica ocasión para que profundicemos sobre el tema de la fe auténticamente cristiana.

La carta a los Hebreos define la fe como la forma más excelente de poseer lo que se espera y de conocer lo que no se ve.

Es con la luz de la fe como todos los acontecimientos aparecen en cuanto son, con su verdadero sentido, y sin la limitación con la que solemos enjuiciarlos los hombres.

No obstante, la fe verdadera debe llevarnos a cambiar nuestra forma de vida, de no ser así, en realidad no es fe, será sólo un sentimiento, una ideología o una simple creencia.

Fíjate como las personas de este tiempo caminan en la vida confundiendo la fe con las creencias, y no son lo mismo. La creencia suele ser el resultado de nuestros juicios de razón mientras que la fe auténtica es un don de Dios que supera en mucho nuestra inteligencia.

Si fuéramos demasiado lógicos, el futuro sería verdaderamente sombrío. Pero somos más que lógicos y en algunas situaciones somos ilógicos y rayamos en la locura: somos seres humanos y tenemos fe y esperanza, y sabemos que podemos trabajar y hacer que las cosas sean distintas.

2.-     Y esto es lo que precisamente acontece en el Evangelio. El problema de aquellos judíos que rechazaban la enseñanza de Jesús radicaba en el querer conciliar la enseñanza de Jesús con sus creencias, y al no encuadrarse el sermón del Pan de la Vida con sus categorías de la razón humana, le darán la espalda y se marcharán de la presencia de Aquel que a cambio de la vida verdadera pide un poco de nuestra fe, que se inicia como confianza y abandono total en su persona. No nos damos cuenta que la fe será esa escalera que nos llevará al conocimiento y que el conocimiento será el mejor de los premios para nuestra fe.

3.-     Y la escena del Evangelio es en la realidad tan cercana a nuestra vida actual,  en una proporción que ni siquiera te puedes imaginar.

Hoy, también el hombre lo racionaliza todo y se va quedando con la vida vacía. Cuando un día el hombre sea dócil a la fe que proviene como don de Dios, será entonces cuando reciba esa luz de Dios que ayuda a iluminar la oscuridad. Dios mismo será esa luz sobrenatural para los ojos del alma, de tal manera que sin ella el hombre estará sumergido en las tinieblas.

4.-     Tú lo has escuchado, lo has leído, y sobre todo, lo has vivido en tu propia existencia: Si una fe sólo tan grande como un grano de mostaza es capaz de trasladar los montes, entonces no existen obstáculos insuperables para una persona que posea una fe viva.

La fe es lo que nos sostiene en las dificultades: “cuando un día todo se haya perdido y sólo te quede Dios, tendrás siempre una oportunidad y una razón para seguir luchando, pero cuando un día pienses tenerlo todo, pero no tengas a Dios en tu vida, habrás perdido lo más importante”.

La fe es la fuerza que Dios nos ofrece para caminar y se vive en cada circunstancia de la vida, tanto en momentos que son atractivos como en los que resultan despectivos. Y es que sólo creer en Jesús cuando multiplica panes y resucita muertos es fácil; pero creer en Él cuando está en la cruz, es allí en donde la fe se prueba como oro en el crisol.

Y, no obstante, nuestras muchas incredulidades, un día Dios nos sale al encuentro en su fidelidad incansable.

5.-         Salvador Espriu, poeta y dramaturgo catalán, murió en 1985, autor del Doctor Rip, Las Horas, Piel del Toro. Toda su vida fue reacio a la fe, hasta que al final se encontró con una manifestación de la fe auténtica.

Cuando el 27 de Diciembre de 1984, Espriu salió de una clínica de Barcelona, aquellos reporteros que le asediaban le preguntaron sobre lo que él consideraba como lo más importante en la vida, a lo que él respondió con firmeza y contra todas las expectativas: “La fe y la bondad”.

Y añadió:Toda la vida me he considerado un hombre pesimista, que ve en cada esquina un holocausto atómico, y hasta me he jactado de ello. Pero después de ser tratado con tanta bondad por las monjas en este hospital, ya no apostaría por la indefectibilidad de la destrucción atómica. Me doy cuenta de que hay maldad y cretinismo, pero a mi alrededor también hay bondad y consideración. Para mí la bondad que brota de la fe sincera es la cualidad superior del espíritu. Es por ello que considero que la inteligencia tiene que estar al servicio de la bondad que brota de la fe.”

A los pocos días Salvador Espriu regresó a la clínica a recibir su última dosis de una bondad que nace de la fe por parte de aquellas religiosas que atendían aquel nosocomio, Espriu ya no salió con vida de aquel lugar, murió rodeado de bondad y tratado como ser humano.

6.-     La fe hace que el hombre cometa locuras inimaginables si son juzgadas en el plano racional. Decía la madre Teresa de Calcuta que en el mundo sólo hay tres cosas de valor, y que éstas tienen su alimento en una fe verdadera: “primero ser bueno, segundo hacer el bien y tercero manifestarlo con una plácida sonrisa.”

Precisamente esta enseñanza convertida en vida cotidiana de parte de una mujer llena de fe como lo fue la Madre Teresa de Calcuta, fue la que logró que la vida y la muerte de muchas personas fuese distinta.

Nos narra la misma Madre teresa de Calcuta:

“ Una vez recogí a un hombre en un desagüe abierto de Calcuta. Había visto que algo se movía en el agua, al quitar la suciedad me di cuenta de que era un hombre. Lo llevé a nuestra casa para moribundos. Tenemos un lugar para personas en esta situación. En todos estos años hemos recogido por las calles de Calcuta a 45 mil personas como ésta. De éstas, 19 mil han muerto rodeadas de amor. De modo que llevé a aquel hombre a nuestra casa. No blasfemó, no gritó. Su cuerpo estaba totalmente cubierto de gusanos. Lo único que dijo fue: “He vivido toda mi vida en las calles como un animal. Y ahora voy a morir como un ángel, amado y atendido”. Después de tres o cuatro horas murió con la sonrisa en los labios. Ésta es la grandeza de nuestra gente”.

7.-     Muy queridos amigos:

La fe para un cristiano no son sus creencias. La fe es una virtud teologal por la que creemos en algo confiados en quien nos lo revela o manifiesta. La fe cristiana es ante todo adhesión a la Persona Divina que revela, así como seguridad en la fidelidad y lealtad de Dios que nos habla.

La fe es una actitud fundamental que debe entenderse no tan sólo como un creer en Jesucristo sino también como un creerle a Jesucristo. Y es que todos decimos creer en Jesús, pero no le creemos a Él.

Si tú hicieras una encuesta al salir a la calle, y les preguntaras a las personas con las que te topas sí creen en Jesús, quizá te encuentres con un 90 % de personas que te digan que creen en Él. Ese no es el probema. Nuestra dificultad radica en el creer en Él, pero no creerle a Él, porque de ahí surgen nuestras incoherencias y malos testimonios.

Fe no es creer en Jesús nos dice el Apóstol Santiago: “Tú dices creer en Dios, haces bien, porque hasta el diablo cree en Dios y tiembla”... ¿Te das cuenta cómo la fe auténtica no es creer en Dios sino creerle a Dios? El diablo cree en Dios pero no le cree a Dios. Y tú, ¿Crees en Dios o le crees a Dios?

Las personas te pueden decir: bueno yo creo en Jesús pero respecto al trabajo yo creó esto, respecto al noviazgo yo tengo mis convicciones, respecto a la justicia yo pienso de otra manera, en referencia a la sexualidad yo tengo mis opiniones.

8.-     ¿Qué no es este el tema de discusión generado hoy en día en torno a la educación sexual abiertamente expuesta en los libros de texto de las etapas fundamentales de la educación programada?

Profesamos una fe como el creer no en algo sino en Alguien, quien en virtud de la creación, y más aún de la encarnación, nos dice que nada es profano en la tierra. Más aún, nos afirma que todo es sagrado para quien percibe en el ser humano un Santuario de Dios.

Creemos, así mismo,  como cristianosque desde lo natural y sobre todo desde lo sobrenatural, la educación sexual de los hijos es un deber inalienable del padre de familia.

Consideramos que el liberalismo en la sexualidad ya está fuertemente presente en los medios masivos que ven en él una mercancía generadora de jugosas ganancias a través del lucro, como para que en los libros que se pagan con nuestros impuestos se ofrezcan reforzamientos de esas conductas desde los estudios fundamentales.

¿Qué sigue? Si ya está en los libros de texto, a nadie debe extrañar ni incomodar la difusión de estos contenidos en cualquier programa mediático, con cualquier horario y cualquier formato. Más aún, deberá agradecérseles el gesto de humanidad que tienen al reforzar en las pantallas los contenidos académicos.

9.-         Crees en Jesús pero no le crees a Jesús. Hay ciertas áreas del Edén de nuestra vida en los que Dios ha sido expulsado y ya no puede pasearse con libertad.

La fe nos proporciona cuatro bienes menciona santo Tomás de Aquino en su Tratado sobre el Credo, 1, c., pp. 29-31:

 

  • por la fe el alma se une a Dios.

  • por la fe se inicia en nosotros la vida eterna; pues la vida eterna no es otra cosa que el conocimiento de Dios.

  • La fe dirige la vida presente.

  • Con la fe vencemos las tentaciones

Y es que no sólo niega a Cristo quien dice que no existe, sino quien niega su condición de cristiano, con sus palabras y sus acciones. ¿De qué sirve invocar con la voz a quien niegas con las obras? Así como el cuerpo está muerto cuando carece de espíritu, la fe cristiana está muerta cuando carece de obras cristianas.

10.-   Muy queridos amigos:

Nos resulta más fácil y menos comprometedor el creer en aquellos maestros y estafadores que solamente ofrecen palabras tranquilizadoras, persuasivas y provisionales. Pero no debes olvidar que “La expresión exterior tiende a manifestar lo que se cree en el corazón”. El verdadero cristiano es el que cree en Jesús y el que le cree a Jesús.


 

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